Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.

Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.

Pairing: Sou x Mako


Escape.

Capítulo 18: "Vistas".

Se encontraban sentados frente a frente sobre la mullida alfombra del departamento de Sousuke. Tenían una copa de vino cada uno y apenas habían empezado la velada. A Sousuke le había tomando cierto tiempo poder coordinar sus turnos y tener libre esa noche para pasarla con Makoto, a partir del día siguiente no estaría disponible con la inminente visita de su mejor amigo.

Pero algo no se sentía bien, Makoto se encontraba distante, concentrado en solo beber el vino de su copa, sin tocar nada de los bocadillos que había preparado.

─ Mako – susurró atrayendo la mirada del castaño que se había estado perdiendo por la ventana – te vas a emborrachar si sigues bebiendo así.

Pareció pensárselo por un segundo, relamiéndose el labio inferior. Se veía adorable y apetecible, pero debía controlarse.

─ ¿Por qué hiciste eso?

─ ¿A qué te refieres?

─ A la salida... de tu trabajo...

Yamazaki lo observó confundido, sabía exactamente a lo que se refería, pero no creía que le hubiese afectado de tal manera. Dejó a un lado su copa y se acercó rozando sus rodillas sobre la alfombra.

─ Perdóname, Mako. – acarició suavemente su mentón para que alzara la vista hacia él. – Es egoísta de mi parte pedirte esto... pero quiero que comprendas... le hice mucho daño, no quiero hacer algo malo contigo tampoco.

─ Pero no es justo, Sou. – sus verdes jades parecían querer romper a llorar. – De verdad te amo... solo a ti... – Acarició con suavidad la mano entrelazando sus dedos. – Por favor... solo déjame estar contigo.

─ Ay, Makoto... De verdad lo siento... perdóname por hacerte pasar por esto. – Lo abrazó dejando reposar la cabeza de él en su hombro.

─ ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo terminará esto? – levantó el rostro conectando sus miradas – Puedo soportar estar sin besarte... pero sólo si estás a mi lado, Sou.

─ No me iré... no me iré a ningún lado, Makoto. – lo estrechó entre sus brazos – No te vayas tú tampoco.

Pero Sousuke sabía que el sobre sellado que reposaba en la mesita de la entrada, podía cambiar radicalmente sus palabras.

.-.-.-.-.-.-.

En el momento que Rin vio a Sousuke en el aeropuerto esperando por él, supo que habían cosas que él no le había dicho, no sólo debido a que ya estaba en conocimiento de que Makoto y él habían intimado, todo gracias a su olímpico espía caballa.

Por más que quiso estrujar información de su mejor amigo, Skype no era la mejor manera, por lo tanto, confiaba en sus agudas habilidades de Best Olimpic Friend.

─ ¿So... - empezó entonando en inglés – How u doing, Sou?

─ Fine... thanks – Respondió el aludido mientras le ayudaba con una de sus maletas – Why the suddenly english?

─ 'Cause you need to practice!

─ Shut up – rieron juntos golpeándose amistosamente como durante toda su vida.

Ya estaban grandes – pensaba – ambos tenían carreras, trabajos, sueldos, una vida de adultos. Entonces ¿por qué estaban ambos tirados en la sala de su departamento? Enfundados en un futón grande que guardaba siempre para Rin.

─ ¿No podías pagar un hotel?

─ No seas aguafiestas, Sousuke – Se quejó Rin incorporándose – Tienes el privilegio... ¡No!... ¡EL HONOR! de tenerme en tu hogar y dormir conmigo.

─ Lo lamento, no creo ser merecedor de semejante honor. – Contestó sarcásticamente dándole la espalda al pelirrojo. Pasados unos segundos se carcajearon. ─ ¿Cuántos días te quedarás en Yokohama?

─ Aún no estoy seguro. Hay una entrevista y sesión fotográfica a la cual debo ir en un par de días.

─ Te has vuelto toda una celebridad.

─ Nah... pero sí ayuda con las chicas.

Rieron nuevamente.

─ Hablando sobre eso... ¿qué pasó con Makoto?

─ No te hagas el inocente, sé que Haru te debe haber dicho algo.

─ Pues sí, me perdí su performace en vivo.

