Capítulo 17: Impresión Amorosa & Prisionero con el Nano-Boom
(Hoenn, Ruta 112)
Nuestros dos pequeños héroes salieron temprano de Mauville para llegar lo antes posible a su próximo destino. En el camino, Iris batalló con unos cuantos entrenadores y Ben notó que su compañera iba mejorando poco a poco en las batallas. Siempre al terminar una, lo miraba como esperando su próximo consejo y aunque no siempre reaccionara muy bien por sus comentarios sinceros (los cuales la mayoría involucraba a Ben frustrado al ver cuántas oportunidades desperdiciaba durante la batalla) al final terminaba tomando más de algún consejo suyo. Empezó a aprovechar más las habilidades de sus Pokemons, usando Take Down con su Aron ya que su habilidad era Rock Head y otros ejemplos parecidos.
Después de un par de horas, llegaron a la estación del teleférico y Ben se preparó mentalmente para que Iris reaccionara como lo haría ella: gritando o bailando de la felicidad o cualquier otra cosa que lo humillara públicamente. Para su sorpresa, la niña no emitió ni un solo sonido, solo se quedó en silencio y seria observando con desconfianza el vehículo.
-¿Te da miedo montar el teleférico? —preguntó Ben con un tono más o menos burlón.
-¡No! ¡Déjame en paz! —le gritó Iris antes de darle la espalda, Ben solamente se mordió la lengua para no reírse mientras esperaban la hora de salida del vehículo.
En las últimas semanas, el volcán de Mt. Chimney había estado más activo que de costumbre así que ocasionalmente aquellos que vivían a su alrededor sufrían temblores frecuentes. Aunque no fueran muy fuertes para ser clasificados como terremotos, eran notables y eso logró espantar a varios turistas ya que se aproximaba una erupción en cualquier momento.
Los niños encontraron una enorme ventaja a ese temor ya que no habían muchas personas esperando el próximo teleférico. Subieron juntos al vehículo y Ben no pudo evitar sonreír al notar lo cerca que se había sentado Iris de él. No le molestaba, le daba risa verla tan asustada, era obvio que no le gustaba las alturas. Pensó que podría prestarle a Gible para tener un compañero de abrazos, pero recordó que estaba estrictamente prohibido sacar un Pokemón en el teleférico así que dejó esa idea a un lado.
-¿Quieres que te preste una mantita para que no te de miedo el viaje? —preguntó Ben molestándola.
-Si sigues así, te voy a patear.
-En cualquier lugar menos en la cara, —dijo Ben tranquilamente— ya llevo un récord de no sangrar por mi nariz y quisiera mantenerlo.
Iris decidió enfocar su atención en otra cosa que no fuera Ben o la horrorosa altura que estaba tomando el vehículo. Recordó el consejo de su abuelo quien siempre le decía que no mirara abajo, que la vista era más hermosa si miraba recto. Pero esta vez no pudo evitarlo, el vehículo tenía parte del suelo con un material transparente parecido al vidrio que casi la obligaba a ver hacia abajo. Miró a los otros pasajeros y solamente habían tres más: un escalador de montañas, una mujer con bata y otro hombre con una boina roja en su cara quien parecía haberse quedado dormido.
El de boina roja llamó la atención de la pequeña por su forma extraña de vestirse, en algún sentido era un estilo muy parecido al de Burgh (extravagante y colorido) pero en una versión más… ¿rockera? No estaba segura pero por lo menos pensar en él lograba distraerla de su miedo a las alturas y del tarado de Ben.
El viaje duraría por lo menos veinte minutos y se dio cuenta que el hombre extravagante rockero no fue el único en quedarse dormido, Ben se encontraba a su lado roncando a todo volumen. ¿Cómo no se había dado cuenta antes que roncaba mucho? Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el vehículo frenó abruptamente y casi al instante Iris abrazó con mucho miedo a Ben pensando que se iban a caer. Extrañamente, Ben reaccionó de manera parecida y sujetó a Iris igual de fuerte y asustado que ella. El vehículo se movió de un lado a otro de una manera fuerte por unos sólidos tres minutos y ambos niños se sentían aterrados. Finalmente el vehículo se detuvo y cuando Iris se dio cuenta del abrazo que compartía con su compañero, lo empujó para alejarse de él.
-¿Qué ocurrió? —preguntó asustada la mujer de la bata, todos los pasajeros se asomaron por la ventana para darse cuenta que su vehículo se había detenido justo a unos metros de la bajada.
-Esto no es normal —dijo el escalador de montañas que se acercó a un teléfono que había en la esquina del vehículo para darse cuenta que no funcionaba— estamos atrapados.
-Por Arceus… ¡oh por Arceus! —replicó un poco nerviosa la mujer de la bata— mi esposo me está esperando allá en el volcán… ¿qué vamos a hacer?
Ben e Iris se vieron mutuamente, sin estar seguros de cómo reaccionar ya que ver adultos actuar de manera tan nerviosa era una vista nueva para ellos. Iris siempre miró a su abuelo tranquilo, incluso en los momentos más agoviantes como las luchas que compartieron en el castillo del Equipo Plasma. Ben tenía que admitir que su abuelo podía ser un payaso el 89.7% de las situaciones, pero en el 10.3% restante jamás entró en pánico o algo parecido. Decidieron sentarse en una esquina del vehículo juntos mientras los dos adultos continuaban entrando en pánico, no querían estar cerca de ellos y solo por eso Ben dejó pasar lo cerca que Iris se había sentado de él. El escalador de montañas sacó una Pokeball de su bolsillo y dijo:
-Tengo un Graveller, estoy seguro que él podrá sacarnos de aquí. Estamos a unos pocos metros de la estación y podríamos bajar y caminar hacia ella.
-Disculpe señor —dijo Iris apenada levantando un poco su mano— ¿pero el ataque de Graveller no haría que el vehículo se cayera?
