Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.
Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.
Pairing: Sou x Mako
Beta-reader: Gaslith
Escape.
Capítulo 15: "Promesas".
Gracias a sus grandes y tiernos ojos, Hayato obtuvo permiso de la enfermera de turno para salir a dar una vuelta en silla de ruedas junto a Kisumi por los pasillos un rato, rodearon el patio interior, mas no salieron por el frío que hacía.
−Entonces, todos los del turno se amontonaron alrededor de mi cama cuando llegó Yamazaki-san. – contaba animadamente el más joven con la pierna inmovilizada siendo llevado a través de los pasillos por su hermano.
−Ahh~ Sousuke es tan popular ~ − canturreó – tienes muchas visitas y muchos mimos siempre, Hayato.
El menor se sonrojó levemente mirando hacia arriba al mayor.
−Que eres dulce, hermaniii~to. Hasta Makoto te ha venido a ver. Lo vi hace un rato en la recepción.
−Tachibana-sensei vino a verme? – habló abriendo más sus ojos, pero inmediatamente bajó negando con la cabeza − ¡N-no- no es que yo lo pida! – Kisumi se carcajeó mientras dejaba estacionada la silla frente a un ventanal.
−Esperame acá un momento, te compraré un jugo.
−Pero dijeron que no debo comer nada extra…
El mayor hizo un ademán con la mano para hacerse entender, sería su pequeño secreto, acto seguido le dejó solo en la silla y Hayato se entretuvo mirando a unos pajaritos que volaban jugueteando entre sí hasta posarse en la rama de un gran árbol, que medio escondía una banca, donde medio se escondían dos siluetas, que medio le eran conocidas… ¿medio? Lo veía, mas no podía creerlo. Algo se resquebrajó en su interior, miles de puntadas en el pecho, un retorcijón en la boca del estómago.
No… debían ser alucinaciones. Pensó mientras retrocedía moviendo las ruedas de la silla para avanzar por el pasillo y jugarle una broma a su hermano.
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Minami Kazuki terminaba de realizar la contabilidad requerida, pero ya no era capaz de hacerlo con la rapidez y eficiencia de siempre, todo porque la situación general le preocupaba. Sousuke, que de por sí era de poco responder mensajes de texto y poco comunicativo con sus emociones, había estado en completo silencio para con él desde que lo había ido a dejar a su casa en motocicleta. Sabía que había sido rudo… pero el miedo de perderlo era mayor.
Cuando peor le vió, se prometió a sí mismo jamás permitir que volviese a aquel estado, y Makoto era una clara amenaza a la felicidad de su novio. Le quería tanto, tanto que sabía que era imposible que fuese recíproco en igual cuantía. Pero lo deseaba tanto.
Lo había visto en su peor momento y quería estar ahí para sus mejores también, ya que en cualquier momento sería la oportunidad de brillar de Sousuke, y podía significar que se fuera para siempre. Pero si fuese así, se iría feliz.
Soltó un largo suspiro mirando por la ventana, con el cielo enrojecido por el atardecer.
¿Por qué era tan injusto el corazón?
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Su calor era reconfortante. Suaves. Cálidos. Dulces. Así eran los labios que tanto había extrañado.
Nudo en la base de la garganta, los ojos le escocían, se le apretaba la boca del estómago. ¿Eran reacciones normales? No, no estaba seguro de eso, pero… demonios, había sido maravilloso.
Aclaro el rostro con agua una y otra vez encerrado en el pequeño baño de su apartamento, se quedó mirando el reflejo en el espejo, ¿siempre sus ojos habían brillado tanto? Las mejillas continuaban encendidas y sentía los labios muy suaves. Todo el día estuvo sumado en una nube de ensoñación. Era como una colegiala de 15 años teniendo su primer beso, porque claramente se sentía como un primer beso después de mucho tiempo.
Makoto era tan cálido, tan suave. Tenía un suave aroma a frutal, similiar al melón, recordándole el verano y un tiempo feliz.
¿Tiempo feliz? ¿Entonces no era feliz ahora? ¿Acaso no estaba siendo feliz con su novio?
El hilo de sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido del celular recibiendo un mensaje nuevo.
Desconocido: Hola ¿Cómo estás?
Yamazaki Sousuke: Bien.
Yamazaki Sousuke: ¿Quién es?
Desconocido: Makoto.
Desconocido: Haru me dio tu numero.
Sousuke se recostó en el sillón frente al televisor encendido sin mirarlo realmente, solo centrándose en cómo la pantalla del celular indicaba que estaban escribiendo un mensaje nuevo mientras pensaba que debía matar a Haruka cuando lo viera la próxima vez.
Se detuvo el mensaje, como indicando que se había arrepintido de enviarlo. Dejó el aparato sobre la mesa de centro y los pensamientos nuevamente le asaltaron: Había besado a Makoto esa misma mañana y ahora que el atardecer caía recién podía pensar en Kazuki. Le había engañado.
Es decir, le permitió siquiera visitarlo en su trabajo. "Trabajo es trabajo" siempre le decía, y que debía mantener esa distancia, no le gustaban los chismes de pasillos, y si quería lograr llegar más alto, debía cuidar su reputación.
Pero con Makoto… bueno… por Makoto… incluso llegó a discutir con el jefe de turno de la Urgencia.
