Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores. Únicamente la trama es mía.
20 momentos Leon &Ada
Capítulo 18: Los "Yo" del ahora y el ayer
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¿Qué diría tu yo de veinticuatro años, si te viera en la actualidad?
Su cuerpo chocó contra la pared. Seguido de unas manos curiosas recorriéndola con voracidad. La pregunta llegó demasiado rápida que la distrajo de su cometido principal en aquella casa y suspiró, enredando los dedos dentro de aquel suave cabello rubio masculino mientras sus labios recorrían su cuello, dejando un sendero de saliva y piel roja. Era placentero, sin embargo la presunta seguía ahí en su subconsciente molestándola a niveles insoportables.
Él pareció notarlo porque paró. Solo se escuchaba el sonido de dos respiraciones agitadas, tratando de volver a la realidad.
– ¿Tanta acción te volvió lenta, Ada?
La castaña frunció el ceño, era él quien se había vuelto lento. De los dos ella era la rápida que llevaba los controles de esa relación bizarra, desde años atrás. Y eso le llevó a recordar a la Ada de su juventud ¿Qué pensaría esa mujer si la viera? Posiblemente se burlaría de ambos, de manera cruel.
– Solo tú puedes pensar algo en un momento como éste, Leon. – paladeó el nombre. – ¿Acaso ya no eres capaz de mantener la atención de una mujer?
Leon Kennedy respiró contra el cuello femenino, mezclándose con su propio aire caliente.
–Nunca fuiste alguien a quien pudiera leer fácilmente Ada. – Ahogó un gruñido placentero, al sentir las manos de ella desabrochar los botones de esa camisa azul. – incluso ahora, eres endemoniadamente incompresible para mí.
Directo y sin anestesia. El rubio siempre decía la verdad en contra de cualquier juicio, él se caracterizaba por soltar abruptamente sus palabras sin detenerse a pensar las consecuencias. Así era ella también, después de todos ambos seguían buscándose debido a esas similitudes. Y únicamente, de los dos Ada era la sobresaliente durante quince años
Entonces ¿Por qué sientes molestia, en cuanto a tu pasado y el ahora?
–No es la primera vez que sucede Leon. Deberías estar acostumbrado a eso.
Leon se vio tentado a contradecirla, pensando si de verdad alguna vez le ganaría a Ada Wong en ese juego. Casi enseguida recordó a su ¨Yo" de veintidós años: Joven, torpe e inexperto que tenía un sentido de la justicia enfermizo, que casi la había odiado en Raccoon city por haberlo engañado con su muerte.
– Me molesta, nada más.
Ya la conoces Leon, no te sorprendas a estas alturas
Y quería decir algo. Leon siempre ansiaba decirlo pero se contenía. Ada curveó los labios, sabía que le costaba expresarse en cualquier ámbito, que él tuviera algún tipo de confianza en alguien requería años de práctica y esfuerzo que lo habían llevado de ser un simple policía civil, al presente. Donde era un agente con un talento innato, capaz de salir ileso de cualquier ocasión.
– Es inevitable.
Sus "yo" jóvenes ya estarían más que decepcionados. Retorciéndose del coraje al verlos piel contra piel, labios pegados y la ropa perdiéndose por el departamento que no es tuyo ni de él. Hunnigan va enfadarse después.
Ya no había remedio, cada acción del pasado forjaba una rienda en el presente. Eso lo demostraban ambos al ser los responsables de sus propios bandos. Para sí, dejarse llevar unos instantes por ese deseo carnal.
– Lo sé – Leon Kennedy le acarició el rostro. Lo sostuvo entre sus manos, observando sus ojos verdes que mantenían la mirada descaradamente. – ¿Qué le dirías a tu yo de veinticuatro años Ada, si viera lo que has hecho de su futuro brillante?
Que era una idiota al dejarse llevar por algo tan estúpido. Que los espías destacaban gracias a sus dotes asesinos y nunca perdonaban cualquier error. Y, de nueva cuenta el rubio decía las palabras de sus pensamientos. El tiempo,} ya los había hecho conocerse hasta el fondo.
– Seguramente te habría asesinado para no dejar huella – Susurró, rodando los labios por la clavícula masculina. – O quizá, se hubiera asegurado de que nunca salieras de ese lugar.
Él creyó cada una de sus palabras pues había conocido a esa mujer sin escrúpulos. La mentirosa en búsqueda de saciar sus propios objetivos a costa de la vida de cualquiera en esa ciudad infernal. E incluía a John, Claire, Sherry, él y cualquiera que estorbara durante su camino.
