Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.
Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.
Pairing: Sou x Mako
Beta-reader: Gaslith
Escape.
Capítulo 16: "Sueño de otoño".
En la noche reinante el frío se sentía en la punta de la nariz y las orejas descubiertas, pero las manos se mantenían tibias entre si, absortos en la mirada del otro mientras caía sobre sus hombros la mortecina luz de la entrada.
No querían pensar en aquel momento, que ya era de por si mismo perfecto, todo se sentía en su lugar inamobible del universo.
−Mañana es domingo, tengo el día libre – explicó Makoto sin despegar su esmeralda mirada a una pregunta no formulada. − ¿y tú?
− También es mi día libre. – sonrió acariciando instintivamente la mejilla del castaño, quien le correspondió con otra dulce sonrisa y acto seguido entraron al oscuro departamento.
Antes de que Makoto fuese capaz de prender las luces de la entrada, Sousuke sujetó su mano con ternura y le abrazó cerrando la puerta tras de si con el pie.
−¿Podemos quedarnos así un rato? – preguntó con la nariz hundida en las castañas hebras, dueño del cual solo pudo asentir apretando más el abrazo entre ambos.
−No vas a llorar de nuevo, ¿cierto? – jugueteó.
−¿Quieres hacerme llorar?
−Jamás. – contestó tajante acunando el rostro de Sousuke entre sus grandes manos para luego ir suavizando el tono de su voz – Yo solo quiero que seas feliz… volver a ver tu sonrisa… − con los pulgares le acariciaba las mejillas amorosamente – … todos los días.
Yamazaki posó las manos por sobre las de Makoto y giró el rostro para besar su palma. Las miradas se encontraron brillando en la oscuridad, con sus siluetas apenas definidas por las luces de la calle que se filtraban por el filo de las cortinas.
Sin cruzar palabras volvieron a besarse tierno y pausado, apreciando cada roce de sus labios. El castaño estiró los brazos para que el otro se quitara la cazadora, sin siquiera hacer el gesto de querer despegarse de sus labios. Luego fue su turno de quitarse la propia, y torpemente ambos se descalzaron y entraron a trompicones en la oscura habitación.
La intensidad era cada vez mayor, los besos habían pasado de ser tiernos y pausados a hambrientos e insistentes. Con sus lenguas rozándo y entrelazándose en sus bocas sin pedir ninguna clase de permiso. Al avanzar por la oscuridad Makoto tropezó con el plato de comida de Nero cayendo de trasero y llevándose a Sousuke consigo. Rieron ante tan cómica situación y se levantaron, siendo el castaño quien les dirijió hacia su dormitorio.
La desición había sido tomada en cuanto cruzaron el umbral del departamento y no había vuelta atrás. Tampoco es que Tachibana pensara en arrepentirse en aquel momento en el que deslizaba las manos bajo la tela, acariciando los abdominales marcados de Sousuke, se sentía más seguro que nunca mientras se dejaban llevar por el placer.
Se amaron largo y tendido toda la noche, gimiendo, llamándose en la oscuridad y el ardor, besando, acariciando, lamiendo y mordiendo. Nadie interrumpió su amor aquella noche.
Las horas pasaron y ya el sol se elevaba filtrándose en la habitación donde ambos dormían plácidamente. Entre sueños, Sousuke podía sentir un leve cosquilleo en la nariz, a lo que perezosamente fue abriendo los parpados y aspiró el dulce aroma a melón de Makoto, sonrió ante tan hermoso cuadro, estaban recostados en la cama con sus extremidades entrelazadas y cubiertos por las sabanas que ocultaban la desnudez de ambos.
Su piel se sentía tibia al contacto con la del castaño casi como si siguiera soñando, era maravilloso. Besó los cabellos castaños y Makoto se revolvió entre sus brazos, despertando perezoso.
−Buenos días, Sou – Saludó con una pequeña sonrisa.
−Buenos días, Mako.
Se quedaron ahí, disfrutando del calor del otro por unos momentos. Luego ya no podrían seguir evitándolo, no podían seguir evitando la realidad. Se besaron nuevamente y se perdieron en los ojos del otro.
−¿Quieres desayunar? Prepararé algo.
−¿Seguro que será comestible?
−Que gracioso – Makoto puso los ojos en blanco – será mejor que tu horrible té.
−Muchas gracias por cuidar de mi, Tachibana-senpai.
Rieron suavemente y el castaño se levantó tomando su ropa interior, Sousuke dio un largo silbido admirando su trasero y lo vio desaparecer rápidamente por la puerta, quedándose solo con sus pensamientos. Se resistía a revisar el celular que descansaba en el bolsillo trasero de sus pantalones que se encontraban en un rincón olvidado de la habitación… No quería revisarlo, porque sabía que tendría mensajes y llamadas de Kazuki preocupado, ya que llevaba días sin hablarle. Ya no era simplemente que le había engañado con un beso como había estado cavilando la tarde anterior, si no que había pasado toda la noche con Makoto… había sido un engaño en carne viva: ardiente y pecadora.
