MELODÍA CONTAGIOSA
CAPITULO III
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Habían sido semanas largas y extenuantes, ver a Honoka dos días seguidos era terrible, verla todos los días, ¡era espantoso! Maki no tenía idea de cómo la chica se aparecía en todos lados, no encontraba una lógica que lo explicara, porque ni siquiera ella misma sabía que iría a tales lugares.
Casi quiso dejar de salir y encerrarse en casa para evitarla, pero eso sólo la volvería cobarde. Y aunque siempre se mostraba renuente a entablar conversación con ella, terminaba metida entre sus disparates.
Primero la encontró en un Starbucks:
—Umi-chan dijo que eras una estudiante de honor, yo sólo he sacado buenas calificaciones en matemáticas —se encogió de hombros—, bu~ eso ni siquiera sirve ahora.
—¿No deberías estar… no sé, preparando mi café? —Maki reclamó con un severo tic en el ojo— ¡Deja de hacer que pierda el tiempo!
Después, la topó atendiendo un pequeño súper:
—Vaya, ¡esos son muchos tomates! ¿Son tus favoritos Maki-chan? ¡A mí me gustan las fresas!
—¡Cómo si me importara! ¡Sólo deja de holgazanear y atiende!
También la vio en la piscina repartiendo globos dentro de una botarga, en un día que salió de paseo con Rin y Hanayo. La descubrió sólo porque la idiota tropezó con ella y ambas acabaron en el suelo:
—¿Esas fotos las tomaste tú? —preguntó cuándo se levantaron y la ayudó a recoger sus cosas— ¡Son hermosas! ¡Tienes un talento increíble para la fotografía! Yo sólo tengo suerte para encontrar monedas.
—¡Deja de mirar y vete a trabajar! —la instó, arrebatándole sus preciadas fotos que tan celosamente guardaba.
En el observatorio, ella limpiaba los lentes de los telescopios:
—¿Mapas de constelaciones? ¿También te gusta la astronomía? ¡Eso es fascinante! ¡Debemos ver las estrellas alguna vez! Oh, ya sé, ¡a cambio te enseñaré el movimiento secreto para derrotar a Umi en el kendo! ~
—¿A qué te refieres? ¡No te entiendo!
No importaba dónde Maki quisiera ir, Honoka siempre estaba allí; incluso se la encontró como ayudante de dentista, ¡¿cómo podía siquiera estar allí?! Fue bastante embarazoso tener la boca abierta con Honoka observando atentamente todo:
—Te enseñaré mi fascinante colección de estampillas, ¡tengo cientos de ellas! Hasta conseguí una de tomates que me recuerda a Maki-chan~ ... ¿eh? ¿no es esa demasiada sangre? ¡¿Doctor?!
Sí, fueron unas semanas del infierno. Con todo y la nueva e inútil información sobre Honoka que nunca pidió, la fecha de entrega de las letras estaba a la vuelta de la esquina.
De nuevo se encontraba en el departamento de Umi-senpai, disfrutando de su compañía junto al silencio de la falta de presencia de Honoka. Según le había dicho la mayor, ella se encontraba trabajando de nuevo, algo que no le sorprendía viendo la expresión frustrada de Umi.
Ya habían terminado la primera ronda de revisión y ahora se encontraban descansando, mientras comían un pequeño refrigerio. La charla era amena, y agradable; la seriedad y tranquilidad de la mayor era contagiosa, era como estar en el mar nocturno disfrutando de la suave y fresca brisa. Todo lo contrario a Honoka, que parecía ser un mar vespertino bajo el cálido sol, con su ilimitada reserva de energía, la luz inagotable de su presencia que acaparaba la atención. No podías esconderte de ella, siempre terminaba encontrándote.
De vez en cuando, la curiosidad de Maki se extendía. Se excusaba con que solo estaba preocupada por Umi-senpai, aunque la verdad había algo más desconocido que le hacía querer preguntar, le tomó un cierto tiempo reunir el valor necesario.
—Umi-senpai, luces cansada, ¿deberíamos dejarlo por hoy? No es como si faltara mucho para terminar.
Era verdad y era un poco doloroso saber que, con el trabajo del día terminado, probablemente solo necesitaran verse una vez más, al menos a solas como estaban. No descartaba la idea de pedirle seguir en contacto, la consideraba como alguien digna de conservar.
