Capítulo 15: Las Lentejas de la Sabiduría & AMANTES, de Regreso a la Acción: ¡una Importante Revelación!
(Ruta 110, Ben)
En el momento que salieron de New Mauville, Wattson y el Sr. Engranaje estaban tan agradecidos con Ben que decidieron darle un regalo. Wattson se quedó con Ben mientras que el Sr. Engranaje se retiró del lugar con sus piernas robóticas para traer el regalo, aunque Ben le insistiera que no quería recibir ninguno ya que no sentía que hubiera hecho algo para merecerlo.
Después de que Ben sufriera una media hora más de chistes malos con Wattson, el Sr. Engranaje volvió a aparecer con una bicicleta adentro de su pequeña cabina abierta. Sorprendido, Benga se sintió culpable de recibir el regalo y le dijo a los dos adultos que no podía aceptarlo.
-No te preocupes, nuestro amigo maneja la tienda de bicicletas en Mauville —comentó el Sr. Engranaje— es lo suficientemente fuerte como para llevar a dos personas, eso te ayudará a ti y a Iris en su viaje.
-En verdad muchas gracias —dijo Benga mientras se inclinaba con gratitud.
-Dile a tu amiga Iris que la estaré esperando en el gimnasio —cuando Wattson comentó eso, Benga lo miró confundido— ¿qué acaso no te dije? ¡Soy el líder del gimnasio de Mauville City!
-¿¡Usted es un líder de gimnasio?! —preguntó Benga sorprendido.
-Así es, alegremente electrizante para iluminarte el día, cuando tu amiga venga a retarme te regresaremos tu linterna, ven por ella cuando quieras —con unas palmaditas en la espalda del muchacho, Wattson y el Sr. Engranaje se despidieron de Benga que empezó a montar la nueva bicicleta por el pasto de la Ruta 110.
El viento sobre su rostro era magnífico y la velocidad de la bicicleta era simplemente perfecta. Las cadenas estaban en excelente estado y la estabilidad de las ruedas de la bicicleta solamente hacían que esta experiencia fuera inclusive mejor. Pero algo rondaba por la mente de Benga que lo preocupaba enormemente, recordó la conversación que había tenido con los dos adultos en New Mauville cuando salió el tema de los bandidos…
-¿El Equipo Magma y el Equipo Aqua? —preguntó Ben confundido— pensé que se habían separado hace más de siete años.
-Sí… fue así —dijo el Sr. Engranaje— pero en las últimas semanas hemos tenido indicios que nos dicen que han regresado, pero ahora es diferente.
-¿Diferente en qué manera?
-Verás Ben —dijo Wattson— el fin que tenía cada equipo era uno bueno, uno quería expandir la tierra y el otro el mar, ambos con el mismo propósito de traer felicidad.
-Pero eran sus medios los que lo corrompía —dijo el Sr. Engranaje— aunque jamás se cruzaban de la línea como asesinar a alguien… salían heridos pero jamás eran cosas muy serias…
-Estos bandidos han logrado matar a un par de personas —dijo Wattson, cuando Benga escuchó eso se le erizaron los pelos—, necesitas tener cuidado muchachito, quien sea que sea su nuevo líder debe de ser alguien muy peligroso. Protege a las personas que te rodeen, estoy seguro que serían capaces de matar a niños si es necesario para ellos.
Benga continuó pedaleando su nueva bicicleta y se preguntó si Dakim sería el líder de los bandidos. Sabía que el mastodonte debía de tener algún tipo de cargo importante si tenía el poder de darle órdenes a los rufianes que habían secuestrado a Peeko en Rusturf Tunnel. Pero sus pensamientos y reflexiones fueron interrumpidos cuando llegó a Slateport City y el sol ya estaba empezando a bajar. Con un suspiro recordó su promesa y miró muy nervioso la bolsa de tela que sacó de su mochila.
¿Cómo debería acercarse a ella? ¿Estaría bien si solamente se disculpara? ¿Cómo reaccionaría cuando viera la pulsera? No quería hacer toda una escena dramática pero quería dejarle claro que no era su intención hacerla llorar. Llegó al Centro Pokemón y cuando preguntó por ella, la enfermera Joy le dijo que había visto a alguien parecido en la lavandería.
Pensando que él también necesitaba lavar su ropa, Benga decidió cambiarse en el baño y ponerse la ropa que le quedaba limpia. Terminó poniéndose su ropa de dormir y cuando puso toda su ropa en el canasto y dejó sus Pokemons con la enfermera, se dirigió a la lavandería en donde pudo ver a varios entrenadores conversando en frente de unas lavadoras.
Buscó por toda la habitación y finalmente pudo reconocer un pelo anormalmente abombado entre los demás y se acercó a Iris quien se encontraba muy feliz revisando cosas en su Xtranseiver.
-¿Qué tal estuvo tu día? —le preguntó Ben a la niña, quien al verlo solamente bufó y cruzando sus brazos se dio la vuelta para darle la espalda.
Ben suspiró, esperaba una respuesta más violenta para ser sincero pero agradeció de verla feliz antes de hablarle. Puso su ropa en una lavadora y después de poner unas monedas, se sentó al lado de Iris quien continuaba ignorándolo. Ajustó un poco sus pantalones de dormir y empezó a darle golpecitos al material del banco en donde se sentaban, no sabía cómo comenzar y decidió ir por un camino sincero, no más rodeos:
-Iris, perdón por la forma en que te traté hoy…
La niña, sorprendida de escuchar una disculpa, se dio la vuelta y observó al muchacho. Ben continuaba observando el banco sin quitarle la vista, pudo ver en sus ojos arrepentimiento y decidió ver a dónde quería llegar el muchacho.
