PERGAMINO 3: DOTE, Y NUEVA VIDA

La fiesta fue hermosa, Sasuko y Sakura parecían unas princesas de cuentos, con sendos Yukata blancos tan finos, como bien arreglados. Había flores por doquier en la mansión Uchiha, cortesía de los Yamanaka, había mucha comida y bebida, había una gran felicidad en Naruto que no dudó en estampar profundos besos en sus dos esposas sin ningún pudor. Sakura se puso roja como tomate ante esa demostración cabal de cariño. Aun se preguntaba la pelirosa si había hecho lo correcto en aceptar a Naruto. Se preguntaba si no quedaría apartada luego que la pirotecnia inicial terminara. Porque competir con Sasuko era perder. Era tan bella, tan elegante y tan poderosa; ¡si tan solo fuera más simpática! Pero Naruto siempre la había amado, y siempre la había protegido. Sakura sintió que había hecho lo correcto al entregarle el corazón.

En cuanto a Sasuko, cuando recibió el profundo beso de Naruto, se notó que fue más gentil con ella que con Sakura. El rubio sabía que para Sasuko aún eran difíciles las demostraciones públicas de lo que ocurría entre ellos. Pero Sasuko sintió una gran tranquilidad al saber que estaría para siempre con Naruto. Su mejor amigo, su protector, su amante. Esperaba con ansiedad el momento, la luna de miel marcaría un antes y un después. Sasuko estaba impaciente, Naruto se daba cuenta. Su momento estaba a punto de llegar.

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Luego de la fiesta, partieron Naruto y sus esposas en un carruaje rumbo a la luna de miel. Volverían en aproximadamente dos meses. Se les había dado licencia por muchas deudas pendientes que se tenían con el héroe de guerra Naruto Uzumaki. Durante dos días viajaron hasta recalar en una pequeña y acogedora villa en los bosques del país de fuego. Se establecieron en una casa que Naruto alquiló para pasar algunos días. Acordaron estar al menos por una semana en el lugar, para luego seguir viaje hacia la frontera donde los esperaba un bello lugar de descanso. Tanto Naruto como las mujeres, estaban bastante cansados por el viaje, y como había estado casi dos días viajando, decidieron dormir una reconfortante siesta para confirmar la noche de bodas al caer el sol de ese tercer día.

Naruto y Sasuko sin embargo, habían acordado con Sakura que los primeros tiempos no estarían los 3 juntos en un cuarto. Eso sería más decisión de las mujeres, para cuando estuvieran listas. Así que mientras la pelirosa se fue a dormir a una habitación para descansar del viaje, Naruto y Sasuko se quedaron en otra supuestamente teniendo su primera vez. Todo estaba planeado, así debía ser.

Al caer la noche, los tres se reunieron para cenar, Sasuko se veía cansada pero contenta. Sakura no tenía modo de saber que en realidad ya hacía mucho tiempo que habían follado y esa tarde no había sucedido. Sasuko tenía trabajo por hacer, tenía que obtener los beneficios de su dote, tal como Naruto le había prometido hacía meses.

-quiero que cuides mucho de él, Sakura…-le advirtió Sasuko- esta noche quiero dormir muy bien y no quiero molestias.

-¿Sasuko estas bien? –Se preocupó la rosa- parece como si estuvieras feliz, pero tensa.

-Estoy cansada, por eso espero que lo mantengas ocupado esta noche…-sonrió apenas la morena a lo que Sakura se sonrojó- el parece haber esperado mucho por ti.

-H…Hai…-bajó la cabeza Sakura algo avergonzada- espero no decepcionarlo.

-Tranquila…- le animó la morena- aunque tu cuerpo fuera una barra de hielo, créeme….él sabe cómo derretirte.

A Sakura le temblaban las rodillas, se puso muy nerviosa por la sonrisita perversa de Sasuko. Naruto había ido al baño y regresó a tiempo para verlas hablar animadamente, aunque no pudo captar el motivo de la charla. Siguieron cenando y por fin Sasuko se despidió hasta el otro día. Fue a su habitación en el primer piso de la casa, y tanto Naruto como Sakura fueron al cuarto matrimonial del segundo piso. Esa noche seria solo para ellos dos, Sasuko tenía otras ocupaciones.

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Algunas horas después…

En la aldea de la hoja, se establecía una reunión para delinear los pasos a seguir. Los consejeros Homura y Koharu habían reunido a todos los integrantes de sus clanes de profesión ninja. Algunos estaban de licencia, otros en misiones, como fuera todos había sido liberados de sus ocupaciones para esta reunión especial. Hacía meses que Tsunade Senju pensaba en dejar el cargo de líder, sin embargo, los consejeros antiguos tenían preocupación por la ascensión de Naruto Uzumaki como nuevo Hokage. El rubio había prometido reformular muchas leyes antiguas que beneficiaban con claridad a cierta parte aristocrática del consejo.

Por iniciar ejemplo, los puestos de consejeros que el clan Homura y el clan Koharu tenían como hereditarios, serian revocados en cuanto el Uzumaki asumiera. Entonces el plan era que los ancianos dejaran el cargo antes de tiempo, cediendo a un familiar antes que las leyes le quitaran ese derecho. Una vez establecidos los nuevos consejeros, no se los podía destituir y al menos por una generación más, seguirían en la cumbre del poder. Debía elegir entre sus clanes a gente con sabiduría e influencia, pero sobre todo, debían elegir a personas manipulables para que los antiguos concejeros siguieran dominándolo todo desde las sombras. Naruto los había presionado, se juraron hacérselo pagar de alguna forma en un futuro.

Era el momento ideal para realizar esa reunión. Naruto Uzumaki no estaba en la aldea y volvería recién en un par de meses aproximadamente. Todos se reunieron en un gran salón dentro de la mansión de los Homura, hubo una cena y comenzaron las conversaciones pertinentes por la ascensión de los nuevos integrantes al consejo de Hokage-sama.

Todo iba correctamente, hasta que un invitado no calculado irrumpió en el lugar.

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El cuarto matrimonial era hermoso. Una amplia cama adornada con pétalos de rosas y una tenue luz que permitía cierta cobertura a la vergüenza de la novia. Naruto estaba vestido tan solo con un kimono azul marino. Se había desnudado en el baño mientras se permitía darle un tiempo a su esposa para acomodarse. Para cuando ingresó al cuarto, la vio sentada en los pies de la gran cama aun vestida con una Yukata de color arena. Estaba tan nerviosa, tan insegura de la situación. Estaba atemorizada por la belleza de la otra esposa. Por el fuego que prometían los ojos negros de Uzumaki Sasuko. Se sentía inferior a ella, no lo podía evitar.

