Los personajes de Resident Evil no me pertenecen, son propiedad de CAPCOM, únicamente la trama es mía.
Aclaraciones:
Letra normal. –Narración general.
Letra en negritas. – Notas de autor, algunos pensamientos de los personajes.
Letra en cursiva. –Recuerdos, algunas frases.
Capítulo semi AU, menciones de Cleve.
20 momentos Leon & Ada.
Capítulo 21: Eternidad.
…
La primera vez que se conocieron él contaba con veinte años y ella veintiséis, estaba patrullando las calles gracias su nuevo empleo como policía. Leon Kennedy agradeció en silencio que para ser el primer día, la ciudad se encontrara en absoluta calma. Algunos faroles se encendían producto del paso hacia la noche, las personas caminaban distraídamente y el ambiente no se sentía tan pesado por el exceso de monóxido de carbono proveniente de los automóviles. No, Raccoon parecía estar libre el problema de las grandes ciudades y eso era realmente agradable.
–Escuchen, siento interrumpir su ronda pacífica pero ha surgido un problema... –el rubio le prestó atención a las palabras del comunicador. –Al parecer hay una amenaza terrorista y tienen rehenes. Sé que todavía están en capacitación pero esta será su oportunidad de demostrar sus habilidades. Reúnanse y ganen algo de tiempo hasta que lleguen los refuerzos altos. Están en la plaza magna de Raccoon, tengan cuidado.
El rubio gruñó. Varias personas lo miraron curiosas pero él estaba demasiado concentrado para prestarles atención. Leon Kennedy empezaba a pensar que tenía un imán caza problemas porqué, ¿quién rayos pondría a simples novatos una misión tan complicada? Los altos mandos estaban locos. Aun así, sacó el PDA buscando la localización y, cuando vio que estaba a unas calles sonrió. Pese la mala suerte al menos no tenía que caminar de más.
El lugar era conocido por las reuniones de hombres millonarios interesados en desarrollar vacunas, o eso era el pretexto general. Científicos, especialistas, empresarios interesados, todo. Entre ellos estaba quien financiaba directamente la plaza magna, y era la compañía farmacéutica Umbrella. El más poderoso de toda la ciudad.
–Oye, ¿puedes hacerte un lado? No puedo ver bien. –Alguien habló tras el Kennedy y él se giró para ver. –Oh, un policía.
–Señorita, recomendaría que se alejara. Hay una amenaza terrorista. –informó. –puede haber una explosión, es peligroso.
–Tranquilo niño, puedo cuidarme –le guiñó el ojo. –contrario a ti.
Leon miró al civil. Portaba vestido rojo ceñido la hacía parecerse a esas mujeres importantes y grandes ojos verdosos, ¿sería acaso una que logró escapar?
–Soy policía –retacó ese hecho. –Mi deber es protegerlos esté preparado o no.
–Entiendo –Vaciló ella, con duda. –Muy bien policía, ¿Quieres decirme al menos cómo enfrentar a los terroristas? Por ahora solo estamos los dos, no me apetece salir herida.
– ¿Qué está haciendo aquí, señorita? –preguntó. Ella sonrió como si estuviera esperando la pregunta.
–Soy periodista, pero mi novio John es un científico rehén. Esto será un doble bonus para los dos si me ayudas a encontrarlo.
–Lo haré, solo porque estamos en el mismo barco ¿entendido?
–Nunca lo hubiera dicho mejor.
Leon pegó su espalda en la pared ocultándola de miradas molestas. Necesitaba tener cuidado extra en la misión gracias a ella. Estiró el cuello y encontró tres hombres vestidos completamente en negro con máscaras de animales. Justo en el centro su objetivo que tenían los ojos ventados y temblaban. También por el rabillo del ojo logró ver al servicio de tácticas y rescate preparándose en la otra columna, al menos no estaría solo.
–Hey, deberíamos… – habló, aunque no encontró a nadie junto a él. – ¿Qué diablos?
– ¡Ahí está! –el grito de alguien despejó los pensamientos del rubio. -¡Disparen y mátenla!
