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MELODÍA CONTAGIOSA

CAPÍTULO IV

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La brisa de la mañana era cálida, las hojas rojizas del arce comenzaban a surcar los cielos de la ciudad mostrando el esplendor del otoño. Algunas hojas cayeron sobre su estómago sin molestarse en apartarlas, prefería permanecer el mayor tiempo posible tumbada en la hierba, con las sombras de las copas de los árboles cubriéndola.

Paz, tranquilidad, mantener la mente en blanco, eso era lo que necesitaba. No pensar en nada, no sentir absolutamente nada. Esperar a que el dolor desapareciera.

—¡Hey Maki-chan nya~!

—Hola Maki-chan.

Sintió las conocidas presencias acercarse, prueba de ello era la pequeña diferencia en la luz que cubría su retina. Exhaló lentamente antes de abrir los ojos.

—Hola chicas —las saludó, levantando su mano desde su lugar en el pasto.

—Vaya que no tienes buena cara nya~ te ves igual a un mapache-nya~

—¡Rin! ¡No le digas esas cosas!

Maki rió por primera vez en días, con cuidado, palpó la pequeña inflamación bajo sus ojos.

—Ella no está tan equivocada —murmuró. Sus ojos se sentían pesados y había un leve tic en uno de ellos.

—Deberías descansar más —sugirió Hanayo, preocupada por su deplorable estado.

Dio un suspiro prolongado.

—Eso intento, solo que es un poco imposible ahora.

—¿Es por lo de tu padre-nya?

—¿Mi padre...? —Le tomó unos segundos procesar el por qué él podría ser culpable— Oh, sí, algo hay de eso también.

Hanayo y Rin compartieron miradas confusas.

—Si no es por él… ¿Entonces tal vez sea por Honoka-chan?

Escuchar su nombre le provocó un involuntario temblor, abrió más los ojos y con cierto esfuerzo, despegó su espalda del pasto para mirarlas, turbada.

—¿Por qué…? ¿Por qué creen que tiene que ver con ella?

Hanayo se encogió temerosa, al notar que había dado en el clavo. Rin ladeó la cabeza, siendo ella la que explicó:

—Es que desde hace una semana que empezaste a verte así-nya~ al mismo tiempo que Honoka-chan dejó de hablar de ti, Kayo-chin y yo creímos que era una coincidencia, no pensamos que estuviera relacionado, hasta ahora-nya~

—¿Quieres hablar de ello? Te escucharemos, tal vez podamos ayudarte.

Lo dudaba, era obvio que ellas pensarían primero en su padre, después de todo, también había pasado una semana desde que se reunió con él, justo después de su horrible encuentro con Honoka.

Al día siguiente, estando en el despacho de su padre, él le recriminó con una voz inusualmente seria.

—Maki —le había dicho mirándola con afilados ojos—, me siento profundamente decepcionado por tu actuar en la noche anterior— aquello terminó de hundir su estado de ánimo—. Ryuji me informó del desplante que le hiciste a su hijo. Tú no eres así, creí que entendías lo importante de todo esto, ¿qué excusa tienes para dar?

No tenía palabras ni discursos preparados, su mente seguía rememorando el rostro en lágrimas de Honoka, matando cualquier idea. Su padre seguía esperando impaciente una respuesta, ¿qué decirle? ¿Qué debería explicar para que él estuviera lo suficiente satisfecho?

—Maki...

—Estuve… Estuve pensando que tener una relación con alguien podría afectar mis estudios— dijo sin pensarlo demasiado, no pudo dormir mucho debido a lo ocurrido y su cerebro no estaba en la mejor condición para inventar algo más. Intentó reunir la mayor seguridad en sus palabras, enfrentando su mirada—, ya lo viste papá, estuve pensando sobre qué debería ponerme, o los lugares a dónde ir, fue por ello que terminé apartando un poco mi atención de la escuela. Lo siento.

—Nunca antes había pasado, ¿por qué ahora sí?

Tragó duro. Estaba siendo más difícil de lo que esperaba.

—Estaba un poco emocionada— respondió, nunca antes le mintió a sus padres y la idea de estar haciéndolo ahora, le hacía sentir avergonzada, sintió el calor en su rostro y su padre convenientemente lo interpretó de otra forma—, era consciente de quién se trataba y de su importancia. Como nuestro mayor competidor, esperaba dar una buena impresión y debido al estrés de la escuela y la cita, resultó mal en ambos.

Su padre se quedó ensimismado, si Maki no fallaba en sus cálculos, sólo existía una opción que no mancillara a niveles extremos su apellido.

Finalmente, su padre asintió complaciente.

—Ryuji es un imbécil, no dudo que haya exagerado las cosas. Aún tenemos grandes aliados como para preocuparnos por UTX, se dan demasiada importancia. Tienes razón Maki, estás en un año complicado y aún no sabemos el resultado de tu protocolo, creo que lo mejor es suspender estas citas al menos hasta que curses el internado. Estoy seguro de que podrás balancear mejor las cosas para ese entonces.

Tuvo que luchar mucho para reprimir la sonrisa de victoria de su rostro. En cambio, fingió estar decepcionada.

—Papá, ¿estás seguro? Es decir, aún creo que puedo manejarlo, sólo… podría dejar algún taller y…

—Ni hablar, es lo mejor en este momento— contradijo en tono hostil, marcando autoridad—. Tienes que asegurarte de tener las mejores calificaciones y estar por encima del resto, así tendrás el reconocimiento necesario de la comunidad médica. Sólo los mejores permanecen en las memorias.

