Mi historia

Pov "N"

Me levante a eso de las ocho de la mañana, era sábado y no tenía nada más que mis quehaceres la tarea la dejare para mañana, quizás y hasta duerma todo el día, claro si no es que se aparecen los chicos por aquí a perturbar mi paz.

Y por supuesto no me equivoque, escuche sonar el timbre de manera constante, gruñí por lo bajo odiaba cuando hacían eso y por supuesto eso ya ellos lo sabían, baje las escaleras rápidamente casi tropezando, ya luego me las pagarían, abrí la puerta mirándolos ceñuda habían arruinado mi idea de dormir todo el día, ellos ni se inmutaron al ver mi expresión.

-¿Qué sucede?—les mire, de seguro esperaban a que les dejara pasar.

-¿No nos dejaras pasar?—pregunto Kerberos con tono burlón, lo que solo hizo que me irritara más.

-Es sábado—les recordé.

-Si lo sabemos—hablo esta vez Tomoyo.

-Es sábado—volví a repetir pero esta vez con tono molesto.

-Si ya te dijimos que lo sabemos—dijo Tomoyo—pero hoy habrá un especial de Desafío Sobre Fuego y…

-Y…yo iré a dormir—estaba por cerrar la puerta pero el cuerpo de Kerberos se interpuso entrando sin ningún problema no tardo mucho para que Tomoyo y Sakura entraran sonriendo ¿podría esto ser peor?

-De acuerdo, pero no hagan ningún desastre —les digo amenazadoramente.

-"N" sabes que somos súper mega ordenados—respondió ofendido Kero.

Yo solo me limite a rodar mis ojos, conocía muy bien esas palabras, tendría mucho trabajo más tarde, me lamente mientras los seguía hasta la sala donde ya estaba Tomoyo sentada en el sofá individual mirando "Desafío sobre Fuego" todo iba bien hasta que kero "accidentalmente" tiro un poco de su bebida de uva sobre mí, si ardió Troya por lo menos tres horas.

-Adiós "N" —se despedía Sakura y tras de ella Kero con una mejilla rojas casi morada

-Adiós Chicos—conteste con una sonrisa.

-No tenías que pegarle tan fuerte—comenzó a recriminarme Tomoyo mientras salía.

-Se lo merecía—me digne a decir sin borrar la sonrisa de mi rostro.

Tomoyo solo suspiro resignada mientras se despedía con un efusivo abrazo.

-Nos vemos el lunes.

-Está bien—con eso cerré la puerta y mire alrededor, sin duda tenía mucho, pero mucho trabajo, habían botellas de gaseosas por todos lados, palomitas regadas en el suelo, manchas de mostaza en la alfombra ¡Dios! Y luego dicen que soy una exagerada.

Comencé recogiendo las latas para así colocarlas en una bolsa negra de basura, tome la aspiradora del cuarto de limpieza para quitar las palomitas de la alfombra y piso, limpie la GRAN mancha de mostaza y me tumbe al sofá individual en el que horas antes había estado Tomoyo sentada quería morir allí mismo estaba tan cansada que mi cuerpo pedía un descanso de años.

Me levante con pereza y con mucho dolor del sofá y fui escaleras arriba con gran lentitud, una vez llegue a mi habitación me tumbe en la cama gimiendo de satisfacción, me dolía todo el cuerpo no tarde mucho en quedarme dormida.

Unos ruidos en la planta baja me hicieron despertar sobresaltada de mi cama, mire a mi alrededor un poco adormilada, los mismos ruidos hicieron que mi somnolencia desapareciera de mi cuerpo me levante de un salto abrí la puerta de mi habitación con cuidado para así salir y llegar a las escaleras baje intentando no hacer mucho ruido, fui directo a la cocina en donde se escuchaban algunos vasos y platos chocando entre sí, me sorprendió ver a la persona causante de tanto alboroto.

-¿Papá? —lo mire extrañada mientras me sentaba en una de las sillas del comedor—pensé que vendrías en una semana.

-"N" mi pequeña—se sorprendió al verme—perdón si te desperté, quería hacerte algo de comer y con respecto a tu pregunta tu madre y yo pensamos que una semana sería demasiado así que vine para que en una semana nos vallamos a Osaka.

Mi cara de sorpresa no se tardó en llegar, ¡Dios mío! Como les explicaría a los chicos que me iré en una semana con mis padres a Osaka, pensé que tendría más tiempo de pensar en que hacer respecto a eso y encontrar una manera de quedarme pero la visita de papa me llego de improvisto.

-Papá yo… —intente decir un poco aturdida aun por la noticia.

-Sera increíble estar en Osaka—dice alegre papá mientras coloca unos huevos sobre mi plato—estaremos los tres juntos y pasaremos más tiempo en familia…

Y siguió hablando de lo maravilloso de ese lugar, no lo interrumpí ni dije nada, por una parte sería bueno estar con mama y papá, pero sabía que eso de estar en familia duraría máximo una semana o dos ellos siempre estaban ocupados, y yo ya no era una niña a la que se le dice que hacer puedo manejar mi vida como quiera, me convencí, además ya tengo edad para vivir sola con eso en mente termine mi desayuno y mire a mi padre, tenía que hacerlo.

-Papá—lo llame—tengo algo que decirte.

-Claro pequeña dime—me dice mientras yo respiro hondamente sería difícil.

-No quiero ir a Osaka—su mirada de sorpresa muy parecida a la mía no se hizo esperar.

-¿Por qué? Será genial estar allá tu madre está muy ilusionada con que estés con nosotros.

-Yo quiero quedarme aquí—pause—donde tengo a mis amigos ya tengo la edad suficiente para vivir sola.

-Eso ya lo sabemos pero queremos que estés más cerca ya no habrán más cambios solo nosotros.

-Lo siento pero…

-Iras—sentencio mirándome duramente—no era eso lo que querías pasar más tiempo con nosotros, renunciamos a un buen puesto en Gracia por estar contigo.

Escuche sorprendida su reprimida, jamás había imaginado que me reprochara algo como eso, tenía que hacer algo o terminaría haciendo la voluntad de mis padres.

-Yo no les pedí…

-Lo hiciste muchas veces.

-¡Pero era una niña! —me levante de golpe.

-Lo pides lo tienes.

Mi plan de escape en este momento se había ido al drenaje, no tenía opciones a menos…

-¡No puedo dejar a mi prometido!

Mi padre me miro con sorpresa e incredulidad, hasta yo misma me sorprendí ¡de donde había salido eso! ¡Yo ni siquiera tenía novio! Era una solterona que planeaba quedarse sola de por vida con excusas baratas.

-"N" sabes que será inútil mentirme—me miro mi padre de manera sospechosa.

-¡Es verdad!, no quería decirles aun porque no lo halle correcto, pero tenía pensado decírselos!

Y fue de esa manera, que comenzó una larga cadena de mentiras…

Continuara…