Capítulo 12: Brillando en la Oscuridad, Jaque Mate & un Helado Dulce pero Salado

Por un momento Ben se quedó sin palabras observando a Steven, el muchacho mayor también lo miró impresionado al notar su cabello, ojos y expresión.

Por todos los Regis, ¡es igual a Alder! -pensó Steven sorprendido-. Me refiero, incluso usa un cincho de la misma forma que él… ¡nadie usa los cinchos así!

Por Kyurem, ¡¿es el campeón Steven Stone?! -justo al pensar en eso, Ben detectó peligro y sintió paranoia de que descubrieran quién era su abuelo. Se levantó rápido y se sacudió la tierra-. B-bueno… muchas gracias Sr. Campeón… ¡es decir! Steven Stone.

-Ex -dijo el muchacho notando la extraña actitud del muchacho, trataba de recordar su nombre ya que Alder le había hablado muchas veces de él-. Ex campeón, ahora solo soy un humilde entrenador y colector de rocas. ¿Cuál es tu nombre?

Parece que no me reconoció… es mejor que sea cuidadoso, no será tan fácil de ocultar como con Iris -pensó Benga preocupado-. Mi nombre es solo Ben.

-¿Solo Ben? -dijo Steven quien detectó al instante la mentira y recordó que su verdadero nombre era Benga, el muchacho de cabello explosivo se auto insultó en su mente varias veces por su pequeño error.

Dratini llamó la atención de ambos entrenadores cuando literalmente escupió la Pokeball de su boca. Ben se sintió algo culpable al recordar el accidente que recién había vivido atrás, por haber tratado de forzar a su Pokemón a salir este respondió aumentando la temperatura en la Pokeball haciendo que se quemara su mano. Necesitaba encontrar alguna forma de poder sacarlo una vez más.

-Wow amigo, en verdad gracias-, dijo Benga mientras le acariciaba la frente a su Pokemón con mucho cariño y recogía la Pokeball. Steven no pudo evitar sonreír ya que definitivamente se podía ver que la generosidad de Alder estaba en Benga.

No debe de querer que sepan quién es él, por algo dice que su nombre es Ben y no Benga… lo entiendo…-, los pensamientos de Steven se dejaron llevar por el recuerdo de su primera aventura junto a su Beldum. Pero pronto regresó a la realidad y volvió a mirar al muchacho quien lo observaba nervioso-. Así que Ben, ¿qué haces en esta cueva? Muchos vienen por aquí para entrenar antes de pelear contra Brawly.

-No, en realidad vine aquí para ayudar a un amigo con su investigación -explicó Ben mientras colgaba su Pokeball en su cincho-. Creo que enojé a esos Mawile por atrapar a un miembro de su manada…

-No te preocupes, se enojan por cualquier cosa-, dijo Steven mientras movía su mano quitándole importancia a lo que había sucedido, su Archen se paró junto a él y Agron se acercó a Sableye quien se lanzó a la cara de Ben aterrado-. Tu Sableye parece tener miedo de mis Pokemons… me imagino que te ha ayudado en tus batallas en los gimnasios.

-No es mío… solamente decidió seguirnos y lo dejamos -dijo Ben mientras trataba de quitárselo del rostro ya que comenzaba a lastimarlo con sus garras-. Y no estoy en el reto de los gimnasios…

Eso fue algo que extrañó por completo a Steven, supuso que no podía justificar las metas de alguien por su familia. Decidió dejar de insistir en ese tema y conocer a Ben y no al nieto de Alder.

-Si queremos salir de aquí tendremos que seguir este camino -dijo Steven mientras regresaba a sus dos Pokemons-. ¿Vienes conmigo, Ben?

-¡Claro! -dijo emocionado Benga, ver a Steven pelear le recordó que necesitaba aprender mucho antes de creerse un experto con los Pokemons.

(Lacunosa Town, Unova)

-Saben, ustedes tres tienen la boca tan abierta que podría meterles cinco cucharadas de mi estofado-, Lenora se comenzó a reír sorprendiendo a los tres líderes.

-¿D-dijiste algo de Drayden? -preguntó Elesa tratando de disimular.

-No trates de jugar esa carta conmigo señorita-, respondió Lenora mientras dejaba el utensilio a un lado y apagaba el fuego de la estufa-. Sé exactamente lo que está pasando aquí…

Por un momento, los tres líderes sintieron cómo sus corazones aceleraban sus pulsos. Lenora solo sonrió y se quitó el delantal rosado que llevaba puesto.

-Chili encontró mi anuario en mi biblioteca, seguramente encontraste la firma de ella, ¿verdad?

El joven líder solo asintió lentamente, Elesa y Burgh no entendían a lo que se refería. Pero decidieron dejar que Lenora hablara.