Se levantó, vistió su ropa interior y se apoyó en el marco de la puerta observando la espalda de Makoto frente a la cocina. Mariposas subieron por su estómago al ver su espalda y el costado de su cuello, que estaba seguro mañana tendría moratones por la pasión acaecida. Silenciosamente se acercó y le abrazó por la cintura apoyando los labios en su hombro, posicionando un dulce beso en su hombro.
Makoto rió suavemente, subiéndosele un tierno sonrojo a las mejillas.
−Ya casi está listo, Sou. Te preparé tamagoyaki* para desayunar.
−¿Uhm? ¿Y eso es comestible? – le molestó en tono juguetón. – sabes que prefiero un Mako-chan al jugo – susurró en un tono aterciopelado mientras le mordía juguetonamente el lóbulo de la oreja, haciendo que el castaño soltara un suspiro y él mismo sonriera ante su reacción. Empezó a juguetear acariciando su desnudo torso, pero Tachibana lo empujó con el trasero para evitar que se quemara la comida.
Se sentaron en la mesa y dieron gracias por la comida. En realidad estaba decente, era alimento preparado con mucho cariño. Sousuke levantó la mirada viendo como Makoto esperaba expectante su veredicto.
−Está delicioso.
Mientras el alivio se apoderaba del rostro del castaño el otro no podía evitar empezar a sentir como la garganta se le cerraba de angustia.
La mañana pasó lenta y cálida dentro de aquel departamento a pesar de que por la ventana se notaba que el viento soplaba anunciando el mal tiempo del otoño. Vieron una película que repetían todos los findes de semana en el TV cable, Sousuke se la sabía de memoria, pero le encantaba ver a Makoto emocionado con cada parte de la trama… Era una película de niños, una escuela de magia y sus aventuras en ella. Vieron la maratón envueltos en una mullida manta abrazados bajo ella, comiendo galletitas saladas a ratos. Tuvieron varias sesiones de besos, incluso aventuraban manos bajo la manta y terminaban enredados nuevamente en la pasión.
Cuando ya despuntaban las tres de la tarde, Sousuke sabía que no podía seguir evitando la realidad.
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Kazuki Minami [Ayer 12:06 hrs] : Hey! ¿Almorzamos hoy? Te prepare tonkatsu tal como te gusta.
Kazuki Minami [Ayer 12:45 hrs] : Si no quieres comer conmigo te lo podría pasar a dejar al hospital.. tienes que alimentarte!
Kazuki Minami [Ayer 14:52 hrs] De acuerdo, capté la indirecta, no quieres que vaya por ti ok… qué tal si al menos me contestaras para saber que sigues vivo?
Kazuki Minami [Ayer 15:35 hrs] : Ya me disculpé por el otro día… en serio ¿dónde estás? Me tienes preocupado.
Kazuki Minami [Ayer 19:47 hrs] : Fui hasta tu casa y dijeron que saliste hace un rato. En serio no quiero parecer un acosador, solo… solo llamame, sí?
Kazuki Minami [Hoy 01:55 hrs] : Avisame cuando llegues con bien a casa. Por favor.
Leía angustiosamente cada mensaje en la bandeja de "recibidos". Sousuke se sentía la peor persona del universo al momento que calzaba sus zapatos en la entrada del departamento de Makoto, pero guardó rápidamente el celular en el bolsillo cuando sentió al castaño posarse tras de sí para abrazarle.
−¿Seguro que te tienes que ir?
−Sí... yo… - hizo una incómoda pausa, tenía que ser sincero – Creo que fue un error, Makoto.
Los brazos que le rodeaban se tensaron y se generó un denso ambiente.
−No, no es lo que tu piensas – Se apresuró Sousuke girándose y tomando al otro por los hombros – No me arrepiento de nada de lo que ocurrió entre nosotros, es más, creo que es lo más bello que ha podido suceder en toda mi vida. Pero estoy siendo injusto contigo… contigo y con Kazuki.
Era cierto, Makoto por poco había olvidado que Sousuke tenía un novio. TENÍA. El miedo se apoderaba de él, sentía que si le dejaba ir en este momento podría perderlo para siempre. Lo habían hecho suyo y se llevaría su corazón con él.
−Sousuke… ¿estás seguro? No quiero. No quiero que te vayas, por favor. – Le suplicó agarrándolo de las solapas de su cazadora. Había sido todo tan perfecto que había olvidado el mundo exterior y la terrible realidad.
