Drayden jamás se imaginó que las montañas de Blackthorn City estuvieran repletas de árboles, formando así un bosque colosal y lleno de vida. Lo primero que pensó el Maestro de Pokemons Dragones fue en cómo encontraría a una pequeña niña entre tanta vegetación. Para complicar más las cosas, le habían comentado varios lugareños que la niña solía salir corriendo cada vez que miraba a un humano.
-No puedo creer que esté en esta situación… -se dijo para sí Drayden mientras comenzaba a caminar adentro del bosque con su Haxorus al lado-. Cuando pensé que nada en mi vida podía complicarse más…
Aunque no fuera con la mejor actitud, entró al bosque y comenzó su búsqueda. Con esto esperaba llenar un vacío profundo en su alma, la cual cada día parecía crecer más…
Pero pronto su determinación fue disminuyendo, una tarde, cuando el sol cayó, pareció traer consigo la caída de la energía de Drayden al no poder encontrar a la niña en el bosque después de estar tres días buscándola.
-Otro día más y todavía no encontramos a la famosa niña… -dijo Drayden cansado mientras se recostaba en un tronco enorme con su Haxorus-. Tal vez el Guardián del Dragon Den se equivocó al llamarme…
Miró a su Pokemón y notó que también estaba cansado de recorrer el lugar y luchar con varios Pokemons quienes los atacaban. Drayden no culpaba a los Skarmories de atacarlos ya que técnicamente estaban invadiendo su territorio. Pensó que si no encontraba a la niña en un par de días más, se rendiría y regresaría a Unova. Pero pronto sus ojos parecían pesar y se quedó dormido en el tronco cuando apenas comenzaba a anochecer.
Su Haxorus miró a su entrenador y comenzó a quedarse dormido también, hasta que escuchó el sonido de unas ramas rompiéndose. Su reacción fue levantarse sigilosamente, ya que no quería despertar a su entrenador. El Pokemón Dragón siguió el sonido bizarro hasta que llegó a toparse con un enorme árbol. Sus instintos de dragón le decían que había peligro, pero cuando pudo ver una pequeña figura frente a él, se asustó y no quiso atacar pensando que era un Pokemón pequeño.
No estaba tan mal después de todo Haxorus, era una criatura pequeña pero no era un Pokemón. Más bien era una pequeña humana que vestía con harapos destruidos y tenía varios raspones en sus codos y rodillas. Tenía un pelo oscuro y largo, también tenía una pequeña sonrisa que le indicó a Haxorus que no era un peligro. La olfateó por un momento y se dio cuenta que tenía el olor de plantas y bayas, también detectó el olor de otros Pokemons dragones. La niña se acercó a él y comenzó a acariciarlo en su mandíbula. No tardó mucho para incluso jugar con la pequeña.
Drayden abrió un poco sus ojos pensando que se había quedado dormido y que necesitaba sacar su bolsa de dormir y regresar a Haxorus a su Pokeball, sabiendo que no le gustaba mucho el clima frío. Pero se asustó al darse la vuelta y no encontrarlo ahí. Rápidamente se levantó y comenzó a seguir las enormes huellas de su dragón.
La pequeña niña demostró tener un oído impecable al dejar de jugar y salir corriendo hacia unos arbustos muy asustada, dejando a Haxorus atrás. El Dragón observó confundido a la pequeña, ya que había huido de forma repentina cuando se estaban divirtiendo. Pudo ver a su entrenador acercarse y le permitió que lo acariciara, ya que después de todo, confiaba en él.
-Perdón por quedarme dormido y dejarte afuera, sé que no te gusta dormir en ambientes fríos -dijo Drayden mientras lo acariciaba, notando el extraño comportamiento de su Pokemón al estar observando sus alrededores confundido, como si estuviera buscando algo-. No te preocupes, mañana seguiremos buscando mi amigo…
Es una lástima que no todos los humanos pudieran comunicarse con los Pokemons de la misma forma que lo hacemos entre nosotros. Ya que si fuera así, Haxorus podría ser capaz de contarle a su entrenador la extraña visita de una niña vestida con harapos. Pero aunque Drayden no lo supiera, la pequeña se encontraba observando desde un árbol la escena. Jamás había visto en su vida dicho dragón, mucho menos a un humano quien se llevara tan bien con un Pokemón… tal vez no todos los humanos serían peligrosos como ella pensaba…
Capítulo 6: ¡Aventuras en Petalburg Woods! Parte II
El gran bosque se extendía con una elegancia admirable. Sus grandes árboles daban el refugio a miles de Pokemons y representaban un rol importante para el medio ambiente de toda la región de Hoenn. Iris se sentía más fuerte cuando estaba rodeada por la madre naturaleza y era notable ya que caminaba más rápido que Ben.
Cuando comenzaron a recorrer las partes más oscuras del bosque, Ben notó que Iris ya no caminaba tan rápido. Más bien siempre se quedaba cerca de él y Dratini y le pareció extraño que no sacara ninguno de sus Pokemons de su Pokeball.
-¿Alguna razón por la cual invadas mi burbuja personal? –preguntó Ben molesto al notar que Iris cada vez caminaba más cerca de él.
-¡N-no seas un niñito! –dijo Iris molesta, aunque era obvio que tenía miedo.
-¿Te asusta la oscuridad, niñita? –le preguntó Ben con una sonrisa molestosa.
-¡N-no! ¡P-por supuesto que no! –dijo Iris mientras cruzaba sus brazos muy molesta.
Pero el sonido de unos arbustos moviéndose en una esquina oscura entre árboles, aterrorizó a Iris y al instante la niña saltó sobre la espalda de Ben y lo abrazó fuertemente. Uno de los brazos de la niña aplastaba su cara mientras que el otro apretaba fuertemente su cuello.
