CAPITULO 4: "NUESTRA FAMILIA"
-Santo Kami-sama….-dijo uno de los jóvenes del grupo- acoge mi alma que voy hacia el cielo...
Bolt estaba almorzando con algunos compañeros de su generación en Ichiraku. Uno de ellos, soltó esta frase con un exagerado gesto de derrumbe. Todos al momento, con más o menos disimulo, voltearon a la calle para ver pasar a dos mujeres de infarto. Ino Yamanaka y Sakura Uchiha cruzaban por esa calle dejando un sinfín de pensamientos calientes en los hombre a su alrededor. Ambas eran un sueño. La señora Yamanaka tenía una figura envidiable, y siempre iba vestida para matar. En cuanto a Sakura Uchiha, aun ocultando su cuerpo con esa bata del hospital, tenía una falda que dejaba al descubierto una linda escena de sus piernas. Además de contar con un trasero imposible de disimular aun por la ropa.
Los muchachos rieron. Siempre le molestaban a Bolt con el asunto de su suegra. Siempre hablando obscenamente sobre comprobar si era pelirosa natural. Siempre deseándola, y solo eso nada más. Pero Bolt, si bien fingía estar en calma e ignorar la situación, no podía dejar de sentir satisfacción al recordar que efectivamente, el conocía cuan "natural" era el rosa en su suegra. Había tenido buenas pruebas de ello.
-Oye Bolt….-le dijo alguno de sus amigos- confiésame algo. Digamos por un momento… que ese mujeron que es madre de tu novia, esta ebria en alguna fiesta y necesita buen sexo. –Todos le miraban expectante- digamos…que ve algo en ti, ¡no sé qué pueda ser, pero en fin! –Todos rieron, incluso Bolt se sonrió- dinos la verdad…. ¿no te la tirarías? ¿O serás tan idiota como para mantenerte honorable?
Bolt colocó su mano bajo el mentón para fingirse pensativo. "¿No te la tirarías?" Ya lo hacía y en abundantes ocasiones. ¿Valía la pena el riesgo con respecto a su relación con Sarada? Valía hasta luchar a muerte con el marido. ¿Pero que debía decirle a sus amigos para que no lo molestaran más, ni sospecharan nada raro?
-En teoría…-dijo sonriendo- sé que ella es una mujer muy sexi. –todos sonrieron, aunque no sabían que respuesta daría- pero aunque yo lo deseara….admitámoslo…a ninguno de nosotros, alguien como ella les daría esa oportunidad. Además….yo no buscaría problemas con el padre de Sarada-chan. Es poco inteligente.
De pronto se pusieron serios. Tal vez cuando recordaron las cosas que se decían de su marido. El tal Sasuke Uchiha era un monstruo. Solo el Hokage podría detenerlo en teoría. Y aun así seria parejo. ¿Meterse con la esposa de ese animal? No era prudente. Ni aun con la expectativa de echar el polvo de sus vidas. Los jóvenes por supuesto solo especulaban. Solo eran sueños de muchachos candentes. En realidad pensaban como Bolt. Una mujer tan hermosa y deseable como Sakura Uchiha, jamás daría cabida a un niño cualquiera. ¡Era una locura pensar en ello!
-que aguafiestas eres Bolt…-soltó uno de sus amigos entre risas- ya hiciste que el almuerzo me caiga mal.
Todos rieron fuerte. Incluso Bolt, que justamente estaba pensando que su secreto estaba más a salvo que nunca. Si sus amigos no habían notado ningún cambio en forma de referirse a Sakura. Indudablemente todos estaban ignorantes de los amoríos que tenía con esa mujer.
Su amante privada…
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-Hokage-sama….- inició con solemnidad la líder Hyuuga- me satisface que haya aceptado reunirnos en su oficina.
Naruto hizo todo lo posible por ocultar su molestia. Hanabi Hyuuga se había vuelto bastante irritante y soberbia desde que su padre la puso a la cabeza del clan. Años anteriores, le había parecido una muchacha dulce que quería mucho a su hermana mayor. Pero toda relación se cortó de cuajo, cuando Hinata y Naruto se casaron. Lord Hiashi quiso conseguir que Naruto adoptara el apellido de su familia. Pero el rubio, con su fama bien ganada y su poder e influencia, se negó a abandonar el apellido de su madre.
Después de aquello, Hinata y sus hijos pasaron a ser parias para los Hyuuga. Solo hubo una limitada relación cuando por ley, la esposa de Naruto fue sellada durante su embarazo para que sus hijos no desarrollaran el Byakugan. Como consecuencia ambos niños Uzumaki, tenían ojos azules como el padre. Y no la herencia del ojo blanco, que podría haberlos hecho más poderosos por naturaleza.
A Naruto poco le importaba esto. Su esposa visitaba a los Hyuuga, y lo hacía en calidad de civil. Cuando mas niña, llevaba a Himawari con ella, pero no hubo nunca muestra alguna de acercamiento. Eran "Uzumaki" y lo serian siempre. Que los Hyuuga les hubieran anulado el Byakugan, formaba una barrera invisible entre ambas familias.
Todo pudo seguir por esos caminos para siempre. Incluso la relación entre ambas familias mejoró un poco con las visitas de Hanabi a su hermana en casa del Hokage. Aunque últimamente, la líder del clan Hyuuga comenzó a desarrollar un desagradable interés por Bolt. Un interés que parecía derivar en negociaciones de clanes.
-Como sin dudas estas observando…-respondió Naruto sentado tras su escritorio- estoy ocupado. Entiendo que como líder del clan Hyuuga has pedido esta reunión. Así que adelante….dime lo que vienes a decirme Hyuuga-san.
