CAPITULO 8: MANIPULACION
Hinata retrocedió un paso con prudente alarma. No reconocía a su propio hijo en las palabras que acababa de soltar. ¿Qué estaba proponiendo? ¿Era lo que parecía? Cada momento que trascurría, Boruto se parecía menos y menos a ese niño dulce que alguna vez fue. ¿Por qué? ¿Todo esto sucedía por ese entrenamiento que recibió de "Raíz"? ¿Era ese nuevo Byakugan que portaba? Hinata simplemente no podía creer lo que estaba viviendo. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Huir? ¿Liberar a su hermana que pensaba en matar en Himawari? ¿Dejarla a su suerte en manos de Bolt?
-Bueno Ka-san…-dijo sonriendo apenas el joven- no es que no adore ver tu figura por aquí y allá. Pero tengo asuntos que atender con tía Hanabi. Y si no te apetece colaborar, sugiero que regreses a casa. No te preocupes, eventualmente también regresaré. Cuando me haya encargado de ella.
Hinata volvió a tomar distancia, luego de algunos segundos de dudas dolorosas se dio la vuelta para abrir la puerta que la sacaba de esa cabaña en medio del bosque. No podía hacer mucho más llegado a este punto crucial. Ya había elegido ayudar a Bolt. Ya había elegido que Hanabi sufriera las consecuencias de atacar a su familia. Ahora tenía que soportar todo lo que viniera a futuro.
-No me dejes aquí…-dijo Hanabi poniéndose cada vez más nerviosa- ¡Hinata-Nee… no me dejes aquí sola!
Pero se fue. Cerrando la puerta del lugar en una delicada salida. Y solo Boruto quedó en el lugar alistando sus herramientas de trabajo. Lo que le esperaba a Hanabi no era bonito. Tampoco se asimilaba como castigo inútil. Bolt había tomado la situación como máxima prioridad, y arriesgaría todo por concretar su estrategia. Fuese como fuese. Lo primero que hizo fue establecer una rutina de castigos. Tomaba su tiempo para usar cada látigo y flagelo disponible. La espalda de Hanabi Hyuuga, de una piel blanca y tersa al principio, fue llenándose de moretones y rasguños producidos por las diferentes sesiones de daños.
La mujer se mantuvo en silencio. Mordía sus labios para evitar cualquier chillido que pudiera indicarle a su torturador que estaba teniendo éxito. Aunque le desgarrara la espalda en tiras de carne, nunca diría nada. No le daría esa satisfacción. Además, los golpes nunca serian lo suficientemente fuertes. Aunque le ardían, producto de escocerle sus anteriores heridas. No serian lo suficientemente rudos como para quebrarla.
Boruto cada tanto realizaba una serie de preguntas. No parecía desanimado o siquiera molesto por no hallar las respuestas. Solo continuaba con el castigo, como si tuviera todo el tiempo del mundo para completarlo. Como y cuanto quisiera. Hanabi comenzaba a preguntarse. ¿Acaso nadie la estaba buscando? ¿Qué había sucedido con su guardia personal? Hanabi solía tener dos hombres del clan custodiándola regularmente. Y también otros dos que se mantenían ocultos, vigilando sus pasos aunque anduviera por la aldea. ¿Dónde estaban? ¿Acaso Bolt los había eliminado? ¿Cómo lo hizo?
-Quiero saber que tienen planeado los Hyuuga contra Hima-Nee…-apuntaba el rubio con una voz seria y neutral- quiero nombres de los que saben ese plan. Quiero fechas para cumplir con esa orden.
Pero Hanabi no diría nada. El castigo recibido era juego de niños. Era como si Bolt no se animara a lastimarla con toda su fuerza. El asunto era, que la mujer estaba protegida por una técnica secreta. Sintiéndose segura de poder resistir todo el tiempo necesario, decidió tomar la ofensiva. Le miró como se mira a un infante, y hasta sonrió apenas en señal de supremacía. Pero el Shinobi no se amedrentaba. Simplemente seguía.
-¿Te divierte esto querida tía? –Sonrió perverso Bolt, devolviendo la agresión gestual- no tiene por qué sorprenderme. Siempre supe que eras una masoquista.
-¿De qué… hablas?
-En realidad… ¿Has creído que estaba torturándote?-se burló el rubio entretenido con la ingenuidad- Déjame decirte que no estoy dispuesto a perder mi tiempo dándote placer sin concepto.
Solo estaba alardeando según la mujer. No podía hacerle nada para quebrarla. No tenía el tiempo suficiente. Hanabi era consiente que cada minuto que trascurriera, cabía una mayor posibilidad de ser echada de menos por su clan. Y entonces, aun habiendo eliminado a la guardia personal de la líder, pronto Bolt se vería en grandes dificultades. Además lo que él no conocía, era que como toda mujer del clan Hyuuga, Hanabi tenía la habilidad de presionar con chakra sobre uno de sus puntos espirituales internos propios. ¿El efecto? Insensibilizar su cuerpo al dolor externo. Por lo tanto, los efectos de la tortura parecían simples caricias a pesar del daño real provocado. Así se resistía a las violaciones, así las Kunoichi Hyuuga evitaban las extracciones de información por parte del enemigo.
-Supongo que tu orgullosa resistencia actual…-dijo Boruto sonriendo apenas- se terminara exactamente…-añadió parándose junto a ella y apuntando sobre la espalda de la mujer con su mano derecha- cuando presione aquí….
Impactó con sus dos dedos más largos en una zona cercana de la columna. Una carga de chakra ligeramente inferior a lo utilizado para las técnicas de ataque Hyuuga. Esto provocó un entumecimiento mayor en Hanabi, y luego fue como si se liberara su cuerpo. La técnica que ella misma había aplicado a si misma, había sido desactivada.
