MELODÍA CONTAGIOSA

CAPÍTULO V.

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Sábado por la mañana; la escuela lucía semivacía, sumida en un inquietante silencio perturbado apenas por el murmullo de unos cuantos estudiantes que se dirigían a sus aulas, seguramente por talleres extra. Maki no era de las personas que se ponían nerviosas con facilidad, o al menos, no lo era hasta hace unos meses atrás. Justo ahora, sentía sus pasos pesados.

La idea de ver a Honoka la atormentaba, no esperaba verla de esa forma, ¡diablos! No esperaba verla tan pronto. Una semana de tortura no se comparaba con lo que atormentaba su corazón en esos momentos, esta vez sí que quería retractarse y regresar. Al menos, estaba aliviada de saber que la razón de dejar sus trabajo fuera para enfocarse en la obra.

No sabía cómo actuar frente a ella, no sabía cómo actuaría después de todas las cosas que pasaron. Era consciente de que, para conservar a Umi como su amiga, tenía que arreglas las cosas con Honoka… y si era sincera, algo en la idea de perder a la chica hiperactiva no se sentía nada bien.

«Sé que eres la chica de la que Honoka-chan está enamorada»

Las palabras de Kotori resonaron en su mente provocando que el calor estallara en su cabeza, ¡eso no podía ser cierto!, ¡De ninguna forma!, ¡Honoka no podía enamorarse de ella! No cuando siempre la había tratado tan mal…

Una amarga sensación reemplazó al calor; cierto, ella siempre trató a la chica como una molestia, nunca hubo un momento en que le mostrara amabilidad, ni siquiera una sonrisa o un halago, siempre fueron regaños y desprecio ¿cómo podría Honoka quererla?

Ella debía odiarla. Y tendría toda la razón para hacerlo.

Su ánimo se desplomó de inmediato, cualquier rastro de entereza que había logrado reunir, la abandonó.

Llegó hasta el auditorio de la escuela con 20 minutos de retraso, sin atreverse a entrar. Las puertas estaban cerradas y sólo se escuchaban los murmullos del interior, no tenía el valor necesario para abrirlas.

Se tomó su tiempo para prepararse mentalmente y cuando creía estar lista, una repentina voz le golpeó los sentidos. Con la música a todo volumen, la voz... cantaba.

Aún a través de la puerta, podía escucharla con tal claridad que parecía estar en frente, no podía describir qué era lo que escuchaba o si incluso había una forma de describirlo. Cualquier pensamiento moría en su mente, mientras que una explosión de nuevas emociones estallaba.

Conocía de memoria la música, había leído antes las letras pero nada se comparaba a la voz que las hacía vivir. Su esfuerzo, su pasión, su amor, estaban tan compenetrados en el eco del canto que se sentía envuelta en un mágico hechizo, ¡tenía erizada la piel! Una sensación de placer en su interior explotaba en cada célula de su cuerpo, ¡juraba que un fuego electrizante la envolvía! Acaso ¡¿era esto un frisson?! No podía creerlo, ¡jamás había experimentado uno!

Tuvo que cerrar los ojos para no marearse, dejándose llevar por la melodiosa voz de la cantante. Su corazón latía tan loco que estaba segura de que, si por alguna estúpida razón le daba un infarto, se iría feliz con aquella voz de ángel en el fondo.

Se llevó un tremendo golpe de regreso a la tierra cuando la canción terminó y la melodía dejó de escucharse. Respiró hondo, con algunas gotas de sudor bajando por su rostro. Era un estado deplorable que se opacaba con la enorme sonrisa de satisfacción en ella. Aquello fue un canto digno de dioses.

—Vaya, este es probablemente el mayor logro de Honoka-chan —alguien silbó a su lado, al voltear totalmente sorprendida, se encontró con la sonrisa pícara de Nozomi Toujo, la misma que encontró en el parque de diversiones—. Sabía que ella cantaba bien, pero no sabía que podía poner en trance a las personas, aunque siendo tú, no me sorprende.

