CAPITULO 3: CELOS ENFERMOS
Sakura Uchiha no podía relajarse…
Alrededor de la larga mesa en la casa Uzumaki también estaba la familia anfitriona, Ino y su marido Sai, su esposo Sasuke y su hija Sarada ocupaban puestos. Comiendo y charlando despreocupadamente. El ambiente era ideal. Hinata era una estupenda cocinera y todo parecía perfecto. Naruto estaba de un gran ánimo. Ino y Sai conversaban alegremente. Incluso Sasuke gracias a la bebida, parecía más abierto que de costumbre a la comunicación. Sin embargo, Sakura Uchiha no podía encontrar comodidad, aunque todo pareciera ideal.
Su mirada lo quisiera o no, se desviaba invariablemente al otro extremo de la mesa. Allí su única hija Sarada, tenía una feliz conversación con el resto de los jóvenes sentados alrededor. Himawari, acompañada por sus dos compañeros de equipo. Y por supuesto Boruto Uzumaki.
Sakura lo quisiera o no, desviaba los ojos hacia ese joven. El ni siquiera la había mirado durante todo el almuerzo. Estaba junto a Sarada, sentados bien cerca y el muchacho pasaba su brazo izquierdo con familiaridad sobre el espaldar de la silla de su novia. Susurraban cosas, reían y charlaban en voz baja. Todas las mujeres alrededor del rubio, parecían hechizadas por sus sonrisas. Incluso su propia hermana menor. Sakura podía notar que no le apartaba la vista por casi nada del mundo. Aunque claro, no tenía que ver una cuestión amorosa en ese caso. Pero era bien conocido que Bolt siempre se había llevado a las mil maravillas con ella. Había tenido muchos problemas con Naruto, incluso a veces se había revelado ante Hinata. Pero Himawari era su adoración absoluta y ella también lo quería mucho.
-¿Sakura-chan? ¡Hola! ¡¿Tierra llamando a Sakura-chan?! –le despertó la voz divertida de Naruto frente a ella.
-ah…. ¿qué?...-espabiló ella sorprendida- ¿Qué pasa Naruto?
Las risas a su alrededor la sorprendieron. Se sonrojó levemente, entendiendo que no estaba prestando nada de atención a la conversación de adultos. Demasiado concentrada en mirar a lo lejos a Bolt. Demasiado concentrada en lo que había pasado durante las últimas dos semanas siempre que Sarada y Sasuke no estaban en Konoha. Días y noches, donde Bolt la visitó en la casa Uchiha. Donde tuvieron sesiones impresionantes de sexo. Drogas, alcohol, sexo y más sexo.
-deja de proteger a tu bebé frentona….-le susurró Ino, lo bastante fuerte para que todos los adultos cercanos lo notaran- no es como que Bolt vaya a devorarla o cosa alguna….ji ji ji.
A Sasuke no le gustó ni medio el comentario. Pero tuvo que ceder un poco cuando vio los ojos llorosos de Naruto por la risa. Incluso Hinata, que siempre era recatada y silenciosa, estaba colorada y sonriendo por los efectos del sake. Era un momento de intimidad muy lindo para esas familias amigas. Un momento de paz. Hasta Sasuke parecía admitir con sus gestos en esos momentos, que tenía su encanto ciertos aspectos de la vida civil.
Las charlas continuaron. La mesa dividía lo suficiente a los jóvenes de los más grandes. Sakura bebió bastante, más que nada para olvidar esas nubes que la molestaban. Estaba en la misma mesa con su marido, su hija, y el amigo de toda la vida que ella sentía debió ser su pareja. Además por añadidura, Bolt. Un hombrecito que la había follado de una manera difícil de olvidar. Todos juntos, como una bomba que podía estallar si alguien sospechaba algo extraño. Y ese joven ni la miraba. Como si nada de todas las noches de perversiones, hubieran existido.
Sakura había estado mirando a Bolt por demasiado tiempo. Se dio cuenta que todos podían sospechar por ello, y trato de distraerse fijándose en su propia copa. Estaba vacía, y ella necesitaba seguir bebiendo para olvidar. Sasuke tenía la botella cerca de su mano, ella lo miró levemente, pero el marido no le entendió o no le importó. Simplemente siguió concentrado en la conversación sobre misiones que estaba teniendo con Sai y Naruto. Mientras tanto, a lo lejos pudo ver una escena que le molestó muchísimo.
Sarada tomó su copa, y la movió notándola vacía. Entonces, Sakura observó como Bolt tomaba para si la botella lejana, para servir jugo de fruta gentilmente a su novia, y luego dejarla en la mesa lentamente. Bolt era atento con Sarada. La trataba siempre con cortesía, la rodeaba con su brazo y contenía. Le daba pequeños besitos cada tanto, mientras compartían cosas íntimas. Era sol y sombras con Sasuke.
¡¿Por qué?! ¡¿Por qué sucedía esto ante sus ojos?! ¿Por qué no lo había notado antes?
Se sentía una estúpida. Se sentía peor que nunca. Frente a ella tenía a Sai, que había sido un sujeto sin sentimientos. Y ahora era un amoroso esposo para Ino. También se lo veía a Naruto, que a pesar de parecer no amar a su esposa, la trataba como una reina. Nunca dejaba de ser amable con ella. ¿Y qué hacia el idiota de Sasuke? Ni siquiera era capaz de ser amable con su mujer frente otros. Se largaba a misiones lejanas durante meses. La dejaba sola, necesitada y cachonda. La dejaba sola para criar a Sarada. ¡Siempre la dejaba sola!
-¡Permiso! –Dijo Sakura parándose bruscamente, con ira oculta- tengo… que ir al servicio.