No eran conversaciones amables. A Naruto no le había agradado que Hanabi mostrara interés por la evolución de Boruto. Básicamente, porque cuando era niño lo ignoraba olímpicamente. ¿Y ahora que ya era un buen Chunnin, tenía interés "familiar" por él? por donde se viera, estaba mal ese asunto.
-quisiera tener una relación más fluida con mi sobrino Bolt –Añadió sonriendo fríamente la mujer- entiendo…que Hokage-sama impide mi asistencia a su residencia. ¿Puedo preguntar porque razón?
Ambos sabían la razón. Pero diplomáticamente debían aclarar las cosas cara a cara. Y Naruto nunca había sabido sostener diplomáticamente una mentira. Podía esgrimir algunas excusas débiles. Pero ambos sabían en donde terminaba todo.
-nadie ha impedido que ingreses a mi casa. –Añadió Naruto- Mi esposa tiene un vínculo íntimo con su hermana menor, y lo respeto.
-pero no lo aprueba.
-no me agrada el repentino interés en mi hijo. –Indicó llanamente el Hokage- es como si hubieran notado su existencia justo ahora, que es un buen proyecto de Shinobi.
-Él ya es… un buen Shinobi, -acotó Hanabi sentándose cómodamente en un sillón para invitados- como su tía, me ha generado interés las posibilidades que se abren en su futuro. Como bien Hokage-sama conoce, solo los mejores deben heredar las responsabilidades de nuestra familia.
-Boruto es mi hijo…-definió Naruto algo cabreado- no existe… "nuestra familia". Hinata hace años que no pertenece al clan Hyuuga, y fue tu padre quien lo ha decretado así. Mi hijo tuvo que hacer su camino solo. Ni Boruto, ni Himawari, recibieron o necesitaron nada de ustedes.
-en su momento, yo no era líder del clan Hyuuga. –Continuó Hanabi imperturbable- si bien es cierto que Bolt no porta mi apellido, esa situación puede cambiar. Y sería lo más sensato para todos.
Ese era el punto clave. Naruto había recibido información de Hinata sobre ello. El interés de Hanabi en su sobrino era malicioso. En realidad lo quería para casarlo con alguna mujer del clan Hyuuga. Lo quería porque lo veía fuerte. Porque como bien dijo, era un Shinobi interesante. Boruto Uzumaki, podía dejar su apellido de lado tranquilamente. Y eso no agradaba a Naruto. ¿Pero que podía hacer para evitarlo? Naruto era consiente que la relación con su hijo era decididamente mala. Por culpas propias y ajenas, nunca logró un vínculo fuerte con su hijo mayor. ¿Podía acaso Bolt dejar la familia, para irse con los Hyuuga?
-No creo que un montón de parientes estirados sea lo que Boruto quiera en su vida. –atacó Naruto, no sin faltarle verdad- mi hijo es un muchacho de buen corazón, pero no le agradan las personas que quieren controlarlo como un títere. Seguramente Hyuuga-san lo habrá notado.
"Punto para Naruto", se dijo el rubio, emitiendo una sonrisa de liviandad. La seriedad de la mujer le había hecho pensar que recibió el tiro por elevación, directo y muy duro. Pero Hanabi no estaba preocupada por lo que pudiera chillar el Hokage o su hijo. Bolt era un jovencito que aún no tenía la experiencia necesaria para resistir una negociación entre clanes. Hanabi estaba segura, que podría convencerlo de formar parte del clan Hyuuga. Si acaso era tonto como el padre, o débil de moral como la madre, la líder Hyuuga tarde o temprano lo sumaría a su clan. Bolt era muy interesante. Mucho más de lo que el Hokage tenía idea.
-creo que lo entiendo perfectamente. –sonrió luego de pensarlo un momento Hanabi. Naruto la miraba sorprendido- por algunos momentos creí que debía negociar con el cabeza de clan. Pero veo que Hokage-sama no impondrá su voluntad sobre el hijo. Así que….-se puso de pie haciendo una reverencia- negociaré los detalles de su traspaso, directamente con mi sobrino. Buenas tardes…
Antes que Naruto dijera nada. Esa mujer se había ido seguida por los dos familiares que esperaron afuera. Lo dejo frio. Había obtenido una especie de autorización para convencer a Boruto mano a mano. Ella no se iba a rendir, y Naruto sentía que no tenía poder para negarle nada. ¿Qué pasaría si su hijo realmente aceptaba lo que esa mujer proponía? ¿Qué oferta iba a hacerle de cualquier manera? ¿Por qué el interés por Bolt, si no tenía el Byakugan? ¿Acaso lo quería para tener descendencia fuerte? ¿Quería convertirlo en un semental para el clan Hyuuga?
Naruto estrelló el puño contra su escritorio, partiéndolo a la mitad. Para cuando los ANBU en la puerta y Shizune ingresaron a ver el problema. Lo encontraron parado y mirando por los ventanales pensativo. Se dispusieron a reemplazar el mueble, sin decirle nada. Shizune ya estaba acostumbrada de su maestra la Godaime. Tenía media docena de muebles esperando en el depósito de la torre Hokage.
Sin embargo, era la primera vez que usaba uno nuevo con Naruto. Algo lo había irritado de sobremanera. Algo que nadie podía calcular a simple vista.
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-Felicidades frentona….-se reía Ino mientras ambas fueron al hospital- tienes la atención especial, de todo el plantel masculino de Konoha.
Sakura la miró con gesto de extrañeza. ¿De qué estaba hablando exactamente? ella no había visto, ni oído nada en ningún lugar.
-Hace rato, cuando pasamos por Ichiraku- prosiguió la rubia- un grupo de jóvenes se estaban cuestionando si eres pelirosa natural. –Señaló perversa- y lo mucho que deseaban descubrirlo personalmente.
-no hablas en serio…-negó algo molesta la rosa- no escuché nada.
