Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Pasado
Edward observó descaradamente a su representada, quien esperaba su turno para salir a modelar.
—Lista para triunfar hermosa?—pregunto coqueto.
—Siempre... —susurro sobre sus labios cuando nadie estaba observando.
Sí, este es el mejor trabajo susurro Edward cuando la chica ya no podía oírle.
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Sonriendo a las mujeres que se encontraba en su camino a la recepción del hotel cinco estrellas, fue abordado por una hermosa pelirroja.
—Edward cariño —saludo emocionada, dejando un beso cerca de sus labios.
—Hola Tanya, tiempo sin verte. Estás preciosa cómo siempre —halago.
Ella rió coqueta. — Lo mismo digo... no he olvidado la cena que me prometiste —reprocho juguetona.
Sacando una tarjeta de su traje dijo.— Eso lo arreglamos ahorita, me encantaría cenar contigo hoy pero estoy aquí por trabajo, llámame mañana y algo organizaremos.
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Alistair miro a Edward con reprobación. —Deberías dejar de hacer eso
Edward lo miro confundido. —Hacer que?
El moreno rodó los ojos antes su descaro. —Coquetear con otras mujeres.
El cobrizo bufo. —Es parte de mi trabajo.
—Parte de su trabajo, sí claro —se burlo. —tu trabajo consiste en llevarte mujeres a tu cama. Qué afortunado —expreso sarcástico.
Obviando el sarcasmo el cobrizo admitió—Eso solo es un bono, uno muy bueno déjame decirte— rió descarado.
Su interlocutor negó molesto. —Deberías respetar a tu pareja.
Harto de que el moreno se metiera en su vida, Edward lo amenazó. —Tu deberías meterte en tus propios asuntos.
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Desde su lugar en la cama del cuarto de hotel, con solo una la sábana cubriendo su zonas privadas, Edward observaba a la mujer vistiendose frente suyo.
—Lo siento guapo, pero ya no puedo seguir viéndote —admitió apesadumbrada.
Edward miró sorprendido a la mujer que acababa de darle una de sus mejores sesiones de sexo, el cual era el motivo por el que la frecuentaba.
—Por qué? —inquirió molesto.
—Mi marido casi nos descubre, y por si fuera poco conocí a Isabella, es una chica muy dulce —reconoció— no puedo seguir haciéndole esto, siento pena por tu novia ella en verdad te ama
Levantándose de su cómodo lugar se acercó a la mujer. —No te preocupes, lo que no sabe no le hace daño. Isabella es una ingenua no se enterara de nada... —susurro besando su cuello.
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—Deberías dejarla hombre, ella solo te ata —aconsejo su "amigo".
Edward lo miro incrédulo.
—Que mierda dices? Ella es mía!— le gruño indignado.
El rubio bufó. —No dices que no te comprende? Qué solo se queja de todo lo que haces?
El cobrizo asintió de acuerdo. Si, últimamente Isabella estaba insoportable, si, le reclamaba su falta de tiempo y dedicación y lo agobiaba con su inseguridad...—Se lo que he dicho, pero dejarla libre? No lo creo
—Vaya amigo tu si que eres un cavernícola —bromeo.
Sin parecerle gracioso Edward lo miro molesto. —Yo no comparto, tu más que nadie deberías saberlo.
Razón de más para quererte lejos idiota. Pensó el rubio resentido.
Edward siempre habia sido una piedra en su zapato desde la universidad, las mejores chicas, el mejor de la clase, el favorito de los maestros y ahora de su jefe. Isabella debería haber sido suya, el la vio primero y como siempre Edward le quitaba lo que debería ser suyo. Maldito arrogante, prepotente.
—No se tú, pero yo en tu lugar no lo pensaría dos veces. Tienes chicas hermosas detrás de ti, mujeres que te pueden ofrecer más que un buen sexo, te pueden abrir puertas y tú las desprecias porque? Por tu novia de la universidad?
Novia que debería ser mía...
Con eso se marchó, habiéndo sembrado la duda en Edward su trabajo estaba hecho.
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Edward no lograba sacarse de la cabeza las palabras de su amigo. Y si tenía razón? Debía dejar a Isabella? Que debía hacer?
Derrotado busco a su única confidente, su hermana Alice.
—No sé qué hacer Ally, siento que si me voy la voy a perder... —admitió derrotado.
Alice lo miro preocupada, quizás después de todo si la quería. —Tranquilo, mejor dime qué quieres hacer?
—Ya te dije, no quiero perderla, no me estás escuchando?
Alice bufo. —Si, pero yo no te pregunté si quieres perderla. Te pregunté, que quieres hacer?
No necesito pensarlo dos veces. —Quiero irme, es una gran oportunidad. —Respondió seguro.
—Entonces vé, no dejes que Isabella te detenga... —animo.
—No lo sé Ali...
Alice suspiro. —Puede que un tiempo separados les ayude, talvez conocer otras personas...
Edward negó inmediatamente. —Isabella no puede tener a nadie más —gruño furioso ante la idea — Sin embargo, yo todavía soy joven y tengo mucho por vivir, muchos lugares y mujeres por conocer...
Alice lo miro con incredulidad, la cual dió paso a una gran molestia. —Escucha bien lo que te digo, eres mi hermano y te quiero pero un día te arrepentirás de todo lo que le has hecho a esa pobre chica
—No empieces Alice, no quiero pelear contigo.
—Entonces para que me buscas, sabes que yo no voy a consentir tus acciones. De mí no esperes una palmada en la espalda, tampoco que te aplauda cómo estás acostumbrado a que lo haga la gente contigo. Estoy cansada de su soberbia, otra cosa hubieras heredado de papá...
Alice rogó en silencio que su hermano se fuera, claro que lo quería, pero de un tiempo para acá se volvió una persona irreconocible, destructivo, tal cómo su padre. Su nepotismo la tenía cansada y si en sus manos estaba, ella salvaría a esa pobre chica inocente de la oscuridad que rodeaba a su hermano.
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Isabella llego al departamento que compartía con el cobrizo solo para encontrarlo haciendo su maleta.
Preocupada se acercó a él para preguntarle qué pasaba.
—Me voy
Ella lo observó sorprendida, sus ojos comenzando aguarse.
—Que?
—Me voy a londres
Lo miro incrédula. —Asi sin más? Qué pasa conmigo? Con nosotros?
—Ya no hay un nosotros Isabella —dijo queriendo zanjar el tema.
—Yo te amo Edward! No me dejes! Por favor no termines con lo nuestro! —suplico enamorada, su corazón partiendose en pedazos con cada palabra que salía de sus labios.
—Estoy cansado, aburrido de ti, ya no te amo —dijo saliendo por la puerta sin importarle dejar a Isabella destrozada en la habitación que un día compartieron.
Isabella observó dolida cada paso que daba alejándose de ella, de la vida que un día crearon y se preguntó ¿qué mierda esta pasando? Esto debía ser una pesadilla. Tanto luchar por su relación para que él la terminará así sin más, sin una sola explicación. Es más, si ella no hubiera llegado antes el muy cabrón se hubiera ido sin despedirse.
¿Dónde quedó su chico dulce?, ¿Dónde está el hombre del que un día se enamoró? O ¿Acaso un día en verdad lo conoció?
Así que este es el verdadero Edward...
No es que Edward haya cambiado rápido, la realidad es que Isabella nunca lo conoció de verdad. El amor la cegó y vió lo que quiso ver.
Edward creo un espejismo en el que solo ella no era capaz de ver la realidad.
