CAPITULO 2: EL MOMENTO DEL PECADO

Los días trascurrieron en un aire de absoluta normalidad. Sakura eventualmente, había sudado bastante ante los escasos y aislados encuentros casuales con el novio de su hija. Temía a la amenaza de ese joven, temía a ese video que podía aplastar su vida. Sin embargo, las actitudes de Bolt no parecían cambiar demasiado a los años anteriores. Frente a Sarada, se portaba amable con Sakura. Cuando por alguna razón se encontraban solos, simplemente su actitud era neutral. Ya no la miraba agresivamente, pero tampoco le había dicho nada de aquella noche de locura.

Tal vez….Bolt había decidido no volver a tratarla. No abusar nuevamente de ella.

Sakura con el paso de dos semanas, por fin pudo tranquilizarse. El joven Shinobi no la buscaba, no la atacaba, ni le había mencionado cosa alguna sobre la prueba en video. Era como una carta secreta, que Bolt había decidido no jugar nunca. Todo pudo continuar normal en la vida de Sakura Uchiha, como si nada hubiese cambiado. Aunque lamentablemente un evento, desencadenó la tormenta que tanto había temido.

Cierta tarde, Sakura había terminado con una seria de pruebas muy exitosas. Nuevos sueros vitamínicos podían derivar en un tipo de píldora de soldado capaz de brindar mejores condiciones energéticas para el usuario; sin el costo físico posterior que tenían las antiguas. Era una gran noticia. Digna de ser dada en persona al Hokage. Sakura fue con sus informes a la oficina, logrando entre charla y charla reír con Naruto, contándose cosas de la rutina diaria. El hombre parecía muy dispuesto a que la reunión no terminara. Tomaron un poco de té, que el Hokage pidió a su secretaria, y rato después estaban charlando muy íntimos mientras Naruto continuaba firmando informes en su escritorio.

De pronto, cuando las puertas se abrieron, no era precisamente Shizune que debía traer no se sabe cuál documento pedido anteriormente. Era nada menos que Bolt Uzumaki. Que portaba un reporte sobre la misión de su equipo. Tanto Naruto como Sakura, no se dieron cuenta. El Hokage sentado en su sillón, y ella apoyando el trasero a un costado de donde el líder firmaba sus documentos.

-Hokage-sama….-dijo Bolt, cuyo gesto se había trasformado en pura dureza- le traigo el reporte de mi misión.

Sakura aterrada, dio un pequeño brinco alejándose del escritorio. Ni siquiera se había dado cuenta de que tan cerca estaba con Naruto, hasta que la mirada de Bolt le recordó la traumática situación ocurrida hace semanas. El joven encaró a su padre, soltando una carpeta sobre el escritorio, sin disimular su molestia. Naruto no alcanzaba a entender esa actitud. ¿Por qué siempre Bolt parecía enojado con él? ¿Qué había hecho esta vez? Tratar con su hijo, siempre había sido un problema para el Hokage.

-¿Es todo? –consultó Naruto serio.

-Lo es….-definió el joven- Konohamaru-sensei está en el hospital por unas heridas. Nada grave. –Miró a Sakura de manera vacía, y finalizó- pero mejor será que vaya a visitarlo.

Naruto sonrió, despidiendo a su hijo. Su seriedad seguramente estaba indicada por la preocupación en su sensei. Konohamaru había hecho un gran trabajo entrenándolo. Antes era un niño-problema, ahora un Shinobi serio y responsable. Nunca había fallado en una misión desde que fue ascendido a Chunnin. Sakura en cambio, trató por todos los medios de no derrumbarse. La mirada de Bolt le había dicho todo lo que no quería saber. Salió prácticamente huyendo de la oficina, esbozando una excusa tonta. Naruto no entendía que pasaba, pero ella podía figurarse completamente. Tenía que hacer todo lo posible por hablar con Bolt. Tenía que alcanzarlo antes que desatara un desastre.

Bajando por el pasillo de la torre Hokage, ella lo vio saltar a un techo y comenzar a viajar para alcanzar la zona del hospital. Enseguida salió tras él, asustada. ¡Por nada del mundo debía dejar que ese niño buscara el video! ¡Tenía que calmarlo! ¡Tenía que explicarle que entre su padre y ella no estaba pasando nada!

Corrió lo más rápido que pudo, saltó entre los techos y poco a poco lo fue alcanzando. No podía gritarle, tampoco mostrarse nerviosa porque si de casualidad algún transeúnte la veía, sospecharía algo raro. Eran solo dos Shinobi saltado por los tejados, los dos yendo a la misma dirección.

