Capítulo 14: ¡Ven, Ben!

(Slateport City, Ben e Iris)
Muchos pensaban que el campeón de Unova, Alder Adeku, era alguien inmaduro que no tomaba en serio su papel en la liga. Ben sabía que eso era una mentira: su abuelo era un anciano inmaduro que adoraba molestar a los demás porque, como siempre decía acompañándolo con una risa, la vida debía de ser disfrutada. Pero algo que no muchos sabían era la seriedad que ponía su abuelo con lecciones como los valores de la vida y esas cosas espirituales que lo aburría, pero en esa mañana, Ben se encontraba poniendo a prueba uno de los valores que jamás había tenido problemas antes: la paciencia. Iris se encontraba en la oficina postal con él para enviar todos los regalos que había comprado la noche anterior y se estaba tardando demasiado.

La razón de su tardanza no era porque necesitaba llenar algún papeleo burocrático importante, era más bien que estaba intentando elegir qué estampillas ponerle a los paquetes y ya llevaba más de media hora viendo las únicas seis opciones que tenía frente a ella. Ben estaba tan desesperado que su vena la frente habría crecido el triple de su tamaño habitual e incluso su Gible trató de tranquilizarlo con abrazos frecuentes en su cabeza. Ni siquiera el encanto de su pequeño dragón logró relajarlo, Iris no había notado todo el tiempo que había pasado ya que estaba muy concentrada observando las estampillas.

Deseaba poder elegir la estampilla perfecta para sus paquetes, extrañaba tanto a sus amigos en Unova que buscaba desesperadamente mostrarles su amor con todos los detalles posibles. Últimamente andaba pensando más en ellos que de lo normal, en todo lo que hacía podía encontrar algo que le recordaba a Unova y aunque al principio eran pensamientos felices que le traían alegría, por alguna razón ahora ya no le traían la misma felicidad esos hermosos recuerdos. El Dratini de Ben se encontraba descansando en sus hombros e Iris disfrutaba la compañía del pequeño dragón, pero cuando sintió un poco de saliva en su hombro notó que Dratini se había quedado dormido en sus hombros. Extrañada miró a su Xtransevier y se asustó al darse cuenta cuánto tiempo había pasado, se sorprendió de no haber escuchado ni una sola queja de Ben y por un momento se sintió conmovida.

Sabía que Ben era un maniático organizador que siempre necesitaba tener un horario planeado para sus actividades, pero hoy le estaba dejando todo el tiempo del mundo para hacer algo que en verdad era importante para ella. Además, en esa mañana cuando Iris le preguntó si podía llevar a Dratini en sus hombros él no se opuso y estaba segura que Ben no era de esas personas que compartían Pokemons. Acariciando un poco la cabeza de Dratini despertándolo, Iris se dio la vuelta para incluir un poco a Ben segura de que estaría algo aburrido esperándola.

-Oye Ben, ¿crees que debería de escoger esta estampilla o mejor esta otra? —preguntó la pequeña levantando las dos opciones— quería elegir este de Carvanha pero recordé que a mi amigo Grimsley casi le come el brazo uno cuando pescaba, pero después lo atrapó cuando lo salvó de unos Gyarados y se hicieron amigos… ¿tú que dices?

-¿¡Podrías solamente escoger una pinche estampilla de una vez?! —respondió Ben casi gritando.

Ben notó que un largo período de silencio siguió a su respuesta, con cada segundo que pasaba el muchacho se sentía más incómodo al no comprender por qué Iris no le respondía. Ella solamente lo observaba, sin decir una palabra agarró una estampilla a lazar, lo puso en sus paquetes y se retiró de la oficina sin dirigirle la palabra. Confundido, Ben intentó seguirla pero una alarma comenzó a sonar en el ambiente y el muchacho notó que su Pokedex era el que emitía el sonido.

Al chequearlo notó que Latios se encontraba en la ruta 110 y con gran emoción pensó que esta vez lograría atraparlo. Pero recordó que ahora tenía un pequeño gran inconveniente peso sobre él, Iris. ¿Podría confiarle a alguien como ella su meta de querer atrapar al Pokemón legendario? ¿Qué si ella trataría de atraparlo también? Pensó que todavía era muy pronto como para poder confiar en una niña como ella y no notó cómo su Gible lo observaba boquiabierto. Mientras salía trató de idear algún plan para separarse de Iris solamente por unas horas y podrían reencontrarse en el Centro Pokemón para continuar con su viaje. Sabía que Iris era alguien que se distraía fácilmente y decirle que fuera al museo o algo así por un rato sin él lograría entretenerla lo suficiente.

Al salir trató de buscarla y la identificó al reconocer a su Dratini sobre sus hombros. Se acercó y notó que seguía dándole la espalda, Ben sabía que Iris podría reaccionar de manera exagerada si intentaba decirle directamente que quería estar un tiempo solo para hacer algo personal así que se tomó un segundo para pensar en qué decir. Estaba seguro que ahora Iris le gritaría o algo, pero extrañamente se encontraba callada y dándole la espalda. Decidió aprovechar el silencio y dijo:

-Escucha, tengo algo que hacer y pensé que te gustaría ver algunas atracciones por aquí.

Esperó una respuesta, no la hubo y empezó a sentir la presencia del silencio.

-Veamos… qué cosas podrían gustarles a las niñitas como tú aquí en Slateport —dijo Ben mientras revisaba su Pokenav tratando de ignorar el silencio de Iris—. Ya conoces el mercado, hay un museo, está la playa, hay un grooming para Pokemons… algo que no muy me gusta si te soy franco, ni que los Pokemons fueran muñequitos… ¡Mira esto! ¡Aquí hacen concursos Pokemón! Eso seguramente te gustará…

Ben notó que Iris seguía de espaldas y se molestó por su actitud, ya era el colmo que lo había tenido toda la mañana en una pinche oficina postal y ahora lo ignoraba. Pensando que si seguía así perdería a Latios, se acercó para tomar a Dratini y dijo:

-Sheesh, si no me vas a responder para eso mejor le hablo a una pared. ¿Te parece si nos vemos esta noche en el Pokemon Center aquí en Slateport? ¿Sí? ¡Perfecto! ¡Nos vemos después!