-he realizado algún jutsu para revisar sus pensamientos más livianos. –Indicó Ino- me pareció que hablaban de nosotras cuando voltearon a la calle.
-más bien dirás….-contradijo Sakura- que querías averiguar si hablaban de ti. ¿Cierto, cerda?
-¡para nada! –Agitando su mano de un lado para el otro, nerviosa- solo fue simple casualidad.
-no tienes remedio cerda…-se divertía la pelirosa- aun casada y teniendo familia, sigues deseando que todos te miren. Por eso te vistes de esa forma.
Ciertamente era más recatada que cuando soltera. Pero no demasiado. Sakura incluso podía recordar que hace meses, por razones similares, ella se vestía un poco más provocativa. Le había gustado que Naruto la mirara. Talvez porque se sentía insegura de sus encantos. Después de todo, su propio marido se la pasaba meses enteros sin tocarla. Pero ahora mismo, no necesitaba confirmar su atractivo. Su relación clandestina con Bolt, le hacía sentir todo lo sexi que requería. Ahora ser recatada, era la mejor forma de pasar desapercibida.
Mientras seguía hablando con su mejor amiga. Sakura reflexionaba cuanto había cambiado su vida en los últimos tiempos. Meses atrás se encerraba en su baño a llorar y masturbarse encerrada en una espiral de insatisfacción. Nerviosa y molesta en la vida diaria. Esperando al marido que nunca regresaba. Deseando al amigo casado con otra mujer. Provocándolo, aun cuando era padre de familia. Una horrible mala relación con el novio de su única hija. Una situación que siempre la mantenía incomoda.
Y ahora, trascurridos casi tres meses desde aquella primera noche de locura. Estaba en la cúspide de su sexualidad. Voraz y apasionada en la cama. Relajada en su trabajo. Retirada lo suficiente del contacto con Naruto; a quien sabía le hacía mal esos coqueteos. Feliz, porque ahora no tenía discusiones ni malos tragos en sus reuniones con los Uzumaki. Y ahora era una amante para Bolt….el inicio de su felicidad, y el comienzo de sus problemas.
Ino hablaba y hablaba. De chismes seguramente. Sakura no podía enfocar en sus palabras porque estaba recordando lo sucedido el fin de semana en cuestión, en casa de Naruto. ¿Cómo se atrevió a ir al cuarto de Bolt? ¿Cómo se animó a dejar la cama de su esposo, aun a riesgo que la descubriera? Evocaba esas horas de fuego. Ese muchacho la había dominado completamente. La sometió de una manera tan increíble, que ella ya no opuso ninguna pega. Ahora, había aceptado que serían amantes. Desde ese domingo a la madrugada, se volvieron a ver el miércoles siguiente. Sasuke ya se había ido el martes, y Sarada tuvo misión que la retuvo fuera de la aldea hasta el día de hoy. Estaban en viernes, a punto de cumplir una semana desde que Sakura aceptó ser amante del novio de su hija.
Una locura, una perversión total.
-frentona….¡Sakura! –le llamó Ino sorprendida por lo dispersa que su amiga estaba.
Ambas estaban en una oficina del hospital. Rellenando documentos. Ino había hablado casi una hora, antes de notar que ni siquiera estaba siendo escuchada. Luego hizo un gesto de diversión. Para ir directo a indagar por los motivos de distracción en su amiga.
-seguro estás pensando en el sábado a la noche ¿cierto?
-¿Qué dices? –Preguntó alarmada Sakura- ¡No te atrevas a usar tus jutsu conmigo!
-Ja ja ja….-comenzó a reír la rubia- no necesito leer tu mente para saberlo todo de ti. Recuerda que mi marido y yo, fuimos también el domingo al medio día para almorzar con todos ustedes. Te veías…increíblemente satisfecha. Y el día anterior, estabas distraída y gruñona. Lógica lógica…
Si, Ino Yamanaka tenía razón. Era cierto que las cantidades incontrolables de sexo habían cambiado 180 grados su ánimo. Pero la rubia no tenía forma de saber, que no era precisamente Sasuke Uchiha, quien había puesto lo que había que poner para ello.
-siempre me lo he preguntado amiga….-dijo Ino en complicidad- ¿Qué tal es Sasuke-kun en la cama?
-ni creas que voy a andar contando mis intimidades con la chismosa más grande del país. –retrucó la rosa.
-ah… ¡no seas cruel! –Le picó la rubia- yo puedo contarte cosas mías. Y tú me cuentas las tuyas. Ya sabes…comparar, hacer experiencia. ¡Tengo una genial idea! Esta noche, tu y yo….cenaremos solitas y vamos a beber como si el mundo terminara mañana.
En realidad quería soltarle la lengua. Ambas lo sabían. Pero Sakura estaba sola en casa. Sarada seguramente iría a dormir temprano luego de volver de su misión. Y en cuanto a Sai, tampoco se encontraba esa noche en Konoha. Hace años que no tenían una "noche de mujeres". Tal vez con lo resentida y nerviosa que Sakura supo estar, jamás hubiera dicho que sí. Pero actualmente…
-acepto…cerdita…-sonrió la rosa- llevaré el licor y tu prepara la cena. Quiero comer rico, rico. ¿Nada de improvisarme un platillo eh?