─ Creo que te habría encantado.

Se quedaron en silencio un momento, simplemente mirando al techo.

─ Lo amo tanto que duele. Creí que había podido suprimir todo esto, habían pasado años ¿sabes? Pero me es imposible... él es perfecto... para mí es el hombre más perfecto del mundo.

Rin se giró para observar como los ojos de Sousuke brillaban en la oscuridad.

─ ¿Pero...?

─ Pero... no quiero hacerle daño, Rin. – Tragó grueso – No soportaría hacerle daño como lo hice con Kazuki. – Se tapó los ojos con ambas manos, queriendo esconderse de la aguda mirada de su amigo. - ¿Estás seguro que tienes tiempo suficiente como para quedarte tanto tiempo acá?

─ Pues el tiempo y todo está muy bien, si es lo que tú necesitas – hizo una pequeña pausa – pero sabes que la entrevista no es por lo único que quise estar en Japón en estas fechas.

─ Lo sé y te agradezco que quieras estar conmigo en ello.

─ Te lo dije hace años... que te estaría esperando. Vamos a realizar nuestros sueños.

Sousuke tenía completa claridad de ello. Cuando supo que no podría volver a competir de forma profesional, decidió que acompañaría a Rin en el gran escenario como su mano izquierda.

Por ello había estudiado, por ello se había sacrificado tanto y superó todo el dolor que tenía en su vida.

Estaba esperando la respuesta del Academy of Aquatic Physical Therapy que había abierto una sede en Australia y esperaba entrar a su programa especializado en medicina deportiva.

Tenía apenas 24 años, todas las posibilidades de seguir aprendiendo y desarrollándose, por más que adoraba atender a sus pacientes, ir al hospital y apoyar chicos a desarrollarse en el campo... sabía que todo lo que él realmente deseaba estaba en aquella beca.

Bueno... en realidad no estaba todo:
Makoto no era parte del plan hasta hacía muy poco.

─ Tu lo amas, eso lo sé, hace años que no te veía sonreír así. No lo dejes.

─ No hay nada dicho aún.

─ Ví que ya tienes la carta... está en la entrada. ¿Y si te dicen que sí?

─ Yo ya tomé mi decisión. – Inspiró reteniendo el aire más del tiempo acostumbrado. – Él tendrá que escoger por sí mismo. No lo puedo obligar a nada.

─ Claro... pero sólo podrá escoger si le informas.

.-.-.-.-.-.-.

Debía ser el tipo más patético del mundo.

Había pasado más de un mes desde que habían terminado y lo único que estaba haciendo era esperar a verlo a la salida de su trabajo con bien.

No es que tuviese deseos de volver con él (el engaño había sido más que suficiente para saber que jamás sería correspondido de la misma manera), Era que realmente le preocupaba que Sousuke sufriera nuevamente por culpa de Tachibana.

Y así, escondido como estaba tras unos arbustos llamó la atención de cierto pelirrosa.

─ ¿Qué haces? – habló demasiado cerca del castaño haciéndolo saltar del susto.

─ ¡Nada! ¡NADA DE NADA! LO JURO.

─ Oh, juraría que estabas espiando a alguien.

─ ¡No! – se irguió de inmediato poniéndose a la defensiva. - ¡Para nada! – Se cruzó de brazos intentando, en vano, de parecer menos sospechoso. – Es más, ¡¿quién eres tú y qué haces aquí?!

Sonrió con una chispa de malicia brillando en sus ojos.

─ Yo soy Kisumi y estoy esperando a mi hermanito para ir a tomar helado. – Lo observó interesado - ¿Estás esperando a Sousuke?

─ ¿Qu- - -quién te dijo algo cómo eso?

─ Pues que él ya está saliendo.

─ ¿Dónde? – se giró alarmado, pero al no ver nada, Kisumi estalló en risas.

─ Creo que te atrapé, Señor Espía.

─ ¿Qué? ¡Te digo que no estoy espiando! – El castaño ardía de la avergonzado que se sentía, jamás alguien había jugado así con él en menos de cinco minutos.

─ Que sí ~ - canturreó el pelirrosa sonriendo maliciosamente – Entonces, creo que debo encontrar un castigo a la altura de las circunstancias.