Dándole unas palmaditas en la espalda, ya que por alguna razón Iris se negaba a verlo de frente, Ben se retiró de la ciudad con sus dos Pokemons dragones en sus hombros sin saber que la razón por la cual la niña le daba la espalda era porque estaba tratando de no llorar sin éxito alguno.

(Ruta 110, Ben)

El olor del aire salado era mucho más fuerte aquí a comparación de Slateport, en la ciudad el olor se mezclaba con cosas de ciudades así que naturalmente Ben disfrutaba más el aire de aquí. Inhalando y dándole la bienvenida al aroma, Ben sonrió pensando que ahora estaba mejor preparado para atrapar a Latios. Su corto tiempo en Granite Cave lo había ayudado a ganar un poco de experiencia y estaba seguro que sus Pokemons lo demostrarían esta mañana atrapando a Latios.

-Muy bien muchachos, hoy tengo un buen presentimiento —dijo Ben, sus dos Pokemon saltaron de sus hombros y lo miraron molesto— no se preocupen, les prometo que hoy no terminaremos paralizados como la última vez en la ruta 103…

Extrañado de ver a sus Pokemons todavía observándolo enojado, Ben se preocupó preguntándose por qué estarían enojados con él. Pero antes de que su respuesta fuera respondida, notó como un área irregular del paisaje empezó a moverse a dirección de ellos. Los instintos del muchacho se despertaron y gritó:

-¡Ahí está Latios! ¡Gible y Dratini, usen Dragon Rage!

Pero el cuerpo continuaba acercándose y Gible se encontraba parado frente a él con sus pequeños brazos negándose a seguir sus órdenes con Dratini parado a su lado observándolo con el mismo gesto enojado.

-¿Chicos? —preguntó Ben asustado entrando ligeramente en pánico, notó cómo el area irregular del paisaje comenzó a ser rodeado por un aura de luz y supuso que era Latios cargando un ataque y al instante reconoció Luster Purge—. ¡Chicos! ¡Necesitamos defendernos!

Benga se asustó al notar cómo sus Pokemons seguían sin hacerle caso y sabiendo que no tenía tiempo de tratar de razonar con ellos (ya que estaba convencido que sus dragones no habían notado todavía a Latios), desabrochó su primera Pokeball en su cincho y trató de abrirla forzándola con sus dos manos sin éxito alguno.

-¡Chicos! ¡Si no me quieren hacer caso al menos huyan! —cuando Ben gritó, los dos pequeños dragones notaron a Latios y se dieron cuenta que estaban a punto de ser atacados.

Muy asustados, ambos Pokemons saltaron para usar Dragon Rage, pero la Pokeball que Ben sujetaba entre sus manos se abrió al mismo tiempo que Latios usó su ataque de Luster Purge. El muchacho solo saltó para cubrir a sus dos pequeños Pokemons dragones mientras que una explosión se daba atrás de ellos con grandes flamas ardientes.

(Slateport City, Iris)

Ya había pasado casi una hora desde que Ben se fue e Iris continuaba caminando sin parar por toda la ciudad. Pero hoy no se encontraba usando su paso habitual, sus pies no se movían a la velocidad de siempre y sus ánimos hacían juego con sus movimientos lentos. Deino se encontraba afuera de su Pokeball y se encontraba siguiéndola de cerca mordiendo delicadamente su enrome moño rosado en su ropa. Cuando encontró un banco, Iris decidió sentarse ya que se encontraba confundida.

Sabía que estaba triste por la forma que la había tratado Ben, pero lo que no entendía era por qué el día de hoy parecía haberla lastimado tanto. Trató de reprimir esa molesta confusión pensando en sus amigos en Unova, estaba segura que si Skyla hubiera estado en su lugar en esa situación seguramente hubiera metido a Ben en uno de sus cañones que usaba en su gimnasio. Caitlin seguramente lo lanzaría al otro lado de la región usando sus poderes psíquicos, recordó como últimamente su amiga de la Elite Four había aprendido mejor usar sus poderes sirviendo el té con ellos. Esa mañana había recibido un video de Shauntal y en él la Maestra de Pokemons Psíquicos en Unova se encontraba molestando a Grimsley con sus poderes alejándole la taza cada vez que intentaba alcanzarla. Había grabado el video durante el almuerzo de la Asociación y cuando Caitlin terminó de molestar a Grimsley, Shauntal le dijo a todos que le iba a enviar ese video a ella y todos comenzaron a saludarla con mucho cariño.

Iris levantó su muñeca y puso en su Xtransevier el video que le había enviado Shauntal otra vez. Miró la cara furiosa de Grimsley cuando notó que Caitlin estaba usando sus poderes en su taza, escuchó todas las risas de sus amigos y adelantó el video para llegar a la parte donde Shauntal anunciaba el destinatario del video.

Miró como cada uno de los líderes la saludaban diciéndole cuánto la extrañaban; Chili diciendo cuánto quería pelear contra ella cuando regresara, Elesa guiñándole un ojo anunciándole sus planes de finalmente pintar su pelo, Burgh levantando su sombrero rosado con estampado de flores moradas mandándole saludos, Alder levantando un pulgar con su sonrisa confiada y su abuelito diciendo a la cámara, como si pudiera verla a través del video, deseándole éxitos en su viaje recordándole lo orgulloso que estaba de ella y cuánto la quería. Volvió a repetir el video una y otra vez y por alguna razón no podía evitar sentirse triste.

Iris se asustó, si había algo que la pequeña odiaba era llorar en público y no quería hacerlo ahora. Ella siempre encontró muy incómodo llorar en lugares públicos y ahora que se encontraba sola con Deino sentada en un banco rodeada de gente extraña le aterraba más la idea de llorar. No tenía razón para hacerlo, le dictaba su lógica de once años, debería de sentirse feliz por haber recibido un video de sus amigos en Unova. Deino acomodó su cabeza en las piernas de Iris y la pequeña empezó a acariciar lentamente su hocico.

