Disclaimer: Free!, historia y personajes originales no me pertenecen, solo aquellos hechos narrados en este escrito proceden de mi completa autoría.

Nota: Esta vendría a ser la continuación del oneshot titulado "Makoto Tachibana es una mala persona", por si no lo han leído, les recomiendo hacerlo antes de continuar. En realidad no afecta en nada a la historia, pero ese es su origen.

Pairing: Sou x Mako


Escape.

Capítulo 19: "Tiempo: el comienzo de todo final".

─ Mi nombre es Tachibana Makoto, y ahora YO soy su novio. Mucho gusto.

Los ojos de Kazuki probablemente jamás habían estado tan impactados como ahora. Lo taladraban los verdes orbes de Tachibana y Sousuke solo miraba hacia un lado y otro sin saber qué hacer.

Entonces rió.

Rió con todas sus fuerzas. El destino era realmente algo contra lo cual no podía batallar.

─ jajajajaja, lo -lo siento jajajaja ─ continuaba tratando de calmar su risa, mientras Makoto relajaba su posición inicial y tomaba la mano de Sousuke, desconfiado aún.

Ya más calmo, sonrió mirando a su ex novio.

─ Así es la vida... y la vida sigue, Sou-chan.

El aludido no pudo más que levantarse de su asiento y abrazar con todas sus fuerzas a Minami. Esto era lo que él estaba esperando... no quería luchar más, quería poder rienda suelta a su felicidad, fuese como fuese que terminase.

Antes de que Makoto pudiese replicar ante tal muestra de afecto, Kazuki se separó de Sousuke y sin decir más se alejó llegando hasta los hermanos pelirosas, quienes le acompañaron fuera, ya sin helados.

─ ¿Estás bien? – preguntó suavemente el menor de los tres una vez se encontraron fuera.

Entre el viento que soplaba anunciando la llegada del invierno, Kazuki solo pudo negar con la cabeza.

─ Pero lo estaré.

.-.-.-.-.-.-.

─ Sousuke, me puedes explicar ¿qué demonios fue eso? – empezó Makoto a impacientarse aún más, no entendía nada de lo que realmente había pasado, mas Sousuke solo se giró hacia él y le tomó de los hombros antes de plantar un beso en los labios.

─ Te amo, demasiado, te amo, te amo, te amo. Necesito que entiendas eso ahora, solo eso necesito que tengas claro.

─ Yo también te amo, pero me estás asustando...

El moreno le ofreció asiento justo al lado del suyo y adoptó un gesto más serio.

─Mako... por favor, necesito que me escuches... hay algo que no te he contado.

─No me asustes así, por favor.

─ Sabes que con mi lesión dejé de lado mi sueño de participar en el escenario mundial de la competición. – Makoto asintió aún sin comprender el brusco cambio de tema – Pero mientras estudiaba comprendí que había más cosas que podía hacer... que podía compartir junto a Rin de una manera distinta.

Continuó en silencio, esperando ver hacia dónde se dirigía.

─ Quiero especializarme en medicina deportiva acuática... ─ Makoto volvió a asentir, presintiendo que lo que seguiría era la verdadera razón de tanto misterio. – Por lo que postulé a una beca en el Academy of Aquatic Physical Therapy... de Australia.

El espacio entre ambos se tornó pesado y enmarañado.

─ E... eso... eso quiere decir que... te vas a ir...

─ ¡Aún no lo sé! – se apresuró a interrumpir Sousuke – Aún no sé si he sido aceptado. Quería hablar de ello contigo primero.

Makoto tomó el antebrazo del otro por reacción.

─ ¿Aún no tienes la respuesta?

─ Sí, la tengo. – de su bolsillo extrajo el sobre doblado por la mitad, aún más arrugado tras pasar horas entre sus nerviosas manos.

─ ¿Qué esperas entonces? ¡Ábrelo! – se apresuró a tomar el sobre, pero su mano fue aprisionada entre las de Yamazaki.

Clavó la mirada inquisitivamente en el castaño.

─Antes... ¿qué quieres tú? Es completamente egoísta de mi parte... pero acabamos de volver a estar juntos... mi sueño no estaría completo si no estuvieras en él.

La expectativa de la partida era dolorosa, su separación ya no sería a unos kilómetros, si no que teniendo todo un océano de por medio. La vida que habían empezado a formar, juntos nuevamente, con sus rutinas y su comodidad estarían acabadas.

Makoto sabía que él podía hacer que Sousuke cambiara de parecer y se quedara a su lado para siempre, pero aquello era aún más egoísta de su parte. Le debía la vida y estaba dispuesto a regalársela.

─Sousuke... así como tú me trajiste a la vida... hoy yo te digo que, sea junto a mí o no, debes vivir.

Sus manos se aferraron más fuerte sobre la mesa, conteniendo entre ellas tantas cosas.

─ Tienes a Nero... tus padres aún se preocupan por ti... llevas menos de un año en tu trabajo...

