CAPITULO 2: AMBISIONES Y OBSESIONES

Era casi el mediodía…

Un pequeño lago rodeado de árboles y pasto verde, era el fresco lugar ideal para un baño. Este lago estaba a 1 hora de distancia con la cueva-base de Orochimaru. Era un lugar pacifico, salvaje, alejado del mundo conocido. La mujer caminó entre los árboles y quitándose la vaina de su katana Chokuto que descansaba en la cintura, dejó por el suelo también su ropa de combate. Seguía usando el mismo atuendo que cuando era todavía un hombre. Pero actualmente para entrenar, ahora tenía que vendarse los pechos para que no le estorbaran en batalla. Al principio fue más molesto que doloroso. Ella desde siempre estaba acostumbrada al dolor.

La mujer Uchiha se fue quitando la ropa hasta que solo le quedó un diminuto taparrabo como cubierta en su pelvis. Se quitó las vendas de su cuerpo también, sintiéndose cansada y ansiosa por quitarse el polvillo y la sensación patente de suciedad. Ella solo quería darse un suave baño, luego de una mañana durísima de entrenamiento. Su piel blanca era sensible, sus rasgos más delicados y sus ojos más expresivos en momentos claves. Ya no tenía los sellos inhibidores, Naruto se los había retirado la noche siguiente después que durmieron juntos en el cuarto del rubio. Sasuko Uchiha evocaba aquella noche como si fuera la primera de su nueva existencia. Mucho tiempo antes Naruto la había follado, pero esa noche en particular, Sasuko se entregó a él sin resistencia.

Casi un mes después de ese incidente, solían entrenar juntos todas las mañanas y algunas tardes. Salían de la caverna, practicaban juntos, aceitaban detalles sobre los nuevos niveles de fuerza, velocidad y control que Sasuko tenía. Para a continuación, generalmente por las noches, terminar follando como animales en cada rincón de esa cueva olvidada.

Era como un adictivo narcótico para Sasuko…

Odiaba la forma que Naruto tenía para vencerla, odiaba que al sentir sus caricias fuera suficiente para gemir sin pausa. Odiaba ser tomada cada vez, sin encontrar la fuerza de voluntad para matarlo por haberla trasformado en mujer. Estaba libre de sellos, tenía su chakra, tenía su Sharingan nuevamente. ¿Por qué simplemente no lo asesinaba?

La mujer entró al lago, el agua estaba fría. Ingresó hasta quedar en el centro del mismo, viendo como una pequeña cascada bajaba de una montaña alimentando el ojo de agua. Se quitó el diminuto taparrabo y lo lanzó cerca de sus otras prendas descartadas previamente a un costado del lago. Tuvo que poner especial atención en su cabello negro al intentar asearse. Jabonándolo con una pieza guardada entre sus provisiones para la ocasión. Tuvo que jabonar con fuerza, pero teniéndole más consideración a las puntas. Sobre su actualmente largo cabello azabache, sucedió hace tiempo que una sola sugerencia de Naruto, para que no volviera a cortárselo.

"me gustaría verte con el cabello largo" –le dijo tiempo atrás.

Sasuko se pasó ese mismo día en un baño de la cueva, casi dos horas frente al espejo con un kunai en su mano, lista para raparse para contradecirlo. Dos horas, mirándose sin aun reconocerse e imaginándose con el cabello largo hasta la cintura. Todo ese tiempo acumulando frustración. Apretó el mango de su arma filosa y buscó la fuerza necesaria para el desafío. Pero finalmente desistió de cortarse el cabello. Dejándolo crecer hasta la actualidad de ese baño al aire libre. Su cabello oscuro como la noche que ahora bajaba hasta un poco más allá de sus hombros pálidos.

Ella estaba sola en ese lago, tratando de quitarse el olor desagradable a sudor. Satisfecha de haber recuperado su chakra, de haber recuperado su Sharingan. Jabonando esos abultados pechos que molestaban mucho para pelear, pero que definitivamente eran muy útiles en las actividades de las noches.

-Hey...-sintió un leve susurro ronco a sus espaldas- ¿Por qué estás tan solita preciosa?

Era él, maldita sea era él. Siempre era él. Lamentablemente era él. Gracias al cielo que era él.

-Lárgate….-respondió áspera la mujer- quiero privacidad para quitarme este olor horrible. No quiero verte, no me interesas.

Pero Naruto nunca se iba, sabía que todo era una fachada de la morena. Ella no quería que Naruto se fuera, y él no quería dejarla sola. Así que se acercó luego de desnudarse previamente y entrar al agua. Naruto Uzumaki metió su cabeza hundiéndola levemente en el lago, y resurgió con el cabello mojado y el agua chorreándole por el torso musculoso. Piel dorada, sonrisa perfecta. Sasuko observó por detrás de su hombro todo ese espectáculo, y algo en su interior comenzaba a agitarse nuevamente. No era rabia, no era odio lo que su vientre experimentaba. Sasuke Uchiha en toda su vida sabía de sobra sobre el sentimiento del rencor. Y actualmente lo que Sasuko Uchiha sentía, era una necesidad muy distinta.

-Ven aquí…-susurró Naruto apenas con su sonrisa, al verla mantener la distancia.

Sasuko fingió no escuchar, pero su brazo derecho lo cruzó frente a sus senos cubriéndolos pudorosamente. Uso su otra mano para acomodar el cabello revuelto que le estorbaba la visión y siguió dándole la espalda al hombre. Naruto avanzó lentamente por el lugar, el agua le daba a la altura del vientre. Se posicionó justo detrás de ella, pegado a su cuerpo fino y casi respirándole en el cuello.

-Te ayudo a jabonarte la espalda…-sugirió el apenas sonriendo confiado.

-Puedo solo….-se defendía ella apartando el cuerpo de las cercanías del hombre- te dije que me dejes solo.

-No seas difícil Sasuko, -intentó Naruto pegándose a la espalda blanca de ella nuevamente- sabes que las vueltas no me gustan.