—¿Qué hay de mamá?

—Yo me encargaré de informarle.

Asintió, comprendiendo que nada haría cambiar a su padre. Tenía una cosa menos por la cual preocuparse.

Después de la charla y de ponerse al día con otros asuntos, su padre la dejó en paz, sin tocar el tema de nuevo y ofreciéndole nuevos libros para su estudio que ella aceptó con gusto.

Sin aquello dando vueltas en su cabeza, sólo quedaba una cosa que le atosigaba a niveles extremos: Honoka.

Las ojeras parecían tomarse como producto de sus largos periodos de estudio, sin que nadie supiera de la verdad tras ellas. Nadie a excepción de Hanayo y Rin, que acababan de descubrirlo.

No era para menos, desde aquella noche no la volvió a ver.

Cuando fue consciente de las cosas que dijo, de lo que su ira contenida y su ceguera momentánea sacaron desde lo más profundo de su subconsciente, el dolor se hizo presente. Al cerrar los ojos para intentar dormir, el rostro en llanto de Honoka aparecía, no podía soportar verlo, el arrepentimiento se hacía fuerte y asfixiante.

Ahí es donde no entendía, todo lo que dijo era verdad, no estaba mintiendo. Escuchar a Umi, ver sus instantes de debilidad y lágrimas le daban la razón, sin embargo, ¿por qué en vez de sentir alivio, su corazón dolía?

Tenía la necesidad de pedir disculpas, aunque dudaba de tener la fuerza para lograrlo sin acabar dañándola de nuevo. En automático, sus pies la llevaban a los lugares donde antes se encontraron, sólo para sentirse sola ya que ella no estaba en ninguno, tampoco se atrevió a preguntar.

Se sentía perdida, con un creciente vacío que no lograba explicarse, ¿por qué le pasaba? No comprendía nada de esas nuevas sensaciones y si ella no podía entenderlo, ¿cómo podrían hacerlo sus amigas? Además, acababa de enterarse de que seguían frecuentándose incluso después del incidente, de alguna forma le molestaba.

—Entonces, ¿no quieres decirnos? ¿No confías en nosotras-nya~?

—No es eso —negó, las chicas se sentaron a su lado—, es que no… estoy segura de cómo lo tomen. Yo… creo que cometí un error y… la lastimé.

De nuevo ellas intercambiaron miradas, lo que la puso más nerviosa.

—¿Crees?

Se revolvió incómoda.

—Bueno… es… difícil de explicar.

—¡Tenemos bastante tiempo antes de las siguientes clases nya~!

Se mordió el labio, sin convencerse. Aunque, ¿que perdería? Hanayo y Rin la conocían mejor que nadie, si les contaba la historia tal cual…

—Está bien. Les diré —respondió preparando en su mente las oraciones adecuadas.

Maki comenzó a relatarles desde su primer encuentro con Umi en su apartamento, el mismo día en que conoció a Honoka, algo que nunca les explicó por cuenta propia. Les contó de las confidencias de Umi no sin antes pedirles que no le dijeran nada a la jengibre, puso énfasis en el estado emocional de la mayor, las veces que la abrazó y secó sus lágrimas, todo por cuidar de Honoka. El estrés, la preocupación y el reciente resultado de su estadía en Barcelona; relató cada cosa justo como permanecía en su mente; así como lo hizo cuando habló por Honoka.

La despreocupación, su estupidez infantil, su tonta risa, su torpeza; sentía la hiel subir por su garganta con cada recuerdo. A ella no parecía importarle nada, nunca la vio intranquila, sólo continuaba excediéndose sin tomar en cuenta los sentimientos de Umi. Les dijo que sólo se aprovechaba de la debilidad y amistad de Umi para obtener lo que quería, que era una idiota que se aferraba a la mayor para sobrevivir y que su supuesta bondad era una farsa para parecer víctima y que los demás le ofrecieran ayuda.

Relató su cita con el chico de UTX y el enfrentamiento con Honoka en el parque donde descargó toda esa frustración reprimida de no poder ayudar a Umi.

Ahora que escuchaba en voz alta la historia, la idea de que no estaba equivocada era más fuerte. No había mentido en lo que dijo, y aun así… aun así…

— ¿Por qué me duele?

Hanayo y Rin estaban impactadas, intentando procesar toda la historia. Entendía que tal vez necesitaban tiempo para pensar, comenzaba a arrepentirse de haberlo dicho. Una mano se posó en su hombro, y otra más la empujó hasta quedar en el pecho de Hanayo, fue hasta ése momento en que notó que estaba llorando.

Rin acarició su cabeza, alisando su cabello mientras la otra chica intentaba calmarla con pequeñas caricias en su espalda.

—Rin piensa que te excediste un poco nya~ tenías tanto en mente y lo descargaste de golpe en alguien que no lo merecía, ¡eso no se hace Maki-chan nya~! No puedes hacerle eso a una amiga.

—¿Amiga? —repitió, rompiendo el abrazo para secarse los restos de lágrimas.

Rin ladeó la cabeza desconcertada por su reacción.

—Por supuesto nya~ tanto Umi-chan como Honoka-chan se convirtieron en tus amigas, es por eso que te preocupas por ellos-nya~

—Yo… ¿me preocupo por Honoka?

Hanayo soltó una ligera risa ante la confusión de Maki.

—Creo que ni siquiera lo has notado Maki-chan, pero también le tienes un especial cariño a Honoka-chan, tal vez puede… ¿que no quieras perderla?

