Aclaraciones:
Normal - presente.
"Cursiva y negrita con comillas" - pasado.
Cursiva - futuro.
"-Ahora pueden empezar y yo iré pasando por los bancos para ver si alguien tiene alguna duda o necesita ayuda con algo, ¿si? -dijo la profesora al terminar de dar la explicación.
Todos asintieron con la cabeza y se pusieron a trabajar.
Uryu abrió con cuidado el estuche en una de las esquinas del banco y sacó una de sus agujas y el hilo blanco, la enebro enseguida y tomó con decisión la pieza de tela que yacía sobre la mesa.
Sus ojos se desviaron involuntariamente al banco junto al suyo al escuchar un quejido.
Inoue tenía el hilo y la aguja a dos centímetros de su rostro, contorsionado en una mueca de concentración, mientras luchaba por meter el hilo en la aguja; los separó un par de centímetros y trató una vez más de hacer pasar el primero por el pequeño orificio del segundo. El hilo pasó por al lado.
El de lentes agitó la cabeza con disimulación y volvió a concentrarse en su tarea. Atravesó el centro de la remera y comenzó a bordar con movimientos rápidos y confiados. Sin embargo luego de un par de minutos y de haber captado por el rabillo del ojos varios intentos fallidos más de su compañera, suspiró resignadamente y apoyó las cosas en la mesa.
-¿Necesitas ayuda con eso, Orihime? -cuestionó, girándose en su lugar hacia ella.
La pelinaranja se sobresaltó ligeramente y rió tontamente al caer en lo que él le había dicho, sus mejillas enrojecieron.
-Lo siento Uryu -pasándole las cosas -¡Es que es tan pequeñito el agujero, ni lo puedo ver!
-No tienes que disculparte, no es nada -respondió, pasando el hilo por la aguja al primer intento y extendiendoselos de regreso.
-Realmente eres bueno en esto -halago mientras tomaba sus cosas y le echaba una rápida mirada al trabajo que el moreno había estado haciendo.
-Es sólo enhebrar una aguja -dijo fingiendo modestia.
Se acomodó los lentes con una mano.
Claro que era bueno en esto.
-A veces pienso que eres una clase de robot o algo así, eres bueno en muchas cosas y parece como si las cosas ni te costaran -frunció el ceño con curiosidad -Hasta le ganas a Ichigo siempre y él era el mejor antes que tú llegaras.
Uryu contuvo la sonrisa al oír lo último.
Hacía ya 1 año y medio que lo habían transferido a esa escuela y al mismo salón que el Kurosaki y todo el pequeño grupo de sus revoltosos amigos. ¿Cómo él había acabado en ese grupo? Aún no lo sabía pero no se quejaba, le agradaban.
Sin embargo, con el pelinaranja era una situación diferente.
Desde el primer momento en que se conocieron, inconciente o concientemente, todo había pasado a ser una competencia entre ellos dos. Y a ninguno de los dos le gustaba perder, ambos eran muy orgullosos para eso.
Estaba muy satisfecho consigo mismo por haberle quitado el puesto del mejor estudiante del curso al Kurosaki y, a pesar de que no aparentaba ser bueno, la mayoría de las veces también le ganaba en la clase de educación física. Además de que siempre le ganaba en sus peleas verbales.
No le caía del todo bien, pero así como le desagradaba también le agradaba. Estaba seguro que el sentimiento era mutuo. Pero al fin y al cabo, eran amigos; muy a su manera.
Regresó a la realidad cuando vio una mano pasar frente suyo y tocar suavemente el bordado por la mitad que había estado haciendo. Se giró levemente, poniéndose inmediatamente colorado al encontrarse con Orihime parada junto a él, encorvada hacia delante, su rostro muy cerca del suyo.
Ella no pareció darse cuenta eso, su mirada fija en la remera.
-Es realmente lindo.
-Gracias -susurró él, apartando el rostro para disimular el color de sus mejillas.
-¿Piensas regalarlo a alguna chica? -cuestionó, después de todo era obvio que no estaba haciendo una remera para él mismo teniendo en cuenta que la remera era rosa y el bordado de esta.
Ishida frunció el ceño, clavando su mirada en la pequeña corona a medio hacer en el centro de la tela. Asintió con la cabeza.
Orihime sonrió ampliamente.
-¿A la chica que te gusta?