– Ahora respóndeme tú, Leon – Habló. – ¿Cuál sería el pensamiento del novato de veintidós años con mala suerte si te viera así, derrotando sus principios irrompibles?
–Esa respuesta es fácil. Seguramente le habría ayudado a la Ada de veinticuatro a deshacerse de mí.
No, por supuesto. Ninguno hubiese querido verse perdido, con el orgullo pisoteado por la misma persona durante quince años. Ada asintió, acariciando la piel expuesta de su torso al desabotonar la camisa que arrojó por el suelo.
– Si lo ves de esa forma, esto no debió suceder.
Para nada.
Entonces, ¿Te arrepientes, como aquella vez al verlo intentar arriesgar el pellejo por ti y recibía una bala? Eso es indigno Ada Wong. Muy impropio de ti.
Incluso durante la batalla contra Simmons logró ver cuánto había cambiado Leon. De pasar a sentir simple sentido del deber e interés, a un genuino sentimiento de preocupación mutuo que ninguno admitiría en voz alta. El orgullo que les quedaba tampoco debía pisotearse tan frecuentemente.
– ¿Y ahora? ¿Cómo ve el mundo la gran e intrigante Ada Wong?– Soltó mordaz, recargándola contra la pared.
¿Buscas algo más, Leon? Creí que te conformabas con los retazos de quince años. Ahora te molestas. Bien, te estas volviendo igual de impredecible que ella.
Ada se sintió tentada a nunca contestarle. Si le preguntaran desde un retroceso, la respuesta no variaba demasiado. Había visto al policía notado como un señuelo de problemas y una posible vía de escape en Raccoon City. Después, le pareció alguien interesante capaz de salir vivo de cualquier situación sin despeinarse, durante España. Algo para entretenerse si contaban Slava Oriental y finalmente un método de expiación en el instante de vida o muerte a causa del virus C.
– No mejor de lo que puedes haberme visto, Leon.
Él mordió el hombro femenino. Ada Wong le había parecido una mujer demasiado fría que buscaba un novio perdido sin mucho sentimiento. Calculadora, fría, un civil con raras manías de ver su alrededor. Atrevida al encarar sin temor a la madre de Sherry y alguien que podía tener algún tipo de humildad al brindarle atención médica cuando recibió esa bala, aunque fuera por el bien de su misión. E incluso amable, al darle las pistas necesarias y un helicóptero para salir con vida de China.
Seguramente Ada pensaría lo contrario1, más sus caminos no estaban tan distorsionados.
– Hicimos lo contrario a nuestros principios de jóvenes – Argumentó, bajando el cierre de la roja blusa. –Incluso lo seguimos haciendo.
¿Te arrepientes de haber sido su juguete Leon? Pudiste evitarlo años antes, justo cuando te dejó en una cuidad infestada, solo con un arma poderosa y un Tyrant a quien evitar.
No, maldita sea, él no se arrepentía ni un poco.
– Tienes razón Kennedy, el infierno nos hará pagar esto, algún día.
Oh Ada, tú no quieres que alguien bueno se corrompa hasta ese grado. Tú ya estás podrida, ¿Pero él? Leon aún tiene remedio, si se aleja de ti.
El jamás lo intentaría, si no lo había hecho en quince años, menos ahora, cuando estaba dando su brazo a torcer lentamente. Ese era el precio de haber destrozado los ideales de la mujer de veinticuatro años.
– Si te quedas conmigo, entonces ardamos, Ada.
Si él no quiere, entonces lo acompañaras. Y lo disfrutarás, vaya que sí.
Ada Wong no lo dejaría. Ni siquiera cuando podía, la castaña nunca cortaría esas cadenas que el sujetaría, así tuviera que enfrentarse a sus pasados. El novato y la experta, para dejar en claro su presente.
Mientras Ada Wong no se alejara, lucharía para que sean ellos quienes se burlen de sus jóvenes versiones algún día.
– Andando entonces, el camino es largo de recorrer.
La besó en los labios y la tomó en brazos, preparándose para lo que venía en la habitación.
Es terrible caer presos del amor ¿Verdad, Leon y Ada?
Volví, desde pues de… un gran lapso de inactividad ¡Pero regresé, es lo único que cuenta! Si bien esto es algo raro, fue agradable escribir las comparaciones de la relación entre Leon y Ada en toda la saga de Resident. En fin ¿Qué les pareció? Espero sus comentarios, críticas y/o amenazas de muerte. Por cierto, decidí dejar la historia sin límite de momentos ¡Así seguiremos llenando el Fandom de bello Aeon!
Bien, creo eso es todo. Se me cuidan.
Fatty Rose Malfoy.