Tantas cosas entre ambos. Todas las noches en que Sousuke sostuvo a Makoto con pesadillas y gritos, calmándole. Cuando pelearon con Haru y meses después éste fue a buscar al moreno hasta su casa. Cuando se besaron por primera vez en el baño de la universidad. Cuando ambos volvieron a verse tras largos años en el Box 2 frente a dos inocentes estudiantes. Cuando discutieron frente a humeantes platos de ramen.

Pelea, vergüenza, risas, reconciliación... amor.

Su primera vez juntos, como si hubiesen vuelto a nacer.

Conectaron sus miradas, verde brillante y turquesa temerosa aún, respiraron y abrieron la carta al mismo tiempo rasgando el sobre.

A partir de entonces el tiempo pasó volando.

Al regresar a su departamento, Rin lo estaba esperando, expectante. No necesitaron decir mucho más, él ya lo sabía: Había sido aceptado. Lo felicitó y celebraron abriendo una lata de cerveza en el frío balcón, admirando las luces de Yokohama.

Al día siguiente fue directamente a hablar con el director de su trabajo, quien ya estaba al tanto de la postulación, él mismo le había autorizado a postular, por lo que no quedaba mucho que hacer: Tenía tres meses antes de partir a Australia. Debía dedicarse a terminar el tratamiento de sus pacientes y derivar al resto con otro fisioterapeuta. Serían unos meses ocupados, pero agradecía la ayuda de Rin, quien se encargaría de encontrarle un buen hogar en Sydney.

Serían unos meses ocupados. Tal y como lo veía Makoto, sus tiempos juntos serían escasos. Así le dijo mientras se encontraban en el departamento del moreno viendo una película en la televisión rodeados de cajas apiladas unas sobre otras.

─Queda poco, ¿no?

─Sí... menos de un mes.

─Ha sido un torbellino este último tiempo. Incluso en la escuela ha sido una locura.

─Lo siento, Mako. – Acarició suavemente la mejilla del castaño haciéndole girar el rostro hacia él, dejando abandonada la pantalla. – No sabes cuánto.

─Oye... no hay nada que lamentar. – le sonrió de costado – Debes vivir.

Dicho esto, se acercó para besar sus labios saboreándolos largamente. Su lengua se aventuró a enredarse con la contraria, ya sin tapujos apegándose y dejando perdida la manta con la que se cubrían en el sillón.

Con una de sus manos tras la cabellera castaña y la otra subiendo por sus abdominales, le hizo saber que esta era el momento de ambos.

Se desnudaron con esmero. Makoto besó cada recóndito espacio del cuerpo de Sousuke: desde su frente, ojos, labios, barbilla, recorriendo su hombro, sus pectorales, mezclándolos con su propia saliva repartida con la punta de su lengua, llegando a sus marcados abdominales y poniendo especial énfasis en la cara interna de sus muslos.

La respiración del moreno se había profundizado y dio un respingo en cuanto sintió su miembro semi-erecto entrando en la húmeda y cálida cavidad oral de Makoto, quien lo acariciaba con su lengua, lo dejaba ir, repartía besos y lamidas de la punta hasta la base y viceversa, saboreando cada gemido que salía de entre los carnosos labios.

Con su fuerte mano agarró con ternura y deseo contenido las castañas hebras, obligándole a levantar el gesto y se mordió el interior de la boca al ver un hilo de salida conectar su miembro con el labio inferior de Makoto.

─No se puede contra ti.

─Entrégate entonces. – Le miró entornando los ojos, desafiante.

─Ya lo hice hace tanto tiempo.

Sus labios volvieron a juntarse mientras Sousuke hacía a Makoto recostarse sobre la mullida alfombra de su sala. Les daba igual que fuera pleno invierno o que las cortinas abiertas dejaran ver algo hacia afuera. Solo se tenían a ellos dos para este momento.

Su mano se dedicó a acariciar el impaciente miembro del castaño, haciéndole soltar aquellos magníficos gemidos que lo encendían desde las entrañas. Se dedicó largamente a tratar con delicadeza y fervor el miembro con su boca.

Saboreando...lamiendo... besando, mordiendo y volviendo a saborear, haciendo que la piel se le erizara y aumentara su sensibilidad.

Tachibana se sentía explotar de placer, completamente agitado.

─Sou... por favor... - gemía excitado.

─¿Qué es lo que deseas? – preguntó con la voz modificada por el deseo, apenas levantando la mirada hacia él.

─A ti... hazme tuyo, Sou...

Con esto ya no faltó nada más. Sin dejar sus miradas vagar por otro lugar que no fuesen los orbes del otro, recorrieron el trayecto hasta la cama del moreno, quien buscó el lubricante en la mesita de noche y lo aplicó cuidadosamente en la entrada del castaño para iniciar introduciendo uno... dos... hasta tres dedos, volviendo a llenar el lugar con sus bellos gemidos. Cuando ya estuvo listo introdujo con facilidad y paciencia su miembro, estremeciéndose por la cálida bienvenida.