Tomó la tela y la aguja y continuó cosiendo por donde se había quedado.
-Deberías volver a tu asiento antes de que la profesora te vea, Orihime, en cualquier momento pasará por tu mesa y verá que aún no has hecho nada.
Ella hizo un pequeño puchero y se volvió a su lugar.
-Vaaaamos Uryu, dime quien te gusta -pidió ella -¡Somos amigos! -agregó después de unos segundos en los que él no dijo nada.
Ishida suspiró y se giró a verla, a pesar de sus nervios, mantuvo su mirada fija e intensa en la de ella, esperando que ella entendiera el mensaje.
Inoue siguió observandolo con curiosidad.
-Tal vez después -dijo resignadamente, volviéndose hacia delante.
Ella pareció conformarse con su respuesta y empezó a trabajar en su bordado.
Ambos trabajaron en silencio por varios minutos, Ishida de vez en cuando lanzando miradas hacia ella que parecía clavar la aguja en la tela de manera aleatorias.
-¿Y a ti? -se atrevió a preguntar finalmente, casi en un murmullo.
-¿Eh? -dijo la pelinaranja, volviéndose hacia él sin entender a qué se refería.
-¿A ti te gusta alguien?
Orihime pareció sorprenderse un poco, no tardó en asentir con la cabeza.
-¿No le dirás a nadie? -cuestionó, mientras se inclinaba un poco en el asiento en su dirección.
Él negó y ella se acercó aún más, tratando de estar lo más cerca posible de su oído. Ishida apretó involuntariamente la tela en sus manos.
-A mí me gusta Ichigo -susurró.
Sintió un agudo pinchazo en su dedo y soltó rápidamente las cosas, alzando la mano del que había sentido el dolor provenir. Su dedo índice sangraba donde se había pinchado sin querer y por primera vez con la aguja.
Kurosaki le había ganado."
Volteó la mirada hacia la ventana cuando oyó un grito viniendo desde afuera y se encontró con Ichigo, Inoue, Keigo, Mizuiro y Chad en el patio, bajo la sombra de uno de los árboles.
Recordó vagamente a Asano chillando algo en la entrada de que tendrían el segundo período libre ya que el profesor había faltado y tenían que festejar.
En ese momento, Orihime sin dejar de hablar con Mizuiro, se acercó a su novio y rodeó con un brazo su espalda; él pasó uno por sus hombros, correspondiéndole el abrazo. Ella ladeó el rostro en su dirección, alzando sutilmente su mentón e Ichigo se agachó para posar un delicado beso en sus labios.
Apartó la vista y la volvió hacia el frente, concentrándose en la clase.
Sobrio.
"And if you're still breathing, you're the lucky ones
'Cause most of us are heaving through corrupted lungs
Setting fire to our insides for fun
Collecting names of the lovers that went wrong
The lovers that went wrong."
-Youth, Daughter.
Capítulo Cuatro:
-¡No eres más que un mentiroso, un mentiroso traidor! -gritaba Arisawa -¡La apariencia de nerd es sólo una farsa!
-¿Qué sucedió Rukia? -preguntó Inoue, llegando junto con el Kurosaki a la ronda donde estaban todos sus demás amigos, y se sentó junto a ella.
La morena siguió tomando de su caja de jugo, con los ojos cerrados y la espalda apoyada en el árbol tras de ella.
-¿Rukia? -volvió a llamar pero ella siguió sin inmutarse.
-No te escucha, tiene los auriculares puestos -dijo Ichigo.
Recién en ese momento, la pelinaranja se percató del pequeño cable que bajaban de los oídos de Kuchiki y se conectaban al celular que yacía en el pasto junto a ella. Apoyó una mano en su hombro para llamar su atención. Rukia abrió los ojos y se sacó los audífonos al verla.
-Lo siento, ¿dijiste algo?
-¿Qué pasó entre Tatsuki y Uryu?
La morena se giró a verlos, como si se hubiese olvidado de ellos y no escuchase los constantes gritos de Arisawa.
-Ah, Tatsuki se sacó un 8 en el exámen de matemática y necesitaba un 9 si no quería ir a recuperatorio. Le había pedido a Ishida que le explique un tema antes de rendir y fue ese ejercicio el que hizo mal, así que ahora lo culpa - dio un sorbo a su jugo -Él se lo había explicado bien...
-Ya veo... ¿Y cuánto sacaron ustedes dos?