-Mi Byakugan no es como el típico Hyuuga, tía Hanabi. –sonreía perverso el rubio ante la sorpresa de la fémina- no tengo un alcance visual de 5 kilómetros promedio. Apenas mi rango se amplía a los 1000 metros. Pero en contrapartida, puedo ver más profundo en el interior de las personas. Entonces, aplicando un poco más de chakra en mis ojos, observó decenas de pequeños puntos de presión, dentro de los canales de chakra en todo tu cuerpo.
-¿De qué hablas? –balbuceó Hanabi sin poder creerlo.
-una visión microscópica de tu esquema espiritual- apuntó Bolt- mi hermana y yo, podemos modificar ciertos aspectos del físico presionando parcialmente, sin cerrar definitivamente el canal de chakra en cuestión. Y para demostrarlo…
Bolt agarró una pequeña aguja, y en un brazo de la mujer le picó apenas. Mientras tanto, Hanabi sintió el efecto devastador de que una lanza la había traspasado de lado a lado. Los cánones de dolor fueron tan enormes que no pudo evitar gritar, aun intentando ahogar como pudo esa sensación. Segundos después, la voz de Bolt apareció en su oído como un susurro de la muerte:
-Tu sensibilidad ha regresado ¿verdad? y gracias a mi técnica de presión parcial, ha retornado con 50 veces su potencia normal. Así es querida tía, cada pequeño rasguño que desde ahora te produzca, lo sentirás como las zarpas de un tigre hambriento. Lo que lleva a preguntarme… ¿Cuánto resistirás ahora, que no tienes tu truco para evitar las torturas?
-Bo…Bolt…espera….-jadeó la mujer increíblemente debilitada por lo que era un ligero pinchazo.
-Quiero nombres…-añadió el rubio- fechas y planes completos. Te enseñaré a responder con respeto, y puede que hasta salgas con algún premio si te portas bien. Hanabi-san.
-Por favor no…-apuntó susurrando la mujer aturdida, mientras veía de lado como Boruto usaba un látigo para azotarla "suavemente".-AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHAAAAAAAAA
Sus lágrimas caían, sus mejillas estaban enrojecidas por el esfuerzo, y gritó hasta que sus pulmones se quedaron sin oxígeno. Todo su cuerpo comenzó a quebrarse internamente. No podía pensar, no podía entender que estaba pasándole. ¡Tanto dolor! ¡Había tanto dolor en todo su cuerpo! ¡¿COMO PODIA SOÑAR CON SOPORTAR TANTO DOLOR?!
-¡NNNOOOOOOO! ¡AAAAAAAAAAAHHHHHHH!
Su segundo grito casi la llevó al desmayo. Sus ojos le pesaban y ese último azote había valido más que todos los anteriores intentos combinados. Su cuerpo no le respondía. Ya no le pertenecía. Ahora era propiedad del desgraciado de su sobrino. Boruto Uzumaki.
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-Sakura….-le dijo Ino Yamanaka mirándola con preocupación- te noto dispersa… ¿sucede algo?
Sakura Uchiha había rellenado por tercera vez un informe médico de manera incorrecta. Eso no era común. Ella era muy detallista y minuciosa, pero cuando su amiga Ino la vio hacer un bollo de papel y arrojar con rabia al cesto de basura su tercer documento del día, supo que había problemas en ese paraíso.
-Estoy bien cerda…no molestes.
-Desde luego que si….-elevó una ceja la rubia, indicando claramente que no le creía- ahora que ya has probado como mentirme sin éxito, prueba diciéndome la verdad. Tú jamás te equivocas con esto de rellenar informes. Algo debe estar carcomiéndote por dentro para errar así.
La pelirosa elevó la vista para mirar a su amiga. Era cierto, contra Ino no podía ocultar nada. Eran demasiados años de conocerse mutuamente para intentar camuflar un estado de ánimo. Estaban solas en la oficina de la rosa, ¿Por qué no decirle? aunque ni ella misma estuviera segura del problema.
-Tengo fallos de memoria….
Ino no reaccionó. En realidad no estaba interpretando la situación al completo. Así que guardó prudente silencio hasta que Sakura se explayara lo suficiente:
-No he dormido mal, tampoco es un problema de alimentación. Simplemente me es imposible recordar ciertos eventos, de ciertas partes en anteriores días. Eso….y además el asunto de Sarada.
"El asunto de Sarada" era en resumen algo que Ino conocía de otras conversaciones. Sakura le había confesado que había intervenido en la relación de su hija con Bolt y ahora estaba arrepentida. Sin Boruto Uzumaki, la niña parecía completamente destruida. Sakura veía a su pobre hija en el día a día, y le recordaba tanto a Sasuke en la niñez; que le revolvía el estómago. ¿Pero que podía hacer? Era una gran preocupación.
-¿Cómo que tienes "fallos de memoria"? –consultó Ino sorprendida.
-Hace días sucedió algo extraño. Recuerdo todo, y de pronto no sé qué hice en cierto tiempo de la tarde. Solo esa tarde en particular.
-Stress tal vez….-supuso Ino en voz alta- el trabajo del hospital, la preocupación por Sarada.
-No es la primera vez que me ocurre Ino, -añadió la rosa- pero en esta ocasión, es distinto…
-¿Por qué razón?
-Estoy disgustada con Sasuke… –apuntó la pelirosa- y ni siquiera recuerdo el motivo. Eso no es normal, eso me hace dudar.
-Piensas que no recuerdas….-hilvanó la rubia- ¿Por culpa de tu marido?