Umi la miró, sus ojos mostraban infinita apacibilidad a pesar de la leve sombra de molestia.
—Lo siento por incomodarte, es solo que estoy algo preocupada.
Arrugó el entrecejo adivinando la razón.
—¿Tiene que ver con Honoka? —no esperó la respuesta, cruzó las piernas, miró a un lado y cerró los ojos dejando que las palabras salieran a borbotones, enojada— Por supuesto que tiene que ver con ella, Honoka es la única capaz de hacer enojar a Umi-senpai. Debería dejar de preocuparse por lo que haga, ella es una adulta, debe hacerse responsable de propios actos y conocer sus consecuencias. Umi-senpai no tiene la culpa de que Honoka sea una idiota que solo piensa en sí misma.
Cuando dejó de hablar y no escuchó una respuesta inmediata, pensó que tal vez había hecho enojar a la chica, después de todo, seguía siendo su amiga. Abrió los ojos un poco temerosa de la reacción, en cambio, la recibió una mueca sorprendida.
—Yo…—titubeó—, lo siento, ¿me pasé?
Umi negó, casi apresurada.
—Nada de eso —Sonaba confundida, una pequeña sonrisa intentaba formarse—, es solo que… ¿Acabas de llamar por su nombre a Honoka?
—¿Eh? —¿Lo hizo? Reprodujo en su mente sus propias palabras, con la conciencia, el calor ascendió a su cara, sentía que iba a derretirse—, ella siempre me llama por mi nombre, yo no… no sé porque lo hice, fue… ¡fue inconsciente!
Dejando la expresión de estupefacción, Umi estalló en risas y Maki en verdad creyó que no podía ser más vergonzoso.
—Lo siento, es que aún costó un par de visitas para que al menos me llamaras por mi nombre añadiendo senpai, escucharte hablar de Honoka con tanta familiaridad me tomó por sorpresa —La chica la observó de una forma dulce que le hizo estremecer—, ella te menciona a menudo, ¿sabes? Dice que suelen encontrarse en donde trabaja y cuenta divertidas aventuras de sus encuentros, me alegra que ella pudiera hacer una nueva amiga.
Estaba segura de que eso sonaba mal en todo sentido, no eran amigas ni nada cercanas. Quería negar todo ello a Umi, pero ella se veía un poco mejor, así que prefirió intentar no perturbarla con palabras duras.
—No somos tan cercanas, han sido encuentros… fortuitos, coincidencias solamente. Y Honoka termina hablando la mayoría de las veces, yo solo escucho —Se pateó internamente por volver a usar su nombre de pila.
—¿En serio? No me lo parecía, no veía tan animada a Honoka desde que dejamos la preparatoria y nos separamos de Kotori —Umi volteó hacia una mesa donde yacían un par de portarretratos, se tomó un tiempo en elegir uno y pasárselo a Maki, en el se veía a Umi, Honoka y la chica que debía ser Kotori, de cabello grisáceo sonriendo hacia la cámara. Las tres portaban el uniforme de Otonokizaka y tenían rollos en las manos, se trataba de su graduación, dedujo—, éramos muy buenas amigas, nos conocíamos desde pequeñas, sin darnos cuenta, hacíamos casi todo juntas. Tareas, estudiar, y hasta ayudar en la tienda de Honoka. Confiábamos la una en la otra —Umi bebió de su té, la nostalgia estaba presente en cada palabra—. Kotori tenía el sueño de ser la mejor modista de Japón, así que decidió ir a la mejor escuela en París; con su partida, una parte de Honoka también se fue. Kotori debía cumplir su sueño, y nosotras el nuestro, aunque doliera no poder vernos a menudo. Así que cuando te conoció, un poco de ese brillo regresó.
Maki no supo que decir, por lo poco que sabía de Honoka, su hiperactividad era sorprendente, no podía concebir la imagen de una Honoka deprimida sin esa luz que la caracterizaba. Pensar en esa sombra, le disgustaba.
—B-Bueno, si Honoka no es el problema…
Umi negó, dejando la taza en la mesa. Entrelazó sus manos y la seriedad volvió a su rostro.
—Esta vez la causa soy yo misma —dijo, sus ojos miraban al suelo.
—Sabe que puede contar conmigo si lo necesita.