-Él sacó 9.
Dio un rápido vistazo a la persona sentada al lado de Inoue, Ichigo analizaba atentamente la comida en su caja de almuerzo.
-Y yo 10.
Captó la pequeña sonrisa ladina que el pelinaranja le envió.
-¡Vaya, te felicito Rukia! -exclamó Orihime alegremente -Si sigues así, le quitarás el primer lugar a Uryu en la lista de los mejores 50.
La morena soltó una pequeña risa sarcástica, observando al aludido que ahora la veía con el ceño ligeramente fruncido, ignorando el griterío de Tatsuki.
-Lo lamento por él pero claro que lo pasaré-desafiandolo con la mirada.
-No creas que te lo dejaré tan fácil, Kuchiki -afirmó Ishida, cerrando los ojos y dándole otro mordisco a su sándwich.
-Pues, lo estás haciendo -murmuró, provocando que se marcara una vena en la frente del de anteojos.
Dio el último sorbo a su caja y se puso de pie.
-Yo voy a ir entrando, tengo algunas cosas que hacer. ¿Ustedes tienen el exámen de historia ahora, no? -preguntó a Inoue, quien asintió mientras sacaba su almuerzo -Mucha suerte -deseó y comenzó a caminar hacia la entrada del edificio, alejándose de ellos pero no sin haberle dado una significativa mirada al pelinaranja al pasar a su lado.
Ichigo frunció el ceño, habiendo entendido bien lo que quería decir.
Más que un "suerte" había sido un "desaprueba y enterraré tu triste trasero bajo montones de libros de historia"
Llegó al parque y la vio esperándolo en una de las hamacas, moviendo sus piernas al mismo ritmo en que se balanceaba.
Se había hecho una costumbre en las últimas tres semanas, juntarse en esa plaza a la salida del instituto para sus sesiones diarias de estudio.
Él acompañaría a Orihime a su casa (si es que ella no iba a la de Tatsuki o se quedaba en su taller semanal de costura) y después vendría aquí, donde ella estaría esperándolo sentada en una de las bancas de cemento, con su tarea desperdigada sobre la mesa que había frente y luchando con sus ejercicios de matemática o perdiendo el tiempo en algún juego del parque como una niña pequeña.
La hamaca era su preferido.
Se acercó y se recostó en uno de los árboles.
-Te dije que era bueno en matemáticas.
Ella lo volteó a ver, al mismo tiempo que llegaba a lo más alto antes de comenzar a bajar hacia atrás.
-Más que bueno tu, creo que yo soy la buena aquí que es capaz de entenderte en tus horribles explicaciones -refutó al mismo tiempo que levantaba las piernas para darse más impulso en la subida y llegar más alto.
Ichigo puso los ojos en blanco.
-Engreída
Rukia sonrió socarronamente y cuando la hamaca bajo, arrastró los pies por la tierra para tratar de frenar, tuvo que hacerlo unas tres veces para finalmente quedar quieta en el lugar. Agachó la vista a sus zapatos y frunció el ceño ante lo sucio que habían quedado sus zapatos.
-¿Cómo te fue en tu examen?
Kurosaki se encogió de hombros, recorriendo la vacía plaza con la mirada y guardando las manos en los bolsillos de su saco.
-Yo diría que bastante bien.
-Mejor por ti que así sea -amenazó ante lo que él volvió a poner los ojos en blanco.
El viento sopló fuertemente y notó las muecas que él hacía cada vez que eso pasaba.
-Así que te gusta el frío, ¿eh?-el sarcasmo claro en su voz.
-Lo odio.
Rukia sonrió y se echó para atrás, agarrándose con fuerza de las cadenas que colgaban a ambos lados sosteniendo el asiento y comenzando a hamacarse de nuevo lentamente.
-Yo no tengo nada por hacer de matemática, supongo que tú tampoco tienes nada de historia si hoy tuvieron el examen... -Ichigo asintió -Entonces hoy no hay nada que hacer, ve a tu casa a resguardarte del frío si tanto lo odias, además tu fea cara ya comienza a molestarme.
El pelinaranja le mandó una mirada molesta antes de bajarla al piso, se quedó quieto en su lugar.
-¿Tú vas a volver ya a tu casa?
-En realidad pensaba quedarme aquí un rato más...
El pelinaranja sonrió levemente.