El resto de la mesa no le tomó demasiada atención. Les había sorprendido un poco la vehemencia del pedido. Pero Sakura había estado bastante desconectada de las charlas ese día. Simplemente debía tener uno de esos momentos incomodos para las mujeres. Tanto Naruto como Sai, notaron que a Sasuke le había importado poco y nada. Por lo tanto, debía ser un asunto sin peso.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Se miró al espejo del baño. Trataba de lucir más relajada y tranquila. Había usado el lugar, más por alivio que urgencia. Se humedeció la cara en el lavamanos. Buscaba serenidad. Mirándose al espejo comenzó a notar ciertos detalles de sí misma que eran algo… "diferentes". En primer lugar, su ropa escogida era un poco más recatada. Ya no le había interesado tanto lo que pensaran de su aspecto. Por ejemplo, había tenido poco contacto visual con Naruto. Se recordaba a sí misma, mucho más interesada en captar una mirada del Hokage hace como un mes.
Su mirada se perdió en sí misma. En sus ojos verdes. El recuerdo de ese fin de semana pasado. Las caricias de un joven que no era su esposo, ni el amor de su vida. Ese niño había dominado su cuerpo como quiso. Había saciado su juvenil lujuria y también la de ella. ¿Y ahora qué? ¿Simplemente jugaba al ser el novio perfecto para Sarada? ¿A fingir que no había gozado como un loco con ella? ¡¿Quién rayos se creía que era?! ¡¿Acaso creía que podía jugar con ella como si fuera una niñata?!
-Maldito…-se dijo mordiéndose de la impotencia- crees que puedes jugar así conmigo. Sin pagar las consecuencias. Pero no me controlaras más. No dejaré que entres en mi mente nuevamente.
A la salida del baño, Sakura se decidió a no ceder un centímetro más de sus pensamientos. Que Bolt fingiera que era el novio ideal. Que fingiera no haberla acariciado, no haberla follado en varias noches a lo largo del último mes, de caliente sexo sin tregua. Lo único que le había interesado al parecer, era alejarla del padre. ¡Y eso mismo iba a hacer! ¡No le daría más excusas para chantajearla! Si Bolt creía un sacrificio follarla, ella le aliviaría la tarea para siempre.
Las siguientes horas en la sobremesa fue de historias pasadas y risas. Las mujeres de toda edad, compartieron los quehaceres de la limpieza. Luego bebieron té, preparado como de costumbre por la buena mano de Hinata. Sakura olvidó sus dilemas personales por todo ese tiempo. Se concentró en lo bueno de la reunión amistosa. Hinata se veía más feliz que de costumbre, también Ino que con su típico humor, aportaba a la buena salud general. Las más niñas como Sarada e Himawari, ayudaban a las mujeres adultas mientras charlaban entre ellas.
Los hombres se dividieron en grupos. Naruto y Sasuke se dedicaron a sus "charlas personales". Sin dudas hablaban sobre la búsqueda sin tregua que el Uchiha tenía de los renegados de la última guerra. Pero Sai, tenía más interés de pasar tiempo a solas con Boruto. Estaban en el patio trasero de la casa Uzumaki. Aprovechando que todos los demás estaban distraídos con determinadas cuestiones.
En algún momento de las determinadas reuniones, Sakura salió por un pasillo directo al comedor. Estaba en la búsqueda de los hombres en la casa para ofrecerles algo de té. Tanto Naruto como Sasuke declinaron la idea, y continuaron con su planificación de misiones, sentados cómodamente alrededor del escritorio, en la oficina privada del Hokage. Para encontrar a Sai y Boruto, Sakura tuvo que buscarlos en el traspatio. Estuvo a punto de salir para hacerles la misma invitación. Los vio conversar muy seriamente, y más aún, observó que no estaban solos.
-Es un gusto volver a verte Bolt-kun…-le dijo la mujer sonriéndole suavemente-lo mismo para usted, Sai-san.
-Hanabi-sama….-asintió mirándola de lado el rubio- si busca a Ka-san…la encontrará seguramente en la cocina.
Sakura observaba la situación desde el interior de la casa. Algo en el gesto de Bolt denotaba que no estaba a gusto con la presencia de su tía. ¿La razón? Tal vez que Hinata no había quedado bien con su clan, al casarse con Naruto y tomar su apellido. Hasta donde Sakura recordaba, los Hyuuga nunca habían tomado demasiada relación con los hijos de Naruto, ya que no tenían el Byakugan como herencia. Los dos ninjas que le servían de acompañantes a la líder Hyuuga, se mantenían a pocos pasos de ella. Parecía todo muy formal, nada apto para una conversación de tipo familiar.
-una disculpa Sai-san…-apuntó Hanabi dirigiendo una fría sonrisa al moreno- me agradaría tener una plática con mi sobrino en privado. Si no es mucha molestia.
El moreno no pareció especialmente afectado por esta "expulsión". Por lo que sabía, Hanabi no tenía ascendencia alguna en la casa Uzumaki. Era incluso extraño, que estuviera dentro del traspatio. Se conocía que no tenía buena relación con Naruto. La pelirosa tuvo unos segundos de dudas, ¿sería correcto advertir a Naruto de la presencia de los Hyuuga en su casa? ¿O sería mejor aparecerse por allí, dando una excusa a Bolt para alejarse de quien al parecer no quería estar cerca?
- Tío Sai…-sonrió Bolt con un gesto forzado- me parece que podríamos continuar nuestra conversación dentro de la casa.
-no te preocupes….-respondió sonriente el pálido Shinobi- iré para avisar a tu madre, que tiene una visita. Así podemos continuar con lo nuestro.
El gesto de Hanabi fue de pura contrariedad. ¿Pero porque? Se preguntaba Sakura desde la ventana. ¿Acaso no quería ver a su hermana mayor? ¿Qué quería exactamente de Bolt? Al parecer por la postura del joven, no tenía una relación estrecha con la hermana de su madre. Más bien se podía decir, que la despreciaba.
-¿Sakura-chan que estas vien….do? –le sorprendió la voz de Naruto por detrás, y su timbre fue cortado por un carraspeo de frustración- ¿Cómo entraron a mi casa? –finalizó duramente saliendo por la misma puerta, justo en el instante que Sai ingresaba a la casa.
