Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.
Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.
Pairing: Sou x Mako
Escape.
Capítulo 17: "Negación".
−¿Qué harás cuando llegue tu carta?
La pregunta se repetía continuamente en su cabeza hacía tiempo y la respuesta era siempre la misma.
"La suerte jamás ha estado de mi lado"
−Tú sabes que yo jamás habría sido impedimento para tus sueños. – la pausa fue dolorosa – sabes que a la primera vez que tuvieras tu oportunidad, yo me haría a un lado... o mejor, te acompañaría.
Las cejas de Sousuke se fundieron en una sola en señal de preocupación bajando la mirada. Aquel tema era su punto débil y no lo había visto venir. Minami tenía razón, no era todo tan sencillo.
−¿Pero qué harás tu? – volvió a reverberar la musical voz de Kazuki dando paso a una suave risa sin ganas. – ¿Quién diría que puedo ser tan masoquista? Me has engañado y sigo preocupándome de tu futuro... soy una basura.
El moreno se levantó de su sitio para acercarse al otro queriendo regañarle por tratarse a sí mismo de aquella cruda manera.
−No lo eres... la única basura aquí soy yo. – Trató de alcanzar sus hombros en un intento por consolarle. – Disculpame por todo. En serio. Solo dime qué puedo hacer.
−Por favor, solo vete, quiero estar solo. – Levantó su púrurea mirada hacia los verdeazulados de Sousuke. – Cuando esté todo bien... seguro que lo sabrás.
Suavemente, Yamazaki deslizó las manos soltando los hombros del otro y se retiró en silencio. Los recuerdos golpearon a Minami como una mala broma.
Recordó su primera vez con Sousuke. Recordó la vez que le regaló un bouquete de rosas blancas e hizo que el moreno se sonrojara, había sido adorable como se le pintaban las mejillas...Tantos recuerdos. No quería odiarlo, quería amarlo tanto como lo había hecho todo este tiempo, aunque él no lo hiciese jamás.
.-.-.-.-.-.-.
Ahora Makoto no se podía concentrar. Tenía frente a si a los niños haciendo estiramientos tras la práctica de día lunes y no podía dejar de pensar en Sousuke ni en todo lo que habían hecho el fin de semana.
No se habían comunicado desde que él se marachara de su departamento la tarde anterior y temía hablarle primero. ¿Y si se había arrepentido de lo que hicieron? ¿Y si había decidido quedarse con su novio? Las posibilidades lo hacían angustiar en demasía.
"Te amo, Makoto, nos vemos"
Eso le había dicho y tenía que confiar en sus palabras, ya no podía dar vuelta atrás.
Tras terminar el último papeleo que le quedaba en la escuela, tomó su bicicleta y se encaminó hacia una pastelería cercana a su hogar, Haru iría a tomar té y prefería concentrarse en ello antes que seguir martirizándose por el silencio de su amado.
Hacía tiempo que no veía a Haru, durante el tiempo que pasó en el equipo de natación en Tokio tuvo altos y bajos, pero luego de todo su tiempo separados, y mientras Makoto se mantuvo en Iwatobi, Haru también lo hizo... decidió bajar las revoluciones en la natación competitiva y se pasaba mayor tiempo con él, aunque se mantenía viajando a Tokio constantemente para entrenar y competir, ya no estaba tan cegado por el gran escenario. Actualmente estaba compitiendo para el equipo nacional y viajaba a quedarse con él en Yokohama por unos días aprovechando unos días libres que le habían otorgado.
Había tratado de varias veces convencerle de que se comunicara con Sousuke, pero había tenido tanto miedo que no quería moverse de su lugar, sentía que era como un pozo vacío sin nada que ofrecerle. Pero finalmente Haru había tenido razón, Sousuke era justo lo que él necesitaba en su vida.