-No entiendo como te puede gustar tanto el frío -negó con la cabeza -Como sea, si no tienes nada que hacer, estaba pensando en si podrías ayudarme con algo.
-¿Ayudarte con qué? -preguntó, alzando una ceja inquisitiva.
Kurosaki se rascó la parte trasera de la cabeza, mirando cualquier cosa menos a ella.
-Tengo que comprarle un regalo a Orihime y no tengo idea de qué puede ser.
-¿Un regalo? -levantando la ceja restante -¿Que? ¿Cumplen mes o alguna de esas cosas? -Ichigo asintió, sin dejar de parecer nervioso. Rukia suspiró -Sinceramente casi no conozco a Inoue, no tengo idea de qué podría gustarle.
Kurosaki suspiró resignadamente, dejando caer los hombros hacia delante.
-¿Qué le regalaste los anteriores meses?
Se encogió de hombros, sin dejar de revolverse el cabello.
-Normalmente la invitó a comer a algún lado o salimos y dejo que ella elija algo y se lo compro -echó una rápida mirada a la morena y frunció el ceño al ver la burla en sus ojos -Soy malo eligiendo regalos.
-Ya me doy cuenta -respondió con sarcasmo -¿Y por qué no le pides ayuda a Tatsuki?
-Trate de hacerlo una vez pero eso no resultó muy bien...
Rukia suspiró, sacó su celular y examinó la hora unos momentos, pensando
-Está bien, te ayudaré. Pero ya que vamos para el centro, aprovecharé a comprar unas cosas también y me tendrás que acompañar- se levantó de la hamaca y golpeteó un par de veces su falda escolar, desempolvandola -Y ya que te estoy ayudando, tú tendrás que cargar todas las bolsas.
-¿Algo más? -cuestionó con ironía.
-Más tarde te diré.
Ichigo resopló pero aún así no dijo nada. Empezó a caminar cuando se dio cuenta que la enana iba en la dirección contraria.
-Rukia -llamó, haciendo que se detuviera y volteara a verlo- Es hacia el otro lado -señalando el camino por el que él iba.
-No tengo encima plata para comprar lo que necesito -retomó el paso -Vamos a casa a buscarla y ahí le pido al chofer que nos lleve así no perdemos tiempo.
Ichigo se quedó unos segundos de pie en su lugar.
-¿Chofer?
-Así te ves más idiota de lo normal -dijo la morena con disgusto por su expresión.
Abrió la puerta de su casa y entró, avanzando por el pasillo sin esperar al pelinaranja ni molestarse en cerrar la puerta tras de ellos.
Ichigo la siguió, sin dejar de admirar cada detalle ligeramente boquiabierto.
Rukia lo guió a la sala de estar (que tranquilamente podría ocupar el mismo espacio que ocupaba toda su casa) y lanzó su bolso escolar y sus llaves sobre una de las mesas que había junto a la entrada del living. Vio al Kurosaki parado en medio de su sala y frunció el ceño, poniendo ambas manos a cada lado de su cadera.
-Cierra la boca, ¿quieres? -exigió con hastío.
Él se hizo caso mientras se giraba hacia ella, viéndola ahora con la misma curiosidad con la que observaba la casa.
-No tenía idea de que eras rica.
-No tengo por qué contarte todos los detalles de mi vida, ¿o si? -dejó caer los brazos y negó la cabeza con cansancio -Espera aquí.
Y sin darle tiempo a Ichigo por decir algo más, se marchó de la habitación.
Recorrió el lugar con la mirada. Hasta el más pequeño de los adornos parecía demasiado costoso para él.
Dos pinturas decoraban algunas de las paredes, las otras estaban vacías. No había nada de Rukia o algún familiar, ni fotos ni ninguna otra cosa que la personalizara.
Lujosa, sí, pero no acogedora.
Se escucharon unos pasos bajando por las escaleras y la pequeña figura de la Kuchiki apareció en el marco a los pocos segundos, acercándose a su bolso para guardar lo que había ido a buscar.
-¿Por qué vas a una escuela pública? -cuestionó -Claramente tienes el dinero para pagar una privada.
Rukia encogió los hombros, aún dándole la espalda.
-Prefiero la pública.
-¿No será que eres demasiado tacaña?
Cerró con fuerza el cierre de su mochila y se giró en su dirección, apoyándose ligeramente contra la mesa mientras cruzaba los brazos por sobre su pecho y lo miraba con una ceja altiva.