-Bolt… ¡Bolt!…..-le decía ella acercándose más y más al Shinobi adelante- ¡detente!

El joven nunca se volteó a verla, si bien la escuchaba perfectamente. Al llegar a un techo especifico, se detuvo luego de caer del salto y frente a ellos, la calle que derivaba en el hospital de la hoja. Sakura por fin le dio alcance, y trató de tomarlo por un brazo para que la mirara directo. Tenía que explicarle para que no pensara en locuras.

-Bolt espera por fa….

El rubio se giró y quitándose del agarre que ella había practicado, le dio una tremenda bofetada de revés, que la hizo caer a las tejas. Estaba furioso, su chakra comenzaba a emanar porque el disgusto no le permitía controlarse. Sakura aun sentada en el techo, miraba asustada una situación saliendo de su control.

-¡no puedo creer que no escarmientes!-dijo Bolt visiblemente furioso- sigues rondando a mi padre, aun cuando te advertí lo que sucedería…

-Bolt no…

-¡Silencio! –le gritó el muchacho acercándose como un león a su presa- de ahora en mas no habrá más disculpas. No habrá más piedad. Parece que te prende el riesgo. Bien Sakura….tendrás mucho riesgo de ahora en más.

Y de un salto abandonó ese techo. Dejándola aturdida, y más aterrada de lo que nunca había estado en su vida.

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Algunos días después, precisamente en el horario de la cena, Sakura se encontraba en su residencia completamente sola. Sarada había salido en una misión con su equipo. Tardaría al menos una semana más en volver. En cuanto a Sasuke, no se sabía de el hacía tiempo, y tampoco había pista alguna de que fuera a regresar en la brevedad. Sakura se encontraba sola, tratando de arreglar lo poco sucio en la cocina, y dispuesta a irse a dormir luego de una jornada dura de trabajo.

Desde el evento en el techo frente al hospital, se había cuidado especialmente de no estar cerca de Naruto. Cuando debía ir por cualquier cosa a su oficina, simplemente enviaba a alguien más en su lugar, argumentando que estaba ocupada en el laboratorio. Las advertencias de Bolt la tenían en un estado de nervios continuos. Esperaba, desde hace días, que se supiera la situación de video. Esperaba su humillación pública, y el dolor de su hija. Pero hasta el momento ni noticias.

Los golpes en la puerta la sorprendieron. ¿A esa hora quien podía ser? solo había dos opciones. O era Sasuke, quien nunca se llevaba la llave de la casa y volvía a cualquier hora de cualquier día. O era Ino, que pasaba por vaya a saber que chisme. Su mejor amiga de toda la vida.

Abrió la puerta contenta, cualquiera de las opciones sería mejor que estar sola. El silencio de esa casa era doloroso, y cada vez se incrementaba con el crecimiento de Sarada. Pronto sería una especie de viuda con marido vivo. Era la elección que había tomado. Tenía que vivir con ello.

-buenas noches Sakura….-dijo un sonriente Bolt, que se presentó ante ella cuando abrió la puerta- ¿Está Sarada-chan disponible? Vengo a verla….

Ambos sabían que no venía a eso. Ambos sabían que la niña Uchiha no estaba en Konoha. Que no volvería en muchos días. ¿Pero que podía hacer Sakura? la mirada de Bolt era una gran amenaza. Tenía que ceder, tenía que tratar de encontrar la paz.

-Pasa por favor….

Se escuchó a si misma decir, dejándolo entrar finalmente. Una locura tras otra. Eso era su vida hace tiempo.

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Tanta humillación….

Su corazón latía muy fuerte. Apenas podía escuchar alguna cosa más que el latir desesperado en su pecho. La ropa que traía puesta era todo lo obscena que jamás pudo desear. Bolt le había ordenado vestirse así. Incluso le eligió ropa que Sakura no usaba hace tiempo, ordenándole que se vistiera en el baño. El la esperaba en el comedor.

Un pantaloncillo de licra que no usaba desde los 15. Y que ahora parecía un mini short que no dejaba casi nada cubierto. Un chaleco color rojo sin hombros, que apenas si cubría hasta la zona costal. Sin sostén, sus pechos se marcaban perfectamente atraves de la prenda. Trasformando el chaleco en una especie de top. Se puso su antigua bandana ninja, que servía tanto de vincha como para su "representación". Los guantes negros que supo usar para combatir, y unas coderas que también tenían funciones de complemento. Las botas le apretaban un poco, y por el paso de los años ahora hacían más visibles sus piernas torneadas.

