CAPITULO 6: EL HUEVO DE LA SERPIENTE
-Siempre recordaré ese día… -dijo Bolt con tranquilidad, y parecía totalmente impermeable al posible peligro proveniente del Hokage- durante muchos meses….no….realmente fueron años –sonrió con fina tristeza- te había implorado. Te había suplicado me entrenaras personalmente.
Naruto observaba con cierta sorpresa. A pesar que su hijo comenzaba una determinada historia del pasado. Sus sentidos le indicaban que el chakra de Bolt estaba en completo estado de alerta. Como si estuviera preparado para iniciar un combate. Hacia algunas semanas habían estado entrenando junto a Himawari, pero jamás Naruto había sentido la antesala de una pelea real. No como en ese momento.
-finalmente….lo que mi ocupado padre hizo, fue dejarme tirado con Konohamaru-sensei. Aprendí un par de sus técnicas. Y fui entrenado en un estilo de combate que no correspondía a mi cuerpo. Pero…
-¿Pero qué?
-era el hijo del Hokage. –Respondió fríamente Bolt- tenía la obligación de ser el mejor. Ingrese a un examen Chunnin lleno de voluntad y sueños. Deseando estar a la altura de un padre que era el ninjas más poderoso del mundo. Un padre que pudiera verme, y finalmente entrenarme. Un padre que se sentiría orgulloso.
Naruto no lo podía creer. Su hijo siempre había sido un joven de aspecto despreocupado. Jamás parecía haberse tomado demasiado en serio el entrenamiento, si bien los informes de Konohamaru indicaban que tenía mucho corazón y valor en batalla.
-lamentablemente, -abrió sus brazos elevando sus hombros con apatía- no estaba preparado para enfrentar a esos Gennin que venían de Suna, Kiri o Kumo. Mi cuerpo no era tan fuerte como el de Naruto Uzumaki, no tenía tantas reservas de chakra ni fuerza física para superar mi inexperiencia.
-llegaste hasta la semi final…-le recordó Naruto- simplemente no ascendiste, por no haber demostrado capacidades lógicas y estratégicas suficientes. Según Gaara, no había demostrado todo tu potencial. Estabas distraído.
-aún recuerdo las risas en ese estadio…-dijo Bolt colocando una mirada dura- cuando mi cuerpo no podía acompañar a las técnicas que Konohamaru-sensei tan imprudentemente había colocado en mí. Pero no lo culpo….el nunca debió ser quien me entrenará. En cambio Sarada-chan, si bien continuamente tuvo a su padre lejos de Konoha, fue entrenada con su sharingan por él.
Naruto trataba de entender, pero realmente todo el asunto no conectaba para nada con la muerte de Kiba. ¿Por qué Kiba? ¿Por qué matar a un Jounnin cualquiera después de tantos años? Ese examen fallido del que su hijo evocaba, había sucedido hace al meno años. No tenía sentido el berrinche. Y Bolt nunca fue un niño quejoso. Tenía que haber otra razón.
-cuando fui derrotado esa tarde, -recordó Boruto seriamente- me di cuenta que para ti, ni siquiera fue importante.
-solo fue una derrota…
-¿y sabes cómo perdí? –Ataco con la voz cargada de veneno- ¡ni siquiera prestaste atención al combate! ¡Solo me viste caer, y supusiste que había perdido por falta de fuerza o habilidad!
Lo cierto era que Bolt en algún punto tenía razón. Naruto recordaba estar enfrascado en una conversación con el Raikage y hasta Killer Bee había estado en el palco. Gaara era quien más había prestado atención a las batallas. Pero en esos momentos, se acordaba sobre importantes puntos de los acuerdos políticos entre aldeas. Naruto no había tenido intensión de no prestar atención. Simplemente se le había pasado.
-estuve observándote….-le dijo Bolt mirándolo fijo y ambos caminaban dando una circunferencia extensa- trataba de demostrar que podía ser tu hijo. Mientras enfrente, tuve un rival bien entrenado y concentrado. Debí ser mejor, debí ser entrenado por mi familia.
-no fue mi intensión –Añadió Naruto apenas- había asuntos importantes que estaba hablando con…
-me importa un carajo….esa es mi respuesta –indico Bolt sonriendo levemente- ¿no es como el Hokage piensa sobre su familia? Me importa un...
Casi había terminado de hablar, y Bolt sintió una tremenda sacudida en todo el cuerpo. Rato después, sin darse cuenta estaba en el suelo. Su nariz estaba rota. El padre le había golpeado y él ni siquiera lo había visto llegar. La sangre manaba abundante bajando a su boca. Sin embargo, boca arriba y apoyado apenas en su codo derecho, intentó con dificultad sentarse en el suelo. Veía a lo lejos como la furia del Hokage era enorme. Jamás le había hablado a su padre de manera tan irrespetuosa. Parecía una herejía. Y solo era el comienzo.
Con lentitud y una sonrisa fría como el invierno, se puso de pie. Boruto Uzumaki no dijo nada más durante algunos minutos. Vio claramente en los gestos de su padre, la sorpresa y el dolor. No había querido hacerle daño. Fue un impulso, un desliz momentáneo incentivado por el chakra activo de Bolt. Naruto dejó el modo ermitaño y quiso dar un paso hacia el joven para ensayar alguna disculpa. Era la primera vez que golpeaba a uno de sus hijos. La primera vez, sacando los entrenamientos. Y la mirada de Bolt imperturbable le hacía más daño que nunca.
