Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores, únicamente la trama es mía.

Advertencias: Los momentos transcurren en alguna parte del mundo donde nuestros héroes "Logran detener el bioterrorismo" lo que nos muestra un vistazo del futuro en paz. Por lo tanto algunas personalidades cambian medianamente, así que hay OCC incluido.


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20 Momentos Leon & Ada

Capítulo 14

[Momentos perdidos III: Residen Evil: Damnation]

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Bebió con suavidad del vaso, sintiendo el paso del alcohol descender hasta su estómago mientras dos botellas de Wisky a su lado permanecía intactas, ya que estaba concentrado en la televisión de pantalla plana, el cual hablaba sobre el resultado del atentado contra Svetlana Belikova. La mandataria del país estaría recluida en una cárcel de máxima seguridad en lo que se llevaban a cabo las averiguaciones posteriores tras el ataque. Y, aunque sabía algo de ello por Hunnigan, ambos estaban de acuerdo sobre las múltiples incoherencias en la historia. Comenzando con la repentina aparición del ejército estadounidense cuando estaban sobrepasando el límite.

En sí era curioso ver que el mismo gobierno no hubiera actuado la primera vez, aun estando en observación; quizá estaba entre su sistema ser tan sádicos como Budy había dicho, o solo les gustaba verlo jugarse el cuello ante cualquier situación suicida.

Leon Kennedy suspiró, pasándose las manos por el cabello cenizo, despeinándolo deliberadamente. Odiaba el bioterrorismo, especialmente aquellos capaces de estropear el mundo con sus ideas descabelladas. ¿Cultivar plagas e implantarlas en seres humanos vivos? Saddler había hecho algo similar en España y Chris Redfield había enfrentado el ganado provocado por Wesker bajo la misma dinámica. ¿Pero implantar plagas para controlar criaturas infectadas en el proceso? Mierda, sin duda el bioterrorismo estaba innovándose cada día.

El agente desvió la mirada hacia las personas dentro del bar. La mayoría parecía estar demasiado borrachos para prestarle atención, cosa que agradecía pues así podría terminar el maldito informe tras ser ascendido dentro de la DSO. Ahora tenía más papeleo del acostumbrado y el llevar varias horas trabajando solo aumentaba las ganas de irse al hotel y dormir unas ocho horas prudentes. Pero ahí estaba, firmando papeles antes de escuchar a Hunnigan tras suyo hasta que su voz le diera dolor de cabeza

Y no existía un sonido tan malditamente molesto como aquel.

–Te vez cansado.

Lo habían dicho en un susurro tan bajo que casi creyó haberlo imagino. Intrigado, Leon parpadeó dos veces hasta lograr enfocar a la voz tras él y entrecerró los ojos apretando el bolígrafo con fuerza. Escuchó el sonido de la silla arrastrarse y él tomó el gesto como que ella sería su acompañante. Casi instantáneamente carraspeó sin mirarla, observando su propia fila de reportes.

– Y tú debes extrañarme demasiado para estar aquí. –respondió, elevando la vista para verla. La mujer de traje sonrió. Sí, le gustaba ver al gran Leon Kennedy perder la paciencia.

–Solo en sueños podrás ser feliz con esa idea, Leon. – el agente gruñó áspero, observando el corte, siguiendo los contornos femeninos ocultos por la gabardina negra. Ada sonrió, suspicaz. – ¿Te gusta lo que ves?

– Has mostrado tu piel incontables veces, Ada. – murmuró Leon, terminando de firmar la papelería .No tenía sentido ocultarlo tampoco, Ada siempre sabía cómo se manejaban las cosas, e incluso tendría más información que él mismo. Pero nunca diría nada. – ¿Por qué estás aquí?

–Una visita de cortesía, señor Kennedy. Aunque no sabía tus gustos sobre estos escenarios tan… peculiares –señaló sin restricción a dos hombres compitiendo por una botella de alcohol barato. –. En fin, todavía tengo asuntos pendientes.

Leon apretó su vaso de Wisky. ¿Enserio estaba reclamándole sobre la bebida? Si había empezado ese mundo, era gracias al maldito bioterrorismo. En cada ataque miles de personas perdían la vida, algunos nunca podrían caminar o sentirse importantes. Nada.

–Puedes irte –recomendó amargado. –, Ya jugamos cuanto querías ¿No? Entonces déjame solo.

– Puedo hacerlo, pero eso sería aburrido.

Ada divisó el cerrar los ojos del rubio mientras apretaba los puños, conteniéndose. Ya ni siquiera recordaba cuando tiempo tenía con ese juego ¿No debía haberse acostumbrado a no recibir nada más?

– Ada…

–Ahórranos el drama emocional. Por favor. – pidió. – realmente te queda bien el verte enojado.

–No estoy enojado.

–Realmente no me interesa si lo estás.

