Capítulo 21: El Regalo de Drayden (Parte 3)
(Base Abandonada, Ben)
La entrada de la cueva definitivamente lo intimidó por un segundo, pues el muchacho sintió un fuerte olor a azufre saliendo de ahí y sus Pokemons también lo sintieron. Fraxure bufó fuertemente y Gible torció un poco su enorme boca por el olor.
Sacó de su mochila su linterna mejorada por el Sr. Engranaje y al prenderla admitió estar sorprendido: en verdad la luz era más intensa y poderosa. Necesitaba llamarlo después para agradecerle.
Respiró profundo y recordó su misión: encontrar a Flannery y decirle que regrese a Lavaridge, pues Steven necesitaba hablarle. La oscuridad de la cueva los envolvió y el muchacho le pidió a Fraxure que se quedara cerca de él. No pensaba pelear con ella y Gible ya estaba preparado para entrenar. El extraño silencio de la cueva mezclado con el olor azufre no fue la bienvenida más calurosa, pero Benga se sintió determinado.
Todavía con una linterna en su mano, Benga se impresionó de ver cuánta oscuridad había. Rápidamente se pasó su mano por la frente, impresionado por el calor que hacía hasta el punto de pedirle a Ghible que se bajara de su hombro.
—¿Por qué hace tanto calor? —se preguntó molesto el muchacho, levantó un poco más la linterna y al apuntarla al techo, despertó a un par de Zubats que trataron de atacarlo.
Ghible y Fraxure fueron rápidos y con gran velocidad vencieron al par de murciélagos que huyeron rápidamente. Con una sonrisa, Ben sacó de su mochila una raíz medicinal, ambos dragones no se vieron felices al olerlas.
—Miren, yo sé que no les gusta pero esa fue la condición, —dijo Ben mientras partía la raíz en tres—. Les dije que entrenaríamos si comen un pedazo de raíz después de cada batalla. Es bueno para su cuerpo, además sufriré con ustedes para que vean que me importan.
Así les entregó a cada dragón su propio pedazo y, los tres al mismo tiempo, se comieron el pequeño pedazo de raíz medicinal. El sabor era tan asqueroso que Ben sintió impulso de vomitar, pero logró resistirlo y lo tragó. Los dragones tampoco parecían felices de comerlo, pero por la manera que lo vieron parecían apreciar el gesto del muchacho.
—Lo que hago por ustedes, —dijo Ben asqueado del sabor.
Continuando con su camino por la cueva, Ben se sorprendió al ver que tenía un espacio tan abierto. Notó un pequeño tragaluz a lo lejos y exploró un poco la pequeña fracción de la cueva con luz natural. Estaba cubierto de ceniza, pero se sentía más fresco que el resto del lugar. Gible quiso quedarse a jugar con la ceniza, pero Ben no se lo permitió sabiendo que tenían una misión.
Se adentraron más en la oscuridad y llegaron a una enorme roca que les tapaba el camino, pero Fraxure se puso brava y empezó a empujarla con gran fuerza. Benga sonrió, tal parecía que la dragona de Iris sabía Strength y no necesitó darle la orden para que lo hiciera.
—Vaya, Iris es mejor entrenadora de lo que le doy crédito, —comentó Ben con una sonrisa iluminando a Fraxure con su linterna, Gible asintió felizmente.
La enorme roca los llevó a un pequeño pasillo el cual reveló un túnel y al descenderlo, Ben sintió el ambiente más caliente e insoportable. El olor a azufre se hacía cada vez más fuerte. Antes que perdiera la cabeza, notó algo brillante a lo lejos que llamó su atención. Al acercarse, descubrió algo metálico y al tocarlo, se dio cuenta que era una pared.
—Y si seguimos esta pared, tal vez encontraremos a Flannery, —dijo Ben a sus Pokemons, apoyó su mano sobre el metal y comenzó a deslizarlo para seguir el camino—. Piénsenlo, si vino aquí a investigar, seguro habrá seguido un camino tan obvio como este.
Su hipótesis probó ser correcta, pues a unos metros de ahí encontró una pared destruida, que parecía que hubo un tiempo que fue una puerta, la cual había sido destrozada con un ataque tipo fuego por las marcas que tenía.
—Bingo, —dijo Ben sabiendo que Flannery era líder de tipo fuego, Steven le compartió toda la información.
Al pasar por la puerta destruida, el ambiente cambió por completo. Ya no estaba rodeado de piedras y tierra, sino un pasillo metálico que le recordó mucho al abandonado New Mauville. Esto ya parecía una base secreta. Fraxure movió un poco su cola, estaba nerviosa. Ben le acarició la cabeza y continuó su camino por el pasillo.
Repentinamente escuchó un ruido explosivo a lo lejos y el grupo se puso en alerta total. Benga pensó en todas las fotos que vio con Steven y Sidney, recordando cada rostro de los miembros de Cipher. No sabía qué lo esperaba, pero más valía ser precavido. Un grito frustrado reveló la voz de una chica y al caminar más por el pasillo, encontró varias puertas destruidas con ataques tipo fuego.
—¡Ábrete maldita cosa! —gritó una voz de chica.
Después de recorrer varios pasillos con puertas de seguridad rotas, Ben encontró un cuarto iluminado con varias linternas y un Slugma vigilando la entrada.
Dicho Slugma lanzó una roca directa a Ben y antes que pudiera pestañear, Gible saltó de su hombro para destruirla con Slash.
—¡Numel! ¡Usa Lava Plume! —gritó la voz de chica.
—¡Gible! ¡Dragon Rage! —dijo Ben y ambas ataques chocaron levantando una capa de polvo.