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Hinata Uzumaki pudo notar esa noche, cuan mala era la relación entre tres de las personas más cercanas a su corazón. Estaban cenando, la familia reunida. Boruto e Himawari siempre charlaban amistosamente contándose cosas de su jornada. Naruto no solía hablar mucho con ellos, pero últimamente lo estaba intentando más. La hija, de carácter amable y dócil, accedía a incluir al Hokage en las historias de sus pormenores diarios. Pero Boruto claramente era lo opuesto. Se cerraba totalmente a la conversación en cuanto su padre quería participar. Era una situación que se repetía, con escasos momentos de tregua desde los 13 años del niño. Ahora con 17 años, Bolt era un joven que guardaba poco respeto por investiduras o ascendencias. Su trato protocolar, no era más que una muestra clara de desprecio. Solo tenía familiaridad con tres mujeres. Su madre, su hermana y su novia, según Hinata. Solo Hima y Sarada, conocían la dulzura de Bolt en la intimidad. Y Hinata, conocía su secreto más grande como Shinobi. Cierta ocasión, Hinata quiso explorar las razones de su hijo para mantener a ella, y sobre todo a su padre, en un segundo plano afectivo. La mujer lo recordaba bien, fue una tarde cuando su hijo mayor cumplió 15 años:
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Flash back:
La madre estaba en la cocina, dando los últimos toques al pastel para el festejo en la noche. Bolt no había abandonado la casa Uzumaki en todo el día, disfrutando de su cumpleaños con un merecido descanso del trabajo o entrenamiento. Hablaba con su madre, mientras bebía un té verde y miraba por la ventana de la cocina hacia el traspatio.
Naruto como casi siempre, en la oficina trabajando. Himawari había vuelto tardísimo de misión, y todavía dormía en su habitación. Hinata como buena madre, intentaba mantener la paz y la unión en su familia. Y para ello, intento apelar al buen día de su hijo, para unirlo al padre esa noche especial.
-quisiera preguntarte Bolt-kun…-le dijo siguiendo con los detalles del decorado en el pastel- ¿Podrias cambiar tu actitud esta noche?
-¿A que te refieres Ka-san? –preguntó con cierta inocencia el muchacho.
-tu padre…-añadió la mujer- últimamente ni siquiera te hablas con él. Naruto-kun se siente mal por eso. ¿Podrias hacer las paces de una vez? Me duelen tener cenas tan llenas de tristeza cuando estamos todos juntos.
-comprendo… –dijo el joven, logrando que su madre sonriera y lo mirara esperanzada- es importante que Hokage-sama se sienta cómodo siempre.
-hijo….-suspiró la mujer que no le gustaba el rumbo de la charla- sabes que no me refiero a…
-Ka-san…-le cortó el joven mirándola fijamente- tal vez le resulte chocante ver a tu hijo ignorar al padre. Pero el lord Hokage, obtiene de mí exactamente lo que me ha dado desde que tengo memoria. ¿Recuerda la última vez que me ha ayudado a entrenar? ¿Usted recuerda alguna ocasión donde fuera a verme a la academia? ¿Alguna técnica que me haya enseñado? Porque me está fallando la memoria.
Hinata no sabía que decir. Era cierto que Naruto rara vez tenía un día libre. Pero jamás se había puesto a pensar que nunca hizo siquiera tiempo para entrenar a su hijo. Era algo que tendría que comentarle en la intimidad. Tal vez era eso, lo que hacía al niño guardarle resentimiento.
-si está pensando en sugerirle al Hokage que finja interesarse en mí, -le interrumpió el hilo de pensamiento Bolt con indiferencia- le adelanto que pierde su tiempo. No entrenaría con él, ni aunque me lo suplicara de rodillas. A él no le interesa, y a mí tampoco.
-eso no es cierto Bolt-kun…-dijo dolida la mujer- tu padre te quiere. Se interesa por ti. Pero tiene otras funciones y no puede…
-estoy de acuerdo Ka-san…-sonrió fríamente el rubio- el Hokage… "no puede"…el Hokage "nunca puede" y por mi está bien. Ahora tengo a Konohamaru-sensei para entrenar. Además, he conocido ninjas muy poderosos que me ayudan a prepararme. Sarada-chan y yo, entrenamos seguido y juntos estamos bien. ¿Te preguntas porque razón no tengo conversación con Oto-sama? Porque nada de lo que diga él, o de lo que tenga para decir yo, es importante para el otro.
Hinata no continúo la discusión. Pero se prometió hablar con Naruto para indicarle en que punto de quiebre estaba la relación con su hijo. Además, ya hacía tiempo que incluso con ella Naruto no parecía tener intimidad. Hinata sufría por ello, porque sospechaba que Naruto podía estar interesado en otra mujer. Le dolía aquello, pero aunque se desgarrara por dentro, tampoco se sentía capaz de reclamarle nada a su esposo. Los Hyuuga, la habían educado así. La mujer no cuestionaba al hombre. Los hijos no cuestionaban al padre. Pero Boruto Uzumaki no era un Hyuuga. Y no lo seria jamás. En cierta forma, eso agradaba a Hinata.
Esa noche, en la fiesta intima del cumpleaños de Bolt. Hinata y sus hijos recibieron a Sarada. Cenaron delicioso cortesía de la madre, y comieron el pastel cerca de las 12 de la noche, cuando Hinata ya no pudo hacer nada más, para esperar a Naruto. Lo peor de todo, no era que el Hokage hubiera olvidado la cena por el cumpleaños de su hijo. Lo más chocante, fue que a Bolt no le sorprendió ni le importo, la ausencia de su padre.
Al día siguiente, fue la única vez que Hinata levantó la voz frente a Naruto. La única discusión fuerte que tuvieron. La única vez que le recriminó por su exceso en el trabajo. Que le hizo saber cuán lejos estaba de su hijo. Esa mañana, y durante los dos años siguientes, Hinata pasaba cada tanto un fin de semana entrenando con Bolt e Himawari. Había técnicas que la mujer podía enseñarles a sus hijos, y ni las rígidas leyes Hyuuga la detuvieron. Pronto, descubrió en su hijo una virtud que nadie había notado. Y agradeció con el tiempo, aquella noche de cumpleaños donde sus ojos se abrieron a la tirante situación.
