Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores, únicamente la trama es mía.

Aclaraciones: Varios de los momentos transcurren cuando "Logran vencer el bioterrorismo" como un vistazo del futuro" algunas personalidades cambian en ese momento de paz así que hay incluidos ligeros OCCS

Sin más, los dejo con la lectura.


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20 Momentos Leon & Ada

Capítulo 7.

[Bodas]

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– ¿Quieres explicarme porqué intentas involucrarme en esto? –preguntó mientras intentaba subirse el cierre del vestido color vino hasta las rodillas. Leon Kennedy la miró desde su lugar, caminando hasta el tocador con la corbata en mano e intentó ponérsela a pesar de la pregunta inicial.

Había esperado aquello desde el comienzo, pues era la tercera vez en una semana que mencionaba el tópico y al parecer Ada Wong no pensaba cambiar de opinión al respecto.

– Creí haber explicado ya el motivo, todas las veces que me has hecho la misma pregunta Ada. – soltó cansado, sin poder evitar mirarla desde el reflejo del espejo. Estaba sentada junto a la cama, terminando de ponerse las zapatillas altas que volvían el vestido más pequeño, en opinión suya. También la mariposa bordada del lazo izquierdo era provocativa, pero estaba demasiado concentrado en la negativa de la mujer para siquiera decir un cumplido ¿cuánto tiempo llevaban bordeando esa temática? Posiblemente meses, tal vez desde que le habían entregado aquel sobre blanco al costado de Ada. Ese había sido el primer detonador y ahora no había marcha atrás. –. Soy el padrino de esa boda, es mi deber asistir.

Ella negó. La simple idea le torció el estómago.

–Es demasiado. – su vista se volvió a la invitación. Logró ver el nombre de la pareja y resopló instintivamente. – si quieres ir por mí está bien. Pero me reúso a siquiera poner un pie en ese lugar.

–Estoy seguro que tu ego no saldrá dañado, incluso presentándote. – intentó calmarla, aunque seguramente el comentario la enojaría aún más. – Todo estará bien.

Ada dio varias vueltas en círculos, similar a un león enjaulado entre gruesos barrotes. Finalmente le devolvió la mirada, sentándose nuevamente al borde la cama, apretando los puños y regulando su respiración errática.

–Eres el padrino de Redfield, en la boda de Chris Redfield. – masticó las palabras lentamente, como si le costara pronunciarlas. – ¿Entiendes eso, verdad?

Leon asintió distraídamente, terminando de colocarse finalmente la corbata.

–Lo conozco desde hace veinte años. Incluso tú te llevas medianamente bien con su hermana. – recordó. La primera vez que ambas estuvieron en contacto y lograron congeniar pese a sus diferencias todavía seguía fresco en la memoria del hombre. – ¿Puedes siquiera hacer el intento por Claire?

Ella maldijo ¿Es que acaso era sordo o solo no podía ver la realidad?

– Leon, él me odia.

–Lo sé. –el agente suspiró. – llevo varios años escuchando esa historia.

–Entonces comprenderás que también lo odio.

¿A dónde quería llegar con eso?

–Estoy perfectamente enterado de ello, como todos los demás.

Ada apretó cerró la boca con tanta fuerza que sintió sus dientes chocar entre ellos.

–Empiezo a pensar que fue una mala idea ser partícipe de esta estupidez. – confesó cabreada. Él se giró completamente para verla. Desde otra perspectiva el vestido lograba verse más ajustado a la altura de su cadera, pero no la tocó. Si lo hacía perdería el control y corría el riesgo de perderse la boda y sufrir la ira de Claire Redfield.

Leon sabía muy bien tres cosas en su vida: La primera, era que nunca iba a entender los pensamientos de una mujer; La segunda, que si no moderaba su lenguaje algún día terminaría muerto y el último punto de su lista: Nunca se podía hacer enojar a un Redfield sin sufrir las consecuencias, mucho menos alguien como Claire.

– Escucha. Solo será por esta vez. –pidió entre líneas, dando el primer paso hasta ella. Cuando estuvo lo suficientemente cerca se inclinó, apoyando las palmas en sus rodillas. La miró detenidamente. – Vamos. A Jilliam le gustará verte de nuevo.

Wong contuvo las ganas de mandarlo al diablo. Había conocido a Jill Valentine dos años atrás, durante una redada que necesitaba los refuerzos de la BSAA y el compañerismo se daba entre ellas, casi natural. La rubia mujer nunca solía preguntar cosas innecesarias, respetaba su espacio y ambas respetaban algún código de tolerancia entre ambas que los hombres carecían. Por eso, cuando Jilliam llamó un día, preguntándole si había recibido a invitación de la boda, había pensado que era demasiado justa e imponente para alguien tan quebrado como Redfield.