Naruto nunca fue un hombre muy inteligente. Pero si tenía una intuición asombrosa para saber cuándo confortar a las personas. Conocía demasiado a Sakura, tanto que sabía discernir cuando la chica no estaba a gusto con la situación. El joven Uzumaki se acercó sonriendo tenuemente y se sentó un poco retirado de ella en un vértice de la cama. Prudente, dándole espacio para no ponerla más nerviosa.

-¿sabes algo Sakura-chan? –Ella lo miró casi de reojo, los nervios la tenían muy tensionada- estoy bastante nervioso.

Las palabras fueron sinceras, Sakura se sorprendió un poco a decir verdad, y también sintió algo de alivio. No era la única tontilla con nervios.

-¿Por qué estas nervioso? –Preguntó sonriendo suavemente- ¿no debería ser yo la que tiene nervios?

-Bueno…-se rascaba detrás de su cabeza Naruto sonriendo- tu no sé cómo estarás, pero en mi caso particular….digamos que espere muchísimo esta noche. Y tengo miedo de arruinarlo.

Ella se permitió girar un poco y mirarlo. Era tan dulce a veces. Naruto Uzumaki le había ganado el corazón después de tanto tiempo. Había peleado muy duro, realmente merecía obtener la victoria. ¿Pero sería ella un premio adecuado? ¿Sería ella demasiada razón para no arrepentirse? Sakura tenía miedo, temor a no calificar correctamente.

-Estaba pensando…-dijo suavemente él- ¿Me permites abrazarte un poco?

Inaudito. Sakura evaluó que ya habían estado abrazados antes. Ya hubo besos y algunas caricias que nada tuvieron de inocentes. ¿Por qué era tan tierno ahora? ¿Cómo poder resistirse? Solo asintió suavemente y ambos se encontraron en el centro de la cama, aun sentados a los pies de ella. Sakura le dio un poco la espalda, y Naruto se acomodó abrazándola por detrás, con su pecho le hizo de respaldo a ella, ambos sin decir nada, se aferraron a la mano del otro entrelazando los dedos.

-¿Quisieras….empezar? –sugirió la rosa con dudas

-Me gusta cuando te puedo abrazar…-susurró el en su oído produciéndole un escalofrió tenue- me hace sentir muy cerca de ti Sakura-chan.

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El salón era un espectáculo sangriento. El hombre venido del mismo infierno sacó su katana Chokuto y comenzó a trozar cada miembro de los clanes Koharu y Homura como si fueran ganado. Algunos intentaron resistir, ¿pero quién podría con Sasuke del clan Uchiha? ¿De dónde había venido? ¿Cómo se infiltró en la aldea? ¿Qué caso tenia saber estas cosas? La muerte flotaba en el aire, nadie podía escapar porque todo un encadenado de sellos rodeaba el complejo. Nadie podía siquiera tocar al renegado que se movía entre los espantados ninjas asesinándolos salvajemente.

El desorden, la falta de armas, el miedo que generó su mera presencia. Todo confabulado para que la muerte fuera destino de casi 75 personas. Absolutamente todos los ninjas en activo de los clanes origen de los consejeros. Hacia media hora, de la llegada de Sasuke. Nadie había podido escapar. El moreno Uchiha barrió con todos los que se resistieron al inicio, dejando para el final a los aterrados o heridos. Dejando para el final a los dos consejeros ancianos.

Cortó el brazo derecho de un Shinobi que intentó atrapar su katana. Saltó entre dos que estaban bajo Genjutsu y sus cabezas volaron con libertad cercenadas de los cuellos. Esos ojos rojos, presagio de una venganza que jamás había olvidado, que había esperado el momento justo, la oportunidad perfecta. Sasuke Uchiha estaba acabando con los dos clanes de los consejeros.

Ojo por ojo….diente por diente.

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-Quiero proponerte algo Sakura-chan…-susurró al oído el hombre- haremos esto muy despacio y sin presiones. Quiero demostrarte lo bien que podemos pasarla.

-ujummm…..-gimió ella con su cabeza apoyada en el hombro del rubio y de ojos cerrados- esta….bien.

-Siente mis manos….-susurró el acariciando a la mujer sobre la ropa- nunca te hare daño, simplemente no soy capaz. Siente así mis manos amor.

Las caricias de Naruto acunaban con su derecha uno de los senos de la chica. Esa mano se había escurrido entre la Yukata mientras la otra había aflojado con suma habilidad la prenda para abrirla. La mujer se dejaba hacer sin resistencia, ella deseaba que sucediera así, suave, sin presiones, sin tener que pensar, solo sentir. Solo las caricias de esas manos fuertes y varoniles.

-Tu cuerpo es hermoso Sakura-chan…-decía Naruto abriéndole más la Yukata- quiero explorarte completa esta noche. Y también hacerte sentir bien. ¿Me dejas hacerte sentir bien?

-yo….umm….yo…si…-respondía por inercia la chica más concentradas en los dedos de Naruto que acariciaban su pezón izquierdo- te quiero.

Naruto continúo acariciándola sin pausa, cada vez más profundo, complementando su trabajo con fogosos besos tomados de los labios de Sakura que ya no pensaba en nada. Solo que quería llegar a ver, ese hermoso final del arcoíris.

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-Les ha llegado el final viejos malditos…-gruñó Sasuke que estaba vestido como los últimos años de su exilio- ahora me la pagaran de una vez y para siempre. TSUKUYOMI.

El último guardia había muerto y solo los ancianos quedaban. Sasuke dedicaría algunos minutos más a ellos. Tenía tiempo de sobra, comprado por un plan perfecto. Sasuke haría su último y gran acto. Esos viejos tendrían un viaje sin retorno al mundo del dolor. Ya habían visto cómo sus familias eran masacradas frente a sus ojos, ahora les tocaba a ellos simplemente. Sasuke tenía un buen tiempo para hacerles pagar con creces.

Todo el ataque se resumió a menos de 10 minutos. Todo el lugar rodeado por fuego negro por dentro de las puertas. Y sellado con marcas Uzumaki por fuera. No hubo ruidos externos, no hubo escapes milagrosos, no hubo formas de pedir auxilio. La sangre pintaba con su color carmesí un espectáculo de cuerpo regados por todo el lugar. Lo que antes fueron dos clanes ninja, ahora eran despojos humanos. Una noche fatal para la aldea de la hoja. Una noche más de tantas otras, para el mundo ninja.

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Se miraban fijamente…

Ella estaba recostada ya en la gran cama boca arriba. Las ropas habían quedado varios minutos antes tiradas por el lugar. Naruto estaba sobre ella, ambos piel a piel, se encontraban cara a cara. El hombre repartía su peso apoyando ambos codos a los lados de la chica. Ella tenía sus brazos enrollados en el cuello de su esposo. Una blanca sabana de seda los cubría casi hasta el pecho. Siempre mirándose a los ojos, los hermosos ojos color esmeralda de Sakura Uzumaki brillaban o se oscurecían ante cada impacto dentro de su cuerpo. Su boca se abría levemente, a veces soltando un gemido, a veces ahogando en el silencio.