Sasuke, Sakura y Sai se quedaron mirando toda la escena desde el interior. Los tres observaron una escena algo incomoda. Hanabi y Naruto hablaron en malos términos. Al parecer, el Hokage no quería que ella hablara en privado con su hijo. A Bolt poco le importaban los desvelos de su padre, pero tampoco parecía caerle en gracia el interés que su "tía", tenía por hablarle.
-mejor me voy con Sarada-chan…-dijo Bolt despegándose de la fuerte discusión que comenzaba en el patio- esto no me interesa.
Hanabi le llamó la atención sin éxito, Naruto le interrumpió con seriedad; y mientras el joven se metía dentro de la casa ignorando a todos los que espiaban por la ventana lateral, siguieron discutiendo largamente. Todo pudo terminar en gritos y algo más, pero Hinata advertida de la presencia de su hermana, salió al patio para calmar los ánimos. Sakura se sintió intrigada por esto. Incluso Sasuke parecía bastante atento a la situación.
-¿deberíamos preguntar…?-consultó a su esposo susurrando, mientras Ino y Sai también hablaban en el comedor, también serios y entre susurros.
-Algo no está bien. –Dijo Sasuke lacónico- nunca he visto al Dobe tan irritado. Esa Hyuuga…
Sea lo que fuere, rato después Bolt y Sarada salieron de la casa tomados de la mano, dejando a la familia arreglar sus problemas solos. La joven Uchiha acompañó a su novio que no parecía con buenos ánimos. Sakura pensó, que tal vez luego podría averiguar más por intermedio de su hija. Por el momento, tuvo que simular desinterés cuando Hanabi, Naruto y Hinata regresaron al comedor para tomar una taza con té. Como si todo estuviera bien. Aunque claramente allí, había algo roto.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Las 2 de la madrugada en la casa Uzumaki…
Luego de una tarde donde hombres y mujeres estuvieron separados. Llegó la noche donde también compartieron en la casa Uzumaki, cena y copas varias. Tiempo después, Bolt y Sarada todavía no regresaban de donde fuera que hubieran ido. Hacia como una hora que Sai y su esposa Ino había retirado a su propia casa. Pero los esposos Uchiha pasarían el fin de semana completo en las habitaciones de huéspedes. Era una costumbre de ambas familias hace años.
Sakura había bebido mucho. En resumen, estaba cumplidamente ebria. Muchas de las cosas ocurridas habían causado un peculiar efecto en la mujer. El evento de la tarde que protagonizaron las hermanas Hyuuga y el Hokage, rápidamente quedó enterrado cuando la líder del clan se retiró a su barrio. La cena fue distendida y todos bebieron de más. Cuando por fin cada cual se retiró a sus habitaciones, la mujer pelirosa quiso intimidad con su marido. Se preparó en el baño, colocándose un conjunto sexi de ropa íntima.
Estaba cachonda….
Muchas razones la llevaban a querer buen sexo. El principal aspecto, era haber tenido que compartir almuerzo con el hombre que le había dado la follada de su vida. Así es… "hombre". Eso era Bolt a pesar de sus 17 años. Un hombre con todas las letras. En resumen, Sakura Uchiha necesitaba una atención especial de su marido. Aunque fantaseara insanamente con otro. Que las caricias de Sasuke borraran lo que había sucedido, y ya nunca más sucedería con Bolt.
La vuelta de Sarada no traería problemas. Ella dormiría en la habitación de Himawari y no tenía por qué interrumpir a sus padres. Así que Sakura se preparó con sus mejores armas. El más delicioso perfume, las prendas de encaje más sexi en color rosa, y sobre todo la firme disposición de obtener placer, así fuera por medio de la violación al esposo esquivo.
Lo intentó por varios minutos. Prometiendo y buscando placer. Sus manos bucearon entre las sabanas tratando de obtener colaboración. Sin embargo, lo único que consiguió fue un agrio "hoy no" que la dejó mirando al techo de la habitación sin obtener nada. Era terrible. Cuanto más tiempo pasaba, menos parecía estar casada con ese sujeto que dormía como tronco a su lado. Sakura intentó en su desesperación dormir. Pero el roce del calor a su cuerpo, le generaban la necesidad de explorar otras opciones para la satisfacción.
Ya en otras ocasiones lo había hecho. Ir al baño, y allí obtener de sus propias caricias lo que su marido no se ocupaba de saciar. Pensar en Naruto o Sasuke, y tal vez en una combinación de ambos. ¿Por qué no? Un trio….ambos hombres calientes haciéndole el amor con desesperación. Disputándosela como un trozo de carne. Mientras se masturbaba en ese baño, su mente negaba siquiera esa posibilidad de fantasía. ¿Sasuke y Naruto compartiendo algo? Improbable. Su esposo además, no estaba hace mucho tiempo interesado en ella. ¿Entonces solo Naruto? meterlo en la fantasía, con esa enorme energía que siempre le había caracterizado:
-Naruto….ahh...ahh…Naruto….házmelo duro….por favor…-gemía tratando de entrar en ambiente.
Ya estaba completamente desnuda. Recostada en el suelo y tratando que sus manos encontraran el fuego. No le importaba que estuviera en el baño de una casa ajena. Así de ebria y necesitada estaba. Se acariciaba los pechos, se tocaba íntimamente. Seguramente la suertuda de Hinata estaría montándoselo con su marido como Kami mandaba. ¡Qué buena fortuna tenia! Seguramente Naruto le hacia el amor todas las noches. Sin tregua, hasta la madrugada. Sakura se masturbaba pensando que tan solo por una vez, desearía cambiar roles con la mujer de Uzumaki.
Viendo que pasaban los minutos, y no encontraba la satisfacción requerida, decidió que a su fantasía de hacerlo con Naruto, sería bueno también agregarle a Hinata. ¡Eso podía funcionar! Los tres en la misma escena. Los enormes pechos de la Hyuuga, Naruto sometiéndola por detrás, mientras tocaba íntimamente a Sakura. Prometiéndole ser la siguiente en la lista. Y no lo harían solo una vez. ¡Serian muchas! ¡Toda la noche Naruto les haría el amor a las dos! Seria inolvidable.