Se miró al espejo, dándose terrible calor en el rostro. Su viejo atuendo sin la falda protectora, ahora con el crecimiento y los años, la hacían ver como una puta. Totalmente disponible para que cualquier bastardo la tomara. No parecía la señora Sakura Uchiha. Sino simplemente una puta barata, vestida provocativamente como Kunoichi. Como un disfraz obsceno.

Salió del baño, fue por el pasillo y bajó hasta el comedor. El muchacho la esperaba, como único integrante de un teatro privado. Sentado en un sillón, con una copa en la mano, y una cinta de video en la otra.

-guau….-dijo Bolt, y a continuación vació su trago de una vez- realmente te sienta de muerte. Quiero que camines por el lugar. Para verte mejor.

-Bolt….por fav…

-camina por el lugar…-le ordenó firme. No parecía tener paciencia para absorber búsqueda de piedad.

Tanta humillación. No sabía cómo hacer para cubrir su cuerpo. No era que estuviera desnuda, pero la ropa quedaba tan entallada, que no quedaba nada librado a la imaginación. Incluso sus pezones comenzaban a notarse por fuera del chaleco. Aunque pareciera enfermo, la situación la estaba excitando ligeramente. Poco a poco se calentaba.

-¿me darás el video?- consultó ella sonrojada, notando la cinta en manos del niño- por favor…hice todo lo que me has pedido.

-apenas estamos comenzando nena…-sonrió el- había notado que tienes un impresionante trasero antes. Pero con este atuendo….Kami…quiero que des un giro frente a mí.

-basta por favor…-dijo ella colocándose de manera que la mesa lograba cubrirla un poco- solo déjame sola.

-pero….ya estás sola…. ¿o no?

Bolt se puso de pie, sobre la mesa había dejado una botella de sake. Simplemente llenó su vaso, y dejó también cargada otra copa libre. Volviendo luego, a su posición cómoda en el sillón. Ella sintió una punzada de dolor. Pensar que pronto Sarada ya no estaría. Que sería una mujer madura que compraría otro lugar en donde habitar. Pensar que su marido casi nunca estaba en Konoha. Ella estaba como se sentía en el día a día, completamente sola.

-¿Por qué no te tomas una copa? –Le dijo el muchacho mirándola con deseo- y ven aquí…si tanto quieres este video.

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Otra vez entregada. Otra vez haciendo lo que ese niño quería. Con ese traje ceñido, ajustándola en todas partes. Arrodillada frente a él, habiendo desabrochando sus jean. Otra vez con ese enorme miembro entre los labios. Degustándolo, manoseándolo, chupándolo. Usaba sus manos alternándolas para masturbarlo. Pasaba su lengua por los testículos, hasta el glande y hacia abajo. Se lo tragaba con fuerza, tal vez un poco cachonda por la mescla de humillante vestimenta y sentimiento de lo prohibido.

-mírame a los ojos Sakura….mmmnn

Levanto la vista, fijándose en los ojos del muchacho. Azules y profundos. Mirándola con una carga de deseo como no recordaba igual. Se sentía bien ser deseada, después de tanto tiempo. Había pasado mucho tiempo desde que veía la pasión de un hombre por causa de su cuerpo. ¿Por qué nunca pudo ver esa mirada en Sasuke? ¿Por qué su marido jamás la había deseado tan intenso? Había visto esa mirada en Naruto, pero la sensación del contacto físico magnificaba el sentimiento. Naruto jamás se había atrevido a tomarla. No importaba, ya nada importaba demasiado. Ahora mismo, por culpas propias o ajenas, tenía la boca llena del miembro de un joven. Y no cualquiera….el novio de su hija, el hijo de su mejor amigo.

-chúpala con ganas nena….-le decía el joven, tomándola de los cabellos con su mano derecha y marcándole el ritmo- sé que puedes ser la mejor en esto.

Sakura no podía más. Sentía toda la presión de esa cosa en su boca. Decidió jugarse todo por todo, si lo hacía bien, antes que Bolt pensara en nada mas todo se habría terminado. Se metió el pedazo de carne lo más al fondo que pudo. A riesgo de ahogarse, provocó lo que estaba buscando desde hacía varios minutos. Bolt no pudo más que jadear duramente, y soltar la carga de su miembro justo sobre el rostro de la mujer que se había retirado a tiempo. Ella presionó fuerte en la base del pene para evitar tener que tragarse el semen, había calculado no solo el momento de la explosión, sino las consecuencias del después.

-aaaaahhhhhh-jadeó el joven sintiendo su cuerpo aflojarse totalmente.

Sakura lo había previsto así, lo retuvo excitado todo lo posible, aun al costo de estar totalmente caliente personalmente. Pero la intensión era lograr una gran explosión, y su posterior debilidad física. Así fue, como parándose con dificultad de su posición, la mujer se movió a un lado arrebatándole la cinta de video que Bolt dejó caer al suelo junto al sillón. Por la gran baja de adrenalina. El crujido de la cinta en el puño de Sakura, fue lo que hizo al muchacho bajar la cabeza y recuperar algo de cordura, aun sentado en el sillón.

Iba a matarlo. Ahora no existía la prueba que tanto había usado para amenazarla. Iba a matarlo por la humillación vivida. Bolt podía ser un Chunnin muy fuerte, pero Sakura era Jounnin y su fuerza en la corta distancia le hacía valer en un solo puñetazo, una victoria sobre cualquiera. Sus puños se cerraron, su mirada se volvió amenazante. Bolt sin embargo, aun sintiendo la hostilidad creciente en la mujer, nunca abandonó la cómoda posición pasiva.

-fue genial….-le dijo sonriendo- me obligaste a retenerlo mucho. Y lo soltaste violentamente, todo para obtener la cinta. Kami….eres sensacional.

-voy a matarte….-admitió seria.

-lo sé….

-¿y no ofrecerás pelea? –preguntó entre confusa y molesta la pelirosa.

-nena…estoy en tus manos. –respondió colocando ambos brazos por detrás de su cuello.

Algo no estaba bien. Nadie aceptaba la muerte de esa forma. Sakura estaba segura que Bolt conocía perfectamente su fuerza. No por nada la había drogado la primera noche que estuvieron juntos. ¿Realmente creía que no lo mataría? Por honor, una Kunoichi asesinaba por mucho menos. La había humillado horriblemente. Había traicionado a su hija. La había chantajeado para que se alejara de su mejor amigo. ¿Realmente no conocía Bolt las consecuencias de todo esto?

-¿al menos me dirás, porque razón vas a matarme? –de pronto le dijo el joven sorprendiéndola.

-¡estás de broma! –Gruñó furiosa la mujer, y se limpiaba el líquido seminal que rondaba su cara y cuello- ¡me violaste!

-¿hablas de lo que sucedió en mi casa? –Respondió tranquilamente el Shinobi sin moverse- tenía entendido que habías disfrutado tanto como yo.

-¡por supuesto que no!

Se hizo un silencio incomodo, el muchacho no dejaba de mirarla de arriba hacia abajo, incluso su "amigo" comenzaba a repuntar en dureza. ¡Era increíble que no se sintiera amenazado!

-no eres buena mintiendo Sakura….-admitió el rubio divertido- ambos sabemos que cuando fuiste a mi habitación…me usaste tanto… como yo lo hice contigo en la cocina.

El maldito desgraciado tenía un buen punto. Sakura no lo admitiría ni bajo tortura, pero en el cuarto usó todas sus armas como mujer para hacerlo gozar. Tenía la intención de mantenerlo apaciguado, pero también le sirvió a ella para descargarse. Hacia muchos meses que no dormía con Sasuke y se había sentido muy cachonda. El asunto de la cocina solo agravó la situación. Oculta en la excusa de evitar la furia de Bolt, también estaba esa mujer deseosa de buen sexo. Aunque fuera humillante hacerlo con un niño que apenas si rompía el cascaron de la pubertad. Y para colmo de males, Bolt había demostrado una tremenda resistencia. Sus fuerzas juveniles, su pasión, habían derivado en un cuarto lleno de gritos y corridas. Ella había partido de madrugada en esa ocasión, totalmente exhausta y cumplidamente satisfecha. Jamás lo iba a admitir, pero por dentro la verdad, era verdad.

Sus músculos perdieron tensión. Sus puños se relajaron levemente. El no presentaba ni una excusa para que ella descargara la rabia que portaba. Pensó en Naruto. El amor de su vida. ¿Realmente podía matar al hijo de Naruto? ¿Realmente podía causarle ese daño a un hombre que lo había dado todo por ella desde niños? Ni siquiera su orgullo como mujer, era suficiente para soportar esa visión de un Naruto llorando la muerte de su hijo. O peor aún, culpándola por ello.

-vete… ¡vete antes que me arrepienta! –exclamó rabiosa, pero controlando la ira- nunca más vuelvas a mi casa.

El joven se puso de pie lentamente. Acomodó su jean lo mejor que pudo para abrochárselo. También se arregló la camiseta que el fragor de la felación había quedado subido en su cuello. No parecía sentirse contrariado por la expulsión. Actuaba de una forma irritante, como si todo estuviera por debajo de sus cálculos.

-no quiero volver a verte cerca de Sarada….-le amenazó Sakura viéndolo tan tranquilo- ¿me has oído? Puede que yo me pueda contener, pero dudo que mi marido lo haga.

Entonces, Bolt emitió un gesto extraño. Sakura lo miraba de reojo, deseando que se fuera por la puerta cuanto antes. Su sola presencia la ponía en tensión. Pero el joven no obedeció. Se conducía por el comedor de la casa Uchiha, tal y como si fuera su dominio. Así, antes que Sakura pudiera siquiera razonar lo que estaba pasando, el joven fue a la Tv, descansado sobre un mueble frente a la mesa. Allí prendió el reproductor, y colocó una cinta, que como por arte de magia había aparecido entre sus manos.

El horror….

El miedo de verse a sí misma en la cocina de la casa Uzumaki fue tremendo. Pero la sensación de total desesperanza se multiplicó por mil, cuando en lugar de ver un video de la cocina; en realidad estaba presenciando unas tomas de la habitación de Bolt Uzumaki, la noche en cuestión. Sakura apoyó ambas manos en la mesa del comedor, sentía su cuerpo pesado y que se desplomaría en cualquier instante. Allí se veía a sí misma, ingresar semi desnuda al cuarto de un joven, y seducirlo para tener sexo. Se veía como verían quienes no conocían la historia completa. Ella, la madre de la novia de Bolt, en un ataque de celos, calentura, "crisis de los 40" o vaya a uno a saber cuál excusa; cabalgar al hijo del Hokage y gozar mucho por ello.

Sakura Uchiha ni siquiera notó la situación a su alrededor. Sus ojos estaban paralizados en la filmación. Ese niño la había engañado de manera monumental. El primer video no importaba, era el segundo quien la condenaría. Esas imágenes la mostrarían como una puta. Una mujer capaz de follarse al hijo de una familia amiga. Aparentemente porque sí. Sin ningún paliativo. En tanto, mientras la mujer se sentía totalmente devastada por lo que observaba al frente, por detrás se ubicó el muchacho, que enrollando su brazo izquierdo en el cuello de la fémina, la obligó a erguirse sorprendida. El cuerpo del Shinobi estaba pegado por detrás, y su mano derecha manoseaba sin tapujos los pechos apretando por el chaleco.

-Realmente creíste que me tenías…-susurró amenazante Boruto a su oído- puta de mierda…ni siquiera entiendes de lo que soy capaz. Tengo alguien de confianza con una copia, de nuestra actuación especial en mi cuarto. Si algo me pasa….

-por favor…..-gimió ella aterrada- no….

-eres mía Sakura….- respondió ronco el rubio- y esta noche….voy a marcarte para siempre. Esta noche lo entenderás. Eres toda mía.

Se separó levemente, asentando una mano en el cuello de la mujer la empujó violentamente hasta hacerle estrellar el rostro contra la mesa. La tenia bien sujeta, aunque ella pudiera moverse a un lado fácilmente si usaba su súper fuerza, o torcer el torso para desbalancear el control luchando. Pero su rostro quedó contra la madera, y podía seguir viendo la pantalla de Tv, mientras Bolt justo detrás, comenzaba a desvestirla. Ella no se movió, no ofrecía resistencia lo que estaba por suceder.

El joven se desabrochó el jean nuevamente. Y luego, mientras una mano retenía la espalda de Sakura contra la madera, la otra se apropió de la licra que oficiaba de short, para bajarla bruscamente. La humedad en el cuerpo de la mujer le había dificultado despegarlo. Estaba mojada. Muy caliente por la mamada y ni siquiera la ira le había reducido en excitación. Mientras los pantalones y la licra de ambos quedaron por la zona de los tobillos, el arma preparada de Bolt, se ubicó sin más dilaciones en las puertas expuestas de Sakura.

-estas tan calienta Sakura….-le dijo ronco el muchacho- estas preparada para aceptarme en tu interior.

De un golpe profundo la penetró duramente. Ella gritó, no tanto por el dolor que no fue poco, sino por la invasión que suponía a su ser. Dio un grito porque Bolt comenzó arando profundo desde el inicio. No le permitió acostumbrarse o acomodarse para los impactos, su cuerpo estaba siendo presionado hacia adelante, y sus piernas abiertas apenas, no tenían la fuerza para mantenerse estable y así combatir las sensaciones.

-que rico se siente putita….-gruñó furioso el muchacho soltándola de la espalda y afirmando ambas manos en las caderas- esta noche voy a ser tan apasionado, como lo fuiste en mi habitación. ¿Puedes verlo Sakura? –Le señaló mientras notaba que ella tenía la vista fija en la Tv- esa noche sí que la pasamos en grande. Estabas tan necesitada…

Se sentía morir de la vergüenza. Detrás de la Tv podía avizorar a lo lejos la puerta de salida. ¿Qué pasaría si justo esa noche Sasuke regresaba? Casi podía verlo, entrando y encontrando un espectáculo totalmente repugnante. El hijo de su mejor amigo y su esposa, follando como animales en la mesa del comedor. Ella asustada, pero no pudiendo casi contener lo bien que se sentía. "mírame Sasuke-kun.-diría perdida en las sensaciones- este niño hace lo que tú no puedes. ¡Mírame maldito desgraciado! Por tu culpa él tiene el control de mis deseos."

Su mente era un caos, ya casi no miraba aquel video en pantalla. En su coño había gloria, corrientes de placer que le hacían subir calores sofocantes. Se mordía los labios, cuando sus manos se afirmaron a los bordes laterales de la mesa dejando al muchacho hacerle todo. ¿Qué más daba? Ya la tenía en sus manos con esa maldita cinta de video.

-así nena así….-jadeaba Bolt detrás suyo- tu coño debe ser el mejor de Konoha. Ese Uchiha es un marica sin lugar a dudas. ¿Cómo puede dejar de follarse este coño, por tan solo una noche? –Sonrió perverso sin disminuir el ritmo de sus entradas- no te preocupes más Sakura…..te mantendré bien provista de ahora en adelante.

Ella no lo soporto más, se mordía los labios con fuerza hasta casi lastimarse. ¿Qué más podía hacer? Gozar, solo seguir gozando del duro miembro que la desbordaba por dentro. Reunió las manos a los costados del rostro apoyándolas sobre la mesa, haciendo fuerza dobló la espalda lentamente, sin atisbo de querer resistir, solo para cambiar un poco la postura.

-Bo….Bolt…..-jadeo el nombre de aquel joven suplicante, y arqueo aún más su espalda para ganar altitud.

-ven aquí preciosa….-susurró Bolt tomándola del cuello y obligándola a girar el rostro para besar su labios- voy a hacerte muy feliz.

"feliz" ¿Qué era ser feliz? ¿Era sentir un grueso pene frotando sus entrañas? ¿Era un niño chantajista que parecía conocer todos los trucos de la oscuridad? ¿Era ser violada por el hijo del Hokage? y la pregunta más terrible de todas…. ¿cómo podía estar disfrutando de lo que Boruto Uzumaki le estaba haciendo? Sakura tenía sus límites, como todas. Era una verdadera pena que hubiese pasado tanto tiempo sin sexo marital.

-oohhh ohh….OOHH SIII…..-gimió la mujer metiendo su lengua lascivamente en la boca del muchacho- hazlo bien maldito….hazlo duro….

Lo único que le faltaba al descontrol del momento, era obtener un permiso de acceso total. Las manos de Sakura apoyaron suavemente en los ángulos de mesa, su cuello girando hacia atrás, le daba la posibilidad de besar a su captor y explorarlo apasionadamente con su lengua. Bolt tenía una mano en su cuello, pero enseguida abandonó la presión en cuanto entendió la disposición de la fémina. Lo siguiente fue lo más candente, bajar la cremallera de su abultado chaleco, y liberar esos pechos para que botaran en el aire al compás de su excitación. Apretujárselos, retorcerlos, hacerla chillar como una cerda. Eso quería, que gritara como una puta.

-¡parece que te gusta! –Le dijo enardecido el rubio- ¡sabía que necesitabas esto putita!

-OOHHH SI BOLT….SIIII SIIIII OOOHHH CIELOS….NO TE DETENGAS AHORA…

Sus quejidos ya eran a todo volumen, incluso giró el cuello hacia adelante, porque todo su ser ya no podía actuar de ninguna forma alternativa. Las entradas y salidas constantes se hacían más ríspidas. Golpeaba en cada punto correcto, en cada zona adecuada. Se sentía genial. Así que apoyando los codos en la mesa, hundió la cabeza entre sus manos y dio rienda suelta al deseo.

-DURO BOLT…..DURO…..DUROOO…

El joven de 10 minutos, ya no podía más. Era demasiado caliente escucharla pedir sexo de esa forma. La había odiado, también la deseaba y finalmente una mortal combinación de ambas sensaciones. Bolt se apartó un poco dejando espacio para ahondar duramente con sus caderas. Asentó también ambas manos en la fina cintura de su víctima, a la cual sometió por los siguientes minutos a una violenta sesión de embestidas largas y profundas. Bolt tenía profundas contradicciones, quería hacerle daño a esa mujer, pero al mismo que gozara por ello. Luego de un tiempo indeterminado, los jadeos del joven se vieron interrumpidos por gemidos de suplicas en ella.