-Quita eso, —agregó Ben— deberíamos de agregarle el peso y la densidad, eso definitivamente debilitaría los cables y podríamos caer…
-No, no lo creo —respondió el adulto— dejen que los adultos manejen la situación mocosos insolentes.
A Iris no le agradó su actitud y Ben bufó sabiendo que el hombre no estaba pensando bien las cosas. Antes que pudieran responderle, una risa seca salió del hombre misterioso extravagante rockero y sin quitarse la boina de la cara dijo:
-¿No es irónico que dos niños sepan más que un adulto? Deberías de escucharlos amigos, pues tienen toda la razón.
-¿Y quién es usted para saber más que yo? —preguntó molesto el escalador.
-Por Darkrai, pero qué maleducado soy —el hombre se levantó de su asiento y se quitó la boina para revelar un rostro famoso que dejó a todos (excepto a Iris) con la boca abierta— me presento: mi nombre es Sidney Fosco, a sus ordenes.
El hombre dio una pequeña reverencia ante los demás pasajeros dejando claro su simpatía y clase que llevaba adentro de esa vestimenta particularmente rockera.
-Pst, Ben, ¿quién es él? —susurró Iris apenada, estaba segura que había escuchado ese nombre antes pero en ese momento no lo recordaba.
-¿Es en serio? ¿Así de desatenta eres? —preguntó asombrado Ben— es miembro de la Elite Four de Hoenn, es un experto en Pokemons Oscuros.
-Pokemons Oscuros… —repitió en voz baja Iris recordándose de Grimsley en Unova.
-Es una forma de describirme, pero agradezco la rápida descripción niño —interrumpió Sidney mientras le revolvía su cabello explosivo al niño— me encanta tu cabello hermano, me debes de pasar la receta del tinte que usas.
-Es natural… —agregó Ben enojado e Iris a su lado riéndose silenciosamente.
-Bien, quiero que me escuchen —dijo el miembro de la Elite Four con una voz autoritaria tomando las riendas de la situación— vine aquí para investigar extraños eventos que se desarrollaban en el volcán. Según los reportes oficiales que me dieron, los cables del teleférico han sido debilitados por el uso ilegal de transporte. Alguien ha estado usando estos cables y vine aquí para investigar el responsable pero ahora tenemos el problema que los cables no podrían resistir tanto peso inflingido por algún Pokemón. Si atacamos la puerta sin pensarlo podríamos romper el cable pero por el movimiento excesivo que haría el vehículo. Así que te recomiendo, compadre, que no saque ningún Pokemón.
Los cinco pasajeros discutieron después en qué debían hacer. Para ser más realistas los tres adultos se encontraban discutiendo, Iris se encontraba sentada sin saber qué decir y Ben estaba a su lado muy pensativo. Ben pensaba en todo lo que le había contado Gran-Gran y Wattson en Mauville y le preocupaba saber que existía la posibilidad de encontrarse con esos matones otra vez.
-Esto será lo que haremos —dijo finalmente el famoso Sidney Fosco señalando al escalador— tú y yo abriremos la puerta con nuestras propias manos. Señorita, tú podrías ir por tu esposo que dijiste que andaba en el volcán haciendo una investigación, ¿correcto?
-Sí —respondió la mujer— conozco bien el lugar y podría encontrar a mi esposo al instante.
Así pues, la mujer se preparó para salir y ambos hombres adultos se levantaron para empezar a abrir la puerta automática con sus propias manos. Al principio les costó, pero una pequeña apertura se hizo presente y la luz comenzó a entrar al vehículo. La mujer no parecía estar muy segura del plan ya que tenía miedo de quedar atrapada entre las puertas. Ben estaba tan distraído mirando por la ventana que no se fijó cuando Iris se levantó y mientras la mujer se quejaba por lo pequeño que era la apertura, la pequeña se deslizó fácilmente saliendo de ahí.
Ben continuó mirando por la ventana y cuando se dio cuenta que Iris estaba al otro lado de la ventana saludándolo con una sonrisa, se aterró por completo. Sidney, al notar a la niña afuera, se le resbaló la puerta así que accidentalmente lastimó las manos del escalador.
-¿¡Qué te pasa!? —gritó furioso Ben asustando a los demás pasajeros, pero como Iris estaba al otro lado no podía escuchar así que torció su cabeza preguntándose qué le decía su amigo, el muchacho sacó su Pokenav y marcó el número de Xtransevier de la pequeña.
-¡Hola Ben! —respondió Iris el Xtransevier con una enorme sonrisa mirando a través de la ventana mientras movía una mano.
-¡¿Acaso estás chiflada niña loca?! —gritó furioso Ben asustando a la pequeña y al resto de los pasajeros— ¿por qué saliste así nada más? ¿No se te ocurrió que tal vez era demasiado peligroso? ¿Estás loca?
-¡Oye! —gritó furiosa Iris a través del comunicador, su voz explosiva se hizo presente en el vehículo— ¡por lo menos estoy intentando hacer algo! ¡Tú estás ahí sin hacer nada!
-¡Obviamente no me quiero meter! ¿Acaso nadie te enseñó que cuando hay unos tipos usando los teleféricos de forma ilegal es muy probable que sean personas peligrosas?
Los niños continuaron gritándose mutuamente incomodando a los adultos, al principio parecían niños tímidos y silenciosos pero ahora mostraban una naturaleza más explosiva entre los dos. Continuaron así hasta que finalmente Sidney le quitó el Pokenav al niño empujando su rostro del aparato, harto de escuchar a los dos renacuajos gritarse como dos Murkrows furiosos.
-Hola niña, por lo que escuché tu nombre es Iris, ¿correcto? —preguntó el miembro de la Elite Four, la niña lo miró a través de la ventana y asintió—. Escucha nena, necesito que vayas al centro de control que básicamente queda en la estación del teleférico, tal vez encuentres a alguien quien nos pueda ayudar a salir de aquí. Pero, tu amiguito explosivo tiene razón, estoy seguro que hay personas peligrosas así que ten mucho cuidado.