-¡Agh! –Dijo Iris asustada mientras seguía sobre Ben-. ¡E-es esa cosa otra vez!
-¿Qué cosa? –preguntó molesto Ben de que estuviera encima de él y lastimándolo de la cara y la garganta.
-¡E-esa cosa del barco! ¡E-esa cosa que no me deja dormir! ¡Esa cosa!
De los arbustos apareció un pequeño Wurmple, quien pacíficamente se arrastró frente a Ben e Iris. Los miró y Ben dijo medio susurrando sarcásticamente:
-Cuidado… cuando huele miedo se come tu alma…
-B-bueno, hay que continuar, -dijo Iris fingiendo que nada había pasado mientras se bajaba de la espalda de Ben y comenzaba a caminar más rápido.
-¡Cabeza de alcornoque!
-¿Qué me dijis-?
Pero Iris fue interrumpida cuando Ben corrió hacia ella y le cubrió la boca con su mano. Antes de que la niña se quejara (o lo mordiera, temía Ben), el muchacho le dijo medio susurrando:
-Yo no dije eso… alguien más está aquí… -Ben ligeramente la jaló con él y se escondieron en unos arbustos, pudieron ver entonces a dos hombres vestidos con camisa de rayas quienes parecían pelearse-. Y estoy seguro que no son buenas personas…
Kennedy y Wally continuaron por un camino menos oscuro y más tranquilo. Para la suerte del muchacho, el hombre mayor conocía todos los caminos del bosque ya que los había recorrido varias veces para buscar a un Shroomish.
-¡S-sr. Kennedy! –dijo Wally emocionado mientras señalaba a un arbusto-. ¡Mire! ¡Es un Shroomish!
El hombre con traje volteó a ver al arbusto y pudieron ver a dicho Pokemón, pero se encontraba en el suelo completamente lastimado y débil. Rápidamente corrieron hacia él, pero el pequeño saltó para atrás y levantó ligeramente la capa que cubría sus pies.
-Cuidado Wally, -dijo Kennedy mientras rápidamente daba un paso atrás alejando al muchacho con él-. Ese comportamiento es una advertencia, no podemos acercarnos a él.
-P-pero… ¡no lo podemos dejar ahí! –dijo Wally preocupado por el bienestar del pequeño Shroomish.
Kennedy observó una vez más al Shroomish de una forma analítica. Notó que parecía envenenado y que recién había escapado de una batalla.
-Tiene la marca de unos colmillos… -dijo Kennedy observando una vez más al Pokemón-. Pienso que fue atacado por un Zubat y que lo envenenó…
-¿Qué haremos? –preguntó Wally asustado, notó que llevaba su compañero adulto la mochila de Ben y rápidamente la tomó-. ¡Estoy seguro que debe de tener algo para curar a Shroomish!
-Solo hay una forma de averiguarlo –respondió Kennedy mientras se hincaba al lado del muchacho y abrían la mochila de Ben. Lo primero que cayó de ella fueron varias varas de madera, sorprendiendo a ambos ya que la mochila era un desastre-. Ugh… no creo que encontremos mucho por aquí…
-¡H-hay que seguir buscando! –dijo Wally decidido mientras revisaba toda su mochila.
Kennedy notó que uno de los palos que llevaba Ben era extrañamente diferente a los demás. Esta vara estaba quemada y muy destruida, le sorprendía que todavía estuviera unida ya que el carbón parecía como si hubiera consumido toda la vida de esta vara. Mientras seguían buscando alguna medicina, el pequeño Kecleon decidió salir de su Pokeball y acercarse a Shroomish.
-¡K-kecleon! ¡E-espera!-dijo asustado Wally.
-Un momento, creo que Kecleon quiere ayudar.
El pequeño se volvió invisible, dejando clara su franja en línea recta. Para Kennedy fue un poco extraño ver a un Pokemón de esa especie con aquella deformidad, pero Wally se preocupaba ya que no quería que resultara envenenado.
-¿Pero qué está tratando de hacer?
Escucharon un sonido extraño que venía del camaleón, parecía como si quisiera vomitar. El pequeño Shroomish observó extrañado al espacio donde parecía venir el sonido. Kennedy supuso que Shroomish no atacaría a Kecleon ya que por su estado de envenenamiento, su vista no podría ser muy clara. Fue entonces cuando vieron cómo una Baya Pecha medio digerida salió disparada directo a la cara de Shroomish, asqueando por completo a los dos entrenadores.
-¿Tu Kecleon acaba de regurgitar una Baya Pecha?
-Bue-bueno, Ben mencionó que hacía eso… -dijo Wally con una sonrisa nerviosa.
El pequeño Kecleon corrió hacia Wally de regreso, dejando al Shroomish con la Baya Pecha. Kennedy pensó en atraparlo, pero ahora no era momento para pensar en eso sino volver a encontrar a Ben y a Iris. Decidieron continuar dejando al pequeño Pokemón que dudosamente miraba la Baya, pero sus caminos fueron interrumpidos cuando un hombre de pantalón negro y camisa rayada saltó frente a ellos.
-¡Estuve esperando con mi grupo acorralarlo en Rustboro desde hace horas! –Dijo molesto el hombre-. ¡Pero mis compañeros se separaron de mí y ahora me dejaron solo! ¡Pero pude notar que los otros dos entrenadores que iban con ustedes ya no están! ¡Mi preocupación eran ellos ya que se miraban fuertes! ¡Pero vencerlo a usted que no tiene un Pokemón y a este niño patético será simple y sencillo!
