Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.
Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.
Pairing: Sou x Mako
Escape.
Capítulo 7:"… que sea para decir...".
"Por supuesto que te haré daño.
Por supuesto que me harás daño.
Por supuesto que nos haremos daño el uno al otro.
Pero esa es la condición misma de la existencia.
Para llegar a ser primavera, significa aceptar el riesgo del invierno.
Para llegar a ser presencia significa aceptar el riesgo de la ausencia."
- Antoine de Saint-Exupéry.
El viento le desordenaba suavemente los cabellos haciéndole cosquillas en el rostro. Se notaba que el otoño estaba llegando al pueblo, a lo lejos las olas se arremolinaban mostrando lo blanco de sus crestas.
Inspiró el aire marino, cargado de sal y los miles de recuerdos que traía consigo. Se giró y tocó el timbre.
Tantas risas, penas y situaciones difíciles. Apenas habían pasado tres años desde que dejara su pueblo natal para aventurarse en alcanzar su sueño, pero sentía que había pasado una vida entera desde eso.
- Ya estoy en casa – dijo soltando la frase con la mayor naturalidad posible estrechando el suave cuerpo de su madre entre sus brazos.
- Te extrañamos demasiado. – susurró ocultando el rostro en el pecho del muchacho.
- Lo siento… no fue mi intención preocuparlos.
Aún era temprano, su padre y los gemelos tardarían horas en regresar a casa, por lo tanto tenía bastante tiempo para conversar con su madre. Se sentaron en la sala. Ella no era capaz de soltarle la mano, estrechándola cariñosamente, como asegurándose de que él siguiera en ese lugar.
- ¿Qué es lo que pasó, Makoto? Estás tan…
- ¿Recuerdas a Rin Matsuoka? – le interrumpió tomándola por sorpresa – nadamos juntos en primaria y nos reencontramos en la preparatoria, aunque él estaba en Samekuza – continuó sin esperar respuesta – él siguió nadando y ahora es parte del equipo australiano. Me encontré con él en Tokio, estaba visitando a un amigo y fue inevitable.
- No entiendo por qué me estás diciendo esto, Makoto – habló seria – Hace seis meses que no sabemos nada de ti. No contestas nuestros llamados, no das señales de vida, ni siquiera Haruka sabe de ti ¿Qué es lo que pasa? ¿qué tiene que ver ese chico? – frunció el ceño sintiendo como el chico soltaba suavemente el agarre de sus manos.
Cruzó las piernas dejando la derecha paralela al suelo, para apoyar la mejilla en una palma y el codo en la rodilla mirándola, desde esa postura se sentía más cómodo, era casi una insolencia la posición, pero le hacía sentirse sin responsabilidad por sus actos, como si ya todo fuese parte de los hechos pasados… y lo hecho, hecho está.
Luego de que Rin partiera había recibido un correo de la facultad dándole plazo final para reincorporarse a las clases o congelar el año. Fue como si le diera una patada en el estómago. Se había confiado en poder entregar y dar todo de sí sin necesidad de regresar pronto a las clases presenciales, por lo cual se obligó a hacerlo… eso le trajo varias discusiones con Sousuke.
- ¡Piénsalo bien! – le había espetado ambos sentados en la mesa baja del departamento – no estás listo.
- Ya lo pensé bien…
- ¿Y si vuelves a sentir…?
- Eso no va a pasar. – Makoto zanjó la oración con un ademan de estar harto del tema. – Desde mañana volveré a clases.
Su falso novio lo miró con preocupación. Se le notaba que estaba en desacuerdo con su decisión, pero no iba a dar pie atrás. No señor, cuando Makoto Tachibana tomaba una decisión, era hasta el final.
Claro, no creyó que el final estuviese tan cerca.
¿Desde cuándo el aula se sentía tan pequeña? ¿Por qué era como si faltara el aire? Se regañaba a si mismo por escoger un asiento tan lejos del pasillo y contra la ventana que no se podía abrir. Apenas había comenzado la lección y se sentía respirar agitado, sin poder levantar la mirada del cuaderno en blanco.
- ¿Tachibana-kun? ¿Se siente bien? – escuchó susurrar a Sugawara, uno de los compañeros con los que solía realizar los trabajos en grupo. No eran amigos, pero se llevaban bien.
