Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores, únicamente la trama es mía.
Aclaraciones: Esto podría considerarse como un epílogo del RE2 Remake ya que transcurre después de los acontecimientos y siguen el orden cronológico de la saga.
20 Momentos Leon & Ada
Capítulo 24
[Las acciones que lo comenzaron todo]
Leon Kennedy se dejó caer contra la cama revisando el termómetro digital en su mano izquierda, con la cual llevaba el seguimiento de la temperatura corporal de su pequeña inquilina desde la semana pasada. Al salir de Raccoon habían sido tomados por el ejército estadounidense y los habían confinado a ese espacio, lejos de cualquier contacto con las personas del exterior para buscar presuntos sobrevivientes o testigos que pudieran conocer el misterio oculto tras la tragedia. Y, si, entendía bastante bien los motivos ¿Pero tenerlos seis meses cautivos? Era demasiado tiempo para Sherry, quien pese a ser la más adaptada de los dos sabía que no era nada sano el tenerla recluida como una cosa cualquiera.
Y esos momentos, donde no podía hacer nada salvo esperar, donde su paciencia estaba llegando al límite.
Aun así se encaminó a paso lento hasta el cuarto continuo al suyo, ubicado en el segundo piso. Contempló unos instantes el marco de la puerta, mientras su mente le recordaba poco a poco los últimos acontecimientos ocurridos fuera de ahí: Raccoon city había sido sepultada al día siguiente de que ellos escaparan gracias a un misil durante la noche, llevándose consigo los secretos de Umbrella y las miles de vidas que habían considerado dicho lugar un hogar, para ser ahora un nombre impreso en los libros de historias. ¿Cómo podía el considerar estar vivo como una victoria, si todavía le era difícil cerrar los ojos y ver más allá de los huesos rotos, la carne podrida y la sensación de saberse vigilado por una criatura inmensa capaz de seguirle los pasos por toda la comisaría? Imposible.
Leon abrió la puerta suavemente, permitiendo que sus ojos se acostumbraran a la luz de la pequeña lámpara situada junto al buró. Logró ver desde su posición la silueta infantil de Sherry Birkin, hija de dos grandes científicos batallar contra sus propios demonios internos. Por lo que ocupó el lado libre de la cama, casi instintivamente sintió la mano de Sherry aferrarse a la suya con evidentes signos de estar aumentando su temperatura corporal. Ya llevaba varios días con esa fiebre incontrolable, y según los doctores aquello se debía al embrión extraído del G que había mutado dentro de ella y ahora su propio sistema estaba batallando para ver si lo asimilaba o rechazaba.
Le acarició el cabello rubio. Pensaba cumplirle la promesa a Claire de cuidarla hasta el último día en lo que ella regresaba después de hacer varias paradas en Francia y Europa con el fin de encontrar el paradero del Redfield mayor. Pero verla ser consumida por la debilidad le generaba un hueco en el estómago por todas esas personas que tampoco habían librado la batalla.
– ¿Pasa algo? – Preguntó pausadamente. Ella negó temblorosa, provocándole apretar los puños con fuerza. ¿Cuánto más duraría esa maldita fase? Nadie lo sabía, y mientras no existieran respuestas certeras el administrarle algún fármaco podría poner en riesgo su salud. –Sherry….
–Tengo un poco de frio, pero estaré bien. – respondió la niña con voz ahogada. Él mojó un pañuelo blanco y lo colocó en su frente. La escuchó suspirar agradecida del cambio de temperatura. Eso era bueno, los medios físicos parecían cumplir su rol pero ninguno combatiría la hipertermia de Sherry que parecía regresar cada seis horas. Y si no la detenían, corría el riesgo de sufrir alguna convulsión, así que no podía dormir hasta que estuviera fuera de peligro. –Oye, ¿Prometes seguir conmigo si me convierto en una carga?
Leon frunció el ceño ante el comentario. Para alguien que comenzaba a descubrir el mundo, catalogarse como algo inservible solo era un catador de las secuelas que habían dejado sus padres en ella.
– Sherry por favor, ya hablamos sobre eso. No es ninguna molestia para mí el cuidarte… – la tranquilizó. En respuesta la niña sonrió suavemente, aun con los ojos cerrados. –Por ahora duerme un poco. Tu fiebre ha disminuido, pero si persiste nuevamente te llevaré al hospital. ¿Entendido?
–Bien. – la rubia lo soltó. –y gracias… por seguir aquí.
Cerró los ojos producto del cansancio. Leon le acarició la espalda, intentando transmitirle seguridad. Solo así sentiría menos pesado el dolor de soportar a su propio sistema inmunológico batallar consigo mismo. Pese a que los médicos habían sugerido tenerla entre ellos para examinarla se había negado rotundamente. Era una niña, no un sujeto experimental con el cual podían jugar su antojo. Se aseguró de verla completamente dormida y tomó entre sus manos el recipiente con agua para cambiarlo en la cocina. Bajó las escaleras, pero el sonido de la televisión encendida lo obligó a detenerse, llevaba todo el día encerrado en la habitación de Sherry y residían en un lugar resguardado por el mismo servicio secreto estadounidense. De haber un tercero en la casa ¿Quién era capaz de traspasar ese nivel de seguridad sin ser visto o haber llamado la atención del gobierno? El rubio dio paso hacia adelante pero la figura apagó el televisor con el control, girándose para verlo.