—Lo agradezco, es un poco difícil solamente —respondió, jugueteando con sus dedos índices—, no se lo he contado a nadie aún.
Aquello incrementó su preocupación.
—Si es algo grave…
Umi negó de nuevo. Alzó la mirada encontrando los violetas de Maki. Parecía más convencida que antes, o tal vez es que se sentía tan agobiada que necesitaba liberarse al menos un poco.
—Te lo diré —afirmó—. De alguna forma, siento que un peso desaparecería si lo sabes. Después de todo, te pareces un poco a mí.
¿Lo hacía? Maki no encontraba la similitud entre ambas, sin embargo, ante la decisión de Umi, sólo asintió.
—Es que… tú sabes que se acerca el programa de intercambio estudiantil internacional y, sucede que el borrador de mi obra fue inscrito por mi tutora para obtener la beca —Maki tragó duro, la historia le sonaba muy familiar, sabía que su padre había enviado su protocolo médico a universidades en Estados Unidos, si lo que decía Umi era cierto, entonces… —, he sido aceptada en la Universidad de Barcelona, ellos han enviado una carta felicitando mi escrito, creen que yendo con ellos podré pulir mis habilidades y con las conexiones adecuadas, ser una escritora de renombre en poco tiempo.
Maki se tragó sus propios pensamientos para centrarse en la historia de Umi.
—Ya… veo, ¿es por tu familia entonces? Dijiste que heredarías un Dojo, ¿están ellos de acuerdo en que vayas?
La mayor sonrió.
—No hay ningún problema con ellos; lo cual es irónico, aunque al principio dije que no tendría que ver con Honoka, al final siempre hay algo de ella en esto. Estoy pensando en lo que pasará si me voy, si Honoka va a soportarlo. La vi quebrarse con la ida de Kotori, llorar y sentirse perdida, y estuve siempre a su lado consolándola y empujándola para seguir con sus sueños. Y ahora esto… ella aún no ha cumplido su meta, si no tiene alguien que la haga aferrarse…
Umi no continuó, Maki notó la humedad en su mirada. Estaba sufriendo esta decisión, su temor era dejar a Honoka y que su mente colapsara, que entrara en un ciclo depresivo de destrucción.
No sabía qué hacer ni que decir, apenas atinó a moverse de su lugar para ir junto a Umi quien no esperó más para darle un abrazo y derramar unas cuantas lágrimas. Acarició su espalda intentando calmarla y a su vez, pensando en las palabras adecuadas.
Para su sorpresa, no sabía que le perturbaba más, si ver a Umi decaída o imaginar a Honoka en ese mismo estado. Si fuera Honoka la que estuviera llorando ahí, en sus brazos, ¿podría consolarla con la misma facilidad de ahora?
—Tienes que empezar a pensar en ti misma, en buscar tus sueños —comentó, una vez que Umi decidió separarse, la miró a los ojos reuniendo toda la franqueza posible— ¿No es esto lo que quieres? ¿No es por lo que has trabajado tan duro hasta ahora? Esta oportunidad no se volverá a repetir, puede que incluso, si no la aceptas, la escuela no te apoyará de nuevo. Muchos quisieran estar en tu lugar, que una escuela como la de Barcelona esté interesada en ti habla de tu gran talento —Umi no parecía calmarse, y a Maki le preocupaba no poder encontrar el empuje que la chica necesitaba, sus ojos viajaron alrededor del lugar en busca de una respuesta, la halló en la que antes le había mostrado—. Además… creo que Honoka no es tan débil —Sintió el cuerpo de Umi tensarse, dio en el clavo—, ella no sólo te tiene a ti, la he visto hablar con más personas en sus trabajos. La forma en cómo se ríe, en cómo bromea, y en cómo parecen preocuparse también por ella, puedo decir sin equivocarme, que no depende totalmente de ti, que tal vez ella no te necesita tanto cómo crees.
«Y a mí tampoco» pensó, con cierta amargura.
—¿Estás segura?
Con la imagen de Honoka en su mente, Maki le dio la mejor sonrisa que podía tener.
—Lo creo. Has hecho mucho por ella, la has cuidado todo este tiempo; es momento de que hagas algo por ti.