-¡Oh por Rayquaza! ¿Es eso un Deino? —gritó una peatona mientras se acercaba con gran emoción al banco—. ¡Jamás había visto uno en persona qué emoción! ¿Está bien si me acer…? ¿Niña? ¿Oye nena, estás bien?

Iris levantó su mirada un poco asustada al no haber notado a la peatona y se encontró frente a ella a una jovencita con cabello y ojos aqua, en su hombro tenía una Pikachu que la observaba fijamente. Vestía con una blusa sin mangas de color blanco y unos jeans azules, pero Iris se asustó tanto al verla que se paró y dijo:

-¡C-claro! ¡Pue, puedes tocar a Deino! ¡P-pero ten cuidado porque es ciego y…!

-Está bien, está bien —dijo la chica mientras levantaba ambas manos—, ¿puedo sentarme contigo? ¡Me llamo Lisia y esta pequeña Pikachu se llama Belle!

-Soy Iris —dijo la pequeña con una pequeña sonrisa— y ella es Deino.

Así la adolescente se sentó al lado de la niña y después de un pequeño período de silencio, la joven le preguntó de dónde venía. Cuando Iris le contó que venía de Unova, Lisia reaccionó muy emocionada comentándole cómo adoraba Nimbasa y su teatro con Pokemons con disfraces. Ambas empezaron a hablar emocionadas del asunto porque Iris también le encantaba esa ciudad: ir a ver los partidos con su abuelo, ir a visitar a Elesa, ir al parque con ellos… La extraña tristeza volvió a atacarla e Iris trató de sacudir ese sentimiento preguntándole a Lisia qué hacía en esta ciudad.

-¡Me alegra que preguntes! —dijo la joven levantándose de su asiento— ¿has escuchado de los Concursos Pokemons?

-Un poco, sí —respondió Iris.

-¡Excelente! —Lisia aplaudió y su felicidad ya se estaba contagiando un poco en la pequeña— verás, mi pequeña Belle dará una presentación en unas semanas y ahora necesitaba ir a practicar al escenario, ¿te gustaría venir conmigo a ver la práctica?

-¡Me encantaría! —respondió Iris sintiendo un poco de energía positiva fluir adentro de ella, se levantó del banco y acarició a su Pokemón dragón— ¡vamos Deino!

(? ? ?, Ben)

Lo primero que sintió Benga fue dolor en su espalda, no sabía lo que pasó después de la explosión pero lo que fuera había logrado lastimarlo de atrás. Al abrir sus ojos notó que se encontraban en un lugar oscuro y la única iluminación que tenía era un rayo de luz que venía de arriba. Levantó su mirada y se preguntó qué había ocurrido.

-¿Chicos? —preguntó muy asustado Ben mirando a sus alrededores, cuando notó que sus Pokemons estaban a su lado respiró aliviado al ver a sus dos dragones, notó que tenía en su mano la Pokeball que había logrado abrir y su Pokemón se encontraba adentro—. Oye… gracias por salvarnos…

Guardó la Pokeball cerrada en su cincho y notó que habían varios escombros a su alrededor prendidos en llamas, era evidente que su Pokemón los había salvado y respiró aliviado. No entendía por qué Gible y Dratini lo ignoraron ya que jamás habían hecho eso antes. Ben sacó de su mochila la linterna eléctrica que le había regalado Steven y cuando la prendió, se acercó a sus dos dragones quienes lo miraban enojados.

-¿Me podrían decir qué fue lo que pasó? —cuestionó un poco enojado Ben— casi nos mata Latios allá arriba y me preocupa que me hayan ignorado.

Sus Pokemons lo continuaron observando enojados y al no moverse por más de diez minutos, Ben decidió empezar a caminar para buscar una salida. Al principio lo hizo lento con la esperanza que sus Pokemons los siguieran y al notar que sí lo hacían, tomó un paso normal. Aunque fuera extraño su comportamiento, Ben entendía que ambos eran Pokemons dragones y eran conocidos por ser uno de los tipos más difíciles de entrenar. Entendía que habían veces que no podía forzarlos a escuchar y que lo mejor que podía hacer por ahora era seguirles la corriente esperando que se tranquilizaran.

Usaré el Ju en lugar de el Go con mis Pokemons —pensó Ben con una sonrisa recordando que gracias a él Iris había logrado entender el significado de las dos palabras— estoy seguro que Iris se debe de estar divirtiendo haciendo cosas de niñas en Slateport…. cualquier cosa menos aquí… estoy feliz que no haya venido, seguramente se hubiera terminado lastimando sola con esa explosión…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó unos ruidos extraños acercándose, tanto él como sus dos Pokemons dirigieron su atención a la dirección del sonido. Gible y Dratini estaban listos para pelear y Ben sonrió al notar que sus Pokemons se acercaron a él con su linterna eléctrica. Tal vez ahora ya no estarían tan enojados con él.

Distinguieron un extraño punto brillante a la distancia y éste comenzó a agrandarse cada vez más. Era una luz sin duda alguna y Ben se preparó para luchar con valentía al lado de sus Pokemons. Rápidamente pasó a su lado un hombre montado sobre unas piernas roboticas corriendo a toda velocidad al lado de otro hombre mientras gritaban aterrados. Todavía confundido de lo que recién había visto, tanto Ben como sus dos dragones voltearon a ver a la dirección de los adultos huyendo y accidentalmente ignoraron sus gritos de advertencia que le dictaban que corriera por su vida.

Al darse la vuelta pudo ver otra luz la cual provenía de un enorme pedazo metálico con patas que los asustó por completo, saltando a los hombros de su entrenador, ambos dragones abrazaron fuertemente a Ben quien empezó a correr por su vida de la extraña masa metálica con un ojo brillante. Continuó corriendo hasta que una red lo atrapó y lo levantó del suelo con sus dos Pokemons, la masa metálica siguió de largo desapareciendo en la oscuridad y Ben se encontraba colgando de una red en el aire completamente confundido preguntándose qué había ocurrido.

