Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.
Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.
Pairing: Sou x Mako
Beta-reader: Gaslith
Resumen:
Sousuke Yamazaki y Kazuki Minami llevan un mes de relación. Apareció Makoto Tachibana y trastornó su recién formado vínculo formal. Makoto está ilusionado. Sousuke está... no sabe qué está.
Escape.
Capítulo 13: "El desastroso regalo".
Hay un momento mágico en la creación de las cosas – y de la vida misma – que traspasa todo: una conjunción de hambre creativa, una especie de vacío en el pecho y una sonrisa eterna tratando de rellenar todo aquello que falta por ser creado.
Así mismo era como se veía Makoto afinando los preparativos de la sorpresa que tenía planeada para los próximos días. Era un poco extrema, pero… acaso ¿no hay recompensa si no se arriesga un poco?
– ¿Un favor?
– Solo sería en la tarde. – Rogaba por lo bajo desesperadamente Makoto. − ¡Por favor, Suga-san! – Frente suyo, Sugawara Koushi se encontraba sentado de piernas cruzadas acariciándose el mentón de forma pensativa.
– Es un poco repentino esto ¿de verdad crees que no le va a molestar? – habló suavemente, inseguro de la respuesta que pudiera darle al castaño. – ¿No es un poco excesivo?
Se encontraban sentados frente a frente en la sala de profesores, afuera la tarde caía apacible, los estudiantes ya iban de camino a casa o a sus clubes respectivos, y el frío no era lo suficientemente intenso como para mermar la ardiente idea de Makoto.
– Digo… esto se ve un poco…
El castaño alzó la mirada hacia el otro.
– … es decir… – gimió un poco rascándose la cabeza.
– Necesito hacerlo, Suga-san – Ahora Makoto se encontraba con gesto serio mirando hacia el papel que descansaba sobre el escritorio. – Cometí muchos errores. Le debo más de una explicación. – Flexionó los dedos arrugando la tela de su pantalón deportivo. – Fui tan cobarde…
Koushi lo observo detenidamente. Sus escritorios eran contiguos, lo cual les había permitido hablar con mayor fluidez desde que Makoto empezara a trabajar en la preparatoria a principios de mes. Apenas habían pasado unas semanas, pero ahora lo sentía más cerca de lo que fueron cuando estudiaban en la universidad. Nunca fueron realmente amigos, eran más bien "conocidos en quien confiar para un buen trabajo en equipo". En aquel tiempo, Tachibana era demasiado focalizado en los estudios, no era raro encontrarlo hasta la hora de cierre en las salas de estudio silencioso de la biblioteca.
Los rumores eran múltiples, pero no variaban mucho entre si: Makoto Tachibana era un tipo aislado y sin amigos.
"Es un amargado"
"Nunca quiere salir con nosotros"
"Ni te atrevas a invitarle, siempre dice que no"
"Seguro se cree superior por sus calificaciones"
"Y ya todos sabemos cómo es que lo consigue"
Cada vez que Sugawara lo veía en clases le parecía alguien cortés y amable, sí era aislado y era cierto que jamás aceptaba las invitaciones a salir fuera de lo que se tratara en el ámbito estudiantil, por lo cual no daba mucho crédito a las habladurías de pasillo.
Sobre todo, la más impactante de todas:
"¿Viste como esta de delgado y demacrado? Seguro que por andar revolcándose por ahí se pegó algo"
Tenía que haber otra explicación para tales cambios físicos desde el primer al tercer año, ¿no?
Pero no lo pudo averiguar en su momento, ya que pronto Tachibana empezó a faltar a clases. Todos empezaron a rumorear que se había tratado de matar por todo su fracaso en vida. Él no les quiso creer, es más, vio cómo su compañero regresó y trató a ponerse al día… aunque no aparentaba estar nada bien.
Solo veía un tipo, el mismo que se había presentado frente a él autodenominándose "su novio".
Y ahora… bueno, es que de verdad no entendía nada.
El silencio continuaba reinando entre los dos hasta que el último de los profesores salió del salón.
– ¿Sabes lo que decían de mí, no es así? – susurró el castaño sin despegar la mirada de la misma hoja. El otro asintió un poco avergonzado – No todo es verdad. – Las manos no las relajaba en ningún momento, seguro le dolerían luego – Yo, de verdad, no quería ser una molestia, Suga-san…
– No tienes por qué decirme – el aludido giró el rostro sorprendido. – Si es algo que tienes que hacer, entonces te apoyaré. – Sonrió ampliamente queriendo transmitirle una serenidad verdadera. – Además… deja de decirme "Suga-san" ¡me haces sentir viejo!