Ambas se miraron, y segundos después sonrieron descartando el asunto de plano con una negativa gestual.
-No no….es ridículo –Sonrió Sakura ampliamente- seguramente estoy cansada del trabajo. Sasuke se ha marchado hace poco y eso me tiene disgustada sin dudas. Nunca me han gustado esas largas misiones que suele tomar.
Pero en los últimos años no era tan así. Sakura al principio del matrimonio extrañaba a Sasuke. Luego le enfurecía sus viajes y constantes abandonos. Y finalmente, estos últimos meses hasta había agradecido que se largara de Konoha. El buen sexo con Bolt Uzumaki, o la compañía de su hija Sarada era más atractivo para la pelirosa que un esposo de ficción. ¿Entonces, cuál era el real motivo de su rabia contra Sasuke Uchiha?
-ji ji tienes razón…-respondió Ino fingiendo condescendencia- aunque deberías relajarte un poco de esos documentos. Ven, siéntate en este sillón que voy a ayudarte un poco.
Sakura obedeció, dio la vuelta a su escritorio y se acomodó delante de Ino para dejarla actuar. Las técnicas de relajación de la Yamanaka eran muy buenas. Usaba el chakra, y algunas formas de masajes combinadas. Los primeros minutos continuaron charlando mientras Ino trabajaba en sus hombros. Pero poco a poco Sakura se fue adormeciendo hasta quedar en un estado soñoliento. Entonces, Ino hizo lo que su amiga no se atrevería a pedirle. Colocó ambas manos rodeando el cráneo de la mujer, y emitió un jutsu controlado para revisar su mente. En cuestión de minutos, había notado el problema y solo se dispuso a resolverlo.
Sakura no tenía un problema de stress, tampoco agotamiento o confusión alguna. Era tan minuciosa en la vida corriente como para notar faltante de horas en su día. Sakura Uchiha, estaba siendo manipulada por un Genjutsu. Ino lo presentía, después de todo era el campo específico donde trabajaban los Yamanaka desde siempre:
-Sakura…-le susurró Ino seriamente- alguien ha estado manipulando tu mente. Trataré de desbloquear tus recuerdos. Me va a tomar tiempo derrotar a un Genjutsu del sharingan.
-¿Qué? ¿Cómo supones que…?
-Solo el cerdo de tu marido es capaz de esto… –Añadió la rubia- Pero descubriremos que estuvo ocultándote. Te lo prometo.
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Boruto Uzumaki caminaba por el bosque con tranquilidad. El día casi había terminado y las luces artificiales de Konoha ya podían avizorarse a la distancia. Desde que abandonó la cabaña donde Hanabi aún era prisionera, los primeros kilómetros había estado seguro completamente de la influencia de los espías que le habían seguido durante semanas. Pero ahora mismo, regresando a la aldea ya conocía que ellos estaban nuevamente vigilándolo. Bolt estaba convencido que el equipo de espías no pudo vigilarlo mientras estuvo torturando a Hanabi Hyuuga. ¿La razón? La zona donde se encontraba esa vivienda en el bosque, a su vez estaba vigilada intensamente por otro equipo de guardias. Los mismos que habían tenido la misión de proteger a la líder Hyuuga hasta hace muy poco. Y ahora servían como títeres a otro amo. Todo por la gracia del Byakugan especial.
Había pasado casi 18 horas torturando a su tía.
Demostró ser valiente, y sobre todo leal a su familia. Sin embargo, terminó por quebrarse por el lado inesperado. Boruto inicialmente no estaba seguro hasta donde llegar con el tormento, pero por fortuna había recibido entrenamiento magistral de una de las mujeres más peligrosa e inteligente que tuvo el privilegio de conocer. Anko Mitarashi. Hubo un instante, cuando Hanabi gritaba y comenzaba a confesar todo lo necesario:
Flash back:
-Increíble…-dijo Bolt parado junto a la mesa donde Hanabi continuaba desnuda y amarrada en posición boca abajo- te estas excitando querida tía.
El coño le ardía, literalmente. El castigo que la volvió loca las primeras horas, luego comenzó a excitarle de sobremanera. Bolt observó como el interior de la mujer chorreaba sobre la mesa y por sus muslos desnudos se deslizaba el jugo de amor. Hanabi jadeaba enloquecida, no podía articular tres palabras con coherencia luego que Bolt le inyectó su chakra en cierta parte de sus canales espirituales. Las puertas de la lujuria, los azotes, los tormentos secretos que en la mujer hacían mella.
Boruto había recibido informes psicológicos elaborados por Raíz. Hanabi Hyuuga había recibido una educación forzada en el combate. Su padre desde muy niña, había sido duro y rígido en las horas de entrenamiento sin fin. Similares a torturas. Y la única muestra de cercanía física para Hanabi en su niñez y juventud, fueron los golpes y las tomas de combate que frecuentemente sufría en manos de su padre y otros sensei Hyuuga. Esto, sumado a la falta de su madre por muerte cuando ella nació, propició en Hanabi una versión distorsionada de la cercanía sexual. No pasó mucho tiempo, que en sus soledades ella necesitó hacerse daño a sí misma, solo para sentir otra vez la sensación física de perverso placer.
Hinata había indirectamente completado los informes de los espías para Bolt. Cierta vez, comentó que en la habitación de su hermana, había visto una singular colección de látigos y flagelos. Secretamente guardados en una caja alargada del closet. Luego de conocer eso, fue evidente para el joven que había una relación directa entre esas herramientas y la "intimidad" de su dueña. Todo eso, sumado a la imposibilidad que tenía como líder de relacionarse con cualquier hombre de su clan, la llevaba a una situación inestable.