-Mira… sé que nuestro viaje comenzó de una forma rara y que hay veces que no nos soportamos mucho el uno al otro —Ben en verdad parecía tener problemas para decir lo que quería—. Cada vez que te molesto lo hago de broma, pero lo de hoy no fue una broma, se me fue la mano y te traté mal… y peor me enteré que te hice llorar…
-¿Quién te contó? —preguntó Iris emitiendo sus primeras palabras en la conversación.
-Gible y Dratini —respondió Ben— esos dos se negaron a seguir mis ordenes por unas horas ya que estaban furiosos conmigo por la forma en que traté hoy… tenían razón para estar enojados…
Iris decidió quedarse en silencio, no estaba muy segura de cómo responder a la actitud de Ben porque en el fondo continuaba un poco mascada con él. Claro podía perdonarlo, pero eso no cambiaría lo que pasó y descubrir éste lado del niño era algo nuevo para ella. El sonido de su lavadora interrumpió su conversación y cuando se levantó a sacar su ropa, Ben se levantó también pero se quedó parado en su lugar sin moverse.
Iris no se dio cuenta cuando Ben sacó de su bolsillo del pantalón la bolsa de tela y muchas veces dudó en si debía hacerlo o no. Tampoco miró las veces que Ben empezaba a caminar hacia ella pero terminaba deteniéndose para darse la vuelta, hizo eso unas tres veces hasta que finalmente se convenció en hacerlo recordando la promesa que le había hecho a sus Pokemons. Estaba convencido que si Dratini no miraba a Iris con la pulsera, seguramente lo terminaría quemándolo con Dragon Rage.
Sin decir una palabra, Ben le tocó el hombro a Iris y cuando se dio la vuelta, el muchacho extendió la bolsa de tela. Iris pestañeó un par de veces confundida y cuando tomó la bolsa de tela, Ben se retiró casi corriendo del lugar sin mirarla de nuevo. Completamente confundida, revisó la bolsa para encontrar una pulsera que la sorprendió mucho. Era una pulsera simple, justo como a ella le gustaban. Estaba hecho de plata y tenía dos óvalos con piedras bonitas y con otra en el centro que era de las cosas más hermosas que había visto en su vida… ¿desde cuándo Ben era de la clase de personas que compraba regalos lindos? ¿Acaso ya la miraba como una amiga y no solo como una compañera? ¿O simplemente le compró la pulsera por la culpa que sentía?
En lugar de quedarse con la duda, Iris dejó su ropa en la secadora y corrió en busca de su amigo. Lo encontró revisando su Pokedex en el lobby del Centro Pokemón y parándose frente a él el preguntó:
-¿Esta pulsera es para mi?
-Bueno si te la di es porque quiero que te la quedes —comentó Ben confundido.
-¿Por qué? —preguntó Iris— ¿por qué me regalaste la pulsera?
-Por Kyurem, ¿acaso no sabes recibir regalos? —preguntó Ben molesto tratando de ocultar su incomodidad— encontré esa pulsera en Granite Cave y pensé que era lo suficientemente cursi para que te gustara…
Saber que Ben no lo había comprado le traía tranquilidad, en verdad Iris tenía miedo que el muchacho hubiera gastado mucho dinero en algo como eso y se sintió feliz de ver que los comentarios estaban regresando al lenguaje de Ben. Con una sonrisa, Iris se dio la vuelta y dijo:
-Sabes que te pueden robar la ropa si la dejas desatendida, ¿verdad?
-Patrats —dijo Ben mientras se levantaba corriendo en su ropa de dormir rezando que toda su ropa continuara en la lavadora.
(Unova, Castelia City al día siguiente)
Burgh se encontraba en su Estudio de Arte en donde varios clientes se encontraban admirando sus pinturas. El líder del gimnasio estaba en la caja registradora revisando la computadora buscando noticias de hace 13 años. Continuó encontrando constantes noticias de la inflación de Hoenn, problemas económicos en Sinnoh y miles de noticias acerca del Equipo Rocket en Johto.
Nada interesante relacionado a AMANTES —pensó Burgh aburrido mientras seguía desplazando la pantalla por todas las noticias.
Varios clientes se acercaron a él al reconocerlo y empezaron a pedirle autógrafos y fotografías. Después de terminar con ellos se retiró al segundo piso para investigar con más privacidad en su laptop. Decidió poner más filtros en su investigación escribiendo Unova en la barra de búsqueda, encontró algo que llamó tanto su atención que le resultó sorprendente.
Primero pensó en llamar a Elesa para contarle, pero antes quiso asegurarse que lo que leía era cierto y decidió ir a la ciudad Icirrus. Cuando se encontraba empacando sus cosas, Burgh se preguntó si estaría bien irse solo pero luego se dio cuenta que no tenía otra opción. Después de despedirse de sus clientes y del encargado del Estudio, se retiró al gimnasio para ir a buscar a su único Pokemón capaz de volar tan lejos. Entró al gimnasio y el aroma a miel lo invadió instantáneamente, dándole la bienvenida a su amado lugar.
-¡Vespiquen! —gritó Burgh con ambas manos frente a su boca.
Así entre todo el panal apareció con majestuosidad un Pokemón humanoide con alas y cuerpo de abeja. Burgh sonrió ya que Vespiquen era uno de los Pokemons que no solía usar mucho debido a su excesiva fuerza contra sus contrincantes, pero el día de hoy la necesitaría para otra tarea y cuando se la dictó, Vespiquen se preparó para llevar a Burgh volando hasta Icirrus.
(Hoenn, Slateport City)
-¿Lista para ver lo más asombroso que nos hubiera podido pasar? —preguntó Ben emocionado a la Iris recién levantada.
-¿No podía esperar a las ocho de la mañana? —preguntó cansada Iris mientras revisaba su Xtranseivier, eran a penas las siete de la mañana y aunque ya tuviera todo empacado, no entendía la urgencia del niño para salir rápido.