Ambos estallaron en carcajadas relajando el ambiente.
Makoto se pasó los dedos por el cabello suspirando aliviado antes de tomar la hoja para examinarla nuevamente. Quizás sí era un poco exagerado.
– Pero sabes… me gusta esta parte. Es como una escena de película. – sonrió acariciando las palabras detalladas con la mirada.
Tragó duro y profundo.
No había tiempo para arrepentirse, miró la hora en su reloj pulsera, era la hora precisa, no tendría otra oportunidad como aquella.
De su bolso sacó los parlantes conectándolos al reproductor, eran pequeños, pero de la potencia suficiente como para que claramente se escuchara todo hasta dentro del edificio. Deslizó el dedo sobre la canción deseada, una melodía suave empezó a emerger del aparato.
Dejó los parlantes en el suelo y se aseguró de subir el volumen de la canción al máximo para alcanzar todos los rincones del centro de rehabilitación. Ya era la hora de cierre, por lo cual Sousuke no debía tardar mucho más en salir del lugar.
Se aclaró la garganta, cerró los ojos esperando el momento en que la música le indicara el inicio, inspiró y separó los labios.
"Algo me dice que ya no volverás
Estoy seguro que esta vez
No habrá marcha atrás"
Su voz sonaba bien. Inspirado fue abriendo lentamente los párpados.
"Después de todo fui yo a decirte que no.
Sabes bien que no es cierto,
Estoy muriendo por dentro"
Temblaba. Hubiese sido mejor otra canción. U otro lugar. OTRO UNIVERSO.
"Y ahora es que me doy cuenta
Que sin ti no soy nada.
He perdido las fuerzas
He perdido las ganas"
Si ya era tan tarde… ¿por qué hay tanta gente a su alrededor? Lo miraban con curiosidad, otros riendo por lo bajo.
– Debe estar esperando a su novia. Que romántico.
– Seguro que está muy enamorado.
.
.
.
Ya iba por la cuarta taza de café del día. Se le había hecho realmente tedioso y largo. Y apestoso. Y tedioso. No, eso ya lo había pensado. Pues doblemente tedioso y punto.
Sacó el celular del bolsillo de su chaquetilla para ver varias llamadas perdidas de Kazuki junto a varios mensajes de sus padres, Rin, incluso había uno por ahí de Nanase. Apoyó el codo en el escritorio reposando la mejilla en la palma abierta a la vez que ausentemente deslizaba el dedo hacia arriba y abajo por la pantalla táctil del móvil haciendo que los mensajes fuesen arriba y abajo, sin querer abrirlos en realidad.
Sousuke se restregó los ojos. Vaya cumpleaños que era este sin un solo maldito minuto para descansar. No tenía ganas de ver a Kazuki. No tenía ganas de que nadie lo saludara por su cumpleaños. El 14 de septiembre debería ser un día cualquiera, sus ánimos no eran los de un cumpleañero.
Apagó la pantalla del celular y decidió ponerse en marcha. Al menos debía llegar a casa para dormir un poco en su propia cama y no en un catre nauseabundo del hospital otra noche más.
Entonces lo escuchó.
Un sonido suave, como lejano, apenas audible. ¿Había dejado encendida la música de su reproductor? Rebuscó en los miles de bolsillos que traía en búsqueda de su pequeño reproductor… viejo y todo, era su fiel compañero. Y no, para nada, estaba apagado. Pero seguía escuchándolo a lo lejos. Juraría que conocía esa canción de memoria.
"He intentado encontrarte en otras personas.
No es igual.
No es lo mismo,
Nos separa un abismo"
Canturreó quedamente con los párpados cerrados. Reconocería la letra de la canción en cualquier sitio. Ricky Martin era de sus favoritos y había pasado mucho tiempo autoflagelándose con aquel tipo de canciones.
Agarrando su mochila salió del box de atención, siguiendo la música como hechizado por ella. ¿Quién en su sano juicio pondría este tipo de música a todo volumen? Se preguntaba mientras sentía cada vez aumentar el volumen a medida que iba acercándose a la salida principal.
.
.
.