Las torturas a Hanabi dieron el efecto buscado. La doblegaron, la rompieron mentalmente, y al final la excitaron. Bolt concluyó la faena obteniendo toda la información, y además follandosela sin que siquiera hiciera falta mantenerla atada a esa mesa:
-Por favor…..-jadeaba excitada la mujer mientras se sometía a sus bajos instintos- más….MAAAS CASTIGAME MAAAASSSS
Bolt estaba parado tras ella, le desanudó las muñecas, la cintura y las piernas. Ella apenas se elevó un poco afirmándose en sus codos. Lo miraba de reojo, rogando que volviera a nalguearla duro para sentir el vibrar de su cuerpo. Al muchacho ya no le preocupaba que su presa intentara atacarlo y escapar. Ella ya no tenía voluntad para tanto:
-Bolt…..por favor…-rogó servilmente y su trasero se elevó en la búsqueda de algo específico- continua…hazme daño.
-hare mucho más que eso….querida tía…
Se bajó su pantalón negro, preparó su arma endurecida por la escena de violencia y belleza sexual frente a él, y se hundió en esa mujer para hacerla suya sin más preámbulos.
Fin del flash back:
Faltaba poco para llegar a las puertas de la aldea. Bolt había dejado a Hanabi en la cabaña sin ataduras. El final de su trabajo, era advertirle que no abandonara el lugar. Tenía que probar su lealtad. Tenía que volverla una fiel perrita de sus órdenes. Entonces le dijo:
-"Hanabi-san, no te dejare amarrada a la mesa. En el otro cuarto hay una cama. Tienes comida y agua en la cocina. Mi única orden es que permanezcas aquí dentro. No te está permitido abandonar esta cabaña. En 48 horas regresaré, y estarás a salvo hasta tanto me obedezcas. Pero si escapas de aquí….no me hago responsable de lo que te ocurra".
Eso era todo. Si la mujer estaba en condiciones de ser fiel a su nuevo amo, permanecería dentro. Si acaso quedaba algo de rebeldía en su interior, algo que los puntos presionados por el Byakugan de Boruto no habían censurado, intentaría seguramente salir de ese lugar y seria duramente castigada por ello. En cualquier caso que suceda, en menos de tres días Boruto regresaría a ese lugar para solucionar definitivamente el asunto con su tía traidora. Ahora mismo ademas, con la información sobre el intento de asesinato hacia Himawari, tenía que encargarse de auxiliar a su querida hermana menor para evitar que algo le suceda. El gran problema era que siendo vigilado como estaba, y siendo objeto de dudas por parte de algunos sectores en Konoha por sus actitudes; esta vez no le seria gratuito intervenir en los planes de los Hyuuga. Ni aun en favor de su hermana.
Bolt estaba cansado, no había dormido nada en su trabajo de sacarle información a Hanabi Hyuuga. Y para colmo el "gasto fisico", que había implicado complacerla hasta la locura. En fin, lo primero que tendría que hacer era resolver como ayudar a Hima. Luego, tener una muy seria charla con su madre. Las amenazas de Hanabi sobre la posibilidad de ser traicionado por Hinata debían resolverse. Y finalmente, definir qué hacer cuando tenga que devolver a la líder Hyuuga de regreso a Konoha. El momento más sensible de todos. Cuando ella sería una fiel perrita obediente, o usaría todo su poder para vengarse. El filo de la navaja.
De pronto, a poco de reingresado a las calles de la aldea se cruzó con la última persona que esperaría encontrar. Sakura Uchiha. La madre de su ex–novia. La mujer que había sido su amante, la que era un objeto de deseo. Bolt no pudo evitar sonreír, solo la miraba caminar hacia él y no podía evitar tentarse con su figura. Ese traje ninja le quedaba a las mil maravillas. Era una verdadera lástima que todo hubiese terminado. Porque era una delicia de mujer.
-Bolt…-le dijo ella interceptándolo en medio de la calle- tenemos que hablar. En privado.
Eso le sorprendió, no esperaba que ella volviera a dirigirle la palabra luego de cerrar el último acuerdo en la cárcel hace semanas. Era un problema. Sakura no sabía que a él lo estaban siguiendo. No sabía que algunas palabras lanzadas en un supuesto "privado", podían desatar un gran problema. ¿Cómo hacerle entender? Tal vez si fingía exceso de condescendencia, ella captaría el mensaje.
-No creo que haya algo que decir Sakura-sama…-respondió formalmente como para intentar ponerla de sobre aviso- con todo respeto, Sarada y yo ya no somos pareja. Es lo mejor para todos.
-Me equivoque…-confesó la pelirosa bajito.
-¿En qué se ha equivocado?
-En todo…
Ella estaba muy aturdida. Parecía haber recibido un rudo golpe, del cual no se recuperaba del todo. Bolt había estudiado la lectura de gestos con Raíz, y los de la mujer parecían indicar un gran desamparo ¿Por qué? ¿Acaso le pasaba algo a Sarada? ¿Era por falta de sexo? ¿Acaso Sakura Uchiha, lo deseaba tan intensamente como el a ella?
-Entiendo….-le dijo el rubio levemente- ahora mismo me dirigía a Ichiraku-ramen para cenar. Muero de hambre ¿Gusta acompañarme? Podríamos hablar.