-hijo…yo…lo…
-supongo que eso es todo…-estiró ambas manos y adoptó una postura de rendición- no me imagino que necesites una explicación. O siquiera mi versión de todo esto. Se me acusa de un crimen según entiendo. Hokage-sama me está poniendo bajo arresto. ¿Verdad?
Naruto no supo que hacer. Por primera vez en muchísimo tiempo no sabía qué hacer. Se había llenado el corazón de angustia. Su deber era reportar al consejo que podía sentir el chakra de su propio hijo en el lugar del crimen. Y aunque Sakura no hubiera arrojado ninguna pista concluyente en la autopsia, una vez arrestado el sospechoso principal, sería más sencillo lograr una confesión. A Naruto solo le quedaba actuar con cautela, y tratar de evitar que su hijo termine en las manos de Ibiki Morino. No podía entender lo que estaba sucediendo con su familia.
Los ANBU escoltas aparecieron en el lugar. Naruto ordenó que Bolt fuera puesto bajo custodia, y los ninjas obedecieron imperturbables. Aunque trataran de mantener este arresto bajo secreto, más temprano que tarde toda la aldea estaría enterada. Y Naruto solo podía rogar que su hijo tuviera una buena explicación sobre el origen de su chakra en ese lugar.
Era el comienzo del fin para la feliz familia Uzumaki, que todos creían conocer.
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Cuando ingresó al baño, Sarada se encontraba completamente frustrada. Había preparado el calefón con abundante fuego, lo suficiente para tener provisión de agua caliente por varias horas. La casa Uchiha tenía altas y bajas. Parecía demasiado grande para tres personas, (que usualmente solo eran dos) y al mismo tiempo sitios como el baño, eran agradables por su tamaño extenso.
Sarada aun pensaba en la charla de esa mañana con su madre.
Básicamente, no había podido apartar de su mente la confesión de su progenitora. ¿Por qué? ¿Por qué le resultaba tan chocante? Su madre, Sakura Uchiha. Tenía, o al menos había tenido un amante. ¿Por qué estaba mal? Sarada había pasado la tarde entera encerrada en su cuarto. Tratando de reflexionar sobre todo el asunto. ¿Su padre lo sabía? ¿Era por esa razón que nunca estaba en casa? No, no podía ser cierto. Con lo orgulloso que Sasuke Uchiha era, hubiera hecho pedazos la aldea si lo supiera. La razón del amante, era la falta del esposo. ¿Pero que garantizaba que su padre no tuviera amantes fuera de la aldea? desde ese punto de vista, era difícil acusar a su madre de no haber esperado e intentado de todo para que el esposo se mantuviera cerca.
Eran una familia extraña. Disfuncional, y fuera de lo normal.
Sus padres no se soportaban. Y Sarada sentía una extraña sensación de culpabilidad. ¿Era su culpa? ¿Tuvo que ver con no ser una buena hija? ¿Fue por su relación con Bolt Uzumaki? Sus recuerdos la llevaron hace un año. Justo cuando su padre andaba contrariado por el "noviazgo" de su hija. Habían concluido de entrenar con el sharingan. Sarada se sentía muy segura de sus técnicas, salvo cuando enfrentaba al Magenkyo de su padre. No debía sentirse preocupada por ello. Esos ojos no eran derrotables por cualquier ninja común. Sin embargo, lo que pudo ser una tarde-noche alegre donde el entrenamiento con Sasuke y la compañía había sido buena. La niña tuvo un episodio de carácter extraño al regresar a la casa.
Sakura se encontraba en el hospital, y la casa Uchiha solo era para el padre y la hija. La situación normal, era que el hombre se dedicara a tenderse sobre la vereda del patio trasero y esperar que la cena esté preparada. Aunque para ese horario todavía faltara unas horas. Sarada preparó su propio baño. Calentó el agua, y llevo sus artículos de aseo al cuarto correspondiente. Luego, se desvistió en la habitación contigua y con solo una toalla cubriendo su fino cuerpo, se trasladó para ingresar a bañarse.
-¿Qué hace… Oto-sama? –fue la pregunta que se le escapó al instante.
Sasuke estaba dentro del baño, tenía el torso desnudo y comenzaba a quitarle el resto de sus prendas. Sarada sintió lo que casi siempre junto a su padre. Se sintió intimidada. La puerta corrediza sirvió como una especie de escudo, y la toalla rodeando por debajo de sus hombros no parecía suficiente ropa. Su padre la miraba intensamente. Y aunque indefinible, esa mirada era penetrante y profunda.
-estoy cansado….-dijo el hombre al ver como la niña no ingresaba al baño, pero tampoco cerraba la puerta desde afuera- voy a bañarme ahora.
-ah….cla…claro….-Sarada comenzó a sentirse más nerviosa, aferraba con una mano la toalla más fuerte.
-el baño es grande…-finalizo el moreno y dándole la espalda a la joven, se sentó en un banquito para comenzar a jabonarse.
Sarada cerró la puerta y salió casi corriendo del lugar. Su cuerpo temblaba ligeramente. ¿Era el frio? Podía ser. Las puertas del patio trasero quedaron abiertas y la correntada la recorrió generándole calofríos. ¿Qué había pasado? no era que Sasuke Uchiha fuera el sujeto más amable del mundo, pero en general, cuando estaban en la casa Sarada casi no se cruzaba con él. Era como si su padre solo tuviera interés en la hija, en el preciso momento de usar el sharingan. ¿Entonces qué había pasado? nunca lo comentó con su madre. Pero esa última frase, esa… "el baño es grande", se había parecido demasiado a una invitación a bañarse juntos.
Sarada recordaba aquello. Lo había guardado muy dentro en su memoria. Porque solo en ese instante, su padre había dejado de parecer su padre. Fue como si….el hombre que había en él, la hubiese invitado a compartir un baño. Esa mirada, que nunca parecía decir absolutamente nada, por un instante siniestro fue como si….
-cariño….-escuchó la voz de su madre ingresando al baño- ¿podríamos bañarnos juntas?
Siempre era lo mismo. Siempre la voz de su madre le tranquilizaba. Cuando entrenaba en la academia hace años, y volvía frustrada por cualquier asunto tonto, su madre había logrado contenerla siempre. Cuando regresaba de misiones, y sentía que algo no estaba bien hecho. Cuando su padre se largaba lejos, y no estaba presente en los momentos de las celebraciones que la niña hubiera querido compartir. Siempre su madre. Siempre Sakura Uchiha había contenido su corazón.
No le dijo nada, simplemente la miró y sonrió apenas. Sin embargo, esta vez no se dedicó a continuar su propio aseo. Tuvo que detenerse, para admirar el preciso instante que Sakura se deshizo de la toalla que la contenía. Un cuerpo hermoso. Parecido al de Sarada pero más desarrollado. Sarada se sentía algo preocupada por sus senos, pero al ver a su madre, y fotografías de cuando tenía esa edad, se figuraba que le crecería lo suficiente como para parecerse a ella.
Sakura ubico un pequeño banquito justo detrás de Sarada. Y sentándose en él, tomo una gran esponja amarilla para comenzar a jabonarle la espalda. Ambas se mantenían en silencio, la pelirosa debía estar consiente que encontraría cierta tensión, por la confesión del mediodía. Pero también sabia, que Sarada y ella eran demasiado unidas como para terminar alejadas tan pronto.
-tienes algunos cortes aquí….-le indicó la madre levemente, refiriéndose a la espalda- ¿quieres que Ka-san te ayude a sanar?
Sarada no dijo nada, simplemente continuo jabonándose los brazos y partes frontales de su cuerpo. Sakura tampoco necesito una repuesta, el chakra color verde surgió de sus palmas y en cuestión de un minuto había borrado las marcas que notaba en la niña. Era cosa del entrenamiento, había caído duro desde las copas de los árboles y se golpeó feo. No era grave, pero aún conservaba los raspones.
-lo siento cariño…
Esas palabras nada tenían que ver con el baño o el jutsu curativo. Ambas lo sabían. La situación no era común. Tal vez fue un tonto impulso. Tal vez solo fue eso, el decirle a su hija que había traicionado al padre. Pero no le pedía perdón por ello. Aunque la joven pudiera interpretarlo así. Lo que realmente le dolía a Sakura, lo que le molestaban de sobremanera, era recordarse a sí misma en los brazos de Bolt. Follando con el novio de Sarada. Cediendo ante un joven que por edad podía ser su hijo. Era una locura, una verdadera insania. ¿Qué estuvo pensando? ¿Cómo pudo enloquecerse al punto de olvidar quién era?
Esto no tenía nada que ver con Sasuke. Sakura no se sentía culpable de serle infiel a un esposo que prácticamente no vivía en Konoha. Pero aun sabiendo de su propia necesidad sexual, Sakura consideraba que pudo haberse acostado con cualquier otro hombre. ¡El que fuera! Antes que el novio de su única hija.
Mientras tallaba la espalda de Sarada, Sakura Uchiha reflexionaba que no podía continuar de la misma manera. No se arriesgaría a ser descubierta por su hija en la identidad del amante. Ahora mismo, si bien había sido sincera, corría el riesgo de tener alerta a la joven con respecto a ese hombre que ella supuestamente no conocía.
-Ka-san….-susurro escondiendo los hombros y encorvándose entre suspiros- ¿Quién es ese hombre?
Quería saber la identidad del sujeto. Para ponerle un rostro al odio. Sakura se figuraba que Sarada jamás sospecharía de alguien más joven que su madre. Y aun así, sin dudas descargaría su furia sobre aquel sujeto misterioso que destruía su familia. Aunque, hablando en términos específicos, la familia Uchiha tenía problemas internos. Lo suficientemente profundos como para no necesitar alguien más, metido en la cuestión.
-no es importante…-respondió Sakura y levanto un cubo de agua, para echarlo sobre la espalda de Sarada.
-lo es para mí…-dijo Sarada luego de recibir el enjuague.
-en realidad no. –Indico la pelirosa- Porque se bien que esto te hace daño. Y por eso hoy he decidido….-dudó algunos instantes- te prometo que no volveré a verlo.
-¿Por qué?
-Simplemente porque te hace daño. –Le dijo la madre abrazándola por la espalda- y no puedo ser feliz…haciéndote daño.
-harías….eso… ¿por mí? –susurro la morena entre sorprendida y emocionada.
-lo prometo…nada nos va a separar mi niña.