-No seas idiota, claro que no es por eso. Mi hermano mayor siempre trató de convencerme de que vaya a un instituto privado pero yo no quise, simplemente no me gustan.
Ichigo asintió con la cabeza ausentemente.
-¿Y tus papás?
"Se acercó a la pequeña figura acurrucada en una de las esquinas de su cama, las rodillas llevadas a su pecho y los ojos fuertemente cerrados mientras se tapaba los oídos con las manos en un vano intento por acallar cualquier sonido del exterior.
Apoyó suavemente sus manos sobre las de ella, provocando que se asustara un poco y abriera los ojos.
-Ya terminó -aseguró Byakuya.
Rukia bajó los brazos con cuidado, su cuerpo relajándose visiblemente cuando no oyó ningún grito.
Había venido a buscar refugio en la habitación de su hermano cuando las peleas habían comenzado nuevamente. Byakuya no había dicho nada cuando se la encontró del otro lado de la puerta luego de haber oído un golpecito en esta, simplemente la había tomado de la mano y la llevó a su cama.
Ya tenía 15 años, ya debería ser todo un hombre como su abuelo le decía, y proteger a Rukia que apenas tenía 5 años; pero aún así, en momentos como esos, él también se angustiaba. Y la presencia de su hermana junto a él lo tranquilizaba.
-¿Por qué mamá y papá pelean tanto? -indagó ella mientras él la ayudaba a bajarse de la cama.
Y es que últimamente sus padres venían discutiendo muy a menudo, había veces (como esa) en las que se gritaban tanto entre ellos que no podían evitar asustarse.
El mayor no respondió, no sabía qué decirle.
Esa ocasión había sido peor. Ambos habían podido distinguir el llanto en la voz de su madre y eso era algo que no había pasado antes.
Un fuerte portazo retumbó por toda la casa, haciendo estremecer a ambos hermanos.
Byakuya tomó la pequeña mano de Rukia y se asomaron juntos a la ventana de su habitación.
Abajo, su padre cerraba el maletero del auto estacionado frente a la entrada y se giraba en dirección a la casa, alzando el rostro hasta chocar la mirada con la de ellos. Sonrió tenuemente y agitó su mano, saludandolos.
Otro portazo se escuchó y su madre salió corriendo de la casa, acercándose a su padre sin dejar de exclamar cosas que ellos no alcanzaban a distinguir y agitando sus manos en el aire. Él le respondió algo con gesto tosco y fue hacia el lado del conductor, lanzó otra mirada fugaz hacia ellos, ignorando los continuos gritos de su esposa, y se subió.
Byakuya y Rukia vieron como su padre arrancaba el auto y se alejaba velozmente. Ambos se dieron cuenta de la mujer sentada en el asiento del acompañante.
-¿Dónde va papá? -cuestionó Rukia inocentemente.
Byakuya que era más grande y muy maduro para su edad, y que había logrado entender la situación, no dijo nada. Sólo apretó aún más su mano."
Los hombros de la morena se tensaron pero logró controlarlo antes de que el Kurosaki pudiera darse cuenta de eso.
-No tengo... -sintió la inmediata incomodidad en el ambiente por su parte y pusó los ojos en blancos -No hace falta que te pongas todo nervioso e idiota. Ya lo supere -se encogió de hombros y apartó la mirada -Ni siquiera tengo recuerdos de ellos...
"-¿Mamá? -llamó Rukia con voz llorosa.
Hacía tres semanas que su papá se había ido y todavía no había vuelto. Lo extrañaba mucho y le molestaba que cada que preguntaba por él, nadie le decía nada. Eso la hacía llorar más.
Su mamá no había salido del cuarto desde entonces y ni las mucamas ni su abuelo los dejaban a ella o a Byakuya pasar a verla; sólo los habían dejado una sola vez y fue muy poco tiempo porque su madre estaba muy triste, y no respondía ni se inmutaba a nada de lo que ellos (ni nadie) hacía.
Sabía que no podía entrar allí, su abuelo se lo había prohibido: "Mamá necesita un tiempo sola, no se anda sintiendo muy bien" pero ella la extrañaba tanto como a papá a pesar de que no se había ido como él.
Abrió la puerta con cuidado, temerosa. La entreabrió lo justo para escabullirse dentro y cerrarla detrás suyo.
