Capítulo 19: El Regalo de Drayden (Parte 1)
Ben pensó que ver a Gible y a Fraxure ser atendidos atentamente por la enfermera Joy traería algo de tranquilidad a Iris. Pero estaba mal, muy mal. No dejaba de ver a través del vidrio de la sala de espera con mucha culpabilidad, con sus dos manos empuñadas en cada lado de su cuerpo emitiendo todo el estrés y tristeza que sentía. El muchacho sabía que ese era el momento para decir algo que la tranquilizara, ¿pero qué decirle? Prefirió mantenerse en silencio y cuando la enfermera salió de la sala de tratamiento, pasando una mano sobre su frente agotada, Iris corrió frente a ella sin poder hablar. Tenía lágrimas en los ojos y era obvio que estaba asustada.
—Tanto Gible como Fraxure están en perfectas condiciones, solo necesitan descansar por un par de días y estarán como nuevos, —les dijo la enfermera con una sonrisa, Ben ya sabía que los Pokemons estarían bien, sabía que eran lo suficientemente fuertes para sobrevivir—. Les recomiendo que mientras se recuperan, visítenlos lo menos posible. El tratamiento que les estamos dando puede bajar un poco su sistema inmune y pueden contagiarse más fácil de cualquier germen que traigan de afuera.
—¿Podemos verlos ahora? ¿Por favor? —rogó Iris a la enfermera.
—¡Claro! Solo les pediré que primero se laven las manos por allá.
Ambos niños obedecieron y al momento que entraron al pequeño cuarto de tratamiento, tanto Fraxure como Gible vieron agotados sus entrenadores. Se veían adormecidos y sabían que se debía al tratamiento. Iris rápidamente fue a abrazar a su Pokemón y Ben tranquilamente acarició al suyo, se veía con náuseas el pequeño dragón y no quería que le vomitara encima.
—¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón!
—Iris, —dijo Ben finalmente desesperado de seguir oyendo a su compañera culparse por algo como eso—. Deja de actuar así, es tonto…
—¡No, no lo es cuando fue mi culpa! —respondió furiosa Iris soltando a su dragona—. ¡Debí haber sido más fuerte! ¡Debí haber sido más responsable! Yo… casi los pierdo Ben… perdóname…
—Iris, me has pedido perdón unas quinientas veces entre ayer y hoy, —apenas había pasado un día desde el incidente en Mt. Chimney pero se sentía como si hubiera sido una eternidad.
Después de haber llegado a Lavaridge Town, los niños no dudaron en llevar a sus compañeros al Centro Pokemón. No tenían idea de qué había ocurrido con Sidney o los otros dos científicos que Iris había logrado salvar, pero no parecía importarle a Iris en ese momento. En su mente, ahora solo pensaba en sus Pokemons y cómo había arriesgado tanto en una movida tan impulsiva. Un largo silencio siguió en la conversación, ninguno sabía qué decir ya que cada uno tenía algo en mente. Mientras que Iris continuaba ahogándose en su propia culpa, Ben se preocupaba por otras cosas.
Ben fue el primero en dejar la habitación, notó que su Gible estaba cansado y después de asegurarse que se quedara dormido, salió el cuarto y sacó su Pokenav. Marcó el número del Wattson y después de unos segundos, pudo escuchar su voz por el dispositivo.
—¡Hola Ben! ¡Siempre bueno recibir tus llamadas! ¡Oye Naje-Naje! ¡Ben llama!
—¡Hola Ben! —el muchacho reconoció la otra voz del Sr. Engranaje—. ¿Cómo estás muchacho? Más te vale que no estés haciendo llorar a Iris.
—No… la verdad es que… bueno, ¿se recuerdan de lo que hablamos? —Ben miró sus alrededores preocupado, no quería llamar la atención y se alejó lo más posible del cuarto buscando un pasillo desolado mientras continuaba hablando por el Pokenav—. Sobre… los bandidos.
—Sí, lo recordamos, —dijo Wattson cambiando su tono alegre por uno serio—. ¿Qué pasó?