– Ya es tarde. – vio el reloj en la pared. – puedes irte a esa estúpida boda, me quedaré esta vez.

– ¿Estás segura?

– Completamente.

Kennedy gruñó.

– De acuerdo.

El agente salió del cuarto dejándola divagar entre sus pensamientos. Leon Kennedy rara la vez se enojaba con ella, y, aunque no le importara demasiado encontraba estúpido pelear gracias a Redfield. Concedido, no lo toleraba desde los sucesos de China, y tampoco pensaba mejorarlo aunque Jilliam fuera su esposa. ¿Hacerlo entonces por Leon? Nunca había hecho algo para beneficio de Kennedy en veinte años ¿Podía hacerlo? Imposible, aunque él estuviera complacido ser el padrino y ella la dama de honor, había cosas que no podían olvidarse fácilmente.

¿Dónde estaba Hunnigan cuando se necesitaba? Ah, claro, estaba pasando unas vacaciones en Hawái con su maldito esposo, dejándole la carga emocional de Leon a ella. Genial.

No tenía ningún gramo de empatía hacía ninguno a excepción de Jill e Ingrid. Y esta vez ella llevaría las riendas, quisiera o no.

Estaba pensándolo demasiado cuando la respuesta era obvia: debía irse solo, en un lugar donde varias mujeres estarían tras él, un hombre soltero con potencial…. El mismo que Ángela había visto.

¿Ceder así, por algo tan indignante y estúpido? Imposible. Estaba decidido.

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– Y bien… ¡Sonrían! –Gritó el camarógrafo a la pareja en turno e hizo una seña con la mano derecha, que tenía libre para hacer pasar al siguiente dúo. Todos querían formarse para tomarse una foto con los recién casados pues eran los héroes que habían acabado contra el bioterrorismo. – ¡Siguiente!

Chris Redfield admiró el semblante tranquilo de Jill mientras el flash la cegaba momentáneamente. Junto a ella estaba una de las personas más importantes para ellos e iba acompañada de un antiguo prisionero en Raccon city. Y, pese a que Barry se oponía rotundamente a esa relación Rebecca Chambers parecía ser feliz, y si lo eran entonces ellos solo debían acostumbrarse a la idea.

–Parece que nuestra pequeña también está creciendo, Chris. – Jill dejó caer la cabeza en el hombro masculino, divertida. – sin embargo, Barry no estará nada complacido cuando se entere.

–Tiene treinta y seis años, puede escoger libremente. – contratacó. – pero estoy de acuerdo contigo. Si le ocultamos la verdad, alegraremos ese viejo corazón y si se entera nos odiará tanto que pensará en jubilarse. Estamos en una encrucijada demasiado mala.

La rubia asintió totalmente de acuerdo.

–Como si eso fuera poco. Claire también decidió avanzar. – habló a la nada. El Redfield bajó la cabeza para verla, pero el flequillo rubio de Jill no le permitió ver su expresión completa. – escuché que entre ella y Ada escogieron la decoración ¿Puedes imaginarlo? Tu hermana logró darle su entera confianza, y creo que debemos hacer lo mismo.

Chris miró hacia el techo. Todavía cuando cerraba los ojos miraba el brazo cercenado de Piers ser consumido por el virus C, a Finn convertirse en esa criatura acorazada y lo que alguna vez había sido Marco salir de la crisálida sin un cuerpo físico. Todos muertos por confiarle la seguridad a una mujer que logró convencerlos descaradamente de ser un civil cualquiera. No eran la misma persona, según Leon y su especialista, pues al parecer existían pruebas vigentes del robo de identidad lo bastante sustentables para la corte. Pero eran los mismos ojos, la misma mirada arrogante que había disfrutado matarlos lentamente…. No estaba del todo listo para hacerse la idea como Jill y los demás. Necesitaba tiempo. Y mucho.

– Jill…

– Está bien Chris. Estamos juntos en tu batalla interna. – le apretó la mano suavemente. –. En las buenas y malas ¿Entendido?

Él sonrió.

Sí. Definitivamente agradecía haber encontrado una mujer como ella en el camino.

….

Leon Kennedy observó el lugar. Estaba adornado de flores color vino, crema y blanco. Diferentes tipos de telas acaparaban la visión principal, los centros de mesa eran unos relojes hechos con vidrio cortado que daban la impronta del tiempo. Igualmente albergaba a cien personas distribuidas en once mesas de manteles blancos y un florero de rosas junto al reloj.