Su voz fue un susurro para apaciguarla; en su cabeza, era una condena para Honoka. Esa chica siempre, siempre, preocupaba a Umi, yendo tan lejos como para acorralarla a este límite de auto-sufrimiento, no cabía en su mente que fuera tan ciega como para no ver el dolor de quien se supone, era su mejor amiga. Cualquiera lo notaría de inmediato, cualquiera menos Honoka.
No sólo era buena actriz, también era una aprovechada. Con Umi haciéndose cargo de ella, su intención era más que clara: vivir a expensas de ella, mientras cumplía sus propias metas egoístas.
Honoka seguía sin merecer las lágrimas de Umi.
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—Señorita Nishikino, ¿puede esperar al finalizar las clases? Necesito hablar con usted.
Las palabras del profesor nunca sonaron tan amenazantes, Maki vio en sus ojos una seriedad inusual que le hizo temblar. Asintió, dócil, y la clase continuó sin contratiempos. Su mente no estaba concentrada en las últimas semanas, con el asunto del musical, de Umi y de Honoka, por más que intentaba sacarse de la cabeza los encuentros y las preocupaciones, no lo lograba y estaba segura de que, lo que sea que el profesor iba a decirle, tenía que ver con ello.
Esperó intranquila a que la clase terminara. Cuando todos finalmente se fueron, avanzó a paso lento hasta el escritorio del profesor, un tipo cincuentón de bigote prominente que nunca parecía ni aumentar ni disminuir. Tenía pequeños ojos verdes que bien podían atravesar una pared si se quedaba viendo por un largo tiempo, Maki temió entonces, que la estuviera observando.
—Usted sabe que su padre es un hombre muy influyente y generoso con nuestra institución, ¿no es así? —él comenzó a hablar, permaneciendo sentado. Maki emitió una afirmación rápida, no parecía querer escuchar nada más. No la miraba, para su suerte, su atención estaba en los papeles en su escritorio que por lo que alcanzaba a ver, era su historial académico—, eres la mejor y más brillante estudiante que Todai ha tenido hasta ahora, te espera un futuro prometedor y maravilloso en el campo médico, sin embargo, a pesar de que sigues ocupando el primer puesto, he notado un decaimiento en tus notas.
Maki tembló involuntariamente, el profesor acercó las hojas para que pudiera verlas. Precisamente, en la fecha en que comenzó con la obra, sus calificaciones bajaron un par de puntos.
¿Su padre ya lo sabía? Por supuesto que lo sabía, su profesor, el señor Yamamoto, era su tutor escolar personal; su padre le pagaba una buena suma de dinero para que estuviera informado de cada detalle de su rendimiento escolar. Aunque en ese momento ella debería estar temiendo lo peor, la verdad, es que se sentía aliviada de que no fuese nada directamente relacionado con el musical.
Ya que una de las condiciones para aceptar trabajar en ello, era que él no lo supiese y, debido a ciertos roces con la dirección escolar, no fue tan difícil ocultarlo.
Por supuesto, no quitaba la gravedad del asunto. Su padre debía estar furioso.
—Y bien, ¿qué piensa hacer?
—Voy a… voy a trabajar más duro, lo prometo. Recuperaré esas notas.
El hombre asintió, satisfecho.
—No olvide lo que es importante señorita Nishikino. Su talento traerá grandes beneficios a las personas, no lo desperdicie.
No se refería a los pacientes, seguro.
—Lo tendré en cuenta, gracias por su preocupación, con su permiso.
Se retiró del aula llevando consigo el historial. La hoja hormigueaba en sus manos, esto no podía estar pasándole. Sus pasos tomaron rumbo hacia la biblioteca, si no quería ocasionar sospechas, debía actuar desde ahora. No obstante, no alcanzó a llegar al lugar cuando su celular sonó con el tono que reconocía como el de su padre, maldijo.
Sus dedos temblaban cuando contestó la llamada.
—¿Hola? ¿Papá?
Antes de escuchar una respuesta, hubo un pequeño y tenso silencio al otro lado de la línea.
—Maki, ya me han informado de tus… retrocesos en la escuela —el tono severo de su voz la puso en alerta, tragó duro, esperando la reprimenda—, hay prioridades que debes poner por encima de todo, nada importa más que tener una carrera como esta, y ser reconocida por la comunidad, ¿estas consciente de esto? ¿De lo mucho que sacrificamos para que recibas la mejor educación?