-¡¿Quién eres tú?! –Gritó Kennedy furioso mientras se paraba protectoramente frente a Wally y Kecleon-. ¡¿Cuál es el significado de esto?!
-¡Simple! ¡Usted me entregará lo que sea que tanto ha estado trabajando usted con su compañía! –Dijo el hombre con una sonrisa mientras sacaba una Pokeball, revelando a un Zubat.
-U-un momento, -dijo Wally enojado al ver al Pokemón-. ¡Fuiste tú quien envenenó a Shroomish!
-Esas cosas son pestes y me estaban molestando, -el hombre se comenzó a reír-, pero ahora los eliminaré y cumpliré mi misión.
(Unova, Nimbasa City)
El corazón del entretenimiento mundial era un lugar hermoso, iluminado y muy visitado por personas de todo el mundo. Elesa entendió desde el primer momento que aceptó la responsabilidad de ser líder que debía de dar un ejemplo admirable, ser tranquila y a la vez encajar con el estilo de la cuidad. Esa responsabilidad también se podía convertir en inseguridad y por alguna razón, Elesa no podía evitar preocuparse con el cambio de color de su cabello, ya que sentía que al cambiárselo las personas la criticarían.
Todavía lo tenía rubio, pero jamás le gustó mucho la idea de ser rubia. No tenía algo en contra de las personas con ese color de cabello, simplemente era que ella sabía que su verdadero color no era el rubio y de alguna u otra forma, sentía que se mentía a ella misma.
No debería de pensar en eso… -pensó Elesa mientras cruzaba una pierna en la banca del parque de diversiones tan famoso de su ciudad-. En cualquier momento aparecerá Burgh y hablaremos en privado y tranquilos sobre la investigación que pensamos realizar… sé que algo hay en el pasado y siento que es algo importante… necesito saber…
-Saludos madame, ¿El asiento está ocupado? –al darse la vuelta, Elesa se sorprendió de ver lo más ridículo que jamás había visto en su vida.
-Burgh… ¿¡qué demonios haces vestido con… eso?! –dijo la líder un poco enojada señalando a la alta figura que usaba un traje completo de rayas verticales, con un color entre rosado, blanco y café. Para compensar todo, también llevaba una barba falsa que era igual de esponjosa que su cabello y sus ojos llevaban puesto unos lentes oscuros pequeños y redondos.
-Es mi modo disimulado y sigiloso, -respondió Burgh sentándose a su lado.
-¿A eso lo llamas disimulado? –Dijo Elesa enojada mientras le arrancaba la barba falsa de su barbilla, preguntándose si en serio había cruzado el desierto vestido así-. ¡Esto es ridículo!
-B-bueno… cada uno tiene un concepto propio de las cosas, -dijo Burgh adolorido mientras pasaba una mano por su barbilla y se quitaba sus lentes oscuros-. Sin salirnos del tema… ¿lograste descubrir algo esta semana?
-La verdad, no encontré nada sospechoso en los archivos que tenía a mi alcance… -dijo Elesa un poco desilusionada-. ¿Y tú encontraste algo?
-No, ¡pero! –Repentinamente se levantó y apuntó al cielo haciendo una escena dramática llamando la atención de los peatones y matando de vergüenza a su compañera-. Pensé que esta investigación en busca de respuestas es digna para un nombre.
-¿Un nombre? –preguntó Elesa un poco extrañada.
-¡Así es! –Dijo Burgh mientras señalaba a su compañera-. ¡Si haremos tal cosa como una investigación necesitamos un nombre para nuestra compañía! ¡Pensé en Asociación Maravillosa, Asombrosa, Nunca Temerosa, Exteriorizando Secretos! ¿Qué te parece? Increíble, ¿no crees?
Elesa lo observó con una cara sin expresiones, se miraba seria y levantó ligeramente sus delgadas cejas. Hubo un momento de silencio hasta que dijo la belleza iluminadora:
-¿Así que somos amantes?
Esas palabras retumbaron varias veces por la mente del líder del gimnasio. Después miró a Elesa un poco asustado y comenzó a tartamudear.
-¿Q-q-qué dijiste?
-Repitiendo lo que tú dijiste-, respondió Elesa cruzando sus brazos-.Asociación Maravillosa, Asombrosa, Nunca Temerosa, Exteriorizando Secretos, sus siglas son AMANTES.
-No pensé que formarían esa palabra… -dijo Burgh desilusionado y muy avergonzado-, ahora tendré que pensar en otro nombre… ya que no podré decir cosas como: somos de AMANTES o algo así…
-¡LO SABÍA! –Un grito repentino los asustó tanto que Burgh y Elesa pararon gritando y saltando del susto del banco, se dieron cuenta que Chili estaba atrás de ellos escondido en unos arbustos-. ¡Sabía que los había visto salir del closet en la casa de Lacunusa! ¡Siempre supe que serían pareja!
-N-no somos pareja, -dijo Burgh nervioso sin pensar en lo que diría-. ¡Somos AMANTES!
La boca de Chili se abrió tanto que estuvo cercha de pegarse con el suelo. La mano de Elesa chocó tan fuerte en su frente que su piel seguramente se pondría roja más tarde. Y Burgh se sintió tan estúpido que pensó que merecía ser atropellado por una estampida de Bouffalants.
-¡N-no me refería a eso! –Dijo asustado Burgh mientras que Chili lo seguía mirando con la boca abierta-. ¡Son las siglas de nuestra asociación secreta!
-Wow… una asociación secreta, -dijo Chili quien se le olvidó por completo lo que recién había escuchado.