Primero con delicadeza acortó lentamente la distancia entre sus caderas. Se sentía tan bien, tan envuelto en el deseo y el amor que se tenían el uno por el otro que podría haber acabado en cualquier momento, pero Sousuke sabía que debía controlarse, quería disfrutar al máximo cada segundo junto a su novio, sin embargo, Makoto comenzó a mover sus caderas antes de lo pensado deseando aumentar las embestidas.

Subían, bajaban, rápidas y lentas, se enredaban cambiando de posición, enterraban las uñas en la piel del otro y dejaban marcas, deseando que durasen para toda la vida. Sousuke admiraba la maravillosa vista que le proporcionaba su novio: con la espalda arqueada y el trasero en lo más alto recibiendo la feroz penetración.

─¡Ah! ¡Sou! Ahh ahhh Sou – lloriqueaba con la mejilla izquierda pegada en el colchón – ¡ahh! Te amo... te amo tanto, Sou.

─Te amo, Mako, te amo tanto. – Entonces tomó una bocanada de aire y retiró su miembro.

Makoto sintió inmediatamente el vacío, con la cabeza embotada y llena de Sousuke, quien le giró en la cama dejándole de espaldas. Se sentía en el cielo, embrujado por aquellos ojos turquesas y la piel perlada con la luz que se colaba por la ventana. Lo deseaba tanto que sus entrañas se movieron en anticipación antes de que volviese a llenarse de él.

Sus pieles estaban pegajosas y se resbalaban al mismo tiempo. Estaba en su máximo, llegando lo más profundo que podía hasta la llegada del conocido y delicioso tirón bajo sus miembros, anticipando la liberación de ambos que llegó mientras se devoraban los labios como si el mundo fuese a acabarse, deseando que durase para toda la vida.

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.

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Pero la vida sigue y el tiempo fue más rápido que ellos, pensaba Makoto mientras observaba como despegaba el avión que se llevaba al amor de su vida hasta otro continente.

.-.-.-.-.-.-.

"Todo lo muda el tiempo, Filis mía,

todo cede al rigor de sus guadañas:ya transforma los valles en montañas,ya pone un campo donde un mar había.
El muda en noche opaca el claro día,en fábulas pueriles las hazañas,alcázares soberbios en cabañas,y el juvenil ardor en vejez fría.
Doma el tiempo al caballo desbocado,detiene el mar y viento enfurecido,postra al león y rinde al bravo toro.
Sola una cosa al tiempo denodadoni cederá, ni cede, ni ha cedido,y es el constante amor con que te adoro."

- "Sobre el poder del tiempo" José Cadalso.

Las estaciones, la luna y el sol ha pasado y yo me encuentro sentado frente al mar. Pensando en qué sucede al otro lado del océano. Hace tres años que no he regresado a Japón por mayor insistencia que mi familia ha puesto.

En este tiempo me dediqué realmente a entender este mundo y la mejor forma de encajar en él. Makoto siempre fue y será el ser humano que cambió mi vida, por más que él haya insistido en que fue al revés.

La verdad es que yo no le salvé. Fue el mismo quien lo hizo, yo solo le tendí una mano. Se aprendió a conocer a sí mismo y qué es lo que desea en su vida. También me ha hecho abrirme más, la verdad es que jamás pensé encontrarme sentado en una playa frente a la puesta de sol con u libro de poesía entre las manos.

El mundo es un lugar curioso. No es sencillo, es duro, todos tratan de hacerlo duro para uno y nadie te va a salvar. No se trata de encontrar un caballero de brillante armadura; se trata de encontrar un compañero para la vida.

─Veo que por fin la rata de biblioteca ha cambiado de apellido. – Sousuke salió de sus pensamientos tras sentir aquella melodiosa voz que hacía que todos los días fuesen brillantes en tierras australianas.

─Pues ha sido completamente tu idea... debes hacerte responsable.

─Oh, ¿es así? – canturreó Makoto sentándose a su lado en la cálida arena frente al naranjo atardecer.

─Pues claro... cada día contigo es una nueva aventura.

Hoy, tras tanto sufrimiento y dolor. Tras no comprenderse y sentirse asfixiado en aquella aséptica celda llena de medicamentos y restricciones, Makoto entendió que ya no necesitaba escapar.

Fin.


¡Este es el final de Escape!

Exactamente se empezó a publicar el 25 de mayo de 2016 en FanFiction y hoy llega a su fin tras casi 3 años!

Me he emocionado al terminarlo, es el primer longfic que he escrito completo y estoy muy feliz!

Quizás si releo más el final me arrepentiré y querré cambiar cosas jajaja, pero ya está!

GRACIAS TOTALES A Nakanaikat quien ha sido mi beta (para poder leer antes jajaja) todo este tiempo y la adoro muchísimo! Me ha acompañado y me ha picado todo el tiempo para que continúe jajajaja es hermosa

y también gracias a Gabriela-SK que me beteó el porno... yo no sirvo para esas cosas jajajaja

GRACIAS Y ADIOS.