-¡Te digo que me dejes so….!-ella intentó gritarle molesta girándose de costado un poco, pero Naruto la tomó del mentón con una mano y le obligo a girar el cuello encontrando sus labios en un beso.

La otra mano de Naruto estaba por debajo del agua rodeando el vientre de la joven impidiéndole alejarse nuevamente. Sasuko correspondió al beso con furia, esos labios comenzaba a gustarle demasiado. Era difícil mantener la cordura cuando Naruto la besaba así. Finalmente el rubio la tomó de los hombros girándola completamente, ella quedó frente a frente y sus brazos cayeron a los lados, completamente entregada. Naruto la tomó del cuello con una mano, mientras la otra ajustaba las caderas de Sasuko para mantenerla pegada a él. La excitación de Naruto se hizo evidente chocando con el vientre de la mujer, Sasuko tuvo el reflejo de cortar los besos un segundo, para mirar hacia abajo y encontrarlo completamente erecto.

-Si….así es como me pones…. ttebayo-sonrió el lascivo- y tendrás que aceptar las responsabilidades del caso.

-Suéltame….-gimió ella cuando Naruto la obligó a besarlo nuevamente- estoy….cansado.

-Seguro que si…-sonrió el rubio tomándola de las caderas y elevándola para que ella enredara sus muslos al vientre del hombre- estas tan cansada….

Aún quedaban algunas batallas por pelear. Naruto escuchaba con atención cada palabra que surgiera de ella. Hasta el momento, Sasuko se refería a sí misma como un hombre. "déjame solo" "estoy cansado" pero a fuerza de sexo, pronto las cosas serían demasiado diferentes. Pronto ella misma, comenzaría a verse como una mujer. Hasta ese punto no habían llegado, hasta ese punto quería hacerla llegar. Naruto uso ambas manos para aferrarse a los glúteos firmes y redondos de Sasuko. Tenía unos hermosos pechos que se pegaban al torso del hombre, tenía un apetitoso trasero que era manoseado con maestría. Pronto no habría vuelta atrás.

Sasuko en tanto rodeó con su brazo derecho por el cuello del hombre, mientras que el izquierdo lo interpuso entre sus pechos y quien la estaba cargando. Era una forma de defensa débil, una que no duraría mucho de seguir besándose así. Su boca era saqueada por Naruto. Sus labios eran firmes y cálidos. Toda la pasión, toda la necesidad de afecto. Sasuke recordaba perfectamente que el hombre frente suyo había estado tan solo como un muerto. Desde niños, ambos experimentaron la soledad más cruda. En cada beso, era como si Naruto pudiese hacerle notar la imperiosa necesidad de olvidar el pasado. Olvidar estar solo. Exorcizar los demonios de sentirse totalmente desamparados y sin amor. Sin familia, sin amistad. Sin absolutamente nada.

Naruto la sacó del agua luego de algunos minutos de caricias fogosas, sin dejar de besarse mutuamente, aun cuando ella protestaba por no haberse terminado de bañar. La llevó fuera del agua y se arrodilló en el césped con su prisionera aun aferrada a las caderas rudamente. Los besos no se detuvieron, ella estaba perdida en ese desenfreno y el estiró un brazo para ubicar la ropa tirada de ambos, como una especie de cama en la hierba. Había demasiado fuego entre ellos. Mucho más, que cuando ambos eran hombres y se enfrentaron en batalla. Este fuego era distinto, se instalaba en zonas de cuerpo muy distintas aquellos donde el odio los separaba hace tiempo.

-Naruto….Naruto….-gemía ella entre los besos- no aquí, este lugar no…

-Nadie vendrá Sasuko-chan… -le aseguró el hombre- Estamos solos y si no comienzo a follarte ahora mismo, creo que me voy a morir. Voy a explotar.

La recostó en el suelo sobre la ropa y ella al fin recuperó algo de cordura perdida. Sasuko intentó ponerse de lado para levantarse y huir. O al menos intentaba tomar distancia. Pero Naruto se recostó rápidamente a su lado, justo detrás de ella bien pegado a su trasero. Un codo del rubio que se afirmaba en el suelo, mientras que la otra mano rodeaba el vientre de la mujer, impidiéndole alejarse del endurecido miembro masculino palpitando entre las nalgas firmes y pálidas.

-Naruto no…-decía ella sin convicción aunque girando su cuello hacia atrás, seguían dándose besos profundos y fogosos- no más. Soy un hombr….

Los dedos diabólicos del rubio comenzaron a frotar el clítoris expuesto de la fémina que no pudo más que chillar como condenada. Sentía la dureza del miembro viril rozando el trasero, y la mano del rubio la frotaba con maestría en su zona más íntima. Esos dedos eran incisivos y profundos. ¿Cómo podía hacerle sentir tan bien? ¡No era justo! ¡Ella no podía defenderse si el la tocaba de esa forma!

-¡no toques ahí! Ahhh ahhh ahhh –se quejaba ella- ¡me siento mal! ¡Me siento maaaaal!

-te sientes genial, -se burlaba él al verla cerrar sus ojos como poseída por la lujuria- y te sentirás mejor cuando me corra en tu interior como un animal en celo Sasuko-chan.

-¡NNOOOOOO! –Se quejó ella tratando de levantarse pero Naruto la recostó de lado nuevamente- ¡basta! Aaahhh ahhhh ¡es suficienteeeee!

Los segundos parecían siglos. Naruto ya no la forzaba, pero ella aun así no encontraba la manera de alejarse a tiempo. Solo algunos minutos eran suficientes para que aquel antiguo hombre, se sometiera a su cuerpo actual de mujer.

-Abre tus piernas Sasuko-chan –gruñía el hombre detrás perdido en el olor de ella- estas mojada y tu cosita especial desea ser castigada.