—¿Quién eres? —gritó la misma voz—. ¿Cipher?
—¿Qué? ¡No! —gritó de regreso Ben hacia la oscuridad—. Vengo a buscar a Flannery, ¡Steven Stone me envió a buscarte!
(Ruta 111, Desierto, Iris)
Deslizándose sobre una montaña de arena, Iris caminó ansiosa bajando el montículo junto a Archen y Dratini en sus hombros. Al llegar al fondo, encontraron un Trapinch buscando escaparse y la niña sonrió:
—¡No te irás tan fácil! —gritó Iris determinada—. ¡Archen! ¡Usa Pluck!
Pero Archen pareció usar un ataque diferente, pues desapareció por un segundo para envestir al Trapinch azotándolo hacia otro montículo de tierra. Era una nueva ataque.
—¡Gran trabajo Archen! —dijo Iris acercándose al Trapinch, pero al revisarlo se dio cuenta que no era el que buscaba, pues no tenía una cicatriz en su hocico—. ¡Ugh!
—Tal parece que tu Archen aprendió Acrobatics, —dijo Max bajando del montículo de tierra con pasos largos y calculados, al llegar frente a la niña sacó una súper poción y se lo entregó—. A juzgar por tu queja, supondré que ese no es el Trapinch que buscas.
—No, no debí atacarlo, —dijo Iris acercándose al Pokemón lastimado, después de rociarle un poco de poción, el Trapinch se levantó rápido para escapar cavando un túnel. Un poco desanimada, Iris miró a la arena pensando que había lastimado innecesariamente un Pokemón, pero al ver a Archen tan emocionada saltando en la arena junto a Dratini se alegró—. Bueno, por lo menos aprendiste un nuevo ataque, ¡y fue muy fuerte! Lograste vencer a ese Trapinch con un solo golpe.
—Acrobatics es un ataque que hace más daños si el otro Pokemón no tiene un objeto con él, —le explicó Max acercándose, Iris estaba demasiado feliz acariciando el pico de su ave prehistórica—. Está bien entrenada tu Pokemón.
—¡Gracias! ¡Sabes mucho de Pokemons! —comentó la niña emprendiendo nuevamente un camino por el desierto.
Con una pequeña sonrisa, Max la guió afuera y continuaron en su búsqueda. Por supuesto que sabía de Pokemons, pues antes de establecer su propia empresa pasó años estudiándolos. Originalmente solo tenía la simple visión de crear una empresa tecnológica, pero su pasión por los Pokemons y sus descubrimientos de unos antiguos textos cambiaron todo. Irónicamente fue en este mismo desierto en donde encontró los textos de la antigua bestia de Magma…
—¿Estás bien Maxie? —le preguntó Iris notándolo distraído.
—Es Max… y sí, estoy bien, —el hombre se ajustó sus anteojos de marco grueso un poco apenado, no era momento para pensar en el pasado y el silencio que los siguió le incomodó un poco. ¿No era este el momento para continuar la conversación como un ser civilizado normal?—. ¿Tú como te encuentras?
—¿Huh? —Iris torció un poco confundida su cabeza, Dratini solamente lo miró con desconfianza.
Fue un intento patético y fallido de iniciar una conversación, o por lo menos eso pensó por un momento hasta que Iris soltó un largo suspiro continuándolo con:
—La verdad no lo sé.
—¿No lo sabes?
—Es solo… —Iris se quedó en silencio por un momento, parecía estar pensando seriamente lo que estaba a punto de decir, no pudo evitar recordar el momento que Mirror B. la destruyó en su batalla y cómo el Exploud del malhechor casi la lastima—. El otro día perdí una batalla y casi me roban mis Pokemons.
Max la miró seriamente al rostro, era un tema serio.
—¿Lo reportaste a la policía? —le preguntó el hombre adulto con un tono tan firme que sonó más a un interrogatorio.
—Sí, llegaron y les dije todo, —respondió apenada—. Es que… nunca había perdido así de mal y cuando me pasó, casi pierdo mi Pokemón y el Pokemón de un amigo…
Max negó indignado con su cabeza, ¿qué hacía una niña preocupándose por ladrones? Pensó que con desaparecer en el desierto le haría un favor a la región, que tal vez Hoenn estaría mejor y más seguro sin un monstruo como él suelto por ahí. Pero tal parecía que, a pesar de todo, las cosas seguían igual…
—A nadie le gusta perder, —le dijo Max pensando en su propia ruina y desgracia—. Pero, hay veces que sirve, aprendes cosas que no aprenderías ganando.
Iris asintió y Dratini se acurrucó con ella acariciando su rostro con su pequeño hocico, la niña sonrió y aceptó el cariño del pequeño dragón y Archen no se quedó atrás picoteándole la mano suavemente. Así la niña se pegó suavemente en los cachetes y se sintió determinada, necesitaba encontrar ese Trapinch para Drayden.
Su camino fue interrumpido cuando algo empezó a volar sobre ellos y Max extendió su brazo reconociendo el chillido de su Crobat. El Pokemón murciélago aterrizó sobre el brazo de su entrenador e Iris volvió a quedar hipnotizada al ver su coloración rosada y brillante. En verdad era precioso ese Crobat Shiny.
—¿Encontraste al Trapinch que buscamos? —le preguntó Max, el Pokemón asintió y empezó a volar sobre ellos, como si quisiera que lo siguieran.
—¡Muy bien! —gritó Iris emocionada empezando a correr velozmente atrás de Crobat—. ¡Vamos Maxie!
Le hubiera encantado corregirla, pero estaba tan cansado de tratar de seguirle el paso que sus pulmones no se lo permitieron. El calor del desierto era intenso y correr sobre arena no era exactamente fácil. Pasar tantos años encerrado en su escondite sin hacer ejercicio no le hizo ningún favor a su cuerpo.
