Los personajes no me pertenece, son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores, únicamente la trama es mía.
20 Momentos Leon & Ada
Capítulo IV
[Sensaciones a obscuras: Parte 2]
Estaba agotado, era uno de esos días trabajosos que lo dejaban con ganas de desconectarse del mundo. En especial cuando recién había llegado de misión y había escuchado dos horas de reprimenda gracias a una enojada Ingrid Hunnigan. Tomó las llaves del departamento y abrió la puerta, encontrando la calidez de su hogar gracias a la calefacción automática. Dio un paso al interior guiando a sus pies en dirección hacia la habitación para darse un merecido descanso, y de paso, olvidarse de la tediosa voz de Hunnigan cuando entraba en un período de enojo monumental. Para ello se tiró sobre la cama bocabajo buscando sentirse cómodo con el cuerpo adolorido. Sus músculos estaban tensos, así que optó por cerrar los ojos e intentar dormir para evitar el dolor. Si eso no funcionaba tomaría una ducha caliente.
Pasados veinte minutos comenzó a rendirse ante el sueño cuando escucho el golpetear de su ventana, el cual ignoró, no tenía ganas de levantase cuando al fin parecía rendirse a los brazos de Morfeo.
. –Leon… – lo llamó una voz al fondo suavemente, de manera seductora casi tentadora para el Kennedy en respuesta bufó. Su mente cansada al le estaba jugando bromas pesadas. Escuchó de nuevo la voz, pero esta vez demasiado cerca contra su oreja y sintió unos dedos recorrerle la espalda, dando pauta que había otra persona en la habitación esperando tenerlo dormido, pero era lo contrario a pesar de sentirse seminconsciente, aunque esas caricias lejos de adormecerlo estaban haciendo el efecto contrario.
Aquellos dedos que antes recorrían su espada ahora subían por su cuello, delineando el contorno de ésta, deslizando la yema del pulgar suavemente, masajeando la zona, lo cual era un cambio agradable a comparación de su mal físico anterior.
–No puede resistirse, ¿cierto?
Él frunció el ceño. Esa persona sabía que no estaba del todo y aun así jugaba a confundirlo. Gracias a sentirse cansado encontraba difícil distinguir bien la voz de la persona, pero de cierta forma le era familiar. Pero antes de siquiera obligarse a pensar en ello, sintió una respiración en su espalda y entendía su motivo pero ¿cómo sabia aquel punto débil en su cuerpo? Ella lo besó y el simple gesto le traspasaba la camisa. Rayos, si seguía haciendo eso no se hacía responsable de lo que pudiera pasar. Era una mujer, y su cerebro no se esforzó por saber de quien se trataba. Solo ella era la única que dejaba estragos en su cuerpo como en la mente masculina.
– Ada… – la llamó ronco, dado el sueño inicial. La escuchó reír imperceptiblemente satisfecha con sus rápidas deducciones. No había duda, nadie más que Ada Wong se encontraba dentro de la habitación tentándolo en venganza por lo sucedido meses atrás.
Una venganza agradable.
. –Pasó mucho tiempo, guapo.
Demasiado, pensó Leon Kennedy. Habían pasado seis meses desde su último encentro en new York, cuando él mismo la había encontrado rumbo a su departamento sola, dando hincapié al secuestro donde quería probar la resistencia de Ada a resistir el impulso de ser tocada por hombre, más había perdido al ser descubierto por Ada en la misma noche. No recordaba haberla escuchar decirle nada, pero Leon sabía cuál era el error que lo había delatado. No podía resistir el impulso de saltar a sus labios.
Su reproche mente fue corroído al sentir el peso de la mujer contra la cama. Le sintió apoyarse contra la cabecera y esperó en silencio algo, después, pasados cinco minutos suspiró con frustración.