-Olvídalo….-se dijo luego de un rato- como si la tímida Hinata fuera a acceder en algo semejante.
De pronto, escuchó un sonido de puertas deslizarse. Seguramente alguien se había levantado para ocupar el baño. Se puso de pie como rayo, comenzó a vestirse rápidamente y hasta se echó sobre los hombros una bata azul que cubriera sus prendas provocadoras. No podía arriesgarse a que fuera justo Naruto quien la viera en ese estado de calamitosa necesidad. Ya había estado cerca de hacer reventar a Bolt del disgusto, y no podía permitir que su padre se viera alentado a una relación que no podía existir. ¿Y si Sasuke se enterara? Sería un verdadero escándalo.
Sakura escuchó voces bajas. Pudo reconocer a Sarada entre los susurros. Al parecer, los jóvenes habían regresado a la casa Uzumaki. Luego de algunos minutos de incertidumbre, Sakura pudo notar que cada quien había ido a sus respectivas habitaciones. Era un alivio, que ninguno hubiera necesitado ingresar al baño. Eso había evitado un encuentro bastante incómodo. Ella estaba más que acalorada y encima había bebido lo suficiente como para decir una estupidez. Era mejor que su hija no la viera en ese estado.
Otra vez metida en la cama. Otra vez junto a su esposo y no podía dormir. Se aferró a él, tratando al menos de estar cerca y obtener calor. Tal vez lograría relajarse. Pero Sasuke como siempre, provisto de un terrible sentido de la oportunidad, se giró dándole la espalda. Eso la puso furiosa.
-¡¿Cómo se atreve?! –chilló en un pensamiento de la oscuridad.
Su mente volaba, tratando de recordar algún detalle que la mantuviera concentrada, para así cansarla y poder dormir. Lamentablemente, estar necesitada le llevó a pensar en aquella primera noche en esa misma casa. Cuando se levantó a la cocina para tomar algún analgésico. Cuando Bolt la tumbó sobre la mesa, y le hizo algo increíble. La tomó, de una manera forzada pero satisfactoria. ¡Y luego lo que sucedió en el cuarto! ¿Cuantas veces lo hicieron esa noche?
-Kami-dulce….Bolt…-pensaba la rosa y sus manos no se quedaban quietas- tu si sabes….
Luego de esto, dos más dos fueron cuatro. Caricias íntimas que por recatadas junto al esposo, no fueron suficientes para una explosión. Entonces, ebria por la bebida, molesta por las necesidades insatisfechas, fue lanzada por el deseo perverso. Se levantó de la cama, y con cuidado abandonó la habitación colocándose la bata que cubría sus sexi prendas. Si acaso Sasuke no estaba dispuesto a apagar este incendio, tendría que recurrir a otro hombre para conseguirlo.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Bolt Uzumaki no podía dormir. En la soledad de su cuarto, tenía pensamientos nada amables. Todo el día pudo ser perfecto. La reunión familiar había sido un éxito. Al parecer, Sakura Uchiha había resignado esas horribles actitudes que siempre ponían incomodos a los padres del rubio. Se cuidaba del contacto visual con el Hokage, no le sonreía ni le festejaba todo, tampoco le había estado mostrando un escote liberal. Si bien su maridito estaba junto a ella, esto sumaba a la causa de Bolt. En los últimos meses, la falta de contacto entre Sakura y su padre, habían conseguido que la casa Uzumaki estuviera en paz. Al parecer, el Hokage era incapaz de mirar a otra mujer que no fuera su esposa o la señora Uchiha. Sin dudas, el supuesto nuevo rechazo de la pelirosa esquiva, le hizo recapacitar y mirar lo que ya tenía. Bolt había sido entrenado para medir emociones por sus maestros. Y notaba, claramente una mejora en el ánimo de su madre, producto seguramente del abundante sexo.
Estando sus progenitores en paz, hacían que su querida hermana Himawari estuviera feliz. La familia se unía fuertemente por lazos que tal vez estuvieron a punto de romperse. Bolt sentía que había actuado correctamente al apartar a Sakura Uchiha de la ecuación. Sin embargo, las conversaciones con Sai-sensei esa tarde, habían derivado en conocer un par de problemas ulteriores, de los que también tendría que ocuparse.
Bolt Uzumaki no era un niño inocente como su padre. Había sido entrenado desde antes de convertirse en Chunnin, por el ANBU de Raíz. Si tenemos que describir su trabajo exacto actualmente, deberíamos apuntar que era un Chunnin de categoría, al servicio del Hokage. Pero además, espiaba y trabajaba para la nueva división ANBU de Raíz que Sai-sensei tenía a su cargo. Y el anterior Hokage Hatake Kakashi comandaba desde las sombras. Había sido entrenado en subterfugio, en combate, espionaje, rastreo y otras varias cualidades necesarias para el buen agente doble. Su trabajo era proteger al Hokage. Así de simple, protegerlo a Naruto, y cortar de cuajo cualquier movimiento civil que estuviera destinado a causar desestabilización en Konoha.
Así fue como entre otras cuestiones, se decidió atacar a Sakura Uchiha.
Sai le dio autorización, cuando supo que la relación entre sus dos ex-compañeros estaba tan cerca de pasar al sexo clandestino. Tal vez Bolt además de sus deseos personales, quería proteger a su madre y hermana, pero Sai en realidad quería resguardar la seguridad de la aldea. ¿Cómo podía causar lio ese entuerto amoroso? Simple y claro. Tarde o temprano, la trasparencia de Naruto se revelaría ante Sasuke y habría cuando menos un duelo a muerte entre los dos Shinobi más poderosos del país del fuego. ¿Conclusión? Sai le dio total libertad a Bolt para que coaccionara a Sakura, y así evitar ese problema.