(Base Abandonada, Ben)
—Un momento, ¿Steven Stone te envió a buscarme? —Benga pudo ver que la capa de polvo se levantó revelando a una figura femenina asomándose con una linterna—. ¿Quién eres tú y cómo sé que es cierto?
—Mi nombre es Ben, —dijo el muchacho sacando de su bolsillo su Pokenav—. Soy amigo de Steven y si no me crees, mira todos los mensajes que me envió y confirma su número.
Lanzó el Pokenav a través de la capa de polvo y la figura femenina lo atrapó, después de revisar el aparato por un segundo, notó que su postura se relajó.
—Huh, en verdad conoces a Steven.
Finalmente reveló su rostro y Ben se puso un poco nervioso. Era una chica adolescente, definitivamente mayor que él, lo que le apenó fue ver que tenía todo el estómago revelado como con un tipo de bikini abajo de una blusa negra corta. Tenía todo su cabello rojo como el fuego atado en una cola de caballo, también usaba unos jeans largos y un extraño cincho blanco.
Ben se sonrojó un poco y aclaró su garganta, Steven lo mandó en una misión.
—Sí, lo conozco y necesita hablar con…
—¡Gracias por venir! —dijo Flannery interrumpiéndolo vilmente sin escucharlo, lo tomó de ambos hombros y el muchacho le molestó un poco la invasión a su espacio personal—. ¡Sabía que Steven me creería cuando le dije que estaba aquí! ¡Sé que encontraré mucha información que nos ayudará a proteger a Hoenn!
Antes que pudiera preguntar a qué se refería, Flannery lo tomó de la mano asustándolo más. ¡No podía con tanto contacto físico!
—Estoy feliz de ver que me haya enviado ayuda, sé que él es alguien ocupado así que me conformo contigo, —dijo Flannery hablando rapidísimo sin parar—. Verás, he estado las últimas semanas investigando el escondite y destruyendo cada puerta para revisarlo. Antes no estaban ahí pero ahora sí. De todas las puertas solo queda esta que no he podido quitar, ¿sabes por qué?
Antes que pudiera formular una respuesta coherente, Flannery continuó:
—Es porque aquí adentro seguro es la oficina del viejo líder del Equipo Magma: Maxie, —Flannery asintió convencida y Ben escuchó un ruido extraño, fue ahí cuando notó a un Torkoal parado justo a su lado—. Necesito que me ayudes a destruir la puerta así podremos encontrar más información sobre Cipher y detenerlos y salvar a todos en Hoenn. ¿Entendiste?
La adolescente finalmente se detuvo y miró fijamente a Ben a su rostro, claramente esperando una respuesta. El muchacho parpadeó un par de veces y rápidamente se dio la vuelta sonrojado. Respiró profundo tratando de procesar todo lo que le había dicho.
—Ok, primero lo primero… tú eres la líder del gimnasio en Lavaridge, ¿vedad? —le preguntó Ben, cuando Flannery respiró profundo, como preparándose para dar otra respuesta larga, Benga la detuvo rápido levantando ambas manos—. ¡Solo di sí o no!
—Sí.
—Muy bien, ¿es por esto que has estado dejando desatendido el gimnasio? —preguntó Benga apuntando hacia el pasillo de puertas destruidos.
—Sí.
Ben respiró profundo, recordó el comentario del tío de Wally cuando le contó que su sobrino había ganado fácilmente la medalla. Ahora tenía sentido, si Flannery gastó toda la energía de sus Pokemons en… esto no tendrían suficiente fuerzas para tener una batalla de gimnasio digna del título. Eso le molestó a Ben, esta chica no parecía estar tomando en serio su rol como líder, uno muy importante en momentos de crisis.
—Ok… yo vine aquí porque Steven te quiere de regreso, —le dijo Ben un poco molesto sorprendiendo a la pelirroja—. Está preocupado por ti por no reportarte por más de quince horas.
—¿Entonces no me creyó? —gritó furiosa Flannery saltando rápidamente a sus propias conclusiones—. ¡Creí que Steven sí me creía pero solo es un paranoico como me dijo mi abuelo! ¡Wattson es el único que cree en mi y no pienso decepcionarlo! ¡Estoy bien y no necesito reportarme cada quince minutos con un tipo cualquiera como Steven Stone!
—¡Steven es una buena persona! —gritó de regreso Ben enojándose instantáneamente—. ¡Y cómo quieres que no sea paranoico cuando hay un grupo de imbéciles con ropa estúpida robando Pokemons!
—¡Puedo cuidarme sola! —la voz de Flannery cada vez se volvía más explosiva.
—¿Pero puedes cuidar tu gimnasio? —respondió furioso Ben—. ¡Porque todos me dicen que no puedes!
Eso pareció afectarle dejándola callada por un momento, cruzó sus brazos y le dio la espalda al muchacho. Benga respiró profundo, esta era la clase de actitud que Wattson y Naje-Naje lo regañaron en New Mauville. Tenía que ser más práctico y evitar peleas. Si le hubiera hablado así a Iris, seguro lo hubiera pateado en la cara.
—Escucha, si Steven quiere hablar contigo es porque le importas, —le dijo Ben tratando de acercarse a la chica, pero al dar un paso su Torkoal le impidió el paso con un ruido amenazante logrando que Gible le empezara a gruñir—. Umm… ¿Flannery?
—Estoy aquí para cuidar a Lavaridge, sé que aquí hay información de Cipher, —Flannery se dio la vuelta para revelar un rostro frustrado y triste—. ¿Cómo esperan que los ayude si los demás líderes de gimnasio solo quieren que me quede quieta y me quite del camino? ¿Así de inútil me creen?