.-.-.-.-.-.-.

Estaba nervioso, le dolía el estómago y no estaba completamente seguro de cómo iba a ser capaz de hacer lo que debía hacer. Porque debía hacerlo, la carta en su bolsillo quemaba, era un pendiente que no podía retrasar más. Rin se había encargado de recordarselo una y otra vez antes de despedirse esa misma mañana al dirigirse a su sesión fotográfica.

La comunicación entre ellos no había sido demasiado fluida estos días, pero necesitaba toda la claridad posible. Tenía parte de su futuro entre las manos, pero no se sentía capaz de tomarlo por sí solo sin considerar a aquel que más amaba en el mundo.

Ahora, todo eso era realmente egoísta si se ponía a pensar que no había logrado dar el siguiente paso con Makoto: esperaba la señal que le diría que todo estaba bien con Minami. Sabía aquello pasaría, pero no estaba seguro cuándo y eso lo atormenta a al dar más dolor a su amado.

Llegó temprano y se sentó en la mesa más alejada de las miradas indiscretas y pidió un té de hierbas para calmar sus nervios mientras esperaba.

Entonces vio entrar a quien menos esperaba en ese lugar. Muchas veces había hecho de su salvador y su rescate en medio de alguna borrachera universitaria: Minami era arrastrado por Kisumi y Hayato al mostrador de los helados.

Aunque creía que la mesa estaba lo bastante oculta, todo era ilusión, el trío se volteó hacia él y lo quedaron mirando, sólo atinó a levantar en gesto de saludo.

El mayor de los tres dio un suave empujón al castaño, quien terminó dirigiéndose a su mesa.

—Hola .

— Hola.

Y silencio.

Era tan incómodo que Minami ni siquiera hizo ademán de sentarse frente a Sousuke.

— Veo que conociste a los Shiginos.
— ¿Eh?
— Los hermanos. Son divertidos. — sonrió el moreno.
— Sí... lo son... — más silencio incómodo.

— Será repetitivo, pero... en verdad lo siento. No quise hacerte daño. Debí pensarlo antes de hacer cualquier cosa, pero era en serio.

— Está bien, Sousuke.

— Nononono no está bien, ¿Cómo puedes decir eso? Te hice muchisimo daño y traicioné tu confianza.

— Sousuke. Está bien.

—...¿qué te digo?, que no, que él y yo no hemos vuelto a hacer nada, lo juro, sólo espero que...

— Está bien.

En medio de ese intercambio de palabras que parecía ser de lo más incoherente, Tachibana Makoto hizo su entrada en el café. Tenía un aura de felicidad de por fin ver a Sousuke luego de unos días algo extraños ente ellos, aunque sabía que era Rin quien lo había secuestrado la mayor parte del tiempo. Entró a paso rítmico, saludó a los hermanos peligrosas casi sin reparar en lo que ellos estaban haciendo ahí y fue directo a la mesa que sabría que Sousuke habría escogido para ellos.

Momento... ¿quién estaba parado justo frente a Sousuke? ¿Frente a SU Sousuke?

Un nuevo sentimiento se apoderó de Tachibana en ese momento. Había aprendido a identificar y a tratar con la angustia, el desagrado y el miedo, a cómo pasar el mal momento, pero nadie lo había preparado para sentir celos ni aquella hambrienta necesidad de marcar a SU hombre.

A grandes zancadas llegó junto a la mesa, pasando por el costado del otro castaño, lo identificó de inmediato y los celos aumentaron y observó furioso a uno y otro. Sousuke no alcanzó a articular palabra cuando sus ojos se abrieron con sorpresa al sentir sus labios atrapados por un Makoto demasiado posesivo.

Se separaron con un Sousuke jadeante y un Minami con los ojos abiertos como platos. Se escuchaban vitoreos y gestos de sorpresa a la lejanía.

— Mi nombre es Tachibana Makoto, y ahora YO soy su novio. Mucho gusto.


Ay... Escape está llegando a su fin y tengo sentimiento encontrados con ello.

Quedó más corto este capítulo de lo que pensé que sería...

Muchas gracias a quellos que siguen esta cochina historia aún ! c:

Nos leemos!