Ella cerró sus ojos intentando conseguir fuerzas para resistir. Pero su pierna izquierda se abrió obediente ante la mano de Naruto que la guiaba tomada del muslo. Sus piernas quedaron bien abiertas. El hombre estaba justo detrás, simplemente Naruto comenzó a rozar su enorme y duro miembro en las puertas expuestas del placer. Naruto soltó el muslo de ella, y siguió frotando de arriba hacia abajo el clítoris produciéndole espasmos de anticipación.

-oh por Kami…-se quejaba ella- ¡me quemo…..me estoy quemando….!-trataba de no gemir pero era inútil, su cuerpo la traicionaba- por Kami no….

Fue inútil rogar, Naruto frotaba la punta de su miembro ahora contra la entrada y Sasuko ya no podía más. La quería dentro, estaba desesperada por tenerla. Pero Naruto jugaba con ella, a pesar de desear enterrarse hasta el fondo. Seguía solo rozándola, volviéndola impaciente.

-¡¿Qué esperas?! –Jadeaba ella molesta, y una línea de saliva le caía de sus labios- hazlo de una vez…

-Guíame a casa Sasuko-chan…-susurró malévolo el rubio- guíame para llegar a casita.

Ella gruñó herida en su orgullo, pero no estaba en momentos de hacerse la fuerte precisamente. Ardía por dentro y se evaporaba el sudor en su piel por fuera. Así que usó su propia mano para dirigir el arma de Naruto a su interior. La lubricación era la correcta, no le costó casi nada ingresar el glande y cada vez la fue metiendo más y más. Sasuko jadeaba ante cada impacto, mientras Naruto seguía frotando con sus dedos el clítoris de la morena, cuya cordura ya estaba completamente perdida. Siguieron varios minutos follando en esa postura, cada vez las estocadas eran más profundas y continuas, Sasuko aun así se escuchó a si misma reclamando más dureza. Se sentía demasiado genial. Naruto simplemente correspondió con una perversa sonrisa. Eran esos momentos donde ambos olvidaban todo. Solo quedaba la pasión y el sexo. Era un momento increíble donde estaban unidos como nunca antes. Como siempre desearon. Rato después, la mujer estaba a un punto de…

-ah aah aah aahh AAAAAHHH NARUTO NARUTOOOOOO

Le rodaron los ojos y su cuerpo se ablandó cayendo pesadamente la cara contra el suelo. El rubio se apoyó sobre ella y la pelvis del hombre ahora golpeaba más firme contra el trasero expuesto de la mujer. Ella estuvo tumbada boca abajo mientras sobre su cuerpo dominaba Naruto. Pero solo fueron algunas estocadas firmes. Porque el rubio salió por un momento completamente, y con sus manos abrió las piernas sin fuerzas de Sasuko obligándola a girar completamente y quedaron cara a cara, con la joven de espaldas al suelo. El rubio guio con su mano el arma fibrosa y dura, volvió a ingresar en la mujer sin compasión o descanso. Ella se había corrido con mucha fuerza, pero el parecía recién estar empezando:

-Segundo asalto Sasuko-chan…-sonrió el rubio perverso- volverás a correrte antes que te rellene el interior con mi esencia pegajosa.

-No… -gimió ella débilmente- adentro no.

-¿Por qué no lo haría? –respondió embistiendo el rubio lentamente y apoyando los codos a los lados de la mujer- después de todo eres mía. Ya te lo advertí hace mucho tiempo.

-No… -intento hablar ella y gemidos le desgarraban la garganta- no puedo quedar embarazado.

¿Podía quedar embarazado? Esa duda carcomía a la actual mujer. Sasuke temblaba ante la expectativa. ¿Era emoción? ¿Era horror? ¿Acaso su desinterés por las mujeres cuando fue un hombre, no indicaba claramente que nunca le gustaron en realidad? ¿Era una maldición ser mujer ahora? ¿Acaso estaba siendo bendecido con un cuerpo que se alineaba a sus deseos reales?

-¿Temes ser una mala madre? –Se burlaba Naruto mientras tanto, embistiéndola más rudamente- creo que serás perfecta. Un hijo con tus ojos, y mi chakra. ¿Quién demonios podría detenerlo? ¿Quién se atreverá a detenernos a ambos?

Por algunos segundos de dudas, la mente de Sasuko escucho con deleite ese posible futuro. Tener un hijo con Naruto Uzumaki. Tener una familia nuevamente. Tener amor y un clan renacido. ¿Quién podría dañarlos estando juntos? Si individualmente eran poderosos. Juntos como equipo, como pareja o como amigos serian posiblemente invencibles. Pero Sasuke Uchiha siempre retornaba gritando en el interior de la mujer. Los miedos, los rencores y las dudas. La venganza contra una aldea que fue feliz con la desgracias de otros. ¡El no podía ser madre! ¡Él era un hombre! ¡Era un vengador! ¡Era Sasuke Uchiha!

-no lo hagas Naruto….AAAH….AAH….NO LO HAGAS POR…..NO LO HAGAS.

-¡Ni siquiera sometida pides por favor Sasuko-chan! –Señalo divertido el Uzumaki, guardando con paciencia su ofuscación- no importa realmente….tenemos mucho tiempo y energía para enseñarte el valor de pedir educadamente las cosas.

-¡NO TE CORRAS DENTRO! –Gritaba a todo pulmón la chica, tratando de defender lo último de su espíritu pasado- ¡HARE LO QUE SEAAA!

-Interesante, -señaló el rubio que no dejaba de arar con dureza- ah….veremos que tanto puedes cumplir mi adorada Sasuko-chan. Acepto tu propuesta, no me correré dentro tuyo hasta que seas tú misma quien me lo pidas. Y harás lo que yo quiera….mi Sasuko-chan.

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

Tac tac tac….tac tac tac….tactactactac.