Ben se sintió incómodo, algo le decía que esto se estaba poniendo un poco más personal para su gusto.
—Es tan injusto, yo soy la líder y solo quieren que me quede en mi gimnasio cuando los demás pueden ir a ayudar en el caso de Cipher, —Flannery se sentó en el piso y su Torkoal se acercó a ella—. Le piden ayuda a mi abuelo cuando él ya está retirado y no a mi, ¿no se supone que yo soy la líder? Confían más en mi abuelo que en mi… no es justo…
Eso ya era algo que Ben podía entender a la perfección. El muchacho se acercó a la adolescente y tomó un lugar a su lado sentándose en el suelo también.
—No lo es… a mi siempre me pasa en casa también, —le dijo Ben.
—¿Qué cosa?
—Eso, que te comparen con nuestros abuelos, —continuó el muchacho, Gible y Fraxure se sentaron a su lado y Torkoal no pareció importarle—. El mío es un entrenador muy fuerte, amable y todos lo quieren. Yo no soy tan bueno como él y me cae mal cuando todos esperan que sea igual pero… no lo soy. Ya traté y… no me salió…
Flannery se secó una pequeña lágrima de sus ojos y escuchó atentamente al muchacho. Tal parecía que la entendía y no lo quería interrumpir.
—Mi abuelo pretende que sea más como él, —continuó Ben sin darse cuenta que él también estaba tocando territorio personal—. Y yo no quiero. No quiero ayudar a todas las personas, no quiero terminar el estúpido reto de gimnasios y no quiero seguir el mismo camino que tomó él. Yo… solo quiero ser como mi papá y mi mamá…
Ben escondió por un segundo su rostro en sus rodillas, llevaba meses de no pensar en esa horrenda pelea que tuvo con su abuelo, la misma que lo llevó a tomar la decisión que lo trajo a Hoenn. En Unova, nadie lo trataba bien y todos esperaban su ayuda incondicional solo por el simple hecho de ser el nieto del campeón. Benga lo odiaba, detestaba ayudar a gente desagradecida y no estaba dispuesto a hacerlo… una de las tantas cosas que lo llevó a esas largas noches de gritos y peleas en casa con el bueno y siempre bondadoso campeón Alder Adeku.
Gible se apoyó en el muchacho intentando abrazar una de sus piernas y Fraxure se apoyó en su hombro. Sintió una mano en su hombro y notó a Flannery viéndolo preocupado, se maldijo a sí mismo por haberse salido tanto del tema.
—Oye, suenas a que estás mal, —dijo Flannery tratando de pensar qué diría su propio abuelo en esta situación—. ¿Estás bien?
—L-lo estaré cuando ayude a Steven, —respondió Ben un poco nervioso levantándose rápidamente del suelo y sacudiéndose sus shorts negros—. Es mi amigo y él sí merece que lo ayude.
—Mira, volveré contigo si me ayudas a entrar a la antigua oficina de Maxie, —dijo la pelirroja apuntando a la puerta—. Estoy segura que encontraremos información que nos ayudará a detener a Cipher, en verdad lo estoy. ¿Me ayudarás?
—Preferiría no… —Benga miró la puerta y respiró profundo, Flannery no parecía la chica distraída que todos le daban a entender y sintió un poco de obligación de ayudarla—. Pero lo haré. Hagámoslo.
(Lavaridge Town, Tienda de Hierbas)
En el pequeño cuarto secreto, el miembro de la Elite Four Sidney se encontraba revisando unos papeles en el escritorio junto a Steven. Mientras que él se concentraba en los reportajes policiales, Steven estaba atentamente tecleando sin parar en una computadora.
Ambos llevaban horas en la pequeña oficina, Steven había dejado atrás su chaqueta y Sidney trató de acomodarse más quitándose su chaleco negro y remangándose su camisa roja. El nuevo Sableye de Steven estaba tranquilamente dormido en una silla a lado del ex-campeón, era raro verlo enroscado y feliz en una silla junto a un muchacho tan tenso como Steven.
—Sidney, —le dijo el campeón llamando su atención—. Ando leyendo tu testimonio del accidente en Mt. Chimney…
El experto en Pokemons tipo Oscuros asintió mientras continuaba revisando otro reportaje de la policía, tal parecía que solamente atraparon a los matones de bajo rango. La mayoría de alto rango habían escapado en helicóptero.
—Según esto, peleaste contra un Salamence que tiene todos los síntomas de ser un Pokemón oscuro o sombra, ¿sabes lo que son? —le preguntó Steven sin despegar su vista de su pequeña laptop.
—Básicamente Pokemons abusados, —le respondió Sidney tomando otra hoja, era un archivo de fotografías que tenían de la escena, había sangre en una bodega y aunque no hubieran muertos, definitivamente habían varios todavía en el hospital.
—Sí, pero es más complejo que eso, —Steven lo miró esperando su atención y Sidney se sintió culpable de verlo tan agotado—. Son Pokemons que pasaron por tanto trauma que cierran su corazón y se vuelven máquinas asesinas… aprenden nuevas ataques que un Pokemón normal no puede aprender. Tú experimentaste eso en persona, ¿verdad?
—Así es jefazo, —Sidney apoyó ambos codos en la mesa y descansó su barbilla en sus manos recordando la brutal batalla de hace unos días—. Ese Salamence usó ataques que no reconocí, soy un experto en Pokemons tipo oscuro así que me sorprendió no saber qué estaba intentando hacer esa bestia. Por suerte Absol fue más fuerte y logramos que esa maldita lagartija se fuera.
—Sí, leí que se escapó, —Steven se acarició los ojos agotado respondiendo con un tono un poco irritado, no dormir ya le estaba afectando la vista—. Mi pregunta es: ¿viste hacia donde voló?
—Honestamente me preocupé más de ayudar a los rehenes, —dijo Sidney recordando la cantidad de trabajadores lastimados que habían en la estación del teleférico. El experto en Pokemons tipo Oscuro miró preocupado a su compañero, estaba hablando de una manera poco característica de él… un poco agresivo y más delgado, seguro era consecuencia de saltarse comidas y no dormir.
—Maldición, —Steven negó con su cabeza molesto—. Salamence es un Pokemón fuerte, no creo que Cipher estuviera dispuesto a dejarlo en paz después de usarlo. Lo verían como un instrumento que necesita ser recuperado… ¿en dónde se puede encontrar ese Salamence?
(Ruta 111, Desierto, Torre Espejismo, Iris)
Crobat finalmente detuvo su vuelo e Iris lo hizo también, Archen la seguía de cerca y se sintió orgullosa, cada vez sentía que su Pokemón se volvía más fuerte. Notó que Max iba unos metros muy atrás y jadeaba tanto, que descuidó su paso y cayó sobre la arena. Rápidamente se levantó un poco apenado y la alcanzó lentamente.
Negando su cabeza y con ambas manos en su cintura, Iris pensó que Drayden se enojaría de ver lo lento que era Max, su abuelo jamás le agradó los holgazanes fuera de forma.
Al ver al Crobat de nuevo, notó que volaba en círculos frente a una extraña roca, pero al verla más atentamente quedó fascinada al notar que en realidad era un enorme edificio que parecía estar hecho de arena.
—¿Qué es este lugar? —preguntó fascinada Iris a Max, quien se encontraba bebiendo un poco de agua de su cantimplora agotado—. ¿Y cómo fue que no lo vi cuando entré al desierto?
—Entraste durante una tormenta de arena, ¿verdad? —la niña asintió y Max recuperó un poco más de aire y se quitó su cabello rojo de su rostro—. Ésta es la Torre Espejismo y como tiene un color muy parecido a la arena, se logra camuflar bien.
—Wow, ¡como el Kecleon de Wally! —dijo Iris emocionada, Max admitió que no era una mala comparación, notó que el Crobat continuaba volando en círculos y entendió su mensaje—. ¡Muy bien! ¡Es hora de encontrar a ese Trapinch!
—No corras, por favor, —le suplicó el hombre, logrando que no corriera.
Lo primero que sintieron al poner un pie adentro fue un cambio total de ambiente. Ya bajo la sombra y lejos del sol acosador, encontraron una frescura dentro de la torre de tierra. Iris respiró profundo, disfrutando el olor completamente. Era una extraña mezcla entre el aroma de tierra mojada y humedad seca. Max sonrió al verle la cara a la niña, pues le complacía encontrarse con otro amante de la tierra y su belleza.
—¿Qué es este lugar? —preguntó la niña dando sus primeros pasos en la torre con Archen siguiéndola de cerca y Dratini todavía en sus hombros.
—Nadie lo sabe, —respondió Max permitiendo que su Crobat se apoyara en su hombro—. Algunos arqueólogos creen que es el templo de unos antiguos nómadas que usaban este lugar como un santuario cuando empezaban sus travesías por el desierto. Otros creen que era un fuerte de defensa que vigilaba el territorio de un rey obsesionado con los Pokemons golems legendarios. Lo que sea que fuese, es una maravilla arquitectónica usando solamente los instrumentos de la madre tierra… Lo único que está corroborado es que es un lugar en donde varios Pokemons descansan durante sus viajes de migración. Muchos Pokemons de tierra en los primeros pisos y hay un par de voladores en los últimos.
—¡Maxie! ¡Encontré unas escaleras! —dijo Iris quien parecía haber ignorado toda su explicación al encontrarse al otro lado de la entrada—. ¡Vamos arriba!
El hombre solo negó con una sonrisa, preguntándose de dónde sacaba esta niña tantas energías. Max sentía un cariño muy especial por la Torre Espejismo, pues fue de los primeros lugares que investigó en su viaje Pokemón cuando era niño... uno de los lugares que hicieron que se enamorara de la madre tierra. Ambos subieron los antiguos escalones que parecían guardar historias en sus grietas y se encontraron con un piso lleno de tierra y piedras dificultándoles el camino.
—Ugh, qué mal que Fraxure está en el Centro Pokemón, —lamentó Iris a su Archen y Dratini—. Ella sabe Strength y nos serviría ahora…
Antes que diera un paso más, Max la detuvo sujetándola del hombro y Dratini no pareció feliz de ver al hombre tocar a la niña gruñendo.
—El suelo, ten cuidado, —le advirtió el hombre firmemente viéndola a la cara, conocía este lugar como la palma de su mano—. Es inestable.
Iris asintió y miró cómo Max avanzó por el cuarto. Daba pasos cuidadosos sobre la tierra y la pequeña siguió su ejemplo, mientras subían los niveles, se encontraron con un par de Sandshrew y Trapinchs, pero sin señal del que tenía la cicatriz. Cuando Max le preguntó a Crobat al respecto, este solamente miró hacia arriba.
—Está en el nivel más alto, continuemos, —instruyó Max.
Pero el momento que intentaron continuar, un extraño ruido los detuvo. Iris pensó que había sido una clase de trueno, pero hubo algo en él que la hizo temblar. Max miró su ambiente preocupado también, algo no se sentía bien.
—Iris, salgamos de aquí…
Antes de poder terminar su oración, el mismo ruido explosivo resonó en el ambiente pero ahora la torre tembló. Esta sensación y ese sonido… le eran familiar y no estaba segura en dónde lo había escuchado.
Todo se detuvo por un instante dejándolos en un momento silenciosamente tenso. Max le pidió a Crobat que se preparara instantáneamente, algo no estaba bien. Finalmente escucharon algo venir del techo e Iris tomó a Max de su abrigo rojo y lo alejó hacia la entrada. Con un nuevo agujero del techo, un enorme y amenazante Salamence rugió frente a ellos.
El dragón jadeaba, con saliva mezclada con sangre saliendo de su hocico viéndolos con una mirada asesina. Claramente estaba lastimado y Max no entendió cómo podía seguir parado y luchando. Iris reconoció a ese Pokemón al instante, era el mismo Salamence que la atacó en Mt. Chimney. Abrió el hocico y una extraña capa densa de oscuridad empezó a formarse dentro de ella.
—¡Crobat usa Air Slash! —gritó Max, el murciélago le pegó en la cabeza al dragón y logró desviar el ataque, el cual fue directo al techo destruyendo más de la estructura—. ¡Iris!
Pero la niña no respondió, miró al dragón aterrada y sus horrendos recuerdos de casi perder a sus amigos Pokemons la paralizaron. Pero cuando Dratini y Archen saltaron a la batalla, la niña se asustó incluso más, no los quería perder.
—¡Crobat, Sludge Bomb! —gritó Max a su lado.
El ataque logró darle al dragón, pero Salamence no reaccionó. Fue ahí cuando Max entendió que en verdad tenía mucha defensa el Pokemón, mostrando lo fuerte y poderoso que era. Pero había algo en sus ojos que no era furia ni rabia… era puro salvajismo que jamás había visto en un Pokemón… ni siquiera en el monstruo de magma que liberó años atrás. Salamence abrió sus alas y empezó a aletear.
Detectando su dirección, Max se lanzó al suelo llevándose a Iris con él. Ambos cayeron por el piso y el Salamence voló directo a la pared, destruyéndola en el camino. Para su suerte, lo que les esperó en el piso de abajo fue un montículo de arena que amortiguó la caída.
Max fue le primero en levantarse y miró preocupado al techo, necesitaba ver qué tenía ese Salamence con el dispositivo de sus anteojos. Todo pasó tan rápido que no pudo hacer un análisis y algo le decía que esto no había terminado todavía. Necesitaba un análisis de ese Pokemón. Dratini y Archen bajaron del techo roto y se pararon frente a ellos, preocupados por Iris.
—Quédate aquí, —le instruyó Max a la niña mientras corría a toda velocidad hacia las escaleras, necesitaba detener a ese Pokemón. Había algo en él, algo que le gritaba que necesitaba analizarlo. Iris lo miró asustada y se quedó por un momento sola en el primer piso de la Torre Espejismo.
Lo volvió a sentir, el mismo pánico que la paralizó en Mt. Chimney. Su pecho se encogió en un segundo dejándola sin aire, su corazón latía tan rápido que sentía que este se rompería en cualquier momento matándola ahí. ¿Por qué? ¿Por qué sentía pánico cuando alguien más no? Max corrió y la dejó sola, Max iba a luchar solo cuando ella lo trajo aquí.
El pico de Archen le tocó el rostro e Iris miró a su Pokemón, el ave tenía fuego en sus ojos que dejaban claro lo determinada que estaba para luchar e Iris recordó ver esa misma llama en los ojos de Drayden. Los vio en la batalla contra el Equipo Plasma en el castillo hace un año, cuando tuvo miedo, su abuelo y maestro la tomó del hombro ese día y le dijo firmemente:
—Tener miedo es el primer paso de ser valiente.
El recuerdo de su abuelo prendió una llama en ella, una flama que volvió a ella y la llenó de determinación. Levantándose del suelo e ignorando el pequeño dolor en su rodilla, Iris corrió hacia las escaleras junto a Dratini y Archen.
Lo primero que encontró Max al subir las escaleras con su Crobat fueron Pokemons lastimados. Habían Trapinchs, Sandshrew y Baltoys, entre ese grupo encontró el famoso Trapinch que tanto habían estado buscando. Rápidamente buscó Pociones en su mochila, necesitaba apurarse ya que no tenía mucho tiempo.
—¡Espera! —gritó Iris corriendo atrás de él, al acercarse al grupo se asustó de encontrar a tantos Pokemons lastimados—. ¿Qué haces?
—Tú cura a los Pokemons, yo necesito ir al techo, —dijo el hombre apurado—. Salamence regresará y si no lo detenemos, destruirá la torre.
El hombre le dio la mochila a la niña con las medicinas y corrió hacia las escaleras. Iris entendió que primero necesitaba ayudar a estos Pokemons y luego a Max. Empezó a usar las pociones e Iris reconoció al Trapinch de la cicatriz, lo miró asustada y pensó en atraparlo seriamente… sin embargo… no pudo. No se sentía bien atraparlo en ese momento.
—Volveré por ti cuando termine, —dijo Iris curando al último Baltoy lastimado, miró al Trapinch con la cicatriz, quien la veía atentamente sin estar seguro de cómo reaccionar—. ¡Atrapar un Pokemón así no está bien! ¡Seré yo quien pelee contigo para ser digna!
Determinada, ella, Archen y Dratini corrieron hacia el siguiente piso. El Trapinch simplemente la contempló curioso.
(Base Abandonada, Benga)
—¿Y qué te hace pensar que aquí hay algo de Cipher? —le preguntó Ben a Flannery mientras analizaba la enorme puerta. Aunque tuviera marcas de múltiples ataques, todavía se miraba estable y muy difícil de botar.