Fin del flash back:
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Pero ahora mismo. Tenía otro problema. Amaba con todo su corazón a su esposo Naruto. Con el cual ya estaba mucho mejor en las cuestiones intimas y sexuales. Amaba con toda su alma a su hijo Bolt. Que la quería, y cada tanto entrenaba con ella aunque no era totalmente abierto en sus sentimientos. Sentía una afinidad irrompible por su hermana Hanabi. La cual como hermana, tenía siempre una forma de llegarle a lo más profundo. No importando el tiempo o la edad. Y los tres, parecían enfrentados como enemigos acérrimos. La cena pareció normal, hasta que Naruto comenzó a despotricar contra los Hyuuga. Hinata e Himawari guardaron silencio. El Hokage hablaba de las leyes absurdas y antiguas de ese clan. De los problemas que tenía con Hanabi que se creía con derecho a imponerle todo. Del abuelo de los niños, que había expulsado a Hinata en su momento y ahora parecía que quería "acordarse" que tenía familia entre los Uzumaki. Las preguntas sobre tanto encono, le llevaron a revelar la visita de Hanabi a su oficina, con posterior anuncio de intentar cambiar a Boruto de clan.
-¿tienes idea de porque puede estar interesada en ti? – le preguntó a su hijo en medio de sus recriminaciones- porque hasta donde sé, los Hyuuga solo se interesan por el Byakugan. ¿A Santo de qué razón, te quieren poner una correa ahora Boruto? ¿Verdad?
Seguramente buscaba complicidad con su hijo. Que guardara los mismos reparos que él. En realidad, Naruto estaba molesto por los Hyuuga por haber tratado a sus hijos como apestados. ¿Y ahora les interesaban? Naruto no quería perder a su familia. Era así de simple. Si Bolt, o Himawari cambiaban de apellido, tendría a acatar órdenes y estas bajo las leyes de un de los clanes más restrictivos de Konoha. Y aun no se hablaba del sello del pájaro enjaulado. Porque era obvio que no serían parte de la rama principal sin tener un Byakugan.
-Onii-chan…-susurró la hermana junto a Bolt- Oto-san te está hablando.
Bolt se llevó un trozo de Onigiri a sus labios, y levantó recién la vista para mirar al resto de su familia. Era como si por primera vez hubiera notado que estaban allí. Mucho menos que le hablaban. Eso irritaba a Naruto, que cada vez estaba más convencido que su hijo no temblaría por dejar el apellido paterno. Un apellido que claramente despreciaba.
-los Hyuuga son uno de los clanes más poderosos de Konoha. –Aclaró neutro- nunca me ha parecido buena idea hablar pestes de alguien fuerte.
-¿Significa que quieres hablar con Hanabi Hyuuga? –Consultó el padre conteniendo la respiración- no creo que sea bueno que…
-no me interesa la opinión de nadie sobre este asunto. –Definió Bolt mirando a su padre como a un extraño- los Hyuuga son para mí, un clan más. Tengo amigos en los Yamanaka, en los Nara, incluso mi novia es Uchiha. Pero por el momento, me estoy dedicando a crecer como ninja. No entiendo a qué viene tanta irritación de tu parte. Deberías seguir dedicado a tus documentos que se te da muy bien.
Era cierto. Tenía 17 años y toda una vida por delante. Estaba de novio con Sarada Uchiha, lo cual no significaba compromiso o siquiera casamiento. ¿Qué podía ofrecerle Hanabi para convencerlo de atarse a los Hyuuga? Tanto Naruto como Hinata se preguntaban lo mismo. Sin embargo, la mujer entendía el interés de su hermana por Boruto. En términos simples, era su culpa que haya surgido tal interés. No debía hablar, no debió decir lo que había visto en su momento. Confió en su hermana, pero jamás pensó que terminarían todos enfrentados por ello. Hinata sufría, porque no quería que Bolt supiera que esto era su culpa. No quería perder a su hijo, no quería ver desprecio en los ojos azules de su Bolt. Eso la mataría sin dudas.
Luego de aquellas palabras, el ambiente se relajó bastante. Hinata guardó silencio, y Naruto pudo concluir por las palabras de su hijo que no accedería a cambiar de familia. Además, suponía un tipo de acercamiento a él. Si estaba tan preocupado por evolucionar como ninja, podrían tal vez entrenar juntos. Sería bueno para reformular el vínculo entre ellos.
-he estado trabajando demasiado…-admitió el Hokage en la hora del postre- pensaba que un fin de semana por medio. Podríamos ir al bosque para entrenar duramente. Les ayudaría a pulir técnicas y les serviría para mejorar su nivel. Después de todo….-se rascó la cabeza sonriendo- algo podrían aprender del Hokage ¿no? Ja ja ja.
Himawari sonrió contenta. A ella le encantaba estar con su padre, todo el tiempo que pudiera. El entrenamiento le importaba poco, solo estar con su padre seria felicidad pura para ella. Pero Bolt no reaccionó como hubieran esperado todo. Aun recordaban, como había suplicado desde muy niño por la atención de Naruto. Ahora, era totalmente impermeable a la posibilidad de obtener ese gran entrenamiento.
-¿Qué dices Bolt? –consultó Naruto entre sorprendido y tenso.
El joven rubio miraba con cierta incredulidad la situación. Lo único que tenía que hacer para desatar un caos, era aclararle a su padre que pensaba exactamente de ese repentino interés por entrenar a sus hijos. Pensaba, que el Hokage veía la posibilidad de perder su descendencia a manos de los Hyuuga, por no haber dado nada a sus hijos durante años. ¿Y ahora les ofrecía entrenarlos? Ya había pasado hace mucho tiempo, la época donde Bolt necesito del Hokage. Ahora mismo, tendría más dificultades que beneficios acceder a ese "entrenamiento".