Naruto la penetraba lentamente, embistiendo con suave ritmo, colmándola toda. Cada tanto algunos besos, cada tanto algunos suspiros que pretendían recuperar el oxígeno perdido. Naruto embestía profundo y ella parecía nublada por el momento. Jadeaba apasionadamente mientras el nombre de su esposo surgía de los labios voluptuosos y carnosos como fresas.

"te amo" se repetían apasionados, pero la tensión de los cuerpos aumentaba cuanto más cerca de clímax estaban llegando. Las embestidas del hombre tomaron otro ritmo, uno mucho más duro y frenético. Ella escondió su rostro en el cuello de su amante y gemía suplicando que esa sensación extraña no se terminara. Se sentía tan bien, tan cuidada, tan protegida, tan poseída. Habían llegado hasta esa espectacular sensación por los caminos correctos. Naruto la había guiado hasta ese final usando las caricias y los besos como armas de algodón. Nunca presionada, nunca nerviosa, nunca dudando sobre qué hacer, o si él estaba gozándolo como ella evidentemente lo hacía. Naruto lo había hecho muy bien.

-ah…ah…ah….Naru….ah….Naruto….NARUTOOO….

-um…umm…..ah…..oh…..-sudaba el hombre sobre ella- Sakura-chan… ¡no puedo resistirlo más!

Un anuncio claro, ella tampoco podía aguantar. Ya antes las caricias de su esposo le habían dado dos maravillosos orgasmos. Pero desde que entró en ella, la sensación de multiplico por mil. Ya no quedaban dudas, un terremoto estaba por acabar con la cordura de ambos. Estaba por suceder, nada podía interrumpirlo.

-NARUTO AAAAHHHHHH

-SAKURAAAAAAA

Finalmente llegaron al destino. De una fuerza monstruosa apretaron al otro hasta que la presión se liberó dejándolos exhaustos por algunos segundos. Apenas pudo Naruto moverse de lado y caer al colchón débilmente. Había sido increíble, pero era solo el plato principal. El postre se serviría el resto de la noche en ese cuarto matrimonial.

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Algunas horas después…

En la oscuridad del bosque corrió oculta y sigilosa. Espada en mano recorría la naturaleza ágil, rápida como un fantasma, silenciosa como la fría muerte. Llegó luego de un par de horas al lugar indicado, la esperaba un Sapo hijo de los ermitaños, la criatura estaba allí a propósito, estaba allí para trasportar a la kunoichi directamente de regreso a su luna de miel. Muy lejos, su cuartada perfecta.

-llévame….-dijo seria la mujer y su cuerpo chorreaba sangre ajena por todos lados.

El sapo asintió apenas, realizó los sellos y abriendo la boca dejó ingresar a la kunoichi. Segundos después, desapareció del lugar por invocación inversa. Le tomó apenas 30 minutos poner a Sasuko Uzumaki a muchos kilómetros de la masacre. Demasiada distancia para ser acusada. Nadie a esa distancia podría adivinar la noche indicada para la reunión del enemigo. Nadie sabía de los informes que envió Karin a través de los sapos. El plan había sido perfecto.

Apareció en una zona de bosques a pocos metros del pueblo donde Naruto y Sakura estaban. Tranquilamente cubierta por la madrugada se apersonó a su residencia particular de alquiler. En el segundo piso de esa casa alquilada, estarían Naruto y su otra esposa. Sasuko simplemente entró por la ventana de su cuarto personal en el primer piso y suspiró cansina porque por fin todo había concluido. Miró la cama junto a ella con demasiado cariño. Estaba cansada, ese cuerpo era rápido sí, pero menos resistente que su anterior versión. Tendría que entrenar muy duro para alcanzar el antiguo nivel conseguido. Se miró descuidadamente al espejo de pie junto a la puerta de salida. Estaba embarrada de polvo y sangre. Su kimono de dos piezas que usaba cuando Sasuke, estaba lleno de tonalidades rojas y negras. Estaba hecha un asco.

Pero una leve sonrisa se le escapó perversa. Había sido todo lo satisfactorio que espero seria el haber cobrado venganza. Los civiles de dichas familias estaban perdonados, solo porque Sasuko consideró que asesinar un montón de niños, viejos y mujeres no representaría justicia sino barbarie. Ellos actuaron de esa manera, matando hasta a los civiles del clan Uchiha, Sasuko no les daría el privilegio que la compararan. Otra línea de pensamiento opuesta a su antiguo yo, otra cosa más que había cambiado gracias a Naruto.

-deberías quitarte esos harapos…-se escuchó claramente la voz de Naruto apoyado en el marco de la puerta de brazos cruzados- ya sabes, tendríamos que hacer un entierro formal de Sasuke Uchiha.

La mujer lo miró fríamente y sin emoción. Aunque las palabras pudieran reflejar sentimientos o amenazas, simplemente era la sugerencia equilibrada de Naruto para que enterrara la ropa y las armas que podían identificarla con su antiguo yo. Sasuko tuvo un leve escalofrió, era lo último que le quedaba. Sin esas prendas, sin su katana Chokuto, nunca más volvería a ser Sasuke, ni siquiera con Henge como lo había representado para matar a los ancianos.

-O tal vez debería matarte ahora mismo, -respondió áspera- y revelar que todo fue una estrategia para acercarme a mi venganza.

Naruto caminó lentamente hacia su mujer, ella estaba de lado limpiando el filo de su katana con parte de sus ropas. El rubio se puso a un paso de ella, bajó sus brazos a los lados, quedando completamente vulnerable a un ataque.

-¿En serio quieres matarme? –Susurró apenas Naruto- supongo que ahora es un buen momento. Adelante, -le animó apenas- soy el original, uno de mis clones está durmiendo abrazado a Sakura, acabo de salir de mi cama en cuando te sentí llegar.

Sasuko lo miró como registrándolo, tenía un kimono azul y se le veía el pecho descubierto por debajo. Probablemente estaría desnudo sin esa prenda. Se veía sexi, no lo podía negar. El cabello revuelto, la mirada azul, esas marcas raras que parecían graciosas a lo lejos. Pero en el medio del sexo eran increíblemente atrayentes y eróticas.

-No me apetece…-dijo neutra la mujer y eludiéndolo se dispuso a ir por un ducha para quitarse la sangre del cuerpo- lárgate, que quiero estar sola.