No tardó mucho en distinguir la sombra inmóvil, algo parecía aferrarse a su cuello y a la vez de uno de los candelabros del techo.
La habitación estaba a oscuras pero la luz de la Luna que entraba por la ventana hacía la oscuridad un poco visible, lo suficiente como para que pudiera ver los ojos abiertos, fijos en la nada y sin vida.
-¿Mamá?"
-...Como sea, vamos antes de que se haga más tarde.
Tomó su bolso y sus llaves y salió rápidamente de la sala, yendo por el pasillo que daba a la puerta principal.
Abrió el diminuto estuche y contempló la pulsera que yacía dentro.
Era simple pero linda.
Una delicada cadena con un dije en forma flor colgado enganchado en el medio. El diseño de la flor era casi igual al de las hebillas con las que Orihime siempre se sujetaba el pelo.
Estaba seguro que le gustaría.
No era como si ella se quejase de sus regalos antes pero sabía bien que estaría más contenta con uno que fuera más personal que una comida o algo que ella eligiese. Algo en lo que él había puesto más empeño.
Cerró la cajita y la guardó en la bolsa.
A pesar de que le gustaría decir lo contrario, Rukia había sido de gran ayuda. A ella fue la que se le ocurrió.
Aún sentía algo de pena por el pobre vendedor que los había atendido.
Rukia ya había empezado a desesperarse por su falta de ideas después de haber recorrido varios locales en los que él había rechazado todo lo que ella proponía, así que lo tomó por la muñeca y lo arrastró con ella a la próxima joyería que encontró. Entró y demandó al empleado ver todos los dijes de flor hasta encontrar el más parecido al de Inoue y hasta había exigido al pobre hombre le hiciera algunos cambios en ese mismo instante para que se parecieran más; e hizo que comprara la pulsera más cara para ponerlo.
Sin mencionar que se había asegurado de que todo fuese de plata, cosa que le había dolido bastante a él y sus ahorros pero el tener la seguridad de que esta vez tendría algo más especial para complacer a Inoue, lo consolaba.
A veces, era una ventaja la personalidad tan exigente y mandona de la Kuchiki.
Alzó la vista a la tienda a la que la morena había entrado hace unos 15 minutos y todavía no salía.
Sacó su celular del bolsillo de su pantalón. Las 19: 23 hs. Maldijo por lo bajo a la enana. No había planeado demorarse tanto. Se echó para delante, apoyando los codos en las rodillas, y mandó un mensaje a su madre antes de guardar nuevamente el móvil.
Sintió como alguien se dejaba caer pesadamente al lado suyo.
-Me duelen los pies.
-Tú eres la que tiene una lista interminable de cosas que comprar -respondió, frunciendo el ceño en disgusto -Ya me quiero ir a casa -protestó.
Rukia simplemente soltó un quejido y apoyó la cabeza contra el respaldo, cerrando los ojos.
Kurosaki se mantuvo en silencio, permitiéndole unos segundos de descanso. Luego se pusó de pie y agarró las bolsas que estaban en el piso junto a él.
-¿Qué más tienes que comprar ahora?
-Nada más, ya terminé -contestó, sin abrir los ojos.
-Entonces vamos -golpeó suavemente sus rodillas con una de las bolsas -Levantate ya.
Dejó escapar otro quejido, estiró sus brazos por sobre su cabeza, y finalmente se paró. Ambos empezaron el camino hacia sus casas a paso lento.
-¿Por qué tenemos que vivir tan lejos?
-Tienes un chofer, ¿por qué no lo llamas para que venga a buscarte?
-... Olvide mi celular.
Resopló.
-Enana tonta -susurró por lo bajo.
Sin embargo, ella lo escuchó e instantáneamente le pateó la pantorrilla.
-Llamame enana de nuevo y forzaré la pulsera por tu garganta -amenazó.
Ichigo se agachó en su lugar, sobándose la zona dolorida y viendo con odio a la enana que parecía haber recuperado las energías ya que se alejaba velozmente.
-¿Sabés? Tengo mucha hambre -habló la morena luego de varias cuadras en silencio, sus ojos en un pequeño puesto de comida un par de metros más adelante.
Ya estaban bastante cerca del parque donde se juntaban a estudiar y eso significaba que ya faltaba poco para llegar a sus casas.
-¿Y?