La situación del almuerzo había sido un comprobante ideal para el líder de Raíz. Si bien Bolt, se había follado varias veces a la esposa de Sasuke y madre de su propia novia, jamás demostró el mínimo detalle durante el día, que hiciera pensar a cualquiera interés por esa mujer. Su esposa Ino además, le había hecho notar que era Sakura quien parecía inusualmente interesada por el hijo de Naruto. Lo cual por su propia lógica, solo podía estar relacionado con un sentido de "madre protectora" que había surcado por la mente de su mejor amiga. ¿Quién podía imaginar que la recatada esposa del ultimo Uchiha, se había trasformado en la puta de un joven Chunnin? ¿En la golfa de Boruto Uzumaki? Si una mujer tan receptiva como Ino había errado el disparo, Sai entendía que Bolt había realizado una misión perfecta. Y así se lo comunicó mientras charlaban en el traspatio.
El muchacho en esa noche de insomnio, recordaba con cierta satisfacción haber recibido cumplidas felicitaciones de Sai-sensei. Además, se le ordenaba resolver dos problemas más que rodeaban al Hokage, de los cuales en tenía cierta forma de injerencia. Boruto recibió un pequeño pergamino durante la charla privada, donde estaba su pago cuantioso, y la nueva designación. Ahora tenía rango de capitán entre los ANBU, aunque solo el líder de Raíz conocía su nombre verdadero y nivel real. Para todos los altos mandos de Konoha, Bolt era Chunnin al servicio del Hokage. Nada más que eso.
Bolt tenía una pequeña mesa tipo escritorio en su cuarto. Con un velador que daba buen volumen de luz sobre la lectura, pero tenue al resto de la habitación. Le dio un par de leídas a sus designaciones especiales. Las dos misiones tenían nombres propios. Ambos ninjas de Konoha, y ambos se estaban erigiendo en un problema. Por diferentes razones, por motivos distintos. Como fuera, Boruto tenía que planear para encargarse de ellos.
Como estaba en su propia habitación, y era una noche tan silenciosa como tranquila, decidió no dar más vueltas al asunto que tanto le había disgustado de su "tía Hanabi", y cambiándose de ropa opto por quedar tan solo con un bóxer negro ajustado y sin camiseta. Era una noche un pelín calurosa, pero nada fuera de lo soportable.
De pronto….el sonido de su puerta deslizándose….
-¿Qué haces…..aquí? –susurró el muchacho atendiendo a la visita.
Ella ingresó con la mirada de una tigresa. Tenía el deseo tan inflamado que parecía autista de cualquier reclamo. Sin emitir gesto ni palabra, se abrió la bata de seda azul, para dejar caer hasta el piso lo único que la mantenía recatada a la vista.
-Kami….-pensó Bolt, aunque sus gestos eran imperturbable- que mujer…
Sakura sonrió levemente, tal vez admirando todo lo que podía ver de su presa. Deslizó la puerta detrás de ella, cerrándola completamente. Sus prendas de encaje rosado apenas podían contener los encantos de la rosa. Podía levantar a un muerto con ese atuendo, y Bolt no era precisamente un cadáver.
-¿Qué haces aquí? –Reaccionó levemente el muchacho, viendo que ella avanzó un paso- ¿acaso no tienes una pizca de vergüenza? Tu esposo está durmiendo a unas puertas de esta habitación…
-Es su culpa que este aquí….-admitió ella avanzando lento, y viéndolo retroceder con cierta satisfacción- no es capaz de darme placer. Y yo lo necesito….no puedo dormir.
Bolt realizó un gesto de comprensión. No le sorprendía demasiado ese comentario de Sakura. Si había sido tan fácil tomarla en primer lugar, mucho tuvo que ver la escases de sexo marital. El joven se acercó a ella, y estiró una mano para acariciar la mejilla rosada de esa mujer. Ella apretó el rostro contra la mano, como un cachorro necesitado de afecto. Bolt la deseaba, intensamente. No podía dejar de desearla aunque también la había odiado. Tenía mucho de lo que había heredado Sarada como mujer, y era mucho más caliente que su hija. La joven Uchiha, tenía un dejo frio de su padre que sin embargo Bolt, se prometía deshacer entre caricias con el tiempo. Pero con Sakura, no necesitaba nada de eso. Tenía una hembra en profundo estado de celo. Dispuesta a todo. A cualquier fantasía obscena que cruzara por su mente.
Bolt no dijo nada, pero esquivándola se alejó de ella sorprendiéndola. Pasando junto, Sakura creyó que iba hacia la puerta para abrirla e invitarle que se marche. Sería un golpe de muerte a su ánimo. Que incluso quien hasta hace poco la había forzado a tener sexo, ahora decidiera echarla fuera. Pero en lugar de abrir la puerta, lo observó sellarla con un pergamino de silencio, que guardaba en el mueble cercano. No solo no iba a expulsarla, se estaba protegiendo de los futuros gritos por venir. Sakura observó por detrás de su hombro, todo ese movimiento con gran satisfacción.
-eres una verdadera puta…-sonrió el muchacho acercándose por detrás y rodeándola con sus fuertes brazos- ni siquiera tienes la decencia de contenerte, solo porque tu familia duerme a poco de aquí.
Comenzó a manosearla, le acariciaba rudamente los pechos, que estaban ya duros por la necesidad acumulada, le frotaba la pelvis contra su trasero y Sakura sentía morir del gusto. Recordaba ese enorme miembro, penetrándola duro, haciéndole estallar en orgasmos tras orgasmos. "acaríciame Bolt" quería decirle. "hazme tuya por favor"
-oh oh…Kami…..si….-gemía aturdida por los manoseos la rosa- necesito esto….
-que ropita tan sexi nena….-le susurraba ronco en el oído- ¿Acaso planeas algo perverso esta noche?
¿Qué si planeaba algo? Bueno, planeaba que Bolt la follara duro y largo durante toda la noche. Cosas así. Simple y básico como el deseo mismo. Obviamente no pensaba racional. ¿Pero quién podía hacerlo cuando el instinto lo dominaba todo? Ya tendría tiempo para sentirse culpable por la mañana. Ya tendría tiempo de llorar en la ducha para descargar su impotencia y frustración. Pero ahora….