El cuchillo se movía rápido y efectivo contra la tabla, las verduras fueron cortadas en perfectas rodajas y usando como pala el mismo filo, la mujer vertió las cebollas picadas sobre la humeante sopa. Miró levemente por la ventana frente a ella, el traspatio estaba quedando muy bien. El jardín estaba floreciendo nuevamente y los árboles que había plantado Naruto, comenzaban a dar flores y frutos. La morena volvió a concentrar sus atenciones en la cocina, siempre había tenido que cocinar para sí mismo cuando niño, así que con un poco de práctica pudo agarrar la mano a la situación nuevamente.

Hacia 4 meses que vivía de nuevo en la pomposa y otrora olvidada mansión Uchiha. Cuando llegaron a ese lugar, era una desgracia de polvo, suciedad y goteras. Pero Sasuko no tuvo ni tiempo para quejarse. El miedo interno le calaba los huesos como nunca en su vida ninja. ¿Se darían cuenta que era Sasuke en realidad? ¿Aunque lo hicieran, que podían hacerle? Resultó que Naruto en otra de sus típicas locuras, terminó por convencerla de regresar a Konoha.

Sasuko aún no entendía como lo hizo ese maldito rubio. Pero lo cierto fue, que unos dos meses después que tuvieran relaciones sexuales consentidas en la caverna base de Orochimaru, Sasuko terminó por ceder y regresar con otro nombre aunque indudablemente no podía cambiar el apellido. Llevaba un total de 6 meses trasformada en mujer. Y ya parecía toda una vida.

-Desgraciados…-susurró hundida en sus pensamientos.

Cuando volvieron a la aldea, el consejo de clanes estaba bailando en una pata al conseguir una mujer Uchiha que perpetuara el Sharingan dentro de Konoha. Sasuko tuvo que tener muchísimo autocontrol para no saltar a matarlos a todos cuando Naruto la presentó en sociedad. A solo algunos meses después de entregársele a Naruto en la cama, Sasuko Uchiha había recuperado sus poderes, su chakra, su Sharingan y el tiempo perdido sin entrenar. Esos 90 días en la cueva, se destacaron por una rutina casi inamovible.

Salían fuera de la caverna y entrenaban duramente con Naruto. Sasuko se acostumbró a su nuevo y más delicado cuerpo. Descubrió que lo que había perdido de fuerza física, lo había ganado en control del chakra y velocidad. Era como si su cuerpo de mujer fuera más flexible haciéndola mortífera en el uso de su katana Chokuto. El Sharingan no había perdido su poder, más bien y extrañamente, ya no le dolía cuando usaba Amateratsu. Tampoco le sangraban los ojos.

Las noches en la cueva, se la pasaban casi enteramente follando. Sasuko nunca se hubiera imaginado haciendo las cosas que terminaban por hacer en esa cama amplia. Pero después de todo eran dos ninjas, los dos con mucho chakra, los dos con cuerpos entrenados al extremo. A veces se amanecían entregados al otro completamente. Eran increíbles las sensaciones que Sasuko obtenía en su cuerpo por culpa de ese idiota de Naruto.

Ciertamente le guardaba rencor, incluso se decía que cualquier día terminaría matándolo por haberla trasformado en mujer. Pero cuando las caricias empezaban, cuando los cuerpos chocaban bajo la ducha, en el cuarto, en cualquier parte de la cueva. Un fuego entraño se apoderaba de Sasuko. Una pasión enferma, desquiciada, enloquecida por la voracidad con que follaban. Era como una droga, que aunque más la odiaba, más terminaba consumiéndola. Dos meses para matar al hombre que fue, seis meses que evaporar deseos de volver a ser quien alguna vez supo.

-¿la comida esta lista, o aún le falta?

La voz de Naruto la sacó de su recuerdo. El rubio aun fingía vivir en su departamento de Konoha, pero casi todas las noches terminaban juntos en el viejo cuarto de los padres de Sasuke. Ambos se habían acostumbrado tanto al cuerpo del otro, que no podían ni siquiera descansar sin tenerlo cerca. No lo admitirían por supuesto, ya que la tozudez de la antigua rivalidad se hacía presente con frecuencia.

-15 minutos más…-susurró apenas la morena sin girarse a verlo.

Naruto la miraba desde el pasillo detrás de ella con una leve sonrisa, tenía un cuerpo de campeonato la condenada. Ese kimono azul le quedaba de primera, tenía un cuerpo firme y aunque en la vida diaria fuera áspera y taciturna, en la cama era un fuego incontrolable.

-Voy a ir por algunas cosas a mi casa…-dijo Naruto sonriendo- ¿Necesitas comprar algo del mercado?

Sasuko simplemente negó con la cabeza y fingió extrema concentración en la cocina. La realidad era más simple y perturbadora. De solo ver a Naruto, sudado por el trabajo, con esos ojos azules que parecían el cielo, con ese cuerpo musculoso y firme que…

-mierda mierda MIERDA….-pensó Sasuko recriminándose mentalmente- ¿para que me sigo resistiendo a esto?

No tenía caso en realidad, su vida era otra, sus anhelos antiguos eran arcaicos. Ya no era quien supo ser, ni tampoco le convenía volver a serlo. ¿Cómo podría volver a ser Sasuke? ¿Cómo podría pensar en darle un hijo a cualquier mujer, cuando el cuerpo de Naruto le atraía tanto? Y además el asunto de la aldea. Siendo Sasuko Uchiha, una mujer que no aparecía en los registros de Konoha pero indudablemente portadora del Sharingan, tenía todos los derechos sobre las propiedades del clan. Los viejos y la Hokage le sirvieron todo en bandeja de plata con tal de hacerla habitar y formar familia en la hoja. Sus mansiones, sus cuentas de dinero. Incluso los beneficios de pactos antiguos con otros clanes. Todo para Sasuko Uchiha, todo para obtener nuevamente el Sharingan.

Algo no había cambiado nada desde su escape hace muchos años. Los clubes de fans.