−Makoto, mírame, por favor. – Le obligó a levantar la mirada para encontrarse con sus bellos ojos – Te prometo que voy a arreglar todo.
−¿En serio? ¿Me lo prometes, Sou?
El moreno asintió antes de besarle lentamente.
−Es en serio, te lo juro. – le sonrió una última vez antes de abrir la puerta principal– Te amo, Makoto, nos vemos. – Y salió sin más del lugar.
Makoto cayó esobre sus talones anonadado por unos largos minutos tras cerrarse la puerta de entrada.
Momento… le había dicho que LE AMABA.
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El timbre sonó ruidoso en aquella casa de portón anaranjado que se había mantenido demasiado silenciosa.
Dejó pasar un minuto e insistió.
−Voooy~ - se escuchó al otro lado acompañado de pisadas y el chirrido del portón abriéndose. Los ojos violetas se abrieron con sorpresa seguido de un alivio que pesaba sobre las profundas ojeras de su rostro.
A Sousuke se le apretó el estómago al ver a Kazuki con el rostro tan cansado y tan aliviado al mismo tiempo. Se notaba que había estado durmiendo a la fuerza hasta hace muy poco, con el pelo enmarañado que se trataba de arreglar con las manos.
−¡Sou! ¿Estás bien? Debiste llamarme!– Reaccionó hablando atropelladamente tomándolo de la muñeca para arrastrarlo dentro de la casa.
−Kazuki…
– ¡Un mensaje, algo! – Siguió hablando sin prestarle atención − Casi que me siento como en la universidad y salía a buscar a los bares.
−Kazu… escúchame.
Una vez dentro,el silencio cayó sobre ellos como plomo y la mirada violeta se clavó en el suelo mientras le soltaba la muñeca al moreno.
−¿Estabas con él? – Preguntó sin levantar la mirada. Sousuke guardó silencio. – ¿Estabas con él? Por favor, no me hagas repetirlo una tercera vez.
−Sí.
−¿Pasaste la noche con él? −Nuevamente silencio.− ¡¿Lo hiciste sí o no?!
−Pasé la noche con Makoto.
El castaño giró sobre sus talones queriendo estampar el puño en el rostro de Sousuke, el cual cerró los ojos esperando el impacto que no sucedió. Sintió la mano temblorosa posada suavemente sobre su mejilla izquierda.
−¿Por qué? – La mano temblaba en su mejilla y la voz se le quebraba − ¿Yo no era bueno para ti, Sousuke?
−Perdóname… lo siento, Kazuki.
−No mientas… tu no lo sientes. – Sus ojos violetas se acuaron dejando caer la mano de la mejilla ajena – Tu no te arrepientes de haber pasado la noche con él. −Sus labios se mantuvieron sellados como una silenciosa afirmación. − Todo este tiempo me he estado mintiendo, queriendo creer que me querías tanto como yo a ti… te pedí tantas veces una oportunidad que cuando me la diste.. cuando me besaste nuevamente por tus propios medios… me sentía en las nubes. Solo quería estar contigo y hacerte feliz. Dime, Sousuke, ¿te hice feliz?
No sabía qué responder, porque era cierto, sabía que se había esforzado por hacerle feliz, a la vez que él se había esforzado por abrirse a la posibilidad de olvidar a Makoto y ser feliz con Kazuki. Pero el destino había querido algo distinto.
−Tan patético es esto que ni siquiera puedes contestarme, ¿no?
−No quería que esto fuese así, en serio.
−Lo sé… −susurró mientras se sentaba sobre el sillón que denotaba se había quedado dormido ahí hacía un rato − pero ya sabes que me temía esto desde el momento en que me contaste del día en que lo viste en tu consulta… tuve miedo, y estaba en lo correcto al temer. – Se enjugó los ojos con la manga de su remera.
−Kazuki – Sousuke apoyó la rodilla derecha en el suelo para quedar a su altura – En serio… perdóname por hacerte tanto daño. −Hablaba lento y pausado tratando de llegar a la mirada llena de dolor de su ahora exnovio – Sé que no merezco tu perdón y que lo he hecho es lo peor que podría haber hecho.
−Supongo que se lo dijiste ¿no?
Sousuke lo miró extrañado.
−¿Qué pasará cuando te llegue tu carta? ¿Vas a dejar todo por lo que luchaste solo por él? – preguntó Kazuki sin tener realmente una expresión clara en el rostro, aún cuando los ojos de Sousuke se abrieron de par en par al entender a lo que se refería. −Claro, no lo habías pensado y tampoco se lo has dicho.
El castaño se levantó pasando por el lado de Yamazaki para abrirle la puerta.
−Tu sabes que yo jamás habría sido impedimento para tus sueños.
Hola! Este es mi intento de actualizar mensual.. pero bueno, es un intento!
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