Leon parpadeó varias veces, sorprendido. El cabello castaño corto, los ojos azules y esa aura llena de misterio logró paralizarlo durante varios segundos. Escuchó el sonido del recipiente caer contra el piso, así como también del agua que le mojaba los pies pero eso era lo de menos comparado con el torrente de emociones que transitaban sus sentidos.
–Nunca pensé que fueras tan bueno como niñera… – habló la figura sentada en el sillón de cuero marrón. – ¿Esconces acaso otras facetas?
Kennedy se mordió la lengua intentando no decir alguna estupidez. Llevaba seis malditos meses luchando contra la culpa de haberla dejado caer en Raccoon ¿ Y ahora ella regresaba como si nada para confundirlo? si aquello era una maldita broma Ada estaba sobrepasándose deliberadamente. Por lo que decidió caminar hasta sofá, pero solo consiguió que Wong se levantara por primera vez para mirarse cara a cara.
Seguía igual a cómo la recordaba. Porte recto, silueta delgada. Tal vez el único cambio sobresaliente en la chica era aquella blusa blanca y los pantalones de mezclilla. No obstante sus movimientos rígidos le daban la impronta de tratarse de una ilusión tortuosa ¿Sería algún efecto lentos del virus G? No, se repitió, le habían hecho diversos estudios de laboratorio y al parecer estaba limpio de virus mutantes a comparación de Sherry. Por lo cual se trataba de la cruel e irascible realidad: Ada Wong estaba viva, respirando el mismo aire igual al suyo y no enterrada entre los cimientos de una ciudad olvidada.
– Al parecer no tanto como las tuyas… – contraatacó finalmente. Escuchando su voz resentida entre las cuatro paredes. Luego gruñó, fastidiado y se cruzó de brazos a la defensiva. –Cada día consigues sorprenderme. Primero eras una agente del FBI, luego te convertiste en una mujer capaz de utilizarse como un método de escape y salirte con la tuya. ¿Quién eres ahora Ada? ¿O acaso tu nombre también es parte de la mentira?
Estaba muy enojado. Notó la espía, el Leon de Raccoon city nunca hubiera dicho tales palabras a una mujer a quien consideraba como un aliado. Y el verlo así, separados por muros defensivos le resultaba contradictoriamente divertido.
– Solo debería interesante que sigues vivo. Te salvé la vida, otra vez. – el rubio mantuvo su posición airada. –¿Pensabas que ese lanzacohetes llegó de la nada? eres demasiado iluso para tu propio bien.
Leon la miró con los ojos acusatorios. concedido, nunca había tenido una suerte prodigiosa. Y que un arma poderosa cayera del cielo para acabar con el Tyrant era algo raro de procesar. Sin embargo que le hubiera ayudado tampoco ocultaba la realidad: Había sido su maldito juguete y ella no había dado indicios de arrepentirse.
– Oh, lo siento. Intentaré moderar mi lenguaje solo porque casi muero por tu culpa. – soltó irónico. Aunque parte de todo era culpa suya por haber confiado en ella como un imbécil. – Si estás aquí para mantenerte en el anonimato puedes estar tranquila, durante el interrogatorio nunca mencioné nada sobre ti o Claire y en estos momentos no puedo quedarme contigo a platicar, Sherry necesita de mí.
Ella meneó la cabeza. ¿Quién se creía Kennedy para darle órdenes?
–Eso puedo verlo, pero ella morirá si nunca aceptas la experimentación.
¿Y dejarla ahí sola, cuando todos la habían abandonado?
–Tal vez a ti te gusten ese tipo de cosas, pero yo no soy así. – reprendió. Cierto, Ada Wong no era el tipo de persona que sintiera compasión de la misma forma a como él miraba el mundo, pero poco importaba. Seguía siendo un oficial de policía, y su deber era proteger al más débil, para eso se había unido al cuerpo.– ella es una persona indefensa. ¡No un maldito juguete de pruebas!
Ada lo observó respirar agitadamente para controlarse. Estaba actuando irracional gracias al rencor que le recorría las venas con violencia.
–Puedes decir eso todo el tiempo que quieras, pero si continúas así ella. – señaló a las escaleras, donde podía verse la puerta de Sherry en el segundo piso. –Morirá mientras tú pretendes controlarlo todo.
Leon golpeó la pared frustrado. Sintió el ardor de la piel abrirse debido al impacto. Perplejo observó el corte irregular y agitó la mano para limpiárselo. E instintivamente acortó la distancia hasta quedar frente a Ada, quien seguía de pie sin moverse. Parecía aturdida debido a su súbito proceder y ello lo hizo sentir poderoso. Si pensaba que podía tener el control siempre, estaba muy equivocada.
–Entonces dime tú que debo hacer…– murmuró. – porque me estoy cansando de esto.