La mujer había aparecido junto a ellos con lo que él describía una habilidad impresionante. Los disparos se hicieron escuchar y él unió casi inmediatamente. Los hombres secuestradores parecían más interesados en ella que en la situación.
– ¿Leon? –Kennedy asintió reconociendo al hombre. -¿qué estás haciendo aquí? ¿No es tu primer día acaso? Vaya forma de empezarlo…
–Sí, seguro me darán la plaza por arriesgarme el pellejo. –respondió sarcástico. –Chris, ¿quieres decirme qué está pasando?
–Según Jill esa asquerosa mujer hizo un trato con los terroristas a cambio de llevarse la vacuna, ¡está vendiéndonos!
Pero Leon no lo escuchó seguir quejándose, ¿había ayudado al enemigo todo ese tiempo? Imposible. Iba en contra de sus principios más creía ciegamente en Chris Redfield.
Había sido engaño por una mujer sin darse cuenta.
Entonces la odió solo un poco. Pero igual quería protegerla aun sabiendo las consecuencias.
…
Cuando volvió a verla cuatro años después estaba capacitado para cualquier improvisto y aceptaba que su mala suerte le quitaba su derecho a vacacionar. Esta vez se había ido de Raccoon City y vivía en las frías casas de Moscú. El intercambio había elevado su puesto tras el atentado, cosa que le desagradaba por ser un pésimo hombre observador.
–Vaya, pareces seguirme a todos lados. –Leon se tensó. –Has crecido niño…
Él le apuntó con la pistola. Seguía enojado con ella.
–Siento decirte que no me van las mujeres mayores. –contestó mordaz. –si estás aquí seguro tú eres quien no puede vivir sin mí.
–El niño se ha enfadado. –burló ella divertida. –Lo siento, es el arte del oficio.
Él suspiró casino.
–Ada Wong por favor vete.
–Entonces haces los deberes –contrario a sus palabras ella se acercó. –Bien señor Kennedy, estoy impresionada.
–Es enserio. Me molesta tu presencia.
–Eso no lo decides guapo. Además tengo trabajo por hacer.
Los dos mantuvieron la mirada. Azul y verde. La tensión entre ellos creció tanto que Leon bufó exasperado. No debía hablarle ni siquiera, ella era la representación de la traición y aun así tenía tantas cosas que preguntarle. Palabras atoradas en el fondo de su garganta ansiosas de salir a la luz, mas no habló.
–Ada, para quien demonios trabajas –la pregunta murió en el frio aire.
–Es un secreto, guapo.
La mujer acortó la distancia entre ellos. Leon sintió el perfume traspasarle la nariz, las manos femeninas surcarle el rostro y finalmente una colisión de labios inevitable. Sus sentidos martillearon, algo dentro de su subconsciente le decía que Ada jugaba con él para conseguir sus propósitos o solamente por el simple placer de quererlo enloquecer. Tal vez ambas, pero él quería continuar aquello. Esa sensación insana de protegerla le estaba comiendo la razón.
Ada era una mujer de treinta, y él un simple policía de veinte seis años. Tenía todas las de perder.
Estaba acabado.
….
La tercera vez, teniendo treinta y dos años iba con la convicción de olvidarla completamente. El odio sentido durante el primer encuentro había desaparecido casi en su totalidad tras varias peleas entre sábanas y sudor. Para ayudarlo existían dos personas a las cuales podía pedir su ayuda sin que preguntaran.
Los dos traían consigo matas rojizas de cabello. Claire Redfield y Steve Burnside, dos compañeros de años, posiblemente los únicos medianamente aceptables aunque fueran a veces un par de estúpidos unidos por la gracia de dios.
–Entonces tienes problemas con las faldas –intervino Burnside. –Vaya, yo pensé que quedarías soltero hasta el final de tus días.
– ¡Steve, grandísimo imbécil! Déjalo en paz –reprendió la chica. –No le prestes atención. Como tu amiga, me molesta verte cabreado por todo ¿pero una mujer el producto de tu mal humor? ¿Acaso es delincuente? Creo recordar que tienes el afán de coquetear con cualquier mujer.