Si algo enardecía la rabia de Sasuko eran los hombres, que ahora la querían como un trozo de carne. La única heredera del antiguo y prestigioso clan. Mujer soltera, joven y acaudalada. Ahora ya no la perseguían las mujeres, ¡ahora eran los hombres! Era una maldición que parecía no tener fin. Y para colmo los consejeros tratando de congraciarse con ella, pensando que no sabía nada de quienes fueron los instigadores para que Itachi asesinara a todo su clan. ¿Cómo podía olvidar sus ansias de venganza cuando esos viejos aun le rondaban? ¿Cómo podría matarlos sin exponer su nueva identidad? Sus impulsos por exterminarlos de manera dolorosa solo eran detenidos por una triste realidad.

Si Sasuke Uchiha mataba a los consejeros, Sasuko Uchiha lo perdería todo.

Las propiedades, la vida en Konoha, la tranquilidad y sobre todo a Naruto. Eso detenía a Sasuko por sobre todas las cosas. Naruto era la causa, y también el motivo de que ella hubiese dejado de lado su venganza. Él le había hecho mucho daño ciertamente, pero lo que siguió después. La felicidad, las amorosas caricias a su cuerpo, la capacidad de hacerla sentir siempre protegida de todo mal. Sasuko podía renunciar a todo lo que había ganado, menos a Naruto.

Y en cierta parte de su alma lo odiaba por ello…

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

Como media hora después, ambos estaban almorzando frente a frente en el comedor Uchiha. Naruto siempre que podía estaba junto a ella. Aunque tenían que guardar las apariencias porque técnicamente, solo eran amigos que se conocieron en extranjero. Naruto comentó que estaba muy buena la comida, Sasuko no hizo gesto ni respondió al cumplido, clásico de ella. Casi nada le hacía gesticular. Sin embargo, algunas cuestiones quedaban muy claras entre ellos, por ejemplo que a Sasuko le disgustaba muchísimo recibir un millón de propuestas de matrimonio.

-¿Has elegido a alguien? –Dijo Naruto cuando vio unos 40 documentos acumulados en una mesa del rincón- puedes hacer tu vida sin necesidad de mirar para atrás.

-No me interesa nadie…-respondió áspera como siempre.

-¿Absolutamente nadie? –sonrió Naruto provocándola un poco.

Sasuko lo miró con sus ojos negros, usualmente se preguntaba ¿Qué rayos pasaría por la cabeza de Naruto cuando le hizo esto? Pero nunca encontró la manera de preguntárselo y obtener información valiosa. Tal vez a Naruto le gustaban los hombres, ¿pero por qué parecía aun enamorado de Sakura Haruno?

-Tú tienes tus problemas y yo los míos…-señaló neutral Sasuko- ¿Acaso no estás buscando también alguien?

-Ya casi la tengo…-sonrió apenas Naruto, y Sasuko tuvo un escalofrió general que su rostro no mostraba- tenía razón al decir que necesitaba cerrar su historia. Sakura-chan me dijo que tú le caes muy bien, que le recuerdas lo mejor de Sasuke. La veo más tranquila y dispuesta a…

-¡No me importa!-le cortó Sasuko con ligera molestia- ahora vete que quiero estar sola.

Se levantó de la mesa y fue a la cocina a paso firme. Le había molestado mucho que Naruto estuviera hablando de Sakura frente a ella. ¿Acaso no se daba cuenta lo que ocurría? ¿Era tan Dobe que no notaba la necesidad que ella tenía? ¿Fue solo sexo? ¿La utilizó y la dejaría tirada? Sentía ruidos de movimientos en el comedor. Seguro el idiota de Naruto se iba y la dejaba sola. ¿Por qué le obedecía justo ahora? ¿Por qué se alejaba de ella cuando más lo necesitaba?

-hey…-susurró Naruto abrazándola por detrás y apoyando su mentón en el hombro de la mujer- no seas celosa.

-Te dije que te largaras…-dijo Sasuko con hosquedad, pero no hizo el mínimo esfuerzo por soltarse del abrazo- ¿ya obtuviste lo que querías no? Me usaste para llegar a Sakura.

-No es cierto…-sonrió apenas él- sucede que estoy tratando de dejarte libre.

-Más bien sola…-señaló molesta- solo excusas escucho de ti últimamente.

-¿Eso crees? –La giró de la cintura y frente a frente se miraron a los ojos concentrados- ¿Crees que quiero abandonarte?

-¿Y que se supone que estás haciendo?

Naruto miró al techo como buscando paciencia. Lo que tenía que explicarle iba constante contra el corazón.

-Si hago lo que realmente deseo… -indicó el rubio- tu ambición de resurgir el clan Uchiha quedara para siempre en el olvido.

-¿Qué dices? –Preguntó Sasuko aturdida por el aroma de Naruto.

-Simple, -prosiguió él- Karin y yo somos los últimos del clan Uzumaki proveniente de la aldea del remolino. Como el último hombre, puedo formar nuevamente mi clan casándome con cuanta mujer llegue a un acuerdo. Así que no quisiera alejarme de ti.

-¿Me estas….? – Dijo sonrojada la morena- ¿tú me estas….proponiendo…?

-¿Comprendes lo que implica? –Le corrigió Naruto- soy el último de un clan noble, y tú también. Pero soy el hombre, y por lo tanto…

-Si me entrego a ti, el clan Uchiha dejara de existir.

Hubo un segundo de silencio, ambos no dejaban de mirarse pero ahora Sasuko comprendía lo que Naruto estaba tratando de evitarle. Así como el Uzumaki tenía sus sueños. Casarse con Sakura, ser Hokage de la villa, Sasuke tenía sus ambiciones. Resurgir el clan Uchiha, restablecer su honor y vengar a su familia. Esas obsesiones o ambiciones, eran la materia de la que estaban hechos. Los determinaban, los distinguían del resto.

-Si aceptara cualquier otro compromiso, -razonó Sasuko en voz alta- salvo con otro líder de clan, ese hombre cambiaria al apellido Uchiha, y los….-no pudo ni decirlo- y la descendencia tendría mi apellido también.