—Yo vine a esta base de niña, cuando seguí a mi abuelo hace siete años, —le explicó Flannery—. El Equipo Magma estaba aquí todavía y no habían tantas puertas en aquella época. Hace un año volví aquí con mi abuelo para revisar y estas puertas no estaban aquí. Son nuevas.
—¿Dices que alguien instaló estas puertas?
—Así es, Wattson me dijo que tuviera cuidado y algo me dice que Cipher está buscando algo que está aquí.
Ben contempló la puerta cerrada seriamente, si en verdad era una oficina tan importante para Cipher, no dejarían que alguien entrara tan fácilmente. Miró sus alrededores y pensó que estaba muy fresco el ambiente, demasiado. Tomó la linterna de Naje-Naje y comenzó a buscar a sus alrededores y sonrió al encontrarlo: un ducto de aire en la pared.
—Bingo.
Si alguien estuvo adentro, seguro habrán construido un ducto para que pudieran respirar. Pues el oxígeno dentro de las cuevas no era igual que en el exterior. Se acercó a la pared y miró arriba, estaba alto el ducto de aire.
—¡Eres un genio, Ben! —Flannery, sin su permiso, puso su cabeza bajo las piernas de Ben y lo cargó en sus hombros aterrándolo—. ¡Sube!
—¡E-espera un momento! ¡Bájame! —dijo asustado el muchacho, la pelirroja lo bajó y la miró un poco molesto—. ¿No prefieres que yo te suba a ti al ducto en mis hombros?
—Awn, que tierno, —dijo Flannery encantada asesinando toda la hombría del muchacho con un dulce tono directo—. Pero eres muy pequeño y no aguantarás mi peso.
—¡Tengo 13 años!
—¡Y yo 17! —respondió Flannery alegremente inclinándose frente a él y la pared—. Sube y busca una entrada a la oficina, desde adentro seguro podrás abrir la puerta.
Gible le dio un par de palmaditas suaves al rostro del muchacho, quien claramente bufaba molesto ante la adolescente y Fraxure intentó acurrucarse dándole suaves cabezazos sobre su estómago. Con el orgullo destruido, Benga regresó a ambos Pokemons a sus Pokebolas y subió sus pies sobre los hombros de la chica. Flannery se puso de pie rápidamente y sin ningún problema.
—Wow, eres mucho más ligero de lo que pareces, —comentó—. Debe de ser el pelo.
Más sonrojado que nunca, Ben revisó el ducto de aire y logró quitarle la tapadera fácilmente. Tal parecía que estar tantos años desatendido logró oxidar el metal. Entró al pequeño ducto arrastrándose lentamente.
Ben no era alguien claustrofóbico, pero estuvo cerca de serlo en aquel momento. Pues el ducto era tan pequeño que en verdad tuvo problemas para moverse, tampoco ayudaba que estuviera envuelto en una oscuridad casi absoluta. Básicamente estaba guiándose con los ojos cerrados. Trató de seguir el camino donde supondría que llevaría a la oficina de famoso Maxie. Sintió enojo al pensar en él, aunque Wattson y Naje-Naje le dijeran que no era una mala persona junto al líder del Equipo Aqua, todavía los culpaba por la muerte de sus padres.
Finalmente encontró una apertura y al mirar abajo, encontró una mesa que parecía ser una oficina. Intentó quitar la tapadera a la fuerza y antes que pudiera pensar en cómo bajar, el ducto se rompió botándolo directo a una mesa, la cual se rompió también. Cayó sobre su espalda y contempló adolorido el techo.
—¡Ben! ¿Estás bien? —el muchacho levantó la mirada y se aterró al encontrarse con dos ojos rojos viéndolo atentamente, se alejó asustado de tener a Flannery tan cerca—. Creo que fuiste por el camino equivocado… ¡probemos otra vez!
Esta mujer me va a matar —pensó molesto Benga subiéndose sobre sus hombros otra vez.
Decidió llevar la linterna de Naje-Naje en su mano y logró guiarse mejor en el ducto. Encontró un pasadizo diferente y esta vez, tuvo cuidado de quitar la tapadera pero el ducto volvió a destruirse abajo de él. Cayó nuevamente del ducto sobre la mesa, pero esta era tan fuerte que no se rompió, quedó sobre ella sintiendo un horrendo dolor en su espalda.
—¡Ben! ¿Estás bien? ¿Estás adentro? —escuchó la voz de Flannery pero cuando se levantó, lo único que encontró fue una enorme puerta cerrada.
—Sí, —respondió adolorido el muchacho tomando la linterna de Naje-Naje, tenía que darle crédito que fuera tan resistente—. Estoy adentro.
—¡Genial! ¿Puedes abrir la puerta?
Contempló la enorme puerta metálica y no tenía rasguño alguno de las múltiples ataques de Flannery. Romperla sería algo inútil.
—No, pero puedo explorar el lugar y ver cómo salir otra vez por el ducto, —Ben miró que habían varios muebles abandonados, seguro podría subir sobre alguno de ellos en la mesa para llegar al techo o usar a Fraxure.
—¡Eso es mejor!
Revisó más la oficina, sobando su adolorida espalda miró molesto la mesa. ¿Cómo era posible que una mesa fuese tan fuerte? Entre más lo pensó, una idea se asomó en su mente y empezó a analizarla. La mesa era negra, pero al verla de cerca se dio cuenta que lo negro en realidad era marcas de ataques Pokemón. Quien sea que hubiese entrado aquí, trató de destruir la mesa. Sacó a su Gible y a Fraxure de su Pokeball, le relajaba tenerlos cerca.