Ella se mostraba confusa. Era raro que Bolt eligiera un lugar público para una charla necesariamente privada. Tendría que hablar todo en "clave", sin personalismos. ¿Y cómo haría para explicarle toda la situación? El asunto que la aquejaba a ella era grave, pero lo de Sarada era aún peor. Mientras caminaban lado a lado, Sakura reflexionaba su propia acción desconcertante. Venir directamente a buscar auxilio de Boruto Uzumaki. ¿Por qué? ¿Por qué razón no fue corriendo para hablar con Naruto? ¿Por qué elegir a un niño manipulador en lugar de su padre, que había sido su mejor amigo?
Llegaron al puesto, se sentaron en una mesa apartada y pidieron de cenar. Ella había dicho que no quería nada, pero Bolt la instó a que comiera algo. La veía en un parcial estado de shock y debía recuperarse antes de confesarlo todo. ¿Qué razón la tendría tan afectada? Bolt comenzaba a comprender que su asunto personal con ella, o siquiera con Sarada poco tenía que ver. Había algo más. Sería….tal vez…que ¿Sakura ahora conocía la vieja costumbre Uchiha que Hanabi había confesado a los gritos?
-Mi Sarada está muy mal… –inició la pelirosa luego de mirar con cautela a su alrededor- está en peligro y no puedo protegerla.
-Siento haberte traído aquí…-le confesó el rubio- pero algunos Shinobi me siguen a todos lados. Solo en un lugar demasiado público puedo mantenerlos a distancia para que no escuchen lo que digo. Ni lo que tú digas ahora.
Sakura comprendió. Bolt había intentado evitar un problema. Porque definitivamente si esos espías eran mandados por el Hokage, sería un gran conflicto que Naruto supiera que Sakura había sido amante de su hijo. Le daría un golpe directamente a su orgullo. Ya era bastante malo tener en contra a Sasuke. ¿Pero también a Naruto? no era recomendable definitivamente.
-Creí que protegía a mi hija Bolt….-inició la mujer en cuanto tuvieron la comida humeante sobre la mesa y quedaron solos- no fue contra ti. Lo siento.
-Lo entiendo, -le sonrió un poco para aligerar la tensión- solo se me hace raro que tengas esta conversación conmigo.
-Te lo pido…..por favor…-susurró la mujer- tienes que hablar con ella. Vuelve con ella. Yo no me interpondré entre ustedes. Nunca más.
Boruto la miraba muy aturdida. Algo se revolvía en su interior. A pesar de haberla odiado hace tiempo, a pesar del deseo físico que sentía por ella, había algo más. Se sentía muy atraído cuando la veía desvalida. Quería abrazarla, quería protegerla. Quería hacerla reír. ¡Kami que sensación angustiante! Era como con Himawari, sacando lo sexual del asunto, solo quería verla feliz. A cualquier precio. ¿Acaso Sakura estaba negociando un retorno al noviazgo entre su hija y él? ¿Eso quería? ¿No había venido a buscarlo como amante? Bolt tenía la duda, y debía averiguarlo en ese momento.
-Sarada-chan es una chica fuerte… –Le aseguró el rubio neutral- No me necesita. Pronto seguirá su vida sin siquiera acordarse de mí. Tu misma has dicho que yo no la amaba evidentemente. ¿Para qué volver con ella?
Sakura sentía que había caído en su propia trampa. El único hombre que podía ayudarla estaba negándose a hacerlo por propias palabras de ella. Sakura no quería confesar la verdad ante Bolt. Temía que el muchacho no se inmiscuyera en el asunto, si descubría que Sasuke sería su rival. Por miedo, respeto o desidia. Si realmente no amaba a Sarada, no intervendría al saber la situación completa. Pero si ella lograba que él se involucrara en asunto, luego sería más sencillo volverlo su aliado. Detener los planes de Sasuke era la prioridad. Proteger a su hija.
-Sé que la quieres…ahora lo sé…-intentó convencerlo Sakura- ella te ama y te extraña. Ha estado encerrada en su cuarto desde que todo terminó entre ustedes. Y si tú no la quisieras, no hubieras considerado dejarla para no hacerle más daño. Fue mi error, pensé que ella estaría bien. Pero no es así.
-Que hábil….-pensó Bolt mientras comía- intenta que reinicie mi relación con su hija para luego enfrentarme contra su marido. Esta desesperada sin dudas. ¿Pero porque no ha ido con mi padre? ¿Será por mi amenaza? Este asunto es diferente como para pensar en eso. Tendré que aclarárselo bien.
-Escucha Sakura….-suspiró Bolt levemente- mejor será que lleves tu problema con…
-Haré lo que quieras…-interrumpió ella sorprendiéndolo- hare todo lo que tú quieras si haces feliz a mi hija. Lo que sea…-definió suavemente mientras en un descuidado movimiento desabrochó el botón superior de su blusa dejando ver un poco mejor la parte superior de sus senos- seré tuya…para siempre si eso quieres.
Una oferta tentadora. Tal vez la más tentadora del mundo para Bolt Uzumaki. No solo recuperar a Sarada-chan, la cual Bolt admitía había sido duro dejar. Sino también volver a tener la oportunidad de hacerle el amor regularmente a esa mujer increíble. De solo acordarse lo rico que había follado con ella, hacía que su amigo de abajo se endureciera. ¿Y que podría conseguir si tenía toda la voluntad de esa mujer a su favor? Si estaba dispuesta a entregarse ella misma con tal de salvar a Sarada, ¿Qué no haría si Bolt lograba protegerla? Sakura Uchiha simplemente seria suya para siempre. Bajo todo concepto. Solo tenía que buscar la manera de anular al segundo Shinobi más poderoso del mundo. Mientras evitaba que el Hokage (que era el más fuerte) no se enterara de nada. ¿Pavada de desafío no?
-¿Y tu marido qué? –consultó el rubio tratando que ella confesara todo- ¿Acaso seré el reemplazo mientras ese sujeto viaja por el mundo? Nunca serás mía completamente. No existe garantía de que cumplas tu parte del trato.
Ella recibió la negativa con desazón. Fue un golpe sin lugar a dudas. Era como si su último barco hubiera zarpado sin ella abordo. ¿Ahora que podría hacer? Solo le había quedado recurrir a Bolt. Con Naruto era imposible. Aunque comprendiera el problema, jamás iría contra Sasuke. No por Sakura que no era su esposa, ni por Sarada que no era su hija.
-¿Qué quieres de mí? –consultó ella estirando su mano y tomando la Bolt con suplica- ayúdame a proteger a mi Sarada.
-¿Protegerla de quién? –interrogó Boruto que por fin había logrado que ella abriera su confesión.
Y Sakura no tuvo más remedio que hablar. Tuvo que decirle todo. Tuvo que entregarse completa nuevamente. No era que no deseaba intimar físicamente con Bolt. Sino que sabía que su hija jamás se lo perdonaría. ¿Pero podría quedarse sin hacer nada y permitir que Sasuke la embarace? ¿Se quedaría quieta mientras el desgraciado de su marido follaba a su hija y le borraba la memoria a ambas? ¡No lo iba a permitir! ¡JAMAS LO PERMITIRIA!
Aunque esto le costara su alma Sakura Uchiha. Aunque su cuerpo tuviera que ser propiedad de Boruto Uzumaki. Ambos se condenarían, pero Sarada estaría a salvo. Era lo único en lo que Sakura podía pensar, lo único por lo que valía arriesgarlo todo.
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Esa noche, la cena en la casa Uzumaki fue de silenciosa tensión. Himawari estaba un poco deprimida. Tenía problemas con Inojin y casi de un noviazgo confirmado, pasaron a la nada en un abrir y cerrar de ojos. Hinata se mostraba triste. Ver a su hijo mayor revolver la comida y hablar de cualquier cosa como si no tuviera nada que ver con la captura y tortura de Hanabi Hyuuga, le hacía estremecer. Naruto que sentía la incomodidad de toda su familia en esa mesa, tenía sus propios problemas en la oficina. Al parecer Shikamaru le había mostrado preocupantes informes sobre ciertas actividades secretas en Konoha. Según el Nara, había rumores de una organización secreta que paralelamente realizaba misiones de todo tipo a espaldas del Hokage. Un grupo parecido, al conocido como "Raíz", hace años al mando del fallecido Shimura Danzou. Por ahora Shikamaru decía no tener pruebas, pero estaba buscando y pronto encontraría.
Boruto en cambio, parecía desde lo gestual el menos metido en problemas. Aunque su mente cavilaba sin cesar sobre la situación en la cual solo, se había metido hacia poco menos de dos horas. Sakura Uchiha era similar a un vicio. Traía tanto placer como dificultades seguir aferrado a ella. El asunto de anular a Sasuke Uchiha era mucho más que un gran problema. Era un imposible. Y para peor, Boruto era muy consiente que Hatake Kakashi al mando de la raíz, no lo apoyaría en esto.
Incluso hasta estaría en contra. Ya que si Sasuke tenía que embarazar a su propia hija para perpetuar el sharingan, los altos mandos de la aldea estarían conformes con tal de conservar ese poder. Y Bolt estaría interrumpiendo eso. Convirtiéndose a sí mismo en un peligro potencial para la paz de la aldea. Peligros los cuales Raíz, se encargaba de exterminar desde las sombras.
Asesinar a Sasuke en combate estaba descartado. Nadie a excepción del Hokage, tenía el nivel para llegar a tanto. Y cualquier otro tipo de maniobra política, no sería más que levantar sospechas con respecto a las otras actividades de Bolt. Algunas por órdenes de Raíz, otras por beneficios de su propia familia. ¿Entonces qué hacer? Porque no podía dejar desamparada a Sarada. Tal vez Sakura se lo mereciera en definitiva. Ella se buscó el destino que estaba teniendo. Pero Sarada para Bolt no solo era una ex-novia. Había sido su mejor amiga de toda la vida. Era una niña de buenos sentimientos y merecía tener una vida mejor, en lugar de ser violada por su padre y con la mente moldeada como si fuera una estúpida marioneta. En resumen, tenía dos grandes asuntos que atender. La manera de eliminar a Sasuke Uchiha, y el método perfecto para proteger a su hermana de los Hyuuga. Todo sin perder la vida en el proceso.
-Hace mucho que no volvías a casa Bolt…-dijo Naruto como quien dice cualquier cosa- ¿Entrenamiento?
-Hai…-asintió el muchacho mientras Hinata sudaba frio- me quedé dormido en medio del bosque, je je.
Naruto sonrió, el mismo había despertado muchas veces producto del rocío nocturno. Desgastado al máximo. Luego de haber dejado todo en las prácticas. Lo que le llevaba a la otra cuestión a discutir. Si Bolt se entrenaba tanto, ¿Por qué razón no mostraba un buen nivel contra su padre? Era como si se ocultara ¿Por qué motivo?
-Tenemos que entrenar juntos más seguido hijo….-sonrió el Hokage sintiendo una ansiedad extraña- quisiera verte en acción, cuando luchas con todo.
El joven lo pensó un segundo. Era como si las palabras de su padre exigieran una gran reflexión. Estaba ideando un plan, y nada tenía que ver con el entrenamiento. Hasta que finalmente respondió, dando la sorpresa como de costumbre:
-Quisiera…-le dijo apenas el joven- un entrenamiento especial. Un combate….tal vez pasado mañana. ¿No es ese tu día libre?