Sonrió ante tal pensamiento mientras calentaba el agua en la cocina y escuchaba abrirse la puerta de entrada. Era Haru, él y sus padres eran los únicos que tenían llaves de su departamento, y Nero corrió a saludar al recién llegado quien apareció con el minino en brazos en el linde de la cocina.
− Hola, Haru. – sonrió el castaño hacia su mejor amigo.
−Hola, Mak- − pero quedó a medio camino la oración con los ojos y la boca abiertos, avanzó hasta quedar apenas a cinco centímetros de Makoto observándolo con detenimiento. – Te follaste a Sousuke.
Todos los colores se le subieron hasta las orejas y se tapó el rostro con las manos girando de un lado a otro mientras su gato maullaba como afirmando lo dicho por el moreno.
−Tu cabello está brillante y tienes la piel tersa... No te tapes, ¡tienes que contármelo ahora mismo! – Y Nero volvió a maullar dando énfasis a la petición.
Maldito gato traicionero.
Aún con el rostro ardiendo de vergüenza, Makoto sirvió el té y el pastel en el kotatsu mientras Haru continuaba mirándolo expectante con los orbes azules brillando.
−¿Cuándo fue?
Desvió la mirada tratando de disimular su vengüenza.
−A... ayer... − dijo titubeante mientras sorbía un poco de té.
Aunque no lo mirara en ese momento, sentía que el otro estaba plenamente enfocado en él.
−¿Cómo estuvo? ¿Fue suave? ¿Salvaje? ¿Quién se la metió a quién?
−¡HARU, NO TE VOY A CONTAR ESO!
−No seas egoista, necesito material.
−¡Haru! ¡Que no voy a saciar tu sed fudanshi!
Ya no daba más de lo rojo que estaba. Quería mucho a Haruka, pero no lo soportaba cuando sacaba su lado adorador del yaoi y lo usaba de modelo para sus doujinshis en internet.
−Está bien. – se rindió Nanase acariciando la cabecita peluda de Nero – ¿Estás bien?
Un poco más calmo, Makoto sonrió cálidamente y asintió.
−Me alegro. Aunque pensé que no había funcionado tu plan.
−No funcionó, para nada. – rió. – Es más, lo molestó muchísimo, estaba furioso ese día.
−Entonces ¿cómo fue que terminaron en eso? – hizo énfasis en la palabra "eso" haciendo que el otro nuevamente se pusiera nervioso.
−Pues... Hayato-kun tuvo un accidente en el partido y lo llevé al hospital donde trabaja Sousuke ¡No sabía que él trabajaba ahí! – se apresuró a agregar al ver como Haru volvía a abrir los párpados − Eso fue solo una coincidencia.
−Lo hicieron en el hospital. – Sus ojos brillaron nuevamente con emoción.
− ¡No, Haru! ¡Lo hicimos aquí!
− Muy bien, así que lo trajiste hasta acá. Es buena trama, Makoto. – Se apresuró a tomar notas en una pequeña libretita.
El castaño se tapó el rostro con la mano izquierda tratando de regresar a la historia.
−No fue así. Ése día me topé con Sousuke en el hospital y me ayudó a que atendieran a Hayato-kun, solo eso.
El otro guardó silencio esperando a que continuase, parecía que ya no iba a agregar más comentarios del mismo estilo.
− Al día siguiente visité a Hayato en el hospital y nos encontramos con Sousuke... − tomó la taza con ambas manos agradeciendo el reconfortante calor que emanaba. – Por fin pude decírselo, Haru.
El otro sonrió con comprensión, sabía qué era lo que Makoto había querido decirle a Sousuke por años y cuánto le había costado al castaño expresarlo.
−Me alegro. – Un silencio apacible se situó en la sala, solo siendo interrumpido ligeramente por las pisadas del gato sobre el piso. −Pero no estás completamente feliz, ¿qué sucede?
−No he hablado con él desde ayer que se fue. −Se mordió el labio inferior − ¿Y si se arrepintió de estar conmigo? Dijo que había sido un error, que le estaba haciendo daño a su novio y a mí.