-¿Funcionó la trampa, Naje-naje? —escuchó una voz Benga.

-No lo sé Watt-Watt —dijo otra voz— juraría ver a una niña con pelo extraño, ¿crees que tal vez ella cayó en la trampa?

-¡Para su pinche información! —gritó Benga furibundo todavía colgando en el aire en la oscuridad— ¡su boba trampa me atrapó a mi y a mis Pokemons! ¡Y SOY UN NIÑO! ¿ME OYERON? ¡UN NIÑO!

-Ups, creo que lo arruinamos Naje-naje —dijo la primera voz, Benga notó que una fuerte linterna se prendió y la luz invadió su vista que lo dejó ciego por un momento— no solo atrapamos a un niño sino que lo confundimos con una niña.

-En mi defensa Watt-Watt —dijo la segunda voz— andábamos corriendo y el pelo del niño es largo.

Cuando Ben logró recuperar su vista pudo ver frente a él la misma imagen que antes le había costado procesar. Eran dos hombres mayores, uno con pelo y bigote blanco y otro completamente calvo con bigote negro y anteojos en forma de engranaje. El hombre con anteojos de engranaje se encontraba manejando un tipo de robot que solo eran piernas, la parte de arriba estaba completamente abierta lo que permitía al muchacho a ver al hombre que lo manejaba. La luz venía de una de las linternas de las piernas del robot y Ben parecía tan confundido de lo que miraba que no notó cuando un Magnezone flotó a su lado para empezar a bajar la red que lo tenía atrapado.

-Déjanos presentarnos —dijo el hombre de pelo blanco— mi nombre es Wattson, conocido también como el hombre alegremente electrizante y a él le dicen Sr. Engranaje o el Rey Robot.

-Solo porque te atrapamos accidentalmente en nuestra trampa —dijo el Rey Robot— te dejaré que me llames Gran-Gran.

-¿Y tú cómo te llamas muchachito? —preguntó Wattson.

Ben no respondió instantáneamente, cuando el Magnezone lo liberó de la red y lo bajó delicadamente al suelo con sus Pokemons, el muchacho cubrió su rostro con su mano y respiró profundo. Era la segunda vez en el día que alguien ponía a prueba su paciencia y no le estaba gustando mucho sus resultados.

-A ver… el suelo en la ruta 110 explotó debajo mío y me caí en medio de la nada, después aparece un pedazo de metal gigante con un solo ojo y me persigue hasta que caí en una trampa. Y ahora me encuentro frente a un hombre panzón con suéter café y otro montado sobre la mitad de un robot que por alguna razón solo tiene piernas… ¿¡qué demonios está pasando?!

-¿En verdad estoy panzón? —le preguntó Wattson al Sr. Engranaje mientras se paraba de perfil para medir su estómago— Ohmio siempre me comenta que debería de bajarle a los pastelillos.

-Tu esposa tiene razón Wattson —comentó el Sr. Engranaje— siempre es bueno bajar un poco de peso a nuestra edad…

-¿Qué está pasando? —le preguntó Ben a sus dos Pokemons, pero Dratini y Gible miraron molesto a Ben y le volvieron a dar la espalda—. ¡Hay por favor! ¿Me podrían decir de una vez qué pasa con ustedes?

Wattson y el Sr. Engranaje decidieron detener un momento su conversación para observar de nuevo al muchacho. Notaron como sus dos Pokemons dragones parecían estar enojados con él y era obvio por la expresión de Ben su desesperación por entenderlos. Se vieron el uno al otro y decidieron detener un momento su búsqueda para sentarse al lado de Ben que se encontraba frustrado intentando hablar con sus Pokemons.

-Al parecer tienes problemas muchachito —comentó Wattson— ¿hay algo en que te podamos ayudar?

-A menos que puedan entender lenguaje Pokemón —respondió frustrado el muchacho— mis Pokemons no quieren escucharme y no entiendo por qué… jamás se habían comportado así conmigo y estoy preocupado…

-¿Cómo te llamas? —preguntó el Sr. Engranaje mientras que él, mejor dicho, su robot de piernas se sentaba al lado de él y Wattson.

-Ben —respondió el muchacho.

-Bueno Ben, es obvio que tus Pokemons están enojados contigo, tal vez hiciste algo esta mañana que los molestó —comentó Wattson— cuéntanos cómo fue tu día.

Con un suspiro preocupado, Ben empezó a contarles sobre cómo fue su día. Les dijo como se levantó de su cama con Gible quitándole su almohada como siempre y Dratini descansando en una esquina sin molestarlo. Después les dijo todo el tiempo que pasó esperando que Iris apareciera y cuando finalmente lo hizo, les contó muy enojado todo el tiempo que se tomó para escoger sus pinches estampillas. Trató de contar su historia lo más detalladamente posible ya que no quería dejar nada atrás ya que necesitaba presentar todas las pistas para poder entender por qué sus Pokemons estaban enojados con él. Finalmente terminó cuando dejó a Iris en Slateport y vino a la ruta 110.

-Primero lo primero —dijo el Sr. Engranaje mientras se bajaba de su robot y se acercaba a Ben, sin dudarlo le dio un pequeño golpe en su cabeza.

-¿Qué fue eso? —preguntó enojado Ben sujetando su cabeza, no había sido muy doloroso pero eso no quitaba que hubiera sido molesto.

-Actuaste como un tarado con esa tal Iris y es obvio que quedó ofendida contigo si no quiso dirigirte la palabra después —le respondió furioso el Sr. Engranaje— cada vez que la mencionas la tratas como si fuera una niña tonta y eso no es educado.

-¿P-perdón? —Ben trató de disculparse con el Sr. Engranaje pero sabía que eso no le serviría de nada— no creo que Iris se hubiera ofendido conmigo, desde que nos conocimos hemos actuado así…

-Espera Ben —dijo el Sr. Wattson interrumpiéndolo— tus Pokemons parecen reaccionar cada vez que dices el nombre de tu amiga.