El móvil del rubio resonó y él bajó la mirada para verlo.
¿Resultaste ser un casanovas guapo? Quien lo imaginaría.
Leon miró atónico el mensaje ¿Ada estaba siguiendo la conversación? Demonios, con ese par imprudente…
–Esto es una pérdida de tiempo –Musitó intentando levantarse. –Me voy…
–Espera Leon ¡Yo que pensaba recordarte cuando te presentamos a Hunnigan! –rió Steve. –Y te rechazó varias veces, ¡fue simplemente épico!
¿Oh Ingrid Hunnigan? Te fuiste a grandes ligas.
Debía salir cuanto antes de ese lugar.
Se giró sobre sus latones dejando a una pelirroja gritando cosas las cuales ya no escuchaba y un pelirrojo riéndose de lo lindo. Bien lo decía, era un par te idiotas unidos por gracia divina y eventos desafortunados.
Ada lo esperaba recargada contra la pared. No desmostó enojo alguno. Es más, había un semblante arrogante antes que una mujer celosa de conquistas sin reclamar. Conocía a Ada desde los veinte y esa aventura enferma que llevaban solo los llevaría a nadie. Era algo que algún día sucedería. Por eso quería desligarse un poco antes de que fuera imposible.
–Leon Kennedy, siempre me sorprendiste desde tu juventud. –comenzó la plática la castaña. –Creí que si te cansaba te alejarías, ¿por qué no lo haces si tienes la oportunidad? Huye guapo, estás a tiempo.
–No, hay veces que siento la necesidad de hacerte un lado por tratarme como tu estúpido juguete, lo admito. –siguió él. –Pero he visto quien eres Ada, no eres tan impresionante como te crees. Siempre has sido buena mintiendo.
–Vete…
–Volveré a preguntarlo otra vez. Ada ¿Estás buscando algo de mí?
Aléjate. Escuchó el rubio dentro de su cabeza
–No, soy una mujer mayor a ti Leon. ¿Serás tú quien realmente busca algo más allá de una simple conquiste? Eso no es problema para ti.
Él sonrió. Vaya que estaba molesta.
–Sí es por los años, entonces te alcanzaré –aferró la mano femenina. –puede que avances más, pero yo igual seguiré hasta alcanzarte.
–Leon deja de decir estupideces. –Ada bajó la vista. –Maldito niño, diciendo cosas innecesarias a este punto del partido…
El rubio la rodeó por los hombros y dejó caer su cabeza en el hombro femenino. Fuera del problema con sus respectivos bandos, el problema de Ada parecía ser desde el comienzo de diferencia de edades. Que estupidez, casi tan estúpido como la idea de olvidarse de ella.
Y se estaba quejando de Claire y Steve… él también parecía ser masoquista sin remedio.
–Quédate conmigo Ada... –susurró. Ella sonrió.
–Si así lo quieres, jamás podrás deshacerte de mí nunca –Leon asintió, rodando los labios sobre el cuello femenino. –Te usaré y provocaré fuerte dolores de cabeza. Puede que vuelvas a odiarme en el camino.
–Ya lo solucionaré, sé salir de los problemas.
Leon la besó con fuerza. Ada no lo apartó.
–Entonces señor Kennedy, es una promesa.
Y un pacto por la eternidad.
Como si alguna vez hubieran hecho lo mismo, en otra vida. Seguro así era. La eternidad y el capricho vino los seguiría juntando hasta que hicieran las cosas bien.
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¡Hola! Bien, todavía sigo asimilando la procedencia de esta historia. Lo crean o no, salió de la nada. Espero que les guste. Igual sigue pendiente el otro especial navideño pero no sé si hacerlo One-shot individual o en esta misma historia ¿qué tal les gustaría? Háganmelo saber. También les informo para los seguidores de Sorority que hoy tendrán el siguiente capítulo.
¿Qué les pareció este capítulo semi AU? Sus comentarios, Críticas y/o amenazas de muerte serán bien recibidos.
Nos vemos pronto. Se me cuidan y felices fiestas.
Fatty Rose Malfoy.