-no lo sé….-dijo el joven pausado- tal vez a Hima le pueda servir mucho más. Los fines de semana suelo verme con Sarada-chan. Cuando no tengo misiones y eso. Así que espero que ustedes se diviertan.
-Onii-chan…-dijo la niña dolida, ante los gestos contrariados de sus padres- no hagas esto. Onegai.
Boruto observó la pena de su hermana y algo le dolió por dentro. No le importaba contrariar a su padre. Después de todo, era poco lo que podía aprender de Naruto Uzumaki en general. Los clones de sombras los conocía ya, al igual que el Rasengan. Tenía afinidad con el fuego y el agua, diferente al padre que portaba viento. Incluso estaba especializado en otro tipo de combate. No era su arma principal el estilo Goken. (Puño de hierro) ¿Realmente de que le serviría ese entrenamiento? Además, tenía la posibilidad de visitar a Sakura Uchiha. ¿Había acaso algún entrenamiento, que valiera perderse la posibilidad de follarse a ese monumento de mujer? En pocas palabras concretas. Naruto y su entrenamiento podían irse a la mierda. Tranquila y mansamente. Sin embargo…
-tienes razón Nee-chan…-le sonrió a su hermana para mantenerla contenta- últimamente no estoy de buen humor. Pero nada tan grave, que un poco de sano entrenamiento no pueda solucionar. ¿Verdad?
Todos sonrieron. Todos creyeron que era el principio de la paz familiar. Un acercamiento, una reconciliación. Boruto podía ser un rebelde ante todos, pero con su hermana tenía una consideración especial.
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Sarada y Bolt habían tenido una salida hermosa. Fueron al cine en la noche, luego a cenar, y finalmente daban un paseo por la iluminada aldea de la hoja. Ambos disfrutaban mucho de sus momentos juntos, eran amigos desde niños, pero en cierto punto de su relación cambiaron al noviazgo. Al principio, Sarada no estuvo nada cómoda con la situación nueva. Sus padres pusieron muchas pegas y lo complicaron todo. Pero Boruto, era ese tipo de persona que lograba inyectar seguridad a las personas de su entorno.
Poco a poco todo fue más normal, y ambas familias terminaron aceptando la relación.
Ambos eran jóvenes, no pensaban ni en comprometerse siquiera. Pero si habían tenido momentos muy "calientes", donde los besos dejaron de ser inocentes y las caricias ansiosas del muchacho hicieron a Sarada estremecer. "Bolt-kun….todavía no" le había dicho una vez. Aun así, el en otras dos ocasiones intentó tener algo más de su novia, que besos fogosos. Ella siempre lo había detenido. Con suplicas cariñosas, porque Bolt era incapaz de hacerle daño. Finalmente, tuvieron una conversación difícil. Donde el mal genio de Sarada se hizo presente. Boruto sonrió y accedió a sus pedidos. No habría más avances de su parte, hasta que ella misma no lo consintiera.
En los últimos meses, ciertos momentos de incomodidades entre ellos habían desaparecido. Sarada ya no sentía la presión en los ojos de su novio. Ya no la miraba arrebatadoramente, respetaba la distancia aun en los besos. Seguía siendo cariñoso, amable y atento. Incluso los momentos donde estaba su madre, Sarada notaba que la relación había mejorado entre su Ka-san y su novio. Ya no había sonrisas forzadas, o miradas extrañas. Todas las nubes se estaban disipando.
-¿y tu padre todavía no regresa a Konoha? –Consultó Bolt con aire divertido- ¿es idiota o solamente indiferente?
-¡Bolt! –Sonrió ella dándole un pequeño coscorrón sonrojada- no hables así de mi Oto-sama.
-mejor que no vuelva para nosotros Sarada-chan…-sonrió divertido deteniendo su caminar y tomando de la cintura a la chica para besarla en los labios profundo- así puedo tenerte sola para mí. Humm- le dio otro beso y le acariciaba la espalda- sin que el neurótico de tu padre nos vigile.
Ella rodeó con sus brazos el cuello de su rubio sonriendo. Disfrutando no solo de los besos, sino de la privacidad de ese parque en la noche. Además, notaba con agrado que las manos de Boruto no tocaban zonas incomodas. El no parecía querer romper las reglas que ella había impuesto. Algo extraño, pero lindo de momento.
De pronto, tuvieron que interrumpir su paseo. Empezó a llover de un momento a otro, y aunque corrieron para regresar a la casa Uchiha cuanto antes, la lluvia se hizo poderosa y terminaron totalmente empapados. Ambos reían, no les había parecido molesto, sino más bien divertido. Boruto decía que hasta el clima conspiraba para impedir sus planes de conquista. Ella reía, como no lo hacía casi nunca en su vida. Sarada era una chica seria y responsable, posiblemente lo que más le atraía de Bolt, era esa extraña capacidad que tenia de relajarla y hacerla reír. Junto a su novio, no se sentía fría ni aburrida, como sucedía en otros momentos de su día.
En la casa Uchiha, no encontraron las luces apagadas aun siendo tarde. Sakura les recibió en la puerta, y reía divertida de verlos mojados hasta la coronilla. Entre entregarles unas toallas, y servirles una bebida caliente, tomó casi media de charlas en el comedor a la espera que se detuviera la tormenta.
-parece que no quiere dejar de llover…-dijo Boruto en medio de la charla con ambas mujeres- no hay caso, esta noche será para pescar un resfriado seguramente.
-¡Por supuesto que no! –Sonrió Sarada animada- te puedes quedar esta noche aquí en casa. Después de todo, hay cuartos de sobra. ¿Cierto Ka-san?
-desde luego cariño… -apuntó la rosa sonriendo apenas.