Benga dirigió toda su atención a Dratini y a Gible. Notó como Dratini se acercó a él y se deslizó por su mochila hasta sacar una pequeña bolsa de tela. Ben reconocía la bolsa, sabía que ahí adentro estaba la pulsera que había encontrado en Granite Cave.

-¿Qué pasó con Iris que los molestara tanto conmigo? —preguntó Ben.

Dratini hizo un gesto serio, parecía como si le estuviera diciendo ¿acaso no es obvio? Gible decidió ser más expresivo y puso sus dos pequeñas manos sobre sus ojos y empezó a llorar.

-¿Por qué lloras Gible? —preguntó Ben preocupado mientras se acercaba.

Dratini y Gible rugieron juntos y eso detuvo al muchacho de acercarse, después Gible volvió a imitar la imitación que recién habían hecho y ambos dragones señalaron la bolsa de tela. Le tomó unos momentos para entender, pero cuando finalmente lo hizo, sintió cómo la culpabilidad lo invadía.

-¿Hice a Iris llorar esta mañana? —preguntó asustado Benga, Dratini y Gible asintieron y los dos hombres adultos cruzaron sus brazos y miraron molesto al muchacho—. Oh rayos… por mil rayos… ¿en verdad fui así de cruel con ella para hacerla llorar?

-Pues así me suena Ben —comentó Wattson a su lado— típicamente me encanta bromear pero esto suena serio muchacho. ¿No te habías dado cuenta lo mal que la trataste?

-No, durante todo nuestro viaje siempre andamos pelando el uno con el otro, yo la molesto, ella me patea… —dijo Ben recordando las veces que le pisó el pie, le pegó puñetazos en el estomago y la cara— pero típicamente son peleas inmaduras, tonterías que después de cinco minutos se nos olvidan…

-¿Es Iris una amiga tuya? —preguntó el Sr. Engranaje— por todo lo que te oigo decir suena más a que es una molestia para ti.

-Bueno, sí me desespera a veces pero… no sé —Ben jamás había pensado en el tema— no puedo decir que es mi mejor amiga, pero… diantres me siento terrible, no pensé que la haría llorar…

-¿Es la primera vez que ella viaja sola? —preguntó Wattson.

-Pshh —Benga casi se ríe pensando en todas las evidencias que le indicaban que jamás había viajado por su cuenta—. Estoy seguro que sí, no suele ir preparada a los lugares, se le olvida a veces sus cosas y tenemos que regresar por ellas, no sabía leer una brújula… es obvio que nunca lo había hecho sola.

-¿Habla constantemente de sus amigos en casa? —preguntó el hombre mayor.

-Cada. Cinco. Minutos —las pausas que hizo Ben las hacía para enfatizar su molestia— habla de ellos como si fueran las únicas personas del mundo…

El Sr. Engranaje y Wattson intercambiaron miradas, asintieron los dos y ambos se acercaron una vez más a Ben para darle un pequeño golpe en la cabeza al mismo tiempo.

-Esto fue por ser un tarado con tu amiga, es obvio que te preocupas por ella pero estás excediéndote con tus comentarios —dijo el Sr. Engranaje.

-Déjanos hablarte de mujeres Ben —dijo Wattson pensando en su esposa y Benga se aterró ante la incomodidad del tema—. Verás, las mujeres son hermosas obras de arte. Son lindas, inteligentes y hay veces que muy reservadas…

-Iris es una niña, no una mujer —comentó Benga molesto.

-Dale unos años y te prometo que verás a Iris como una mujer —respondió Wattson guiñándole el ojo, Ben se sintió más incómodo todavía.

-A lo que queremos llegar, Ben, es a esto: es obvio que Iris debe de estar algo vulnerable por estar lejos de casa y si habla tanto de sus amigos debe de ser porque ella es muy cercana a ellos y los debe de extrañar mucho —dijo el Sr. Engranaje—. Tú como su amigo deberías de hacerla sentir en casa y al parecer siempre la dejas sola, deberías de apoyarla más… y dejar de actuar como un tarado con ella.

-Oh Patrats… —dijo Ben mirando la bolsa de tela, tenía que admitir que no había sido muy educado con ella desde que la conoció— supongo que así se debería de actuar con un amigo…

-¿Qué nunca habías tenido amigos? —preguntó curioso Wattson.

-Bueno, tengo pero son adultos —dijo Ben pensando en Steven— es solo que… no sé… es complicado, no estoy acostumbrado a tratar con personas cerca de mi edad.

El Sr. Engranaje y Wattson intercambiaron miradas, era obvio que Ben era alguien antisocial que tenía problemas para hacer amigos. Ben recordó con enojo cuántos niños le decían ser su amigo solo para conocer al campeón en persona. Todos siempre eran iguales: hipócritas, crueles y sin mencionar que agresivos cuando Ben se negaba a presentarles su abuelo. Pero en todo este tiempo, Iris había estado con él por ser su guía y no por ser el nieto de un campeón famoso…

-Bueno no es muy difícil Ben —dijo Wattson dándole unas palmaditas en la espalda a Ben— solamente no debes de actuar como un tarado, puedes seguir bromeando con ella pero debes medirte.

-Un consejo para las mujeres —agregó el Sr. Engranaje bajando sus anteojos y guiñándole un ojo— de vez en cuando muéstrale que te importa su amistad dándole un regalo o invitándola a algo… dile algo lindo de vez en cuando.

Ben miró la bolsa de tela y suspiró, sabía que ahora sería el mejor momento para darle la pulsera y en verdad se sintió terrible de haber dejando a Iris llorando sola en Slateport. Ahora entendía por qué sus Pokemons estaban tan enojados con él… Dratini en la mañana se había acercado mucho a Iris y Ben estaba convencido que su dragón la había notado algo decaída. Tal vez estaba triste porque extrañaba su hogar y él solamente la hizo llorar actuando así con ella.

-¡Demonios! —gritó frustrado Ben sujetando su cabeza desesperado— ¡¿por qué diantres me siento tan mal?!

-Te sientes culpable porque te importa Iris —dijo el Sr. Wattson levantándose del suelo —demuéstraselo actuando como un amigo y no como su guía…

Benga suspiró vencido y miró a sus Pokemons, con un tono sincero se disculpó con ellos por haber actuado de una manera tan cruel con Iris.