Frunció el ceño. No, ellas no lo estaban entendiendo.

Sacudió la cabeza negando.

—Creo que lo han malentendido todo, yo… es por Umi-senpai por quien me preocupo.

—Precisamente-nya~ —Rin cruzó los brazos, asintiendo e ignorándola de paso—, fue un tremendo error haber explotado de ésa forma contra Honoka-chan, al final, nunca le preguntaste sobre cómo se sentía ella sobre Umi-san.

—¿Eh? B-Bueno…

—No necesitabas contarle todo, como lo has hecho con nosotras, pero podías hablar de lo que creías y darle al menos el beneficio de la duda. Actuaste inmadura e impulsiva, fuiste más infantil que ella; dañaste sus sentimientos y ni siquiera fue por Umi-chan, sino porque no pudiste manejar tus emociones. Ya que no eres capaz de aceptar las cosas que te gustan y mucho menos que estás equivocada, tiendes a estallar justo como lo hiciste con ella.

—… ¿Rin?

—A ti también te preocupa Honoka, si no, no estarías sufriendo de ésta forma. Cualquier otra persona se olvidaría y estaría feliz. En vez de eso, aquí estás, llorando, eso sólo quiere decir que en verdad Honoka-chan te gusta. Aunque, tampoco la excuso del todo, si en algo tienes razón, es que se sobre exige mucho; Kayo-chin y yo ya le hemos dicho, aunque no parecer ser suficiente. En mi opinión, creo que primero deberías disculparte con ella, y segundo, de una forma menos Maki, intentar hacerle ver que Umi-chan ha estado mal, tal vez también necesite de alguien que le dé un empujón.

—…

Ninguna dijo una palabra más después de semejante discurso, en esta ocasión fueron Maki y Hanayo quienes se miraron aturdidas.

—¿Q-Qué ocurre? —preguntó Rin al darse cuenta de su nula reacción.

—¿Y el nya~?

—¿Nya~?

—El nya~

—¡Uwaaa! ¡Rin-chan! —Sorpresivamente, Hanayo se abalanzó hacia la pequeña chica, frotando sus mejillas de manera insistente como a un oso de peluche— ¡Eso fue tan maduro y serio! ¡No dijiste nya ni una sola vez!

—¡¿Eh!? ¡Eso es ofensivo Kayo-chin! ¡Yo también puedo ser seria-nya~!

Maki no pudo soportar más la escena, echándose a reír. Las otras dos chocadas por el repentino cambio de ánimo, le siguieron. Dejaron de hacerlo cuando sus estómagos empezaron a doler y las lágrimas salieron.

—Gracias Rin, Hanayo, por escucharme. Necesitaba desahogarme— admitió, dándoles una sonrisa sincera—, también por esas palabras Rin, yo… supongo que es… incómodo reconocerlo, a decir verdad, ni siquiera yo entiendo todo esto, no me siento como cuando las conocí a ustedes o a Umi-senpai, las sensaciones que Honoka me provoca son diferentes y no termino de entenderlas.

—Si arreglas las cosas con ella, podrías comprenderlas —instó Hanayo, sin dejar de tratar a Rin como su mascota personal entre sus brazos, tampoco es que a Rin pareciera molestarle, emitía pequeños ronroneos.

—Puede ser… creo que lo haré. Hablaré con ella.

—¡Me alegro Maki-chan! Honoka-chan no es una persona que guarde rencor, ella es genial. Su forma de ver las cosas es interesante y tiene un gran espíritu para luchar por lo que quiere, su problema es que se centra un poco en no querer hacer daño a nadie, y termina haciéndolo de todas formas. Lo entenderás en el momento en que te des más tiempo de conocerla, ella te terminará de encantar.

Esa idea no le agradaba demasiado, tenía la sensación de que si ese dichoso encanto del que una vez habló Nozomi-san y ahora sus amigas, la atrajera, sería mucho más problemático. Pese a eso, intentaría disculparse. Sólo esperaba que, haciéndolo, esos sentimientos desaparecieran y pudiera retomar su vida normal.

—A todo esto nya~ ¿Umi-chan sabe de lo que pasó?

La mención la shockeó.

—Yo… no lo sé. Ahora que lo dices, no he recibido ningún mensaje suyo y tampoco le he enviado alguno— jugueteó con el mechón de su cabello, perturbada. Era bastante raro cuando antes procuraban hablar al menos una vez al día por el tema de las composiciones —, ni siquiera lo noté.

—¿Cuándo se verán de nuevo?

Se detuvo a pensarlo por unos minutos, tras los cuales soltó un grito de espanto.

—¡Diablos! —Se levantó del pasto, apresurada, tomó sus cosas y se quitó algo de la hierba que se pegó en su ropa— ¡No sé cómo es que lo olvidé! Se supone que debo entregar las últimas composiciones mañana. Lo siento chicas, gracias por lo que han hecho hoy por mí, juró que les llamaré luego para contarles de lo que pase, pero tengo que irme, apenas tengo tiempo para terminar.

—¡Mucha suerte Maki-chan! Cuentas con nuestro apoyo.

—¡Tú puedes Maki-nya~ no olvides arreglar todo con Honoka-chan! ¡Rezaremos por ti!

—¡Lo aprecio, chicas!

Asintió despidiéndose con un gesto de la mano, y después salió corriendo en dirección a su hogar. Si se apresuraba podría lograrlo y así, matar tres pájaros de un tiro: entregar el final de la obra, hablar con Umi y arreglarse con Honoka.

¿Qué tan difícil sería?