−¿De qué estás hablando? ¿Sigue aún con Minami? – preguntó Haruka.
−Supongo que sí... dijo que lo iba a arreglar todo.
−¿Entonces? No veo el problema si él ya te dijo eso. – comentó metiéndose a la boca un poco del trozo de pastel que había servido el otro. Makoto susurró algo, mas no lo logró escuchar con claridad. − ¿Qué dijiste? – Repitió el murmullo, pero fue apenas audible. – Makoto, así te juro que me es imposible escucharte.
−...me ama... − levantó la mirada con las mejillas completamente enrojecidas – Él dijo que me ama, Haru.
Nanase sonrió con comprensión, siempre supo que eso era así y que no había ninguna otra posibilidad en el Universo, mas no respondió nada. Se instaló el silencio cómodo que siempre existió entre ambos y siguieron bebiendo té, mientras el celular del castaño vibraba con un nuevo mensaje en su buzón de entrada.
Yamazaki Sousuke [Hoy, hace un momento]: ¿Tienes algo que hacer mañana en la tarde?
.-.-.-.-.-.-.
−Muy bien, ahora lo movemos hacia el otro lado.
Hayato lograba realizar sin dificultad todos los movimientos que le señalaba Sousuke, el chico tenía una recuperación increíble y cada vez estaba más cerca de poder volver a jugar con normalidad. Habían pasado semanas desde el accidente y Sousuke estaba encantado con el progreso de su joven paciente.
−Todo parece estar en orden, Shigino-kun. – sonrió el fisioterapeuta llendo al lavamanos y luego dirigiéndose a su escritorio para dar algunas anotaciones en el computador – Ya pronto podrás volver a la cancha, eso es seguro.
−¿En serio, Yamazaki-san? – Preguntó ilusionado el pelirrosa obteniendo un asentimiento como respuesta y miró emocionado a su madre.
−Ya, pero primero tienes que terminar de recuperarte, ¿sí? – Lo intentó tranquilizar la Sra. Shigino sin mucho resultado.
−Escucha a tu madre, todos queremos que vuelvas pronto. Nos vemos la próxima semana. – Los despidió Sousuke desde la puerta mietras veía que se alejaban por el pasillo de la consulta.
La visita de ese chico siempre le recordaba que, además de llevar semanas en proceso de recuperación de su pierna, habían pasado semanas desde ese maravilloso fin de semana con Makoto, pero donde también había hecho mucho daño a quien había intentado hacer todo por su felicidad. A pesar de haber engañado a Minami sentía que le debía respeto a su término. Con Makoto habían salido muy seguido, pero sin formalizar nada, lo más lejos que habían llegado era el rozarse las manos en la calle, abrazarse en la intimidad del sillón en la casa de alguno de los dos mientras miraban alguna película y acariciar el rostro del otro muriendo por besarse.
Pero nada más. Sousuke era enfático en ello. Sin embargo, usaba casi todos sus días libres en ver al castaño y hoy no sería la excepción. Tachibana lo pasaría a buscar por primera vez al trabajo (ya que desde su desastrozo "regalo" no había querido siquiera acercarse al edificio). Yamazaki se sonrió recordando la roja cara del otro cada vez que volvía a mencionarle aquel evento.
Por otro lado, Hayato no dejaba de moverse de la emoción en la entrada del edificio, su madre estaba ocupada pagando la consulta de la que habían salido hacía apenas unos momentos dentro, pero él no podía esperar para ver a Tachibana-sensei para contarle las buenas noticias. Seguro que él se emocionaría también y le regalaría una de sus hermosas sonrisas.
No podía evitar haber caído más hondo por él, se había sentido tan culpable del accidente en el partido que había ido seguido a verlo al hospital y en la escuela lo saludaba más seguido de lo común. Por alguna razón lo había visto más feliz y radiante que de costumbre; le gustaba fantasear que era debido a él.