Bolt miró disimuladamente a la pelirosa. Aunque encontraba gestos relajados, se podía notar en su mirada que la idea de que el joven permaneciera bajo su techo la tenía encantada. Seguramente estaba pensando, que cuando Sarada se fuera a dormir, podría hacer una visita similar a la acontecida en la casa Uzumaki. Mientras tanto, Boruto consideraba peligrosa la situación, pero tampoco estaba para andar negándose. Los besos y abrazos con su novia, le habían calentado la sangre. Tenía que encontrar como descargarse. ¿Y qué mejor que su….amante?
En tanto, Sakura reflexionaba que esa lluvia se había caído a las mil maravillas. Algunas noches atrás, había cenado con mejor amiga Ino, logrando entre comida y sake confesar algunos de los encuentros sexuales que había tenido con Boruto. Desde luego lo disfrazó todo, fingiendo ante Ino que era Sasuke el hombre en cuestión. Y luego tuvo que escuchar algunas de las perversiones que había hecho su amiga con el esposo. El pobre Sai, había caído en las garras de una mente malévola. Cada vez que su hijo Inojin se iba de viaje por misiones, Sai se trasformaba en una especie de "presa", siendo Ino la cazadora en cuestión:
Flash back:
-es una lástima que Sasuke-kun no se preste a ser "dominado" –indicó la rubia- o tu podrias ponerle una correa y disfrutarlo mucho.
Sakura ironizaba por dentro. ¿Sasuke ser dominado? La exacta actitud en el sexo con el Uchiha, era la de una mujer con su estatua privada. Era como tener un consolador de yeso. Sasuke no aportaba más que frustración. Y esto desde hacía años. En cambio Bolt….
-aunque….por lo que me has contado…-confesó Ino- alguna vez me gustaría….ser la "victima".
Era atractivo. Pero más aún, lo había sido cuando efectivamente Sakura fue sometida. La pelirosa le avergonzaba confesarlo, pero su instinto sexual había despertado del letargo que había impuesto el matrimonio, y ahora solo deseaba encerrar o ser encerrada por Boruto Uzumaki en un cuarto, para explorar los límites de la pasión.
-imagino que mujeres como Hinata tienen más suerte. –prosiguió por efectos del licor Ino, como realizando una conferencia- Naruto parece ser el tipo de macho, que puede dejarte sin dormir toda una noche.
-Pero en cierto momentos….-acotó la pelirosa también desinhibida por el sake- le ha faltado decisión.
Era cierto, Boruto no era como su padre. No era capaz de dar todo sin exigir absolutamente nada a cambio. Él era generoso sí, pero a la hora de exigir sus deseos también era capaz de reclamarlos sin sonrojo. ¿Y acaso estaba mal? ¡Por supuesto que no! Sakura reflexionaba que tal vez eso mismo, fue lo que evitó que ella y Naruto fueran una pareja. Cuando era joven y Sasuke estaba en trámites de regresar a Konoha, tal vez Naruto la habría conquistado si hubiera tenido la decisión firme, de atender a sus deseos. Tal vez si…..tal vez no… ahora era cuestión del pasado.
Fin del flash back
-tendrás que darte una ducha Bolt…-le interrumpió la charla Sakura- no te vas a ir a dormir sucio y mojado.
-tendré problemas con la ropa…-dijo el joven.
-tengo unas prendas tuyas, -le añadió Sakura- se han quedado de la otra vez que has venido con tus padres de fin de semana.
No era cierto. La ropa hacía pocos días que había quedado en la casa Uchiha. Desde el miércoles pasado, donde follaron como locos en varias partes de la casa y esa muda quedo sucia en manos de Sakura, para lavarla y devolverla en otra ocasión. Pero Sarada no tenía modo de saber. La historia era convincente y lo que en realidad estaba ocurriendo frente a sus ojos, era imposible de calcular.
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Abrió el grifo suavemente, el agua tibia poco a poco fue tomando la temperatura adecuada. Estaba algo molesto, tenían varias heridas que aún no terminaban de sanar completamente. Golpes por allí, contusiones por allá. Nada demasiado grave que le impidiera el movimiento, pero escocia un poco cuando entraban en contacto con el agua.
Había tenido un duro entrenamiento con su padre. No fue nada amable la situación. Básicamente Bolt había sufrido varios golpes, producto de tener que luchar en un estilo que no le convenía contra el Hokage. La forma de combate Goken, propiciaba la fuerza física y velocidad extrema. Cuestión que no era conveniente realizar, contra el Shinobi más fuerte del mundo en ese estilo particular. Boruto podría haberlo combatido con técnicas de palma suave, pero no quería enseñar lo que sabía incluso frente a su padre. Prefirió pasar por muy inferior en el combate mano a mano, antes que revelar cartas que debía jugar en otra ocasión. Se limitó a usar ninjutsu de Katon, con los trucos aprendidos por Konohamaru-sensei al menos pudo justificar su rango de Chunnin. Sin embargo, el castigo no fue del todo perjudicial. Tiempo después había cumplido con una de las misiones que Raíz le había ordenado, y las heridas en su cuerpo por ese combate, se mesclaban con el entrenamiento de su padre. En resumen, coleccionaba heridas de dos situaciones distintas.
Mientras se jabonaba con dificultad, notaba que su cuerpo estaba muy bien trabajado y resistía perfectamente. Aun así, no quería destacar demasiado en ningún campo en particular. Una de sus mejores virtudes desde los 12 años, fue mantenerse oculto de las miradas en los altos mandos de Konoha. Mantenerse pequeño, común, indigno de preocupación. Eso le permitía colarse entre los clanes y obtener todo lo necesario.
Como Chunnin al servicio del Hokage, oficialmente era manipulador del Katon. Aptitudes para combate en media distancia y capacidad de supervivencia en terreno salvaje. Debía aprender a manipular otro elemento, y cursar una serie de pruebas teóricas que no se le daban bien. Si quería alguna vez ascender a Jounnin.