Desde ese momento, desde ese baño juntas. Sakura se prometió y le prometió a su hija que no volvería a estar con su amante. La pelirosa había recibido la suficiente información de la autopsia para negociar un intercambio de silencios con Bolt. Si el rubio intentaba obligarla a continuar la relación clandestina, Sakura revelaría lo que conocía sobre la muerte de Kiba.
Incluso le iba a pedir a Bolt, que si realmente sentía algo por Sarada la dejara libre. No podía continuar fingiendo que la quería, cuando se había acostado con su madre luego de violarla. Bolt no parecía tener real aprecio por nada ni nadie. Sakura había notado, en el fragor del sexo fuerte, que muchas de las palabras del joven Uzumaki estaban llenas de virulencia contra su propio padre.
En resumen, Bolt tenía problemas familiares y personales. Sakura simplemente no quería que su hija estuviera en medio, cuando finalmente recibiera su merecido. Porque de algo estaba muy segura Sakura Uchiha, con la tenacidad de Naruto siguiendo la pista del asesino de Kiba, solo era cuestión de tiempo para que finalmente la verdad fuera revelada.
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La reunión había sido terrible. Naruto se había pasado casi 3 horas en conversaciones con todos los líderes de clanes en Konoha. Contaba con el apoyo de Shikamaru, Chouji e Ino. Que eran contemporáneos a él, y además amigos. Para todos los demás, había sido duro y sorprendente escuchar de la propia boca del Hokage, como el principal sospechoso sobre el asesinato de Kiba Inuzuka, no era otro ninja que su propio hijo. Boruto Uzumaki era el "honorable hijo del séptimo". Incluso para algunos apenas si conocían que estaban hablando de un simple Chunnin. Nadie se figuraba que pudiera ser el culpable, pero tampoco les permitía sospechar que el Hokage no hubiese tenido razones de mucho peso, como para apuntar de esa forma a su propia familia.
-Tsume-sama…-dijo Naruto en el momento donde había anunciado a todos sus sospechas sobre Bolt- le prometo que haré todo lo posible por encontrar al asesino de Kiba. Y la única pista que tenemos, señala a mi propio hijo en el lugar del crimen. Por el momento, iniciaremos ahí.
Hanabi no podía dejar que la vieran sonreír. La situación era demasiado perfecta para el clan Hyuuga. Ahora, tenía dos opciones igual de suculentas por delante. La primera, era hacer todo lo posible porque Bolt Uzumaki terminara ejecutado. Lo cual privaría al Hokage de un heredero varón. Extinguiendo su sucesión y dejando al clan Hyuuga como el indiscutible próximo liderazgo de Konoha. Y la otra opción, sabiendo lo que sabía por sobre todas las personas presentes, era ayudar a Bolt con su problema. Sacarlo de la prisión y ganarse su fidelidad. Lograr que Bolt se trasformara en un Hyuuga, y así tomar el poder que tan hábilmente había ocultado de casi todos.
Hanabi tenía la situación bajo control.
La separación de padre e hijo era algo consumado. Ahora era cuestión de aprovechar el momento. La muerte de un Inuzuka, no debía alterar demasiado las cuestiones políticas de la aldea. Si acaso Tsume no tranquilizaba la búsqueda de respuestas, Hanabi estaba preparada para proporcionarle un chivo expiatorio. Todo en post de recuperar para su clan, un elemento vital del futuro. ¿No era por esa razón que era la líder? ¿No era ese el motivo que su padre había tenido… y su abuelo, y su bisabuelo? El futuro de clan, su poder e influencia. El número de miembros y el nivel general de ellos. Esa era la misión de Hanabi Hyuuga. Ese era su destino.
-eso es todo….-dijo Naruto gravemente- ahora mismo tengo trabajo que hacer.
Todo terminó en la reunión de clanes. Tsume estaba satisfecha por el compromiso mostrado por el Hokage. En el seno del clan Inuzuka no estaba tan de acuerdo en la profundidad que debían insistir sobre la muerte de Kiba. De hecho, de no ser el hijo de la líder, probablemente lo hubieran dejado pasar bastante rápido. ¿La razón? No era desconocido para casi nadie, de los amoríos que Kiba tenía con cierto número de mujeres. Solteras, comprometidas, viudas y hasta casadas. ¿Hasta dónde había llegado con esos juegos? ¿Acaso su asesinato tenía que ver con una venganza personal? Era allí, donde la mayoría pensaba que no encajaba el hijo del Hokage. Se sabía que era soltero Bolt, y que tenía un noviazgo con la joven Sarada Uchiha. Nadie podía presuponer que Kiba hubiese tenido algún acercamiento a esa niña. ¿Entonces cuál era la razón? Como fuera, tanto íntimos como extraños al Hokage, no podía creer que hubiese acusado a su propio hijo. Tenía que tener una prueba muy contundente. De lo contrario, no había forma de explicar la situación.
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La oscuridad de la celda era penetrante. El joven Uzumaki sin embargo, la pasaba sentado en el rincón menos húmedo de ese lugar bastante limitante. Sus ojos podían ver, tal vez mucho más de lo que todos podían. Su memoria le ayudaba, ya que no era la primera vez que conocía este lúgubre sitio. Era cierto que como detenido, estaba haciendo debut, pero en calidad de integrante de la Raíz, conocía bastante de los sectores más ocultos de la aldea de la hoja.
Habían pasado ya dos días desde que fue arrestado. Lo habían visitado varios grupos de interrogatorios. Sin embargo, su padre al parecer no se decidía en incluir a Ibiki Morino al juego. Bolt en esa parte estaba más tranquilo. Ibiki-san no era un sujeto con el cual se debería compartir una habitación cerrada por demasiado tiempo. A los más novatos de la división de interrogatorios y torturas, el joven Uzumaki sabía que podía superar sin problemas. Pero con Ibiki….era un desafío demasiado grande.
Tenía sed, y un poco de hambre ya puestos. Pero nada grave si era comparado con el trato que recibían los ya encontrados culpables de cargos. Bolt reflexionaba, que había tomado una decisión peligrosa al enfrentar así a su padre el Hokage. Sin embargo, tuvo poco tiempo para pensar, y le había sorprendido que un plan tan bien urdido se hubiese ido por un caño. El arte Sennin era un fastidioso poder. Echaba por tierra las excusas que Bolt pudiera esgrimir sobre su lejanía del lugar, en el momento del asesinato.
Pero, ahora que había tenido un par de días para pensar mejor, surgía una pequeña idea que podía salvarle el pescuezo. Si bien no podía negar ante las habilidades de su padre sobre haber estado en ese lugar preciso. Si podía, esgrimir que no se encontraba exactamente en el momento del crimen. Pudo estar allí por simple entrenamiento, y pudo también haberse cruzado con Kiba momentos antes de su desgraciada muerte. ¿Podía su padre captar el chakra impregnado en el cuerpo de Kiba? Era una jugada de riesgo sin lugar a dudas. Pero aunque Naruto estuviera en condiciones de refutar esa defensa de su hijo, ¿lo haría frente a todos? ¿Lo enviaría hacia la hoguera?
De un momento a otro, Bolt sabía que sería conducido a una sala de reuniones donde los líderes de todos los clanes estarían esperando. El Hokage y sus consejeros, también las cabezas más importantes de todas las familias. A nivel pruebas físicas, Boruto conocía que tenía la ventaja en su defensa. Hacía días, que la división de interrogatorios intento sin éxito sacarle confesión alguna. Y cuando enviaron a un Yamanaka a leerle la mente, fue alguien que también pertenecía a la raíz, por lo que su reporte daría un gran "nulo". Los registros de las salidas y entradas en las puertas de Konoha, fueron cambiados en sus horarios base. Y Bolt sabía con exactitud que había por lo menos dos integrantes de la raíz en todos los sectores clave donde se pudiera hallar alguna pista sobre el asesinato.
Finalmente, su rango de Chunnin, contrastando contra la categoría de "Jounnin" que solía exhibir Kiba Inuzuka, le mantenía en una inocente posición frente a los que pudiera pensar que había media razón para acusarlo de ese ataque. Razonándolo correctamente, Bolt solo había tenido una preocupación en esos días de cárcel. El examen del forense sobre la autopsia practicada al cuerpo de Kiba. En esa zona particular, no pudieron meterse los ninjas médicos que pertenecían a raíz.
Pero…justo cuando empezaba a preocuparle ese eslabón suelto de la cadena…ella se presentó en la cárcel a visitarlo.
Sakura Uchiha, había sido tanto el motivo de su resentimiento, como el objeto de sus más bajos deseos. Y para desgracia de un Shinobi que intentaba mantener el control total de sus emociones, aun lo seguía siendo. Bolt la observó desde el interior de su celda sin moverse, ella atraves de la rejilla relato lo que había descubierto sobre las pruebas realizadas al cuerpo del muerto. El joven no pudo evitar sonreír levemente, mientras Sakura le explicaba los métodos que había desarrollado para llegar a la conclusión de que efectivamente, Bolt Uzumaki había atacado al difunto:
-las marcas en tus hombros y espalda que vi hace días, me dieron la sospecha…-le dijo neutralmente Sakura- luego, constatando con las muestras de piel en las uñas de Kiba…encontré lo que esperaba. Eso….y otras 6 señales que pude deducir entre análisis de sangre y…
Bolt no decía nada. ¡Que increíble forma de descubrirlo! Recordaba solamente que cuando asentó el golpe definitivo sobre el imbécil del Inuzuka, su única reacción fue arañarle los hombros, para luego caer muerto de manera inapelable. Le había desgarrado la ropa, y además hecho sangrar. Sin dudas tomarlo con la guardia baja había sido una política muy inteligente. Cara a cara, otro hubiese sido el costo para derrotarlo.
Mientras Sakura seguía dando detalles de su descubrimiento, Bolt no podía dejar de recordar a esa mujer desnuda y sedienta de sexo. Ahora mismo se veía nerviosa pero fría. Sin embargo, el joven la había "conocido", de la forma más atractiva que le era posible. Ese cuerpo candente y bien moldeado, piel suave, ojos esmeraldas que brillaban cual estrellas cuando la penetraba bien profundo. Una fuerza brutal, al punto que le dejaba marcas por todo el cuerpo con sus agarrones y arañazos, aunque luego la propia mujer se encargara de sanarlos.
¿Había sido un error poseerla?
Y si así fuera, era ese tipo de "error", que Bolt cometería todas las veces que fueran posibles de nuevo. Porque esa mujer, no solo era un centro de problemas, sino una fuente de increíble poder sexual. Bolt recordaba, que sus instantes íntimos con Sarada, eran apenas chispas. Una promesa de futuro fuego si se quiere. Sakura en cambio, era el mismísimo infierno. Por esa razón, aunque las palabras de esa mujer denotaran una total falta de acercamiento, Bolt no pudo evitar sonreír apenas. Y sentirse un poco excitado.
-no quiero ver involucrada a mi hija con esto….-le dijo la mujer concentrada como en una negociación –no me importan tus razones.
-no te preocupes…
-no puedo evitar hacerlo… –argumento la rosa, arriesgándose y jugando su carta- Pero todo lo que puedo presentar como prueba forense, será nulo si simplemente guardo silencio.
-Y eso tiene un precio….-sonrió apenas el joven sentado en su rincón sin moverse- ¿cierto?
-hemos estado mal. Locos, confundidos. –Proseguía la mujer- traicionábamos a alguien especial.
-¿tu marido? –Desdeñó Bolt apenas- ese sujeto es un imbécil. No tienes la culpa de buscar satisfacción en…
-me refiero a Sarada. –Indicó Sakura neutra- es en quien deberíamos haber pensado antes de cometer esta locura. Y por ella, debo pedirte que no vuelvas a intentar acercarme a mí.
Bolt no dijo nada. ¿Sakura estaba cambiando las pruebas forenses por terminar la relación de amantes? Parecía algo sin sentido, ya que Sakura pudo terminar todo sin mediar extorsión.
-además….-continuó la rosa- no presentaré un informe que te perjudique en el asunto del crimen. Siempre y cuando me prometas algo…
-¿Qué quieres?
-Quiero que cuando quedes libre…-finalizó Sakura apenas- termines tu noviazgo con mi hija. No la quieres, eso es evidente. De lo contrario no estarías conmigo. Así que no quiero que sea herida por ti. Ahora o en un futuro. Déjala libre.
Boruto hizo un gesto de resoplo desganado. No era que le sorprendiera demasiado el pedido. Sakura desde siempre no había tenido buena predisposición a la relación. Antes era por como Bolt la trataba, ahora mismo tal vez, porque consideraba que él no quería realmente a su hija y deseaba protegerla y protegerse. Eso era un punto clave. Protegerse. Proteger su relación con Sarada. Proteger su secreto frente al marido. Incluso evitar una pelea entre Sasuke y los Uzumaki.
De parte de Bolt, si lo pensaba detenidamente, la otra misión pendiente que tenía podía acarrear problemas. Si aceptaba este trato, Sakura y Sarada quedaban fuera de la ecuación. Las únicas pruebas que lo incriminaban en el asunto "Kiba", serian eliminadas. Y tendría camino libre para encargarse de su trabajo como parte de Raíz. La respuesta fue obvia, más que forzada.
-de acuerdo….
-¿de acuerdo entonces?
-te lo prometo. –Asintió el rubio- en una cosa si soy idéntico al Hokage.
-en tu palabra empeñada. –Sonrió Sakura- ¿cierto?
Dicho esto, y medio asustada por esa sonrisa compartida que venía desde un lugar incierto de su interior, Sakura se alejó de la celda y se despidió en silencio. ¿Qué había pasado? ¿Cómo podía hacer ese tipo de tratos con alguien que odiaba? ¿Realmente lo odiaba? ¿Podía odiarlo a ese niño? ¿Podía olvidar los momentos tan íntimos y sexualmente impresionantes?
Caminando, por las calles de una Konoha demasiado tranquila para los últimos eventos ocurridos, Sakura reflexionaba que al pensar en Boruto, ya no podía verlo como un niño. Aunque apenas tuviera un año más que su propia hija. Aunque tuviera actitudes caprichosas. Según comentarios de Ino, Bolt había cumplido la fantasía de muchos de los niños idiotas lujuriosos. Se había follado a la esposa de uno de los sujetos más poderosos e inestables del mundo. Y al parecer, viviría para vanagloriarse por ello. Además, había cometido un crimen que pudo costarle la cabeza. Y por cuestiones de conveniencias, parecía que evitaría también pagar por ello. ¿Cuántos sujetos en el mundo podían contar tales hazañas?
Sakura sonrió divertida de sus pensamientos. Bolt, muy a su pesar al parecer, había demostrado ser hijo de su padre. El número uno en sorprenderla. El número uno en sorprenderlos a todos. Mientras su mente cavilaba raudamente, se encontró ingresando a su propia casa y encontrándose con Sarada. La niña estaba nerviosa. Había enterado hace dos días del arresto de Boruto. Y no le habían permitido visitarlo.
-¡Ka-san! –Dijo Sarada nerviosa- ¡¿Qué pudo averiguar?!
No podía decirle mucho. Pero hasta que el propio Bolt hablara con ella y cortara con la relación, algo debía comentar para tranquilizarla:
-estuve investigando, y su asunto se va a solucionar pronto.
-¡él no lo hizo Ka-san! ¡Hablaré con quién sea! ¡Hablare con…!
-calma…-le dijo Sakura tomándola de ambos hombros- no hay pruebas que puedan señalar a Bolt como culpable. (Las únicas están en mis manos y nadie las descubrirá jamás) simplemente se lo está interrogando y pronto quedara en libertad. Ahora….mejor ocuparse de otros asuntos. Por ejemplo….-sonrió pensando en una forma de distraerla- ¿hace cuánto que no estudiamos juntas? No quiero que te vuelvas dependiente solo de tu sharingan. ¿De acuerdo?
Sarada como siempre, aceptó a regañadientes. El asunto de Bolt le preocupaba mucho, pero al mismo tiempo vio tan tranquila a su madre, que no tuvo poder para dudar en su palabra. Decidió ceder, porque a diferencia de su padre. Sakura siempre que podía le dedicaba todo el tiempo para entrenarla en sus campos específicos. Sarada tenía talento, pero además se volvía mejor aumentando sus conocimientos. Una costumbre que su madre había implantado desde siempre.
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Una semana después, Bolt fue conducido a la oficina del Hokage. Allí un grupo de los líderes de clanes, vieron el interrogatorio final. El joven Uzumaki admitió haber estado en la zona, pero no fue justo en el momento del ataque sufrido por Kiba Inuzuka. Solía entrenar en esa zona del bosque, y por añadidura también sabía que Kiba solía encontrarse secretamente con algunas mujeres. Lo había cruzado por el bosque en otras ocasiones. Y también había visto algunas señoras casadas, sospechosamente cerca de ese lugar. Cuando le preguntaron quienes, Bolt respondió que ese no era su asunto.
Hanabi Hyuuga intervino por Bolt indirectamente. Había estado apalabrando a varios de los líderes presentes tratando de desviar las sospechas. Los argumentos de falto de nivel de categoría y un historial limpio de problemas desde que se volvió Chunnin, también aportaron lo suyo. Los datos del forense, en los que Tsume tenía algún tipo de esperanza, arrojaron pistas indefinidas. Sakura había sospechado asesinato, pero dijo no tener pruebas concluyentes. El resto de los ninjas médicos que también revisaron el cadáver, no encontraron nada más. (Sakura ya había estado antes con el cuerpo) y a nadie se le ocurrió pensar que la señora Uchiha tuviese media razón para cambiar los datos para exonerar a Boruto Uzumaki.
En resumen, aunque Naruto y su consejero principal Shikamaru creyeran que algo no estaba completamente claro en el asunto. Hubo un acuerdo de decisión entre los líderes, y Bolt Uzumaki quedó en libertad. Estaría bajo supervisión durante un tiempo. Incluso se le haría examen para evaluar su nivel de habilidad. Pero en definitiva, se había salido con la suya.
Tsume Inuzuka no estuvo satisfecha con la indefinición del caso. Pero hasta ella misma, se veía incapaz de notar en el hijo de Naruto, un posible asesino de Kiba. ¿Cuál era el motivo? ¿Cuál sería la razón? Kiba apenas si alguna vez había visitado la casa del Hokage, y solo en esas circunstancias estuvo siquiera cerca de Bolt. Nunca se hablaron, nunca se frecuentaron. No existía ni un solo punto de vista que lo señalara al joven Uzumaki como asesino. Y matar por matar, tampoco podía considerarse potable, ya que los exámenes mentales de los Yamanaka en las salas de interrogatorios fueron negativos.
Ese mismo día, Bolt regresó a su hogar. Recibió con mucha alegría el abrazo cariñoso de su hermana Himawari. Su madre sonrió y estuvo contenta, pero se la veía algo nerviosa. Como si ya predijera con exactitud lo tenso de la situación que se venía. Después de todo, aunque su esposo Naruto hubiese actuado de acuerdo a su posición como Hokage. En las cuestiones de padre, había estado totalmente en contra de lo que se podía esperar.
Esa misma noche, contrario a lo que se podía esperar, tuvieron una primera cena familiar en calma. Luego de incidente y después de haber pasado por una celda durante días. Bolt pareció especialmente animado. Su hermana le acompañó y estuvo contándole un montón de situaciones que sucedieron mientras Bolt no estaba presente. En cuando a los padres, Naruto y Hinata apenas si le dirigieron la palabra. La mujer estaba con la vista baja, triste de la situación. El hombre, sentía una confusión similar a lo que pudo experimentar en el bosque. Cuando podía captar rastros del chakra de su hijo en toda la zona.
Luego de la cena, mientras las mujeres atendían la limpieza de los enseres en la cocina, Boruto vestido con un kimono de entrecasa, salió al traspatio con un vaso de té, para respirar aire fresco. Naruto le siguió, media hora después. Ahora tenía que hacer lo más difícil de todo. Tratar de encontrar las palabras exactas para disculparse. Todo el asunto, luego de extensas investigaciones, había resultado en una gran mentira. Pero Naruto no lo sabía. Creía que se había equivocado. ¿Cómo encontrar perdón luego de esta grave acusación?
-¿Cuál es tu versión de este asunto? –dijo finalmente acercándose a su hijo.
La pregunta le surgió naturalmente. No sabía cómo iniciar la necesaria conversación. Y recordó las últimas palabras de su hijo antes de notarse arrestado hace una semana.
-¿Cómo ha dicho?
-hace tiempo, me dijiste que no escuchaba tu versión del asunto. –Le recordó Naruto sentándose a su lado- y ahora, aunque creas que no me importa o es inútil. Quisiera escucharla.
La reacción iba a ser volcánica. Su propio hijo seguramente iba a enviarlo a freír espárragos. Pero tenía que intentar arreglar las cosas. ¿Se había apresurado al acusarlo? Tal vez la decepción de pensar a Bolt un asesino le hizo actuar imprudente. Pero cuando lo había consultado con Shikamaru, también el Nara había admitido que algo raro se cocinaba en el asunto. Aunque luego las pruebas del juicio estuvieran en contra. ¿Qué más podía hacer que disculparse?
Pero Bolt, casi sin dedicarle una mirada completa, suspiró de manera cansina, bebió un poco de su té con apatía y declaró:
-supongo que tendrás algunos problemas para dormir esta noche… ¿cierto?
Naruto le miró neutralmente. Esperando lo que se viniera. Al parecer se había equivocado, y Bolt aun así lo tomaba demasiado bien. ¿Por qué razón?
-dímelo…
-existen cosas en este mundo, que simplemente tienen que hacerse. Durante mucho tiempo, me sentí molesto por ciertas actitudes del Hokage. Parecía, que su familia era lo último en lo que debía ocuparse. Luego de caer en los exámenes Chunnin, empecé a entrenar con otra mirada. Con otros recursos. Entendí, que se debe actuar en respuesta a nuestras prioridades. Incluso utilizando nuestros deseos o impulsos. Se mira… atraves de la decepción.
-¿realmente lo asesinaste, Bolt? Solo quiero saber eso.
El joven sonrió apenas, volvió a beber de su vaso y prosiguió:
-Inuzuka Kiba, se veía con mujeres ajenas. Eso en una aldea ninja significa problemas. Tarde o temprano lo iban a descubrir. ¿Imaginas a esposos de profesión Shinobi descubriendo que les ponen el cuerno? Su muerte pienso yo, es en cierta forma un alivio.
-¿un alivio?
-se pierde un buen Jounnin digamos. –Reflexionaba Bolt calmadamente- pero se ahorra un gran problema entre clanes. ¿Quieres saber porque sucedió lo sucedido? Entre otras mujeres, él estaba….-dijo como si confesara un secreto- intentando ligarse a Ka-san.
Fue como una bomba. La cabeza de Naruto estallo en mil pedazos. ¿Hinata? ¿Kiba estaba detrás de Hinata? ¡¿Qué locura estaba sucediendo?!
-no puedes estar hablando en serio.
-No me creas sino quieres. Al principio me sorprendió también, -seguía el joven- pero luego, entendí que podía ser un problema mayor. Ka-san es muy…. "inocente" en ciertos aspectos.
-Hinata nunca…
-tal vez Ka-san te sea fiel por siempre. –interrumpió Bolt- Pero… ¿Podrias culparla de acostarse con otro hombre, cuando su esposo fantasea y desea a otra mujer? Alguien tenía que hacerse cargo del asunto. Era cuestión de tiempo.
Naruto se sentía aturdido. Desbordado, sorprendido. Todo su cuerpo se paralizaba ante las palabras de su hijo. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué estaba diciendo? ¿Acaso Bolt, sabia….?
-Entonces….mientras le mirabas el trasero a Sakura Uchiha en la oficina, o en los fines de semana familiares, otro sujeto intentaba meterse en la cama con Ka-san. Sorpresa, sorpresa. Así de simple fue todo esto. Hace días, -dijo Bolt poniéndose de pie y marchándose lento- te advertí que tu familia no te importaba. Pero no creas que sucede lo mismo en mi caso. Si alguien se mete con Ka-san, o Hima-Nee-san. Será enviado al mismo sitio que ya conoce ese perro Inuzuka. Espero que lo tengas en cuenta, Oto-sama. Buenas noches.
Y se fue, directamente a su cuarto. Dejando a su padre el Hokage completamente de piedra. Ahora conocía el motivo del asesinato. Ahora sabía con exactitud quien había sido. Ahora tenía una confesión completa sobre el asunto de Kiba Inuzuka. Pero al mismo tiempo, no tenía absolutamente nada. No podía actuar de ninguna forma con la información obtenida.
El desgraciado de Kiba, un amigo de muchos años, siempre le había interesado su ex–compañera de equipo. Naruto podía recordar el momento de su casamiento, donde Kiba le juró que lo mataría si no lograba hacer feliz a Hinata. No fue una advertencia de amigos. Fue de un hombre que había querido y había perdido. Y para colmo, Bolt además había advertido los deseos de su padre que recaían sobre Sakura Uchiha. La esposa de su mejor amigo. ¡Qué vergüenza! ¡Su propio hijo lo había sabido desde siempre! En esos momentos podía recordar los fastidios de Bolt cuando Sakura estaba cerca. La culpaba de la infelicidad de su madre. Y las rabias contra el propio Naruto. Al cual también culpaba por no prestar atención a su familia.
Se sintió miserable. Un maldito perdedor.
Era el séptimo Hokage de la hoja. Tal vez el más fuerte ninja de mundo. Y frente a su hijo mayor. Ahora parecía un niño tonto e indefenso. Boruto Uzumaki, el descuidado, el relajado, el bohemio. Había visto atraves de las sombras de los hombres, y actuado para evitar un problema. Bolt Uzumaki, había estado protegiendo a su padre y familia todo el tiempo. Incluso de ellos mismos.
Era como ver el huevo de una serpiente….
Atraves de la membrana, ya puede avizorarse aquel reptil en su interior….
Perfecto.
Fin del capítulo.