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Caminar por los pasillos del condominio de Umi era tenso, no estaba segura de sí era a causa de su propia ansiedad. Tampoco servía de mucho el tener el cansancio acumulado, apenas pudo dormir para poder terminar lo que le hacía falta, no creía que pedir una prórroga fuera una buena idea, el retraso era su propia culpa.

Aunque, sentía que todo era demasiado inusual, por más lejana que estuviera, si hubiese recibido un mensaje de Umi de inmediato habría reaccionado. No lo recibió, sin embargo, en toda la semana. Aquello le daba mala espina, no quería estar en lo correcto, pero si Umi ya sabía del incidente, ¿cuál sería su reacción? ¿Y cuál la suya? Rin no estaba equivocada, su defensa para ocultar sus verdaderas emociones era el enojo. No estaba segura de cómo manejaría la situación. Para colmo, el estrés era peor sabiendo que había una gran posibilidad de encontrarse con Honoka en el departamento, si eso pasaba, ¿estaba lista para enfrentarla?

Dejó de lado las ideas y en cambio, se concentró en tocar el timbre una vez llegó. No recibió respuesta de inmediato, tocó una segunda vez pensando que tal vez no se escuchó, la puerta se abrió tras un poco más de espera; para su desconcierto, no la recibió la sonrisa amable de Umi a pesar de ser ella quién abrió. Por el contrario, tan solo abrir, se dio la vuelta camino hacia el sillón sin siquiera un saludo. Tenía un libro naranja en sus manos, creyó que tal vez solo la interrumpió de su lectura.

Cerró la puerta tras de sí, sintiendo los nervios y el ritmo acelerarse. Miró alrededor, tratando de encontrar un indicio de alguna segunda presencia, sin éxito. Una extraña sensación de decepción apareció.

—¿No vas a sentarte?

—Uhm, c-claro.

Tomó el asiento regular de las primeras veces en el departamento. Umi le estaba negando ir a su cuarto como lo hicieron anteriormente. Se pasó la mano por el cabello intentando calmarse.

—Entonces, ¿finalmente terminaste?

Maki se mordió el labio, Umi sonaba estoica y sin emociones. Tragó duro y enfrentó su mirada. Ella la miraba seria, sin esa cortesía y delicadeza que le conocía. Se veía diferente y distante, le dolió verla de esa forma; mantenía la esperanza de que Honoka no le hubiera dicho nada justo como hizo con Rin y Hanayo, sólo que se equivocó. Umi estaba enterada y enojada con ella. Honoka lo estaba haciendo más difícil de lo que esperaba.

Procuró ignorar el malestar que sentía, encendió su computadora y buscó la carpeta con los últimos archivos agregados. Treinta y dos composiciones que debían ser entonadas durante casi tres horas de función, cien minutos aproximados de melodías que debían ser lo suficiente poderosas junto con la voz que le darían vida. Reprodujo las últimas cinco a todo volumen, dejando que Umi las escuchara por sí misma.

Al término, Umi apenas sonrió.

—Quedaron perfectas, son bastante hermosas —reconoció la joven luciendo satisfecha. A Maki le regresó un poco el ánimo verla así.

—G-Gracias —titubeó abochornada por el cumplido; la idea de que su música, la que tanto despreciaban sus padres, fuera hermosa a los oídos de alguien a quien estimaba, le provocaban una increíble felicidad—, después de tanto al fin las completamos. A decir verdad. senpai, si no fuera por ti, yo… jamás hubiera creído que lo lograría, me diste esta oportunidad, confiaste en mí y ahora más personas podrán escucharlas... no sabes cuán feliz estoy porque hayas revivido mi amor por el piano, gracias a ti yo…

—Suficiente —Umi la interrumpió, tosca. Maki la miró consternada.

—¿Umi-senpai?

La chica tenía la mirada oculta por su flequillo, con un aura sombría a su alrededor.

—Dije que es suficiente.

—¿Suficiente? No lo entiendo, yo sólo quiero agradecer que me hayas traíd…

—¡Para ya Maki! —rugió Umi asustándola. La vio llevarse una mano a la frente para masajear su sien, tenía el ceño fruncido en profunda rabia —, por favor, sólo deja el disco donde sea que lo hayas guardado, yo lo llevaré con el comité. Vete ya.

Nunca antes unas palabras le fueron tan hirientes, ni siquiera se comparaban al desprecio de sus padres. Esto era más fuerte y penetrante. Umi, la senpai a la que admiraba tanto, una agradable chica, su mayor ejemplo a seguir… su amiga, la que le regresó un poco de amor por la música, la estaba echando peor que a una peste.

El aire le faltaba, su corazón se sentía en pedazos.

—¿Por qué, Umi-senpai? ¿Por qué me haces esto? —murmuró con las palabras entrecortadas.

La chica desvió la mirada, manteniendo su expresión fría.

—Todo se acabó, ya puedes regresar a tu vida. No volveré a entrometerme en tu camino de nuevo.

De pronto, todo tuvo sentido con esas últimas palabras. Demasiado conocidas y que le habían dado pesadillas durante toda la semana.

—¿Es por Honoka? —preguntó, Umi sólo la miró sin decir nada. El dolor pronto se transformó en ira de nuevo, otra vez, era esa chica la culpable de todo—, pero claro que es por Honoka, siempre es Honoka, siempre ella— dijo con sarcasmo —… ¡Yo en serio quería disculparme! Quería arreglar las cosas de buena manera y veo que era una estupidez ¡No es justo Umi-senpai! ¡Ella está haciendo que yo sea la villana! ¿¡Acaso ella te pidió que actuaras así, que me echaras!? ¿¡Después de todo el trabajo!? ¡Creí que éramos amigas! ¡Yo sólo te quería ayudar! ¡Sólo le hice ver el daño que te estaba haciendo!