Quizá a seguro estuviera dormido y aquello fuera un retorcido sueño. Total, su mente estaba obsesionada con Ada desde los veintiún años pero se sentía tan real, por lo que se negó a abrir los ojos. Si era un sueño no se daría el lujo de arruinarlo. Cambió de posición inconscientemente, quedando bocarriba y colocó el brazo sobre su cabeza, más su sorpresa fueron las manos femeninas que le apartaban la extremidad para dejar al descubierto tus ojos azules. Cuando logró verla por completo quiso articular palabra pero los labios de la mujer cubrieron los suyos, justo como él lo había hecho meses atrás. Definitivamente no era un sueño.
Reconoció la calidez de esos labios. Era algo tan diferente a toda ella quien siempre se caracterizaba por fría. Respondió a su beso, lentamente, aun sin abrir los ojos. Sentía que el dolor en sus músculos había reducido. Era su oportunidad de actuar.
Giró rápidamente, agarrándola desprevenida. Él ahora estaba encima de ella y por fin abrió sus ojos lentamente.
El azul de sus ojos se topó con su mirada esmeralda.
Ella lo miraba sorprendida al ser atrapada en su propio juego. Su respiración estaba levemente agitada y sus labios levemente hinchados por el beso.
Maldición. ¿Por qué aquella mujer lo hacía débil?
– ¿Qué haces aquí? –preguntó confundido, tratando de despejar su mente. Ella sonrió con malicia.
–Quería verte… –su tono era lento, casi tímido, inocente. Conocía perfectamente ese tono. Siempre lo usaba en sus encuentros.
– ¿Me extrañabas? –preguntó divertido siguiendo el juego. Él también podía hacerse el conquistador.
–En tus sueños.
Mentía. Sabía que aunque no quisiera admitirlo ella lo extrañaba, de lo contrario no estaría en su departamento solo por una estúpida venganza.
La besó nuevamente, sintiendo como se aferraba a su cuello para después colar su mano por debajo de su camisa, tocando su torso suavemente.
"control, Leon, no debe saber el poder que tiene sobre ti" pensaba mientras trataba de no dejarse llevar, aquello sería darle la victoria.
Acarició el cuerpo de la mujer con lentitud hasta llegar a sus pies y le quitó sus zapatos.
Ambos podían jugar ese juego peligroso.
Ella rompió el beso separándose bruscamente, se levantó de la cama y poniéndose nuevamente sus zapatos se dirigió a la ventana dándole una mirada a Leon. Él la miraba conteniendo la frustración al saber que se marchaba.
A veces pensaba que solo era un maldito juguete para ella.
Ella pareció notar su mirada frustraba, se acercó a él tomando su cara y le dio un ligero beso.
–Nos veremos pronto Leon… –apartándose de él salió de la habitación. Leon miraba su trayecto en la obscuridad, no podía evitar sentirse decepcionado por lo corta que fue su visita.
Escuchó su teléfono sonar desde la mesa de noche, se levantó de la cama tomando su celular.
Sonrió al ver el contenido.
"Leon, ha sido una visita Interesante. Tú y yo tenemos algo que pendiente. Veremos si quien gana en este juego.
Te espero mañana en la plaza que está cerca de tu apartamento a las 6:00
Ada Wong"
No sabía exactamente lo que ella tenía planeado, o si era uno de sus juegos.
Pero si de algo estaba seguro Leon Kennedy es que Ada Wong era su perdición y su vicio. Casi podía asegurar que él también era la perdición de ella aunque no estuviera muy seguro. La situación lo confundía demasiado.
Soltó un suspiro.
Mujeres. Siempre tan complicadas.
.
.
.
Y eso es todo gente hermosa. ¿Qué tal quedó? ¿Extraño? ¿Lindo?
Agradecimientos a Deeestiny, Core Nakisawa, Third son of Sparda, Bloody Mary Fire, CelestiqueG por sus comentarios.
Tambien a lupita, que no tiene cuenta. Gracias a todos los que pusieron la historia en favoritos y alertas
Y les tengo una noticia: Actualizaré todos los sábados. Y estoy trabajando en una nueva historia, los que quieran saber los detalles, se los diré por PM
Ya sin más me despido
Un saludo
Fatty Rose Malfoy.
PD: Editado 29/Junio/2017 para hacer clara la historia.