- Ugh – se quejó revolviéndose los cabellos. Aquello realmente podría traerle problemas si no se andaba con cuidado. Si de verdad quería esa vacante, de verdad tenía que jugar bien.
El celular vibró contra la madera y atrajo nuevamente su atención.
Desconocido: ¿Te importaría si nos viésemos ahora?
Envió una respuesta afirativa y coordinaron el lugar, tenía exactamente 20 min para llegar. Se levantó del sofá, vistió una cazadora y calzó para salir, con la bufanda colgando del brazo.
Por su lado, Makoto ya estaba en el lugar acordado, solo que quedaba muchísimo más cerca de su hogar y no le había tomado ni cinco minutos el llegar. Meditaba en silencio mientras se balanceaba suavemente en el columpio, toda esta situacipon había sido un movimiento más bien impulsivo, pero quería arriesgarse.
El beso de aquella mañana también había sido muy impulsivo, pero le había aliviado el peso que tenía en la base de la garganta. Pero Sousuke había llorado.. tanto… jamás lo había visto así. Porbablemente, en aquel tiempo él mismo estaba tan mal que veía Sousuke como alguien inquebrantable, siempre bien parado en medio en la tormenta, pero la realidad era que Sousuke tenía un corazón también. ¿Qué tanto daño le había provocado? ¿Qué tanto daño le haría ahora mismo?
"No fue buena idea esto" meditaba empezando a sentir un pequeño revoltijo en sus entrañas. "No quiero hacerle más daño aún."
Pensó en irse del lugar antes de que llegara y enviarle un mensaje de disculpas. Podía inventar cualquier excusa y volver a desaparecer de su vida. Se levantó rápidamente y rebuscó en los bolsillos su celular, sacándolo mientras daba unos pasos hacia adelante, otros hacia atrás. Los dedos torpes tratando de dar con su contacto.
– Makoto .
Todo movimiento fue detenido en seco y se giró automáticamente hacia la voz.
− ¿Ya te ibas?
− No… solo… - dudó largamente la continuación de la oración.
− ¿De qué querías hablarme?
El moreno comenzó a caminar hacia el otro con las manos metidas en los bolsillos de la cazadora, mientras el otro no sabía dónde fijar la mirada con la cabeza gacha.
− Por favor, Sousuke, sé honesto conmigo.
− Siempre lo he sido.
Makoto recordó la vez en que Sousuke había hablado con Haru y éste apareció en su departamento sorpresivamente, pero desicidó guardar silencio respecto a ello.
− Pero esta vez, en serio, aún cuando creas que la respuesta vaya a dañarme, quiero que seas lo más brutalmente honesto conmigo.
Dudó un momento, hasta que Makoto levantó la mirada y sus ojos se encontraron frente a frente.
− Está bien, lo haré.
− Promételo.
− Lo prometo.
El castaño dio un paso hacia adelante dejando apenas un metro de distancia entre ellos.
− ¿Te hice daño?
− ¿A qué te refieres? – trató de hacerse el desentendido.
− Cuando me fui… y sé que la respuesta es demasiado obvia, pero necesito que me lo digas. ¿Te hice daño cuando me fui de regreso a Iwatobi?
Un silencio incómodo se hizo entre los dos cuando el sol se despedía, dado paso a crepúsculo. Sousukeno pudo más que suspirar.
− Yo sabía que tenías que irte… que no era sano lo que estabas haciendo contigo mismo. La universidad, el tratamiento, todo era demasiado para poder llevar a cabo en tan poco tiempo. Tu necesitabas a tus padres, quienes te pudieran acoger y hacerte levantar. – Sonrió tristemente – Yo no era el más indicado y era tan egoísta porque me sentía tan bien contigo. – Relajó la mandíbula mientras proseguía – Era un egoísta de tomo y lomo. No quería que te fueras, por más que sabía que era lo que debias hacer... ¿Sabes? La primera vez que te ví después de tanto tiempo, cuando te lanzaste… cuando te tuve entre mis brazos entre las vías. Sentía que todo el eje del mundo había cambiado para mí. Cuando te fuiste… fue como si me hubiesen quitado la brújula y ya no supiera dónde avanzar.
Sousuke estaba siendo brutalmente honesto, pero aquello era cuanto Makoto le había hecho prometer. Le dolía pensar en aquel tiempo solitario, donde todos trataban de animarlo, donde se hizo bueno para beber y luego Kazuki le hizo dejar.
−Fue doloroso, Makoto. No te lo voy a negar. −se mordió el labio levemente – Pero cada vez que te veo es como si volviera a tener claro el rumbo a seguir.
No sabían en qué momento había sucedido, pero a medida que Sousuke hablaba se habían acercado cada vez más, teniendo ahora tímidamente las yemas de los dedos rozándose, tentadas a entrelazar las manos completamente.
– No quiero que te vayas otra vez… por favor – apegaron las frentes del uno con el otro cerrando los ojos, disfrutando del momento mientras todo el cielo se cubría del manto nocturno.
– Te juro que esta vez no iré a ningún lado, Sou.
Todo se sentía tan correcto en aquel momento. Como si por fin el universo les viera y dijera "muy bien, ahora sí tienen permitida la felicidad", mas ninguno de los dos emitió comentario alguno, en silencio caminaron hacia la casa del castaño tomados de las manos.
No, sin comentarios.
Me retiro indignada conmigo misma por el bloqueo por casi un año.
Adios!