—¡No necesito que nadie haga eso por mí! — le gritó de vuelta Umi, levantándose del asiento, Maki hizo lo mismo chocando con la mesa en medio — ¡Eras mi amiga y confié en ti, no tenías ningún derecho de lastimar a Honoka de la forma en que lo hiciste! ¡Yo puedo defenderme sola!

—¡Entonces no lo estás haciendo bien! Estaba feliz de que me contaras de ti, pero no podía soportar viéndote llorar y a ella reír ¡No es justo! ¡No cuando me has ayudado tanto!

—¡Te dije que dejarás de decir eso! ¡No es por mí que estás aquí!

—¿Q-Qué? —preguntó, tambaleándose— ¿A q-qué te refieres?

Umi suspiró volviendo a desviar la mirada, apenas la miró de reojo para responder.

— Honoka, a quien dices odiar, a quien tanto desprecias, a quien deseaste nunca conocer… es por ella que pudiste hacer todo esto. Maki… Honoka fue quién me pidió que te buscara y te convenciera.

—No —negó, su cuerpo comenzó a temblar—… estás mintiendo, ¿senpai?

—No Maki, no estoy mintiendo —Umi volvió a sentarse, ofuscada—, un día mientras se saltaba unas clases, pasó por la sala de música de la universidad y te escuchó. Vino a contarme el mismo día, estaba fascinada con tu música. Para ese entonces, la obra ya había sido anunciada y ella pensó que serías ideal, por eso averiguó sobre ti, y conociéndose a sí misma, supo que jamás le harías caso, por eso me envió. Supuso que, si alguien tan centrada como yo lo intentaba, accederías. Y no se equivocó, recuperar tu amor por el piano se lo debes a Honoka.

—Ella intenta hacerme sentir miserable, ¿verdad? —cuestionó suplicante, la opresión se hacía más fuerte.

—¡Honoka no es ésa clase de persona, ella jamás le haría daño a alguien! Prefiere antes lastimarse a sí misma.

—¿Entonces por qué me está lastimando ahora? —la sorpresa surcó el rostro de Umi—, ¿por qué te contó antes sin darme una oportunidad? Ella se aferra a ti y tú se lo permites.

—¡Te equivocas Maki! ¡Es todo lo contrario, soy yo quien no quiere alejarse de ella!

Ambas estaban de nueva cuenta de pie, mirándose la una a la otra. Ninguna sabía cómo una nueva amistad ahora parecía ser una batalla de rivales. Umi defendiendo a Honoka, Maki sentenciándola.

—¿Tan grande es su amistad como para defenderla a pesar del daño que te ha hecho? Sigo sin poder entenderlo senpai.

Umi estaba tensa y agitada, no en mejores condiciones que su kouhai.

—Ha sido mi culpa —dijo en tono apesadumbrado, palmeando sus mejillas—, yo lo hice ver de esta forma, soy yo quien está lastimándola, aun cuando juré que la protegería—alzó la vista mirando a Maki con el ceño fruncido, ámbar versus violeta, dispuesta a empezar a arreglar un poco su error—, Honoka no me dijo nada, lo sé porque leí su diario.

—¿Qué?

Umi parecía más pasible después de decirlo. Su mirada se desvió en dirección a los cuartos, donde solo uno tenía su atención. Maki supo entonces qué era el libro naranja de sus manos.

—Hace una semana, ella llegó con los ojos rojos pasada la media noche, no dijo nada, apenas probó la comida y se fue a su cuarto. El cine es su último trabajo del día y el más estresante, ella siempre llega con apetito y nunca deja nada. Pero esa noche, había casi la mitad de comida en su plato, ni siquiera llegó aquí a llorar. Durante los demás días, jamás dijo nada, aunque yo sabía que estaba sucediendo algo; le pedí que me dijera, que confiara en mí y nunca lo hizo. Honoka estaba consciente de que no podría seguir trabajando contigo si me contaba lo que sucedió, por eso prefirió callar. En sus ojos se apagó cierta luz y sentí un deja vú al igual que con Kotori, entonces noté que ella ya no hablaba de ti con tanta frecuencia —Umi la miró con una expresión de tristeza y falsa sonrisa—, Honoka se había acostumbrado a hablar de sus encuentros que, incluso fue tan lejos como para inventar algunos. Ese es el tipo de preocupación que tiene por los demás, solo que yo no pude soportar seguir viéndola sufrir en silencio y decidí cometer el pecado de leer algo tan íntimo.

—Umi-senpai… ¿por qué irías tan lejos?