Naruto sonrió apenas sin girarse a verla. ¡Cómo le gustaba hacerse rogar a esa mujer! Era increíblemente atractiva cuando estaba en su pose de "invulnerabilidad". ¡Kami-sama! Cuando ella decía "lárgate", la sangre comenzaba a bullirle sin control a Naruto. Convencerla, orillarla, y finalmente someterla a una depravada sesión de sexo, era una de las cosas más estimulantes que el rubio había experimentado en su vida. Simplemente no podía tener suficiente del cuerpo de Sasuko, era tan caliente. Pero algunas formas debían cambiar, no podían seguir así.

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Habiendo ingresado al baño, un amplio resintió con cómodos cubículos para lavarse a conciencia, ducha y una enorme tina con forma circular, Sasuko se terminó de desanudar el cinturón de cuerda morada y dejó por el suelo la ropa sucia. Se quitó lentamente las vendas que cubrían y le ajustaban los pechos para sentirse cómoda. Liberada de ataduras, libre de ropa, extrajo algo de agua en una cubeta y pensó en quitarse la sangre de su piel antes de entrar bajo la regadera con promesa de relajarla. Pero luego de un par de segundos, decidió llevar la esponja y el jabón bajo la ducha y asearse allí mismo, sin pasar anteriormente por el "baño" sentada en un banquillo.

Reguló la temperatura del agua, su cabello levemente erizado y largo hasta la cintura fue tomando una forma más alisada por la humedad. Uso el Shampoo sobre sí misma y revolviendo lentamente trato de quitar la tierra y suciedad en su negra cabellera. No había estado ni diez minutos en el baño, ni dos bajo la ducha cuando sintió la cortina correrse a un costado y alertada por sus sentidos despiertos, se giró para verlo aparecer.

Naruto estaba desnudo allí mismo, mirándola con esos ojos penetrantes y con cierta devoción. El rubio recorrió el cuerpo de su esposa de arriba hacia abajo, revisando que no tuviera heridas, y disfrutando la perfección que la genética y el entrenamiento le habían otorgado a Sasuko.

-Condenadamente sexi…-susurró Naruto apenas, y se ganó una mirada profunda de la mujer-aun sangrante y bajo la ducha, te ves muy bien.

Sasuko estaba parada frente a frente con él, y pese a que Naruto la había seguido, la miraba como para devorarla, y no le había obedecido en su pedido de dejarla sola, ella decidió seguir jabonando su cabello todo reunido sobre un hombro, como si nada de lo que ese hombre hiciera cerca de ella le importara en lo más mínimo.

-Me encanta tu cabello así de largo…-sugirió el hombre, que tomó una esponja de la repisa cercana y haciéndola girar se dedicó a tallarle la espalda.

-Me lo has dicho…-respondió neutra Sasuko, que seguía fingiendo concentrarse en su propio cabello e ignorando a quien la acariciaba con una esponja.

-¿Ahora eres feliz? –Preguntó Naruto que seguía tallando- ¿Crees que la dote que ofrecí, es suficiente?

Sasuko tardó en responder, a pesar de estar satisfecha por ver un cuadro de sangre conformado por las entrañas de sus enemigos, ahora quedaba la incógnita de cómo seguir adelante una vez terminado el asunto de la revancha.

-Me siento….-dudó Sasuko un segundo- en paz, creo. Una cosa menos en la cual fijar mi energía.

-No te tocaron ¿verdad? –dijo Naruto como para evaporar la duda- me alegro que seas fuerte.

-Si me hubieran herido, sería un precio bajo por la satisfacción de acabarlos.

-Pero ahora, yo estaría muy disgustado con quien te hubiera puesto un solo dedo encima. Y créeme que sería mejor para él, estar muerto que hacerme enojar.

Sasuko sonrió apenas, le estaba dando la espalda a su marido y eso le permitió ser sincera con sigo misma. Le agradaba ese espíritu protector que el hombre tenía. Le agradaba que fuera Naruto, exclusivamente Naruto la persona que cuidara de ella.

-Ey…-susurró el rubio sobre el oído de la mujer- cuando terminemos aquí, deberíamos deshacernos de las evidencias.

Las manos jabonosas de Naruto dejaron la fina espalda de la morena, cruzaron rodeando los hombros de Sasuko, comenzando a tallar en los firmes y redondos senos. La sangre se iba limpiando de esa blanca y tersa piel, pero la mujer ya empezaba a sentir un hormigueo en su vientre.

-Deja de hacer eso…

-No estoy haciendo nada más que jabonarte.

Las manos tomaron posesión de ambos senos y girándolos circularmente confundían los movimientos de tallar, con un masaje que nada tenía de inocente. Naruto emitió una sonrisita traviesa, ella no se alejaba de esos masajes y para hacer notar su agrado, Sasuko inclinó el cuello hacia atrás, dejando recostada su cabeza en el pecho de su compañero.

-Umm…estoy cansada. –dijo poniendo sus manos en las de Naruto, pero no las apartaba de las caricias. –quisiera…..umm….dormir.

-siempre estoy atento a tus necesidades. –Jugaba Naruto mordiendo el lóbulo de la oreja en la mujer- pero….-la mano derecha de Naruto descendió por el vientre de Sasuko y comenzó a frotar cerca de la zona intima- ¿y las mías qué?

-Eres un depravado…-gemía la mujer que se apoyaba más sobre su esposo- un sucio, un pervertido uumm.

-Mi señora esposa debería preguntarme lo que quiero. –decía el rubio girándole el cuello y besando sus labios mientras las apretaba contra la pared de azulejos- ya que es su deber complacer al marido.

-No soy una tontilla a la que dominaras fácilmente –desafió ella estirando sus brazos hacia atrás y buscando acariciar el duro falo del hombre- en este clan mandaremos nosotras las mujeres, tu solo serás una herramienta para complacer nuestros cuerpos. Idiota. –finalizó Sasuko para provocarlo.

-ummm –susurró el acariciándola más profundamente en la zona intima- hace mucho que no me insultas. Es como si pidieras que me comportara rudo. ¿Te gusta cuando soy rudo contigo?

-No…-gimió ella sin poder evitarlo porque un dedo de su marido se había introducido en el interior y giraba- no me gusta….idiota.

-aja…-señaló el sin creerle por lo excitada que se estaba poniendo- no eres sincera con lo que te agrada aun. Solo pretendes hacerte la fuerte, cuando sabes perfectamente que te protegeré de todo mal, si bajas la guardia.

-Naruto oohhh….

Ella dejó de acariciarlo y rápidamente puso ambas palmas contra el muro, exponiendo su espléndido trasero a cualquier intento de embestida. Naruto la rozaba con su miembro sin llegar a penetrar, y su mano derecha continuaba jugando con los suaves labios vaginales mientras complementaba esas caricias con besos al cuello y espalda de Sasuko.

-Oh…..deberías….deberi…..-se quejaba ella entregada a las manos de su hombre- deberías estar con Sakura.

-Sakura estaba demasiado nerviosa y agotada del viaje. –dijo Naruto se afirmaba más sobre el trasero de la mujer apretando las caricias- quedó exhausta luego de su quinto orgasmo, y prácticamente se desmayó sobre mí. Me encanta verla dormir sudando sobre mi cuerpo –sonrió el rubio sin dejar de estimularla- su aroma corporal es lo más sexi que yo haya…

-Cierra la boca….-le interrumpió Sasuko tratando de aguantarse los celos.- no me interesa.

-¿Celosa?

-Jamás….-concluyó la morena y retirando con firmeza sus caderas de la pared, apretó más el trasero contra Naruto- no tengo nada que…..ah….ahhh…..envidi…..envidiaaaahhhhrleee.

-Oh si….-se divertía Naruto provocándola y se alejó de ella dejando de manosearla- tu estas celosa, y muy envidiosa de Sakura-chan. Crees que nunca serás una buena esposa.

-¡No es cierto! –Gritó Sasuko girándose molesta- ¿Por qué dejaste de acariciarme?

-Tal vez no me siento con ánimos de rogar…-definió el hombre divertido- tal vez pretendo que seas tú….Sasuko Uzumaki, quien me busque y de placer para variar.

-¡No puedes hacer eso! –Le gritó molesta la mujer y encendió el Sharingan amenazante- ¡No me puedes tocar y dejarme así!

-Claro que puedo…-sonrió perverso el rubio- después de todo, tu no quieres hacer el amor conmigo. ¿Cierto?

Luego de esto, ante la atónita mirada de la mujer, Naruto tomó un jabón y comenzó a bañarse aprovechando la ducha, como si Sasuko no existiera junto a él. Ella se sintió confundida y de alguna manera rechazada. Naruto en los meses que pasaron jamás dejaba de insistir ante sus negativas. Siempre terminaba cediendo y siempre terminaban follando. ¿Qué pasaba ahora?

-Prometiste que no me dejarías cuando la tuvieras a ella…-dijo Sasuko sintiendo un dolor extraño en el pecho- pero Sakura ahora ocupa todo tu mundo.

-Sakura-chan ocupa la mitad de mi mundo, -respondió sin mirarla- y eso es mucho mérito para ti, porque antes de que aparecieras….ella lo era todo.

Sasuko salió de la ducha, no se había acabado de bañar, pero el solo hecho de ver aseándose a Naruto sin mirarla era irritante. Tomó una toalla blanca de un gancho adherido a la pared, se cubrió apenas rodeando su cuerpo, y mirándose de frente al espejo de pie en una esquina de la pared.

-¿Qué quieres de mí? –dijo neutra mientras se miraba al espejo

-La pregunta es…. ¿qué quieres de tu vida? –Respondió Naruto desde la ducha –la venganza ya no es tu camino, todo se ha terminado. ¿Puedes ponerle punto final?

-¿Y cómo se supone que haga eso? –Señaló la mujer algo molesta- ¡¿acaso no recuerdas que antes era un hombre?!

Hubo un momento de silencio que aturdió a Sasuko, era como si Naruto estuviera pensando por demasiado tiempo su respuesta obvia. Finalmente abrió la cortina, la miró serio y de manera profunda. Tal vez jamás Sasuko lo había visto así. Esa seriedad que antecede una mala noticia.

-No voy a decirte que hacer, -empezó Naruto tomando una toalla y cubriendo su cintura- eres suficientemente inteligente para encontrar la solución. Si realmente lo deseas.

Estuvo sola casi una hora más en ese baño. Entró a ducharse y luego de quedar aseada, había pensado con detenimiento lo que Naruto había querido decirle. Tal vez la razón de no poder aceptarse completamente, eran los recuerdos. Lo que antes fue, aunque ya no sea lo mismo, siempre volvía en sus pesadillas y recuerdos. Le costaba dormir, le costaba asumir que tenía deseos por quien fue su mejor amigo. Le costaba entregarse a la mujer en la que se había convertido.

Recorriendo lentamente, caminando desnuda por todo el baño, intentó encontrar su centro. Razonar sobre lo que podía hacer, sobre lo que debía hacer, y finalmente sobre lo que le convenía hacer. Naruto no había vuelto desde que salió del lugar, tal vez nunca volvería a buscarla en tanto ella no encontrara una solución. Solo una cosa se le vino a la mente, se vistió con calma y poniendo una suave bata blanca de seda, activo su Magenkyo Sharingan mirando fijamente al espejo. Naruto la había convertido en mujer, Naruto y Sakura la veían como una mujer. Sasuke debía morir, Sasuko debía verse a sí misma para el resto de su vida como lo que ahora era…

Simplemente una mujer.

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Naruto había dejado la casa luego de la charla en el baño. Tomó las ropas antiguas de Sasuke, su katana Chokuto, todas las armas, todos los vestigios que dejaron una vida de sangrienta violencia. Armó un paquete que llevaba entre las manos y en lo profundo del bosque, caminó en la claridad de la mañana que cada vez era más brillante.

Naruto no era un hombre inteligente, pero tenía una asombrosa intuición.

Sasuko era una mujer, en cuerpo y deseo. Pero aun recordaba al hombre que supo ser, y eso le fastidiaba. En otras palabras, le hacía sufrir. Sin embargo, terminado su ajuste de cuentas con los viejos consejeros, solo quedaba en Sasuko aceptarse a sí misma y su felicidad. Aceptar su nueva vida, enterrar el pasado. Para ayudar a esa cuestión, Naruto había tomado todas las pruebas que incriminaban a su esposa, y cavando un pozo de buena profundidad guardó en esa tumba de tierra los objetos que podían poner en problemas al naciente clan Uzumaki.

Luego de tapar el hueco, Naruto sacudió sus manos frotándola una contra la otra con satisfacción. El asunto terminado le daba cierta tranquilidad. Ahora, solo quedaba hacer un pequeño paseo por los bosques para rodear la zona del pueblo y volver junto a sus mujeres como si solo hubiera salido a estirar las piernas.

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La luz del sol acariciaba levemente la residencia, haciendo que por las ventanas abiertas se colara todo el calor necesario. Las dos mujeres se habían encontrado en el comedor entrada la mañana, desayunaron juntas y charlaron animadamente contándose cosas que habían sucedido en sus respectivas noches de bodas. Sasuko fue la que informó sobre el paseo de Naruto, había revisado la casa entera algunas horas antes y con su Sharingan lo pudo ubicar a lo lejos en el bosque. Era facilísimo para ella ver el chakra de su esposo. Gigantesco y siempre explotando como un geiser.

Sakura era la más conversadora, estaba completamente maravillada por la experiencia nocturna y Sasuko que la escuchaba con atención, guardaba silencio antes de aclararle que aún no había sentido casi nada de lo que Naruto podía hacerle. La bella mujer de cabellos azabache estaba vestida con una Yukata blanca como la nieve y sentada en una silla frente a los ventanales de la casa se dejaba peinar por Sakura cuyo atuendo era también una fina prenda estilo Yukata, pero de color verde claro y detalles en rosa.

-¿Has dicho que Naruto está en el bosque? –Preguntó Sakura mientras peinaba con dulzura el largo cabello de Sasuko- ¿Qué fue a hacer justo hoy a ese lugar?

-A veces necesita estar solo…-dijo tranquilamente Sasuko con su clásica voz neutra- elige el bosque porque entrenó mucho tiempo rodeado de naturaleza. Supongo que le ayuda a conectarse consigo mismo el estar en un ambiente así.

Sakura tomó de una mesita dos hebillas con las que domesticó el pelo de su compañera. Ya había pasado antes que teniendo dudas sobre Naruto, fuera Sasuko quien le quitaba esas interrogantes demostrando que esa seriedad y falta de emotividad, no venían de la mano con una indiferencia hacia su esposo. Sasuko tal vez no lo demostrara, pero estaba muy atenta a los pequeños detalles que definían a Naruto. Podía ser tosca muchas veces, incluso fría se podría decir, pero con Naruto esos retazos de su personalidad desaparecían entre las caricias.

-Muero por entrenar algunas horas….-dijo la morena- tengo que encontrarle una mejor variante al Chidori.

"Chidori", ese nombre del jutsu trajo a Sakura directo al recuerdo que no quería. Muchas veces desde que conoció a Sasuko, había tenido la impresión de conocerla más allá de esas primeras oportunidades. Tenía los mismos gustos en comidas que Sasuke, tenía actitudes sospechosamente parecidas a Sasuke. Esas impresiones se aplacaron cuando surgió el asunto del casamiento. Sasuke jamás haría esas cosas sucias usando un Henge tan solo para cobrar venganza. ¿Qué esta chica podía ser Sasuke? Realmente la posibilidad era imposible.

Sin embargo Sakura, curiosa como fue siempre, y decidida como nunca, se propuso desterrar para toda la vida esa duda. Decidió encarar una conversación que podía darle pistas sobre la verdadera identidad de Sasuko. ¿Qué pasaría si ella era realmente Sasuke? Solo Kami-sama lo podía decir.

-¿Dónde aprendiste esa técnica? –preguntó la rosa que seguía peinándola lentamente

-¿Te refieres al Chidori?

- No, me refiero al "Raikiri" –aclaró la pelirosa- es una técnica exclusiva de Kakashi-sensei. Solo Sasuke la sabía realizar. (Y solo él le llamaba Chidori)

-Me gusta más Chidori…-señaló neutral la morena- parece como si mil aves trinaran al mismo tiempo.

-Tú no puedes ser él….-balbuceo horrorizada Sakura- no es posible que seas él.

-¿Él? –Consultó la morena serenamente- ¿acaso es ilegal que Kakashi-Sempai me instruyera en el uso de su técnica? Naruto estuvo entrenando con su antiguo sensei y lo vi usar ese jutsu.

-¿A qué te refieres?

-Hace como 3 meses, -relató Sasuko nada nerviosa por las preguntas- Naruto y yo paseábamos por Konoha. Me presentó con su sensei Kakashi, ya me había contado muchas historias sobre el equipo 7. Así que me interesó verlos entrenar como justo se dio oportunidad al día siguiente.

-¿Has copiado su jutsu? –preguntó Sakura no muy convencida

-No….claro que no. –Sonrió apenas la morena- simplemente pedí que me lo enseñara. Ya que soy usuaria del Raiton.

Hubo silencio entre las dos. Sakura cavilaba en su mente y la idea de estar peinando a Sasuke era estúpida, pero no dejaba de revolotear su mente. Tenía que hacer algo, tenía que decir algo para desvelar ese misterio. Si algo caracterizaba a todos los Uchiha, era el orgullo. En Sasuke ese rasgo se multiplicaba por un millón. Tal vez si Sakura jugaba un poco con su memoria, podría encontrar lo que estaba buscando.

-¿Tienes idea de por qué Naruto, nunca habla demasiado sobre ese tal….Sasuke? –Interrogó la morena girando un poco su cabeza para mirar a Sakura detrás- ¿Acaso lo traicionó o algo así?

-Porque Sasuke es el idiota más idiota, de la historia de nuestra generación.

Sakura soltó ese insulto a propósito, quería ver alguna reacción extraña en la morena. Su intuición hacía tiempo que le indicaba algo extraño en el proceder de Sasuko Uzumaki. Al principio la mujer Uchiha no le daba demasiada conversación, pero con el paso de los meses, con las decisiones de casamiento y los preparativos de la boda. Sakura y Sasuko comenzaron a conocerse mejor y tenerse más confianza.

-¿Un idiota? –Susurró la morena sin emoción mientras Sakura terminaba de enlazar sus cabellos en dos coletas largas- ¿exactamente que les hizo a ustedes?

La pelirosa comenzó a contar todas las misiones y experiencias que tuvieron en el equipo 7. No oculto sus sentimientos por Sasuke cuando era niña y tampoco lo mal que le hizo el Uchiha cuando la dejó tirada en esa banca de la plaza para volverse renegado. Relató el asunto de la promesa que Naruto le hizo para traerlo, los años entrenando por recuperarlo, sus enfrentamientos con el que le trajeron mucho dolor. Sakura hablaba y lejos de inmiscuirse a su propia historia ya superada hace tiempo, trato de indagar las reacciones de Sasuko para conocer exactamente lo que escondía.

-Sakura….-dijo finalmente la morena para terminar la triste historia- te agradezco que me contaras sobre ese excompañero tuyo -hizo un segundo de silencio haciendo más profundas sus palabras- sobre todo porque no voy a poner triste a Naruto recordando a personas sin importancia.

-¿Sin….importancia? –balbuceó Sakura girando a la silla y mirándola a los ojos con seriedad

-Tú has dicho que ese hombre no supo quererlos. –Sasuko se puso de pie tomando del brazo a Sakura, caminaron hacia el comedor una al lado de la otra- también has dicho que Sasuke no pudo ver las cosas buenas que ustedes dos le ofrecieron libremente.

-Amistad, compañerismo, hermandad y tal vez amor. –Admitió la pelirosa- todos le querían, aunque él no supiera apreciarlo.