Wong terminó de acotar la distancia. Tomó su mano derecha para dejarle un objeto, Kennedy abrió la mano para encontrarse con una jeringa de metal, la cual tenía adentro un líquido púrpura terriblemente similar al virus G.
–Esto servirá para controlar el dolor, la fiebre y los espasmos. –explicó. – No es una cura, los únicos capaces de crear algo para desaparecer completamente la mutación dentro de ella son sus padres.
Él suspiró desganado. Las figuras paternas de Sherry estaban a kilómetros bajo tierra, enterrados con la investigación a la que le habían dedicado media vida. Ahora solo dependían de los anticuerpos de Sherry para garantizarse que no hubiera secuelas del G a largo plazo.
– ¿Es seguro?
–Es todo lo que tengo por ahora.
Leon aceptó el suero a regañadientes. Odiaba el hecho de confiar en ella nuevamente después de tantas mentiras. Sin embargo, una parte dentro de él se creía el cuento de la mujer buena bajo la facha estoica que Ada mantenía.
–Porqué siempre apareces cuanto necesito ayuda... – soltó a la nada, exigiendo algún tipo de explicación. Y en su lugar Ada se encogió de hombros. Leon era una pieza importante en el tablero. De convertirse en alguien formidable, seguramente conseguiría salir invicto de cualquier problema, era un sobreviviente innato.
–Tal vez porque eres demasiado ingenuo. –susurró, acariciando con la punta de los dedos el contorno de su mentón. –Por lo tal nuestros caminos deben separarse, así que sobrevive y ten una buena vida.
Leon le acarició la mejilla, invadiendo su espacio personal.
–Quería salir contigo de Raccoon, sobrevivir juntos.
–A veces es mejor dejar las cosas como están. -la castaña se separó, apartándolo suavemente para mantener las distancias, se giró hacia la salida y Leon decidió intervenir ¿Eso era todo? ¿Se iría sin más, cuanto tenía que resolverle tantas dudas? el chico alzó la mano, abrazándola por la cintura. Ada tenía una altura considerable, aún en tacones altos pero más baja a comparación suya, más débil y frágil, dotes muy buenos para engañar.
– Esto es un simple adios – Wong asintió, obligándolo a llevar la boca hasta el oído femenino. – primero me ayudas, luego intentas matarme, después de apareces como si nada te hubiera importado. ¿Encuentras divertido el verme perder la cabeza?
La mujer enterró las uñas en sus brazos.
– Si vas a buscar culpables, deberías poner tu nombre en la lista. – se removió con fuerza. –Intenté hacerte a un lado varias veces, pero nunca hiciste caso, te metiste dentro de mi misión y se me hizo fácil contar contigo para garantizar el éxito.
Pero él continuó.
– Tengo tantas preguntas que quiero hacerte…– cualquiera capaz de rehacerse la confianza, pero era inútil. – ¿Para quién trabajas? ¿Esa persona te ayudó a salir de Raccoon city?
Ella se giró sin darle tiempo, acortó la distancia con tanta rapidez que impactó los labios contra los masculinos, lastimándolos en el proceso. Pero poco importó el dolor o la sensación de las manos inquietas de Leon sobre sus hombros. Él todavía era alguien que no debía ni de existir en su mundo, alguien como Leon debía aprender a dejar las cosas en el anonimato para tener el alma tranquila. Solo que a ella le daba igual irse al infierno por sus actos. Y Kennedy debía adaptarse a eso tarde o temprano.
Se separó, mirándolo detenidamente. Esperaba nunca encontrárselo porque solo le terminaría complicándolo todo, Leon Kennedy era un hombre que nunca se daba por vencido, para bien o mal.
– Eso será conversación para otra ocasión, pero tendrás que averiguarlo porque este debe ser nuestro último encuentro. – él asintió, enterrando la cara en el cuello femenino. –. Esto es una tregua momentánea nada más.
– Tengo clara esa idea desde el comienzo. – matizó. – ¿Sabes que es lo más irónico? – ella negó y él suspiró. –todo en mí me dice que debería odiarte por haber pisoteado mi orgullo. Sin embargo, no puedo hacerlo.
–Deberías desprenderte de mí.
–Creo que ya es tarde para eso.
Tras esa confesión Ada lo arrojó al sofá. Leon sonrió satisfecho, quizá nunca volverían a encontrarse mientras sus caminos fueran diferentes. Y de hacerlo seguramente habría más secretos escondidos, determinadas circunstancias de vida o muerte, engaños y mentiras. No obstante, pese al poco tiempo que llevaban conociéndose Ada Wong había calado hasta dentro del fondo de su ser y dudaba que fuera a olvidarla.
Y durante quince años siguientes, el sentimiento nunca cambió.
…
Wow, todavía sigo preguntándome de dónde diablos salió esto. Seguro es causa del final del Remake, donde Leon logró hacer que Ada bajara el arma. Me dije, "Tienes que hacer un recuentro lindo" pues en el RE4 Leon no se ve tan sorprendido de verla viva, y de ahí nació la idea…
Espero de antemano que les guste.
Fatty Rose Malfoy.