-por eso entiendo que elijas otro camino…-le sonrió Naruto acariciándole la espalda- no puedo cortarte resurgir tu familia, después de todo ese era tu sueño.

Sasuko se soltó suavemente, le dio la espalda al rubio y apoyó ambas palmas sobre la mesada de la cocina. Todo parecía cuesta arriba, tenía que soportar gente que odiaba, tenía que empezar a comportarse como mujer para que nadie sospeche, tenía que guardar sus ansias de venganza para no perder el calor de Naruto. ¿Qué pasaría con ella cuando otro hombre…? No podía ni imaginar que alguien diferente de Naruto se le acercara tanto. Nadie jamás la comprendería, nadie le tendría consideraciones, nadie la protegería como el Uzumaki.

-Soy consciente que el clan Uchiha no era trigo limpio…-dijo de pronto la mujer- de aquí surgieron Uchiha Madara y otros. –Suspiró molesta- el odio que hundió a esta aldea en una guerra tras otra. Pero sigue siendo mi sangre, sigue siendo mi familia la que debo honrar de alguna…

Los brazos de Naruto la rodearon cálidamente, apoyo su cabeza hacia atrás en el pecho del hombre y se sintió muy vulnerable. Pero serena, tranquila porque quien la había abrazado jamás la dejaría caer, no la había abandonado nunca. Ni cuando fue un criminal, ni cuándo fue un asesino, ni cuando la venganza la había consumido. Sasuko sabía que esos brazos estarían para siempre sosteniéndola.

-Si alguno más me abraza así…-susurró apenas- posiblemente lo mataría. Eres el único que puede darme una batalla decente, y también al único que permitiría esto. ¿Irónico no?

-Lamento haberte hecho lo que hice…-susurró apenado Naruto y la mujer se giró el cuello mirándolo a los ojos con cautela- estaba furioso, dolido y solo. Quería hacerte daño, quería castigarte por el dolor que yo tenía. Sakura-chan se alejaba de mí, no podía cumplir la promesa que le hice. Me sentía solo en esta aldea. Porque la soledad es un lenguaje que solo pocos conocemos como nosotros. Por eso éramos amigos, por eso llegamos hasta aquí juntos.

Sasuko se giró completamente, estaban frente a frente, a centímetros de besarse. ¡Cómo le atraía esa sensación! Si alguno hubiera pensando en lo desagradable que fue el primer beso cuando niños, en lo terrible que fue la trasformación y el dominio al que fue sometido. Jamás podría entender que estuvieran así de juntos. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué actuaba como si amara a Naruto? ¡Él la había violado! ¡La trasformo en esta….cosa….que tenía pechos! Suspiro molesta, de solo tenerlo tan cerca deseaba follar. Era inevitable.

-¿Sabes cómo funciona el sistema de acuerdos para clanes? –susurró apenas Sasuko y comenzó a quitarle la chaqueta al hombre lentamente, dejándola por el suelo.

-Tengo una leve idea…-dijo serio el rubio tomando a la mujer por la cintura y elevándola la sentó en la mesada, ella lo agarró por la camiseta y se la quitó por sobre la cabeza- estuve pensando en una propuesta por si no te interesaba el dinero u otra cosa de los clanes.

La sonrisa cargada de picardía en el rubio hizo estremecer a Sasuko, sabía que estaban a punto de follar. Siempre terminaba así apenas tenían demasiado contacto. No había palabras dulces, solo instintos animales desatándose y liberando la sangre caliente. No sabía si era amor, solo la necesidad salvaje de sentirse deseada. De poseerlo, de ser poseída. Si, definitivamente había perdido la guerra y ya no iba a pelear nunca más. Se acabó todo intento de evitar estos insanos deseos. Tenía la necesidad de entregarse a ellos, porque simplemente la hacían sentir viva.

-¿La dote por mí? –Respondió con gesto lascivo la mujer y abrió bien los muslos dejándole libre acceso para que Naruto se acercara más- ¿Qué te hace creer que aceptaría casarme contigo? –le desafío aunque precisamente eso quería.

-Soy el único que te comprende…-respondió Naruto dándole besos en el cuello- el único que te soporta, el único que te da lo que quieres.

-Con este cuerpo puedo obtener lo que quiera…-desafío Sasuko tratando de no ceder demasiado- ¿Qué puede darme un pobre perdedor como tú?

Naruto la miró serio, Sasuko pensó que lo había ofendido al decir eso aunque no fuera su intención. Pero el rubio se acercó al oído de la mujer, la abrazaba acercándose a ella. Y soltó su propuesta sin anestesia. Sasuko estaba más concentrada en comenzar a desnudar el cuerpo de su amante en esos momentos. Pero las palabras del hombre la sacaron de intensión, se quedó mirando al vacío, y su corazón golpeaba tan furioso que no podía escuchar nada más. Finalmente Naruto se alejó de ella. La seriedad del rostro le hizo pensar a Sasuko que no fue para nada una broma, era una propuesta de verdad. La mujer saltó de la mesada y trató de seguir a Naruto que caminaba al cuarto donde solían dormir. Pero tal cual entró a la habitación, él se sentó en la punta de la cama y la espero ansioso por una respuesta.

-Yo nunca creí que tu… -balbuceó dudosa

-Es lo que más deseas…. ¿verdad Sasuko-chan? –Señalo aun serio Naruto- somos un equipo, somos amigos y también amantes. Tú obtendrás esa oportunidad, yo quiero poseer a Sakura. Juntos viviremos, y cuidaré de las dos. Volveremos a ser un equipo. Seremos más que eso, seremos una familia.

-No puedo creer que me ofrezcas eso…-decía increíblemente sorprendida la morena- ¿Puedes hacerlo realmente?