-Y... que me podrías invitar a comer.
Se cruzó en su camino, parándose frente suyo y obligándolo a él a frenar también. Se inclinó hacia delante con una mano en la cadera y la otra señalándolo.
-Si no fuera por mí, no tendrías regalo para tu novia y hubieras estado en problemas.
-Pensé que te estaba devolviendo el favor cargando todo tu montón de bolsas, como tu dijiste.
-Tacaño -resopló molesta, retomando el camino.
Ichigo no respondió; sin embargo, cuando pasaron junto al local de comida dio un paso al costado, empujándola hacia la puerta. Rukia lo miró de manera inquisitiva.
-No elijas nada caro porque soy capaz de dejarte aquí sola.
Kuchiki sonrió y entró al lugar.
-Creeme que me aseguraría de que lo lamentarás si hicieras algo así.
Para cuando llegaron a su casa, su madre estaba en el jardín delantero, admirando las plantas y el cielo nocturno mientras disfrutaba de la fría ventisca. Se giró en su dirección cuando escuchó la pequeña puerta de madera abrirse y sonrió al ver a su hijo.
-¿Qué haces acá así? Hace frío, te puedes enfermar.
Masaki rió y se acercó a ellos.
-Creo que soy lo suficientemente grande para saber como cuidarme, Ichigo -respondió antes de dirigir la mirada a la chica de baja estatura parada tímidamente a un lado del pelinaranja -Hola -saludó amablemente.
-Mamá, ella es Rukia. Es nueva en el instituto -comenzando a darle sus bolsas a la aludida.
-Kuchiki Rukia, un gusto conocerla señora Kurosaki -se presentó la morena, dando una ligera inclinación.
-El gusto es mío Rukia -respondió con una sonrisa -¿Quieres pasar a dentro? Puedo prepararte algo caliente.
Negó rápidamente con la cabeza.
-Se lo agradezco pero ya se me hizo tarde y además aún tengo tarea por hacer, debo irme.
Masaki sonrió de nuevo.
-¿La acompañas a su casa Ichigo?
-¡No se preocupe! -exclamó Kuchiki antes de que el pelinaranja pudiera contestar -No hace falta, vivo a un par de cuadras.
-¿Estás segura? Ya está bastante oscuro -cuestionó el pelinaranja.
Sinceramente no tenía ganas pero, observó a ambos lados de la calle, ya estaba oscuro y no había nadie.
Asintió efusivamente.
-Bueno, ya me voy yendo entonces -tomó sus bolsas -Nos vemos mañana Kurosaki; chau señora Kurosaki, ha sido un placer.
Masaki la vio alejarse rápidamente.
-No sabía que había entrado alguien nuevo a tu salón.
Ichigo se encogió de hombros.
-No va al mío, va al de Tatsuki e Ishida.
-¿Se hicieron amigos?
-Podría decirse -respondió, luego de pensarlo unos segundos -Ella es la que últimamente me estuvo ayudando con historia y hoy me ayudo a comprarle el regalo a Inoue -explicó, con las mejillas coloradas.
Su mamá le revolvió el cabello con cariño, observando el camino por donde se había ido la pequeña Kuchiki.
-Parece una chica agradable -regresó la vista a su hijo -Entonces, ¿qué le compraste a Orihime?
Rukia caminaba a todo lo que sus piernas daban por las calles.
Se maldecía una y otra vez el no haber aceptado la compañía del Kurosaki, pero es que no quería reconocer que le daba un poco de miedo andar sola por la calle a esas horas. Era demasiado orgullosa para aceptar que le temía a algo.
Dobló en la esquina.
-"Sólo tres cuadras más" -pensó en un vano intento por reconfortarse.
Sin embargo, sintió un escalofrío recorrerle la espalda cuando escuchó unas risas masculinas. Levantó la mirada y se encontró con la figura de dos hombres parados cerca de la esquina de la calle por la que ella iba.
Maldijo una vez más por lo bajo.
Aumentó el paso y agachó la cabeza cuando paso por delante de los sujetos, se sintió relajar al seguir de largo sin ningún inconveniente pero eso cambio cuando uno de ellos la agarró de la muñeca, provocando que tirara las bolsas que cargaba y frenara de golpe.
-Vaya vaya, ¿qué haces por aquí tan solita a estas horas? -indagó el sujeto, tomándola del mentón y obligándola a alzar la cabeza.