- Cl..claro, Sugawara-kun – trató de sonreír para bajar el perfil al asunto.
Inspiro profundo y soltó el aire lentamente, tal cual Sumiteru-san se lo había enseñado para casos como este.
- Tachibana-kun… está temblando…
- ¿Eh? No... yo-yo estoy bien…- no era capaz de destensar la mandíbula ni soltar de manera suave y constante el aire retenido en los pulmones. Bocetó algunos garabatos para hacer de cuenta que ponía atención y anotaba las cosas importantes.
Fueron las horas más largas de su existencia. La clase parecía no tener fin y no era capaz de levantar la mirada.
Esas sensaciones solían invadirlo en los viajes en tren - bueno ahí tenían su razón lógica de existir - pero se habían vuelto llevaderos al sentir sus dedos entrelazados con los de Sousuke. Sin embargo, él no estaba ahí para calmarlo.
En un momento el celular del maestro comenzó a sonar. Este se ruborizó y se disculpó para atender; al parecer tenía a uno de sus hijos gravemente enfermo y la llamada debía ser urgente.
Para distraerse, Makoto sacó del bolsillo su propio celular, aquel que Rin le había regalado, era un modelo moderno con pantalla táctil y conexión a internet. La pequeña orca bebé que colgaba de una esquinita le ofreció una idea. Tecleó un mensaje rápido y lo envió antes de arrepentirse.
"Hola ¿ya terminó tu clase?"
Apagó la pantalla y Sugawara parecía tentado de hablarle de nuevo. Pero el celular vibró mostrando un nuevo mensaje de Sousuke.
"¿Qué pasa Tachibana-senpai? Ya me extraña?"
Bufó ante el sobrenombre... no pasaba día en que no lo molestara por ello. Pensaba en qué responder cuando el celular volvió a vibrar.
"estás bien?"
Sonrió. Le gustaba el hecho de que Sousuke siempre parecía adivinar sus pensamientos.
"¿puedes venir a buscarme? Estoy en la 403"
No se le ocurría una mejor forma de pedir ayuda sin ver comprometido su orgullo.
En realidad, Sousuke aún no terminaba sus deberes del día, mas no le importó dejar a su grupo de estudio solos en la biblioteca, excusándose y prometiendo enviar la información pendiente por correo electrónico en la noche.
Una vez separados echó a correr por los senderos del campus, agradeciendo una vez más que todo estuviese perfectamente señalizado. Observó a lo lejos el edificio de la Facultad de educación y no dudó en apurar el paso por las escaleras hasta llegar al cuarto piso.
Makoto estaba sentado en el suelo con la cabeza entre las piernas y un muchacho que le daba suaves toques en la espalda.
- Respira tranquilo… - era un muchacho de cabello grisáceo y desordenado que sonreía dulcemente.
Dio grandes zancadas hasta quedar a la altura de esos dos, agachándose junto a su novio. Colocó ambas manos sobre los hombros para que el castaño levantara la mirada. Ahí estaban esos ojos verdes, ahora le parecían oscurecidos, trémulos, miedosos. Respiraba agitado, entrecortado, como si él hubiese corrido la maratón de cruzar el campus.
- Ya llegué. – Susurró sin despegar sus miradas. – Vamos, respira. – Él mismo empezó a inspirar por la nariz y botar el aire suavemente entre los labios, tratando de que Makoto lo acompañara para acompasar la respiración.
Luego de unos minutos, los ojos verdes ya parecían más tranquilos. El moreno sonrió apenas levantando la comisura de los labios. Aquel tipo se les volvió a acercar tendiéndole una botella de agua a Tachibana.
- ¿Quién eres tú? – Pregunto bruscamente frunciendo los labios
- Oh – pareció incomodar al de cabello gris. Bien – Sugawara Koushi – sonrió tendiéndole una mano esperando ser estrechado – Tercer año, soy compañero de Tachibana-kun.
Y, como si fuese posible, junto aún más el entrecejo.
- Y tú eres…?
- Yamazaki Sousuke, segundo año. – Dijo poniéndose de pie bien erguido frente a Sugawara, el muchacho no era muy alto comparado con él. Le lanzo una mirada amenazante desde arriba mientras estrechaba su mano – Su novio. – Recalcó con énfasis en cada sílaba. Escuchó como Makoto se atragantaba con el agua.