-Sakura…- se frenó en la caminata por la casa y la miro a los ojos- en honor de haberme contado esas cosas intimas, yo quisiera confesarte algo.

La pelirosa sintió un leve escalofrío, la alocada posibilidad era imposible. ¡Pero Sasuko tenía tantas cosas parecidas al antiguo compañero!

-Yo no soy….una buena….mujer. –Las mejillas de Sasuko se tiñeron de rosado levemente avergonzada- no tuve madre, ni padre. Ellos murieron cuando era muy niña. Y por lo tanto yo…

-¿Y tú….? –susurró la pelirosa sin entender

-No se comportarme como una mujer casada. Ya sabes, formalidades, seducir a Naruto. Esa clase de cosas.

Esas palabras fueron magia para Sakura. Era una chica, simplemente una joven confundida que nunca tuvo a su madre para instruirla. No sabía coser, no sabía bordar. Había aprendido a cocinar básicamente por estar sola. Su cabello era hermoso, pero no sabía cuidarlo como una señorita. No tenía los modales de una dama, era arisca y difícil de tratar. Era condenadamente hermosa, pero tal vez no sabía usar sus encantos de mujer para seducir a Naruto. Sasuko le estaba pidiendo ayuda, Sakura Uzumaki despejo sus dudas y sonrió dispuesta a colaborar.

La cena esa noche fue muy divertida, algo había cambiado en las actitudes de Sasuko. Las mujeres estaban de buen humor y se habían pasado la tarde practicando algunas costumbres de etiqueta que Sakura adiestraba para la morena. Sasuko se veía contenta, descubriendo un nuevo mundo y sintiendo cada vez más segura en los comportamientos correspondientes a la mujer.

Naruto se sentía feliz al verlas llevarse tan bien. Podía notar como Sasuko no se cuidaba de ser descubierta en su secreto. Los nervios de la mujer habían desaparecido, solo quedaba ella, solo disfrutando lo que ella tenía y lo que podía conseguir a futuro.

Sakura también se veía tranquila, trataba a Sasuko como una pequeña hermana a la que debía cuidar e instruir. Todos sus temores habían desaparecido, tenía una buena amiga, tenía el amor de un buen hombre. Tenía en definitiva, una futura familia.

Esa noche fue la pelirosa quien entendió lo que Sasuko necesitaba. Fingió estar muy cansada, y dijo que sería mejor para Naruto pasar la noche junto a su otra esposa. El rubio simplemente accedió presintiendo alguna cosa. Las mujeres decidieron entre ellas y el hombre les permitió hacer. Una sorpresa parecía gestarse para esa noche.

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Recostado sobre la gran cama boca arriba, Naruto puso sus brazos por detrás del cuello y esperó a Sasuko y lo que supuestamente había estado preparando para esa noche. Le pareció extraño que la morena pidiera a Sakura estar a solas él. Naruto suponía luego de la discusión en la mañana, que sería el mismo quien iba a tener a que acercarse a seducir a la esquiva mujer si quería intimar. Pero ella no pareció molesta, seria, arisca o cualquiera de los atributos bien clásicos de Sasuko.

La noche de luna iluminaba el cuarto. Naruto podía verla perfectamente desde que ingresó a la habitación. Se movía lento, como si estuviera acechándolo alrededor de la cama. El hombre estaba tan solo con unos bóxer negros bajo la blanca sabana. Cubierto hasta la cintura le sonrió bastante ansioso por ella. Estaba algo sorprendido del accionar de Sasuko, ¿apartar a Sakura por las buenas? ¿Estaba tratando de pasar una noche con su marido como una mujer normal?

-Espero que no tengas deseos de dormir…-sonrió suavemente Sasuko a lo que el hombre sentía los latidos del corazón golpear con fuerza- tengo ganas de…practicar algunos asuntos con mi marido.

-Se te nota diferente…-señaló Naruto viéndola arrodillarse sobre los pies de la cama- me estoy preguntando desde que volví a verte en el mediodía…. ¿qué ha pasado para tenerte de tan buen humor? ¿Qué hizo Sakura-chan para tenerte contenta?

-Le pedí que me contara sobre Sasuke Uchiha, -sonrió apenas la morena- ya que tú no hablas sobre él.

-¿De qué hablas?

-Sucedió algo extraño esta mañana cuando me dejaste en el baño. –decía la mujer arrastrándose por la cama y subiendo por sobre el cuerpo de su esposo- recuerdo que estaba molesta contigo, aunque no tengo memoria de la razón.

-¿No recuerdas porque estábamos discutiendo? –Decía Naruto algo preocupado y se fijaba embelesado la bata azul que Sasuko tenía entreabierta enseñando los pechos- incluso estoy sorprendido que pretendas… ¿seducirme?

-De esta mañana solo recuerdo poca cosa, -argumentó Sasuko sonriendo por las miradas profundas de su esposo- Salí después de darme un baño…

-Aja…-complementó Naruto viéndole descaradamente los pechos

-Me puse una fina bata cubriendo mi pecho…-se montó en la pelvis del hombre poniendo ambas palmas sobre el torso de su pareja.

-¿Y después? –Naruto estiro su mano derecha y abrió levemente la ropa de su esposa para tocar con dos dedos uno de los pezones.

-Y después….-finalizó la mujer- solo recuerdo estar viéndome a mí misma frente al espejo.

-¿Es todo? –la tomó de la cintura acercándola más firme sobre él, y sentándose parcialmente se abrazó a ella.

-Usando el Magenkyo Sharingan.

Naruto la miro con seriedad. Sabía que esos ojos de poder tenían grandes capacidades para jugar con las mentes. Pero suponer que Sasuko los usaría sobre sí misma, era algo que escapaba a sus cálculos.

-¿Usaste tu Genjutsu para olvidar? –Preguntó incrédulo el rubio mientras la mujer meneaba sus caderas contra la pelvis del hombre- ¿para olvidar qué exactamente?

-Mi pasado, lo que me hacía daño recordar. –se recostó sobre el cuerpo de su marido y usando las manos aparto la sabana metiendo su cuerpo semi desnudo bajo ella- lo último que viene a mi mente, cuando intento saber lo que ha pasado, soy yo misma frente al espejo. Me estoy diciendo… "no trates de recordar"

Naruto al fin lo comprendió todo, el creía haber enterrado a Sasuke en el bosque. Allí donde dejo sus pertenencias y armas. Pero Sasuko era quien definitivamente lo había acabado. Ella había sellado las memorias antiguas liberándose de prejuicios. Ahora estaba deseosa de vivir su nueva vida, y deseosa de ser mujer.