-guau…-escuchó un leve respiro en su oído- tu coño parece un volcán….
Bolt no dejaba de presionar su cuerpo contra ella, parados en el centro de la habitación. Sakura había recostado la cabeza en el hombro del muchacho y estaba entregada a las caricias. Una mano del joven, seguía jugando con los pechos, mientras la otra había bajado para comprobar el estado de latente excitación. Si señores….estaba extremadamente caliente. Era una hembra cachonda a punto de estallar por la necesidad. ¿Importaba acaso que en este mismo cuarto, ella había filmado un video que la tenía prisionera? ¿Acaso no podía estar filmándolos de nuevo? ¿Importaba que lo hiciera?
-fóllame….-le ordenó ella jadeante- fóllame o te mataré.
La guio a la cama, tumbándola sobre ella. Sakura se colocó a cuatro patas y él se situó justo detrás, arrodillado y tomándola de las caderas. La mujer se erigió doblando la espalda, recordaba perfectamente lo mucho que había gozado con esta postura, sobre la mesa de su propia cocina. Ahora la suavidad del colchón protegía sus rodillas, y evitaba tener que pensar como estar parada mientras recibía placer. Bolt la tomó del cuello, obligándola a girarlo hasta que las bocas se entrelazaron furiosas.
-me amenazas ¿eh? –Le decía el joven entre besos y manoseos posesivos- ¿acaso crees que puedes darme ordenes? No me hagas reír…
Siempre la trataba así. Rudo pero controlado. Ella debería tener más control por la diferencia de edad, pero simplemente la relación marchaba por terrenos exitosos siendo Sakura la sometida. Había pasado demasiados años bajo la helada indiferencia de Sasuke. Ahora quería algo distinto, anhelaba aun en un nivel inconsciente, ser perseguida, dominada, sometida sexualmente. Que su hombre la domara, como a una potrilla salvaje.
-uuuummm Bolt…..así….jódeme….-le reclamó ella entre suspiros, cuando estando en posición de perro, sintió que su braga era desenganchada de los tirantes y bajada hasta las rodillas- ¿Qué esperas?
-tienes un estupendo trasero….-admiró el desde atrás- creo que esta noche….voy a follarlo con fuerza.
-¡eso no! – Dijo ella alarmada- oouummm… mételo por donde siempre. ¡Hazlo!
-no tengo ninguna prisa, -se divertía perverso el rubio- no pienso terminar esto rápido.
-¿Qué….haces? –Balbuceó ella mientras el joven la tomaba de las caderas tumbándola en el colchón de lado- ¿Qué esperas?
El muchacho estaba arrodillado frente a ella, aun no se quitaba su bóxer negro, aunque la erección que guardaba era más que evidente. Su mirada y su sonrisa enseñaban un placer controlado. Era un espectáculo demasiado tentador para Bolt. Tenía a una mujer madura en su propia cama. Curvas generosas, aspecto de veinteañera, cabello exótico y sedienta de atención sexual. Pero el rubio quería más, ya había tomado varias porciones de Sakura en los sucesivos encuentros, pero siempre buscaba algo más.
-juguemos…-pensó el rubio- veamos que te ha traído realmente a mi cama.
La tenía a disposición. Tumbada de lado y deseosa de contacto. Pero en lugar de comenzar a saciarla, se dedicó a provocarla. Con las caderas se afirmaba por debajo, rozándola con sus manos, penetrándola con los dedos. Colocaba su índice en el pequeño ano, amenazando con entrar por ahí. Mientras su otra mano recorría la zona más húmeda en la mujer. Que gemía aturdida e indefensa. Desde su posición en la altura, Bolt podía ver cada gesto de la mujer que parecía querer devorar la almohada.
-pareces necesitada Uchiha-san…-le decía el joven sin dejar de tocarla- pero no eres amable para pedir por placer.
-no….no…-jadeaba ella moviendo sus caderas tratando de obtener más roce- no hagas eso… ¡no me hagas esperar!
-como si me importara lo que su majestad quiere –respondió rozándola más fuerte- no te comportas tan ruda con tu marido el frígido ¿verdad? Ni siquiera me has puesto a punto con una buena chupada. ¿Crees que estas en la cama del capitán invierno? Aquí las reglas las pongo yo, nunca lo olvides golfa.
Ella sintió un escalofrió terrible, esas palabras la humillaban y al mismo tiempo encendían todos los botones de su excitación. ¡Kami que sensación terrible! Ese maldito muchacho estaba frotando con dos dedos en la entrada de su trasero. Intentando abrirlo, intentando vulnerarlo. ¿Realmente le iba a permitir esas libertades? ¿Podía prohibírselo si quisiera?
-¿Por qué has venido a mí, Sakura? –Sonreía divertido de los gemidos atormentados de la hembra- dímelo….o será largo el camino hacia el placer. Te he notado nerviosa durante el almuerzo. Nerviosa y molesta. Se supone que estuve obligándote a follar estas semanas pasadas. ¿Entonces qué haces aquí?
-¡No! –cabeceó ella aturdida, y su cuerpo se balanceaba al ritmo que el imponía- ¡no son celos!
-¿Celos?...-preguntó Bolt complacido, mientras la punta de su dedo índice se abría camino en el ano de Sakura- ¿Quién habló de celos? ¿De qué puedes tener celos, Uchiha-san?
-más Bolt….-gimió ella cachonda-muévelos mas o me volveré loca. ¡Mueve más tus dedos!
Se refería a la mano izquierda de Bolt. Esa que frotaba su vagina con intensidad media. Ella no podía pensar en algo más allá, de esa mano. De esos dedos que tenían la misión de mantenerla encendida.
-primero hablemos de tus celos….-decía el rubio entretenido con esa confesión interesante- ¿de que estabas celosa Sakura? ¿Tenías celos de Sarada-chan?
-no le digas así… -pensaba la mujer perdida en sus deseos.- No uses el chan en su nombre.