Naruto se sorprendió, generalmente Bolt no hacia esfuerzo alguno por acercarse. Y ahora de buenas a primeras le pedía entrenarse juntos. Incluso fijaba el encuentro, para demostrar su interés. ¡Qué buena oportunidad! Podría ver lo mejor de su hijo al fin. A Naruto no escapaba que hasta el momento, nunca Bolt había combatido al máximo nivel en su presencia. La muerte de Kiba daba muestras claras de ello. ¿Por qué razón quería enseñarle su fuerza ahora?
-Naruto-kun….-intentó interceder Hinata- tal vez no es el momen…
-¡Hecho Bolt! –Sonrió emocionado Naruto y tanto Hinata como Himawari dieron un respingo de sorpresa- ¡prepárate bien ja ja ja! Tu Oto-sama no tendrá piedad.
-Nunca has visto lo mejor de mí….-le prometía Bolt también divertido- y tengo muchas ganas de patearte duro para que me reconozcas.
El resto de la cena fue más relajada. Himawari se dejó atrapar por la buena salud de los hombres en su familia y comenzó a sonreír participando de las charlas triviales. Incluso Hinata que había sentido temor a ese enfrentamiento, luego entendió que tanto su hijo como su marido se habían reconciliado. De alguna extraña manera, las acusaciones de Naruto hacia Bolt por el asesinato de Kiba quedaron en el pasado. El joven no demostraba rencor. Y tampoco eludía estar con su padre. ¿Qué se proponía? Hinata no podía entender el tipo de plan que su hijo mayor estaría pensando. Solo pudo preguntarle entre susurros por Hanabi, cuando ya terminada la cena cada quien se disponía a retirarse a su cuarto. Y el joven abrazó a su madre con fingida inocencia para declararle:
-tía Hanabi está muy bien…-sonrió fríamente- pronto regresara a Konoha con nosotros. Y se cumplirá tu sueño Ka-san. Seremos todos, una gran familia feliz.
Hinata no quiso preguntar más. Cada vez encontraba más oscuridad en los razonamientos de Bolt. Pero de algo estaba segura, el muchacho había conseguido de su tía Hanabi absolutamente todo lo que había querido. Todo y más. Esa era la impresión que daba. ¿Qué recursos habría utilizado para obtener tanto? La mujer no quería ni imaginárselo.
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Himawari tenía dificultades…
Sentimientos encontrados…
Sensaciones contradictorias…
Inojin Yamanaka era un buen prospecto. Su madre le había apoyado en el comienzo de la relación, mientras que el Hokage no le había parecido ni bien ni mal, que su hija empezara a tener citas con el hijo de una familia amiga. Para Hima no era extraño, que tanto Ino como Sai (los padres de Inojin) cenaran de tanto en tanto en la casa Uzumaki.
Todo comenzó bien…
Inojin la había invitado a salir, y ella se sentía atraída como casi todas las Kunoichi por el joven Yamanaka. Era uno de los más populares jóvenes de la generación. Aunque claro, no superaba el éxito devastador que tenía su hermano Bolt en la conciencia colectiva femenina. Hima amaba a su hermano, y le disgustaba sobradamente que todas sus amigas estuvieran medio locas de pasión por él. El amor de hermanos, había sido similar al flechazo instantáneo para ellos.
Himawari y Boruto siempre fueron unidos. Aunque el joven le llevaba un par de años de diferencia, jamás se había apartado de su Nee-chan. No importando misiones, entrenamientos o incluso su noviazgo con Sarada Uchiha. Hima siempre se sintió cómoda con su hermano mayor. Era una de las pocas personas en la aldea que no la presionaba en ninguna forma posible. A Bolt jamás le había importado si su hermana era fuerte, rápida o bella. La respetaba de manera completa. Escuchaba lo que ella decía, le otorgaba su tiempo libre, la protegía a la distancia sin por ello creerla débil.
Himawari definitivamente adoraba a su hermano.
Lo quería porque Bolt jamás le había puesto mala cara. Porque aunque estuviera enojado con quien fuera en la aldea, nunca descargaba esa frustración en ella. Bolt entrenaba con ella, la hacía reír, la protegía y aconsejaba. Jamás dejó de tenerle especial consideración, aun cuando a los 15 años Bolt Uzumaki, sufrió una tremenda trasformación luego de un examen Chunnin fallido. Compartieron un secreto desde ese día. El secreto que su madre les suplicó guardara por razones que en ese momento no conocían. Ambos, hermano y hermana, habían despertado el Byakugan.
Los años pasaron…
Hima y su hermano entrenaban en secreto. Oculto el Byakugan por sus orbes azules, ambos solo podían apelar a la experiencia mutua, y a la ayuda de su madre para entrenar esa habilidad extraordinaria. Un Byakugan poderoso, de corto alcance y características similares al típico ojo blanco. Similares al de Hinata sí, pero en ciertos aspectos diferente.
Hima desarrollo un talento especial fuera del combate. Como recibía instrucciones de acupuntura y demás cuestiones caseras en sus visitas a la familia materna, ella consideró que su capacidad de ver los canales del chakra más allá de lo evidente podía servirle para luchar. Al tener un chakra más poderoso que los Hyuuga, ella podía canalizarlo a sus ojos para ver en forma más profunda en los cuerpos rivales. Micro puntos dentro de cada canal de chakra.
Así fue, como sumando lo aprendido de la acupuntura y su talento para ver en detalle el espíritu de los demás, pudo comenzar a practicar los distintos efectos causantes de presionar parcialmente ciertas zonas. En Teoría, si clavar una aguja en sectores específicos se utilizaba para relajar, curar o quitar tensión, insertar chakra concentrado en los sistemas circulatorios ajenos, podía cambiar las estructuras ya establecidas.