-Les prometo que trataré de no ser un tarado con ella… pero si me trata mal la trataré igual, eso no va a cambiar.

Dratini asintió aprobando las palabras de su entrenador y Gible se lanzó a abrazarlo. Ahora ya parecían los Pokemons que conocía. El Sr. Engranaje sonrió y Wattson se comenzó a reír, era lindo ver cómo unos amigos se volvían a perdonar y les resultó tierno ver la manera que Ben se daba cuenta lentamente que había actuado como un tarado con su amiga.

-Bueno ahora tenemos que regresar a lo que en verdad vinimos a hacer, ¿verdad Watt-Watt? —comentó el Sr. Engranaje mientras se levantaba con sus piernas de robot.

-Cierto Naje-Naje —respondió Wattson— creo que Ben podría ayudarnos…

-¿En qué? —preguntó Benga— ¿y en dónde estamos?

-Bienvenido seas a New Mauville mi querido muchacho.

(Slateport City, Iris)

Iris estaba atónita de ver el supuesto ensayo de Lisia, se movía con una naturalidad impresionante que dejaba claro su experiencia en el mundo del espectáculo. Belle, su Pikachu, traía puesto un disfraz que parecía el de una dama del siglo XIX y aunque Iris jamás fuera muy fanática de vestir a los Pokemons, notó que la Pikachu parecía disfrutarlo mucho.

Ambas bailaron, practicaron unas ataques en sincronización con una canción e Iris notó como su Deino no se encontraba muy feliz de escuchar el ruido. Recordó que era ciega y que seguramente tanto relajo le hacía mal, decidió regresarla y sacar a Fraxure, estaba convencida que ella sí disfrutaría el show y tenía razón. Cuando la dragona salió de su Pokeball observó el baile boquiabierta, después miró a Iris y empezó a señalar el escenario.

-No sé si pueda hoy Fraxure —comentó Iris extrañando su Pokemon— no estoy de humor…

-¿Pero qué dices? —dijo Lisia interrumpiéndola— siempre hay humor para bailar, ¡sube conmigo!

No había nadie en el escenario ni en el público así que Iris, con una sonrisa, subió con ella con la compañía de su Fraxure y ambas empezaron a bailar. Los pasos de Iris eran mucho más saltarines que los de Lisia, pero ambas al ritmo de la canción se divirtieron. Aunque no siempre sus pasos fueran sincronizados, era evidente el increíble rato que andaban pasando ya que se reían sin parar con la compañía de sus Pokemons. Lisia después decidió enseñarle unos pasos a Iris y ella los aprendió rápido con su Fraxure, después de seguir así por unos minutos, las dos decidieron detenerse para recuperar aire. Salieron del edificio y se compraron unas limonadas para ellas y sus Pokemons, todas estaban cansadas por todo lo que habían bailado. En el camino también se habían comprado unos sandwich de helado para calmar el hambre y el calor que tenían, el clima era uno caliente y soleado así que la limonada y el helado parecía perfecto para la ocasión.

-Oye Iris, hay algo que te quería preguntar —dijo Lisia mirando a la niña—, ¿te ocurría algo antes de que te hablara? No te mirabas muy bien…

-¡N-no era nada! —respondió Iris nerviosa— era solo que andaba viendo un video que me mandó una amiga en casa y… no sé por qué me sentí triste…

-¿Eres de muy lejos de Hoenn?

-Soy de Unova —respondió la pequeña.

-Unova… wow... eso queda lejos —comentó Lisia— ¿sabes por qué te sentiste triste? Era solamente que extrañas mucho a tus amigos.

-Pero no debería de estar triste —dijo Iris confundida ante el nuevo sentimiento descubierto— fui yo quien decidió viajar por mi cuenta, fue mi decisión y hablo todos los días con mi abuelo y mis amigos de Unova. ¡Debería de estar feliz porque estoy logrando mi objetivo!

-Sabes, yo también me sentí así la primera vez que me fui de casa —respondió Lisia— cuando decidí dejar Sootopolis para convertirme en una coordinadora Pokemon no entendía por qué lloraba las primeras noches de mi viaje. Pensaba que debería de estar feliz de finalmente estar encaminada a cumplir mi sueño y no entendía por qué me sentía así.

Iris escuchaba con mucha atención su historia, ese sentimiento era exactamente igual al que ella sentía y estaba convencida que Lisia lograría ayudarla.

-A lo que quiero llegar Iris es que es normal estar triste cuando extrañas a tus amigos, es natural.

Iris continuó comiendo su sandwich de helado, al hacerlo recordó cuánto odiaba Drayden comer helado en verano porque siempre terminaba derritiéndose y manchándole su ropa. No pudo evitar pensar cuánto extrañaba a su abuelito y varias lágrimas empezaron a caer de sus ojos, pero Iris continuaba comiendo su helado y cuando finalmente terminó, se cubrió el rostro para llorar. Lisia se acercó y mientras la abrazaba con un brazo, le dio lugar a su Fraxure para que también la ayudara a consolar a la niña.

(New Mauville, Ben)

-¿New Mauville? —preguntó Benga con sus dos Pokemons dragones a su lado observando sus alrededores— con esta cantidad de escombros parece más una ruina.

-Es que lo son —respondió Wattson— varios entrenadores vienen aquí para atrapar Pokemons eléctricos o para entrenar así que le encuentran un uso práctico a estas ruinas.

-Pero en los últimos días —continuó el Sr. Engranaje— varios entrenadores han sido encontrados desmayados y gravemente lastimados, todos sus Pokemons desaparecen y sospechamos que hay alguien operando un robot que roba Pokemons.

-¿Se refieren a esa cosa de un solo ojo? —preguntó Ben.

-Así es, Watt-Watt y yo queríamos atraparlo con la esperanza de encontrar al ladrón —aclaró el Sr. Engranaje— y ahora con tu ayuda, estoy seguro que lo lograremos.