-no…..no….-decía bajito, hundida entre sus codos apoyados en la mesa- no puedo…..NO PUEDO…. NO PUEDO MAAAAAAS AAAAAHHHHHHHH

¡Que orgasmo! La cúspide de la humillante derrota. Sakura no había podido evitar acabar antes que su joven torturador. Gritó con fuerza, tratando de ocultarlo entre su boca y la madera de la mesa, pero claramente no tuvo éxito. Y peor….ese grito candente había obligado al muchacho a derramarse….sin haber logrado salir de su interior a tiempo.

-AAAAAAAAAAAHHHHHAAAAA

-¡SAKURAAAAA….!

Fue terrible. Sentir como un calor en forma líquida iba hasta el fondo. Sentir como el pene de Bolt soltaba todo, absolutamente todo en el interior de Sakura. Ella ya no pudo hacer más. Su cuerpo le abandonaba. Sus fuerzas se evaporaban, y el vientre asentado en la mesa guardó todo el peso del cuerpo muerto. Sakura sufrió una leve descompensación. Un desmayo digamos, mientras Bolt hacia todo lo posible para levantarse de su espalda, y dejarla respirar.

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Sobre el sillón largo a un costado del comedor, Bolt estaba sentado tranquilamente. Tenía a la mano una mesita pequeña, donde descansaba el vaso y la botella con sake. No era de beber demasiado, pero la ocasión merecía varias copas para festejar. A su lado, Sakura Uchiha estaba desnuda e inclinada sobre él. Ambos tenían la tv enfrente, un película cualquiera, sin ninguna importancia. Ambos estaban desnudos, y aunque no se decían nada, el bebía, y ella usaba sus manos para masturbarlo.

Él no decía nada, la dejaba concentrarse en complacerlo. Era muy obvio que la mujer, estaba desesperada por obtener más actividad sexual. Lo masturbaba de a ratos, y se inclinaba en otros para captar entre sus labios el arma del joven, dando profundas lamidas o furiosas chupadas. Cada tanto se erguía para mirarlo a los ojos. Tratando de obtener algún tipo de indicio para continuar la faena. Siempre le había deprimido muchísimo la indiferencia de su marido. Sakura recordaba en la fingida atención de ese joven en la Tv, como su marido la ignoraba aun teniendo sexo. Prácticamente tenía que caerle encima para tener acción. Una situación que fue desgastando la pareja, hasta el punto que ella había dejado de buscar cualquier contacto.

-Bolt….-susurró mirándolo a los ojos y masturbándolo duramente- yo quiero….yo quiero….aammn.

Él no decía nada, pero una sonrisita se le escurrió en el vano intento de fingir ignorarla. Tenía ambos brazos abiertos sobre el espaldar del sillón. Y por fin luego de un rato, se atrevió a mirarla nuevamente. Ella parecía perdida en sus propios deseos. No podían pensar mucho más allá de ese grueso falo que manipulaba para su placer. Quería ponerlo duro, quería que estuviera rígido para lograr el placer. Lo necesitaba demasiado como detenerse.

-ven aquí….-le dijo el rubio tomándola del cuello para besarla, y de las caderas para guiarla a sentarse sobre él.

Sakura obedeció mansamente. Tenía demasiada ansiedad, demasiados deseos perdidos. Sudaba de manera sexi y su cuerpo maduro de mujer candente aún tenía mucho por demostrar. Se montó sobre Bolt, y elevándose dejó caer su peso repartido entre las rodillas a los lados, y la punta del miembro que comenzaría la invasión. Ella gimió duramente, usando ambas manos se aferró a los cabellos del joven apretando con fiereza. La manos de Bolt la guiaban, bajándola adonde encontraría por fin el fuego, adonde podría hallar la satisfacción que tantos años le habían sido esquiva.

-así nena…..justo así….

-ahh ahhh mnnn mnnn

Subiendo y bajando. Sintiéndose morir del gusto cuando esa cosa la penetraba. Estaba muy mojada, demasiado caliente para razonar nada. Asentó ambas manos aun con sus guantes en los hombros del joven y comenzó a girar las caderas para hallar fricción, sin la necesidad de salirse. Las caricias del joven la recorrían entera. Las manos de Bolt eran osadas, acariciándole los pechos, apretándole el trasero, obligándola cada tanto a bajar su rostro para encontrarse en furiosos intercambios de besos. Sakura ya no luchaba contra las sensaciones. Las aceptaba, las disfrutaba, las estaba buscando con la intensidad de una amante devota.