—Es simple, Maki. Es debido a que Honoka me salvó; así como ella te trajo a esta obra, también me trajo a esta parte de mi vida— pausó, había tanta ternura en su tono que costaba pensar que hace unos momentos gritaba—. ¿Recuerdas Maki? Soy hija de una familia tradicional que tiene un famoso Dojo, mi destino iba a ser heredarlo y dedicarme en cuerpo y alma a él. Mis padres sólo me permitieron estudiar la preparatoria y yo estaba convencida de mi destino. Lo acepté y me engañé en que era lo que quería— la historia era demasiado similar para Maki, no pudo evitar proyectarse en el relato de la mayor, alguien que la salvara… —Pero Honoka me ayudó a darme cuenta de que no era lo que deseaba— continuó Umi, sentándose, la fuerza de su ira ahora estaba en sus palabras—, ella me arrastró a un tonto proyecto de idols, me obligó a escribir letras y hacer un par de canciones que nunca salieron a la luz, ya que comenzaron los problemas dentro de la familia de Honoka. Las tres nos divertimos, son preciados recuerdos. A raíz de ello, Honoka siguió halagando mi habilidad de letrista y me di cuenta de que me gustaba hacerlo, de que la idea de hacer una carrera no me sonaba mal; poco a poco el interés y el deseo surgió, se convirtió en mi sueño. Honoka me llevó de la mano para luchar contra las ideas de mis padres, me dio apoyo y me trajo hasta aquí. Todo lo que he logrado es porque ella siempre ha estado a mi lado, y ésta vez quería ser yo quien la apoyara todo lo posible por el suyo. Me equivoqué, lo sé. Te di ideas raras y la dañé, ¿qué clase de mejor amiga soy?

Umi rompió a llorar después de eso, apretando la libreta entre su pecho dejando a Maki sin palabras.

¿Todo lo malinterpretó? ¿Fue su ceguera y egoísmo lo que transcribieron la situación para que actuara de la forma más imbécil posible? No, Umi no era la culpable, lo era ella. Tras escuchar una versión más de Honoka, la sonrisa de la chica jengibre era cegadora en sus pensamientos. Viendo a Umi llorar, se dio cuenta de lo que tanto estaba negando: no odiaba a Honoka, le tenía envidia.

Mordió su labio, sintiendo las lágrimas caer por su mejilla. Rodeó la mesa dispuesta a abrazar a Umi para servir una vez más de consuelo.

—Vete Maki —le dijo Umi entre sollozos, deteniéndola.

—Umi-senpai… lo siento mucho. Lo siento, por todo. Yo no quería…

—Aunque ha sido mi culpa, no puedo ignorar que le gritaste cosas horribles a una de las personas que más amo… no puedo perdonarte Maki, simplemente es muy pronto.

El corazón de Maki se retorció en dolor.

— L-Lo entiendo— sacó el CD que preparó en casa con las composiciones terminadas y lo dejó en la mesa—… juro que arreglaré las cosas con Honoka, y para ese entonces, vendré por tu perdón de nuevo.

Umi no levantó la vista, las lágrimas de Maki siguieron cayendo cuando tomó sus cosas y salió del departamento. Sus sentimientos destrozados, la culpa y el dolor eran demasiado para soportar. Quería llegar cuanto antes a su casa y lanzarse a la cama para gritar entre las almohadas.

Estaba tan sumida en su aflicción que no notó a la persona que caminaba frente a ella hasta que ambas chocaron.

—¡Hya! —chilló una voz femenina— ¡Lo siento, ha sido mi error! ¿Eh?

Ignoró la voz, dispuesta a irse cuanto antes pero una mano la tomó del hombro, deteniéndola. Volteó, lista para lanzar un par de maldiciones, era una chica de cabello grisáceo y ojos dorados menos llamativos que los de Umi. La reconoció de inmediato gracias a las fotos del departamento del que acababa de salir.

—¿Maki-chan?

—¿Minami Kotori?

Maki parpadeó visiblemente turbada. Las lágrimas se habían detenido momentáneamente.

—¿Me... conoces?

Kotori sonrió, sonrisa que desapareció tras notar los ojos llorosos de Maki, echó un vistazo a la puerta cerrada frunciendo el entrecejo. Para su asombro, la chica la tomó de las manos y de forma sutil la instó a caminar a su lado lejos de ahí.

—¡Necesitamos hablar!

—¡¿Ehhh?! ¡Espera…! ¿A dónde me llevas?

—¡Ya lo verás, Maki-chan!

Sin saber qué más hacer, se dejó arrastrar por ella. De todas formas, ya su voluntad no le pertenecía desde hace mucho.

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La taza de humeante café en sus manos era un buen calmante para sus alterados nervios. El llanto había parado hacía unos momentos, dejando solamente la desolación vibrando en cada parte de su ser. No supo ni cómo es que llegaron al café donde vio a Honoka trabajar por primera vez, tenía la sensación de que la chica saldría en cualquier momento a atenderla, solo que no sucedió. En cambio, Nico andaba de mesa en mesa vestida de militar, la temática del día.

Kotori, la tercera del trio de amigas que según sabía, debía estar en el extranjero, estaba sacando estrellas y casi babeando viendo atentamente cada detalle de las chicas en uniforme. Por una parte, era mucho mejor que la ignorara, no podía pensar en sus razones para haberla llevado hasta ahí, aunque era exasperante esperar también.

—¿A poco no son lindas? Honoka-chan se ha de ver tan divina~ ¿no lo crees? Es una lástima que no esté aquí.

Maki se limitó a beber del café antes de que se enfriara, sin dar oportunidad a que la imagen mental apareciera.

—Escuché que era un lugar nuevo y bastante famoso por la zona —continuó la joven—, estaba ansiosa de visitarlo con las chicas y de paso inspirarme para nuevos modelos. Aun así, es una fortuna haberte encontrado antes, así he cumplido conocer dos cosas~

Pensando que ya era demasiado, sin entender nada, y aún teniendo la necesidad de regresar a casa, Maki decidió finalmente pedir explicaciones.

—¿De dónde me conoces y por qué me trajiste aquí?

A pesar del tosco tono, Kotori no se inmutó, eclipsándolo con su sonrisa enigmática. Al menos dejó de observar a las chicas para estar atenta a ella.

—¿Qué no es obvio? He oído tanto de ti en los últimos meses que hasta siento que ya eres parte de nosotras, o más bien, parte de Honoka-chan.

Maki comenzó a jugar con su cabello, buscando no sentirse tan ansiosa.

—Por si no lo sabes, no es un buen momento para hablar de eso— dijo, clavando la mirada en la ondulación del café.

—No te preocupes, estoy enterada de todo.

Volteó a verla, sorprendida.

—¿Cómo dices?

¿Era posible que Honoka no le dijera nada a Umi, pero sí a Kotori? La chica bebió de su té, el cuál había permanecido intacto, ella la imitó, era una especie de refugio a su impaciencia.

—Sé que eres la chica que de la que Honoka-chan está enamorada— canturreó.

Maki se atragantó con el café, a duras penas pudo tragarlo, poniéndose a toser fuerte y vergonzosamente. En minutos, toda la atención estaba sobre ella y eso sólo la hizo toser más. Kotori se acercó para darle ligeras palmadas en la espalda, tratando de calmarla.

—¡¿Qué demonios?! —gritó una vez pudo controlarse, su voz estaba rasgada por el esfuerzo— ¿¡D-De dónde has sacado eso!?

Kotori parecía divertida por su reacción.

—¿Acaso no es cierto?

—¡C-Claro que no! —exclamó Maki, limpiando los restos de café de la comisura de sus labios, echó una mirada filosa alrededor para ahuyentar a los curiosos, su corazón de nuevo latía fuerte y su cabeza se sentía demasiado caliente—, eso es inaudito, ¡ambas somos chicas, y ni siquiera estoy segura de considerarnos amigas!

Kotori seguía mirándola, sin inmutarse.

—Oh, como si eso importara realmente. Sólo estoy diciendo lo que veo claro, Honoka-chan ha hablado mucho de ti desde que se conocieron, en las video-llamadas ella tiene una chispa que no le he visto antes con nadie, estoy cien por ciento segura de que ella gusta de ti.

—¡Eso es imposible! — negó, asustada por la implicación, ¿a Honoka le gustaban las chicas? ¿Honoka era…?

—Ella no es gay, sin embargo, no abiertamente al menos — explicó Kotori, adivinando sus pensamientos—, podría considerarla como alguien libre, muy especial, eso sí. No se sujeta a las cosas tradicionales, es increíble por sí misma, aunque tampoco es que haya mostrado interés por alguien antes, al menos no hasta que apareciste.

A Maki le dio un vuelco en el estómago, Honoka interesada en ella, ¿románticamente? No, eso no podía ser. Pero, el hecho de que Hanayo, Rin, Umi y ahora Kotori dijeran que Honoka la mencionaba a menudo… ¿habría posibilidad de que fuera cierto? La realización de la idea le sonaba aterradora, y no porque le fuera desagradable, sino por el contrario, tenía una sensación extraña de conformidad creciendo gradualmente, ¿qué diablos le estaba sucediendo?

—L-Lo sea ella o no, l-lo que sé es que yo no lo soy. Tengo muy claras mis metas— repuso Maki.

—¿Estás segura Maki-chan? No te veo muy convencida, y Honoka estalla en felicidad cuando habla de ti.

—¿Lo hace? ¡Es decir! ¡Estoy segura de que lo estás malinterpretando!

—Nunca me he equivocado —dijo Kotori, sonriendo, gesto que desapareció tan pronto como llegó—, o al menos eso creía hasta hace unos días.

Aquello llamó la atención de Maki, dejó la taza vacía en la mesa.

—¿Qué quieres decir? —cuestionó.

—Hmm, es que hace unos días he sentido a Umi-chan y a Honoka-chan un poco raras. Normalmente, Honoka te menciona varias veces, pero no lo ha hecho con tanta frecuencia, y verte llorando fuera del departamento de Umi, sólo me confirma que algo sucedió —Kotori la miró con el entrecejo fruncido—, no creo que me digas lo que ha ocurrido, ¿me equivoco?

El labio de Maki tembló, acababa de conocer a la chica y no estaba segura de que tanto estaba enterada a través de las otras dos. Prefería evitar cometer más errores, ya era demasiado con lo que lidiar.

—Lo siento mucho.

—Entiendo —comprendió Kotori, volvió a sonreír demostrando que la falta de confianza no le molestaba en absoluto—, si puedo pedir algo, es que disculpes a Umi-chan en lo que sea que haya pasado. Ella le tiene un especial cuidado a Honoka-chan, es su fiel protectora y si algo la lastima, por muy pequeño que sea, tiende a reaccionar de la peor manera. No la culpo, Honoka-chan es una luz que merece ser protegida. Nos ha salvado mucho.

Kotori hablaba de la chica con un gran cariño y devoción, justo como Umi lo hizo antes. Los recuerdos de los momentos tontos al lado de la chica, el sonido de su risa, la calidez de sus manos, el brillo de sus ojos, el olor a pan horneado, le estaba costando aceptar que ellas tenían razón. Honoka era luz, muy a su pesar, una luz que también se coló en ella.

—Supongo que también a mí— dijo, sintiéndose culpable de ser la causante del distanciamiento de la chica. Ellas no merecían ser víctimas de lo que había hecho, tenía que arreglarlo cuanto antes—. Umi-senpai debe odiarme mucho por haberla lastimado.

—Vaya, así que fuiste tú. Bueno, no me sorprendería que Honoka estuviera tan lejana, sigo creyendo que ella te quiere mucho, más que a cualquiera. No sé cómo lo hiciste, pero siendo sincera, me siento un poco celosa de que lo lograras, y conociendo a Umi, ella debe estarlo más.

Maki la miró asombrada de la sinceridad. Fue un golpe duro y directo, ¿Umi celosa de ella?

—Eso es absurdo —dijo.

Kotori rió en respuesta.

—No lo es tanto, ya ves, Honoka siempre ha estado atenta a nosotras, y de pronto no deja de hablar de ti. Pero no te preocupes— de la nada, Kotori tomó sus manos sobre la mesa—, si Honoka te eligió, las apoyaré.

No estaba segura de querer retirar sus manos, ni menos de lo que debería decir, su rostro estaba a punto de estallar en llamas. Para su suerte, fue el mismo momento en que Nico decidió hacer su entrada.

—¡Señor, sí señor! ¿¡Desean ordenar algo más!?

—¡Kyaaa, tan moe!

Olvidándose de ella, Kotori volvió su atención a la chica bajita, que dio un pequeño brinco presa del susto.

—Eh… sí… ¿puedo ofrecerles algo más? —repitió.

—Bueno, no desaprovecharé esta oportunidad, ¡quiero un par de cheesecakes, por favor!

Nico hizo un saludo en la frente para después anotar en la libreta; volteó hacia Maki para preguntarle también.

—L-Lo mismo— respondió.

—Sigo diciendo que es una lástima no ver a Honoka-chan en uniforme, espero verla pronto en algún otro cosplay~, aún tengo un par de días en la ciudad.

—¿Honoka? —intervino Nico, mirando a ambas como si hubiesen dicho una broma— Perdonen que me meta, pero, ¿no lo saben?

—¿Saber qué? —preguntó Maki, extrañada de su reacción.

—Ella dejó el trabajo por un tiempo, de hecho, creo que hizo lo mismo en todos los demás.

—¡¿Qué?! — eso explicaba por qué no la había vuelto a ver— ¿¡Por qué hizo eso!?

—Vaya, creo que lo entiendo— dijo Kotori, volteó a verla, deseando saber—, pensé que lo sabrías también Maki-chan. Verás, finalmente ha llegado su turno de brillar.

—¿Qué significa eso?

—Significa que ella va a hacer algo que sólo ella puede hacer— mencionó Nico, se encogió de hombros antes de darse vuelta e irse—: sólo espero que la idiota no lo arruine.

—¿Qué es eso? ¡No lo entiendo!

Estaba exasperada ahora, no sabía de qué rayos hablaban, ¿a dónde había ido Honoka? ¿Dónde estaba exactamente? El no entender nada la volvía loca.

Iba a exigir más explicaciones cuando su teléfono sonó, al revisar la pantalla su extrañeza aumentó, ya que no conocía el número, respondió tras un par de timbres más.

—¿Bueno? ¿Quién habla?

Ah, ¿Eres Nishikino Maki? — le preguntó una chica con cierto acento al otro lado.

—Lo soy —afirmó— ¿Quién habla?

¡Perfecto! Verás, soy Ayase Eli, una de las protagonistas de la obra musical de la escuela— chica rubia, mayor, la conocía, dejó que siguiera hablando—, sé que eres la compositora de las canciones, Umi nos confirmó que ya las tiene y bueno, lamento que no te dijeran antes, pero necesitaremos de tu ayuda para los ensayos, ya sabes, para calzar la vocalización y esas cosas. Agradecería que vinieras mañana a eso del mediodía al auditorio, ¿puedes hacerlo?

Podía, pero no estaba segura de querer. Creyó que entregar las canciones sería lo último que haría, y ahora esto… además, tenía mucho que pensar para poder remediar el asunto de Honoka. Aun así, no podía negar que parte de su orgullo estaba comprometido, las canciones eran su mayor tesoro, y tener la oportunidad de que nadie las arruine era algo que no podía ignorar.

—D-De acuerdo—confirmó—, ahí estaré.

Genial, nos vemos mañana, estaremos las tres aquí.

—Bien —estuvo a punto de colgar cuando recordó algo, ella solo sabía de dos, Umi nunca le dijo quién era la tercera— espera, Ayase-san… ¿puedo preguntar algo?

¿Uh? Claro, dime.

—Es que… yo sólo sé de dos personas que estarán protagonizando, Toujo Nozomi y tú… ¿Quién es la tercera?

¿Eh? ¿No te dijeron? Lo lamento por eso, se supone que el comité debía informarte una vez la tuvimos, fue bastante difícil, pero por suerte todo está arreglado. Se trata de Kousaka Honoka, de segundo año de letras, ella…

No escuchó el resto, el teléfono cayó de sus manos en un ruido sordo, sorprendiendo tanto a Nico que entregaba los pasteles y a Kotori, quien los recibía.

Honoka…

—¡Debe ser una broma!

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Notas Finales:

Hola de nuevo~ primero disculpas por el retraso y sin más, aquí está el siguiente capi. En verdad, que no me caben las palabras para agradecer su apoyo y que pese al retardo sigan comentando, eso me ayuda mucho, sobretodo cuando he tenido tantas dudas de qué tan cliché suene todo esto. El dolor de Honoka será bien recompensado con el dolor de Maki. Y si, alguien le atinó desde el primer capi sobre la unión de ella al proyecto. Con éste cuarto, da por finalizado la parte de conocer y en el siguiente tendremos la obra y el inicio del final. A todos los seguidores, un enorme abrazo~