Sus ojos violáceos chocaron con uno negro que era tan penetrante como perturbador. El pelo que le caía por la cara tapaba el otro ojo.
-Te hice una pregunta -exigió, aplicando mucha más fuerza en el agarre a su muñeca.
Rukia contuvo la mueca de dolor.
-Suéltame -exigió entre dientes, jalando para zafarse de él sin éxito alguno.
El río socarrón.
-¿Por qué debería?
-¡Suéltame imbécil! -gritó.
Otra risa se escuchó, más divertida que burlona.
Kuchiki se había olvidado de que había otro sujeto más.
-Tiene carácter, me gusta - habló, con un cigarrillo entre los labios y la espalda apoyada en la pared. Recorrió a la morena de arriba a abajo con la mirada lentamente, antes de fijarla en sus ojos y sonreír ampliamente. -Ya déjala, Nnoitra -dirigiéndose al otro tipo. Inhaló profundamente y apartó el cigarro de su boca. -En cualquier momento llegará Hiyori y sabés que se pondrá furiosa si te ve -el humo escapaba en el medio de sus palabras.
Nnoitra bufó.
-¿Y qué? ¿Acaso debería temerle a esa pequeña rata?
Rió nuevamente.
-Bueno, ciertamente yo algo de miedo le tengo a su enojo y a su sandalia. He visto las cosas que puede hacer, las cosas que le hace a Shinji, y no me llama para nada meterme con su lado malo.
-Es sólo una pequeña rata -sus labios se curvaron de manera macabra -La podría aplastar fácilmente.
Rukia se sintió incómoda ante la intensa mirada que el otro sujeto le dio al que la retenía.
-No creo que al jefe le guste si se entera que andas amenazando a su consentida a sus espaldas -dio una última y larga calada y arrojó la colilla -Dejala.
Ambos se mantuvieron en silencio, viéndose fijamente a los ojos por unos incómodos segundos antes de que Nnoitra la soltara bruscamente y se alejara de ella unos pasos. Rukia retrocedió otros y se envolvió la muñeca, notándola roja y un poco inchada. Vio con odio al sujeto y se agachó para recoger las cosas que había tirado.
-¿Estás bien? -indagó el otro sujeto, aproximándose mientras encendía otro pucho.
Kuchiki no respondió, él largo el humo y curvó sus labios ligeramente hacia arriba.
-Por cierto, Kaien Shiba, un placer -extendió su mano.
Ella pasó de largo, ignorándolo completamente mientras corría las pocas cuadras que faltaban para llegar a su casa.
-Creo que no fue tan placer para ti -dijo con sarcasmo y diversión.
Se encogió de hombros y volvió a acercarse a un enojado Nnoitra.
Ella se lo perdía.
Estoy contenta de que esta vez no tarde mucho en actualizar. Me encantaría seguir así pero se me terminaron las vacaciones, el lunes vuelvo a la facultad, así que probablemente me vuelva a tardar en subir el siguiente capítulo.
Por cierto, cuento esto de manera corta.
Me han dicho en dos reviews que el fic les recuerda a otro. Creo que sé a cual se refieren: Malas Influencias de Miyuki Kurosaki? Si es ese, sí. Yo también lo leí, lo amé y estoy sufriendo (y esperando todavía) por una nueva actualización.
Y es muy natural si a alguien más le resulta parecido a ese fic porque este fic se me ocurrió por ese (no pensaba escribirlo pero la falta de actualización y por no encontrar más fics con la temática de droga en el fandom me convencieron) así que habrá bastantes similitudes porque, como dije, se me ocurrió por ese fic. Pero así como a su manera será parecido, también a su manera será diferente. Creo que más diferente que parecido. Más bien tendrá "una onda a..."
Sigo diciendo que me lamentaré por poner tantos personajes.
Intenté hacer el capítulo más largo, agradecería mucho si me dijeran si fue aburrido o no para saber si volver a los capítulos cortos y no tan aburridos o seguir intentando hacerlo más largos.
No tuve tiempo de corregirlo, así que perdón por los horrores que encontraron.
Muuuuuchisimas (y muchas muchas más) gracias a: majrob, 1234567 y SuAries por sus beiosbeios reviews 3 También a los que pusieron favoritos/alertas.
Espero que les haya gustado y cualquier opinión es más que bienvenida :D
~Louchette.