—Sí, papá.
—Si es así… espero que recuerdes tu compromiso esta noche, pronto recibirás mensaje de él.
—S-Si, no lo he olvidado —Lo había hecho en realidad, volvió a maldecirse internamente.
—Eres una buena chica Maki, estoy muy orgulloso de ti. En fin, tengo cirugías que hacer, mañana hablaremos mejor de la escuela, ¿entendido?
—Lo estaré esperando, hasta mañana, papá.
—No olvides que te amamos, y que sólo queremos que tú también seas feliz. Este es tu destino, de nadie más.
El celular vibró con la llamada finalizada. Se quedó un rato observando la pantalla hasta que su mente conectó sus pensamientos en cuanto vio la fecha en una esquina. Hoy, era la noche del mes en que tenía una cita con un chico de alguna familia influyente, si congeniaba con alguno, sería el elegido para perpetuar el legado Nishikino.
Nunca fue una idea que le agradara, pero lo comprendía, poco a poco se acostumbró. Ya llevaba en la lista una decena de chicos que nunca le provocaron la chispa que necesitaba. Justo ahora, no sabía por qué la idea le era todavía más insoportable.
Un nuevo mensaje le llegó, en el estaban las instrucciones del lugar en donde se vería con el nuevo chico, un tal Yuuta Ichijou. Para sorpresa suya, a diferencia de cualquier restaurante caro, esta vez la sugerencia era un cine, un hecho curioso y que llamaba su atención.
Desistió de la idea de ir a la biblioteca, en cambio, se dirigió a su hogar para prepararse, con suerte su padre cumpliría y no le vería hasta el día siguiente para contarle sobre la cita y la escuela.
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El chico se presentó puntual a recogerla, vestía de manera un poco informal, lo cual le agradó. Era alto, bien parecido, de un porte impecable y tranquilo. Tenía un aire de madurez absoluta, a pesar de que solo le llevaba dos años de diferencia. Llegó en su propio auto, ganando un punto a su favor al no pretender ser tan presumido como muchos otros chicos con limosinas y chofer.
Nadie estaba en casa para desearle que regresara con bien, nadie estaba ahí para amenazarlo si no la cuidaba. Mentiría si dijera que no le gustaría escuchar aquello de sus padres, pero sabía que era un sueño recibir un trato diferente, justo como muchos otros sueños que se quedarían clavados en lo profundo de su ser.
Dejó que el chico la condujera hasta el asiento del copiloto; el trayecto fue bastante ameno, sin contratiempos y con una extensa plática sobre medicina. Resultaba que Yuuta era también el hijo único de los famosos hospitales UTX, su competencia directa. Estaba especializándose en Neurología en E.E.U.U; aprovechando el tiempo de inter-semestral en su plan de estudios, llegó a Japón expresamente para encontrarse con ella. Sus padres le habían informado de la oportunidad de salir, conocerse y posiblemente formar una alianza a futuro.
Maki estaba impresionada, Yuuta era el mejor candidato con el que había salido hasta ahora, no obstante, mientras más hablaba de su vida, una sensación de vértigo crecía en su mente. No entendía el origen, menos el trasfondo, porque él era el chico perfecto, y ella solo buscaba entre los fragmentos de la charla, algún defecto que le hiciera rechazarlo, ¿tal vez era porque aún no estaba lista para un compromiso de tal magnitud? Quería creer que era por eso, pero sabía que se estaba engañando.
Su mente ya era suficiente caos, seguían presentes las imágenes de Umi llorando, la sonrisa tonta de Honoka y el tono rígido de su padre. No estaba de humor para una cita, aunque tuviera a la mejor compañía. Con ese torbellino de pensamientos, llegaron al cine. Yuuta la ayudó a bajar, puso su brazo para que Maki lo tomara y entrelazados, entraron.
—¿Tienes alguna sugerencia que quieras ver? —Le preguntó educadamente el chico.
Maki negó.
—Puedes elegir la que quieras —Le dijo.
—¿No tienes algún género preferido?
—No.
—¿Alguno que odies?
—No particularmente.
Estaba siendo grosera, era consciente, pero tampoco podía evitarlo. Aun siendo el chico perfecto, no podía pasar por alto la sensación de fastidio que a cada segundo se hacía más grande. Quería acabar de una vez por todas e irse a casa.