Extraoficialmente, era capitán del ANBU de Raíz. Tenía como líder directo a Sai-sensei, y solo el comandante general de la nueva Raíz, Hatake Kakashi, conocían sus verdaderas habilidades como doble agente. Boruto no solo manipulaba el Katon. Sino también lo hacía con el Suiton de manera soberbia. Tenía facilidades con la técnica de combate Junken. Experto en tácticas y venenos. Rastreo y detección de enemigos. Tenía habilidades de subterfugio, experiencia en interrogatorios y torturas, entrenamiento como espía y virtudes para el asesinato silencioso. Tenía una serie de contactos en varios países extranjeros, y conocía al dedillo cada resquicio de Konoha. Pudiendo esconderse de manera perfecta y hallar cualquier información que pudiera ser requerida por la Raíz.
Era ese tipo de ninja, cuya "sombra" era enorme, aunque su cuerpo se observaba de lo más normal. Un digno integrante de la raíz.
De pronto, mientras su mente volaba sobre las misiones asignadas hace tiempo, pudo sentir que alguien deslizaba la puerta del baño, ingresando de puntillas. Supuso lo correcto, la señora Uchiha había sugerido que se quedara esa noche, y no precisamente para dormir.
-buenas noches Bolt…-dijo ella apartando la cortina, aun vestida con una bata gruesa de color arena- ¿Qué….son esas heridas?
El muchacho se miró a si mismo levemente, luego la observó bastante sorprendida. Ella había comprobado que Sarada se fue a dormir, y traído la ropa que supuestamente ayudaría a cubrirse al muchacho. Aunque claro, Sakura presumía que no la necesitaría hasta la mañana. Ahora se encontraba con un cuerpo bien formado, musculoso y masculino, pero lleno de golpes, arañazos y pequeñas contusiones.
-No te preocupes. –Le dijo descuidado, y se siguió jabonando- simplemente fue un entrenamiento.
Ella no solo ignoró ese comentario, sino que tomándolo del hombro, le obligó a salir del límite de la ducha y sentarse en un banquito. Justo en el centro del baño. Bolt no opuso resistencia, ella lo miraba de una forma totalmente neutral, como si estuviera vestido de pies a cabeza. Sakura tomó una toalla y se la dio en silencio. El rubio lo entendió enseguida, usando la toalla para rodear su cintura y quedar cubierto en su intimidad.
-me va a llevar unos minutos, -le dijo ella mirándolo seriamente- no te muevas.
Las manos de la mujer, comenzaron a emanar chakra de color verde. Empezó a curar sobre las suturas, logrando que los hilos se cortaran y la herida se cerrara como si jamás hubiese existido. Los golpes que habían dejado algún moretón, molestaron a Bolt en cuanto Sakura colocó sus manos. Pero en cuestión de 15 minutos, todas las dolencias notorias, y las heridas más grandes se habían reducido a la nada. Ella era impresionante. En un baño, a cualquier hora y con el paciente todo mojado. Ella había reparado el daño de días atrás. Como si fuera la cosa más fácil del mundo.
-Sarada está en la casa…-le advirtió el joven logrando que ella lo mirara- no deberíamos….
Sakura le interrumpió colocando un dedo en los labios del rubio. Sonrió apenas, con una mirada llena de perversión. El cuerpo de Sakura apenas si podía ser cubierto por esa bata. Era evidente que bajo ella no había prenda alguna. Boruto pudo notar que estaba sucia de barro. Posiblemente le había ocurrido al salir al traspatio para alimentar la caldera. Por el agua caliente que él había disfrutado, ella estaba sucia y con frio.
-Sarada duerme en su cuarto. –le indicó Sakura sonriendo- tenemos toda la noche.
Ella puso su mano derecha en el pecho del rubio, poniéndolo de pie y devolviéndolo a la zona de la ducha. Lugar, que ahora Sakura pensaba también ocupar. Boruto retrocedió lento, mientras la veía despojarse de la bata y quedar completamente desnuda. ¡Qué cuerpo! ¡Que sexi! Todo en Sakura Uchiha era apetecible. Tal vez tendría como 40 años, pero eran los mejores 40 que jamás había visto. A Bolt le importaba poco que esa mujer fuera más grande. Eso hacía más placentero doblegarla. E incluso haber logrado despertar su deseo. Convertirla en su amante.
Minutos después, Boruto estaba contra la pared de azulejos. Ella estaba de rodillas, sujeta firme a su pene y mamándolo con fiereza. Parecía que quería arrancárselo por momentos. Boruto tuvo que agarrarse de los grifos para no desplomarse por el placer. El último intento de poner cordura, fue recordarle por segunda vez que Sarada estaba en la casa. Fue cuando Sakura, con una mirada jade muy traviesa, confesó haber agregado al té de su hija "algo", que la mantendría durmiendo hasta muy tarde.
-Sakura-hime es muy perversa…-sonrió el rubio al comprobar que esa mujer había planeado el encuentro desde que los vio ingresar a la casa hace horas- ¿trata de robarle el novio a su hija?
Esa pregunta la ponía caliente. Él lo sabía y siempre lo decía. Sakura entraba a un juego macabro de rol. Donde era la madre malvada, tratando de pervertir al inocente niño que era novio de su hija. Ambos sabían que no era verdad. Que todo era culpa de Bolt en primer lugar. ¿O no? ¿Acaso importaba? Ella lo miraba a los ojos. Ocupada en la candente tarea de ponerlo loco. Bien sabia Sakura, que no importando las veces que Bolt se corriera, siempre estaría recuperado en pocos minutos.
Y que gracias a Kami-sama…
Habría placer para toda la noche.
Fin del capitulo.