Sacó su teléfono celular para revisar redes sociales mientras esperaba a su madre, y no se logró dar cuenta que por su lado pasaba Makoto vestido con un buzo negro con el gorro tapándole el cabello castaño, lentes oscuros y una mullida bufanda cubriendo el resto del rostro, quien mensajeaba a Sousuke a su vez para que saliera a encontrarse con él, no quería que nadie se diera cuenta que era el Tipo-Romántico-Que-Cantó-A-Todo-Pulmón.
Bufó tras la bufanda , exasperado, tras recibir una respuesta poco alentadora de Sousuke, seguro que se demoraría en salir sólo para hacerlo sufrir... ¡Y él no entraría por ningún motivo! Sabía que la recepcionista había visto la escena aquella vez y no quería estar bajo su aguda mirada.
Giró sobre los talones distraídamente casi chocando con alguien, se apresuró a disculparse con el muchacho, pero los lentes se le resbalaron por el puente de la nariz sin creer como había pasado de ser el perfecto incógnito a tener a un Hayato muy emocionado saludándole efusivamente.
Yamazaki esperó un tiempo prudente - tan prudente como puede ser hacer que su amado se volviera loco de la vergüenza - se alistó y salió a su encuentro, pero se topó con la tierna imagen de Makoto casi alzando en brazos a Hayato y ambos riendo a todo pulmón. Si no quería llamar la atención, había fallado miserablemente.
Toció llamando la atención de ambos, quienes pararon su efusiva actuación después de que el pequeño Shigino le contara las buenas nuevas a su maestro.
– ¡Sou! ¡¿Es cierto que Hayato podrá volver a jugar pronto?!
Sousuke rió ante la atropeyada pregunta.
– Sí, sí, así es, Mako, pero tiene que cuidar su pierna. – volteó a ver al pequeño, por un segundo pudo ver en sus tiernos ojos como parte de la inocencia se perdía.
Entonces se dió cuenta de un pequeño gran detalle: Hayato les escuchó llamarse informalmente... MUY informalmente. Un pánico inminente empezaba a trepar por la espina dorsal de Sousuke, había bajado la guardia.
– ¡Eso es genial! ¿No, Hayato-kun? – Sonrió un muy despreocupado Makoto, quien no se había llegado a dar cuenta de la reacción de éste debido a que justo su madre salía por la puerta principal. – Shigino-san – saludó formal haciendo una reverencia.
– Tachibana-sensei, ¡que sorpresa! ¿Qué hace por aquí? – preguntó la mujer inocentemente.
– Pues vine a ver a Sousuke – contestó naturalmente el castaño.
– ¿A Yamazaki-san?
– ¡Sí! Somos amigos desde hace años – se apresuró a agregar Sousuke – Habíamos quedado y ya estabamos de salida.
Aquella intromisión le cayó mal a Makoto, pero no dijo nada.
– Ya veo, el mundo es un pañuelo. – Por fin habló en voz alta Hayato – Creo que ya es hora de irnos. – agregó hacia su madre, ya sin pizca de toda la emoción y felicidad que lo había inundado momentos atrás.
Ambos se despidieron y Makoto no podía evitar sentir que el descontento crecía en su interior. ¿Sousuke lo había negado?
AHHH! HA PASADO TANTO TIEMPO
jajajaja
Perdón por la tardanza! (como siempre)
Espero hacer feliz a alguien (?) y que alguien siga leyendo esto!
Aprovecho de comentar: Escape llegará a su fin. Le queda capítulos máximo... (espero) ¿Recuerdan qué hice cuando dije eso la última vez? SALTÉ 4 AÑOS EN EL TIEMPO EN ESTA JODIDA HISTORIA JAJAJAJ
Ahora sí! Muchas gracias por leer y seguir esta historia, se les quiere mucho a cada uno de ustedes!
Saludos!