La espía atrapó las manos del rubio, impidiéndole cualquier escape. Leon forcejeó varios segundos hasta desistir. Por inercia observó la pálida piel femenina contra la suya. Ada Wong nunca consentía actos íntimos, a menos que estuviera jugando a ganar su lucha personal de diez años. Tampoco parecía importarle estar en el bar, aun cuando era una de las personas más buscada en el país.

–Entonces solo déjame. – ella negó y Leon finalmente se soltó, malhumorado. –Para ser la primera vez que te veo sin necesidad de salir corriendo por una maldita criatura, esto está fuera de mi control.

Error. Nunca había tenido el control en lo concerniente e ella.

–Hay cosas que simplemente no pueden evitarse, señor Kennedy –como encontrarse. Pensó él. –. Únicamente falló el lugar, lo demás no estuvo tan mal.

– ¿Qué significa eso?

– ¿Necesitas explicaciones? –Leon sonrió de medio lado.

–Para nada. Siempre he sido… un hombre de acciones.

Ella sonrió ante el reto cuando el móvil resonó contra la mesa. Leon leyó el mensaje sin mucha importancia. Hunnigan definitivamente entraría en una fase perturbadora al no asistir todavía al primer encuentro con el presidente Bemford. No, lo mejor era irse antes que sufrir la ira voraz de Ingrid.

–Esta vez seré quien se marche primero –le informó, guardando los papeles en su maletín y se levantó bruscamente. –. Nos vemos después.

–Lo siento señor Kennedy, pero eso será imposible.

Leon negó, e inclinándose le besó la mejilla derecha.

– ¿Enserio?

Leon sonrió ¿Quería jugar? Oh bien.

Tiró del traje y la arrastró fuera del bar.

La noche era joven, e iba a enseñarle quien de los dos jugaba mejor.

Quizá Ingrid se olvidaría de él y lo dejaría en paz.

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– Leon, ésta la tercera vez que ignoras mi llamada. –Reprendió Ingrid Hunnigan tras la pantalla del celular. La castaña entrecerró los ojos, mirando el tenue color de una lámpara iluminar la habitación. Logró ver desde su lugar la silueta de Leon Kennedy costado en una cama y gruñó. – Necesito el maldito informe ahora, o de lo contrario no te ayudaré a encubrirla otra vez.

El rubio se cubrió la cabeza con la almohada. Aun así todavía podía escuchar los gritos de Ingrid y finalmente desistió la idea de ignorarla. Tomó el PDA para verla, tenía el cabello castaño pegado a la cara, señal de estar a punto del colapso nervioso.

–Estuve ocupado. – reconoció, caminando con el teléfono en la mano hasta el baño, donde lo dejó un lado del espejo para lavarse la el rostro. E incluso atrás de un aparato, la mirada de Hunnigan era suficiente para saber contra qué se enfrentaba. Y ladeó el rostro, encontrándose con una marca de labial rojo en el cuello. Confundido Leon miró a Ingrid, quien resopló. –Hunnigan….

–Ni te molestes en decirme nada. Ya se encargaron de hacerlo hace casi una hora. –soltó ella. Leon la miró, tratando de encontrar algún signo que le indicada lo contrario, pero la mujer se veía demasiado enojada para estar bromeando. Entonces, si Ada y Hunnigan habían hablado cara a cara… –Escucha Leon, entiendo que te guste jugar a ser el hombre masoquista de diez años. Solo tengo una queja: ¿Por qué demonios debo participar en tu ridículo juego también? Esa mujer es imposible de tratar, y suficiente tengo contigo.

Junto al espejo encontró lo que parecía ser papel doblado, con número incluido.

Demasiadas consideraciones.

– ¿Hunnigan? –la especialista entrecerró los ojos.

– ¿Sí?

– Necesito un favor.

Ella negó desde el móvil.

– No pienso ayudarte en nada hasta verte aquí, saludes al presidente Adam y termines ese reporte ¿Entendido? –el agente entrecerró los ojos, derrotado.

– Siempre me tocan las mandonas.

Ella rió burlona. ¿Dónde había quedado su irritante mal humor?

– Sí, porque a ti te gustan las difíciles.

Leon gruñó. Mujeres, definitivamente nunca iba a entenderlas.

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¡Hola! ha pasado mucho tiempo desde el último capítulo. En mi defensa está la falta de inspiración al ser Damnation pero al fin logré crear algo decente. Explicando el por qué Leon tiene su número en el RE6

Y otra cosa… le había prometido a mi querida amiga Lirionegro1 que avanzaría en LAD pero la inspiración llegó a este. Así que esto va por ti linda, espero que esto sea de tu agrado en lo que termino el capítulo de LAD

Terminamos nuestra trilogía. Ahora espero sus propuestas sobre los siguientes capítulos.

¿Qué opinan de este?

Dejen un review con su opinión. Un saludo

Fatty Rose Malfoy.

Nota adicional: Este capítulo ha sido reeditado para mejor comprensión de la historia.