—Bueno… estábamos en teleférico y quedé atrapado con otras personas. Iris logró salir sin que me diera cuenta y nos separamos por unas horas. Para hacerlo corto, Iris se encontró con un tipo que parece estar con los mismos bandidos que nos atacaron en Petalburg Woods y en el Rusturf Tunnel.
—¿Estás seguro que son los mismos bandidos Ben? —preguntó Naje-Naje.
—Bueno, por la forma que Iris lo describió tenía aspecto ridículo y eso parece ser común con esos idiotas, —dijo Ben describiendo a Mirror B. pensando al mismo tiempo en Dakim y en su estúpido taparrabo morado sobre traje blanco—. Y segundo es por el Pokemón que usó para escaparse, soltó a un Salamance que actuó de una manera parecida al Dragonite que usaron ellos para atacarnos en Petalburg Woods. Salvaje, con ataques que nunca he visto antes… ¡y eso es mucho decir! Ustedes saben que crecí viendo peleas toda mi vida.
—Lo sabemos Ben, lo sabemos, —respondió el Sr. Engranaje—. Por ahora no hay mucho que hacer, Flannery ya tiene suficiente de qué preocuparse y tú necesitas cuidarte a ti y a Iris. ¿Cómo está ella?
—Se siente culpable y no está siendo fácil estar con ella sin que llore o siga disculpándose, —respondió el muchacho rascándose el cuello—. Pienso que es impulsiva y algo torpe pero… jamás la culpé por lo que pasó, sería tonto hacerlo porque ella no eligió pelear con un tipo loco con afro. Me refiero… estoy más enojado con ellos que con ella.
—¡Excelente respuesta mi muchacho! —escuchó una risa de Wattson sin entender por qué se reía—. Eres maduro y aguafiestas para tu edad niño, pero eso es algo bueno en casos como éstos.
—¿Sabes qué tienes que hacer para que Iris deje de actuar tan culpable y triste todo el tiempo? —preguntó el Sr. Engranaje.
—¿Qué cosa, Gran-Gran?
—Abrázala.
—¿Qué?
—Dale un abrazo, —dijo el Sr. Engranaje con un tono pícaro—. Te aseguro que si le das uno, pero uno que en verdad sea de los buenos abrazos, se sentirá mejor y dejará de disculparse.
—¿Qué tiene que ver un abrazo con todo esto? —preguntó molesto Ben—. ¡No la voy a abrazar solo así por que sí! Un momento… ¡los estoy llamando por otra cosa! ¡No me cambien el tema!
—Solo decimos Ben, que si quieres que Iris deje de sentirse tan mal, dale un abrazo y eso la ayudará… —insistió Wattson un un tono burlón moviendo sus cejas.
—Sin cambiar el tema… —respondió Ben molesto—. Necesito saber si hay algo nuevo en el caso, además de lo que ya les dije. ¿Están todos los líderes involucrados en la investigación? ¿Qué más puedo hacer para ayudarlos?
—No podemos decirte todo Ben, sabes que no eres parte de la investigación desde una perspectiva oficial —respondió Wattson seriamente—. Pero sí, todos los líderes y los miembros de la Elite Four están involucrados. Obviamente también está la policía y tu abuelo ya está notificado de la situación. Preferí contarle de las cosas ya que se iba a enterar de una u otra manera, pero antes que entres en pánico: no, no le dije nada sobre ti.
—Lo mejor que puedes hacer ahora Ben es entrenar y volverte más fuerte, —recomendó el Sr. Engranaje—. Por lo que entiendo, solo Iris está haciendo el reto de los gimnasios y pienso que estaría bueno que tú entrenaras también. No es porque no te creamos fuerte, pero sabemos que el peligro que representan estos bandidos es real. Si quieres protegerte a ti mismo y a Iris, no puedes dejar de apuntar a ser el más fuerte.
—Es cierto, necesito entrenar un poco más… —admitió Ben—. Pero por ahora, necesito que mi Pokemón se recupere y asegurarme que Iris no se ahogue sola con sus lloriqueos…
—Está bien Ben, te mantendremos al tanto de la situación de la información que te podemos compartir, ¡mucha suerte muchacho!
Cuando Ben estaba a punto de colgar, escuchó:
—¡Ben! ¡Espera!
—¿Qué pasó Gran-Gran? —preguntó Ben preocupado, el tono que había usado el Sr. Engranaje se escuchaba urgente.
—Recuerda lo del abrazo…
Sin dudarlo, cortó la llamada bufando molesto. Ben zapateó por un momento sus sandalias, pensando lo tonto que sonaba darle un abrazo a Iris. Se vería tan fuera de lugar, la simple idea lo incomodaba y se convenció que la niña era lo suficientemente grandecita para resolver sus problemas sin abrazos.
Volvió al cuarto y miró a Iris parada afuera de la habitación, viendo a través del vidrio a los dragones.
—¿Qué haces afuera? —le preguntó Ben.
—La enfermera Joy me pidió que saliera ya, que necesitaba dejar a Fraxure y a Gible descansar, —Iris se limpió la nariz y los ojos, lista para empezar a llorar otra vez—. No puedo creer que todo esto pasó porque no tuve más cuidado…
Y ahí venía de nuevo, el lloriqueo que no había parado desde el momento que la encontró en Mt. Chimney. Ya se había cansado el muchacho y decidió tomar riendas en el asunto, le dio la vuelta a Iris y tomándola de los hombros le dijo:
—Iris, en serio, ya deja de actuar así.
La niña lo miró sorprendida, no estaba segura de cómo sentirse ya que el muchacho había usado un tono algo agresivo para la situación. Ben rápidamente se dio cuenta de su error y soltándola aclaró su garganta diciendo:
—Escucha… lo que pasó fue feo. Lo sé, recuerda que también perdí contra un dragón manipulado por bandidos en Petalburg Woods contigo. Es solo que… es que ya fue suficiente Iris, déjate de culpar.
Iris continuó mirándolo, todavía con lágrimas en los ojos.
—Lo que intento decirte es que… es que nunca me enojé contigo por lo que pasó, —Iris pareció sorprenderse por lo que decía Ben—. Estoy enojado con esos imbéciles, obvio pero… pero ya deja de actuar así. Fraxure no está enojada, Gible jamás se enojaría contigo… yo tampoco lo estoy. Así que… por favor, no sé como decirlo con palabras más… ¿mejores? Pero intenta superar esto y seguir adelante. No se siente como tú verte así.
Iris simplemente se acercó al muchacho y apoyó su cabeza sobre su hombro, con sus dos brazos colgando de manera rara mientras lloraba en el hombro del muchacho. Ben se quedó tenso por un momento y sin saber qué más hacer, le dio unas palmaditas en la espalda incómodo y pensó en lo que le habían dicho los viejos de Mauville. Incómodo, puso su otra mano en el hombro de la niña e Iris no dudó en abrazarlo fuerte, era incómodo que lo abrazaran pero no tenía de otra. Tenía que aguantarse ya que si la empujaba, seguramente lloraría más.
Iris finalmente lo soltó y por una última vez, se secó sus lágrimas con su manga empapada de mocos y agua.
—Gracias Ben, —dijo Iris con una pequeña sonrisa.
—De nada, —respondió el muchacho intentando hacerse el desinteresado.
Su pequeño momento fue interrumpido cuando vieron tres adultos familiares acercarse a ellos. Era el Profesor Cozmo con su esposa, ya atendido el hombre con vendajes y un yeso.
—¡Es un alivio que los encontrara! —dijo el profesor Cozmo—. Nunca tuve tiempo para agradecerles, en verdad me salvaron allá atrás.
—Deberíamos llevarlos a comer, —propuso la esposa del profesor Cozmo—. ¿No teníamos un cupón de oferta en ese restaurante con vista a volcán?
—Creo que sí… ¿qué fecha es hoy? —se preguntó en voz alta el profesor, viendo su Pokenav respondió su pregunta—. 7 de Julio… ¡Sí, creo que todavía podemos usar el descuento que tenemos!
—¡¿7 de Julio!? —gritó Iris aterrada, tomando desapercibido a todos y haciendo que Ben saltara un poco del susto—. ¡No puede ser! ¿En serio es 7 de Julio?
Al mismo tiempo que gritaba del pánico, revisaba su Xtransceiver, Ben tomó su distancia ya que había aprendido que cuando Iris se ponía así de nerviosa, cosas inesperadas podían ocurrir.
—¿Se podría saber qué te pasa? —preguntó Ben desesperado de su actitud rara.
—¡El 12 es el cumpleaños de mi abuelito! ¡Necesito encontrarle un regalo! —dijo Iris preocupada caminando en círculos alrededor de Ben y al mismo tiempo que hablaba rapidísimo—. ¡Quería regalarle un Pokemón pero él solo usa tipo Dragón y quería atraparle uno pero me olvidé de revisar en dónde hay y no sé que voy a hacer en tan pocos días y también…!
—¿Tipo Dragón? —preguntó el Profesor Cozmo, Iris asintió finalmente deteniéndose de caminar en círculos alrededor de Ben, que para ese punto ya estaba mareado—. ¡Yo sé donde puedes encontrar! Cerca de aquí hay un desierto y ahí puedes atrapar Trapinchs.
—Necesitas viajar con unos visores y ropa especial y como tú salvaste a mi esposo y tu lindo amigo me dio mucha compañía, podría regalarte el equipo en un par de horas, —agregó la esposa del Profesor Cozmo con un guiño.
—¿En serio harían eso por mi? —ambos profesores asintieron y Ben se sonrojó, no le gustaba que lo describieran como "lindo". Iris sin dudarlo se lanzó a abrazar a la pareja Cozmo sorprendiendo a ambos científicos—. ¡Muchas gracias!
—Cuidado con el yeso, —dijo el profesor con una pequeña risa.
Mientras los abrazaba, Iris se dio cuenta de algo y muy triste miró el vidrio a Fraxure y a Gible. Habían veces que Ben podía leer a Iris como un libro abierto, podía ser muy predecible y con un suspiro dijo:
—No te preocupes por Fraxure, yo la cuidaré mientras tú vas a atrapar el regalo de tu abuelo raro ese.
—¡Gracias Ben! —gritó Iris felizmente abrazando al muchacho.
—¡Agradéceme de lejos!
Con el visor especial y un traje de una sola pieza de color rosa, Iris se preparó para salir hacia el desierto de la ruta 111. Antes de irse, visitó por última vez a Fraxure quien ya estaba consciente. Al ver a su entrenadora, obviamente quiso irse con ella.
—Lo siento, pero hoy no Fraxure. Necesitas quedarte y descansar. En serio perdóname.
Iris la abrazó y sintió ganas de llorar otra vez, nunca antes se había separado de su dragona y era difícil para ella dejarla aunque fuera por una sola tarde.
—No te preocupes, no te quedarás sola, —Iris miró al otro lado de la habitación donde Ben se encontraba con su Gible—. Ese niño feo te cuidará y sé que lo hará bien.
—Fea es tu cara, niña loca.
—Regresaré pronto Fraxure, lo prometo. Es por mi abuelito.
Con un grito seguro, Fraxure le deseó suerte a su compañera y cuando estaba a punto de irse, Ben la detuvo.
—Si vas al desierto, te recomiendo usar a tu Aron ya que no le afectará mucho el clima tormentoso al igual que tu Archen, —Ben sacó una Pokeball y Dratini rápidamente se materializó para rápidamente acomodarse en los hombros de Iris como bufanda—. Llévate a mi Dratini por si las dudas, aunque déjalo entrar en tu traje para que no se lastime.
—Un momento, ¿me prestarás un Pokemón? ¿Después de todo lo harás? —preguntó Iris sorprendida mientras que Dratini buscaba una manera de entrar al traje.
—Sí, aunque mejor te lo doy en su Pokeball, así no le lastimará con la tormenta de arena, —casualmente el niño regresó a su Pokemon a su esfera y se lo presentó a Iris, sacó de su bolsillo una Ultraball y se la dio a Iris—. No lo arruines.
—Ben… —cuando Iris se preparó para abrazarlo, Ben extendió su mano para detenerla.
—No gracias, no quiero tus abrazos, —la niña bufó enojada y le muchacho cruzó sus brazos—. Solo asegúrate de no quedar enterrada en la arena niña, puedes caer fácilmente en un hoyo si no tienes cuidado.
Iris odiaba que rechazaran sus abrazos y sin dudarlo, le sacó la lengua a Ben quien también respondió de forma parecida. Tan pronto se fue Iris, entró la enfermera Joy quien le dijo a Ben que ya les daba el alta y que necesitaba que salieran de la habitación para darle el cuarto a otro paciente. El muchacho frunció el ceño y dijo:
—¿Y ahora qué voy a hacer?
(Ruta 111, Iris)
No fue un camino muy largo al desierto ya que el Maniático de los Fósiles (quien andaba por ahí también) se ofreció en llevarla en auto. Aunque tuviera unas cuantas lesiones, no tan serias como el Profesor Cozmo, quería aprovechar para buscar más fósiles en la ruta 111. Tenían diferentes objetivos y el obre simplemente se ofreció a llevarla, una vez que llegaran ahí cada uno tomaría su propio camino. Despidiéndose una última vez del auto que se alejaba en el desierto, Iris preparó sus visores y cerró por completo su traje rosado de una sola pieza para empezar a explorar el extendido paisaje silencioso.
Sacó a su Aron y se sorprendió de no encontrar una tormenta de arena. Por lo que le había contado Ben y los profesores, se suponía que eran frecuentes y decidió aprovechar el silencio para llamar a alguien quien seguramente sabría de desiertos mejor que nadie. Sacó su Xtransceiver y marcó un número, esperó por un rato y finalmente le contestaron:
—¡Hola chiquitita! —dijo Clay al otro lado de la pantalla—. ¡Tiempo de no escucharte! ¿Cómo estás?
—¡Hola Clay! ¡Estoy en la ruta 111 buscando un Trapinch para mi abuelito por su cumpleaños! No le digas a nadie porque es un secreto, —respondió Iris poniendo una mano sobre su boca susurrando.
—Secreto guardado, ¿así que la ruta 111? —dijo Clay acomodándose en su enorme silla de cuero con cuernos de Tauros atrás—. Sé de ese lugar… un desierto relativamente grande, pero no tan peligroso… dijiste que querías atrapar un Trapinch, ¿cierto?
Iris simplemente asintió.
—Te recomiendo buscar cerca de cuevas, no adentro de ellas, pero cerca, —dijo Clay con una sonrisa sabia—. Escucha chiquitita, los Trapinch les gusta ocultarse cerca de las cuevas porque a ciertas horas del día hay sombra y eso les gusta. ¿Entendido?
—¡Gracias Clay! —dijo Iris feliz, su Aron empezó a jalarle el pantalón y se dio cuenta que se acercaba una tormenta de arena—. Tengo que irme, pero gracias por tu ayuda. ¡Adiós Clay!
—¡Adios chiquitita!
Al colgar, rápidamente se ajustó sus visores y cuando la gran nube de arena comenzó a azotarla, Iris agradeció tener el equipo correcto y empezó su viaje. Al principio le costó distinguir lo que había cerca suyo, pero pronto empezó a encontrar Pokemons en su camino. Para su mala fortuna, ninguno parecía ser lo que buscaba encontrándose solamente con Baltoys e incluso terminó chocándose con otro entrenador.
—¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo? —preguntó confundido el entrenador sacando un Camerupt, al ajustarse mejor sus anteojos y cuando la tormenta de arena bajó un poco su intensidad, notó a una niña mirando con fascinación su Pokemón con un Aron en su hombro—. ¿Quién eres tú y qué quieres? No me interesa perder mi tiempo para pelear con entrenadores.
—Lo siento, no te vi y me choqué contigo por accidente, —explicó felizmente Iris notando que éste entrenador era particularmente robusto y podía distinguir un poco de cabello negro saliendo de sus lentes protectores—. ¿Has visto un Trapinch? Estoy buscando uno.
—¿Qué si he visto uno? ¡Sí he visto muchos estúpidos Trapinchs por estar en este estúpido desierto por semanas! —dijo furioso el muchacho con un berrinche—. Pero adivina qué, niñita, no tengo tiempo para desperdiciarlo en ti. Estoy buscando a alguien y estoy harto de este estúpido lugar.
—¿Por qué eres tan infantil gritándome así? —preguntó Iris molesta, esa mala actitud le recordaba mucho a Ben.
—Te diré por qué, porque la vida no es justa y estoy harto de sentirme perdido, —el entrenador frustrado se sentó en el suelo al mismo tiempo que se revolvía su cabello negro—. No tengo trabajo, no tengo amigos y ahora estoy perdido en un desierto buscando a alguien que seguramente se está escondiendo de todos. ¡Ya no sé qué hacer!
Iris sintió lástima por el muchacho, se le veía triste y se preguntó si podía hacer algo por él. Un abrazo sería raro, Drayden le había enseñado que no se tenían que abrazar a extraños. Con una sonrisa, se paró frente al muchacho y extendió su mano diciendo:
—Mi nombre es Iris y quiero ser tu amiga.
Sorprendido por su amabilidad, el muchacho quitó su vista de la niña por un momento para ver apenado el suelo del desierto. Seguramente se habría arrepentido de haberla tratado tan mal sin razón alguna. Finalmente la miró, que seguía con su mano extendida, y la tomó agitándola delicadamente diciendo:
—Soy Tabitha…
—Dijiste que estabas buscando a alguien, ¿quién es? —preguntó Iris mirando todo el desierto, ahora que la tormenta se había calmado incluso más, pudo apreciar más el paisaje—. ¡Podríamos buscar juntos!
—No… tú buscas a un Pokemón y yo busco a alguien que no creo que esté aquí… —respondió triste Tabitha rascándose el cuello—. Creo que es hora que me vaya y busque en otra parte.
—Oh… —respondió la niña sin estar segura qué más decir.
—Pero sí te puedo en dónde vi muchos Trapinchs, —cuando mencionó el nombre del Pokemón, los ojos de Iris se iluminaron tanto que Tabitha pudo verlo a través del visor.
—¿En serio? —preguntó emocionada la niña acercándose el muchacho quien seguía sentado en el suelo.
—Claro, por allá hay unos cañones enormes donde muchos Trapinchs hacen sus nidos, —comentó Tabitha apuntando hacia una dirección del enorme desierto—. Solo sigue esa silueta de esa montaña y llegarás ahí, no es difícil de perderse ahora que no hay tormenta de arena.
—¡Gracias Tabitha! —el abrazo de la niña no fue respondido por el joven adulto, que se veía incómodo con el contacto físico—. ¡Espero verte otra vez y que encuentres a quien estás buscando!
—Gracias emm… ¿Iris, era? —la niña asintió y Tabitha se levantó del suelo y se sacudió su ropa—. Espero que encuentres el Trapinch y ten cuidado con sus nidos, puedes caer en una trampa y quedar adentro de sus túneles.
Con una última sonrisa, Iris se despidió del joven adulto con gritos moviendo sus dos manos de manera alegre, Tabitha simplemente movió su mano para responderle y logró sacarle una pequeña triste pero legítima sonrisa. Con un corazón determinado y fuerte, Iris se ajustó sus lentes protectores para seguir buscando al Trapinch para su abuelo.
(Lavaridge Town, Ben)
—Y llegamos, —dijo Ben viendo la entrada del lugar que había estado buscando desde hace una media hora. Sacó dos Pokeballs y liberó a Fraxure y a Gible, se veían cansados y vieron confundidos al entrenador al verlo con un traje de baño frente a una entrada con banderas extrañas—. Perdón que los interrumpa pero esto les gustará…
El muchacho se paró frente a la entrada y extendiendo sus brazos presentó el lugar:
—Bienvenidos a las aguas termales de Lavaridge Town.
Notó que las reacciones de ambos dragones no fueron emocionadas y el muchacho frunció el ceño diciendo:
—No me hagan esas caras, solo síganme. Sé que les gustará.
Las aguas termales de Lavaridge eran populares en toda la región. Ben había leído acerca de ellas en una revista en el Centro Pokemón y pensó que podría ayudar a los dos dragones a recuperarse mejor. Los guió por la entrada donde caminaron por un puente hecho con madera. Gible no se vio muy feliz al ver la cantidad de agua que había en el lugar y una vez que encontraron a una señorita que los atendiera, los guió a su propio manantial para descansar.
—Aunque le advierto que tendrá que estar pendiente de sus Pokemons y que en cualquier momento tendrá que compartir el manantial si es necesario, —le explicó la señorita aburriendo al muchacho—. Y las batallas Pokemons están estrictamente prohibidas en las aguas termales.
—Entendido, —respondió perezosamente el muchacho.
Finalmente los dejó frente a un manantial y Fraxure miró curiosa a Ben. Cuando el muchacho asintió feliz, la drangona entró cuidadosamente al agua con vapor. Rápidamente se acomodó en el agua y sonrió relajada dejando claro lo feliz que estaba. Ben miró a su Gible que tenía el ceño fruncido, el muchacho solo sonrió y cargó a su pequeño amigo diciendo:
—¿En verdad crees que te traería aquí si solo hubiera agua? —el muchacho saltó del puente de madera hacia la arena que estaba justo alado del manantial y sentó a su dragón en la arena. Abrió un hoyo con sus manos y después acomodó a su Pokemón en el agujero—. Éstas aguas termales también tienen arenas termales y sé que te encantará.
Enterró a su Pokemón dejando libre su cabeza y cuando el pequeño dragón sonrió, Ben supo que Gible lo disfrutaría. Estirando un poco sus brazos, Ben se quitó sus sandalias y entró al manantial también. Dejó que el agua lo relajara y sentir sus músculos sin tensión o preocupación alguna, el muchacho suspiró aliviado. Miró al cielo y pensó en cosas.
Al principio era cualquier cosa, ¿en dónde estaría Iris? ¿Se la habría tragado la arena ya? ¿Qué persona se habría encontrado en el camino para molestarla? Se levantó por un momento y se asomó por la esquina para ver a su Gible, tenía sus ojos cerrados y tenía una sonrisa tan boba y grande que no pudo evitar reírse. Se veía gracioso cuando estaba enterrado todo excepto su cara en un pequeño montículo de arena y estaba seguro que lo estaría disfrutando. Miró a Fraxure y también estaba tranquilamente recostada en el agua caliente cerca de él, no tanto para incomodarlo pero suficiente para no perderla de vista.
Tal vez debí traer aquí a la niña llorona antes que abrazarla, fue un abrazo raro la verdad —pensó el muchacho mirando al cielo otra vez—. Necesito entrenar a Dratini y a Gible… Iris la verdad tiene un equipo más o menos decente y con estos idiotas de afro y taparrabo quién sabe qué otro bandido nos iremos a encontrar en el camino. En verdad espero no encontrarme con ellos otra vez. No soy lo suficientemente fuerte y la verdad necesito serlo… en verdad lo necesito…
—Te ves tenso, Nano-Boom, —dijo una voz justo alado del muchacho que logró espantar a Ben haciéndolo saltar de su lugar, se encontró con Sidney recostado en una esquina del manantial con una toalla en la cara (¿cómo no lo había visto antes?)—. ¿No deberías de relajarte un poco? Ese es el punto de las aguas termales.
—¿T-tú? —preguntó molesto Ben—. ¿Qué haces aquí?
—Relajándome… duh… —respondió tranquilamente Sidney—. Merezco un descanso.
Notas del Autor: Mucho trabajo… mucho estudio… poco tiempo… pero aún con intenciones de terminar esta historia (de alguna manera T_T). Al principio no me gustaba mucho el nuevo diseño de Tabitha pero francamente ahora me encariñé demasiado con la versión de ORAS. Tengo que admitirlo, los nuevos diseños con los nuevos juegos les dieron más personalidad (amé su representación en PKM Generations). Espero que lo estén disfrutando y déjenme saber qué les parece en sus comentarios.
VickySMC: Mirror B. parece un chiste de villano al principio, pero luego recuerdo que Jessie y James solían vestirse invertidos en el animé y se me pasa XD (extraño eso en el animé, disfrutaba ver a Jessie vestida de hombre y James de mujer). Y respecto lo de AMANTES… ya se verá en el futuro, todo a su momento muajaja (risa malvada).
Gracias por leer y espero poder saber qué les parece la historia en sus reviews :3 (ahora a dormir)