El joven no pudo disimular su impresión iniciar. No tenía idea de que el siempre estudiante modelo Tachibana Makoto tuviese tiempo para relaciones sentimentales.
- Gracias por tu ayuda, pero yo lo cuidaré ahora. – Agregó Sousuke como queriendo dejar en claro que había pisado territorio peligroso.
Makoto se levantó y lo miró con reproche, mas un leve tono carmesí se asomaba en las mejillas, justo debajo de las ojeras cada vez menos visibles.
- Oh, claro. – sonrió Sugawara. Le empezaba a molestar el hecho de que este tipo siempre sonriera. – Por favor, cuida mucho a Tachibana-kun. – Hizo una pequeña inclinación de cabeza cordial.
- Lo haré – Hubo un silencio incómodo.
- Ya debo volver a la clase. Nos vemos – se despidió con la mano antes de abrir la puerta del salón e ingresar.
Sin dejar mucho tiempo, agarró el bolso de Makoto, se lo colgó en el hombro lesionado y le tomó la mano para dirigirse escaleras abajo.
- Sou… - murmuró – necesito pasar al baño. – A pesar de sentirse mejor al ver llegar al moreno necesitaba despejarse y un poco de agua fría seguramente le ayudaría.
Se encaminaron al baño donde se soltaron las manos. Makoto se dirigió al lavabo abriendo el paso de agua mientras Sousuke se recostaba contra la pared observando la espalda del otro.
- ¿Quién era ese? – Soltó la pregunta como un insulto cuando estuvo seguro que no hubiese nadie más en el baño.
- Sugawara-kun, ya se presentó. – contestó molesto – No entiendo por qué tuviste que decirle…
- ¿Qué cosa?
- Decir… eso… - se mojó el rostro queriendo borrar el color carmesí que de seguro Sousuke ya había notado por el reflejo del gran espejo frente a él. – Solo me ayudó a salir del salón.
Cuando abrió los ojos seguro que no quedaría cegado momentáneamente por el agua se dio cuenta que él ya estaba dando pasos hacia él apegándose a su espalda. Se sonrojó nuevamente.
- Ya lo dije… yo soy tu novio y yo cuidaré de ti – lo atravesó con la mirada a través del espejo.
- N-No… no lo eres- negó desviando la mirada de esos penetrantes y hermosos ojos. Él dio un paso más apegando el pecho a su hombro.
- Sí lo soy… - susurró al oído amenazante.
- En ese caso me hubieras preguntado antes…
Sousuke enarcó ambas cejas y pasó a sonreír ampliamente acariciando las puntas de sus cabellos claros, perdiéndose en la idea de enredar los dedos en ellos.
- En ese caso… Tachibana-senpai, ¿aceptaría mis sentimientos? – susurró una frase demasiado cursi como para realmente salir de sus labios.
Makoto sintió algo en la boca del estómago, similar a las mariposas. Se volteó a verle quedando atrapado entre el lavabo y el cuerpo ajeno.
- ¿Me permitiría seguir cuidando de usted? Prometo mejorar en la cocina. – continuo susurrando una vez hubieron juntado ambas frentes sin despegar la mirada el uno del otro.
- Eres un estúpido, Sou – murmuró con el aliento del otro acariciando los labios. Su respiración se sentía ligera y acompasada.
- Lo sé… - rozó los labios suavemente- así te gusta.
Lo acalló presionando su rostro para juntarse finalmente en un descarado beso.
En realidad, no obtuvo respuesta verbal ese día.
Y se arrepentía de haberle besado… Bueno, en realidad no, lo venía deseando hacía tiempo, pero no quería sentir que se aprovechaba de la inestabilidad emocional de Makoto.
Bufó desganado.
Ese mismo día Makoto decidió ir a visitar a sus padres para contarles lo sucedido. Ambos sabían lo que eso significaría: Makoto estaría obligado a volver de forma definitiva a Iwatobi.
Probablemente ahora también sería más difícil para él mismo.