-Verán, hace muchos años se imprimían anuarios, el último fue impreso hace 13 años.

-Qué interesante-, dijo Elesa, actuando como si no supiera de lo que estaba hablando Lenora.

-Suena como una obra… muy anticuada… -Burgh ya se estaba quedando sin palabras.

No querían que se enteraran que estaban realizando una investigación, pensaron que si los líderes mayores se enteraran de eso los creerían un trío de inmaduros. Sin mencionar que no era algo muy serio, solamente era una curiosidad que necesitaban quitarse y entenderla. Lo que rezaba Burgh era que Chili no gritara el nombre de su grupo.

-¿Firma de quién? -preguntó Burgh.

-Una chica muy especial para cierto alguien… -Lenora sonrió y se aseguró que nadie los estuviera escuchando-, les contaré:

Esto pasó hace casi 14 años, yo era la líder más reciente así que todos me aceptaron con sus brazos abiertos. Recuerdo que en aquella época, yo me encontraba soltera. Hawes y yo apenas nos comenzamos a conocer en la universidad y la verdad, nos enamoramos del uno al otro desde el primer día. Pero ambos éramos igual de tímidos y callados así que no encontrábamos la forma de tener una cita sin sentirnos tan incómodos.

Alder era el miembro más joven de la Liga Pokemón. Los miembros de la Elite Four en aquella época eran conservadores y mayores así que si se podrán imaginar, naturalmente no se llevaban muy bien con las ideas tan diferentes de Alder. Pasaba la mayoría del tiempo conmigo, Clay, Brycen y Drayden.

Yo era la única mujer del grupo de líderes jóvenes, así que todos me trataban como si fuera su hermanita. Recuerdo que una vez en una fiesta, Clay me regañó por estar despierta más allá de las once de la noche… tenía 17 por el amor de Arceus… Brycen siempre fue callado aunque no lo era tanto en aquella época. Como él actuaba solía llevarnos a estrenos exclusivos de sus películas y llegábamos a conocer más de alguna estrella. Y Drayden, bueno… él fue el que más cambió de los cuatro.

En aquel momento, la líder sacó de su bolsillo una foto del grupo. Una vez más pudieron ver a los líderes más jóvenes con el campeón. Alder no cambió nada desde entonces, solamente era un poco más delgado a comparación de como se mira hoy en día. Pero Drayden seguía llevándose el premio al no tener barba cubriendo su barbilla y su boca.

-Cuando los muchachos se enteraron que me gustaba Hawes, al principio se preocuparon de que me hubiera enamorado de alguien de mal corazón. Pero cuando les enseñé una foto, solamente se rieron y prometieron ayudarme-, Lenora decidió apoyarse en uno de los muebles de la cocina ya que esta historia sería larga-. Su solución vino de la novia de Clay, quien ahora es su esposa. Ella y Clay decidieron organizar un viaje a la pequeña casa que tenía la familia de su novia en Undella Bay e invitaron a Hawes… sin antes avisarme… casi les arranco la cabeza el día que llegué a la pequeña cabaña de la playa y me encontré con Hawes… Aunque esto solo es para darles una idea del contexto que nos rodeaba pero ésta es la parte interesante:

Al segundo día, aunque estuviéramos en la misma casa, Hawes y yo seguíamos sin hablarnos. En la mañana, después de vestirme y bañarme, dejé salir a mi Herdier y ambos decidimos relajarnos en la terraza. Tenía vista al océano así que era una vista agradable, al salir me di cuenta que mi Pokemón se lanzó con mucha felicidad sobre Alder quien se encontraba jugando ajedrez con Drayden.

-Creo que eso no es parte de la jugada-, dijo Drayden con una sonrisa mientras que Herdier saltaba por la mesa y comenzaba a lamer al maestro Dragón.

-Y ahí va nuestra partida-, dijo Alder riéndose mientras comenzaba a recoger las piezas de ajedrez.

-Lo lamento, es solo que mi Herdier los quiere mucho-, Lenora se agachó para ayudar a su amigo campeón a recoger las piezas, pero al tener una de ellas en su mano, se sorprendió al notar el material éstas-. ¿Esto es mármol?

-Sí -respondió Drayden mientras que el Pokemón finalmente lo dejaba libre y comenzaba a ayudar a sus amigos, tomó la pieza que sujetaba Lenora y observaba con gran detalle el peón-. Se lo regalaron a mi bisabuelo cuando llegó por primera vez a Unova, fue un regalo de agradecimiento por traer la sabiduría de los clanes dragones a Opelucid.

Nos levantamos y comenzamos a guardar las piezas en una pequeña caja, pero notamos que faltaba una: la Reina de las piezas blancas. Los tres comenzamos a buscar debajo de la mesa, las sillas e incluso Herdier comenzó a ayudarnos a buscar la pieza. Parecía como si hubiera desaparecido. Pero Drayden fue más listo y decidió revisar la canaleta. Fue ahí cuando la vio y cuidadosamente se apoyó en la baranda que separaba la terraza de las canaletas de la casa.

-¡Drayden! ¿Qué haces? -pregunté preocupada, sabía que a madera de la terraza no era la más fuerte de todas y que nuestro amigo no era ligero como una pluma.

-Encontré la otra pieza-, dijo Drayden con dificultad mientras trataba de alcanzar la pieza, estaba a pocos centímetros de su mano y solo necesitaba estirarse un poco más-. Pero al parecer… no… quiere… ceder.

Alder y yo observábamos preocupados, sentíamos que en cualquier momento se caería. Pero notamos que de repente, Drayden se detuvo y pareció haber visto algo en la playa. Con sus ojos fijados en la playa, Alder y yo notamos que Drayden se inclinó más poniendo mayor peso sobre la madera para ver mejor… evidentemente pasó lo inevitable. En un abrir y cerrar de ojos, Drayden cayó por la terraza directo a la arena blanca. Cuando traté de ir a ayudarlo, Alder me detuvo y me dijo:

-Creo que no necesitará nuestra ayuda -pudimos notar a una persona correr a él a toda velocidad.

Drayden se encontraba en el suelo arenoso, con sus manos en su cabeza algo enojado por haberse caído. Miró arriba y notó que había roto parte de la baranda de la terraza, se apenó pensando que era una casa ajena.

-¿Estás bien? -fue una voz dulce, una que distrajo a Drayden y al ver arriba, quedó atónito por la vista.

Era una mujer cerca de su edad, en aquella época Drayden tenía 27 años y jamás lo vimos con esa mirada. Alder y yo decidimos agacharnos y escondernos para poder ver todo desde un mejor ángulo. Tenía un cabello rubio y largo, rizado y brillante. Su piel era blanca y sus ojos eran de un color celeste que hechizaron por completo a Drayden. Llevaba puesto un Tankini blanco y una hermosa sonrisa cruzó por su rostro al ver que el hombre quien recién cayó de un techo no reaccionaba.

-¿Cómo te llamas? -le preguntó la mujer.

Drayden comenzó a tartamudear, todo era tan tierno desde mi punto de vista, mientras que Alder tuvo que taparse la boca para no reírse. Se levantó rápido, compuso su postura, aclaró su garganta y ofreció su mano:

-Mi Drayden es Nombre.

En ese momento, ambos tuvimos que mordernos nuestras lenguas para no reírnos. Pero la mujer no pudo evitarlo y delicadamente tapó su boca para reírse, recuerdo que en el momento que se dio cuenta lo que dijo se puso tan rojo que parecía una quemadura de tercer grado. Tapó su cara con su otra mano, seguramente pensando lo idiota que habría sonado. Pero sintió una mano tomando la suya y agitándola, al destaparse su rostro pudo ver a la mujer con una sonrisa agitándole la mano.

-Es un gusto Nombre-, la mujer se inclinó por un segundo y le abrió su mano entregándole la pieza de ajedrez-. Creo que esto te pertenece.

Drayden sostuvo la reina de mármol blanco, inhaló y exhaló muy nervioso. Estoy segura que no tenía idea de qué decir ya que se quedó mudo observando su mano con la pieza de ajedrez.

-Estaba entrenando en la playa cuando escuché un terrible ruido, jamás pensé que sería alguien cayéndose de una terraza.

-¿E-entrenando? -dijo el hombre confundido sin ver algún Pokemón a sus alrededores.

-Así es, -la mujer puso ambas manos en su cintura y miró al océano-. Entreno a mis Pokemons en los lugares más cálidos para llevar su fuerza a su límite, ya que no son muy buenos con el calor.

-Te juro que si entrena Pokemons tipo hielo-, me susurró Alder en el oído aun estando escondidos en la terraza-. Te juro que iré a cada exposición del museo Nacreene.

-¿Entrenas Pokemons tipo…?

-¿Hielo? Así es, el hielo es mi pasión-, dijo la mujer quien notó la cara sorprendida de Drayden-. Mi objetivo es convertir a mis Pokemons en llameantes pasiones en el frío helado…

Era demasiado bueno para ser verdad; Drayden, un entrenador exclusivamente de Pokemons tipo Dragón, se enamoró de una entrenadora apasionada por el hielo. La mujer le sonrió y le dijo:

-Me agradas Nombre, tengo que regresar a mi entrenamiento así que te esperaré en un local a pocas cuadras de aquí para que me cuentes más de ti.

Drayden quedó atónito, también Alder y yo. La mujer comenzó a caminar hacia la playa de nuevo y por un momento, el pobre casi olvidó algo primordial:

-¡E-espera! -dijo Drayden mientras comenzaba a caminar tras ella-. ¡N-no me dijiste tu Dray- nombre!

-Si vienes al restaurante a las siete, te lo diré.

En ese momento se detuvo y sonrió, dio una sonrisa de muchacho afortunado y feliz. Rápidamente bajamos y Drayden seguía en el mismo lugar observando la playa, aunque la mujer ya no estaba ahí parecía como si su mirada estuviera perdida en el océano. Alder se acercó lentamente a él con una sonrisa pícara, no dijo nada y se paró a su lado con la misma cara.

-¿Qué? -le preguntó Drayden sintiéndose incomodo por la forma que lo miraba.

-Jaque mate… -dijo Alder con una sonrisa cruzando sus brazos-. Creo que a alguien le congelaron el corazón…

-Claro que no.

-¡Por Arceus Drayden! -dijo Alder riéndose de forma escandalosa-. Viste a esa mujer de la misma forma que Lenora mira a Hawes.

-¡Cállate!

-¡Alder! -dije molesta y nerviosa, temiendo a que Hawes lo hubiera escuchado o algo.

-¿Entonces esa mujer se convirtió en su novia? -preguntó Chili, Lenora solo asintió con una sonrisa-. ¿Y qué pasó después?

-No lo sé, un día simplemente Drayden se aisló… fue después de… -Lenora se levantó observando a los tres líderes jóvenes y después pensó que no podía hablar del tema-. Pero lo demás tendrán que averiguarlo solos…

Antes de que pudieran cuestionarla más, la arqueóloga salió rápidamente de la cocina, como si tuviera el temor de que se le escapara algo. Dejando atrás a los jóvenes, el trío se vio entre sí preguntándose lo que recién habían escuchado.

-¿Qué decía en el anuario? No había un nombre -le preguntó Elesa a Chili.

-No, solo era una nota que iba dirigida a la Novia de Hawes de parte de la Novia de Drayden.

-Seguramente se decían así de cariño -dijo Burgh mientras ponía una mano en su barbilla, tratando de analizar los eventos.

-Saben, hay algo que me di cuenta hoy y no puedo dejar de pensar en eso -dijo Chili llamando la atención de ambos líderes, después de mirar un momento al suelo, levantó su mirada-. ¿Ustedes creen que cuando Drayden come se comerá parte de su barba también? Me refiero, le cubre toda la boca…

La respuesta de ambos lideres fue darse una buena palmada en la frente. Era obvia la inmadurez de Chili y por más inocente que fuera, era obvio que su seriedad no era la misma que sentían ellos. Pero Burgh, como si la idea llegara después de haberse pegado, se dio cuenta de algo que le sorprendió no haber pensado antes:

-El último anuario fue impreso hace 13 años, ¿cierto?

-¿Es ese tu gran descubrimiento? -preguntó Elesa mientras levantaba una ceja, habían dejado eso claro desde el día que Chili y él interrumpieron su entrevista con la periodista de Kalos.

-Si me dejas terminar -dijo un poco molesto Burgh mientras que Chili se reía por la actitud sarcástica de Elesa-, solo digo que podríamos buscar noticias de hace 13 o 12 años, tal vez encontremos algo relacionados a… ya saben…

-¿A AMANTES? -dijo Chili enfatizando la última palabra, que provocó que Elesa y Burgh vieran sus alrededores para que nadie los escuchara.

-Sí, eso y no lo digas en alto por Arceus -dijo Burgh-. Supongo que ahora ya tenemos más tareas.

-¡Vamos AMAN-! -justo antes de que pudiera terminar, Elesa logró meter a la boca de Chili un pan francés que tenía a mano, los gritos del muchacho se habían escuchado hasta afuera de la cocina y varios invitados los observaron confundidos, preguntándose lo que recién habían escuchado.

(Granite Cave, Ben y Steven)

Durante todo el camino, Steven estuvo explicándole a Ben caminos y rutas que existían en Granite Cave. Pronto se fue oscureciendo el ambiente obligando a Steven a sacar una linterna para guiarse. Sableye al principio se alejaba del hombre lo más posible, pero pronto logró confiar en él al notar que tenía intenciones de ayudarlo. Se pasó de estar con Ben, Dratini y Gible para estar en el hombro de Steven.

Hubo un momento que el muchacho de cabello plateado se detuvo extrañando a Benga. Había una pregunta que no dejaba tranquilo a Steven, una misma cuestión que se planteó él mismo al comenzar su viaje hace años. Necesitaba saber qué clase de persona era Benga y esperaba averiguarlo con su respuesta:

-Ben, te tengo una pregunta -dijo Steven mientras se daba la vuelta y miraba directamente con sus ojos cristalinos a los ojos de Ben-. ¿Qué es la fuerza? ¿Qué nos hace fuertes y qué necesitamos para mantenerla?

Fue una pregunta que dejó a Ben muy pensativo ya que no sabía qué responder. Miró al suelo por un momento y no dejó de contemplarlo, Steven analizó sus gestos y notó la duda en su expresión. No pudo evitar sonreír, ya que fue la misma reacción que tuvo al hacerse esa pregunta hace años al iniciar su viaje. Se acercó a Ben y se agachó para ponerse a su altura (le sacaba casi una cabeza) y le dijo mientras tomaba su hombro:

-No te preocupes si no tienes una respuesta, yo tampoco lo entendía al principio -por un momento, Ben no pudo evitar sentir tranquilidad al no saber algo-. Pero solo porque no tengas la respuesta ahora signifique que dejarás de buscarla, ¿de acuerdo?

-Muy bien -respondió Benga mientras empuñaba su mano determinado y ambos de sus dragones respondían con un gesto feliz, Steven comenzó a caminar de nuevo pero Ben no continuó con él.

-¿Pasa algo? -le preguntó el hombre.

-¿Por qué me preguntaste eso?

-Quería ver qué clase de persona eres, -Steven sonrió y continuó caminando, Ben lo siguió para saber qué conclusión obtuvo el hombre-. Ahora sé que no eres de los que dice cualquier cosa, prefieres pensar antes de hablar.

-Bueno… digamos que sí -dijo Ben mientras se rascaba la cabeza-. No me gusta mucho las cosas repentinas.

Steven lo vio extrañado, ya que le parecía una actitud un poco inmadura. Pero no pudo evitar reírse, recordó que hablaba seguramente de un niño menor de quince años. Miró sus alrededores detectando su ubicación, sacó a su Agron y miró a Ben (quien se miraba confundido).

-¿Sabes qué es la Triboluminiscencia Mineral? -Ben se vio obligado a negar con su cabeza ya que era un término que jamás había escuchado en su vida, Steven apagó la linterna y la verdad asustó un poco a Ben por su acción repentina dejándolos en la oscuridad total-. Agron, usa Flamethrower en el techo.

Tal acción asustó a Ben y a los otros tres Pokemons aun más, ya que en la total oscuridad pudieron ver las llamas que chocaban contra las rocas de la cueva. El fuego casi los quema y eso molestó un poco a los Pokemons de Ben. Pasaron unos segundos y el muchacho creyó ver un pequeño punto rojo, se frotó los ojos y notó que esa luz se multiplicó varias veces iluminando gran parte del área. Notó entonces que las rocas en donde había caído el Flamethrower comenzaron a iluminarse.

-El término Triboluminiscencia es la emisión de luz debido a la deformación vía mecánica o térmica-, Steven sonrió mientras se sentaba en una de las rocas iluminadoras de color rojo y tomaba otra pequeña entre sus manos-. Pero aquí en Hoenn tenemos algo raro, las rocas nos dan una iluminación roja en ciertas áreas, mientras que en otras áreas se pueden ver las mismas reacciones pero de color azul. Aunque la luz azul se da por la falta de calor, algo que muchos aventureros pasan por alto.

-Increíble -respondió Ben mientras que miraba con asombro junto a sus Pokemons la roca que sujetaba Steven, aunque la iluminación era roja y un poco débil, no dejaba de asombrarlos.

-¿Y qué piensas de esta reacción repentina? -Ben miró un poco apenado el suelo mientras que Steven se reía-. Las rocas son en verdad maravillosas… es por eso que las adoro y las estudio tanto -Steven empuñó su mano sintiendo la energía del mineral recorrer su cuerpo-. Unas ayudan a evolucionar a Pokemons, otras iluminan y otras forman montañas y cuevas…

-¿Por qué son de ese color? -preguntó Ben pensando en los colores que se podían ver en Chargestone Cave eran azules por la estática.

-La razón científica es por la ruptura de enlaces químicos, -era evidente que Steven en verdad sabía de lo que hablaba-. Pero según las creencias de nuestra cultura en Hoenn, se dice que hace miles de años Groudon descansó en este lugar y adaptó la cueva a su gusto para tener un descanso divino antes de continuar su expansión de continentes.

-En verdad eres un experto en rocas -dijo Ben sonriendo, pero Dratini comenzó a jalarle ligeramente el cabello para llamar su atención y al ver al pequeño dragón, apuntó su cola al collar de Gible. Fue ahí cuando recordó las gemas que había tomado y su nuevo brazalete y pensó que necesitaba aprovechar la oportunidad de haber conocido a un experto-. Steven, te tengo una pregunta.

Steven dejó de contemplar la roca para verlo, Ben entonces le pidió a Gible su collar y su Pokemón se lo regresó con mucho gusto.

-¿Tienes idea de qué es esta gema? -Steven abrió su mano y Ben le puso el objeto delicadamente-. Lo encontramos en un maletín cerca de donde nos atacaron los Mawiles…

Steven tomó la gema y la puso arriba de su rostro, apuntando a las rocas que daban iluminación para obtener una mejor vista panorámica. Pareció sorprenderse en un principio y sacó entonces un pequeño tubo que se lo puso en su ojo y Ben supuso que era uno de aquellos lentes que parecían más telescopios de bolsillo. Después de analizarlo por un rato, sonrió y se levantó mientras se lo volvía a poner a Gible.

-Será mejor que te quedes con esto cerca -dijo Steven mientras acariciaba a Gible, después tomó a Ben por la muñeca y contempló su nuevo brazalete-. Y tú querrás cuidar bien este brazalete, te servirán algún día.

Steven tomó entonces su linterna y continuó caminando, Ben quedó algo confundido ya que no le dijo algo que le fuera útil.

-P-pero no me respondiste mi pregunta-, dijo Ben mientras aceleraba su paso para alcanzarlo-. ¿Qué son y qué hacían en un maletín en medio de la cueva?

-Aunque no sepa la razón exacta de qué hacía un maletín aquí solamente puedo suponer que su dueño original lo dejó atrás por alguna razón. No sabemos si murió atacado por los Mawiles hace años y solamente pudo dejar eso atrás o si simplemente lo escondió con miedo de que alguien más se lo llevara-, Steven entonces observó la roca roja que poco a poco se apagaba-. Y respecto a lo que son, digamos que al igual que estas rocas, tiene un poder oculto que tendrás que descubrir por ti solo… Pero… necesitas entender algo respecto a esas gemas Ben.

Una vez más se detuvo y miró a Sableye, comenzó a acariciarlo y notó un tono más serio que el que había tomado al hacerle la pregunta.

-Los Pokemons son criaturas maravillosas, tan hermosas que jamás terminaremos de descubrir qué clase de habilidades tienen-, Steven miró a Ben muy serio-. Pero solo porque algunos Pokemons tengan habilidades más fuertes que otros, no hacen inferior a los demás. Hay personas de mal corazón que darían lo que fuera por tener un objeto que aumente los poderes de los Pokemons para controlarlo y usarlo para mal. Jamás olvides esto y cuida esas gemas… ¿lo prometes?

-L-lo prometo -dijo Ben un poco nervioso, no pudo evitar sentirse intimidado aunque jamás pasaría por su mente maltratar a un Pokemón.

-Excelente, -Steven se dio la vuelta y apuntó con su linterna una dirección-. Si sigues este túnel, llegarás a Dewford en unos minutos.

Se quitó su mochila y Sableye sostuvo su linterna para iluminarle. Ben se acercó a él para recibir una lámpara eléctrica que sería más eficiente que improvisar una antorcha con pañuelos viejos y un palo.

-Toma esto, aquí está apuntado mi número, cualquier duda que tengas solo llámame, -dijo Steven mientras le entregaba un pequeño papel que Ben guardó muy bien en su bolsillo, después sacó otro aparato que parecía una máquina para los ojos-. Y esto, es un detector Devon; hoy tuvimos suerte de que Sableye nos permitiera verlo pero hay muchos Pokemons que se pondrán en tu camino haciéndote chocar contra barreras invisibles.

-¿E-estas seguro que me lo quieres dar? -preguntó un poco apenado Benga ya que parecía un objeto costoso.

-Tranquilo, mi papá los fabrica así que tengo muchos -Steven se volvió a poner su mochila y después de acomodarla, miró a Sableye con una sonrisa-. Si quieres puedes quedarte conmigo, ando buscando rocas por aquí y me ayudaría un cavador como tú.

La respuesta del Pokemón oscuro fue mirar a Ben y al duo de dragones, movió su mano como despidiéndose de sus nuevos amigos. La respuesta de el trío fue despedirse de regreso entendiendo que al final del viaje, Sableye no era el Pokemón de Ben. Después de guardar el dispositivo, Ben miró a Steven y se despidieron con un apretón de manos.

-Espero verte pronto Ben -dijo Steven-. Quizá algún día lucharemos juntos.

-Espero que ese día venga pronto -respondió Ben mientras soltaba su mano y la empuñaba de forma determinada-. Cuando llegue ese momento, prometo luchar con todas mis fuerzas.

-Sé que lo harás -respondió Steven mientras le revolvía el cabello y se daba la vuelta, desapareciendo en la oscuridad de la cueva.

(Esa tarde, en el techo del Centro Pokemón de Dewford Town)

Iris se encontraba sentada en una pequeña hielera cerca de la orilla del techo pensativa, preguntándose a qué se refería el líder con el Go y el Ju. Era obvio que se trataba de una estrategia de pelea, pero la práctica era algo que Iris no podía imaginarse. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó a alguien entrar y sonrió al ver que era Ben.

-Llegue hace media hora a este lugar y te busqué por todas partes-, dijo molesto Ben mientras se sentaba al lado de Iris en el suelo cerca de la orilla del edificio-. Sabes Ilia, a la próxima creo que te voy a encontrar en un árbol en lugar de un sitio civilizado.

La respuesta de Iris fue observarlo seriamente, el muchacho incluso no pudo evitar sentirse incómodo por el silencio.

-¿Por cuánto tiempo más te seguirás haciendo el niñito infantil? -le preguntó Iris.

-¿Me lo dice la niñita que de alguna forma logra hacer que mi nariz sangre? -dijo Ben molesto y orgulloso a la vez que el día de hoy no había sufrido esa clase de accidente-. Que para tu información, solo me comenzó a pasar desde que empecé a viajar contigo…

-Me refiero que finges no saber mi nombre -Iris dio una sonrisa retadora y miró a su compañero quien simplemente puso sus manos atrás de su cabeza y volteó a ver para otra dirección para evadir contacto visual-. Sé que lo sabes, cada vez que estamos en algo serio dices mi nombre a la perfección.

-Lo que sea, solo lo hago porque estoy aburrido -la verdad era que Ben amaba ver las reacciones de Iris, le resultaba divertido pero no quería decírselo.

-Qué infantil… -respondió Iris mientras se levantaba satisfecha de la respuesta (sabía que tenía razón), abrió la pequeña lonchera y reveló dos helados de color celeste cielo y después de ponerse una paleta en la boca, le ofreció la otra a Ben.

-Gracias… supongo… -dijo Ben extrañado, cuando molestas a alguien no esperas que te den un postre.. a menos que este tuviera algo-. Umm… ¿a qué se debe esto?

-A diferencia tuya, soy amable-, respondió un poco molesta la niña mientras le daba otra buena mordida al postre, sintiendo el maravilloso sabor en su boca-. Pruébalo.

Un poco inseguro todavía, Ben tocó ligeramente con su lengua la paleta. Justo en el momento que hubo contacto, se extrañó al sentir un sabor que jamás había probado en su vida. No era el típico helado de chocolate, mango o limón que sueles encontrar en cualquier heladería, este tenía un sabor salado que mezclaba un sabor dulce. Era extrañamente delicioso y Ben no dudó en darle una buena mordida todavía inseguro del sabor.

-¿Qué es esto? -preguntó Ben extrañado mientras seguía comiéndose la paleta.

-Es un helado de Sal Marina-, respondió Iris con una sonrisa mientras disfrutaba el postre-. El Sr. Briney me lo dio a probar hoy y pensé que te gustaría ya que cumple a lo que dijiste hoy. Ya sabes, sin nada más que hacer más que ver el paisaje y comer un helado…

-Es raro, pero está muy bueno -dijo Ben con una sonrisa mientras continuaba disfrutando el helado celeste-. Es salado… pero dulce también.

Mientras comían su helado, ambos vieron el hermoso atardecer de la isla. El océano era visible y aunque no tuvieran una vista panorámica de la playa, el horizonte del mar lograba compensarlo a la perfección.

-¿Y la medalla? -dijo Ben rompiendo el silencio, pero al notar que Iris no respondió solamente suspiró-. ¿Perdiste contra Brawly, Muffin?

-Creí que me llamarías por mi nombre… -respondió Iris no muy feliz del apodo.

-Pero eso no me quita el derecho de ponerte apodos-, la sonrisa de Ben solamente molestó más a Iris-. En serio, ¿qué pasó?

-No pude batallar, el líder me dijo que batallaría conmigo mañana e incluso me dio una demostración de la estrategia que usaría-, frustrada, Iris metió lo poco que le quedaba en su paleta en su boca y después cruzaba sus brazos-. Pero estuve todo el día con el Sr. Briney hablando de lo que me enseñó y estoy completamente confundida.

-¿Y qué es? -Ben continuó disfrutando su helado tranquilamente, quería disfrutarlo hasta su último bocado.

-Me dijo que usaría algo llamado el Go y el Ju, hoy me demostró lo que era el Go cuando le dijo a sus Pokemons que destruyeran una piedra, pero no sé a lo que se refiere.

Por alguna razón, esas palabras le resultaban familiar a Ben. Cerró sus ojos y comenzó a pensar, Iris notó en su rostro la concentración que tenía el muchacho e incluso puso su paleta en su boca, simulando una pipa. Sin darse cuenta, logró sacarle una sonrisa a Iris.

Para detener a un Bouffalant no tienes que utilizar el Go… -Ben comenzó a recordar el pequeño verso que le habían enseñado hace años-. Sigue la estampida y deténla con el Ju…

-Un momento -dijo Ben levantando su cabeza y mirando a Iris mientras se sacaba la paleta de la boca-. Ya lo recuerdo, el Go y el Ju representan dos estilos de peleas diferentes. Ambos usan la fuerza, pero el primero la genera mientras que el segundo la usa en su contra.

La respuesta de Iris fue torcer la cabeza, si se sentía confundida antes ahora se sentía más que nunca. Ben suspiró y miró a Iris.

-Imagínate esta situación, un Bouffalant viene hacia ti y necesitas detenerlo. Si tratas de usar tu propio cuerpo para generar fuerza y detenerlo, estarías utilizando la estrategia Go ya que tú generaste la fuerza… la cual no funcionaría en este caso del Bouffalant. Pero si tomas al Pokemón y usas su fuerza en su contra, estás utilizando la estrategia del Ju ya que en lugar de generarla estarías utilizando la fuerza propia del oponente en su contra. Lo más seguro es que funcionaría más el Ju que el Go si quisieras detener a un Bouffalant.

-¡Qué boba soy! ¡Alder siempre hace eso con su Bouffalant! -dijo Iris mientras se pegaba en la frente, al escuchar el nombre de su abuelo, Ben sintió cómo su cabello se ponía de punta-. ¡Ahora todo tiene sentido! ¡Es como el surf!

-¡T-tú lo dijiste! -dijo aliviado Ben al notar que Iris no sospechó nada, no querría ver su reacción si sabía que él era el nieto del campeón, estaba seguro que lo empezaría a tratar con respeto y como un extraño… algo que a él no le agradaba mucho.

-¡Gracias! -dijo Iris mientras se lanzaba a abrazar a Ben, quien respondía tratando de quitársela de encima-. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Seguramente voy a ganar!

-¿Por qué no me agradeces de lejos? -preguntó molesto Ben sin dejarse abrazar.

-¡Estoy tan emocionada! -en ese momento Iris soltó (mejor dicho empujó) a Ben y se levantó empuñando su mano y viendo al cielo todavía con la paleta en su mano-. ¡Mañana ganaré mi medalla y venceré a la estrategia Ju!

-¿Y cómo planeas hacerlo exactamente? -preguntó Ben cruzando sus brazos molesto de haber sido empujado.

-No lo sé, -le sonrisa de Iris solo confundía más a Ben, él jamás podría hacer las cosas tranquilo sin planearlo antes-. Pero tengo un buen presentimiento.

Ben solamente sonrió, quería reírse en realidad pero pensó que Iris estaba en posición de patearle la cara así que mejor evitó el peligro. Después se levantó poniéndose su helado en su boca y cruzó sus brazos:

-Pues si te lo tomas muy a la ligera, perderás -Iris miró molesta a su compañero, quien comenzó a caminar hacia la puerta del Pokemon Center, pero antes se acercó a Iris y le pegó un pequeño puño en su brazo-. Gracias por el helado.

-De nada -dijo Iris mientras le pegaba un puñetazo fuerte en su brazo de regreso.

Sin admitirlo, Ben solamente se sobó el brazo un poco adolorido por el golpe.

Notas del Autor:

Un helado de Sal Marina... desde que vi la aparición de esta paleta en Kingdom Hearts II me muero por probar uno. Quería incluir la batalla entre Piñita y Brawly pero pensé que ya era suficiente contenido para uno solo capítulo, además no quería que este capítulo fuera tan largo. En el siguiente estoy segura que escribiré algo sobre Slateport City, pero quiero llegar en los prox capítulos con Watson y a temas más jugosos relacionados a AMANTES. Steven Stone es de mis personajes favoritos en toda la saga de Hoenn, es una lástima que en el animé solo le dieran un capítulo (pensé que se uniría con Lance en la batalla contra Kyorge y Groundon...) En fin:

AlexLopezGua: La idea del traje de Burgh era exactamente esa :) jamás me imaginé a Burgh usando el típico traje negro con corbata roja. Muchas veces pensé en agregar a Lenora al grupo, pero por razones que iré revelando, no puede... no es que no quiera pero... en fin. Amé a Drasna desde mi primera batalla que tuve con ella en X & Y, cuando usé con toda seguridad un ataque tipo eléctrico contra su caballito del mar que resultaba ser un Dragon/Poison. Muchas gracias por el apoyo y espero que sigas disfrutando la historia.

Todo comentario siempre será agradecido.