Algunas horas trascurrieron, juntos en esa cama. Naruto se encontraba entre los muslos de la mujer. Su cuerpo friccionaba duramente contra ella que no hacia más que entregarse al depravado instinto. Las manos de la pareja estaban con sus dedos entrelazados, los besos fogosos ahondaban en lucha de lenguas humedecidas, y repartiéndose caricias no dejaban de hacer el amor. No había tregua, no querían descanso. Sasuko deseaba profundamente a ese hombre, su vientre era fuego que no podía saciarse con poco.

-Te deseo…-repetía ronco de ansias Naruto

-Yo más….-susurraba cálidamente la mujer

-Te amo….-indicó soltando furiosas embestidas Naruto- voy a salir…..de ti.

-yo también te amo. – Afirmó jadeando por los impactos en su cuerpo- y no dejaré que te alejes de mí.

Las piernas de Sasuko se cerraron atenazando las caderas de su esposo. Naruto estaba a punto de correrse y tal como habían prometido hace tiempo, no lo haría dentro. Pero ella afirmó sus brazos al cuello de Naruto y decidida como nunca aprisionó a su hombre evitándole el escape.

-HAZLO…..-jadeaba revolviendo su cabeza angustiada por el deseo- DENTRO MIO. QUIERO SENTIRTEEEE.

-SASU...SASU NO….-gruñía Naruto tratando de soportar su inminente descargar- TU NO….TU ME HAS PEDIDO QUE NO….

-HAZLO NARUTO…..LO NECESITO DENTRO MIO. TE LO RUEGO, TU ERES MIO, Y SOY TUYAAAAAA

-OOOHH OH OOOOOOHHHH

-AAAAAHHHHHH

El calor inundó su interior, la presión era fantástica. Ambos amantes gritaron apasionados y Naruto apenas pudo sostenerse en sus codos a los lados de la mujer. Ella se afirmó enterrando las uñas y apretando con sus piernas fieramente. No lo dejaría ir, nunca más lo dejaría ir. Había permitido que él se derramara abundante en su interior. Ya no tendría miedo a ser mujer, ya no tendría miedo a ser mamá. Su esposo la iba a poseer para siempre, ella ya no lucharía jamás.

-Jódeme….-susurró al oído Sasuko fieramente- jódeme mucho Naruto. Necesito que sigas follándome. Quiero perder la conciencia. Por favor.

-Has….suplicado…-respondió apenas el hombre sorprendido y luego la miro con decisión- desde ahora en más, tú nunca perderás tu memoria. Desde ahora, nada de nuestras vidas será algo para que quieras olvidar. Eso te lo puedo jurar.

-Júramelo…..-dijo ella toda sudada y mirándolo a los ojos

-Te lo juro por mi vida –finalizó el hombre sonriendo encantador.

Los cuerpos sudados no se detuvieron. La noche era joven, había mucho por demostrar, mucho por practicar. Naruto y Sasuko Uzumaki tenían toda una vida por delante. La familia desde esa noche, estaba completa y con claras intenciones de incrementarse.

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En las sucesivas semanas que trascurrieron, Naruto comprobó que Sasuko efectivamente había anulado todos los recuerdos del pasado. Su memoria efectiva, estaba limitada al tiempo en cuando ella y Naruto habían retornado a la aldea de la hoja. Además, había impregnado su propia mente con recuerdos falsos que concordaban con las excusas inventadas por la pareja para todos los conocidos.

Sasuko descubrió a sus noche, muy excitantes. Y también a sus días interesantes aprendiendo cosas del hogar junto a Sakura. Naruto las llevó de paseo por varios pueblos y lugares hermosos hasta que cumplido el tiempo establecido, retornaron a la aldea de la hoja. Muchas cosas habían mejorado en seno familiar, mientras que por informes de Karin a través de los sapos, Naruto se había enterado de la revolución que causó la masacre de los clanes Homura y Koharu. Hubo muchos que pensaron en Sasuko Uchiha como la principal sospechosa. Había marcas de fuego en las estructuras atacadas aunque no se registró prueba de sangre o cabello alguno que pudiese indicar la presencia de la joven esposa en la escena del crimen. Karin formaba parte de la división de investigación y rastreo especial. Sus capacidades como ninja sensor y su relación directa con el héroe de guerra le habían abierto muchas puertas en la aldea. Karin con inteligencia y picardía, pudo desactivar cualquier línea de investigación que apuntara a la esposa de su primo Naruto.

Para explicar lo inexplicable, se dijo que Sasuke Uchiha podría estar involucrado. Sin embargo, sin huellas, sin rastros y sin poder detectar los destellos del oscuro chakra que poseía, cualquier intento de persecución resulto inútil.

Cuando Naruto y sus mujeres regresaron a Konoha, el rubio estaba listo para tomar todas las responsabilidades de Tsunade. Pasaron algunos meses y se estableció la ceremonia donde recibió el título de maestro Hokage y sexto líder. Para ese entonces, en la nueva mansión Uzumaki (antes mansión Uchiha) Sasuko recibió impactantes noticias de Sakura.

Había quedado embarazada, Sasuko sería la madre del primogénito en el clan Uzumaki. El resto de la aldea despejó todas sus dudas sobre la morena. Sakura quedó también esperando familia, tan solo un par de meses después. No era extraño considerando las "atenciones" constantes que ambas esposas recibían del Hokage.

El periodo de sangría que se había sellado con la muerte de los consejeros, jamás se repitió. Todos tuvieron un líder carismático y protector. Tuvieron a la mejor kunoichi medico de todo el mundo en Sakura, y nuevas generaciones de doctores que estarían en la vanguardia de la medicina durante décadas. Tuvieron a la mejor kunoichi sensorial de las aldeas ninja, que años después encontró el amor y se casó con un joven Hyuuga, luego de recibir la bendición de su primo. Naruto y sus esposas tuvieron nuevos niños Uzumaki, que desarrollaron el Sharingan en una rama y una increíble perfección en el manejo del chakra en la otra.

Y Konoha tuvo a la mejor líder del ANBU en toda la historia. Una que nadie conocía en persona. Se decía que podía crear ilusiones tan fantásticas, que ni sus más cercanos subordinados lograrían asegurar quien era ella. Se decía que vivía su feliz vida de civil y desde la oscuridad cuidaba las espaldas del Hokage, jurando muerte a quienes intentaran atentar contra él o la aldea. Se dijo que estaba condenada a servirle porque lo amaba. Nadie supo nunca sobre su identidad, salvo el sexto líder.

Una condena no siempre debe ser algo malo. Simplemente es el destino que te inclina hacia lo que inicialmente no quieres ir. Una condena te puede encerrar, pero otra condena tal vez te otorgue la libertad. Preguntar de quien fue la condena seria ahondar en cosas sin importancia. Solo sabían que estarían juntos para siempre. Solo sabían que estaban condenados…

A un final feliz.

Fin de la historia…