Con la única persona que había sido realmente abierto durante su vida era Rin; solían discutir y querer agarrarse a palos, pero así era su amistad. Con Tachibana era distinto, su abrupta relación se había transformado en algo de otro mundo.
Se había independizado de sus padres a temprana edad, ellos apenas si se intentaban entrometer en sus decisiones. Había sido siempre libre de ataduras sentimentales desde que había asumido la partida de Rin cuando niño ¿y ahora? Era desagradable el vacío que se había generado en su cama; el no sentir esos golpecitos en el brazo cada vez que bromeaba. Se había acostumbrado terriblemente a cuidar de él, a su presencia, su olor y su desorden constante; a que le explicara esos enredos de palabras que todos en la universidad parecían entender sin problemas, casi riéndose de su "estupidez nivel Yamazaki".
Extrañaba terriblemente a Makoto Tachibana. Su último contacto fue un escueto mensaje de texto que termino por romper sus esperanzar de volverlo a ver en su casa.
"Lamento los inconvenientes que te ocasioné, pero ahora puedes estar tranquilo."
Por más que trató de comunicarse de regreso, llamarle, mensajes, señales de humo, todo fue en vano.
Makoto no volvió a comunicarse con él.
Soltó un grito ahogado al sentir el movimiento del profesional sobre su cuerpo.
- Yamazaki-kun, no es tan terrible, solo tienes que relajarte.
- Claro, porque el que lo siente no es usted. – habló queriendo hacer una rabieta de aquellas.
El quiropráctico rio quedamente mientras hacía tronar nuevamente los huesos de su espalda.
- Ya deberías estar acostumbrado. – Se alejó de la camilla dando por finalizada la sesión – Definitivamente estás mucho mejor que cuando llegaste por la caída, pero ten cuidado de no extralimitarte con el entrenamiento… tienes los tendones bastante rígidos. – Le tendió un papel con una receta escrita – Procura hacer friegas con este ungüento al menos una vez al día con un paño caliente. Seguro que te ayudara.
Sousuke salió de la consulta caminando por los pasillos del hospital sin levantar la mirada del papel… tendría que pedir una traducción de aquellos jeroglíficos que estaban escritos.
- Yamazaki – Una voz terriblemente familiar lo sacó de sus pensamientos levantando la mirada. Frente suyo, sentado en la sala de espera se encontraba Haruka Nanase con una revista entre sus manos.
- Nanase… - susurró apenas dando unos pasos hacia él, pero se detuvo en seco al ver abrirse la puerta a un costado suyo.
- Listo, Haru… - Makoto caminaba desde la puerta hacia ese maldito demonio acuático. - Ya podemos irnos.
Holi.. ¿Recuerdan el Angst? ¡Volvió! ¡En forma de fichas! Estuve a punto de ponerme demasiado romántica, pero el angst volvió a mi vida a decir "NOPE, THEY MUST SUFFER" dramadramadramadramadrama(?)
Makoto se fue y dejó roto el corazón de Sousuke :C WHY MAKOTO?! WHY?! Y LUEGO APARECE CON HARU?! WTF ARE YOU DOING DAHTESTE?!
Estuve maldiciéndome por no haberlo empezado a escribir como un AU y con crossover de Haikyuu! (puede ser que termine escribiendo algo así luego), entonces... alguien reconoció a Sugawara Koushi? jajajaja cuando tenía la escena pensada, daba igual si trataba de meter a algún extra de free! o a alguien inventado, solo Sugamama era perfecto para el papel.. no me pude resistir :c Así que sumo al disclaimer que él no me pertenece (we love sugamama)
Sigo pensando en que quizás no se entiende todo lo que escribo e_e... muchos pensamientos en mi cabeza y las letras no me alcanzan para describir todo. Es terrible.
También trato de hacer capítulos más largos, pero se me hacen tendiosos, no sirvo para eso... aunque siento que paso al otro lado haciendo que todo pase muy rápido XD
El capítulo anterior se llamaba "Si abres la boca..." este es "...que sea para decir..." y el próximo sería la conclusión de la frase... capítulo que ESPERO tener listo antes del jueves.
Eso.. si alguien no ha visto Haikyuu, debería hacerlo, en serio! (al menos para compartir mi amor por Suga)
Gracias por los reviews, followers, favorites y todo! gracias gracias gracias c:
