[01/08/16: ACTUALIZACIÓN: Este capítulo fue actualizado, contiene pequeñas diferencias con la versión anterior, por lo cual recomiendo su re-lectura]

Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.

Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.

Pairing: Sou x Mako


Escape.

Capítulo 10:"Midori Ao".

Uno, dos, tres, cuatro…

Le veía mover los labios.

Cinco, seis, siete, ocho…

Oh, mierda, le estaba hablando.

Nueve, diez, once, doce…

- ¿Ah? – abrió la boca torpemente.

El moreno suspiró molesto.

- Que si ha tomado algún medicamento para el dolor.

Makoto negó con la cabeza.

Mierda, mierda, mierda, mierda… podía tratar de contar hasta cien y no le iba a ayudar a bajar la presión, seguro que en todo el edificio se podía escuchar a su corazón latir con fuerza.

Miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrrdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Yamazaki se veía muy concentrado en explicar unos conceptos a los muchachos, algo de que habían estado llevando la entrevista al revés.

Sousuke.

Sintió como el alma se le escapaba del cuerpo cuando lo escuchó a sus espaldas. Le tomó un esfuerzo sobrehumano el solo hecho de girarse y levantar el rostro para verle y decir su nombre en voz alta.

Él parecía no haber reparado en su identidad ¿Tan cambiado estaba? Había subido de peso, ganó musculatura y ahora trataba de mantener el rebelde cabello controlado lo mejor posible. Pero Yamazaki Sousuke no hizo más que sentarse frente al computador y tomar el mando de la sesión.

Sus ojos verdeazulados viajaban desde la pantalla hacia los estudiantes y de regreso, llevaba el uniforme clínico impecable color azul donde le remarcaba en el pecho como Fisioterapeuta, la vista altiva y seria, manejando todo como gran profesional.

¿En serio? ¿De verdad su suerte era tal de terminar en la consulta de él? Había querido buscarle hacía mucho, pero… aun teniendo su número telefónico, correo electrónico, dirección… incluso a Rin en contacto… se había sentido incapaz; le aterraba la idea de encontrarse con quien le vio en su peor momento.

Vergüenza. Miedo.

Dos sentimientos que neutralizaban cualquier impulso dado por el deseo de escuchar su voz nuevamente y ser acunado entre esos fuertes brazos, esos mismos que estaban frente a él, como tentándolo cual escote bajo las cortas mangas del uniforme.

Realmente era cosa del destino, pensaba. Estaba ahí, frente suyo, con su sueño cumplido, enseñando a otros el arte de curar el cuerpo humano de todo mal.

- Por favor, pase a la camilla. – Makoto salió de sus cavilaciones al sentir tres pares de ojos sobre él. – Camilla – Repitió Sousuke apuntando a un costado de la habitación.

El castaño asintió inseguro y se levantó para ir al lugar indicado que tenía una sábana de papel encima.

- Desnúdese.

Toda una gama de colores rojizos se apoderaron de sus mejillas, ardiendo. Los dos estudiantes rieron bajito parados tras Yamazaki; éste les echó una mirada mortal y callaron en el acto.

- O se ponen serios para aprender o se largan ahora mismo. – los reprendió cortante. – Me refiero al torso. – Habló calmadamente al castaño quien actuó obediente. – Sentado con los pies hacia allá… sí, así. – Le indicó colocando una mano sobre el hombro.

Ohhh. Demonios…

La piel se le erizó bajo aquellos dedos. El contacto se sentía tibio sobre la piel desnuda y se mordió el labio inferior ante el temor de soltar algún embarazoso ruidito revelador. Mientras tanto, Sousuke continuaba tocando los músculos de la espalda y el trapecio sobre los hombros haciéndole cambiar de posición cada tanto, observando los cambios y cuándo el dolor se hacía presente. Siguió la inspección tomándole el brazo y girándolo sobre su eje.

Los chicos parecían muy concentrados en las acotaciones que les daba Yamazaki cada tanto; incluso la rubia sacó una libretita para anotar, pero más que nada para ocultar su sonrojo ante tal esculpido torso.

Se empezaba a sentir como una rata de laboratorio.

- Eso es todo. – Sintió como el calor de sus manos lo abandonaba – Vístase por favor. – se acercó al mesón donde había un lavabo para proceder a lavarse las manos, cortó papel y se las secó, se sentó nuevamente frente a la pantalla del equipo y comenzó a teclear.

Sí, definitivamente como rata.

Una vez vestido y sentado del otro lado, Makoto sentía ganas de abrir la boca y soltar todo un monólogo que se había imaginado tantas veces frente al espejo, de preguntar tantas cosas y de contar muchísimas más. Jugueteó con sus pulgares tratando de pensar en una forma de hacerlo, pero era difícil – y humillante – con los estudiantes ahí.

- Parece ser una lumbalgia mecánica. – Sousuke empezó a escribir algo en una hoja sin mirarle – No es tan grave como suena, pero solo para estar seguros sería bueno que se tome unas imágenes – Timbró la hoja y seguido la firmó para tendérsela al castaño.

Sintió desilusión al ver que era solamente la orden del examen con algunas especificaciones técnicas que no entendía. Hubiese preferido algún número de teléfono actualizado, una cita o algo…

- Una vez tenga los resultados tome cita con cualquiera para que los revise, así podremos dar un tratamiento definitivo – Hizo una pausa – Como aún se encuentra en una fase aguda, use frío local para bajar la inflamación, con eso el dolor cederá, ¿de acuerdo? – Makoto asintió con la cabeza - ¿Alguna duda?

¡Claro que las tenía! ¡Miles! Primero que nada ¿por qué lo trataba de forma tan impersonal? Se conocían hacía años… ¿Por qué él no parecía estar sorprendido de verlo? ¿Nervioso como él? ¿Lo odiaba acaso? Alguna expresión… la que fuese… por favor…

Trató de hablar, pero todo lo que salió era más parecido al balbuceo de un bebé. El moreno enarcó una ceja.

- ¿Quiere un poco de privacidad? – Asintió - ¿quiere que los chicos se retiren un momento?

- Si es posible… - murmuró bajando la mirada. Ya sentía que las mejillas le ardían… otra vez.

Una vez quedaron solos en la habitación, el silencio reinó entre ellos.

No fue capaz de levantar la mirada, solo podía escuchar el tic tac constante del reloj y el crujir del asiento de cuero bajo sus nalgas.

- Muy bien – pensaba Makoto – ya se fueron, no hay quien interrumpa…

Sentía unas ganas enormes de darse la cabeza contra el escritorio. Tomó una bocanada de aire y levantó la mirada para encontrarse con los otros haciendo que las palabras se perdieran entre sus labios volviéndose – nuevamente – balbuceos.

- ¡¿Por qué no le puedes hablar normal?! – le gritaba su cerebro – ¡Usa la maldita boca!

Sousuke le regaló una media sonrisa.

- No cambias.

Sintió como ahora le ardía toda la cara.

- No sabía que trabajabas aquí…

- Llevo un tiempo – Se acomodó apoyando los codos sobre la madera. Nuevamente silencio. Incómodo. - En verdad no tienes nada que sea preocupante. – Volvió a mirar el monitor. – pero sigo pensando que es mejor que te tomes el ultrasonido, solo para descartar algo más. Sin embargo, tienes que dejar de cargar tanto peso tan descuidadamente. – Se sentía confundido ¿de verdad le hablaba de eso luego de pasar tanto tiempo sin verse? – Si te la tomas hoy seguro que los resultados podrían estar para mañana mismo.

Los ojos verde azulado lo miraron expectante.

- Pe… pero… - los balbuceos volvían haciéndolo tartamudear.

- Mejor será que te apresures, imagenología cierra a las cinco y media. – Lo estaba echando… ¿en serio lo estaba despidiendo? Solo podía mirarlo con el rostro desencajado, mientras él le sonreía cortés de regreso. – Por favor, tengo aún mucha gente en espera.

- So… Sousuke… - Quería ser capaz de que sus manos dejaran de temblar, tener la fuerza para ir a encontrar las otras con las que tanto había soñado.

- Por favor – En los ojos verde azulados no había el brillo que tanto le encantaba.


Hizo sonar el silbato y todos los chicos empezaron a correr por el campo de juego.

- ¡Vamos! ¡Más rápido! – Los animaba aplaudiendo para que pusieran más entusiasmo en la carrera.

Los muchachos del club de fútbol ahora se dedicaban a estirar los músculos guiados por el capitán de equipo. Tachibana se dedicó a mirarlos a lo lejos mordisqueando el silbato, molesto.

Súper molesto.

Súper hiper mega molesto.

El encuentro repentino con Sousuke el día anterior fue como una patada en los bajos; más que nada por la actitud del moreno ¿qué le costaba ser un poco más abierto y cálido con él?

Makoto se había sorprendido, pero si trataba de analizar superficialmente lo que el encuentro le produjo, estaría muy cerca del "entusiasmo" y la "alegría", mientras que Sousuke se había mostrado "profesional", "recatado" y "ocupado". Había sido una mera conversación profesional-paciente.

Podía eso ser su culpa, tal vez… okey, eso era su culpa, lo sabía. ¿Cómo reaccionarías al encontrarte con el chico al cual salvaste la vida, alimentaste, cuidaste y protegiste, y que luego se vuelve a casa de sus padres apenas enviando un escueto mensaje de texto dando a entender que no iba a volver? Mierda, era un idiota de veras.

Los chicos terminaron de hacer el calentamiento previo y los llamó para comenzar a armar dos equipos en un partido de prueba, así podría conocer mejor las habilidades de los muchachos y ver qué tal iban los nuevos chicos de primer año.

- Muy bien, chicos, primero que nada, formemos dos equipos. – Anunció cuando todos se hubieron reunido a su alrededor. – Serán dirigidos por el capitán y el vice-capitán, de ahí, por favor, escojan a los muchachos que quieran en su equipo.

El capitán del equipo de fútbol era un muchacho muy alegre y desenfadado, con tupido cabello agarrado en una coleta, mientras que el vice-capitán era más bien de personalidad tranquila y sin mucha emoción que se desprendiera de sus ojos. Le recordó ligeramente a Haru y a la vez cuando formaban el club de natación.

Haruka, Nagisa y él almorzando en la terraza de la preparatoria.

"Pues entonces, Mako-chan, tú serás el capitán y Haru-chan será el vice-capitán"

Haru detuvo el movimiento de los palillos dejando de comer para mirarlo con desgano

"Oye, deja de decidir cosas sin preguntar"

Nagisa solo se rió bajando el perfil a la situación.

"Lo de vice-capitán es solo un título, no te preocupes que no vas a hacer nada"

"Eso es una falta de respeto hacia todos los vice-capitanes del país".

Claramente el vice-capitán del equipo que tenía frente a él difería bastante de la actitud de Haruka en ése tiempo. No era el más animado ni con una personalidad desbordante, pero tenía un aura distinta que le hacía la perfecta contra parte del capitán: grande, alborotado y con adrenalina a tope al ver el balón rodar hacia él.

Hayato se encontraba en el equipo del vice-capitán. El pequeño Shigino había llegado temprano al entrenamiento, se mostraba emocionado y lleno de energías escuchando atentamente las indicaciones de sus senpais. Ay, cómo envidiaba a la juventud… ya se sentía pensando como un anciano.

Los vio tomar posición en el campo y con un solo chirrido del silbato empezaron el partido.

El equipo era pequeño, apenas alcanzaron los doce miembros para hacer el partido de práctica de seis contra seis. La gran mayoría eran de segundo y primer año - sobre todo de primero - solo cuatro eran de tercer año, los cuales probablemente dejarían el club al terminar los torneos importantes.

El partido terminó con un limpio 5 – 4. Sin faltas, ni lesiones… eran demasiado correctos.

Es decir, eso no era malo, bajo ningún punto de vista, pero incluso teniendo al capitán con su gran contextura corporal y desbordante energía, parecía restringirse al jugar con los demás. Todos los de tercero y segundo parecían hacerlo, como si los demás fuesen de cristal y se rompiesen al mínimo contacto. Comúnmente el fútbol despertaba los instintos más básicos – prácticamente de cavernícolas – en los practicantes, pero estos chicos casi se veían temerosos del contacto físico.

Siguió pensando en el asunto mientras iba de regreso a casa en bicicleta ya tarde. Quizás les faltaba confianza en el campo, pero le sonaba extraño pensar así. ¿Sabría de ello el anterior entrenador que se retiró?

Pensándolo bien ¿por qué fue tan extraña la retirada repentina de su predecesor?

Encendió la computadora y tamborileó el teclado sin presionar nada mientras esperaba que apareciera el fondo de pantalla del gato atigrado que tomaba sol en la playa. El aparato hacía ruido como que fuese a lanzar chispas en cualquier momento, pero sabía que no lo haría, era un fiel compañero.

Buscó la carpeta de "Clases". Hizo click y esperó a que cargaran los documentos. Se saltó hasta más o menos la mitad de la ventana, hasta dar con el archivo PDF que contenía distintas disposiciones para las formaciones de equipo de fútbol, le dio imprimir y su impresora también protestó con ruiditos y amenazas de ir a lanzar chispas.

El celular comenzó a sonar resaltando en la pantalla un número desconocido.

- ¿Aló? – contestó reclinándose en la silla.

- ¿Con la señorita Tachibana Makoto?

- Ehh… sí, con él – resaltó la palabra "él" queriendo, muy en el fondo, evitar la explosión siguiente.

- ¡Lo lamento mucho! Dejaré una nota para que no vuelva a suceder.

- Está bien, no hay problema. – Observó como Nero trataba de subirse al escritorio agarrándose de su pantalón con sus garritas. – ¿De dónde llama?

- Oh, sí, lo siento. Llamo desde el Centro traumatológico para avisarle que los resultados de su examen ya están listos y tiene la hora programada con el Sr. Yamazaki para mañana a las 17:45. ¿Confirma su hora?

Makoto sonrió acariciando el negro pelaje del gato.

- Claro.


"Solo una cerveza, mañana salgo a las 7 pm. No demores"

Quedó mirando la brillante pantalla del celular hasta que vibró mostrando el nuevo mensaje recibido.

"OK! 19:00! No te escapes esta vez!"

Tenía un humor de perros que esperaba apalearlo con una buena jarra de cerveza.

Apenas el día empezaba y ya tenía ganas de volver a su cama. Maldecía el minuto en que pensó que ir por una cerveza con él había sido buena idea… peor… contarle a él lo que le había sucedido.

El castaño de rostro afilado estalló en risas botando la mitad de la cerveza desde la boca.

- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA – llegaba a golpear la mesa tratando de controlar su risa.

- Oi – Sousuke trataba de controlar el sonrojo que le producía la carcajada de su compañero – No tienes que gritar tanto.

- ¡Es que no lo puedo creer! – Seguía carcajeándose.

El tipo se enjugaba las lágrimas que le corrían del puro chiste mientras el moreno bebía de su jarra colorado – en parte por el alcohol, en parte por la vergüenza – y tragaba tratando de ahogar todo lo que guardaba en la garganta.

- ¿No te provocó nada o sí? – sus ojos violetas parecían empezar a lanzar chispas directas hacia él. Sousuke tragó la bebida sin querer prestarle atención – Ya sabes lo que pienso sobre eso.

- No vine a que me interrogaras, Kazuki – Desvió la mirada hacia un par de borrachos que cantaban alto y alegre, era bueno que hubiese personas más ruidosas que ellos dos en el bar – pensé que tendrías algo más que decirme. ¿Para qué querías verme?

Minami Kazuki, ex miembro del club de natación de Samezuka, hoy empleado de oficina, le sonrió volviendo a su buen humor basal.

- Lo de siempre, Sou-chan – canturreó acariciando la mano ajena con sus dedos. – Soy feliz simplemente con verte.

La noche había pasado ruidosa y cargada de alcohol. No se lo pudo quitar de encima hasta pasada la media noche. En consecuencia, tenía una resaca de los mil demonios. Se tomó un par de aspirinas y continuó sus rondas temprano en el hospital. Tuvo un par de problemas con un paciente que quiso empezar a boxear contra él en vez de dejarle hacer su trabajo.

Diablos.

Ya iban a ser casi las seis de la tarde, no había almorzado, apenas saboreó unas galletitas saladas que guardaba para casos como estos en su despacho. Dejó caer pesado el cuerpo sobre la silla reclinable tras el escritorio; echó una ojeada a la agenda electrónica que manejaba en la computadora mientras mordisqueaba una galleta.

Próximo paciente: Tachibana Makoto.

Muy bien, Mundo, ¿esto querías? ¡¿ES ESTO LO QUE QUERÍAS?! Aggg

Se masajeó las sienes tratando de calmar aplacar mal humor. Había estado evitando el tema luego de sacar lo primero que se le vino a la cabeza con Kazuki, el cual – claramente – no fue de gran ayuda, el castaño simplemente se aprovechó de la situación para molestarlo más de lo normal. Si no hubiese usado el tiempo en evitarlo, probablemente podría haber tratado de hablar con Rin y no estaría ahora aún con el pequeño dolor post-resaca revoloteándose en la cabeza.

Arrugó el paquete de galletas con mal humor, se sacudió las manos entre sí y partió en busca de su próximo paciente.

Lo llamó y luego de una corta estrechada de manos partieron juntos a su box personal. Este era ligeramente más grande en el que había estado Makoto días atrás. Las paredes eran igual de blancas, pero estaban decoradas con más cuadros que solo el cuerpo humano, habían un par de diplomas y títulos, inclusive unas fotografías a un costado del escritorio. Era muchísimo más acogedor y personal que el otro.

- Tal como pensaba, no se ve nada extraño. – Sousuke habló aclarándose la garganta una vez hubo sacado los supuestos exámenes de un sobre de papel que descansaba sobre su escritorio. – ¿Qué tal va el dolor? ¿Has usado algún medicamento?

- No, ninguno… creo que el frío ayudó bastante.

- Eso es bueno. – Siguió mirando con los labios fruncidos las imágenes en blanco y negro por un momento antes de regresar a sentarse frente a frente – ¿Estás trabajando en la Preparatoria Midori Ao, cierto?

- ¿Cómo sabes? – Tachibana se sorprendió, hasta que vio al moreno alzar una ceja apuntando al computador – oh, cierto. Sí, llevo apenas unas semanas, pero ha sido pesado, todas las bodegas estaban demasiado desordenadas.

- Oh, ¿Rata-de-biblioteca-Tachibana le molesta el desorden? – torció los labios en una divertida sonrisa.

- ¡Hey! Ya no soy así.

Makoto tenía un tinte sonrosado sobre las mejillas haciendo que sus ojos verdes se viesen más brillantes aún.

- No te creo. – sonrió con suficiencia mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

- No hace falta que me creas – Desvió la mirada al sentirse aún más sonrojado que antes.

Pasó un minuto en el que apenas hubo unas risas cortas entre ambos. Sousuke se acomodó en el asiento regresando a una postura más profesional.

- Como decía, no es tan grave, pero sí necesitarás terapia, al menos 6 sesiones. – Se volvió a la pantalla para teclear algo. A Makoto comenzaba a caerle muy mal el uso de computadores. – Pero tienes que ser más cuidadoso... eres maestro de gimnasia, si te lesionas terminarás sin poder trabajar. – hablaba con un notorio dejo molesto en la voz, sin embargo, no despegaba los ojos de la pantalla.

- Ya lo sé... – sintió como si tuviese de nuevo cinco años y lo estuviesen regañando por jugar a la pelota dentro de la casa. Esperó en silencio a que Yamazaki terminara de teclear y prosiguiera con llenar otra especie de receta con especificaciones raras que él no comprendía.

- Corrientes interferenciales...? – apenas leyó al ver lo escrito en el bendito papel antes de que el rostro se le desencajara con pavor – ¡Oye! ¡Que no necesito electroshock!

Sousuke estalló en una carcajada ante la – según él – tierna reacción del castaño.

- No es eso jajajajaja por dios, Makoto, que no te voy a electrocutar jajajaja – Sousuke se estaba agarrando el estómago mientras que por más que intentara, no era capaz de contener la carcajada.

- Ay... – Ahora sí que se sentía avergonzado de veras, y la risa del otro no hacía más que empeorar el bochorno – pues, que yo no sé de estas cosas, Sou.

Inmediatamente, de manera instintiva, el moreno detuvo el ataque de risa ante la mera mención de aquel apodo que pocos tenían el privilegio de usar. Tosió tratando de aclarar su voz, pero no fue suficiente para hacer que Makoto comprendiera que el ambiente se había tornado ligeramente incómodo.

- Bueno... como iba diciendo... con ese papel en el mesón ves para que te den las horas para terapias, mientras debes hacer reposo de los músculos de tu espalda.

- Sí...

El silencio era incómodo, pero al menos no tenso.

Makoto se sentía un idiota, hablando sin pensar... se sentía tan a gusto hablando con él y sintiendo su risa tal y como la recordaba, que se había olvidado por completo que las circunstancias no eran iguales.

Debía haber algo que pudiese hacer con él. Necesitaban hablar, él lo sabía, necesitaba decirle lo que pasó, lo que había sentido en ese entonces y que le había impedido volver con él.

- ¿Qué hay de ti? – preguntó tratando de sacar algún tema al azar.

- Pues por hoy ya terminé. – Se estiró desperezándose en su asiento. El estómago de Yamazaki gruñó exigiendo atención – Bueno, y supongo que debo almorzar.

- Ya son pasadas las seis de la tarde, ¿en serio no has almorzado?

- Bueno, a veces no hay tiempo. – dijo queriendo ocultar que realmente se pasó el día de un lado para otro tratando de evitar pensar en él.

- Yo te invito. – habló rápido el castaño.

No sé por qué, ni cómo. Pero acepté. Estaba enfadado aún, dolido muy probablemente, sentía el fantasma del pasado paseándose frente a mí, con todos esos momentos felices, los complejos y todo el dolor que vino después, pero no me podía rehusar a los ojos esmeralda que rogaban - una vez más después de mucho tiempo - un poco de atención.


[01/08/16: como puse arribita, actualicé este capítulo! ¿por qué? porque apareció un lindo angelito fisioterapeuta llamado Fer que me ayudó con cosas técnicas y específicas que yo no manejo de la fisioterapia :P SE HA GANADO UN KOALA! y tooodo mi aprecio y amor!

Ah... y hasta la fecha NADIE ha comentado NADA sobre una aparición importantísima en este capítulo! ¬¬ y no diré de lo que es para que se la craneen y luego digan algo!]

Hola! Tanto tiempo! (en verdad seguro que no fue tanto xD)

Esta vez fue más larguito el capítulo! Estuve estancada bastante y no paraba de hacer cambios a las escenas... era terrible e_e BTW fue un poco más largo de lo usual, pero como es usual no estoy 100% conforme, ahí ustedes por favor dejen algún comentario al respecto!

Nota: Midori significa verde, Ao azul.. de ahí se extrae el nombre de la preparatoria donde trabaja Makoto, y los ojos verde azulados de Sou

Gracias por los reviews, favs, follows ! Son bonitos!

Saludos a la lectora fantasma BrightBennu que se mostró al mundo en el otro fic SouMako que estoy escribiendo, Príncipe cautivo ... pasen a leerlo e.e que es sabrosón (yloscapítulossoninfinitamentemáslargosqueaquíxD)

También a ZorraSenpai que me noticeó (porque es senpai, dah),

karla-eli-chan y Gaslit que siempre dejan un saludo hermoso! corazones para ustedes

y también a Athanes92 muchas gracias por dejarme un review a pesar de que no te guste mucho el SouMako, espero que la historia te convenza!

Besitos~!

P.D: Se me olvidaba... me hice un twitter e.e y me hice adicta a twitter, ¿alguien tiene? ¿alguien quiere hablar conmigo xD? Búsquenme si quieren: MajoLavellan

P.D: He pensado en arreglar un poco los capítulos anteriores, más que nada en cuanto a redacción ¿qué les parece? comenten si les parece buena o mala idea o algo e.e...