-Yo jamás me ofrecí… —dijo Ben silenciosamente— pero supongo que dejar un robot ladrón suelto no sería la mejor idea…

-¡Ese es el espíritu! ¡Ven, Ben! —en el momento que dijo eso, se detuvo un segundo y así Wattson comenzó a reírse escandalosamente con el Sr. Engranaje— ¡Ven, Ben! ¡Soy un genio!

Ambos continuaron riéndose y el muchacho no le encontró mucha gracia a su comentario. Wattson decidió darle a Ben un pequeño farol eléctrico ya que la ser jalado por la red botó su linterna eléctrica y ésta se había roto. El Sr. Engranaje prometió arreglársela después de su misión. Toda la seriedad que habían mostrado ambos adultos antes había desaparecido ya que ahora se encontraban haciendo comentarios tras comentario inmaduro con cada paso que daban. Incluso el Magnezone del hombre mayor emitía sonidos extraños y Ben se preguntó si esas eran su risa.

-¡Tengo un buen chiste! —dijo Wattson— ¿Qué Pokemón viaja en tren…? ¡Bagon!

El Sr. Engranaje empezó a reírse escandalosamente mientras que Ben se pegó en la frente con su mano abierta. No podía creer lo malo que había sido el chiste y la gracia que le había causado a su otro compañero. Pero lo que no sabía Benga era que con cada chiste que decía Wattson el siguiente era todavía peor.

-¡Tengo otro Naje-Naje! —dijo Wattson mientras se limpiaba unas lágrimas de la risa— ¿cuál es el Pokemón mejor armado? ¡Ratata! ¡Por qué tiene una ametralladora en su nombre! ¡Ratatatata!

-Creo que ya empecé a extrañar lo puñetazos de Iris —le comentó Ben a sus Pokemons, odiaba los chistes malos y Wattson parecía estar lejos de terminar.

Pero sus risas fueron interrumpidas cuando el Magnezone de Wattson comenzó a tener problemas para moverse. Muy preocupados se acercaron al Pokemón y notaron una extraña fuerza que los empujaba lejos del Pokemón.

-¡Está creando un campo magnético! —dijo Wattson— hay veces que cuando otro Magnezone está cerca se atraen el uno al otro con campos magnéticos poderosos.

-Pero no veo nada —comentó Ben mientras apuntaba su pequeño farol a toda dirección— no solamente Magnezone es capaz de crear campos magnéticos.

Antes de que pudieran investigar más de cerca a Magnezone, el pobre Pokemón salió disparado a una dirección desconocida desapareciendo en la oscuridad. Cuando Wattson, Ben y el Sr. Engranaje trataron de perseguir al Pokemón, los tres perdieron el equilibrio y cayeron al suelo por un momento. Dratini estaba muy afectado por la electricidad y el único que se encontraba de pie era Gible.

-¡Debe de ser el robot! —dijo el Sr. Engranaje— ¡al producir un campo magnético no solamente jaló a Magnezone sino también afectó nuestro sentido del equilibrio!

-Maldición, es por eso que los entrenadores aparecen lastimados —dijo Wattson intentando levantarse, pero al hacerlo pudo ver un ojo brillando en la oscuridad y cuando el Sr. Engranaje apuntó su enorme linterna al objeto pudieron ver a un enorme robot con Magnezone pegado como un imán en su cuerpo metálico—. ¡Magnezone! ¡Usa Flash Cannon para liberarte!

Pero el pobre Pokemón eléctrico cayó al suelo y se desmayó, rápidamente tomó su Pokeball y lo regresó sabiendo que si no podía flotar significaba que se le había acabado toda la electricidad de su cuerpo. Ben logró levantarse y decidió regresar a Dratini a su Pokeball, sabía que él no era muy bueno con los Pokemons eléctricos y miró a Gible diciendo:

-¡Preparate Gible! ¡Usa Sandtomb sobre ese robot!

El pequeño dragón saltó y lanzó su ataque al robot que en lugar de responder se quedó quieto y empezó a emitir un extraño sonido. Ahí fue cuando Wattson y el Sr. Engranaje entendieron que el ataque lo lo estaba afectando y que seguramente estaba cargando un contraataque. Rápidamente, con sus piernas de robot, el Sr. Engranaje corrió con Wattson y Ben para subirlos a su pequeña cabina y correr lejos de ahí. Pero con lo poco que lograron alejarse, el robot liberó unos rayos eléctricos que afectaron gravemente el robot del Sr. Engranaje y los tres cayeron al suelo.

-¡Parece como si primero cargara su energía y después la liberara! —comentó el Sr. Engranaje.

-¿Pero de dónde saca tanta energía? —preguntó Ben— sé que absorbió la de Magnezone pero su ataque fue demasiado poderosa.

Cuando Ben intentó levantar su mano, notó que su brazalete de cuero se había quedado atascado en el suelo pero no había nada visible que lo detuviera. Fue ahí cuando se dio cuenta de dos cosas: primero que su pulsera tenía metal y segundo que lo metálico de su accesorio estaba siendo atraído por el suelo.

-¡Hay energía en el suelo! ¡Debe de haber algo abajo que la está generando! —gritó Ben convencido de su descubrimiento.

-¡Eso es! —gritó Wattson— ¡el generador! ¡Debe de estar usando la energía del generador!

-¡Pensé que lo habíamos apagado! —dijo el Sr. Engranaje— ¡Pero tiene sentido! ¡El generador se encuentra justo debajo de nosotros y el robot debe de haber encontrado una manera de activarlo y volverlo a usar! ¿Pero no lo habíamos destruido?

-¡Pues lo destruiremos otra vez! —dijo Wattson con gran determinación, sacó otra Pokeball y liberó a un Ampharos que empezó a iluminar sus alrededores con su cola— ¡Ven Ben! ¡Déjame enseñarte a ti y a Gible una nueva ataque! ¡Ampharos, usa Bulldoze!

Así el Pokemón eléctrico saltó y toda la tierra empezó a moverse. Ben había sentido algo parecido cuando un Pokemón usaba Earthquake, pero éste movimiento era mucho más suave y delicado. Notó que la velocidad del robot comenzó a disminuir y miró a su Gible diciendo:

-¡Vamos Gible! ¡Intenta usar Bulldoze!