-Nop, así que ven.
Así ambos niños se retiraron del Centro Pokemón, Iris con su Aron durmiendo en su mochila mientras que Dratini estaba en su respectivo lugar en los hombros de Ben. Algo extraño que notó Iris en la mañana fue que cuando miró a Ben sacando a Dratini de su Pokeball, el pequeño dragón se acercó a ella y le revisó su muñeca, notó también que al verle la pulsera miró a Ben con una expresión extraña. Se preguntó si Dratini estaría revisando el regalo que le había dado Ben. Cuando salieron, Iris pudo ver como Ben sacaba de su mochila negra un objeto doblado y al terminar de armarlo pudo ver una bicicleta nueva.
-¿De dónde la sacaste? —preguntó emocionada Iris mientras se acercaba a admirar la nueva y hermosa bicicleta amarilla.
-Digamos que ayer ayudé a dos tipos locos que me la terminaron regalando como muestra de su agradecimiento —dijo Ben presumidamente— lo mejor es que puede llevar a dos personas y si usamos la Carretera de Ciclismo, llegaremos a la ciudad Mauville en menos de una hora.
-¿Puedo manejar yo? —preguntó Iris— ¿Porfis? ¿Porfis? ¿Porfis?
-No sé si puedas, necesitas pedalear muy duro para poder llevar a dos personas —dijo Ben rascándose la cabeza, pero al ver los ojos de súplica de Iris suspiró derrotado— podemos intentar, pero recuerda que llevas a dos personas en la bicicleta.
-¡Yeii! —gritó emocionada Iris mientras se sentaba en el sillín.
Dratini miró muy orgulloso a su entrenador al ver que estaba cumpliendo su promesa de actuar más amable con Iris. El niño, demasiado cabeza dura para admitirlo, solamente ignoró los gestos de su dragón y se sentó en la parrilla de carga justo atrás de Iris. Pensó que la niña no sería lo suficientemente fuerte para soportar ambos pesos y después de que Iris pusiera en la canasta del frente su mochila con Aron despertando, se levantó para empezar a pedalear.
Al principio empezó con una velocidad relativamente bien, sorprendió a Ben por su fuerza en las piernas pero tan pronto como empezó su camino, la velocidad aumentó de manera exagerada e Iris pedaleó con todas sus fuerzas. Iba tan rápido que fue capaz de salir de Slateport en menos de cinco minutos y orgullosa de haber llegado tan rápido, frenó al notar que la bicicleta no andaba tan pesada como antes. Al darse la vuelta no pudo ver a Ben sentado en la parrilla de carga y Dratini se encontraba agarrando el pedazo de metal con su cola con tanto miedo que parecía aferrarse a lo único que lo mantenía con vida.
-¿Ben? —preguntó extrañada Iris al no ver a su amigo atrás.
Finalmente pudo ver una figura caminar hacia ella y era Ben completamente lleno de ramas y raspones con una cara enojada. Sin decir una palabra, movió su mano para indicarle a Iris que se bajara del asiento y la niña se pasó a la parrilla de carga. Dratini se pasó a la canasta del frente con Aron y continuaba temblando del miedo por toda la velocidad que recién había experimentado.
-¿Estás bien? —le preguntó Iris a Ben quien continuaba con una cara molesta, su cabello tenía tantas hojas que parecía un ecosistema separado.
-Cuando lleves a otra persona en una bicicleta —dijo Ben molesto— no solo significa ir rápido para mantener el equilibrio, también significa no ir demasiado rápido para que tu compañero no se caiga.
-Perdón —dijo Iris muy apenada.
-Ahora en adelante yo manejaré, Arbustín —comentó furioso Ben.
Iris sonrió y así fue como el niño empezó a pedalear con dificultad, después de agarrar un poco de aviada y velocidad, el viaje de ambos niños por la Carretera de Ciclismo empezó. Ambos niños se vieron obligados a trabajar en equipo ya que cuando había una curva cerrada, Iris necesitaba inclinarse para ayudar a la bicicleta a girar. Ben estaba feliz de ver que Iris se tomaba en serio su rol y se inclinaba con gran determinación y cuidado, no quería que se terminara lastimando ya que le tocaría a él cuidarla… y no quería llegar a ese punto.
Cuando llegaron al final de la Carretera de Ciclismo, otro ciclista los detuvo para decirles cuanto tiempo se tardaron y los niños se sintieron igual de incómodos de que un extraño les hubiera tomado el tiempo sin decirles. El hombre, quien casi lloraba de la felicidad, decía con toda alegría:
-¡Bravo! ¡Espléndido! Su amor por el ciclismo debe de venir del fondo de su corazón. Han hecho temblar mi propia alma al verlos trabajar en equipo.
Los niños se limitaron a sonreír y a continuar sus caminos, las palabras amables del ciclista desconocido les recordó la advertencia de sus abuelos de nunca hablar con extraños así que siguieron adelante.
En el momento que entraron a Mauville, ambos niños se sorprendieron de entrar a una ciudad bajo techo que parecía más un centro comercial. Ben guardó la bicicleta en su mochila y mientras lo hacía, su Dratini le tocó el hombro para llamar su atención. El niño notó que el dragón le apuntaba con su cola a una dirección y pudo ver a Iris contemplando su pulsera con una sonrisa, Ben no pudo evitar sonreír también, era raro ver a Iris tan tranquila y feliz sin que le estuviera gritando o pateando el estómago. Dratini contempló su entrenador y lo miró con unos ojos pícaros que lo molestó por completo.
-Quiero que sepas que solo lo hice por ti lagartija —dijo Ben molesto a su Pokemon.
-Oye Ben, ¿en dónde está el gimnasio? —preguntó Iris mientras observaba toda la ciudad con una mano arriba en su frente.
-Si me dieras un minuto para respirar, quiero que sepas que no eres tan ligera como piensas —comentó Ben molestando a Iris.
-¿Me estas diciendo que estoy gorda? —preguntó molesta Iris.
-No, digo que tu pelo debe de pesar el doble de lo que pesa tu Aron —respondió Ben mientras revisaba su nuevo Pokenav— aunque deberíamos comer antes de ir al gimnasio, muero de hambre.
-Tu siempre tienes hambre —comentó molesta Iris recordando todas las quejas del niño a través de su viaje.
-Soy un hombre en crecimiento, —respondió Ben pegándose con su puño cerrado en el pecho.
-Más bien un niñito —dijo Iris mientras que el muchacho revisaba su Pokenav por restaurantes en la ciudad.
(Unova, Ciudad Icirrus)
Lo primero que hizo Burgh al llegar a la pequeña ciudad fue abrochar su chaqueta amarilla, hacía un frío mucho más notable aquí lo que lo sorprendió considerando que era verano. También recordó que era una persona friolenta así que simplemente puso todo su cabello abombado en su capucha con cara de Kakuna y empezó a recorrer la ciudad.
Él sabía que el gimnasio de Brycen tenía un pequeño museo y se preguntó si podría encontrar en el lugar algo que lo ayudara a aclarar sus dudas. Al entrar decidió quedarse con la capucha puesta ya que no quería que nadie lo reconociera, pero su estilo era tan llamativo que tiraba por la ventana su modo sigiloso. Encontró a varias personas visitando el museo, eran muchas considerando el pequeño espacio que había para ver la exposición.
Varios fanáticos estaban observando con admiración los disfraces, los múltiples premios que ganó el hombre y muchos otros accesorios muy conocidos en sus películas. Burgh recordó que ya había visto algunas con Iris, pero siempre quitaba la atención de la pantalla cuando empezaba a dibujar en su cuaderno de bocetos así que no recordaba mucho.
-Un momento —dijo un hombre atrás de él— yo sé quien es usted, ¡es el artista Burgh!
Cuando el líder del gimnasio de Castelia se dio la vuelta se extrañó de ver un hombre medio calvo con cabello dorado y ojos brillantes. Traía puesto un traje morado y el líder no pudo evitar en encontrar la perfecta armonía entre los colores de su atuendo.
-Sí, es un placer —dijo Burgh mientras extendía su mano— ¿con quién tengo el honor de hablar?
-¿Qué acaso no me reconoce? —dijo el hombre— ¡soy Stu Deeoh, dueño del Pokestar Studio!
-Santo Arceus disculpe mi ignorancia —respondió apenado Burgh— es solo que estos últimos días no he podido dormir mucho con los proyectos que tengo…
-La vida de un artista siempre puede ser dificultosa —dijo el Sr. Deeoh mientras movía dramáticamente su mano al aire— como uno de los grandes creadores del séptimo arte, le puedo decir que entiendo su situación a la perfección. ¿Qué lo trae por aquí?
-Bueno he estado con un problema… ya sabe, un bloqueo artístico —mintió Burgh— y esperaba que tal vez viendo una película de Brycen podría inspirarme.
-Oh, por Arceus que he estado esperando este día desde hace mucho tiempo… —Burgh no pudo evitar preocuparse al ver el brillo escondido en los ojos del hombre— ¡Burgh! ¡Te has encontrado con la persona correcta! Sé todo lo que tengas que saber de Brycen, muchas veces fui productor de sus películas así que estoy muy familiarizado con ellas.
-¡Pues que afortunado me siento! —dijo Burgh— hay una película de él que me gustó tanto que me ha dejado con ganas de saber más… ¿Usted sabe de la película "Juego de la Muerte"? Al final te dejan con la duda y me preguntaba si había una secuela…
Hubo un momento de silencio, uno en donde toda la brillantez de los ojos del Sr. Deeoh desaparecieron.
-No… me temo que no hay secuela… —el hombre miró a Burgh y suspiró— ¿sabe usted lo que pasó para que la secuela fuera cancelada? ¿Acaso no conoce lo suficientemente bien a su compañero?
-¿A qué se refiere? —Burgh actuó confundido, ya sabía la respuesta pero quería escucharlo de alguien más y no de una página de internet.
-¿Por qué se retiró Brycen del cine?
-Se refiere al… —Burgh observó sus alrededores y susurró— ¿accidente?
-Así es, tuve el accidente durante la filmación de la secuela de Juego de la Muerte —la voz de Brycen resonó en el aire y Burgh casi le da un paro cardiaco al encontrarlo parado justo atrás de él.
-¡Brycen! —dijo el Sr. Deeoh con gran angustia y alegría— ¡qué bueno encontrarte! Ya que estamos hablando del tema de películas…
Antes de que el Sr. Deeoh continuara, Brycen lo detuvo levantando su mano y le pidió que lo hablaran en otro momento. El líder de Icirrus le prometió llamarlo y después miró a Burgh y le dijo:
-Acompáñame.
Sin decir una palabra más, Burgh se ajustó su chaqueta amarilla y sintió un poco de miedo. Sabía que si Brycen le pedía una batalla seguramente perdería, pues no traía con él sus Pokemons más fuertes y sabía que el hielo era un tipo muy difícil de tratar. Se retiraron afuera del gimnasio y el silencio a su alrededor fue sustituido por las canciones que cantaban los niños mientras jugaban cerca del edificio.
-Lenora me ha contado que tú, Chili y Elesa están curiosos de saber nuestro pasado —las pocas palabras que emitía Brycen siempre eran directas— ¿por qué?
Burgh se miró incapaz de responder ya que ni él estaba muy seguro de por qué estaba tan interesado en el tema. Sabía que era algo más que curiosidad, quería saber por qué Drayden y Alder actuaban tan hostiles si solían ser los mejores amigos, quería saber también por qué actuaban entre todos con cierto cuidado con el líder de los dragones y le preocupaba muy en el fondo que esa frialdad e indiferencia fuera transmitida a Iris… de alguna forma quería protegerla sabiendo quién era en verdad su abuelo adoptivo… pero Burgh se preguntó si él tenía el derecho de hacer lo que hacía.
-¿En verdad necesitamos una razón? —respondió Burgh.
Brycen miró a los ojos a Burgh, sabía que el líder joven tenía buenas intenciones y en todo el tiempo que llevaban trabajando juntos jamás se habían relacionado mucho.
-Si tienes otra pregunta, en lugar de buscar extraños venme a preguntar a mi —dijo Brycen mientras se daba la vuelta y se retiraba. Burgh respiró profundo y decidió arriesgarse:
-Cuando ayudamos a Skyla a buscar un lugar para hacer el almuerzo de la asociación, tú le preguntaste a Drayden algo acerca de un viaje… ¿a qué te referías con eso?
Brycen se detuvo y miró una vez más a Burgh, pero ahora su expresión era profunda y muy amenazante. Parecía como si hubiera tocado un tema tan delicado que levantó en él una extraña furia que jamás había visto, pero esa furia desapareció rápido y el líder respondió:
-Drayden y Alder viajaron a Hoenn juntos hace trece años… cuando regresaron jamás fueron los mismos… no sabemos qué pasó así que si quieres respuestas, tendrás que buscarlas en otro lugar… jamás me hables del tema otra vez.
(Mauville City, Iris y Ben)
Algo que le incomodaba a Iris era probar comida nueva, estaba tan acostumbrada a la buena comida de Drayden y a los excelentes platos de los hermanos Striaton que se le hacía difícil encontrar algo así de bueno lejos de casa. Ben no tenía problemas, él podía comer lo que fuera y ahora se encontraba comiendo un plato extraño que parecía mezclar carne y puré de patatas. Frente a él tenía otros dos platos e Iris pensaba que era mucha comida para un solo niño, recordó que Ben era quien pagaba su propia comida así que supuso que no era su problema. Sus cuatro Pokemons, Archen, Aron, Deino y Fraxure se encontraban comiendo felices a lado de Dratini y Gible su propia comida e Iris sonrió al pensar que por lo menos sus Pokemons no compartían el mismo problema que tenía ella.
-¿Te pasa algo? —la pregunta de su compañero le llamó la atención, al verlo notó que se encontraba con su boca medio llena.
-¿Por qué preguntas?
-Casi ni has tocado tu comida —comentó Ben.
Iris miró su comida algo disgustada y se había arrepentido de haber elegido ese plato. Eran legumbres y cuando Iris los vio, pensó que sería como el plato de Clay en donde combinaba frijoles y carne con una salsa picante. Estaba equivocada, el sabor lo sentía seco y la verdad no le había gustado para nada pero no quería gastar en otro plato.
Ben notó sus gestos y miró uno de sus platos, sin pensarlo tomó el plato a penas tocado de Iris y lo intercambió por uno suyo. Antes de que Iris pudiera quejarse, Ben comenzó a comer las legumbres mientras decía:
-Lo que te di se llama pan de carne, no sé por qué elegiste lentejas en primer lugar… a mi me gusta pero típicamente no es el mejor plato para los turistas —Ben dio su primera cucharada al plato de Iris y pensó que le faltaba sal— pero el pan de carne te gustará, hasta las personas más mañosas les gusta, así que pruébalo Srta. Mañas.
Con un gesto molesto por su apodo, Iris partió la comida y se sorprendió que le gustara tanto, empezó a comerlo con gran felicidad y era obvio el gusto que sentía por la comida ya que no habló por el resto del almuerzo. Ben le alegraba, no quería escucharla decir alguna queja o inmadurez que lo distrajera de su deliciosa comida. Cuando la pequeña terminó, se sorprendió que Ben continuara comiendo y le impresionaba lo hambriento que podía ser.
-¿No crees que comes demasiado? —preguntó Iris— es tu tercer plato.
-Como te dije, soy un hombre en crecimiento —respondió Ben.
Iris no pudo evitar reírse de la forma que Ben enfatizaba la palabra hombre en su oración. Sabiendo que era de mala educación levantarse de su mesa antes de que los demás terminaran, Iris observó sus alrededores en el restaurante. Era uno en donde los habían obligado a batallar después de hacer su orden y cuando Iris pensó que Ben pelearía, el niño simplemente se sentó diciéndole que ella debería hacerlo ya que necesitaba pelear antes de su batalla de gimnasio. Iris lo hizo sin problemas, pero eso no quitaba el hecho de que Iris encontrara al niño molesto. El Food Court estaba repleto de personas y cuando miró la entrada, miró un cabello verde que llamó su atención, pensó en Cilan de Striaton City. Pero al verlo mejor, se sorprendió tanto que se levantó de su silla y gritó:
-¡WALLY!
Su grito fue tan fuerte que todos en el restaurante la voltearon a ver y Ben se atragantó del susto. Mientras que Ben tosía ferozmente, el niño de cabello verde se acercó a la mesa con otro hombre siguiéndolo se cerca y al ver a la niña, se lanzó a abrazarla.
-¡Iris! —dijo emocionado Wally con Kecleon en su cabeza, al ver a Ben y a sus Pokemons, el pequeño Pokemón camaleón saltó de la felicidad para saludar a sus amigos— ¡es increíble verte aquí!
-¡Lo sé! —respondió emocionada Iris, al soltarlo notó que había un hombre adulto y una adolescente, mirando a Wally la niña esperó que los presentara.
-Él es mi tío Wayne y ella mi prima Wanda—dijo Wally, el hombre y la adolescente tenían cabello verde igual al de Wally e Iris se presentó respetuosamente ante los familiares de su amigo— ella es Iris y él… um… ¿Ben?
Al darse la vuelta encontraron al muchacho tosiendo fuertemente mientras que Kecleon y Gible le daban palmaditas en la espalda, finalmente apareció Fraxure que le dio un golpe más fuerte en la espalda y terminó botándolo de su silla. Al levantarse, Ben respiró profundo y miró a Iris molesto mientras decía:
-Gracias por casi ahogarme Srta. Mañas…
Al notar a Wally se levantó y el niño abrazó al muchacho con mucha felicidad, Ben se limitó a darle unas palmaditas en la espalda ya que solía ser tímido alrededor de desconocidos. Después de presentarlos, tomaron otras tres sillas para que toda la familia de Wally pudiera sentarse junto a ellos. Ahí, Wally les contó a sus amigos que su tío y su prima eran los únicos de su familia que sabían que tenía Pokemons y que ahora se encontraba en Mauville City con la esperanza de retar su tercer gimnasio.
-¿Ya tienes dos medallas? —preguntó emocionada Iris.
-¡Sí! —replicó Wally— cuando veníamos en camino para mudarnos, mis papás tuvieron que detenerse en Lavaridge Town y decidí retar ese gimnasio… ¡fue muy fácil!
-Eso solo fue suerte —comentó el tío de Wally— he escuchado cómo ha decaído la calidad de ese gimnasio y no puedes suponer que todos los líderes serán igual.
-¿Decaído? —preguntó Iris, ya que al ser una líder sustituto le llamaba mucho la atención el término que había usado el señor.
-Flannery jamás fue la mejor líder de gimnasio —comentó el tío sorprendiendo a los niños por su honestidad— al principio trataba de hacer las cosas a un modo que no le asentaban y ahora está desatendiendo mucho su gimnasio haciendo otras cosas.
-Me comentaste que se apuró mucho para tener la batalla de gimnasio contigo —comentó Wanda dirigiéndose a Wally.
-Sí, apenas se introdujo y saltó a la batalla, pero después de terminar me dio la medalla y se fue del edificio —dijo Wally.
-Es extraño ya que el abuelo de Flannery fue miembro de la Elite Four —comentó Wanda, al escuchar eso Ben puso mucha más atención a la conversación— ¿su nombre era Sr. Moore verdad?
-Sí, ya con eso esperaría algo más decente —agregó el tío de Wally— supongo que no es de familia.
-Por supuesto que no —dijo Ben produciendo sus primeras palabras en la conversación— no pueden esperar que esta tal Flannery sea igual al Sr. Moore… son dos personas completamente diferentes así que no vale la pena compararlos…
El comentario salió un poco más maleducado de lo que él esperaba, pero no pudo evitarlo. No necesitaba conocer a Flannery, no debería haberle molestado tanto como lo hizo. Pero no pudo hacer nada ya que al instante que escuchó sus comentarios se sintió identificado y Ben se preguntó si habían personas a su espalda que lo compararan con su abuelo… estaba seguro que lo que fuera que hablaran no sería algo bueno ya que no siguió su paso glorioso como todos esperaban…
-¿Qué hay de tus papás? —preguntó Iris intentando cambiar el tema de conversación— supongo que ellos deben de estar en Verdanturf esperándote o algo así.
-Bueno, mis papás tuvieron que salir por unos días por algo de su trabajo —dijo Wally— y me dejaron con mi tío que también vive en Verdanturf y justo ayer, él y Wanda descubrieron a mis Pokemons.
-No estoy de acuerdo con mi hermano cuando no te permitieron tener Pokemons —dijo el tío Wayne— entendería si no te dejaran tener tipo veneno o tipo hierba por tu enfermedad, pero creo que Kecleon y Ralts son buenos Pokemons para protegerte y hacerte compañía.
-Además -dijo Wanda con una iluminada sonrisa— tener Pokemóns jamás le hizo daño a nadie.
-¡Estoy de acuerdo! —dijo Iris y Ben se limitó a asentir tranquilamente, todavía se encontraba terminando su último plato— ¿entonces iremos juntos a retar el gimnasio?
-¡Suena increíble! —dijo Wally.
-No te precipites Wally, —dijo su tío— recuerda que vinimos aquí para que entrenaras, pienso que todavía es muy pronto para retar a Wattson.
-¡P-pero entrenamos mucho en Verdanturf! —reclamó Wally desesperado.
-Tranquilo primito, el gimnasio no se irá a ninguna parte —dijo Wanda intentando tranquilizarlo.
-¡Oigan! ¡Quítense de la mesa! —gritó un niño con gorra acercándose al grupo— ¡si quieren hablar váyanse al parque!
-¿Acaso eres ciego? —le preguntó Ben molesto al niño— ¿no ves que sigo comiendo?
-¡Cállate! —gritó el niño con gorra azul, a su lado había otro niño de gorra roja— ¡te reto a una pelea Pokemón! ¡Si pierdes me darás tu lugar!
-¡Yo también quiero pelear! —gritó el niño de gorra roja— ¡quiero sentarme entre esas dos lindas niñas!
-No gracias —la serenidad en el tono de Ben sorprendió al grupo, sobretodo a Iris y a Wally que conocían su actitud de cabeza dura y poco paciente.
-¡N-no era una pregunta! —gritó el niño de la gorra azul— ¡alguien peleará conmigo quieras o no!
-Pues mirate al espejo —respondió Ben— ahí encontrarás a un adversario gritón y maleducado para pelear.
Al escuchar eso, el niño de gorra azul empezó a gritarle muy enojado. Ben continuó ignorándolo mientras seguía disfrutando las lentejas, pero el niño se acercó y le tiró el plato cayendo en su camisa. Tanto Iris como Wally se levantaron molestos, listos para tomar el reto ya que Ben se quedó mirando la mancha molesto, había lavado esa camisa ayer en Slateport.
-¡Oye! —gritó furiosa Iris— ¡si quieres pelea aquí encontraste una! ¡Yo te reto!
-¡Y yo también! —gritó Wally con la misma seguridad— ¡n-no dejaré que traten así a mi amigo!
-Y yo iré por unas servilletas supongo… —comentó tranquilo Ben mientras se levantaba de la mesa y le pedía al tío de Wally y a Wanda que cuidara su lugar.
Iris y Wally caminaron junto a los dos niños a una arena de batalla que había en el centro del Food Court. Varios de las personas dejaron sus comidas a un lado para ver la batalla que estaba a punto de realizarse y tanto Wayne como Wanda observaron preocupados a Wally ya que nunca antes lo habían visto pelear. Ben estaba regresando con varias servilletas tomando su lugar otra vez, notó que Gible y Dratini se subieron arriba de él para tener una mejor vista del campo de batalla. Gible intentó lamer la camisa de Ben, pero el muchacho no lo dejó.
-¡Será una batalla de dos Pokemons contra dos Pokemons! ¡Una batalla doble! —el niño de la gorra azul señaló a Ben que seguía sentado en su lugar— ¡si ganamos nos darás tu lugar! ¡En esta batalla no se permite cambiar Pokemons!
-¡Oye niño! Si es una batalla doble de solo dos Pokemons... —gritó Ben desde su lugar queriendo molestarlo— ¿cómo podrían cambiar Pokemons ?
-¡Cállate! —gritó furioso el niño mientras sacaba una Pokeball y la lanzaba— ¡vamos Cacnea!
-¡Yo te elijo Taillow! —gritó el niño de gorra roja.
-¡Vamos Aron! —dijo Iris y su pequeña Pokemón saltó de su hombro al campo.
-¿Estás listo Ralts? —le preguntó Wally a su Pokemón, quien respondió asintiendo seguro— ¡vamos entonces!
Así los cuatro Pokemons se enfrentaron frente a frente, listos para luchar. Iris estaba dispuesta a defender a Ben sin duda alguna, él no hizo nada para provocarlo y era la primera vez que lo miraba actuar maduro.
-¡Cacnea! ¡Usa Poison Sting contra Ralts! —gritó el niño apuntando al pequeño Pokemón.
-¡Taillow, usa Peck sobre Aron! —gritó el otro.
-No dejes que te ataque solo así, ¡usa Headbutt! —dijo Iris.
Algo que llamó la atención a Wayne y a Wanda fue el hecho que Wally no le dijera a Ralts qué hacer, solamente se quedó ahí quieto quien parecía confiar en la extraña decisión de su entrenador. Cuando el Taillow notó al Aron yendo a toda velocidad para envestirlo, evadió el ataque haciendo que Aron cayera. Cuando el Poison Sting cayó sobre Ralts, el pequeño Pokemón Psíquico se decayó mostrando estar envenenado.
-¡Ja! —gritó el niño con gorra azul— ¡en tu cara!
Ben sonrió y dejó que una risa se escapara de su boca, confundido, el niño de gorra azul volteó a ver al muchacho de cabello explosivo. Ben respondió señalando a Cacnea que empezó a decaer también mostrando señales de haber sido envenenado.
-¿C-cómo? —preguntó el niño de gorra azul asustado.
-La habilidad de Ralts es Synchronize —comentó Ben con una sonrisa notando que Ralts se encontraba comiendo algo en medio de la batalla— Wally preparó a su Pokemón con una Pecha Berry para que su contrincante se envenenara a sí mismo sin lastimarlo, ¡genial!
Tanto Wanda como Wayde quedaron atónitos ante la astucia de su frágil familiar.
-¡Usa Confusion contra Taillow! —gritó Wally al notar que Aron estaba a punto de ser atacado por el Pokemon ave.
Así el pequeño Pokemón Psíquico logró saltar completamente sano para lanzar su ataque dandole un buen golpe al Pokemón volador. Iris sintió alivio porque cuando Aron cayó, lo había hecho de cabeza y se había quedado atascado por un momento en su espalda (situación que hizo que Ben se diera una buena palmada en la frente). Pero con el tiempo que le dio Wally y Ralts, Aron pudo darse la vuelta y continuar luchando.
-¡Gracias Ralts y Wally! —dijo Iris viendo a su compañero— ¡Aron! ¡Usa Headbutt contra Cacnea!
-¡Taillow! —gritó el niño de gorra roja— ¡usa Peck contra Ralts!
-¡Usa Double Team para evadirlo! —gritó Wally.
Mientras que Aron corría lo más rápido que podía para envestir a Cacnea, el pequeño pájaro se dirigió para atacar a Ralts. Pero creando múltiples copias de sí mismo, logró Ralts evadir el ataque y Aron logró aterrizar su ataque contra el Pokemón cactus.
-¡Usaré mi arma secreta! —gritó el niño de gorra azul— ¡Cacnea usa Sandstorm!
Creando una tormenta de arena que arruinó mucha de la comida en el comedor, para su suerte estaban en el área de afuera del Food Court así que no habían tantos clientes como adentro. El Pokemón convocó grandes ráfagas de arena y viento que empezó a hacerle un daño notable a Ralts.
-¿Qué haces? —le preguntó el niño de gorra roja a su compañero— ¡eso está lastimando a mi Taillow!
-No puede ser —dijo el niño de gorra azul sorprendiendo a Ben— su habilidad es Keen Eye, eso significa que ataques como esta no debería de afectarlo…
-¡Aron! —gritó Iris entre la tormenta de arena— ¡termina la batalla usando Headbutt contra Cacnea otra vez!
-¡Ralts! ¡Usa Confusion sobre Taillow!
Ambas ataques llegaron a sus contrincantes y así lograron ganar la batalla, era obvio que eran principiantes por su debilidad y falta de experiencia. La tormenta de arena se detuvo y los pocas mesas que habían afuera estaban con clientes furiosos y comida llena de arena. Ambos niños quedaron atónitos, sobretodo el de la gorra azul quien no parecía entender cómo habían perdido. Ben empezó a sentir una molestia en su mente, algo se encontraba en sus pensamientos que no lo dejaba tranquilo y después de dudarlo por un rato, Ben suspiró odiando por un momento a su conciencia. Se levantó de su asiento y miró a Iris y a Wally.
-Gracias chicos, yo me encargó desde aquí.
Totalmente confundidos, Iris y Wally observaron a Ben. El muchacho de cabello explosivo sacó de su mochila una baya Pecha y se la dio a Cacnea, el niño de gorra azul lo miró confundido y antes de que pudiera quejarse, Ben preguntó mientras se sentaba al lado del niño:
-¿Sabes cual es la habilidad de tu Cacnea?
-E-es Sand veil, —respondió casi enojado el niño.
-Mal —corrigió Ben— tiene una habilidad oculta llamada Water Absorb… lo sé porque tu ataque terminó dañándolo.
El niño de gorra azul observó a su Pokemón y comprobó que lo que decía Ben era cierto, pues tenía varios rasguños ocasionados por la tormenta de arena.
-Cuando viste que mi amigo y su Ralts no hicieron nada para evadir tu ataque, debiste suponer que algo estaba mal y detenerla —continuó Ben— además de estar envenenado, tu Pokemón tuvo que soportar una tormenta de arena y eso fue lo que hizo que perdieras…
El niño de gorra azul miró muy triste a su Cacnea, de alguna manera se sentía culpable de lo que había ocurrido. Todo había ocurrido tan rápido que ni había tenido tiempo de pensar y ahora se encontraba humillado y avergonzado de sus acciones.
-Escucha, tu Pokemón tiene una habilidad muy rara —comentó Ben— deberías de aprovecharlo de otra manera y enseñarle otras ataques que no sea SandStorm… también deberías de tener cuidado y no retar a un desconocido solo así, tuviste suerte que mis amigos se lo tomaran bien y no fueran malas personas que quisieran lastimarte a ti o a tu Pokemón… solo… ten mas cuidado, ¿ok?
Sin una palabra más Ben se levantó y cruzó sus brazos, se sentía incómodo y no sabía reaccionar muy bien ante esta clase de situaciones. Pero había visto que el niño de gorra azul no sabía como detectar habilidades al punto de no saber la habilidad de su propio Pokemón. Ben pensó en lo que le había contado el Sr. Engranaje y Wattson el día anterior y cómo habían personas peligrosas dispuestos a lastimarlos, de alguna manera se sentía responsable de esparcir su conocimiento si podía ayudar a otra persona que lo necesitara.
-¿Por qué lo ayudaste? —le preguntó Wally— si te trató mal hace un rato…
Ben no respondió instantáneamente, ni siquiera él estaba seguro de por qué lo había hecho. Luego recordó que la razón era por las enseñanzas de su abuelo, aunque fuera inmaduro muchas veces compartió su sabiduría con él y recordaba como ayudaba a las personas aunque no siempre fueran amable con él. Ben odiaba admitirlo, pero su abuelo era alguien sabio de buen corazón y supuso que era una de las pocas cosas que le había logrado transmitir: ayudar a los que necesitaban aunque no siempre te trataran bien.
-Alguien me dijo una vez "el malo no es malo sino ignorante…" —respondió Ben encogiendo sus hombros recordando a su abuelo— actuar cruel con ese niño inmaduro no me hubiera servido de nada…
-Fue muy lindo de tu parte Ben —comentó Iris con una sonrisa, orgullosa de su amigo.
Ben no pudo evitar sonrojarse un poco, odiaba la atención que estaba recibiendo así que se limitó a regresar a su lugar y buscar en su mochila otra camisa para cambiarse. Wally e Iris sonrieron, era bueno descubrir ese lado amable y maduro en el muchacho.
-Estoy impresionada Wally —dijo Wanda— ¡manejaste de una manera muy astuta esa batalla!
-Tal vez estoy en lo incorrecto y deberías de retar a Wattson con Iris —dijo su tío.
-Gracias, en verdad se los agradezco —dijo Wally con una sonrisa— pero preferiría pelear con el líder solo, ¿está bien si miro primero tu batalla contra él, Iris?
-¡Por supuesto! —contestó emocionada Iris— estaría bueno que vieras mi batalla, así te das una idea de cómo pelea el líder antes de retarlo… ¡mi victoria te ayudará a aprender!
-No te confíes tanto, Iris —comentó Ben tranquilamente molestando a la pequeña—. Incluso tú puedes perder si no tienes cuidado… como lo que pasó con Aron…
-Gracias por tu amabilidad… niñito…
Notas del autor: Stu Deeoh... ¿en serio? jaja ese nombre me pareció desde la primera vez tan extraño que no pude evitar pegarme una palmada en la frente. Espero que hayan disfrutado el capítulo :)
Amphy and Alex: No te preocupes, sigo viva y pienso seguir actualizando hasta terminar la historia. Es cierto, empecé este fic antes de que fuera anunciado ORAS. Habrán algunos cambios, pero serán más cambios de detalles y no tanto en la trama. Gracias por comentar. :)
Todo comentario siempre es agradecido.