Yuuta pareció notar el decaimiento del ambiente.
—Veremos la que tenga mejor puntuación —dijo monótono.
Un poco arrepentida de su brusquedad, decidió acompañarlo a comprar los boletos. Cuando fue su turno en el stand VIP, Maki se arrepintió de inmediato de su decisión, la amargura subió hasta su garganta.
De todos los lugares, de todas las horas posibles, tenía que ser ella quien estuviera atendiendo.
Honoka, el mar vespertino, estaba de pie frente a ellos, sonriendo. Por un momento, solo por un pequeño momento cuando sus miradas se encontraron, Maki juró ver una sombra de lamento cruzar en los ojos de Honoka. El repentino conocimiento la tomó desprevenida, tanto que sintió un nudo en su garganta y unas repentinas e inexplicables ganas de salir corriendo de ahí.
No quería quedarse, no quería que fuese Honoka quien la viera con él. Lo peor, es que no sabía por qué se sentía de una forma tan miserable.
Apartó sus manos de Yuuta, quien la volteó a ver extrañado. Desvió la mirada, quedándose junto a él sin mirar más a la chica.
No escuchó nada del intercambio de palabras, apenas captó el sonido de la máquina emitiendo su boleto.
—Que disfruten de su película —escuchó a Honoka decir.
El chico deslizó su brazo de nuevo hacia ella, dudó un poco, pero terminó por aceptarlo, juntos se alejaron de ahí para formarse en una nueva fila por los dulces. De pronto, se sentía asfixiada, algo no le permitía respirar bien.
—Lo siento, yo… esperaré por aquí mientras compras —Le dijo, soltándolo.
—Está bien, no tardaré.
Él se alejó, ella se fue a sentar en una de las mesas en la pequeña sala de espera. Sus ojos se desviaron hasta aquél puesto donde Honoka permanecía alegre, atendiendo, con su uniforme azul y la gorra en su cabeza donde la coleta usual ahora era una trasera, la luz detrás la hacía ver genial… radiante… linda…
Algo que Umi no era… por su culpa. Todo era su culpa, incluso en lo que podría ser la mejor cita de su vida, ¡ella lo estaba arruinando..!
Claro, desde que la había conocido no dejaba de sentir cosas raras, de ver a Umi llorar, de sentirse presionada y ahora sus calificaciones también bajaron. Todo por su causa. Cada una de sus desgracias tenían un origen… ella era la culpable de todo. Si jamás se hubiera cruzado en su camino, si nunca la hubiera conocido…
Todo el coraje y enojo nublaron su visión, se levantó de donde estaba y a paso firme atravesó la fila de clientes esperando atención, haciendo oídos sordos de sus protestas. Se paró frente a Honoka, con los puños cerrados.
—¿M-Maki-chan? ¿Q-Qué..?
—¡Cuando acabes tu turno estaré esperándote en el parque de enfrente! ¡Tengo algo que decirte y más te vale que no huyas! —Le gritó, sintiendo su pulso acelerado.
Honoka parpadeó confusa, sin nada que pudiera decir. Le costó un tiempo poder asentir.
—Ahí estaré —afirmó.
—¿Maki? ¿Qué estás haciendo? —La voz de Yuuta la sacó del trance. Movido por el repentino espectáculo, fue a su lado con un par de tickets de comida para la sala VIP.
Soltó un suspiro, tomó del brazo al chico y se alejó de ahí sin despegarse de los azules de Honoka, que la seguían atentos.
Los perdió de vista cuando entraron a la sala. La sensación de pesar se hizo más ligera.
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La película acabó pronto, o al menos eso le pareció. No le tomó importancia, ni siquiera supo cómo se llamaba, no recordaba si Yuuta dijo algo durante la función ni el momento en que las palomitas y snacks se acabaron. Estaba perdida en su mente, escuchando el incesante latir de su corazón en su pecho.
Ansiosa, nerviosa, su cuerpo estaba en piloto automático. No dejaba de pensar en Umi, en la mirada de Honoka. En su padre.
Cuando finalmente salieron del cine, la cabeza de Maki giró hasta donde debía estar la chica. Ella ya no estaba ahí, otra persona la había reemplazado. Temió que realmente se hubiera ido, pero tenía la corazonada de que ella estaría esperándola afuera en el parque, como le había pedido que hiciera.