-Se puede manipular los recuerdos, ciertos aspectos físicos, o hasta la personalidad. –Había asegurado a su hermano mientras entrenaban- aunque….no se cual punto genera lo que sea.
Bolt se había prestado como conejillo de indias. Y en cierta forma Himawari había deseado específicamente eso. Tenía una ambición secreta que solo se podría concretar de esta forma. Entonces, con el hermano mayor exponiéndose a los experimentos de contacto. Ambos fueron construyendo una especie de "mapa", sobre los distintos efectos que se podían generar al presionar sobre zonas A, B, o tal vez C.
Descubrieron muchos datos útiles. Manipular memoria, sentimientos o incluso formas de anular o multiplicar los receptores del dolor. Se podía dejar ciego a un objetivo, también sordo o sin la capacidad del tacto. También se podía incrementar por escasos minutos la capacidad muscular o resistencia, forzando los canales del chakra tal como se logra una presión de agua mayor, cuando se aprieta parcialmente la salida de una manguera.
¿Se podía pelear con esas técnicas? La respuesta era difícil. Se necesitaba tener cierto tiempo de concentración y quietud que una batalla real no permitían. Pero eran útiles para manipular a personas tomadas con la guardia baja. Aun así, valiosas técnicas fueron las que consiguieron desarrollar.
Para Hima eran momentos hermosos. Estar con su hermano le otorgaba paz y alegría. Hacerse más fuerte para que él se sintiera orgulloso. Pedirle consejos sobre la vida diaria, escucharlo si tenía dificultades. Himawari recordaba esa tarde donde fue al cuarto de Bolt para decirle que empezaría a salir con Inojin. Lo pudo notar disperso. Que la escuchaba, pero al mismo tiempo no lo hacía. Tuvo sospechas que algo extraño le ocurría, y al vigilarlo con más cuidado se encontró con el horror.
La noche donde Bolt y Sarada regresaron a la casa Uzumaki tarde. Cuando la joven Uchiha ingreso al cuarto de Himawari y se acostó sin hacer ruido. Hima despertó ante un ruido de exterior. Una puerta que se deslizaba y por un instante creyó que había sido la propia. Tuvo ganas de visitar el sanitario, y al salir por el pasillo para buscar alivio, pudo ver algo increíble. El momento justo, donde Sakura Uchiha abría la puerta de un cuarto que no era el de "invitados", para ingresar y no salir durante gran parte de la noche.
Esa mujer, la madre de Sarada-san, se había metido en la habitación de Bolt furtivamente.
Himawari se escondió dentro de su cuarto y esperó con ansiedad. ¿Acaso había ido a recriminarle alguna actitud con respecto a su hija? ¿No era algo impropio meterse en el cuarto de un joven a esa hora? ¿Qué rayos hacia metida ahí? ¿No conocía las consecuencias de ser descubierta en esa maniobra?
Desde esa noche, Himawari sintió que poco a poco se iba separando del ser a quien más amaba en el mundo. El más cercano, el que nunca la había abandonado desde niños. Su querido hermano. Esa mujer estaba tomando lo que no le pertenecía. Esa mujer incluso tomaba lo que en realidad pertenecía a su propia hija. ¿Cómo podía ser tan descarada? ¿Acaso no le bastaba con flirtear con su padre produciendo tristeza en su madre? ¿Además quería también a Bolt?
Desde entonces, Hima se vio incapaz de disfrutar los momentos donde no veía a su familia reunida. Inojin no era quien le interesaba realmente. Sus citas cada vez fueron más infrecuentes y menos esperadas. Hima se dedicó a entrenarse y a esperar que su hermano volviera a acercarse a ella. Que volvieran a tener esa complicidad, ese secreto, esa intimidad no compartida con nadie más.
Pero Bolt había cambiado, su personalidad había sufrido modificaciones permanentes. Ya no era ese hermano cariñoso y devoto. Ya no era ese joven que solo podía ver a Sarada Uchiha como la única. Hima a pesar de tener poca experiencia en hombres, tuvo la terrible sensación que Sakura Uchiha no era totalmente culpable de eso. Había algo más, algo de lo que Hima se culpaba personalmente. ¿Acaso sus entrenamientos de presión sobre el chakra tenía algo que ver? ¿Había ella modificado la personalidad de su hermano sin poder corregirla?
Tenía demasiadas dudas, y se sentía culpable.
En todo eso pensaba Himawari, esa tarde donde preparaba sus pertenencias para marcharse. Había recibido una misión lejana que debería cumplir junto a su equipo. Ese tiempo le serviría para reflexionar profundamente. ¿Acaso debía confesarle a Bolt sus sospechas? ¿Debía decirle que esa nueva personalidad había sido manipulada por su hermana menor? Bolt se veía más suelto, más desinhibido y peligroso. Parecía que había perdido su moral definitivamente. Que no tenía límites. ¿Y si los rumores que lo acusaron de la muerte de Kiba Inuzuka eran ciertos? Himawari sentía mucho miedo. Temor de perder el cariño de su hermano. Temor de perder la unión de su familia. Temor a que Sakura Uchiha lograra que sus padres se pelearan definitivamente.
Himawari tenía miedo…
Y lo peor de todo…
No estaba segura de saber qué punto presionar en el cerebro de Bolt, para recuperar al verdadero joven amable, alegre e inofensivo que alguna vez supo ser. No sabía si al intentar ayudarlo, lo trasformaría definitivamente en un monstruo.
Fin del capítulo.