-así nena….que rico….-le anunció el mirándola a los ojos con ardiente deseo- móntame duro. Sé que lo necesitas urgente.

Sakura casi no lo escuchaba. Estaba perdida en sus sensaciones personales. Seguía moviéndose a un ritmo lento y pausado. Gozaba la sensación de estar llena por dentro. De estar ocupada completamente por la erección de ese niño. ¡Maldito niño! Podía ser más joven que ella, pero era un estupendo amante. Sabia tocar los botones precisos de su excitación.

-vamos Sakura…-le ordenó endureciendo la voz- hazlo mejor….

Ella se vio sorprendida por una pesada mano en su glúteo derecho. Una nalgada dura que le hizo resonar todo su interior. En los ojos de la mujer resurgió una sensación contradictoria. Bolt pudo ver claramente que tuvo miedo, y al mismo tiempo le había gustado. Acto seguido, ella aceleró sus caderas, tomando mayor ritmo.

-¡te dije que lo hagas más duro! –reclamó el rubio y volvió a nalguearla fuerte.

-¡no me des golpes!…..-gruñó ella mordiendo sus labios, pero no dejaba de moverse y se llevó las manos a su propio cabello rosado, agarrándolo como si tratara de arrancárselos- ¡no lo hagas por favor!

-¡claro que si lo haré! –gritó ardiente el muchacho, y siguió dándole palmadas, alternando en un glúteo o el otro- ¡muévete perra!

Eso la ponía más caliente. No podía evitar el fuego que se formaba en su trasero, y en mescla de adrenalina y dolor, se trasladara a su coño poniéndola increíblemente a punto. ¡Kami-santo! ¡¿Qué era esa sensación?! ¿Por qué razón se estaba acercando al orgasmo tan rápido? ¡¿Por qué las nalgadas le hacían tanto daño y placer?! Su trasero estaba levemente enrojecido por el castigo, los pechos se sentía pesados y duros como piedras. Cada tanto en ellos, los manoseos del joven le hacían delirar. Sabía cómo poseerla, maldito sea que lo sabía. Inclinó su cuerpo hacia atrás, tensando la espalda y mirando al techo con claro abandono. Su mente estaba en blanco, no podía pensar en nada, el fuego la había quemado completamente.

-NO PUEDO MAAAAASSSSSS ME CORRRROOOOOOOOO!

Ni siquiera pudo escuchar el gemido ahogado del joven. Fue tan penetrante el grito de Sakura Uchiha que pudo atravesar las paredes tranquilamente. Se quedó dura, recibiendo en su interior la descarga profunda que el Shinobi había soltado nuevamente. Por fortuna era Kunoichi, por fortuna podía evitar el embarazo con chakra. Lo peor de todo, lo más prohibido, era lo que hacía más delicioso el encuentro. ¿Lo imaginan? ¿Embarazada del novio de su hija? ¿Embarazada de un sujeto que no era su esposo? ¿Embarazada de Boruto Uzumaki?

-in….increíble….-susurró el rubio todo sudado, sosteniendo a Sakura de la cintura para que no se desplomara hacia atrás y cayera al suelo- fue sensacional.

Ella tenía los brazos caídos a los lados, la espalda torcida hacia atrás, al igual que el cuello. Su cabello alargado en la espalda caía como cascada. Sus ojos cerrados, hubiesen mirado al techo de estar abiertos, su respiración no se podía regular. Era una puta. Se había entregado a ese niño completamente. Se calentaba con sus palabras, con sus miradas y caricias. Se había puesto muy cachonda con las nalgadas. Era una maldita masoquista. ¿Cómo pudo entregarse así? ¿Acaso ahora importaba?

-no….no puede ser….-dijo balbuceando la mujer que se le escapaban algunas lágrimas- esto no puede estar pasándome.

El joven aún estaba debajo de ella. Su miembro no perdía casi dureza, y con un par de movimientos retomaría a su disposición. Sakura se inclinó hacia Bolt, apoyando las manos pesadamente en el espaldar del sillón, a los lados del joven. Ayudada por sus rodillas y brazos, comenzó a moverse nuevamente. Mordiendo sus labios, mirándolo a los ojos con una mescla de desafío y molestia. Ya no podía detenerse. Ahora solo quedaba sacarle todo lo que pudiera a esa noche. Ya tendría tiempo para lamentarse en la mañana. Ya sería otro día para llorar en el baño su estupidez.

Esa noche… todo el resto de la noche…

Sería el momento del pecado.

Fin del capítulo.