—No necesitas llevarme, llamaré a mi chofer.
Yuuta estaba reacio a dejarla.
—Debo llevarte o tu padre se enojará.
—Como si él estuviera en casa para verme —gruñó. En esta ocasión, no permitió que el chico la tocara, procuró mantener una buena distancia de él.
—¿Qué hay de nosotros? ¿Quieres intentarlo una segunda vez?
—¿Te parece que quiero hacerlo? —Casi le gritó, necesitaba irse ya.
—Escucha, no pareces sentirte bien, podemos posponerlo para otro día, nuestros padres lo aprobarán.
—¡Por un demonio! ¡¿Puedes solo irte?! ¡¿No te das cuenta de que quiero estar sola?! Puedes decirles a tus padres que no quiero ninguna otra cita, de todas formas, siguen siendo nuestros enemigos.
El joven la miró boquiabierto, de pronto su cara se llenó de rojo.
—¡Eres una niña malcriada y narcisista! ¡No sé ni por qué perdí el tiempo viniendo hasta aquí! ¡He conocido mejores chicas y tú no vales la pena!
Sus palabras la atravesaron sin reacción, él se dio la vuelta y se fue hacia el estacionamiento a buscar su auto. Maki se encogió de hombros, podía ser buen hablador, pero seguía siendo un tipo sin gracia, nada divertido y demasiado rígido.
Después de haberse deshecho de él, inhaló unas cuantas veces antes de marchar hasta las luces brillantes del parque que la esperaban.
Si creía que su corazón latía demasiado, estaba equivocada. Nada se comparaba a ese nerviosismo, a lo errático de sus pasos mientras cruzaba la acera.
Enseguida se puso a observar alrededor, buscando la silueta. No fue difícil encontrarla, la coleta a un lado era única. Ya no traía el uniforme del cine, ni ningún otro. Al igual que el primer día de su encuentro en el departamento de Umi, vestía de forma casual, un estilo más que acorde a su personalidad. Estaba sentada en una de las bancas del parque, alejada de curiosos y con bastante privacidad. Era perfecto.
Honoka se dio cuenta de inmediato de su presencia, esperó a que llegara para levantarse y saludarla.
—Hey Maki-chan~ sí que me sorprendiste ahí dentro, ¡de ninguna forma lo esperaba!
Maki no contestó, solo se sentó en la banca sin decir nada. Sus ideas eran un completo caos, ya no estaba tan segura de haberla llamado hasta ahí, no sabía que decir exactamente.
—Ehm, ¿Maki-chan? ¿Qué ocurre? Estás actuando rara… ¿te pasa algo?
Honoka no se sentó a su lado, siguió de pie hablando; ella en cambio, solo miraba el suelo.
—B-Bueno… si no vas a decir nada… ¿por qué estamos aquí?
No respondió.
—Maki-chan… me preocupas, creo que… llamaré un taxi para que te lleve a tu casa, ¿quieres que llame a alguien?
Silencio, solo escuchaba el sonido de los autos cruzar a velocidad alrededor, charlas ajenas de palabras ininteligibles provenientes de parejas que a esa hora rondaban por ahí. Todo era tan abrumador.
Honoka se agachó de frente a ella, intentando ver su rostro que seguía fijo en el piso. La escuchó suspirar.
—¿Sabes Maki-chan? Me gustan tus composiciones, no paro de escucharlas —Sus músculos se volvieron rígidos ante la voz melódica de Honoka— Son tan hermosas… no puedo dejar de amarlas. La letra de Umi por sí sola es genial, pero con tu música, ¡se vuelve algo mágico! Logran esta cosa de transportarme a un mundo desconocido, se meten en mi corazón y me hacen estallar de felicidad. Aun si hay algunas tristes, los sentimientos que provocan son indescriptibles. No estaba equivocada en que solo tú podías lograr esto, ¡el mundo va a amarlas! ¡Tus melodías son tan contagiosas!
El enojo surgió entonces, atravesando electrizante su cuerpo, se levantó del asiento asustando a Honoka.
—¿Cómo… como es que las escuchaste? —preguntó, verla ahí sonriente, encendió el fuego de la ira. Lentamente se apoderó de su mente. Su visión se nubló, no tenía ningún control sobre sus pensamientos.— ¿¡Por qué las escuchaste!? —exigió, Honoka lucía asustada ahora, y verla en ése estado sólo la motivó a seguir alzando la voz— ¡No tenías ningún derecho! ¡No se supone que nadie debía saber de ellas hasta la obra! ¿¡Por qué tú sí!? ¿¡Qué te hace tan especial!? —Honoka parecía querer decir algo, pero las palabras no salían de ella, hirviendo de ira como estaba, Maki no la dejó replicar, la señaló con el dedo acusadoramente— ¡NO ERES ESPECIAL! ¡NO ERES NADA MÁS QUE UNA IMBÉCIL EGOISTA! ¡Tú solo piensas en ese estúpido sueño de cantar! Pues déjame decirte algo ¡Estoy segura de que ni siquiera sabes hacerlo! Sólo trabajas y trabajas como idiota por algo que nunca lograrás ser ¡Tú no tienes ningún talento y yo no soy tan ignorante como para no saber tus intenciones! No te importa Umi-senpai, no te importa nadie más que tú. Sólo le haces daño, la encierras y le atas por cumplir un capricho tuyo ¡Por eso tu familia te abandonó! ¡Ellos sabían que jamás lograrías nada! ¡Nunca, nunca vas a triunfar con esa maldita actitud boba e infantil de hacer todo! ¡Así no funciona el mundo!
Dejó de gritar cuando su garganta ya no pudo más, jadeante, dejó que el sudor bajara por su frente.
—Honoka… yo… te odio tanto —masculló, alzando la vista para ver las pequeñas estrellas apenas perceptibles—, desearía no haberte conocido nunca, desearía que Umi-senpai jamás te hubiera conocido. En verdad, todo lo malo que me ocurre es por tu culpa. Te odio.
Sonrió satisfecha, el peso que estaba cargando desde esa mañana se esfumó. Se sentía tan ligera, tan en paz una vez que dijo todo.
Bajó la mirada para ver la expresión de Honoka, quería mostrarse altiva para pisotear el resto de su orgullo. Pero, por el contrario, se quedó sin habla cuando notó las lágrimas retenidas en esos antes, brillantes ojos.
En aquél momento, la dureza y frialdad de sus palabras sonaron tan ajenas… No estaban en su mente, y, sin embargo, ya las había dicho.
Las lágrimas hicieron camino en las mejillas de Honoka. Con una sonrisa tambaleante y un gesto de profundo dolor, le dijo:
—Siempre lo supe… —Honoka inclinó primero su cabeza, y después todo su cuerpo en una pronunciada reverencia, estaba temblando—. Siento los problemas, yo… no voy a meterme en tu camino de nuevo, haré todo lo posible por no estar cerca de ti, lo juro —Cuando Honoka se irguió, estaba sonriendo a pesar de las infinitas lágrimas que hacían su camino a través de su rostro. El aire que surcaba en el lugar se sentía más frío—, aun así, me hace feliz de que al fin seas honesta con tus sentimientos.
Dicho eso, se dio la vuelta y se echó a correr. Maki se quedó de pie, sin poder moverse, viéndola perderse entre la gente que salía del parque.
Estaba sonriendo por la liberación, y, al mismo tiempo, las lágrimas comenzaron a caer. El peso de sus hombros había desaparecido, pero ahora, un nuevo y angustiante dolor apretaba su interior.
—¿Qué acabo de hacer? —se preguntó.
No, no era honesta con lo que sentía.
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Notas finales de autor:
Acabo de caer en cuenta que Honoka no merecía sufrir en el día de su cumpleaños D: ¡Es una coincidencia lo juro! Aunque si nos quedamos con las lindas sonrisas de antes, ¿eso vale? ;D todo sufrimiento va a ser recompensado (tal vez) Aprovecho el rato para decir: ¡Feliz cumpleaños Honoka-chan! La mejor líder y uno de mis personajes favoritos, espero me perdone por el pequeño trago amargo(?
Agradezco infinitamente el apoyo, gracias por las palabras que bien que le hacen al cora, ya saben, son libres de opinar (maldecir). También gracias al trabajo de beta-chan para traerles un capítulo limpio (? dicho eso, nos vemos en la siguiente actualización~ espero que sigan disfrutando del relato~