Le recordaba sus terribles decisiones. Ese "chan", era la forma del cariño que debió aceptar en Naruto. Le recordaba que estaba casada con un hombre, cuyo escaso interés sexual la había terminado lanzando a los brazos de otro sujeto. Sakura sabía que tenía su parte de culpa por ceder así. Pero lo aceptaba. Así como entre caricias fogosas y apetitos no saciados, comenzaba a aceptar que le había molestado muchísimo el asunto de la copa. Ver la amabilidad que Bolt tenía, cuando estaba con Sarada. Lo feliz que su hija era. ¡Y ella arruinándolo todo! ¡Captando el placer que debía ser para su hija! ¡Tomando los deseos que tenían que ser para Sarada!
Y por otra parte… su lado oscuro no paraba de gritar…
¡¿Por qué debían ser para Sarada solamente?! ¡¿Acaso ella no tenía igual derecho a sentirse amada?! ¡ ¿NO TENIA DERECHO A SER COMPLACIDA?!
Bolt era para Sarada, lo que Naruto supo ser para ella. Sakura no podía evitar pensar, que de alguna forma estaba tomando parte de una segunda oportunidad. Y tenía celos, celos de su hija que desde el comienzo había acertado completamente. Que había elegido al hombre que la haría feliz. Sin dudas, sin terceros. Sin dejarse llevar por idiotas que eran serios, fríos y hasta en apariencia mejores Shinobi que Bolt. ¿Qué importaba eso?
-SIIIII ESTABA CELOSA…..AAAH…..AHH…. –estalló cediendo.
-¿Celosa por mí? –insistía Bolt manoseándola más duro por ambos orificios.
-SI LO ESTABAAAA... AAH... AHH…-chillaba perdida la rosa- NO ERA JUSTO QUE NO ME MIRARAS…NO ERA JUSTO QUE LA ABRAZARAS….NO ERA JUSTO QUE LE SIRVIERAS SU COPAAA.
Bolt estaba bastante confundido por esa confesión. Pero también fascinado. Mientras seguía razonando las palabras atormentadas de Sakura, aceleró el ritmo de sus dos manos y finalmente provocó en ella el orgasmo tan macerado. Sakura se corrió gritando ahogadamente, mientras su vagina expulsaba jugos de amor abundantes. Ella hundió el rostro en el colchón, mientras su cuerpo se convertía en gelatina, desmoronándose largo a largo en la cama. Bolt cambió de posición, moviéndose para sentarse de lado junto a ella. Y su mano no detuvo su accionar en el trasero de la mujer. El dedo índice siguió entrando y saliendo, aunque por la explosión anterior ella apenas lo vislumbrara.
-interesante….-dijo el rubio ya bastante excitado- tenemos al parecer, una mujer que quiere robarle el novio a su hija. –Metió un segundo dedo en ella, haciéndola gemir fuerte- no pareces tener límites…Uchiha-san.
"no" quiso decir Sakura, "no quiero robarle el novio a Sarada". Pero entre su mente obnubilada y su boca llena de lamentos se perdían las palabras. No podía articular nada, su culo se estaba aflojando y lo forzado comenzaba a ser rítmico. Antes sentía una invasión seca, pero ahora había una sensación de humedad combinada a estar siendo "raspada" por dentro. Bolt utilizó algunos flujos de la vagina, para llevarlos al culo y así conseguir lubricidad.
-supongo que solo esto nos queda….-le confesó Bolt, mientras ella no podía ni moverse boca abajo- tendré que partirte en dos, para que al fin tengas algo de respeto.
-eso no….-balbuceó ella agobiada- todo menos eso.
-así no se hace una petición Uchiha-san…-sonrió Bolt y ella por fin pudo girar el cuello y mirarlo de reojo entre sus cabellos rosados- parece que solo tú quieres divertirte, eso no es amable.
Ella recuperó algo de fuerzas, y sentándose en la cama, condujo a Bolt para que se recostara boca arriba en ella. Luego, tirada junto a él, le bajó el short negro tomando ese enorme pene para llevárselo a la boca con lujuria. Tenía esa expresión de niña violada que a Bolt volvía loco. Pero mamaba con decisión, sin que por ello hubiese evitado que los dedos del joven siguieran hurgando en su agujero prohibido. Ahora el acostado, y ella sobre su pecho bajando la cabeza con ritmo para masturbarlo. Una gran mamada, la cual a pesar de tener dos dedos en su culo, hacía con gran pericia.
-No Bolt….-se detuvo a mirarlo un instante- deja de tocarme ahí.
-Shhhh….-le hizo callar él, conduciéndola de los cabellos a continuar la felación- tu ocúpate de ponerme a punto. Te va a encantar….eso tenlo por seguro.
Sakura dejó escapar algunas lágrimas de impotencia. Seguía con ese pedazo enorme entre sus labios, que cada vez estaba más duro y rico. Antes, nunca hubiera pensado en hacerle eso ni siquiera a Sasuke. Ahora, poco a poco no le había importado. Ese niño le estaba enseñando placeres hasta el momento prohibidos en la mente de la mujer. Él tenía el control, y eso por sobre todo la ponía muy cachonda. De seguir así, iba a desvirgarle el ano y ella se volvería loca. El problema no era que no iba a gustarle según Sakura. El gran problema era que seguramente le encantaría. Lo cual convertiría su cuerpo, en propiedad de Boruto Uzumaki. ¿Cómo poner un límite luego de eso?
-nunca he podido pensar que fueras mujer celosa….-se divertía el joven- me chupas con desesperación. ¿Tienes miedo de que deje de follarte? ¿Tienes miedo de volver a no saber que es el sexo durante toda una noche?