-La cual ahora ya no es tan secreta… -murmulló Elesa molesta, después decidió explicarle al joven todo antes de que Burgh lo arruinara más-. Verás Chili, para Burgh y para mí nos pareció muy extraño el comportamiento de Drayden el otro día en Lacunusa y nos dimos cuenta que no sabemos nada de la juventud de los líderes mayores… sabemos lo básico pero jamás nos enteramos muy bien la relación que tenían ellos hace años. Como que Alder y Drayden fueran amigos, eso me impactó.
-¿Entonces por qué son amantes? –preguntó Chili cruzando sus brazos.
-AMANTES en verdad son las siglas del nombre del grupo, la cual fue la idea brillante de Burgh, -dijo Elesa molesta.
-¡Wow! ¡Jamás había sido parte de una asociación secreta! –dijo Chili quien jamás había sido invitado a unirse…-. No se preocupen, yo trataré de investigar más y los veo la próxima semana justo aquí, ¡adiós AMANTES!
Varios peatones vieron asqueados a la pareja de líderes, Burgh se volvió a poner sus anteojos oscuros mientras que Elesa cubría su rostro con su mano extendida y avergonzada.
(Petalburgh Woods, Hoenn)
Regresando con Ben e Iris, ambos se encontraban observando a estos individuos, ya que algo les decía que eran malas personas. Notaron que se estaban peleando y se miraban algo bobos, según el criterio de Iris.
-¡No puedo creer que nos hayamos perdido! –Dijo furioso uno de los hombres mientras tomaba un pañuelo de su cabeza y lo somataba en el suelo, después lo pisó con el pie y cruzó sus brazos-. ¡Primero dejaste escapar a Birch! ¡Y ahora nos separamos y jamás encontraremos al asistente del Sr. Stone!
-Suena como si quisieran secuestrar a alguien… -susurró Iris a Ben.
-Sí… es mejor seguir adelante y tratar de no ser vistos-, respondió el muchacho.
-Pero no podemos dejarlos ir solo así, -se quejó Iris levantando un poco su tono de voz-. Eso estaría mal…
-Pero no sabemos qué tan poderosos son, puede que sean peligrosos y no tengo mi mochila conmigo-, respondió Ben-, si lastiman a nuestros Pokemons, no tendremos cómo curarlos…
-Pero…
-¡Oigan! ¡Salgan de ahí mocosos! –gritó el hombre sin el pañuelo mientras señalaba a sus arbustos.
Sin pensarlo, Iris saltó del arbusto y sacó a su Fraxure. Los dos hombres sacaron Poochyenas y se prepararon para luchar. Ben salió tranquilamente y se paró a lado de Iris.
-Una batalla doble, -dijo Ben con una sonrisa mientras que su Dratini saltaba de sus hombros-. No lo arruines, Jimmy.
-Es mejor que tú no lo arruines-, dijo la pequeña molesta-. ¡Y es Iris!
-¡Poochyena! ¡Usa Bite! –gritó el hombre que tiró su pañuelo.
-¡Poochyena! ¡Usa Bite también!
-¡Rápido Fraxure! –Gritó Iris-, ¡defiéndete con Dragon Claw!
-¡Dratini! –Gritó Ben-, ¡usa Dragon Rage!
Ambos Pokemons dragones se lanzaron al ataque y algo que se impresionaron ambos niños fue que cuando tuvieron contacto, los Poochyenas salieron disparados y chocaron contra un árbol. Se dieron cuenta que ya estaban vencidos y se sorprendieron de lo débiles que eran.
-¡V-vámonos de aquí! –gritó uno de los hombres mientras salía corriendo.
Ambos regresaron a sus Poochyenas y corrieron tan rápido que impresionó mucho a los niños. Iris no podía creer que fueran tan débiles, pero Ben tomó algo del suelo y lo estiró.
-¿Qué es? –preguntó Iris mientras se acercaba y miraba también el pedazo de tela.
-Parece… un tipo de símbolo pirata… -dijo Ben quien estiraba la tela y después la apuntó hacia el sol, para ver cuál era su color-. Es completamente negra y por alguna razón… me resulta familiar…
-¿Escuchaste que dijo algo acerca de un Beach? –preguntó Iris.
-Dijo Birch, me pregunto si se referían al profesor Birch… deben de ser malas personas… -Ben guardó la tela en su bolsillo y miró a Iris-. Hay que seguirlos, algo me dice que planean hacer algo malo y tenemos que evitarlo.
Ambos comenzaron a correr siguiendo las pisadas de los hombres, Ben se sorprendió que Iris fuera tan rápida y que incluso escalara árboles con facilidad y rápido.
Wally se sentía nervioso, jamás en su vida había formado parte de una batalla Pokemón. Pero decidió tragarse su miedo y sacar una Pokeball.
-¡Vamos Ralts! –después miró a su Kecleon y sonrió-. Necesito que protejas al Sr. Kennedy si fallo… ¿están listos?
Ambos Pokemons dieron un pequeño grito de guerra y la batalla comenzó.
-¡Zubat! –Gritó el hombre-, ¡usa Bite!
-¡Cuidado Ralts! –gritó Wally asustado, por suerte el pequeño Pokemón (con dificultad) logró esquivar el ataque con un salto.
El hombre se comenzó a reír y para Kennedy fue claro que esta era la primera vez que el muchacho tenía una batalla.
-¡Wally! –dijo el Sr. Kennedy-, ¡necesitas atacar! ¡Trata de usar el comando Confusión!
-¡R-ralts! –dijo muy nervioso Wally-, ¡usa Confusión!
El pequeño Pokemón preparó su mente y logró bloquear un ataque de Zubat y a la vez, logró lastimarlo. Con una gran sonrisa, Wally sintió como la confianza comenzaba a formarse dentro de él.
-¡Ahora usa Growl! –gritó Wally.
El pequeño Pokemón logró molestar al Zubat con sus grandes gritos. Muy enojado, el hombre de camisa de rayas y pañuelo negro miró a Wally y gritó enojado:
-¡Usa Leech Life!
Cuando el Zubat trató de morder a Ralts, Wally reaccionó rápido detectando el peligro.
-¡No lo dejes! ¡Usa Confusión! –una vez más logró alejarlo y el hombre gruñó muy molesto.
-¡Excelente Wally! –dijo Kennedy muy orgulloso del pequeño entrenador.
-¡Ahora terminemos con-¡ -antes de que pudiera hablar, comenzó a toser bruscamente.
En aquel momento, sus pulmones comenzaron a presionar tanto que se vio incapaz de respirar por unos segundos, ahogándose. Ralts olvidó la batalla y miró a su entrenador muy preocupado, sintiendo cada emoción mientras que Kennedy se hincaba y buscaba el inhalador, el cual se había caído al suelo. Obviamente el hombre miró esto como su oportunidad perfecta y gritó:
-¡Ahora Zubat! ¡Usa Bite!
El ataque fue directo y crítico, pero Wally se levantó y notó que Ralts estaba herido. No podía dejar que su enfermedad interviniera… otra vez. Así que tomó el inhalador y trató de levantarse, aunque no pudo y Kennedy lo ayudó. La mandíbula de Zubat seguía fuertemente presionando el pequeño cuerpo de Ralts.
-¡Resiste pequeño! –Le gritó Kennedy a Ralts, después miró al Kecleon de Wally y pensó que podría mínimo distraer al Zubat y lograr que soltara al pequeño Pokemón psíquico-. ¡Kecleon! ¡Ayuda a Ralts!
El pequeño Kecleon saltó al ataque y usó con todas sus fuerzas Faint Attack, logrando que el Zubat soltara a Ralts. Pero al instante trató de atacarlo a él.
-¡Cuidado! –gritó Wally asustado.
Algo que notaron fue que el cuerno de Ralts comenzó a brillar notablemente y que también pareció emocionarse. Incluso el malhechor y Zubat pensaron que serían atacados en cualquier momento.
-¿Es una nueva ataque? –preguntó Wally.
-No, -respondió Kennedy-, se dice que cuando alguien conocido para el Pokemón se acerca, su cuerno comienza a brillar.
Notaron que aparecieron de unos arbustos dos hombres quienes corrían a toda velocidad. Ambos se tropezaron con unas raíces y cayeron frente al malhechor.
-¡Ahí están! –Gritó furioso el malhechor con el Zubat que parecía ser el líder-. ¿En dónde demonios estaban?
-¡C-corre! –gritó uno de los hombres mientras que ambos se levantaban y comenzaban a correr.
Fue cuando aparecieron de unos arbustos un Fraxure y un Dratini, Wally sonrió al reconocer los Pokemons de sus amigos. Rápidamente saltaron Iris y Ben, quienes parecían determinados a luchar contra ellos.
-¡Rápido Zubat! –gritó el malhechor mientras señalaba al Sr. Kennedy-, ¡usa Thief!
Con dicho comando, el Pokemón se lanzó bruscamente sobre el hombre mayor y con sus dientes arrancó parte de su traje y regresó a su dueño. Kennedy gritó del dolor asustando a los tres niños.
-¡Ese Zubat le robó algo del bolsillo! –dijo Benga enojado.
-¡Sr. Kennedy! –gritó Iris mientras que ella y Ben corrían hacia él para ayudarlo.
-¡Adiós pequeños mocosos! –gritó el hombre mientras corría a la misma dirección en donde desaparecieron sus otros compañeros.
-¡Detente! –Gritó Iris, pero antes de que pudiera salir corriendo tras él, recordó que había un herido y corrió hacia su compañero-. ¡Sr. Kennedy!
-E-estoy bien… -dijo débilmente el hombre mientras sostenía su pecho, notaron que salía un poco de sangre y que su traje estaba destruido-. E-el prototipo…
-¡No se preocupe! –Dijo Iris mientras comenzaba a correr con su Fraxure hacia la dirección de los malhechores-, ¡lo recuperaré!
-¡Iris espera! –gritó Wally asustado.
-No te preocupes, iré con ella, -Ben se levantó y comenzó a correr con su Dratini en sus hombros-, ¡estaremos bien!
Ambos niños comenzaron a correr hacia unos arbustos, Wally tenía grandes deseos de ir con ellos pero sabía que no estaba en sus mejores condiciones para pelear. Pero no dejó que su enfermedad interviniera otra vez, comenzó a correr y dijo mientras miraba atrás al Sr. Kennedy quien seguía en el suelo:
-¡L-lo siento! ¡Pero no puedo dejar a mis amigos!
Wally jamás tuvo muchas amistades, ya que siempre tuvo prohibido correr o salir a los exteriores. Cuando un niño es diferente, es normal que los demás lo excluyan por el miedo de conocer algo fuera de lo conocido. Pero Iris y Ben, aunque solo los haya conocido por un par de días, habían hecho más que sus otros conocidos en 12 años.
Iris corría rápido, pero cuando escalaba árboles y saltaba entre las ramas era todavía más veloz. Para Benga fue un poco difícil seguirle el paso desde el suelo, pero con tanta experiencia de perseguir a alguien quien se movía rápido lo ayudaba. Finalmente las huellas desaparecieron y llegaron a un pequeño lago.
-¡Oye Emy! –gritó Ben hacia los árboles cuando pudo ver a Iris bajarse de uno con su Fraxure… el muchacho se preguntó cómo podía un Pokemón Dragón tan grande como ella podía moverse con tanta facilidad entre árboles-. Algo está mal…
-Lo sé… tengo un mal presentimiento… pero… -Iris sonrió y empuñó su mano-. ¡Estamos rodeados por la madre naturaleza! ¡Viví siempre rodeada de bosques y no dejaré que se lleven lo que se robaron del Sr. Kennedy!
Ben se sorprendió de la actitud determinada de Iris. Por un lado le pareció admirable, pero por el otro le pareció inmaduro ya que no pensaba dos veces antes de saltar a una batalla. Pero algo pareció llamar la atención de ambos Pokemons Dragones ya que Dratini saltó de sus hombros y Fraxure comenzó a rugir al pequeño cuerpo de agua.
-¿Pasa algo Fraxure? –preguntó Iris.
El sonido de una pequeña explosión adentro de la laguna los asustó por completo y fue cuando vieron salir a un Pokemón Dragón que se miraba furioso. En sus ojos se podía ver dolor y enojo, pero lo que más los intimidó fue sus gruñidos.
-¿¡Es un Dragonite!? –gritó asustada Iris.
-¡Cuidado! –Ben rápidamente se paró frente a la niña y apuntó hacia el Pokemón Dragón-. ¡Dratini! ¡Usa Dragon Rage!
Lanzó el ataque y logró que el Pokemón se alejara un poco de ellos.
-¿De dónde salió un Pokemón como Dragonite? –Preguntó confundido Ben-. ¡No tiene sentido que aparezca ese Pokemón!
-Es una pequeña prueba… para que sepan lo que les espera si siguen interviniendo con nuestros planes, -pudieron ver al otro lado de la laguna a los tres hombres sonriendo y observándolos-. Jamás podrán vencer a este Dragonite, ya que no es como los demás…
-¡Eso lo veremos! –Dijo Iris decidida mientras apuntaba hacia el Dragonite-. ¡Ahora Fraxure! ¡Usa Dual Chop!
El Pokemón con mandíbula de hacha se lanzó al ataque, pero cuando tuvo contacto con el cuerpo de Dragonite, este comenzó a formar un tornado con colores tétricos los cuales azotó fuertemente a Fraxure y lo envió volando hacia la laguna.
-¡Fraxure! –gritó asustada Iris mientras se lanzaba al agua para ayudar a su Pokemón.
Para la suerte de Iris, la profundidad de la laguna no iba más allá de su rodilla. Ben notó que el Dragonite preparaba otro ataque y pensaba lanzárselo a Iris y no a su Pokemón. Fue en ese momento que supo que era un Pokemón peligroso.
Podría vencerlo… no me importa que Iris lo mire, no quiero que la mate ese Pokemón… pero si tan solo tuviera un poco más de tiempo podría sacarlo de su Pokeball… -Ben tomó de su cincho de Pokeballs una, la cual era la primera, y cuando presionó el botón, notó que el Pokemón que estaba adentro se negaba salir-. Dratini, necesito tu ayuda y distrae un momento a Dragonite… trataré de convencerlo de que salga.
Cuando Dratini asintió seguro entendiendo la situación, se lanzó a atacar al otro Pokemón. Rápidamente tomó la Pokeball y en lugar de lanzarla trató de abrirla a la fuerza con sus dos manos, pero esta no parecía abrirse. Iris estaba demasiado ocupada animando a su Fraxure que no se rindiera mientras que los tres malhechores se burlaban de ella.
Por favor… te necesito… -pensó Benga mientras seguía tratando de abrir a la fuerza la Pokeball, pero cuando notó que Dragonite azotó a su Dratini con un ataque oscuro y extraño el cual no pudo reconocer, se asustó-. ¡Dratini!
Ben decidió guardar su Pokeball una vez más, sabiendo que el día de hoy no tuvo suerte. Su Dratini fue azotado hacia el agua e Iris quería seguir luchando pero sabía que si su Fraxure estaba cerca de ser vencido, los demás también lo serían.
-¡Ahora serán eliminados! –gritó quien parecía ser el líder del grupo de malhechores mientras que los otros dos se reían.
-¡N-no… los… dejaré! –todos pudieron ver a Wally (quien jadeaba fuertemente) con su Kecleon y ambos valientemente se encontraban parados frente a la laguna.
La reacción del trío fue reírse cruelmente de Wally, sus risas fueron tan fuertes que parecieron lastimar el alma del muchacho por la humillación. Ben e Iris no dejarían que su amigo fuera humillado de esa forma.
-Dratini…. ¿puedes seguir luchando? –le preguntó Benga a su Pokemón.
-Fraxure… te necesito… -dijo Iris asustada por la situación pero necesitaba actuar valiente, como lo haría su maestro.
Ambos dragones se levantaron seguros y lastimados, pero no se rendirían. Wally rápidamente corrió hacia la laguna con sus amigos. Iris se sintió feliz de verlo y lo admiró por su actitud tan valiente. Pero Ben se sentía molesto ya que pensó que alguien como Wally seguramente tendría un paro cardiaco si seguía exigiéndole más a su cuerpo. Tener a un Pokemón dragón como Dragonite, quien parecía estar cada vez más enojado, no ayudaba.
-¡Si luchamos juntos ganaremos! –dijo Iris con una sonrisa, sintiendo dentro de ella una nueva fuerza.
-No podemos asegurar la victoria, -dijo Ben mientras empuñaba su mano y miraba a sus dos compañeros-. Pero sí podemos salir de esta.
El Dragonite comenzó a rugir otra vez y formó el mismo tornado de antes y lo lanzó con todas sus fuerzas al trío.
-¡Ataquemos juntos! –Gritó Ben-, ¡Dratini! ¡Usa Dragon Rage!
-¡Tu también Fraxure!
Ambos Pokemons Dragones se lanzaron a atacar y lograron detener el ataque y lastimar un poco a Dragonite, ocasionando un pequeño daño al Pokemón. Pero notaron que no fue mucho, haciéndolos suponer que era un Pokemón de alto nivel. Repentinamente, Kecleon saltó y comenzó a enviar ondas psíquicas al Pokemón Dragón, notaron que logró confundirlo.
-¿Eso fue Super Sonic? –preguntó Iris.
-No Kiki, aprendió Psybeam, -dijo Ben con una sonrisa mientras recibía una mirada molesta de la pequeña.
Pero el Pokemón Dragón rugió una vez más y comenzó a formar una extraña onda de energía oscura alrededor de su cuerpo.
-No existe una forma que ganemos, -dijo Ben-, es mejor salir de aquí.
Pero antes de que pudieran hacer algo, el Pokemón Dragón se lanzó a toda velocidad hacia el trío de entrenadores. Wally e Iris tuvieron suerte que Ben se lanzara sobre ellos y se sumergieran dentro de la pequeña laguna, ya que si no hubiese sido así, seguramente habrían sido brutalmente lastimados por el Pokemón.
Cuando salieron del agua a los pocos segundos, notaron que sus Pokemóns habían logrado esquivar el ataque y que Dragonite entró en un modo de comportamiento extraño. Notaron que comenzó a rugir fuertemente mientras atacaba a sus propios entrenadores.
-¡Supuestamente tenía que atacarlos a ellos! –dijo uno de los malhechores mientras lloraba y corría.
El Dragonite comenzó a lanzar rayos por todas partes descontroladamente hasta que una ráfaga de polvo amarillo comenzó a rodearlo. Los niños observaron impresionado cómo un grupo de Shroomish y Nuzleaf trataban de paralizar al Dragonite.
-¡Niños! –Escucharon la voz de Kennedy y al darse la vuelta pudieron verlo con un Shroomish en sus brazos-. ¡Por aquí! ¡Corran!
El trío no desaprovechó la oportunidad, pero mientras corrían, Ben e Iris no pudieron evitar mirar atrás al pobre Dragonite que caía gravemente paralizado al suelo. Pero aunque estuviera en este estado, seguía rugiendo enojado y lanzando rayos oscuros por doquier. Querían ayudar a Dragonite, pero sabían que si regresaban, lo más probable era que serían asesinados y continuaron corriendo.
Eventualmente, el Pokemón caería vencido debido al cansancio. Los tres malhechores se acercaron al Dragonite y uno sacó una Pokeball mientras decía:
-Regresa, pedazo de basura…
Al darse la vuelta notó que el trío había desaparecido y que varios árboles estaban completamente destruidos. También había en el suelo unos Seedots, Tailows y varios Pokemons vencidos, seguramente vivían en los árboles y habían sido azotados por los ataques de Dragonite.
-Cumplimos la misión, -dijo uno de los malhechores con una sonrisa.
-¡Tarado! –Gritó el malhechor sin el pañuelo mientras le daba un golpe en la cabeza-. Dejamos escapar a esos niños cuando teníamos que matar a cualquier testigo.
-Malditos niños… vieron nuestros rostros… -dijo el líder del trío-, si algún día los volvemos a ver, hay que eliminarlos…
(Rustboro City)
Un enorme edificio se elevaba con gran esplendor en la ciudad, todos lo conocen como el Devon Corporation, la empresa más grande de toda la región Hoenn. En el último piso se encontraba un señor mayor observando el paisaje. En una oficina tan grande como la suya, muchos esperarían adornos caros con muebles equipados con la última tecnología.
Pero el Director del Devon Corporation jamás fue alguien quien le gustara presumir su dinero, era simple y humilde hasta cierto punto. Tenía muebles tradicionales y la única decoración que tenía era una lámpara, una foto y una piedra extraña que la usaba como pisapapeles.
El hombre, desde un principió, pidió tener su oficina en el último piso ya que adoraba la vista que tenía. Podía ver casi toda la ciudad e incluso ver Petalburg Woods, dicha vista era exclusivo para edificios altos. Su teléfono comenzó a sonar y con mucha tranquilidad se sentó en su silla y contestó:
-Es un gusto escucharlo una vez más, -dijo el Director-, ¿ya recibieron el prototipo que le confié a mi asistente Marble?
Después de escuchar la respuesta, el Director se extrañó de que todavía no hubiesen recibido nada. Con mucha pena se disculpó y les rogó que les diera unos días para enviar otro prototipo. Cuando colgó no estaba preocupado de entregar el paquete otro día, pues sabía que el que recibiría el prototipo los necesitaba y que esperar unos días no los mataría. Pero le preocupaba que su asistente personal, Kennedy Marble, ya que no era de su naturaleza no entregar paquetes a tiempo. Tomó una vez más el teléfono y marcó varios números.
-Buenas tardes, ¿hablo con la policía de Rustboro City?
(Petalburg Woods, afueras)
El sol ya comenzaba a caer, oscureciendo el cielo y desanimando más el ambiente que ya estaba triste de por sí entre el cuarteto. Iris se sentía humillada por haber huido de esa manera, jamás había sido vencida de tal forma como antes y sentía vergüenza.
Tal vez ese Drake tenía razón… no soy una oponente digna… -pensó Iris con mucha tristeza mientras continuaba caminando, sacó su Pokeball en donde pudo ver a Fraxure cerca de desmallarse a través del dispositivo-. Perdón Fraxure… me confié tanto que dejé que te lastimaran…
Era obvio que Iris estaba triste, pues caminaba lento y con su mirada baja. Wally también caminaba lento, pero era por el intenso dolor que sentía en su pecho. Exigió tanto hoy a su cuerpo que este comenzó a responder de forma negativa. Benga no estaba enojado o triste, más bien estaba pensativo porque por primera vez, no pudo reconocer los ataques que les había lanzado Dragonite.
-No se desanimen niños, -dijo Kennedy repentinamente-. Sé que piensan que fallaron pero la verdad, cumplieron con lo que me habían dicho…
-P-pero… Sr. Kennedy, -dijo Wally-. No… no logramos recuperar lo que le habían robado…
-Nah, es un prototipo nada más, -dijo Kennedy con una sonrisa-, de todas formas estaba defectuoso… pero miren a mi nuevo amigo.
Wally, Ben e Iris pudieron ver a un Shroomish descansar en los brazos del hombre mayor. El muchacho reconoció al Pokemón al igual que Kecleon.
-¡Es… es el mismo Shroomish que ayudamos! –dijo Wally con una sonrisa, después de toser continuó-. ¡E-eso significa que comió… que comió la Baya Pecha que le regurgitó Kecleon!
-Sí… es desagradable pero tierno, -dijo Kennedy con una sonrisa mientras que el Shroomish sonreía al Kecleon con gratitud.
-Oye Gigi, estar triste por una derrota solo te hace más débil, ¿lo sabes? –Dijo Ben mientras se reajustaba su mochila en su espalda y recordaba una frase, pero Iris lo miraba molesta-. La derrota es el primer paso para el éxito… necesitas recordar eso…
Esas palabras le resultaron muy familiar a Iris, le recordaban mucho a Drayden y pensó la verdadera razón por la cual se dirigían a Rustboro en primer lugar. Quería defender el honor de su amado abuelo y quería representar todo lo positivo que le había enseñado. Miró a Ben y pensó que era alguien bobo, inmaduro, maleducado, con mala actitud… pero de alguna forma, lograba animarla para seguir adelante.
-¡Tienes razón! –Empuñó Iris su mano y miró al grupo-. ¡Puede que hayamos perdido contra Dragonite! ¡Pero no perdimos contra esos tres malhechores!
-E-es cierto, -dijo Wally con una sonrisa-, su… su pr-propio Dragonite los atacó…
-Además, mañana iremos al gimnasio y ganaremos nuestra primera medalla, que sea este nuestro primer paso para ser más fuertes -Iris miró a Wally y saltó frente a él con una sonrisa mientras levantaba su mano-, ¿cierto Wally?
-¡C-cierto! –dijo el muchacho mientras chocaba su palma con la de la niña.
Ben sonrió y sintió que aunque hubiera perdido, también habían ganado. Pero por alguna razón, le extrañó que saliera de su boca la última frase ya que no recordaba en dónde la había escuchado.
Estoy seguro que no lo dijo mi abuelo… el más bien diría algo como ¡Nunca te rindas jovencito! –Pensó Benga mientras comenzaban a caminar por un puente sobre un lago-. No importa, seguramente lo leí en una galleta de la fortuna…
El muchacho después miró la primera Pokeball de su cincho que colgaba en su cuello y pensó lo triste que se sentía al saber que su Pokemón se negó a salir de su Pokeball. Eso solo podía significar que ya no quería luchar junto a él.
Me ayudaste con los Mightyenas, pero no con este Dragonite que en verdad era peligroso… -Benga continuó contemplando con tristeza su Pokeball, sintiéndose avergonzado y culpable-¿Acaso era tan poderoso el enemigo que decidiste que era mejor no salir? ¿Pensaste que no era capaz de ganar la batalla incluso contigo? ¿En verdad ya no confías en mí? ¿Así de fuerte era ese Dragonite?
Pensó que de alguna u otra forma, él era responsable por el bienestar de Iris y Wally. Ya que al final, él le ofreció su ayuda a ambos y ahora tenía que cumplir su palabra. Sintió que últimamente en su vida, estaba decepcionando a demasiadas personas.
Después miró al resto del grupo y se alegró al ver a Iris celebrando con Wally la captura de Kennedy con su nuevo Shroomish. El grupo continuó caminando por el puente de madera, observando el cielo que se oscurecía. Aunque el sol se escondía, algo hermoso siempre se presenta en este momento del día y es el atardecer. Fue un atardecer hermoso y agridulce, uno en donde Iris entendió que no siempre se puede ganar, pero hay veces que en la derrota se puede encontrar algo para celebrarla.
Notas del Autor:
Otro capítulo más y un flashback importante. Bueno, es importante en el sentido de entender la personalidad de Iris en aquellos días y entender un poco más por qué huía de los humanos (bueno, no es mucho el detalle pero está allí). Me encanta escribir un poco de comedia y acción en cada capítulo, como un Wurmple que te come el alma o el grupo AMANTES y la batalla contra Dragonite. Bueno, ahora que el trío se acerca a Rustboro City mientras que en Unova los AMANTES están dispuestos a investigar los secretos, parece que nuestra historia está presentando eventos emocionantes para el futuro. En fin:
Virstorm7: El otro día que estaba en el súper mercado, vi unas flores y cuando le pregunté cuáles eran me respondieron Dahlias… ni te imaginas el impulso que sentí dentro de mí de decir: ¿Qué será, será? Me encanta bromas de doble sentido, pero hasta cierto punto ya que las patanadas no me dan gracia, pero cosas como Burgh y Elesa en el closet y en este cap el grupo AMANTES no puedo evitar reírme cada vez que lo leo. ¡Muchas gracias por los comentarios!
Todo comentario siempre es agradecido.