-Claro que puedo…-señaló Naruto sin bromas- seré el próximo Hokage, resurgiremos nuestra familia, me casare con Sakura y….tu obtendrás lo que deseas.

Sasuko se sentó sobre las piernas del hombre montándolo a hojarascas sin ningún pudor. Aun vestidos era excitante estar en esa postura. Le rodeo con sus brazos por el cuello y se miraban concentrados. Recorrió con sus manos el pecho del rubio, mientras sentía las manos del hombres acariciar sus nalgas con fogosa necesidad.

-Sakura nunca aceptara compartirte…-dijo Sasuko fríamente- puedo decir claramente que me ve como su rival por tu causa.

-Si tengo que ceder en mis principios, todos puedes ceder un poco por mí. –Reclamo Naruto tocándole el trasero con ambas manos- serás tú quien me ayude a convencerla. Además sabes perfectamente que puedo complacerlas a ambas. Las necesito a las dos, y las quiero a las dos.

-¿Lo quieres todo verdad? –Sonrió apenas la morocha- eres ambicioso también, eres insaciable.

-Luche mucho por conseguirlo…-sonrió Naruto perverso- seremos muy felices. Dame la oportunidad de demostrártelo.

Un largo y profundo beso. Hace meses solo los avances arrebatados de Naruto generaban ese encuentro. Pero ahora mismo, tanto el rubio como la mujer iniciaban con igual ardor los intercambios de labios o lenguas. Esos besos borraban las dudas en Sasuko Uchiha. Esos besos ahora eran indispensables en su día a día.

-Si me abandonas cuando la tengas a ella…-advirtió Sasuko entre los labios

-Nunca retiro mi palabra…-la tomó del cabello y se unieron en un hambriento beso nuevamente- ese es mi camino ninja...

Algunas horas después, continuaban desnudos en la gran cama. El cabello de Sasuko era una de las cosas que más atraían a Naruto. Ahora lo tenía largo hasta la media espalda, lacio y color de la noche. Su cuerpo tenía un color pálido que la hacía parecer una escultura de porcelana fina. Su pasión, la voracidad de su vientre, su energía sexual, eran cosas que Naruto lograba apagar tan solo por contar con tremenda resistencia. Sasuko sabía en su interior, que ningún otro hombre podría dominarla en una cama como Naruto Uzumaki. Su carácter aún conservaba lo agrio que supo ser en ocasiones. Y solo Naruto podía dominárselo. Solo Naruto Uzumaki, nadie más.

Siguieron repartiéndose caricias asfixiantes, besos profundos y húmedos. Jugando con las lenguas y lamiéndose como animales. Ella estaba recostada sobre el colchón boca arriba y Naruto arriba, entre sus muslos embistiéndola sin compasión, cada tanto tiempo cambiaba el ángulo de entrada o la postura arrancándole gemidos sin parar. Tocaba cada punto, cada zona erógena correcta. Sasuko se entregaba a esa endemoniada intuición que Naruto parecía tener para poseerla. ¿Quién podría follarla como él? ¿Quién podría estar más de 6 horas complaciéndola y luego aguantarle un combate mano a mano a la mañana siguiente? ¿Quién le tendría consideración cuando fallara en los quehaceres del hogar? Naruto se inclinó elevando los muslos de Sasuko que quedaron bailando en el aire, al compás de las embestidas y unieron sus bocas furiosamente. La mujer atrapó el cuello del hombre y las hondan penetraciones fueron recompensadas con gritos de placer.

-Ahhh ah ah Naruto…..-gemía sin ningún pudor- estas dentro mío….aaaaaahhh

El resoplaba tratando de conservar equilibrio en su cuerpo. Era muy difícil hacerle el amor a una mujer que parecía más una diosa que una mortal. Era perfecta, simplemente perfecta. Tal vez su manera de ser conservaba algunos atisbos del pasado, pero en la cama había olvidado todo. Era una mujer con todas las letras, y una muy fogosa por cierto. Naruto tenía que conservar su energía si quería tenerla complacida, y realmente le agradaba hacerlo.

-AH….SASUKO-CHAN….DIME QUE ERES MIA…-se quejó el rubio a punto de derramarse- DIME QUE ACEPTAS….

-Naruto….no…ah…-se revolvía la mujer aferrada al cuello del hombre- ¡NO TE LA VOY A HACER TAN FACIL! AAH….AAAHH…AG….

-¡Desgraciada…!-sonrió apenas Naruto y se detuvo en sus embestidas- ya verás lo que es bueno.

Sasuko sonrió perversa pero no pudo evitar que el hombre se arrodillara alejándose. La levantó y tomándola por la cintura la colocó al estilo perrito. Las rodillas de la mujer se apoyaron sobre el colchón y no se resistió para nada cuando el rubio se ubicó detrás de ella. Simplemente se mordió los labios espiando las acciones de su amante por detrás de su hombro. Desafiarlo y provocarlo era una costumbre de los viejos tiempos Gennin. Pero actualmente encontraba mayores satisfacciones que siempre alimentar su arrogancia.

-¿Qué vas a hacerme? –Dijo perversa para provocarlo- ¿al fin me darás algo de placer?

-Suplicaras que me detenga…-advirtió el recogiendo el guante del desafío- pero no me detendré hasta que aceptes ser mi esposa. Sasuko-chan.

-No me digas a…..AH…ah….ah…AH….NARUTO NO…..AAHH….MAS DESPACIO POR….NOOOO

-te lo advertí…-pensó el rubio que le había abierto un poco las piernas y la tomaba por detrás como animal- rogaras que me detenga…pero ya no puedo.

Y la tarde recién empezaba en la futura mansión Uzumaki.