Si lo tenía. Desde que su marido regresó hace días, Sakura había acumulado calor como una hoguera. La imposibilidad de obtener alguna visita de Boruto estaba pasándole factura. Sasuke solo había consentido una noche estar con ella. Fue un placer transitorio que ni siquiera le permitió sentirse mujer. Es que Sasuke, poco le importaba algo más que su propia satisfacción. Y Sakura se había mal acostumbrado a horas y horas de intenso sexo con un Uzumaki de sangre joven. Brusco por momentos, pero nada dispuesto a gozar solo. Lo cierto era que, Bolt jamás la había dejado insatisfecha. Siempre se había asegurado de abdicarle tremendos orgasmos. ¿Cómo resignarse a vivir la vida sin ese placer? Aun midiendo el riesgo en escalas kilométricas.
-humm….-gimió el joven pero se mantuvo serio- creo que será lo mejor… –ella seguía chupándolo con fuerza- ya que no me has pedido las cosas con respeto. Imagino que lo mejor será dejarlo para siempre.
Sakura elevó la cabeza aturdida. Lo miró a los ojos, mientras sus manos rodeaban ese gran miembro rígido. Lo miró, con un terror animal en la vista. Como si Boruto hubiera decretado su muerte en lugar de lo esgrimido. El joven se mantuvo serio, pero por dentro sonreía notando que había causado el efecto deseado. Ella necesitaba de esto. No era una mera descarga por venganza al marido indiferente. En pocas semanas, se había vuelto dependiente del placer obtenido.
-¿Qu….qué? –susurró ella aturdida.
-no lo sé Uchiha-san…-apuntó el rubio serio- no pareces muy agradecida por mis caricias. Es como si estuvieras aquí en mi cuarto por obligación. ¿Para qué continuar con esto?
-pero si no lo hacemos….-se defendió ella con nervios- tu padre y yo…
-Y yo puedo presentar el video que aun guardo… –Añadió el joven como conversación catedrática- siempre me has dado la impresión, que supone un enorme sacrificio para ti estar conmigo. Te quitaré ese peso de una vez. No te metes con el Hokage, y nunca se sabrá nada del video. Palabra de honor.
¿Y ahora? ¿Acaso podría detenerse aunque el la dejara irse? ¿Cómo explicarle que necesitaba el placer? ¿Cómo hacerlo sin tirar por la borda los últimos resquicios de autorespeto? El joven no se movía de su postura rígida, aunque su miembro estuviera tan firme que probablemente le dolía. Sakura lo tenía entre sus manos, los dedos que tanto le habían calentado el culo ahora se habían detenido. Ella estaba recostada casi sobre él, esperando que algo suceda para que Boruto reconsidere la locura de detenerse.
-no podemos parar….-dijo ella finalmente, entrecortada- no ahora.
-es ahora o nunca…-definió el- será lo uno o lo otro. No necesito una esposa Uchiha-san. Ya tengo a Sarada-chan, que tendrá ese lugar en mi vida. Aunque sexualmente ella no este activa por el momento. Tengo la paciencia para esperarla hasta que se sienta lista para dar el paso.
Kami, esto era el infierno. Sakura veía toda la vida pasarle por delante de los ojos. Se veía a sí misma, cuando su hija viniera a contarle la experiencia de su primera vez con su novio. Cuando se comprometieran, cuando se casaran. Sakura veía a su hija sonreí satisfecha por el abundante sexo. La veía embarazada muchas veces y llena de hijos sanos. Una familia enorme, una mujer feliz. ¿Y qué sería de ella? ¿Espiaría a su hija con el marido, mientras hicieran el amor en el cuarto de al lado? ¿Se masturbaría escuchando los gritos de Sarada? ¿Desearía por siempre estar en lugar de su hija? ¡Eso no podía suceder! ¡Era una locura! Finalmente, sintiéndose una basura humana, dijo lo que debía decir en el momento:
-no quiero que esto termine…-bajo la vista dolida- ha…..haré….lo que quieras….
-¿Perdón? –Dijo él, neutro- ¿Me repite la respuesta?
-Yo…dije….-se sentía tan horrible, tan humillada- yo…haré…lo que quieras. Ahora…y siempre.
-Lo que yo quiera…-indicó Bolt y esas palabras le sabían a gloria- entonces, creo que nuestra relación no puede continuar igual. Sarada-chan es mi novia. Y pretendo que sea mi esposa algún día. Por lo que no necesito otra esposa. Y tampoco me apetece ir de putas por ahí.
Sakura sentía que su corazón fallecía. Sentía que iba a morir cuando las imágenes se multiplicaban en su mente. ¿Estaría condenada a ver la felicidad de su hija desde lejos? ¿A saber cuánto placer ella obtenía, sin poder alcanzarlo?
-Pero…-añadió Boruto con cuidado- también comprendo que ella sería muy feliz, si viera contenta a su madre. Así que…Podrias ser mi amante. ¿Qué dices a eso Sakura? ¿Quieres ser mi amante por siempre?
Y la respuesta esperada llegó. No era como que la mujer tuviera mucha opción. El la había doblegado con paciencia en las últimas semanas. Exponiendo sus debilidades, fustigando sobre su vida, debilitando su mente y derribando barreras de moral. Sakura Uchiha sería su amante. Ya no había mas camino que ese. Los celos enfermos, la habían arrastrado finalmente a esa situación. Nunca debió ir a ese cuarto, y paradójicamente, jamás hubo posibilidad de que no fuera. Sakura se apartó del chico, poniéndose en posición de perro le expuso su retaguardia con servilismo. Ya no podía escapar:
-Bolt-kun…-susurró totalmente avergonzada mientras exponía su ano a la invasión- soy tuya. Tómame por favor…
Y era suya. Mientras el joven se arrodillaba tras ella, y la penetraba lentamente por el culo. De ahora en más Sakura le pertenecería. Mientras ella gritaba presa de un dolor intenso, que se mesclaba con placer. Se podrían decir muchas cosas de ahora en más. Por ejemplo…
Que Sasuke Uchiha se fuera al cuerno con su frigidez…
Que su padre el Hokage se aguantara las ganas de tener a Sakura por siempre…
Que Sarada-chan nunca lo averigüe, o ambos se condenarían…
Ya nada entre ellos se podía interponer. Sakura y sus celos enfermos, ahora le pertenecían.
Por siempre…
Fin del capítulo.