-Iris —dijo Ben tomando de regreso su Pokenav— ¿podrías extender tus manos?
Extrañada, la pequeña se acercó un poco a la ventana y puso ver por el vidrio como su amigo se paraba en el asiento y sacaba una de sus Pokeballs y lo pasaba por la pequeña apertura que había en la ventana. Sacando su mano de la pequeña ventana, abrió la Pokeball y pudo ver a Gible materializarse a su lado con una gran sonrisa, después pasó su Pokedex por la pequeña apertura y cayeron en las manos de Iris.
-¿Por qué me das a Gible y tu Pokedex? —preguntó Iris confundida mientras abrazaba al dragón.
-Porque así estaré mas tranquilo, Gible puede manejarse bien en este habitad ya que es tipo tierra y el Pokedex te ayudará más a ti que a mi encerrado en este lugar. Ten cuidado por favor.
-¡Gracias Ben! ¡Regresaré pronto!
-¡Antes que te vayas! —gritó Sidney asustándola— llévate a mi amigo también.
Así volvió a repetir el mismo proceso que hizo Ben y alado de Iris se materializó un Pokemón blanco que se miraba poderoso y galante. Extendió el aparato de Ben y así pudo ver sorprendida la descripción:
-¡Es un Absol, el Pokemón catástrofe! ¿En verdad eres capaz de predecir catástrofes naturales? —el Pokemón siniestro simplemente la contempló con un gesto serio, pero la sonrisa de la niña no desapareció y supuso que el silencio significaría un sí— ¡Muchas gracias Sr. Sidney! ¡Regresaré con ayuda!
-¡Sé que lo harás! —respondió Sidney sacando su pulgar de la ventana.
(Unova, Nimbasa)
Burgh no podía creer que hubiera estado tanto tiempo trabajando en los últimos días. Horas después de haber recibido los regalos de la pequeña, el líder del gimnasio recibió una llamada con una oferta de trabajo que no pudo rechazar por lo importante que era. Los dueños del Teatro Musical Pokemón lo habían contactado para pedirle que pintara un mural en un área nuevo del edificio y un proyecto así de grande y prestigioso era casi imposible de rechazar.
No tuvo tiempo de siquiera contarle a sus amigos del proyecto, ya que después de llegar al teatro y revisar el espacio disponible (que era una pared y la parte interior de una cúpula) se puso a crear bocetos con diseños y propuestas. Ya tenía a sus nuevos jefes que le pedían algunas especificaciones (como incluir algunos colores o Pokemons en específico) así que tampoco podía ser un proyecto libre y propio como le hubiera gustado. Pero al final esto era una gran oportunidad y justo ayer habían aprobado el boceto que había enseñado con el diseño final del mural.
Esa mañana, vestido con sus nuevos mocasines blancos, se dirigió al teatro para empezar a pintar y en poco tiempo se dio cuenta de por qué no debió estrenar el regalo de la pequeña para esa ocasión. No manchó los zapatos, ¡por supuesto que no lo permitiría! Pero a la mitad del proyecto terminó quitándose los mocasines blancos y se paseó por toda el área del trabajo en calcetines.
Algunos lo vieron de reojo pensando seguramente lo bizarro que era el líder del gimnasio, la gran mayoría lo ignoró convencidos que todos los artistas tenían algún hábito extraño que "los ayudaba con su proceso creativo". Cuando algunos trabajadores le comentaron eso, Burgh se sintió un poco ofendido. Definitivamente estar descalzo no lo ayudaba en su proceso creativo, solamente morder su lápiz ciento setenta veces exactas era capaz de ayudarlo… ¡obviamente!
Después de terminar en el teatro, por ahora, Burgh decidió ir a visitar a Elesa al gimnasio. Tenía presente que en estos días no venían muchos retadores pero siempre la podía encontrar en su oficina personal en el edificio. Se puso de regreso sus zapatos y decidió comprar dos almuerzos a un vendedor cerca del teatro. Eran de esos famosos food trucks y ya había leído en le periódico un par de veces lo buena que era esa comida.
La recepcionista del gimnasio ya lo conocía así que lo dejó pasar ya que le comentó que no habían retadores. El edificio en verdad se miraba extraño cuando las montañas rusas estaban apagadas, todos los colores neones continuaban iluminando el camino pero sin los retadores se apagaban parte de las luces para ahorrar electricidad. Todo funcionaba con un sistema eléctrico extraño que la misma Elesa había diseñado, cosas que Burgh no entendía pero definitivamente tenían su ciencia atrás. Habían veces que el líder olvidaba lo inteligente que era su amiga cuando se trataba de cosas técnicas.
Entró a la oficina y se encontró con la líder sentada en su silla frente a la computadora. Quedó boquiabierto al ver su nueva imagen: su pelo rubio se había ido, ahora tenía un cabello negro brillante que resaltaba el color de sus ojos… ¿los cuales estaban rojos y llenos de lágrimas? Al verla así de triste, olvidó su primer impacto y se preocupó por ella.
-Burgh… no sabía que estabas aquí —dijo la belleza iluminadora secándose unas lágrimas, no estaba vestida con su vestido habitual y el líder la prefería así, se miraba más linda con un suéter blanco y jeans oscuros.
-Vine aquí de sorpresa… también te traje un almuerzo —comentó el líder levantando sus manos con las dos bolsas de comida, las dejó en el escritorio y sonrió a su amiga— me gusta tu pelo.
-Gracias… eso te hace el primero —confesó la líder tristemente cerrando su laptop— desde que me lo pinté ayer, ya todo el mundo tiene una opinión al respecto y ninguno ha sido muy amable.
-Por favor, no pueden ser tan malos —dijo Burgh ya que no podía siquiera pensar en algo malo con su nuevo estilo, ¡en verdad esos ojos azules lo hechizaban! La líder solamente lo miró y después de sentarse en su silla otra vez abrió su laptop.
-"El nuevo estilo de Elesa Inezia es un recordatorio de la realidad de las modelos: no importan lo poco natural que sea su cuerpo, mientras que tengas una peluca para resaltar tus ojos puedes seguir fingiendo en ser un modelo a seguir para las jovencitas de hoy" —dijo Elesa leyendo en voz alta, antes de que Burgh pudiera comentar, la belleza iluminadora continuó con otro— "Como habrán visto, la líder de Nimbasa, Elesa Inezia, se pintó el pelo negro. Ahora, no sé que es peor: ver cómo su piel blancuzca se hace más presente con su pelo que de por sí ya la hacía ver rara o su declaración cuando dijo que quería regresar al color natural de su pelo. Siendo una modelo como lo es ella, ¿qué es en verdad natural además de su obviamente-no-operado rostro?"
Burgh se quedó sin palabras, en verdad no podía creer que las personas fueran tan duros con ella por algo tan tonto como el color de su pelo. Él recordaba que le había comentado su amiga lo insegura que estaba para tomar la decisión, pero estos niveles ya eran ridículos. Elesa, para él, era hermosa y tenía que demostrárselo de alguna manera.
Dejando la comida en el escritorio, Burgh puso su mochila en el suelo para buscar sus instrumentos de trabajo. Elesa lo observó confundido y antes que le pudiera preguntar qué hacía, le líder se acercó a ella, la tomó delicadamente de la barbilla para levantarle un poco el rostro. Rápidamente le pidió que no se moviera y se sentó tomando una hoja a lazar que encontró en el escritorio de su amiga. Preparó su lápiz mordido y empezó a dibujar. No pensó en nada, solo miró a Elesa y se dejó perder en su rostro.
La belleza iluminadora jamás había tenido oportunidad de ver a Burgh dibujar seriamente. Obvio lo había visto hacer dos o tres garabatos en su cuaderno de notas cuando iban juntos a alguna reunión importante del trabajo (muchas veces terminaba regañándolo por no poner atención), pero había algo en sus ojos. Estaba acostumbrada que siempre la estuvieran viendo con lujuria o con prejuicio, pero la forma de mirar de Burgh era tan… extraña.
Había algo misterioso en su forma de mirar, parecía un científico observando algún fenómeno natural pero al mismo tiempo tenía el asombro de un niño mirando por primera vez algo asombroso. Que no se pudiera mover le molestaba, pero entendía la razón atrás de esa petición. Quiso distraerse mirando al artista intentando imitar su forma de mirar, quería analizarlo ella también. Sus ojos eran verdes claros, eso era algo que Elesa no se había dado cuenta.
Ese color de ojos eran nuevos para Elesa, había visto verdes oscuros pero el color que tenía Burgh parecía algo salido de un bosque. Eran claros, profundos y parecía como si tuvieran un toque de miel en ellos ya que se miraban algo amarillos cuando la luz los reflejaba desde otro punto. ¿Cómo no se había dado cuenta antes de esos ojos?
Finalmente Burgh bajó su lápiz y dicha acción asustó un poco a Elesa, no esperaba que terminara tan rápido. Revisó su reloj y se dio cuenta que había pasado casi media hora sorprendiéndose, ¿en verdad había estado tan perdida en los ojos de Burgh? ¿Qué le estaba pasando?
-Listo —eso fue lo único que dijo cuando le pasó la hoja con su obra.
La belleza iluminadora se quedó sin aliento. No podía creer lo que miraba porque era demasiado hermoso para ser verdad. Tenía un trazado sencillo y delicado, no era muy fuerte para que se viera rígido o demasiado suave. Era perfecto. Burgh había dibujado parte de su rostro (dándole un gran énfasis a sus ojos y sus labios) y también parte de su pecho y sus hombros. Lo que le resultó extraño era que no le había dibujado pelo y que había un extraño sombreado en su pecho en el lado izquierdo. El líder tipo insecto solo observó todo con una sonrisa, era obvio que su amiga se encontraba analizando su obra y si algo había aprendido con el tiempo era que tenía que dejar que el observador observara cuanto quisiera el tiempo que necesitara.
-Es hermoso Burgh… —comentó finalmente Elesa.
-¿Sabes por qué la dibujé sin pelo? —preguntó el líder, ella simplemente negó con su cabeza— porque lo más importante está aquí (señalando sus ojos) y aquí (señalando su propio pecho). Me gusta creer que los ojos son las ventanas de nuestras almas y me he cruzado con muchas personas Elesa… algunas ventanas son claras pero no tienen nada adentro, otras son sucias y ni siquiera te invita a querer descubrir que hay más allá de ellos. Y hay otros que están cubiertos con una misteriosa cortina, algunas veces llaman la atención pero te puedo jurar Elesa, te juro por todo lo que soy, que tus ojos son los más hermosos que he visto. No hay cortinas, no hay suciedad o misterio atrás de ellos. Solamente puedo verte a ti, algo que no importa cómo tengas el pelo o cualquier otra cosa siempre serás algo tuyo y es algo hermoso. El alma que puedo ver yo a través de tus ojos es solo una pequeñísima parte de lo que eres en verdad: alguien hermosa con un corazón generoso e inteligente. Lo linda que eres tú por fuera no es nada comparado con lo que eres por dentro.
Todo pensamiento o palabras que tenía Elesa en su interior habían sido robados por él, ¡la había dejado en un silencio completo! Jamás alguien le había dicho algo tan lindo y no esperaba esa clase de palabras del líder. Sabía que era un artista de dibujo y pintura pero ahora había descubierto que también lo era con palabras y sinceridad. No supo hacer más que acercarse y abrazarlo, le dio un abrazo grande, profundo y sincero. Burgh aceptó su abrazo y apoyó su cara en su cabello negro, no tenía que escuchar sus palabras para saber que había logrado su objetivo.
Se estuvieron abrazando por un buen rato hasta que finalmente Elesa se separó de él y con una sonrisa tomó la hoja de nuevo para seguir admirando el trabajo de Burgh. Algo que notó el líder era que había algo impreso en la parte de atrás de la hoja y dijo preocupado:
-¿Sobre qué hoja dibujé? ¿Era algo importante?
-Era un formulario de evaluación sobre el sistema eléctrico del Teatro Pokemón, —Elesa encogió sus hombros con una sonrisa— no te preocupes, puedo imprimir otro.
Burgh decidió regresarle la misma sonrisa ya que verla feliz lo hizo sentirse mejor. Sabía que la presión que enfrentaba era una muy grande si la comparaba con la suya. Aunque Burgh estuviera siempre expuesto a la crítica esos comentarios jamás se iban afuera de su vida profesional. Lo que era su apariencia era cosa suya y jamás lo molestaban con eso.
-Elesa —dijo Burgh llamando su atención— ¿qué le dijo una impresora a otra impresora?
-No lo sé —respondió la líder, él sabía que ella amaba las malas bromas.
-¿Esta copia es tuya o es impresión mía?
Escucharla reírse era todavía mejor, su sonrisa se miraba más linda si lo acompañaba con una risa. Ambos tomaron sus almuerzos, los cuales ya estaban fríos, y decidieron disfrutar su almuerzo afuera del gimnasio. Mientras caminaban a la recepción, la líder dijo:
-¿Qué le dice el 1 al 10? —le preguntó Elesa a Burgh— para ser como yo, debes de ser sincero.
La respuesta del líder fue pegarse en la frente con su mano, ¡era tan malo que le había dado risa! Se sentaron en un banco en frente de la rueda de la fortuna y comieron su almuerzo disfrutando la compañía del otro. A quien le importaba que la comida estuviera fría si tenían a un amigo para compartir chistes malos:
-¿Cómo se le llama a un café que acaba de salir de prisión? —preguntó Elesa— Ex-preso.
-Ese está peor que el anterior —respondió dramáticamente Burgh intentando ocultar su rostro en su envase de comida vacía.
(Hoenn, en las afueras de Mt. Chimney)
Sacando su Fraxure de su Pokeball, Iris dio un aplauso duro, uno que resonó por casi todo el acantilado donde el teleférico recorría, para su suerte este se había quedado atascado en una subida que no era tan empinada y no quedaba lejos del destino. Pero antes de iniciar su travesía para salvar a todos, Iris quiso hacer algo importante que necesitaba iniciar con un aplauso y su Fraxure imitó su acción sabiendo lo que hacía. Gible se paró a su lado intentando imitarlas mientras que Absol contemplaba todo con silencio, Iris finalmente se inclinó ligeramente con sus manos juntas diciendo:
-Gran protector de estas tierras, por favor cuida mucho a todos los que me esperan en el teleférico.
Después de un minuto de silencio, Iris miró sus alrededores y ver el gran ambiente que se expandía frente a ella la llenó de determinación. Comenzó a correr junto a los tres Pokemons, dispuesta a salvar a todos y afrontar cualquier reto que se pusiera frente a ella.
(En Mt. Chimney)
-Miren lo eficiente que pueden trabajar estos hombres cuando se les da la motivación correcta, mis bebés —dijo un hombre con cabeza de afro exagerado a sus tres Ludicolos.
Frente a él se encontraba un pequeño set de computadoras que mostraban el trabajo que estaban realizando sus rehenes. Uno de ellos era un hombre con pelo café y anteojos, con un cabestrillo sujetando su brazo y a su lado estaba otro hombre de pelo negro que usaba lentes también. Los dos siendo incómodamente vigilados por Ludicolos y varios hombres con uniforme de cuernos. Una de las miembros, con cabello café y mirada analítica, observaba cada paso que realizaban los rehenes asegurándose que estuvieran haciendo lo que se les pedía.
-Más les vale que encuentren lo que buscamos aquí, mis queridos nerds —dijo el hombre moviendo su cabeza, dejando que todo el volumen de su cabello bailara en el aire— gracias a Dakim, logré obtener el fragmento que están usando para registrar el área. ¡Este lugar parece perfecto para encontrar el precioso Orb que necesitamos!
Con un grito de emoción, el hombre de afro improvisó unos pasos de baile que sus Pokemons imitaron a la perfección. Se pasó unos momentos presumiendo sus movimientos de baile que ninguno de sus acompañantes parecía importarles e intentando ignorar su desinterés, el hombre miró a la de cabello morado y dijo:
-Courtney, iré a descansar y quiero que me mantengas al tanto de lo que está pasando. Mis queridos Trudly y Folly se quedarán contigo por si estos gusanos no se comportan, si no encuentran nada en media hora, arrójenlos a la bodega para motivarlos ¿entendido cariño?
-Entendido, Mirror B —respondió Courtney secamente.
-¿Cómo te dije que me llamaras, cariñito? —preguntó el hombre tomando con su mano ambos cachetes de la mujer, aprovechando al máximo su puesto más alto que ella en el trabajo.
-Lo lamento… mi Rey… —la voz de Courtney dejaba claro el desplacer que sentía tenerlo que llamar así, consiguió una reacción emocionada del hombre quien con unos aplausos se retiró para dormir un rato.
Los dos hombres rehenes, se vieron mutuamente preocupados sabiendo que a este paso no lograrían encontrar lo que este grupo maniático buscaba. No es que ellos supieran la verdadera ubicación del Orb, pero estaban convencidos que el método que estaban usando era erróneo ya que todo el tiempo que llevaban trabajando se basaba en intentar arreglar el programa que debían usar para encontrar dicho objeto. Mirror B no entendía que el programa estaba mal construido y no le importó, totalmente aterrados intentaron encontrar alguna manera para poder salir de esta situación sin salir lastimados siguiendo instrucciones.
Iris al principio intentó actuar seria ante la situación, pero poco a poco dejó que su imaginación tomara el control y empezó a sentirse como en una clase de misión secreta para salvar a sus amigos… y a Ben. Se sentía como una guerrera poderosa, una aventurera temeraria dispuesta a enfrentar cualquier cataclismo para salvar a los inocentes… y a Ben. Era una luchadora, una futura Maestra dragón heroína que haría todo por ayudar a los demás… y a Ben.
Empezó a subir la montaña con un canto determinado, saltando energéticamente con la compañía de sus tres Pokemons. Estaba lista para encontrar la estación del teleférico pero su marcha alegre fue interrumpida cuando su Xtransevier empezó a sonar. Miró el número de la llamada y al darse cuenta que era Ben, frunció el ceño ya que había matado "el ritmo" de su paso.
-¿Cómo estás? —preguntó Ben intentando disimular su preocupación con un tono desinteresado.
-Me fui hace cinco minutos —respondió molesta Iris, esperó una respuesta cínica de su compañero pero él solamente se quedó callado intentando ver qué más decir.
Notó por la video llamada que alguien más le pidió el Pokenav y así pudo ver a la mujer que se había negado salir del teleférico. Le explicó que su esposo se encontraba en el volcán y que seguramente se lo toparía ya que estaba con un grupo de investigadores intentando terminar algo que había comenzado unos días atrás. Sidney tomó el comunicador para advertirle que tuviera cuidado y que intentara ser más sigilosa.
-H-he tenido cuidado —comentó Iris apenada.
-Según Absol, andas cantando a todo volumen lo determinada que estás por salvarnos, ¡lo cual es genial! —levantó su pulgar y sonrió— pero en serio nena, ten más cuidado. Hay personas peligrosas allá afuera.
-¡Lo seré Sr. Sidney! —aclaró la pequeña colgando el Pokenav, con dos pequeñas palmaditas sobre sus cachetes, Iris se preparó para emprender su viaje con un tono más serio.
Saltó entre rocas y tierra, la subida cada vez se volvía más empinada y llegó a un punto en donde casi se resbala, por suerte su Fraxure y Gible lograron sujetarla a tiempo antes de caer. Miró pensativa la subida empinada, pero el Absol de Sidney pareció tener otros planes cuando se inclinó ante ella. La pequeña lo observó confundido y preguntó:
-¿Quieres que me suba?
Absol asintió y la pequeña se subió al Pokemón con mucha felicidad, Gible saltó rápidamente a su espalda y así el Pokemón empezó a saltar entre las rocas del terreno con mucha facilidad. Fraxure los seguía fácilmente escalando las rocas con sus garras y se encontraron en la cima. Antes que pudiera felicitarlos, Iris sintió que alguien la observaba y rápidamente apuntó hacia la dirección de esos ojos fisgones gritando:
-¡Gible, Fraxure! ¡Usen Dragonbreath!
Ambos Pokemons saltaron para atacar, pero los feroces rayos no alcanzaron su objetivo ya que fueron bloqueados por una gran roca que voló a dirección de nuestra heroína y sus Pokemons. Absol fue más rápido y de un salto, su garra brilló para cortar en dos pedazos la roca. Antes que pudieran preguntarse quién había lanzado dicha roca, un Pokemón café que parecía un dinosaurio saltó sobre las rocas.
-¡Es un Tyrunt! —gritó Iris mirando el Pokedex de Ben— ¡ten cuidado Absol! ¡Esto dice que podría masticar un carro si se enoja mucho!
-¿Quién eres tú? —preguntó una voz atrás del Pokemón.
-¡Mi nombre es Iris! ¡Necesito llegar al centro de control para salvar a mis amigos! ¡Están atrapados en el teleférico!
Una silueta apareció alado del Pokemón fósil y ambos saltaron para parar en frente de Iris, Gible, Fraxure y Absol se pusieron en frente de ella para protegerla, listos para luchar a su lado. La persona misteriosa usaba un uniforme con capucha y cuernos, pero al ver a la niña se quitó la capucha para revelar a otra mujercita que parecía tener cerca de su edad. Su piel era clara con ojos notoriamente oscuros, su pelo era del mismo color de sus ojos el cual era corto y todo sujetado en una pequeña cola de caballo.
-¿Cómo lograste salir del teleférico? —preguntó la niña, atrás de ella apareció un Whismur que se asomó tímidamente en su pierna, Gible obviamente la saludó moviendo su pequeña pata.
-Unos amigos abrieron la puerta y salí de ahí, —respondió Iris— ¿sabes cómo llegar al centro de control? ¿Quién eres tú?
-La torre de control está justo ahí arriba —dijo la jovencita apuntando a la punta de la siguiente subida empinada— aunque no encontrarás a nadie allá arriba, si quieres salvar a tus amigos tendrás que luchar contra el hombre que tomó a todo el personal del teleférico como prisioneros, incluyendo a dos científicos: Mirror B.
-¿Prisioneros? ¿Científicos? ¿Mirror B? —habían demasiadas preguntas pero pocas respuestas para Iris, el uniforme que usaba le recordaba mucho a los hombres que le había descrito detalladamente Ben en las afueras del túnel Rusturf semanas atrás— ¿eres uno de los malos entonces?
-¡No! —respondió la niña enojada pegándole un pequeño golpe en la cabeza de Iris— ¡es todo lo contrario niñita! Estoy con un disfraz para espiar a estos tarados, mi nombre es Zinnia Higana y estoy buscando a un entrenador muy fuerte y a los idiotas que le robaron el Pokemón a mi abuela.
-¿Buscas a un entrenador fuerte también? —preguntó sorprendida Iris acariciando su propia cabeza, no le había dolido el golpe pero sí había sido molesto.
-Así es, busco a mi futuro esposo, un entrenador muy fuerte y único que varias personas me han hablado —cuando Iris escuchó eso se preguntó si se refería al mismo que ella buscaba, Zinnia tomó sus propias manos para apoyar su rostro en ellas adoptando un tono enamoradizo— lo describen como un alma amable, nieto de un poderoso campeón y lleno de pasión y belleza como las mismísimas flamas de un Volcarona…
Tomó al Whismur que se ocultaba atrás de ella y lo puso frente a su rostro para empezar a dar varias vueltas intentando bailar.
-¿Futuro esposo? —preguntó Iris confundida— pero eres como de mi edad…
-¡El amor verdadero no tiene edad! —gritó Zinnia furiosa dejando a su Whismur atrás— tengo una misión en este mundo y quiero enfrentarlo con mi futuro esposo, si algún día lo conoces, ¡ni se te ocurra coquetearle! El nombre de mi futuro esposo es Benga Adeku.
Un fuerte estornudo llenó el vacío del vehículo en el teleférico, Ben no pudo evitar frotarse la nariz y sorprenderse al dar un estornudo tan fuerte. Pero esa sorpresa se fue rápido, Ben se encontraba recorriendo el pequeño vehículo nervioso, se sentía impotente y ver que todos los adultos lo observaban en silencio lo enojaba más. La mujer con bata se encontraba ayudando al escalador vendando su mano después de haber desinfectado las heridas y el famoso Sidney estaba tranquilamente afinando las cuerdas de una guitarra eléctrica que traía con él.
-Sabes, caminar de un lado a otro solamente hará que el vehículo se mueva más —comentó tranquilamente Sidney— ¿por qué no te sientas conmigo, compadre? Mientras te enseño a tocar mi guitarra te buscaré un apodo genial.
-¿Acaso soy el único que ve el problema? —preguntó frustrado el muchacho— ¿cómo esperan que esté tranquilo cuando sé que mi amiga está allá afuera sola?
-Wow, ¿la nena es tu amiga? —preguntó sorprendido Sidney— por la forma que se gritaban, pensé que eran rivales o algo así…
-Bueno… sí, no somos súper amigos pero tampoco somos rivales —Benga no estaba seguro por qué se tomó la molestia para aclarar lo que ni siquiera tenía claro, pero era la primera vez en todo el viaje que se refería a la niña como su amiga y le pareció extraño al darse cuenta de eso— ¡no importa! No quiero que le pase algo allá afuera.
-Nosotros tampoco queremos eso, pero esas emociones explosivas no creo que ayuden en algo —tenía su punto Sidney al decir eso— ¡ya sé! Tu apodo será Nano-Boom, por enano y explosivo que eres.
Con la guitarra recién afinada, el hombre empezó a improvisar un ritmo rockero y cantó:
Prisionero, con el Nano-Boom,
Esperando aquí, a la Nena excelsitud,
Esclavos del destino maldito, sin forma como Dito,
Rugiendo está, el Nano-Boom
Quisieras volar libre, como un Swablu
Impotente te sientes gritando entre dientes esa furia que crece entre cuatro paredes…
Prisionero, con el Nano-Boom…
Ben no le quedó más que dejarse caer en el asiento, enojado de escuchar la pésima letra y odiando cada minuto que pasaba con el miembro de la Elite Four. Era bueno tocando la guitarra, eso no lo negaba, pero saber que Iris estaba allá afuera sola le aterraba ya que cada palabra de Watson resonaba en su memoria. ¿En verdad Iris sería lo suficientemente fuerte como para poder enfrentar a esos malhechores que habían logrado asesinar a personas inocentes? Ben supuso que no podía hacer más que rezar en silencio y esperar lo mejor.
-¿¡Benga Adeku!? —preguntó asustada Iris— ¡Yo también lo he estado buscando! ¿Lo conoces?
-Así que conozco a mi primera competencia… —respondió molesta Zinnia cruzando los brazos.
-¿Competencia? —preguntó confundida Iris.
-A quién engaño, eres muy niñita para entender temas complicados como el amor —Zinnia encogió sus hombros al no encontrar peligro alguno en la niña suponiendo que alguien tan poderoso como Benga Adeku jamás se interesaría en una mocosa como Iris—. Te diré que todavía no lo conozco, pero sé que cuando lo haga será algo hermoso… es mi futuro esposo después de todo.
-¿Por qué dices que es tu futuro esposo si no lo conoces? —Iris en verdad estaba confundida con tanta charlatanería, olvidando por completo lo demás.
-Porque es nuestro destino, cuestiones del amor verdadero —Zinnia en verdad hablaba con confianza y seguridad— él es nieto de un campeón y yo soy nieta de una guerrera poderosa, es obviamente natural que seamos el uno para el otro.
Mientras que la niña continuaba hablando sobre fantasías confusas, Absol se acercó a Iris y la contempló seriamente. Ver a ese Pokemón le recordó que tenía otras prioridades en ese momento y miró a Zinnia que seguía sin parar diciendo como encontraría a su futuro esposo.
-Perdón Zinnia, pero me tengo que ir —Iris se subió sobre Absol y Gible se despidió de su Whismur— mis amigos me necesitan y necesito encontrar una manera de destrabar el teleférico.
-Perdón si hablé mucho de mi futuro esposo, es solo que en verdad me muero por conocer a mi verdadero amor y me cuesta mucho esperar. No deberías de destrabarlo sin antes pelear contra Mirror B —le recomendó Zinnia— hay una buena razón por la cual yo detuve el teleférico en primer lugar…
Así fue como Iris conoció a la responsable de su estancamiento en el vehículo colgante, resultaba que la abuela de Zinnia tenía un Salamance que fue secuestrado por un grupo peligroso y la joven partió de su pueblo para buscarlo. Entre sus viajes de investigación, se cruzó con el grupo que actualmente fingía ser parte esperando encontrar así al amado Pokemón de su abuela, pero lo único que descubrió fueron personas violetas que secuestraban personas y los tomaban como rehenes. Tenía miedo que los próximos visitantes en el teleférico fueran a sufrir el mismo destino que habían padecido los científicos y el personal del lugar, así que Zinnia decidió detener el vehículo cerca de la parada esperando que fueran salvados después por la policía que recién había contactado.
-¿La policía vienen en camino? —preguntó Iris.
-Sí, pero no sé cuánto se tardarán —respondió Zinnia— si en verdad quieres salvar a tus amigos tendrás que buscar a alguien quien logre destrabar los controles, lo atasqué intentando detenerlo y la verdad es que ahora no me puedo quedar, necesito investigar otro grupo sospechoso.
-¡Gracias por toda la información Zinnia! ¡Espero que logres encontrar al Salamance de tu abuela! —dijo Iris despidiéndose de la niña mientras que Absol comenzaba a saltar entre las piedras una vez más subiendo a la estación.
Zinnia se despidió con una simple sonrisa y al no verla, frunció el ceño rezando que Iris jamás fuera a conocer a Benga Adeku antes que ella. Jamás había visto al muchacho, pero tenía una vaga idea sobre su persona. Su abuela era una mujer que en su juventud había sido una entrenadora trotamundos y en su camino se cruzó con un entrenador poderoso que aspiraba ser campeón de Unova algún día. Se hicieron amigos y juntos recorrieron varios lugares para entrenar, Zinnia escuchaba desde pequeña sus anécdotas emocionantes y un día le mostró una foto del joven aspirante y le pareció guapísimo.
Al enterarse que le hombre en verdad se había vuelto un campeón la asombró por completo pero quedó decepcionada al saber que era un hombre mayor y viejo para ella. Su abuela le comentó que tenía un nieto y que solamente lo conoció una vez años atrás, lo describió diciendo: "es una viva imagen de mi amigo Alder cuando era joven: gentil, honorable y con grandes deseos de ser fuerte y poderoso… por lo último que escuché por ahí, este tal Benga está logrando su objetivo y actualmente es un entrenador muy fuerte". Eso era todo lo que Zinnia tenía que saber para enamorarse perdidamente de su fantasía, él nieto de un campeón y ella nieta de la jefa de su gente… ¡era tan romántico que era casi perfecto!
El chillido de su Whismur la trajo de regreso a la realidad, revisó el mapa de la región para marcar su próximo destino ya que tenía otras prioridades: encontrar el Salamance de su abuela antes de la fecha de su misión. Pero su viaje se alteró un poco al escuchar que Benga Adeku estaba en Hoenn y no pudo evitar emocionarse al imaginarse que era el destino: no solo encontraría al amado Pokemón de su abuela sino también a su futuro esposo.
Cuando Iris llegó a la punta del risco, se encontró en frente de la estación del teleférico y pensó que necesitaba encontrar al personal del lugar. Antes de recorrer la estación vacía, miró atrás preguntándose si algún día se encontraría con Benga, aquel que debía de entregarle la carta que le había encargado Alder. Pensó mucho en la descripción que Zinnia le dio, por alguna razón sentía que había algo ahí, una cosa que necesitaba darse cuenta o que lo estaba dejando pasar por alto…
Cuando finalmente conectó esas piezas en su mente, Iris dio un grito repentino que asustó a Gible y Fraxure, Absol se quedó en silencio observando sus alrededores atentamente.
-¡Por todos los dragones! —gritó Iris dándose cuenta de algo muy importante— ¡Sidney Fosco es el mismo Sidney que Grimsley me habló! ¡Necesito salvarlos si quiero darle el mensaje de Grimsley!
Sin una distracción más, Iris se preparó junto a los tres Pokemón para entrar a la estación del teleférico. Un olor fuerte a sulfuro volaba por el ambiente dejando claro la proximidad que estaban del cráter del volcán. Pero nada podría detener ahora a Iris, estaba determinada y dispuesta a luchar con todo para salvar a sus nuevos amigos del teleférico… y a Ben.
Notas del Autor: Hay una creencia popular en Japón que dice que cada vez que estornudas, alguien está hablando sobre ti a tus espaldas (lo que uno aprende viendo animes y leyendo mangas). Si no lo recuerdan, en el segundo capítulo Grimsley le pide a Iris que le de un mensaje a Sidney. Aclaración: Zinnia tiene trece años en mi historia (jamás dejan claro en el juego o manga qué edad tiene, pero fijo es adolescente o más grande… pero no en mi historia jaja). Espero que hayan disfrutado el capítulo :)
Amphy and Alex: Skyla se me hace que es de aquellas adolescentes que pueden ser súper responsables, pero que al mismo tiempo tienen sus momentos irresponsables como usar la línea de emergencias para repartir regalos XD Grimsley no es afeminado, solamente se arregla muchísimo confundiendo a Iris jaja Creo que esta es la primera vez que Chili no hace un mal tercio con Burgh y Elesa. Tienes razón, mi historia es antes que BW2 (yo amé tanto el nuevo gimnasio de Burgh, lo encontré más práctico que las paredes de miel que había en BW). El apellido de Iris está basado en el nombre de Drayden en alemán que es Lysander (purisísima casualidad), siempre escojo como apellidos de los personajes su nombre en otro idioma. Quién sabe cuándo llegará el día en donde Ben hable con él… un momento, ¡yo sé si yo soy la que escribe la historia! Mua ja ja (risa malévola). Muchas gracias por comentar :)
Arok Amateratsu: Ha sido difícil escribir, pero terminaré la historia a como de lugar (ya sabes, la vida puede ser ocupada y un poco estresante). Yo también lloré cuando escribí lo de Iris y el video, sé cómo se siente extrañar a los seres queridos. Oh Skyla… robándote el corazón de los lectores como siempre jaja ¡muchas gracias por comentar!
VickySMC: ¡Muchas gracias! ¡Qué bueno que hayas disfrutado Cruzando Fronteras! (Extraño tanto a los personajes que no puedo evitar incluirlos en alguna parte de la historia) y no tienes idea de cuánto disfruto escribir historias con personajes que no estén desarrollados (me hartó no encontrar historias que no fueran de Ash o OCs). Wow, pasó mucho tiempo desde que escribiste este comentario, ¡fue gracias a ti que escribí mi otra historia sobre Diantha y Malva! Así que te agradezco por la inspiración y por el comentario :)
Todo comentario siempre será agradecido y muy apreciado :)