Notó como unos cuantos curiosos se quedaron esperando cerca del estacionamiento de bicicletas y apretó más el girasol que traía entre las manos con el rostro rojo hasta las orejas. Decidió mantener la mirada fija en las puertas transparentes de la entrada al edificio. Observó como de aquellas emergían varios muchachos jóvenes que hablaban animadamente seguidos de aquel a quien había estado esperando.
"Vuelve
Que sin ti la vida se me va.
Oh vuelve,
Que me falta el aire si tú no estás.
Oh vuelve,
Nadie ocupará tu lugar"
Sus ojos verdeazulados lo miraron con sorpresa, atónitos, ¿y luego?
Oh Dios santo. Se está acercando. Está corriendo. Viene. VieneVieneViene. Por lo que más quieras, Makoto ¡concéntrate! FOCUS ON THIS SHIT.
La sorpresa cambió a la ira, parecía lanzar chispas, como rayos láser directo hacia Makoto. Este temblaba aún más, con la cara ardiendo, sentía como si los marcos de sus lentes se fuesen a fundir con la temperatura. Ah, rayos, con tanto apremio había olvidado completamente el quitárselos. Torpemente se sacó los lentes dejándolos presurosamente dentro del bolsillo de la chaqueta. Levantó la cabeza abriendo excesivamente la boca para dar inicio al preparado discurso, sin embargo, Sousuke lo agarró fuertemente de la muñeca y con un grácil movimiento levantó el reproductor con los parlantes colgando. Le llevó de esta manera varios metros hasta llegar tras una especie de bodega que se encontraba en la parte de atrás del edificio.
Lo empujó fuertemente contra la pared y desconectó el cable haciendo que todo quedara en silencio.
– Tachibana – Su gélida voz le recorrió toda la columna vertebral haciendo detener los miles de pensamientos que le mareaban en esos momentos. – ¿Qué crees que estás haciendo? – Aquella mirada lo taladraba con furia. – Dilo. Ahora. Explícate – la voz irritada solo lograba poner más nervioso al castaño. Y la cercanía de sus cuerpos. Eso también.
Makoto solo lograba dar balbuceos incoherentes.
– Quieres explicarme ¡¿por qué estás haciendo tremendo espectáculo frente a mi trabajo?!
Más balbuceos, los ojos verdes trataban de posicionarse en cualquier sitio, menos sobre los verdeazulados. Se veía exasperado, avergonzado, cansado, hastiado, Sousuke dio unos pasos bruscamente hacia atrás y se dio la vuelta. Makoto alargó el brazo para tratar de alcanzarle, mas solo logró rozar la tela de su chaqueta. Aquel hombre desapareció cargando su bolso para dirigirse al estacionamiento.
No pudo reaccionar en el momento. Se fue deslizando por la ruda pared hasta topar el trasero con el suelo. Ya la había cagado. Estaba seguro de eso. Sugawara tenía razón, no debería haber hecho tal espectáculo, seguro que ahora lo odiaba, seguro que lo mandaría a la mierda y no le volvería a hablar nunca más en la vida.
Se sentía como anestesiado, apenas había un leve picor en la yema de los dedos, aquellos que habían osado tratar de alcanzar a su amado, pero habían fallado tan terriblemente. Solo podía ver la imagen de él alejándose tan molesto…
Se desató la corbata y los primeros dos botones de la camisa. No notó que el labio inferior le temblaba. Todo se sentía tan frío en ese momento.
.-.-.-.-.-.-.
Ya estaba oscureciendo. El naranja atardecer cubría el cielo dando un espectáculo de lo más romántico. Koushi miraba hacia el horizonte pensando en qué tal le habrá ido a Makoto en su alocado plan de cumpleaños para reconquistar a Sousuke.
– Sugawara- sensei – le recobró el sentido al momento real que pasaba en ese minuto. – ¿Está Tachibana-sensei bien? – Shigino Hayato preguntaba dulce y tímidamente desviando la mirada ligeramente.
– No tienes por qué preocuparte, Shigino-kun – le sonrió para calmar al joven. – Será mejor que vuelvas con el resto, así terminarán de ordenar todo rápidamente antes de irse a casa. Recuerda que tienen un partido amistoso mañana.
Sin estar muy convencido del todo, Hayato asintió y volvió trotando hacia el resto del equipo, cogió la red que contenía la gran mayoría de los balones y apretó la amarra para cargarla en su hombro y, de manera infructuosa, tratar de arrastrarla hacia el gimnasio.
– Deja ahí, Hayato – sonrió el capitán. Su cabello alborotado se encontraba amarrado en la coleta, pero sin dejar de notarse algunos mechones ondulados escaparse rebeldemente. – Yo lo llevo, está muy pesado. – Continuó para tomar el pesado bulto. Hayato se sonrojó de frustración, nadie dejaba que hiciera mucho trabajo pesado, como si fuese muy frágil y se rompiera en cualquier minuto.
Lo mismo durante los entrenamientos. Le frustraba este hecho. ¡Él ya era mayor, estaba en preparatoria, era fuerte! Quería serlo. Incluso en los entrenamientos, pareciera que todo el equipo jugara como si fuesen de porcelana.
Decidido, agarró unos conos que quedaban en la cancha y acudió a guardarlos en la bodega.
Una vez estuvo todo el equipamiento guardado correctamente y el aseo listo, se agruparon en el gimnasio y Sugawara-sensei les aseguró a todos que debían descansar bien ya que se encontrarían temprano en la entrada principal de la escuela para partir a la cancha pública para el amistoso frente a la Academia Superior Kishou.
– No se preocupen, Tachibana-sensei llegará sin problemas.
Así lo hizo.
La mañana se presentaba helada, un poco de vaho se escapaba de entre los labios de Makoto mientras se dirigía a su espacio asignado para estacionar la bicicleta. Apenas se había dado cuenta de cuando sonó la alarma para levantarse. Seguía sintiéndose un idiota, totalmente avergonzado, no había tenido la valentía suficiente como para llevar a cabo todo lo que tenía planeado junto a Sousuke… lo había dejado completamente abochornado frente a su trabajo ¿qué dirían sus colegas? ¿qué pensaría ahora de él?
Aún frustrado arrastró los pies hacia el punto de reunión con sus alumnos, todos uniformados y enfundados en sus chaquetas. Aquella era la primera mañana más fría de la temporada, debía lograr que todos calentaran los musculos bien para que ninguno termine con alguna lesión grave.
– ¡Hai! – llamó la atención el capitán, dando paso al saludo general de todos los practicantes.
– ¡Buenos días, Tachibana-sensei!
Makoto hizo una pequeña reverencia saludando con cortesía.
– Buenos días, chicos. Disculpen por no estar presente en el entrenamiento de ayer, pero asumo que todos se comportaron bien con Sugawara-sensei. – sonrió ladeando ligeramente la cabeza de su forma característica.
– No hubo ningún problema.
Todos se voltearon a ver cómo se acercaba al punto de encuentro el recién aludido. Intercambiaron saludos y una vez revisada dos veces la lista de estudiantes, subieron al pequeño mini-bus de la preparatoria. Era bueno poder contar con estos aportes de la escuela, Yokohama era una ciudad bastante grande como para acudir en tren solo a cargo de tantos alumnos, además tenía el apoyo de Suga, había decidido pasar a ser orientador del club, eso le servía para tranquilizarse.
Sentados todos en el pequeño bus, Koushi tomó el volante del mismo y condujo por las frías calles de Yokohama. Los chicos se encontraban emocionados, hablaban hasta por los codos, todos menos Hayato, quien mantenía la vista fija en la ventana, como si tuviera una meta muy clara este día.
Al llegar frente a la cancha pública, el sol ya se había elevado un tramo haciendo brillar el rocío del césped de la cancha, todos bajaron del bus y Makoto empezó a dar instrucciones al capitán y vicecapitán, que todos debían hacer una buena gimnasia previa para evitar lesionados. Se ubicaron en el lugar asignado para ellos hasta que vieron llegar al equipo rival: La Academia Superior Kishou.
No era para tanto, trataba de mentalizarse a sí mismo, solo habían sido campeones del Inter-High dos veces consecutivas, eran el equipo más fuerte de la prefectura y los favoritos para el campeonato que se avecinaba. Ay, le empezaba a dar retorcijones mientras veía a la entrenadora acercarse a él. Se dieron los saludos correspondientes.
– Nuevamente, muchas gracias por aceptar este encuentro. – agradecía Tachibana sin soltar las manos de la mujer – es un honor que su escuela se enfrente a la nuestra, será de mucha ayuda para el equipo.
– No hay de qué, Tachibana-sensei. Aunque por su nombre pensaba que usted era una mujer. – Hizo la observación tan molesta de siempre – Estuve ilusionada de conocer a otra colega del área, pero bueno, será para otra oportunidad. – Hablaba mientras se encogía de hombros. – Es usted nuevo en esto de entrenar chicos, ¿no?
– Pues… no tanto… yo hice prácticas de… − La mujer le interrumpió bruscamente.
– Pues será mejor que le eche una mirada a ese chiquito de ahí… se ve que está demasiado entusiasmado – Makoto siguió el camino de los ojos de ella hasta posarse sobre Hayato, quien estaba realizando saltos en el lugar para calentar las piernas.
Quedó con la duda rondando la cabeza, sin tiempo de preguntar a qué se refería, cuando la mujer ya se había alejado demasiado como para seguir la charla. Aún con el desconcierto en el rostro, encendió la pantalla de su celular al sentir la vibración del aparato en el bolsillo.
Era un mensaje de Haru.
"¿Cómo estuvo?"
Le regresó el peso en el pecho al recordar lo acontecido el día anterior, sabía que se refería a aquello, le iba a responder inmediatamente, pero no era el momento adecuado. Se posicionó cerca del equipo y se mantuvo observando a cada uno de ellos. Varios de primer año estaban bastante emocionados y charlaban animadamente mientras estiraban sus músculos, solo Hayato destacaba por su rostro serio y sin muestras de emoción desbordante, ¿entonces por qué ella dijo eso?
– No te esfuerces demasiado, Hayato-kun – le sonrió captando la atención del menor, quien se sonrojó levemente y bufó desviando la mirada.
.-.-.-.-.-.-.
Bien era sabido por todos en el hospital que Sousuke tenía una brillante carrera por delante, y que se podía contar con él para cualquier imprevisto que se pudiese presentar.
De aquellos días en que no tenía jornada en el centro de rehabilitación, mantenía rondas en el hospital general, a veces estas eran tranquilas, a veces estaba lleno y no lograba detenerse ni un solo momento.
A pesar de que su fuerte era la rehabilitación física, muchas veces también debía hacer terapias respiratorias, sobre todo a los ancianos y niños que en esta época iniciaban con problemas ante el cambio a temperaturas más frías.
Ahí se encontraba, en el área pediátrica terminando de lavarse las manos después de atender a una pequeña de apenas un año con bronquitis aguda que las secreciones no le dejaban respirar. Se despidió cortésmente de la agradecida madre y salió de la habitación común donde se encontraba.
El área de pediatría se encontraba bastante cerca del servicio de urgencia, donde también tenían un área pediátrica, donde – también muy cerca – se hallaba un muy buen café donde podía tomar algo de comer. No tenía tantas ganas de alimentarse, pero debía hacerlo, era parte de estar sano para sus pacientes.
Casi sorpresivamente esta estaba siendo una de aquellas jornadas en que todo estaba inusualmente tranquilo. Aquello le molestaba un tanto, esperaba poder contar con un día mucho más ajetreado para poder mantener la mente ocupada. Lejos de un par de ojos verdes y una bella voz que le había llamado cantando.
Con su sándwich de jamón y lechuga junto a un vaso de jugo de naranja se dedicó a comer, pero hasta la lechuga le recordaba a Makoto y a aquella situación ¿por qué se había tenido que poner a hacer aquello? De verdad que no lo entendía. Había sido tan vergonzoso y comprometedor…
No dejaba de cruzársele la imagen de Tachibana vestido de traje, con los lentes deslizándose por el puente de la nariz, con su voz cantando aquella melodía con la que tanto se autoflageló por tanto tiempo. Era una visión hermosa y aterradora a la vez.
¿Qué se suponía que hiciera con todo eso? ¿Correr a sus brazos? La fachada de estar molesto por hacer el espectáculo frente a su trabajo era bastante creíble, pero… pero… ¿Podía volver a alejarse de Makoto? La vez pasada él se había alejado y Sousuke solo se dejó llevar.
¿Podría hacerlo yo esta vez?
Sentía que el mundo era realmente injusto con él. Le había costado tanto tiempo el asumir realmente la partida de Makoto, que no volvería con él, tanto dolor, tantas noches perdidas entre botellas vacías, hasta que Kazuki apareció en aquella fiesta de Rin.
Lo suyo tuvo un inicio torpe, de una noche de acostada de la que sentía que había sido un error de borrachera, pero el castaño le había demostrado estar realmente interesado en él… en estar juntos y hacerse felices el uno al otro. Había pensado que de verdad podría lograr ser feliz así.
Pero Tachibana Makoto tenía que regresar y poner todo de cabeza con sus bellos ojos verdes y sus extrañas apariciones. Dudaba enormemente que el hecho de que apareciera el primer día en su consulta fuese obra del "azar" o el "destino", porque el día anterior le había quedado más que claro que algo planeaba el joven entrenador. ¡Y se había atrevido a usar su cumpleaños como excusa!
Aunque quizás Makoto no sabía que ese día era su cumpleaños…
Gruñó al mismo tiempo que masajeaba sus sienes para bajar el nivel de tensión en la cabeza.
Era como si debiese estar alerta en todo momento, que no podía bajar la guardia, le frustraba de sobremanera. No quería ni imaginar el escándalo que armaría su novio por el alboroto de la música fuera del centro de rehabilitación.
El vibrar del celular contra la madera de la mesa le devolvió a la realidad.
Llamada entrante: Nanase Haruka.
− ¿Aló?
− ¿Le hiciste algo a Makoto ayer?
− Vaya modales, ni saludar haces.
− Solo contesta, ¿Pasó algo ayer con Makoto? – La monótona voz de Haruka era insistente al otro lado de la línea.
Desde aquella noche hacía años cuando Nanase Haruka acudió al departamento del destrozado Yamazaki Sousuke, se había formado una especie de amistad entre ellos. No con un nivel de confianza muy grande ni muestras de afecto físico, pero algo era algo viniendo de parte del estoico delfín.
− ¿Tú sabías acaso lo que iba a hacer? – contestó irritado – En ese caso me hubieras advertido, fue demasiado.
− Él estaba muy entusiasmado, incluso le pidió ayuda a otro profesor para que le supliera en el entrenamiento a pesar de que hoy tenían su primer partido. Supongo que no le resultó tan bien como quería. No me contesta los mensajes ni las llamadas.
− ¿A qué te refieres? – demonios… quizás sí había sido demasiado duro con él. Debía replantearse el quizás ofrecerle alguna disculpa, pero tampoco era correcto que hiciera tal espectáculo en su trabajo.
Pensaba en esto con la voz monótona del otro lado de la línea, lejana, hablándole incoherencias que en ése momento no le importaban tanto como el miedo que iba creciendo de a poco en sus entrañas de haber hecho algún mal al castaño, cuando escuchó el típico ruido de las puertas de la urgencia abrirse de par en par. Algo en su interior se removió y sintió la curiosidad.
Se levantó de la mesa y, aún con el auricular pegado en la oreja, anduvo unos cuantos pasos hasta ver a un angustiado Makoto con un muchacho de cabello rosa en los brazos.
Hello ~!
OMG, ha pasado TAAAAAANTO tiempo desde que actualicé esta historia :c lo siento!
En verdad este capítulo debía estar listo para Septiembre para el cumpleaños de Sou xD cosa que nunca sucedió (el trabajo mata el alma). BTW terminé RECIÉN de escribirlo, costó bastante, reescribí escenas muchas veces, eliminé cosas, sumé cosas, molesté mucho a mi bella beta, pero ya está terminado !
Bueno... aquí está el DESASTROSO regalo de Makoto por el cumpleaños de Sou... já XD nada le sale bien a Mako-chan, pobrecito :c tu esfuerzo valdrá la pena un día Makoto!
No se me ocurre qué más comentar aquí abajo... pues subí unos drabbles por el cumpleaños de Sou (y no, no lo hice por el de Makoto, porque el trabajo se come mi alma) también subí un fic que se llama "Atado", también SouMako, que tiene HaruRin, y ... pues... también tiene tríos, y pentágonos y cosas sensuales (?) en verdad fue un experimento de escritura que hice, que tengo pendiente escribir un continuación, aunque será corto, 3 capítulos máximo.
GRACIAS A LA GENTE QUE LEE ESTA BASURA QUE ESCRIBO
GRACIAS A LITH BETABONITA QUE ME SOPORTA
GRACIAS A FER PORQUE LE AMO
Por favor, dejen sus reviews, en verdad ayudan mucho a dar ánimos y saber si les gusta o no.. o si no se entiende algo, trato de contestarlos siempre!
Saludos!