Después de un dulce abrazo de su dragón, Ben continuó analizándola. Steven le mencionó que Maxie era alguien paranoico, ¿en verdad hubiera sido capaz de ocultar algo en un lugar tan obvio? Miró el piso y empezó a pegarle como el puño, igual que tocar una puerta, y continuó dándole a cada centímetro de la oficina.
Gible y Fraxure notaron el extraño comportamiento del muchacho y lo imitaron rápidamente. En algún punto, Ben escuchó un ruido diferente a los demás y se emocionó, tal parecía que había encontrado algo. Era en una sección del piso, lejos de la mesa indestructible y sonrió victorioso, esa mesa era solo una distracción.
—Gible, necesito que uses Bulldoze aquí. Pero solo en este punto.
Gible lo miró inseguro, tal parecía que no estaba muy convencido de sus instrucciones. Miró preocupado sus alrededores y miró de nuevo el muchacho. Benga lo entendió perfectamente.
—Mira, yo sé que tengo la regla de jamás usar un ataque así adentro de una cueva, pero esto es diferente, —le explicó el muchacho a su dragón, Fraxure se acercó al punto inocentemente mirando al suelo y olfateándolo—. La estructura de la base debe ser lo suficientemente fuerte para soportar un Bulldoze, así que no te preocupes.
Gible le negó con la cabeza, Ben se sorprendió de su actitud.
—¿En serio dudas de mi? —preguntó un poco ofendido Ben acercándose a Gible, dejando a Fraxure atrás—. Escucha, yo sé que puedo equivocarme a veces, pero en serio está bien. Te juro que no nos pasará nada si usa—
Su oración fue interrumpida cuando escuchó un rugido de Fraxure, quien levantó sus dos garras usando Dragon Claw sobre el piso. Benga saltó un poco asustado con Gible en sus brazos, jamás la habían visto tan agresiva. Continuó usándolo hasta que abrió un agujero en el piso. Después bufó de manera amenazante, pero rápidamente miró al muchacho con unos ojos dulces esperando ser elogiada.
—¡M-muy bien Fraxure! —dijo Ben acercándose lentamente a la dragona, quien se lanzó sobre el muchacho botándolo al piso—. ¡Ugh! ¡Iris te malacostumbró!
Después de acariciarla con cariño, la dragona liberó a Ben y este contempló el agujero en el piso, puso su linterna y pudo ver una caja fuerte adentro. Bingo.
—Ok… para romper ese candado, necesitaremos mucha fuerza… —pensó el muchacho en voz alta, Fraxure una vez más tomó las cartas en el asunto y comenzó a realizar un extraño baile. Ben reconoció el ataque al instante—. Un momento, ¿sabes Dragon Dance?
Rugiendo ferozmente, ambos colmillos de Fraxure se iluminaron y Ben reconoció el ataque de Dual Chop. Lo usó tantas veces sobre el candado, que logró debilitarlo muchísimo. Fraxure no parecía feliz de no haberlo roto.
—¡Está bien! ¡Está bien! —le dijo Ben asustado, empezó a acariciar la dragona para tranquilizarla—. Y-yo me encargo del resto.
Buscó sus alrededores y encontró un tubo metálico en el suelo. Lo tomó y puso una esquina del tubo abajo del candado. Después puso todo su peso sobre el tubo, buscando crear un efecto de palangana que rompiera el candado. Gible rápidamente se colgó del tubo también, tratando de hacer peso para ayudar a Benga. Ambos trataron fuertemente, pero sin ningún éxito. Fraxure se acercó curiosa y saltó tomando el tubo. Su peso combinado fue suficiente para romper el candado y tanto Gible como Ben cayeron al suelo.
—Umm… gracias Fraxure, —dijo Ben con su cara sobre el piso, rezando que no se hubiera lastimado la nariz. Cuando levantó la cabeza, la dragona esperó más cariños y el muchacho se levantó para acariciarla—. En verdad Iris te malcrió.
Sus cariños no iban acorde a sus palabras, pero a Fraxure no le importó.
Al terminar, Gible se acercó con la enorme linterna entre sus pequeños brazos, claramente teniendo problemas para llevarla. Con una sonrisa, Ben tomó la linterna y le acarició la cabeza al pequeño dragón. No quería que se sintiera excluido.
Respiró profundo y se preparó, abrió la puerta de la caja fuerte escondida en el piso y encontró varios estuches con extraños discos adentro. Miró los discos atentamente, cada uno estaba señalizado con una secuencia de números. Recordaba que había discos en su casa, su abuelo decía que podía escuchar música en ellos. ¿Era música? ¿Hizo todo esto para encontrar una colección de discos de música? No estaba seguro, pero rápidamente guardó los discos cuidadosamente en su mochila. Encontró también un par de hojas, las cuales también guardó y una fotografía. La miró atentamente y eran tres personas y Ben no los reconoció.
Después de terminar de guardar todo, Ben se levantó orgulloso y gritó:
—¡Flannery! ¡Encontré algo!
—¡Eres increíble! —gritó emocionada la muchacha—. ¡Ven y vámonos!
Con una sonrisa, el muchacho miró al techo y su felicidad se esfumó. ¿Cómo iba a salir de aquí ahora?
Notas del Autor: CDs, lol. Qué nostalgia pensar en ellos. Creo que soy de las pocas personas que le gusta el diseño de Maxie -es decir- "Max" en ORAS, siento que le dieron más personalidad. Así que en mi historia, me lo imagino con el diseño de ORAS.
Muchas gracias por leer y comentar :) los comentarios en verdad me animan a seguir escribiendo.