El pequeño dragón dio un pequeño salto en el suelo, pero en lugar de ocasionar un temblor solamente levantó polvo. El robot intentó atacar de nuevo a Ampharos pero el Pokemón fue más rápido y evadió su ataque, Wattson le ordenó usar una vez más Bulldoze y Gible con su entrenador intentaron observar más de cerca cómo realizaba dicha ataque.

-¡Vamos Gible una vez más! ¡Intenta concentrar toda tu fuerza en tus pies! ¡Usa Bulldoze!

Así el pequeño dragón dio un salto y logró mover ligeramente el suelo. No había sido poderoso pero si notable, Ben sonrió al ver que su Pokemón había aprendido una nueva ataque. Con gran determinación comenzó a animar a su Pokemón para que siguiera intentando y poco a poco Gible fue mejorando con su ataque. El robot estaba muy ocupado intentando atacar al Ampharos de Wattson que no le puso mucha atención al niño y a su pequeño dragón.

-¡Ben! —el grito del Sr. Engranaje llamó su atención— ¡mientras que Watt-Watt distrae al robot, tú puedes destruir con Gible el generador!

-¿En dónde está el generador? —preguntó Ben.

-Está justo aquí —indicó el Sr. Engranaje apuntando su enorme linterna a un área del lugar oscuro, era solamente un pasillo vacío y eso solo confundió al muchacho— ¡yo mismo diseñé este edificio años atrás y el generador está debajo de este piso! ¡Si logras abrir una apertura con las ataques de Gible tendrás espacio para destruir la fuente de poder de la máquina!

-¡Déjemelo a mi Gran-Gran! —gritó Ben corriendo a toda velocidad hacia el lugar donde apuntaba la luz con Gible— ¡Usa Bulldoze una vez más!

El dragón decidió concentrar todas sus energías y finalmente logró liberarla saltando sobre el punto donde apuntaba su entrenador. El suelo tembló tanto que todo la estructura lo hizo también soltando varios escombros del techo que empezaron a caer en los alrededores del muchacho. Para su suerte, logró evadir todos los escombros con Gible y uno de ellos destruyó una porción del suelo cayendo al piso de abajo. Cuando escuchó un ruido explosivo, Ben supo que había logrado su misión y el robot que tanto atacaba a Wattson y a su Pokemón se detuvo dándole la oportunidad a Ampharos a terminar con él.

-¡Usa Fire Punch! —gritó Wattson.

Así el Pokemón saltó y logró dar un puñetazo directo al ojo del robot. Éste finalmente cayó al suelo y con una pequeña explosión dejó claro su derrota. Los tres hombres gritaron de la felicidad mientras chocaban manos entre todos celebrando su victoria. Se acercaron a ver al robot y cuando éste terminó de explotar y decidieron revisarlo.

Algo que Ben y Gible encontraron fue un pedazo de metal que tenía impreso un símbolo que le resultaba familiar. Registró su mochila y sacó el pedazo de tela que había encontrado con Iris en Petalburg Woods después de haber vencido a los matones. Era el mismo símbolo y no pudo evitar preocuparse, era la tercera vez que habían sido atacados por una extraña organización que secuestraba personas y Pokemons.

-¿Qué pasa mi querido muchacho? —preguntó Wattson acercándose a Ben, al hacerlo con su Ampharos atrás miró preocupado el pedazo de tela que tenía en sus manos— ¿puedo verlo por un momento?

Así Ben le entregó el pedazo de tela y cuando Wattson le preguntó de dónde lo había sacado, Ben le contó sus aventuras en Petalburg Woods con Iris, Wally y el Sr. Kennedy. Ben notó su mirada preocupada y cuando le mostró la tela al Sr. Engranaje, el hombre se ajustó sus lentes y observó preocupado al robot.

-¿Saben quienes son estas personas? —preguntó Ben— no es la primera vez que me molestan y quisiera saber a quién me estoy enfrentando ya que no son los únicos que me han atacado.

-¿Quien más te ha molestado? —preguntó serio Wattson.

-Unos tipos con capuchas y cuernos —respondió Benga pensando en los hombres que acompañaban a Dakim en el Túnel Rusturf— tenían un símbolo que parecía una "M".

-Santo Jirachi —dijo el Sr. Engranaje— ¿regresaron, Watt-Watt?

-No lo sé… —respondió Wattson— sus acciones son completamente diferentes a los de hace unos años… antes por lo menos buscaba hacer el menor daño posible y ayudar al medio ambiente para que creciera la tierra… tú y yo sabemos que él no era alguien malo.

-Tal vez regresaron con un líder diferente —comentó el Sr. Engranaje muy triste.

-¿Quiénes? —preguntó Benga.

-El Equipo Magma y el Equipo Aqua.


Notas del Autor:

Cuando me enteré de Omega Ruby y Alpha Saphire me prometí no tocar este fanfic hasta jugar el juego…. he aquí de regreso después de terminarlo :D. Notas importantes: Wattson usa su equipo que tiene en BW2 en el World Tournament. Los AMANTES regresarán en el prox capítulo, es solo que si los agregaba aquí el cap sería demasiado largo. El Sr. Engranaje es un personaje del Manga de Pokemon, me encantó y quería agregarlo en la historia también.

Amphy and Alex: Digamos que Iris tiene un cuerpo de puro acero. Scott me recuerda mucho a John Lasseter de Pixar… son iguales… Wattson no tiene chistes baratos, son solo que han sido tan usados que perdieron su valor :( Gracias por comentar!

ArokAmateratsu: sigo escribiendo, perdón por la tardanza. Espero que sigas leyendo.

RubyLRed: No hay muchas historias de Iris como personaje principal, siempre la emparejan con Cilan y Ash y quería crear una historia más centrada en ella y Benga (adoro al personaje que creé supongo). Tus respuestas llegaran cuando el tiempo sea debido… ¿que será, será?

Todo comentario es agradecido.