La mayoría de los invitados eran personas que cumplían un papel dentro de una compañía activista. Habían agentes de otras agencias, entre las que se encontraba Terra Save, seguridad nacional, la propia DSO y los patrocinadores de la BSAA quienes luchaban codo a codo con la pareja desde hacía dos décadas, dejando en claro la importancia de Redfield para el mundo, incluso cuando el bioterrorismo estaba casi extinto.

–Huele a gente mediocre intentando ser pacifista. Es una tragedia presenciar tan mala actuación y no poder irse. – el agente asintió al comentario, sin embargo no dijo nada más. Pues, a pesar de que Ada había aceptado finalmente ir, tenía los puños demasiado apretados para fingir aprobación.

–Si vas a tener esa actitud toda la fiesta…

–Solo vete y déjame en paz.

Se encaminó lejos del rubio, ignorando deliberadamente el flash de las cámaras hasta volver a Jilliam, ahora sin Redfield. Estaba apoyada contra la pared con los ojos cerrados. Pudo notar su tenue sonrisa, incluso en la obscuridad.

–Casi estuve considerando tener una dama de honor extra. – comentó ella como si nada. Ada reconoció un tinte divertido que no pudo comprender, pero prefirió omitirlo. – Aun así es mi deber darte las gracias.

–No deberías hacerlo Jilliam. No encuentro nada grato seguir en este lugar. – respondió. A lo lejos Rebecca jaló del brazo de Coen para hacerlo bailar. Jill juntó las manos en su regazo, pensativa.

– ¿Debería preguntarte porqué aceptaste?

–Pequeños detalles.

–Ya veo… - murmuró ausente mientras bajaba la voz, lo suficientemente suave para que solo ella la escuchara. –Quitando el mal trago inicial ahora puedo decir que finamente logré casarme con el hombre a quien apoyé durante dos décadas y es increíble.

–Te verás mejor cuando quedes viuda. Tranquila.

Jill sonrió. La mujer no parecía ser una persona amistosa, seguramente debido a su trabajo como espía profesional durante tanto tiempo. Ella estaba acostumbrada a estar un paso delante de todos que intentar seguirles el ritmo le era difícil. Pero el vivir así, bioterrorismo, muerta y dolor no estaba nada mal.

...

Ada Wong apretó el brazo del rubio, bailando tranquilamente una pieza. Si bien antes, como espía había evitado atarse por cualquier medio a él, ahora podía permitirse esos pequeños detalles. Ahora, era una mujer capaz de caminar entre las calles como un civil normal y vivir conforme a ello.

Nuevos momentos, otras vidas…

–Debes recompensarme esta vez Kennedy. –Leon se detuvo un momento para verla. Por primera vez en la noche publicaron el semblante neutro de una Ada Wong dejándose llevar.

–Se me ocurre algo interesante. Te mostraré más detalles cuando lleguemos a casa.

Sí, la vida llena de nuevos momentos era de lo más prometedora.

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¡Hola gente linda! ¿Cómo están? aquí con el capítulo siete.

Espero que les guste ¿alguno de ustedes adivina cual es el pequeño problema de Ada? Parece ser que está asimilando que tiene uno.

¿Qué opinan de la rivalidad Ada/Chris? Es algo graciosa a mí parecer xD

Gracias a todas las personas que comentaron el capítulo anterior, sus comentarios hacen mis locas ideas se disparaten. (Sobre todo Bloody Mary Fire al inspirarme con "aplastar a Ángela")

Este es el primer capítulo donde hay otra pareja incluida ¿quieren ver otras parejas? ¿Cuales?

Respondiendo los comentarios anónimos y no tan anónimos:

KIMMY: hola linda! Es bueno ver tu review siempre. Tienes razón, es muy pronto cuando quedan más momentos por contar. No sabía que Claire tuviera novio (enserio), espero que este capítulo te guste.

Daniel Rivas: ¡Hola! Me alegro que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este también sea de tu agrado :)

Yune69: ¡Hey! ¿Ada mandona? Puede ser x3 pero digamos que es una manera de "expresarse" con el agente. Poco a poco se le ira pasando (creo)

¿Ideas para el siguiente capítulo? Agradecería que me dieran algunas :D

Fecha de actualización: Sábado 24-11-12.

Se me cuidan mucho

Fatty Rose Malfoy.

Nota: Capítulo remasterizado para hacer más legible la historia el día 27/11/2018