El shock fue instantáneo, ¡¿aquella mágica voz le pertenecía a Honoka?!, ¡No podía creerlo! Tenía ese tono chillón y dulce, ¿y ahora resultaba que cantando sonaba como un ángel irreconocible? Alguien en las alturas debería estar burlándose a carcajadas de ella, mucho más que la sonrisa encantada de Nozomi.

—No sé de qué hablas —trató de negar, aún sorprendida.

—No tienes que fingir, Maki-chan~, además de que llegas tarde.

—Tenía asuntos más importantes que atender —contestó actuando lo más digna posible.

—¿Más importantes que tener un orgasmo musical? Se nota que lo disfrutaste~

—¡Por todos los cielos, no fue así!

Nozomi alzó las manos en son de paz. Llevaba con ella algunas botellas de agua.

—No le diré, no te preocupes —dijo, divertida—, pero si no controlas eso cuando la escuches cantar de nuevo, tendremos un problema.

Maki bufó, rodando los ojos. Ya de por sí era vergonzoso que precisamente ella, de todas las personas, la viera. A pesar del temor que sentía, abrió la puerta lentamente intentando no llamar la atención del interior, Nozomi no la había dejado de observar en ningún segundo, se preguntó si también sabía lo que pasó entre ellas.

El auditorio rebosaba de luz al contrario de lo que pensó, el lugar estaba bastante ocupado con decenas de estudiantes caminando de un lado a otro cargando madera, herramientas, pintura y otras cientos de cosas; materiales que usarían para construir la escenografía de la obra. Con tanto ruido y el ir y venir, no podía creer cuán fácil le fue escuchar la canción.

—Las chicas están por ahí—señaló la mayor, pasando a su lado. Ya no tenía esa sonrisa divertida, sino una más comprensiva.

Abajo del escenario, en una de las esquinas, pudo distinguir la silueta de la chica que le estaba quitando el sueño desde la semana anterior. Alegre, sonriente, con su estilo único de confort, Honoka se veía radiante, hermosa.

El pensamiento la avergonzó, ¿por qué había pensado en eso?, ¡Era culpa de esas estúpidas ideas de las otras chicas!

Con la perturbación bailando en su mente, siguió a Nozomi en su camino hacia ellas. Honoka no estaba sola, había unas cuantas personas junto a ella, incluyendo una rubia alta con cuerpo de modelo que reconoció como la famosa extranjera Eli Ayase. La chica jengibre se encontraba de espaldas a ella, por lo que no la notó en ningún momento, sólo la rubia pareció reconocerla cuando se miraron, otorgándole una sonrisa como saludo.

—Perdonen la tardanza~, resulta que me encontré ciertas cosas interesantes por ahí~

Maki maldijo el tono juguetón de Nozomi, sabía que eso haría que ella volteara. Tragó duro preparándose para el inevitable encuentro.

—¿Eh? ¿Qué cosas encontraste Nozomi… chan? —Honoka se quedó quieta, con la sonrisa congelada en su rostro cuando sus ojos se encontraron.

La tensión surgió en el ambiente, parecía que cualquier otro sonido se esfumó en los breves segundos en que se sostuvieron la mirada, Maki casi esperaba que fuera ella la que dijera algo.

—Tú debes ser Nishikino-san, es un placer, soy Eli Ayase —ajena a lo que sucedía, la rubia se interpuso entre ambas rompiendo el contacto, le extendió la mano y Maki correspondió con un leve apretón.

—Siento el retraso —respondió, sintiéndose decepcionada por la interrupción.

—No ha sido demasiado, y justo acaban de llegar todos —Eli señaló a tres jóvenes que estaban rodeadas por un séquito de estudiantes tomándoles medidas y algunas fotos, las reconoció como las idols de A-RISE, que también figuraban en la obra—, cierto, debo presentarte con todo el elenco ya que nos estarás ayudando.

Eli la llevó con cada una de las personas involucradas, intentó grabarse en la mente sus nombres y caras pese a que toda su atención estaba en Honoka, no podía quitar su vista de ella así fuera sólo por un vistazo, pero ella no la miró en ningún momento. Parecía más entretenida hablando con Nozomi.

Sus nervios parecían echar chispas cuando finalmente fue el turno en que se presentaran, para su estupor, Honoka no parecía en absoluto afectada luciendo tranquila y contenta como siempre.

—¿Cómo vas con los diálogos? —Eli le pregunto a la joven, una vez que volteó hacia ambas.

—¡Bastante bien! Nozomi-chan me está ayudando mucho a terminar de memorizarlos, aunque algunas frases son muy… ¿complicadas?, ¡Umi-chan es muy formal! —se quejó, golpeando su rostro con el libreto.

Eli rió por el gesto.

—Es irónico que no tengas problemas con las canciones, pero bueno, más vale que memorices todo para la próxima semana con los ensayos generales. Por cierto, déjame presentarte a nuestra directora vocal, y también compositora…—Eli se hizo a un lado dejando que las dos quedaran de frente, Honoka se quitó el libreto de la cara.

Sin saber por qué, Maki no pudo resistirse a hablar.

—Oh, no hay necesidad de… —Eli la observó, curiosa por la razón de dejarla con la palabra en la boca—, la presentación, e-es decir, yo… ella…—tragó duro, sintiendo la frialdad de unas gotas de sudor resbalar por su nuca—. Ya nos conocimos, en el departamento de Umi, y… uhm, otros lugares.

—¿En serio? Bueno, supongo que era de imaginarse —La rubia miró a Honoka después, esperando que lo admitiera.

Fueron los segundos más asfixiantes de su vida.

Honoka ofreció su mano sin titubear, sonriendo como sólo ella podía hacerlo. Maki vaciló un poco antes de tomar su mano, y al hacerlo, fue como una llamarada de sensaciones que volvía a darle algo de calidez, fue como estar en el cielo de vuelta. Sonrió, no parecía ir tan mal.

—Será un placer trabajar contigo, Nishikino-san.

Su corazón dio un vuelco. Disfrazado tras esa sonrisa, el tono neutral y vacío con que la llamó fue un golpe directo; ya no había simpatía en su voz, ni una pizca de familiaridad, era como una desconocida a la que acababa de conocer. Sintió que sus ojos se aguaron al darse cuenta de que eso era lo que había provocado.

No pudo decir nada, dejó que sus manos se soltaran; la vio ignorarla, volviéndose hacia Eli quién sólo levantó una ceja un poco extrañada por la reacción. Siguieron hablando entre ellas como si no hubiera pasado nada, dejándola fría y con la amargura creciente. Honestamente, todo su ánimo se derrumbó demasiado rápido, con pasos vacilantes se alejó de ellas y se desplomó en una de las sillas cercanas.

Iba a ser mucho más difícil de lo que creía.

El resto del día se la pasó escuchando cada una de las canciones que se interpretarían. Eli, como coordinadora general, se encargó de organizar las rondas dejando para la próxima semana el ensayo general de toda la obra, solo quería que Maki las escuchara para que, en la siguiente sesión, afinara los detalles con quienes creyera que lo necesitaran.

Realmente no había mucho que hacer, Maki ni siquiera era cantante profesional, y ese trabajo bien le correspondía a las idols, en sí, sólo se limitaría a asegurarse de que las canciones estuvieran en el tiempo correcto durante el desarrollo. Era mucho más sencillo de lo que esperó, ya que la mayoría cantaba bastante bien.

El problema es que por más que deseaba mantenerse en sus cabales, sus ojos siempre terminaban encontrando a Honoka, hasta su oído parecía haberse afinado para reconocer su voz, pues sabía cuándo ella estaba riendo o practicando sus canciones; era bastante tonto de su parte y un serio golpe a su sentido profesional, pero era algo que no podía evitar. No cuando recordaba el desconsuelo de su apellido en su voz. Honoka brillaba para todos menos para ella, y se lo merecía con creces pero no era menos doloroso. Sin embargo, ¿cómo se supone que arreglaría las cosas de ese modo?

Cuando la chica subió al escenario y comenzó a cantar aquellas letras que sabía de memoria, al igual que la primera vez, el fuego electrizante la consumió por completo. No podía pensar en nada aparte de lo maravillosa que sonaba, de la forma tan sorprendente en que lograba transmitir cada frase, el dolor, la angustia, la alegría. Honoka era fascinante, no había nada que se comparara.

Durante su canto, por breves momentos sus miradas se encontraban, y Maki sentía que aquellas injusticias que cantaba eran para ella, fue una agonía saber que la odiaba. En ningún momento volvió a pensar en Umi, era Honoka quien la tenía cegada.

Al finalizar, el arrepentimiento la golpeó con todas sus fuerzas, quería disculparse, pedirle perdón, ¡suplicar si era necesario! En vez de eso, se quedó observando como ella bajaba, recibiendo agua y pañuelos de la chica baja castaña de A-RISE, Honoka le sonreía y la abrazaba, jugueteando con ella; gestos que la otra chica aceptaba gustosa.

Algo la carcomía por dentro viendo el intercambio, sabiendo que alguna vez ella estuvo en su lugar.

Tratando de no lucir demasiado perturbada, Maki se esforzó por dar sus opiniones a cada uno de los actos, habló con el equipo de sonido para concertar pruebas de volumen que ayudaran a las escenas, todos estaban emocionados de cooperar para que la obra fuera un éxito. El día finalizó con una breve reunión de los equipos técnicos para fijar horarios de las siguientes semanas y ya que su trabajo no era demasiado, apenas aparecería dos días, era un trato bastante bueno, porque no estaba segura de poder soportar ver tanto tiempo a Honoka interactuando tan cariñosa con otras personas.

Nozomi pareció darse cuenta de su estado de ánimo, en momentos sólo le daba palmadas en la espalda cuando la atrapaba mirando de más. Si sabía o no lo que pasó, no parecía tener intenciones de decirle nada y eso era mejor, suficiente tenía con lo que Kotori y Umi le metieron en la cabeza, sobretodo la modista. No podía dejar de darle vueltas al asunto de si Honoka la quería como algo más, y, para su frustración, ella misma comenzaba a ser más consciente de las cosas que le provocaba.

Mientras caminaba hacia el estacionamiento después de despedirse de todos, a lo lejos observó a Honoka caminar sola, no parecía estar esperando a nadie particularmente ni nadie más la seguía, podía ser una buena oportunidad de hablar con ella.

Se acercó sigilosa intentando no llamar su atención de forma innecesaria, ella tarareaba una de las canciones. Tal vez ofrecerla a llevar a su departamento sería un buen inicio, al menos eso creyó.

Tragó la nerviosidad que se acumulaba en su garganta para poder hablarle.

—¡Ho-Honoka! —la chica se detuvo al llamado, volteando por encima del hombro para verla, si hubo una sorpresa en su rostro oculto bajo la oscuridad de la noche, no lo supo— Ehm, bueno, me preguntaba si… si podía darte un aventón… es que, voy cerca del departamento.

—Gracias…—aquello elevó las esperanzas de Maki—, pero no lo necesito. Tengo otras cosas que hacer.

—Entiendo… p-puedo llevarte a donde quieras; no tengo ningún problema —refutó, negándose a perder la oportunidad.

Honoka dio un paso al frente, poniéndose bajo la luces de las farolas, ella lucía indiferente en contraste con el ritmo acelerado del corazón de Maki.

—Eres amable, Nishikino-san pero no gracias, prefiero caminar.

Sus palabras eran dagas frías que se enterraban en sus entrañas.

—No me llames así —le dijo, sin frenar el tono lastimoso de su voz—, p-puedes llamarme Maki, como antes.

Honoka negó, manteniendo su sonrisa.

—Eso sería muy irrespetuoso de mi parte —no había desprecio, sólo neutralidad y eso era más doloroso todavía.

—Honoka…—respiró intranquila, tratando de ordenar sus ideas sin que sus emociones se alteraran más—, está bien, la verdad es que necesito hablar contigo… sobre algunas cosas.

—Si es por la obra, podemos vernos en los ensayos, no hay nada más de qué hablar —respondió la chica, cortante.

—¡Oh, por favor! No hagas esto más difícil de lo que es —exclamó exasperada, revolviéndose parte del cabello, la situación la comenzaba a alterar—, quiero solucionar las cosas por el bien de las dos… y de Umi-senpai —agregó al final.

—¿Arreglar? —Honoka ladeó la cabeza—, lo siento Nishikino-san, pero, ¿qué tiene que ver Umi-chan en esto? Ah, cierto, ¡estuviste trabajando con ella en las canciones!

—¿Qué?, ¿De qué estás hablando? Tú ya sabías eso.

—¿Yo? Pero si apenas nos conocimos en la mañana, ¿no estarás confundiéndome con alguien más?

El corazón de Maki cayó. Esto no estaba pasando.

—Honoka, ¿es en serio? No puedes hacer esto, ¡no puedes fingir que acabamos de conocernos!

—Yo no estoy fingiendo nada —replicó ella, evitando su mirada—, n-no sé de lo que hablas… y ya es tarde, debo irme.

Honoka se dio la vuelta retomando su camino, era obvio que intentaba fingir, algo que no estaba dispuesta a permitir. Sentía un enorme nudo de impotencia atravesándole la garganta y unas irremediables ganas de golpear algo, no se rendiría si es lo que ella quería, de ninguna forma. Avanzó de nuevo hasta tomarla de la mano para detenerla.

—¿Qué estás haciendo? —Honoka le increpó, frunciendo el ceño.

—¡Te dije que necesitamos hablar!

Ella intentó zafarse, pero Maki la tenía bien sujeta, tal vez con un poco extra de fuerza.

—Te digo que no hay nada que decir, ¡suéltame Nishikino-san!

—No hasta que vengas conmigo.

—No puedes retenerme.

—Hablaremos quieras o no —advirtió, dándole un tirón para hacerla caminar.

La acción provocó que Honoka tropezara. Asustada, Maki envolvió su brazo libre en su cintura previniendo una caída. Ahora las dos estaban cerca, demasiado cerca; aún a través de la ropa, podía sentir su figura, ni tan esbelta, ni tan regordeta como alguna vez creyó, tenía una silueta perfecta para alguien que hacía demasiadas actividades y comía en exceso. No solo eso, sus rostros también estaban cerca. Siendo más alta que ella, podía sentir su respiración en su barbilla y el olor a pan y fresas impregnando sus fosas nasales, ¿desde cuándo olía tan bien?

Su respiración se puso errática, Honoka no se apartaba tampoco y en un impulso que no comprendía, la atrajo más a ella con su mano trazando el contorno de su cuerpo. Estaba hipnotizada por esos ojos azules resplandecientes que la observaban fijos, enmarcados por las suaves facciones que apenas lograba ver. Su mirada se desvió por segundos a sus labios, tenían algo que le llamaba la atención, si tan sólo se inclinara un poco más… la distancia se acortó de pronto, tan cerca…

—¡Hey Honoka!

Las manos de la chica la empujaron, poniendo distancia entre ambas. El trance se rompió y la vergüenza no se hizo esperar, al caer en cuenta de lo que estuvo a punto de pasar.

—Diablos, lo siento, ¿interrumpía algo? —la chica idol con la que estuvo hablando en la mañana corrió hacia ellas.

Honoka le dio la espalda, impidiendo que viera su expresión pero por el escaneo de la chica más baja, debía lucir extraña.

—¡Para nada Tsubasa-chan! —negó Honoka, descaradamente—, yo… casi me caigo y Nishikino-san lo evitó, ¡qué suerte!

El interior de Maki se revolvió.

—No me sorprendería de ti, debes tener más cuidado Honoka-san —dijo Tsubasa riendo, después miró a Maki.

—Yo…

—¡Entonces! —Honoka ni siquiera la dejó hablar, frunció el ceño, molesta, aunque una parte se preguntaba por qué no estaba aliviada de evitar que avanzaran— ¿Qué es lo que querías?

—¡Cierto! Quería hablar un poco de algunas cosas de nuestras escenas, puedo llevarte a tu departamento mientras hablamos.

Maki deseó que Honoka se negara.

—Claro, me parece bien, ¡vamos!

Eso fue el colmo, Honoka la estaba evitando de la manera más vil que podía, ¡y justo después de… lo que sea que hubiera ocurrido!

—Perfecto, adelante entonces, hasta luego Nishikino-san.

—Nos vemos —dijo, mirando exclusivamente a Honoka, esperaba que algo de su enojo le llegara, en cambio, ella parecía un poco, ¿nerviosa?, ¿Acaso la había puesto nerviosa? Su ego se infló.

Las vio alejarse juntas, caminando hombro con hombro como viejas amigas, dejándole una sensación de molestia y decepción. Suspiró exasperada, la había jodido mucho más.

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El resto de ensayos y pruebas no fue menos frustrante. La incomodidad era aterradora cuando estaban juntas, Honoka solo hablaba con ella cuando era estrictamente necesario, con frases simples y cortas, y para peor, usando su apellido. Varias veces intentó sacar el tema de una oportunidad de estar a solas y poner en claro las cosas, pero ella terminaba huyendo tomando como pretexto que alguien más la necesitaba.

Honestamente, Maki comenzaba a darse por vencida. No quería nada de eso, que Honoka la ignorara le resultaba demasiado doloroso por algo que no lograba entender, se odiaba a sí misma por haberle gritado, y si tuviera la oportunidad de regresar el tiempo para darse un golpe, lo haría sin dudar.

Para colmo, escucharla cantar y verla actuar hacía todo más complicado, no podía apartar sus ojos de ella ni por un segundo, la observaba tanto que rayaba en la obsesión. Honoka era otra persona cuando actuaba, sin importar la escena, terminaba transportándose junto a ella en el dolor y amor que profesaba, y cuando cantaba, era otro nivel. Su mente la proyectaba como una diosa, cada canción impregnada de su esencia le calaba hondo quitándole el aliento, varias veces se encontró pensando en lo maravilloso que sería tenerla cantando sólo para ella, sin nadie más.

Pensamientos así eran cada vez más comunes, su mente se llenaba de ideas e imaginaciones demasiado absurdas. Seguía culpando a Kotori por haber sugerido tal cosa como amor, pero mientras más frecuentes eran los recuerdos del tacto de Honoka, de su aliento cerca y de la sensación de sus manos deslizándose en su cintura, más enferma se ponía.

Nunca había pensado de esa manera de nadie, a pesar de las cientos de citas que había tenido en el pasado, cuando comparaba la sensación de esos chicos tratando de acariciarla o intentando besarla, le provocaba un total desagrado. Se supone que cosas como esas deberían hacer su corazón latir, ponerla nerviosa y desear más… pero sólo con Honoka estaba ocurriendo, ¿siempre fue así? O realmente estaba en una clase de psicosis y estrés. Ya estaba pensando en sacar una cita con el psicólogo, no podía ser normal todo eso, aunque claro, lo haría después de solucionar las cosas.


—Realmente estás loca por ella, ¿cómo pudo esa idiota atrapar un pez tan grande?

—¡No me ha atrapado!

—Aún, ¿no estabas intentando besarla?

—¡Casi se caía! Sólo evité que se lastimara y… acabamos así. N-No estaba pensando en hacer eso.

—Suena a que fue a propósito y en un lugar público, ¿cómo es que no tienes una infracción por inmoralidad?

—Comienzo a creer que fue un error hablar de esto, un psicólogo diría cosas más oportunas —dijo, jugueteando con su cabello.

—¡Te cobraré triple por el café, si te hace sentir mejor!

Bufó, no sabía en qué momento le pareció buena idea ir a la cafetería de Nico, solo quería apartar su mente un momento de Honoka, y definitivamente no lo estaba logrando ahí. Había muy poca afluencia de clientes, debía lucir bastante perturbada como para que la chica enana gastara su tiempo de descanso en ella.

—No me estás ayudando en nada, ¿sabes?

—Espera, ¿necesitas ayuda? Creí que lo tenías todo claro, es decir, por todo lo que has dicho, significa que estás locamente enamorada de ella —Nico no vacilaba esta vez, la observaba desde el asiento de enfrente mientras tomaba té.

Maki miró su taza semivacía, esperando una respuesta que jamás llegaría. Todo era tan confuso desde que aceptó ese trabajo, solo que, a diferencia de lo que pensaba antes acerca de desear no haberlo hecho, ahora no estaba tan en desacuerdo con los sentimientos que albergaba. Tristes y desolados, también la hacían sentir viva.

—¿Qué se supone que debo hacer? Si es verdad… que ella me gusta… ugh, mi padre va a echarme de la casa y desheredarme. Soy su única hija, va a odiarme por toda la vida.

—Hum, eso es posible. Aunque antes de preocuparte por eso, deberías primero aceptar que Honoka te gusta —Nico sonrió, intentando generar confianza pese al absurdo traje de enfermera que portaba—, no eres la primera que pasa por una situación difícil pero creo que si solucionas las cosas con Honoka, será mucho más fácil enfrentar a tu padre, ella tiene una irrazonable suerte para que las cosas vayan bien, ¿puedes creer que a ella se le ocurrió esto de las temáticas?, ¡Y mira, funcionó!

Ya ni le sorprendía, esa chica era todo un estuche de cosas fortuitas que no podía imaginar. Como la misma obra, según le contó Eli, fue Honoka quien tuvo la genial idea de hacer algo nuevo por el aniversario escolar y terminó sugiriendo que las carreras se unieran en ello, más que eso, logró que el famoso grupo de A-RISE se uniera, y con ello aseguraba una gran atención de los medios.

Si lo que Umi contó sobre las intenciones de Honoka de ser cantante era cierto, entonces esto aseguraba que fuera escuchada por un amplio público con productores. Como siempre, la forma en cómo logró encajar todo, la hacía ver como alguien bastante capaz y certera en sus objetivos, no era tan idiota como parecía, y eso, le era sumamente atractivo…

Tomó el resto de café de golpe, atrapada por el pensamiento, chilló debido a lo caliente que estaba, incluso Nico se asustó.

—¡¿Acaso quieres quemarte la garganta?!

Maki se cubrió con las manos el rostro, tratando de evitar que el sonrojo se escapara de su cara.

—¡Por todos los cielos!, ¡De verdad ella me gusta!

Nico enarcó una ceja, impresionada por la repentina honestidad.

—Puff, pensé que tendrías un poco más de lucha.

—¡Se supone que debes darme palabras de aliento! —replicó sin quitarse las manos— ¡No sé qué voy a hacer ahora!

—Bueno, definitivamente no puedes decirle.

Bajó las manos, confundida. Miró a la chica pidiendo una explicación.

—Es que, si lo haces —continuó Nico, observándola seriamente—, seguro la vas a desconcentrar. Ya sabes, esta obra es muy importante para ella y para todos los demás y siendo una de las actrices principales, podría arruinarla.

Recordó todo el trabajo que habían hecho para llegar a este punto. Ver a Honoka radiante, a Umi concentrada, a Kotori vagando con telas encima; la obra era importante para todos.

—Tienes razón —admitió, ella veía de primera mano el esfuerzo que todos ponían en el evento. Sin embargo, saber que Honoka la trataba tan indiferente, seguía siendo doloroso—, demonios ¿qué haré? No puedo continuar así, viéndola… ser tan… ella con los demás mientras a mí me ignora. Ahora que estoy consciente de esto… ugh, es tan estúpido.

—Creo que este es un pago justo por lo mal que la hiciste sentir— Nico le lanzó una mirada de resentimiento que le provocó un poco de escalofríos—, lo mejor que puedes hacer es esperar hasta que termine todo para decirle. Al menos estará en sus cinco sentidos para aceptarte o batearte. Tampoco es mucho tiempo, el musical es en dos semanas. Tendrás que aguantar, Maki-chan.

Suspiró.

—Al menos no será peor de lo que ya es.

Nico asintió, satisfecha de la buena acción del día.

—Estoy feliz de poder ayudar a los corazones rotos, ¡es el trabajo ideal de la gran Nico-nii! ¡Dar una sonrisa en los corazones de las personas!

Maki rodó los ojos para después sonreír con extrema gratitud. No esperaba que la chica fuera tan abierta a escucharla, y más, a aconsejarla; no se sentía segura de hablar con Rin y Hanayo aún, esto le ayudaba a poner muchas cosas claras en su mente para enfrentarlas y enfrentar a la misma Honoka.

—Gracias Nico, no sabes cuánto me ayudas.

—Siempre que tengas problemas, puedes acudir a… espera —se detuvo, pasmada— ¿Me llamaste por mi nombre? Wow, ¡me llamaste por mi nombre! Vaya, Honoka sí que te hace bien.

El sonrojo regresó de nuevo.

—¡C-Claro que no! —trató de negar, siendo infructuoso cuando se puso a reír seguida de Nico.

Siguieron hablando luego del intercambio, sintiéndose aliviada y con un peso menos con el que cargar. Honoka logró capturarla por más que había intentado alejarse de ella, y no le parecía tan mala idea pensar en que el desprecio se había ido, siendo reemplazado por algo tan hermoso. Aún si tenía que rogarle que la escuchara, aún si debía secuestrarla o algo por el estilo, se encargaría de que sus sentimientos le llegaran.

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Las dos semanas se fueron volando hasta llegar el gran día. Todos los esfuerzos, las horas invertidas, los desvelos, las pruebas, se acabaron. Había llegado el momento de mostrar al mundo por lo que trabajaron tan arduamente, y también, era un día menos en que Maki liberaría sus sentimientos.

Apenas pudo pegar el ojo la noche anterior, los nervios la consumían. Era el gran día para Honoka, por lo que tanto luchó y se esforzó, las tantas veces que la vio ensayando sola mientras la espiaba con el mayor sigilo que tenía. Muchas veces su voluntad casi se quebró con la idea de contarle todo, pero supo manejarlo y ponerse a raya. Solo le quedaba orar para que todo saliera bien.

Llegó horas antes del evento, sin poder reprimir la emoción que sentía. Estaba dispuesta a ser la supervisora del equipo de sonido, nada podría arruinar el musical.

O eso deseaba.

Más adelante, antes de alcanzar el auditorio, vio a Honoka a la lejanía caminando lentamente. Pensó que cuanto menos, podría darle unas palabras de aliento para el show, ella no lo rechazaría, ¿verdad? Y al final, aunque fuera vergonzoso, la abrazaría para felicitarla.

Decidida, sonrió y aceleró el paso, tratando de alcanzarla.

—Hey, ¡Honoka! —le gritó, esperando que se detuviera.

Pero no lo hizo, ella siguió caminando cerca de la pared, muy cerca, lo cual era extraño. Al acercarse más, Maki notó que se tambaleaba.

—¿Honoka? —volvió a insistir, preocupada.

Tenía un mal presentimiento.

La chica siguió ignorándola, avanzando paso a paso. No estaba bien, pensó Maki y al igual que ella, caminó más rápido.

—¡Honoka!

—¿Eh? —finalmente ella pareció reaccionar, se detuvo y, volteando lentamente, la miró—, ¿Maki-chan…?

Cerró los ojos y se desvaneció.

—¡HONOKA!

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Notas Finales: De nuevo gracias por leer, y con este episodio nos acercamos al final~ lamento la demora, han sido tiempos difíciles pero aquí seguimos, cumpliendo. Espero que les haya agradado y como siempre sus impresiones son importantes ;D Hasta pronto~