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

El casamiento iba a ser muy hermoso, el novio estaba feliz y no era para menos. Objeto de los más furiosos celos masculinos, iba a tomar como esposas a dos mujeres absolutamente fascinantes. Muchos eran los comentarios en la fiesta que se brindó en la antigua mansión Uchiha. A pesar de las resistencias de algunos al compromiso establecido, Sasuko Uchiha había decidido abandonar el nombre de su familia para formar parte de naciente clan Uzumaki. Algunos apuntaron que la mujer se sentía sola y Naruto había aprovechado su amistad para seducirla. Otras estaban sorprendidas por la aceptación de Sakura Haruno a unirse en matrimonio con un hombre doblemente comprometido. Incluso se especuló que Sasuko Uchiha era una mujer estéril, y que Sakura tan solo era el vientre fértil para el nuevo clan.

Naruto estaba tan feliz por el casamiento, que poco le importaba cualquier cosa que se dijera. Hubo una enorme fiesta donde no faltaron invitados de las 5 aldeas Shinobi así como de infinidad de lugares donde el rubio había cosechado amistades. Incluso se suscitó un escándalo antes de la fiesta que involucro a Hinata Hyuuga en su desesperación por acercarse a Naruto.

Resultó extraño. Pero la mujer del Byakugan llegó a la mansión Uchiha, rebautizada como mansión Uzumaki y pidió hablar con Naruto a solas. El rubio sonrió amablemente y a un costado de donde la fiesta se organizaba charló durante algunos minutos con Hinata. El Uzumaki se veía algo tenso a lo lejos, sin dudas lo que la muchacha decía entre lágrimas, a él le apenaba mucho. Pero Naruto a tres pasos de ella, le tomó de las manos y hablo lenta pero seguramente. Sin dudas Sakura intuyó mirando desde lejos, que Naruto estaba rechazando el pedido de otro compromiso. Ya había sido muy difícil convencer a la pelirosa y eso porque Sasuko había colaborado.

-¿Qué le estará diciendo? –susurró intrigada Sakura a una Sasuko parada junto a ella.

-Le está diciendo…-leyó correctamente la morena- "no puedo comprometerme de esa manera contigo Hinata-chan. Yo amo a mis dos futuras esposas y además soy amigo de muchos años con ellas"…

-¿Cómo lo….?-Sakura iba a preguntar pero miró a los ojos de Sasuko y vio el Sharingan activado, estaba leyendo los labios sin problemas.

-"bla bla bla….-dijo con gesto aburrido la Uchiha- te respeto, eres buena chica…bla bla bla….pero solo Sakura-chan y Sasuko-chan serán mis…."

Las lecturas de labios finalizaron de golpe, Sasuko cambió a un gesto furioso en segundos. Sakura sorprendida miró a lo lejos, y vio a Hinata abrazando a Naruto del cuello he intentado besarlo a la fuerza. La pelirosa se arremangó al Yukata rosa que tenía puesta y estaba por ir a volar de un puñetazo a la osada visitante. Pero la mano derecha de Sasuko la retuvo del brazo, su gesto podía asustar al mismísimo diablo. Y aunque su voz fue neutral, Sakura tomó nota mental que hacer enojar a esa mujer Uchiha era una mala idea. Una muy mala idea.

-Yo me encargo de esto Sakura….-dijo avanzando impetuosa- tu ocúpate que nadie se meta, tendré unas palabras con esa estúpida.

Lo siguiente que sucedió, fue que Sasuko agarró del hombro a Hinata y se la arrancó a Naruto del cuerpo. El rubio apenas reaccionaba y su gesto era de mucha tristeza. Sasuko lo miró fríamente y declaró:

-Naruto vete de aquí, que yo me encargo de esto.

-No seas dura con ella.

-Será lo deba ser….

Hinata había dado contra una pared por el empujón de Sasuko y entre lágrimas intentaba volver a la carga. Pero ya tenía parada enfrente a la morena de figura suave y encanto hechizante. Pero en esta ocasión estaba furiosa. Sus ojos rojos, revelaban armas mortales listas para disparar en cuanto el asunto así le requiriese.

-Vete de mi casa…-dijo duramente- no regreses hasta que no sepas respetar la propiedad de otras.

-Él puede tener más esposas…-gimió Hinata debilitada- ¿Por qué no yo?

-Porque no quiero… –señaló Sasuko que demasiado había permitido soportando a Sakura- y tú tampoco vas a querer. Conoce tu lugar.

-Yo amo a Naruto-kun….Naruto-kun….-gemía Hinata confundida y ya se paraba para ir a por el nuevamente, que se alejaba tras Sasuko- él puede aceptarme, mi clan firmara un tratado.

-Tu clan no le dará nada que yo no le entregue con la herencia Uchiha. –Respondió duramente Sasuko- él tiene lo que yo quiero, él quiere lo que Sakura tiene. Tú no tienes nada que ofrecer.

-Nunca dejare de esperarlo…-señaló desesperada Hinata- nunca dejare de venir por él.

-Entonces no me dejas opción…-indicó fríamente Sasuko- TSUKUYOMI.

Los ojos de la morena se volvieron átomos sangrientos y Hinata entró de lleno en un mundo de cruces y tinieblas. Un par de segundos habían pasado, y nadie podía saber lo que Sasuko le estaba haciendo. Pero solo un instante después, Hinata se desplomó desvaneciéndose en los brazos de la morena que desactivando su Sharingan, pidió un vaso con agua para la pobre chica que se había desmayado.

Minutos después, Hanabi y dos de sus parientes se llevaron a la pobre Hinata que parecía haber sufrido un problema de presión. Seguramente fue muy duro para ella ver como se casaba el amor de su vida. Aunque solo Sasuko sabía, que había puesto un Genjutsu en la chica para que olvidara para siempre, sus esperanzas de tener a Naruto. Nadie más iba a tocar a Naruto, incluso que Sakura lo hiciera, hacia a Sasuko sentirse mal. Pero el hombre le había dado su palabra que las quería por igual a las dos. Y bien sabia Sasuko, que Naruto Uzumaki siempre había cumplido su palabra. Solo por eso y por la "dote" prometida previamente, que se permitía compartir a su futuro marido.

Fin del capitulo: