CAPITULO 10: ALMA DE KUNOICHI
Bolt tuvo un momento de parálisis. Mientras Shikamaru hacía tiempo hablando cosas sin importancia con Ino en el mismo cuarto. El objetivo del Nara era estudiar las reacciones del hijo de Naruto, que por primera vez había guardado silencio incómodo. ¿Acaso por fin había encontrado el modo de presionarlo? ¿Podría sacarle esa información clave que ocultaba? Todas esas preguntas se respondieron negativamente, cuando el joven rubio Uzumaki comenzó a sonreír suavemente. Solo le había tomado algunos segundos de pensamiento profundo, para reformularse y cambiar las tornas de esa situación:
-Que malditos….-susurró sonriendo apenas con rabia Bolt- ahora lo entiendo.
Lo que entendía, era que tanto Ino como Shikamaru querían aislarlo de la realidad. Una técnica de interrogatorio propia de Morino. Este método, consistía en hacerle creer al prisionero, que ciertos asuntos sucedían afuera de la habitación, cuando en realidad no estaba pasando nada de eso. Era un método clásico para cuando varios integrantes de una banda eran atrapados. Se les hacía creer que los otros había traicionado un supuesto secreto, para que fueran ellos quienes delataran todo por la rabia. ¿Acaso Shikamaru no estaba usando estas mismas cartas de juego? Lo que sucedía dentro del cuarto, no tenía relación con el exterior. Era cuestión de no perder perspectiva. Y Boruto se decidió a devolver los golpes con la misma teoría usada por el enemigo. Usar la supuesta información otorgada por ellos, para desinformarlos:
-¿Qué se supone que entiendes? –consultó Ino, compartiendo con Shikamaru la misma pregunta.
-Si mi Ka-san encontró herida a tía Hanabi….-proseguía Bolt fingiendo que estaba sorprendido- significa que…. ¿Acaso los guardaespaldas de mi tía, están con ellas? ¿Están heridas? ¿Mi Ka-san está herida?
La andanada de preguntas sorpresivas confundieron a los interrogadores. ¿Qué estaba pasando? Se suponía que Bolt no tenía interés en nadie. Pero ahora parecía bastante preocupado por la salud de su tía. Y más aún por su madre. ¿Por qué? ¿Qué estaba ocurriendo?
-Tu madre está bien... –Apuntó Ino apenas- ¿Cierto Shikamaru? -el Nara asintió apenas- en cuanto a Hanabi-sama, la están revisando en el hospital. Vinieron solas. Sin guardaespaldas.
-Desgraciados…-gruñó Bolt continuando su papel de muchacho frustrado y sorprendido- nunca pensé que también atacarían a su propia líder.
-¿Quiénes? –Preguntó Shikamaru ansioso- ¿tú sabes quienes atacaron a la líder Hyuuga?
-Basta de charla… –Bolt se puso de pie- es suficiente de esta estupidez. Me voy de aquí.
Cuando el joven rodeó la mesa para retirarse de lugar, Ino estaba en su camino hacia la puerta. La mujer puso una mano en el pecho del Shinobi, deteniendo su avance sin apenas resistencia. Bolt levantó la vista fingiendo estar preocupado y la miró directamente. Esa mujer aun requería un poco más de respuestas, más allá del espionaje. Además, no se sabía que podía hacer sino era "amordazada" a discreción. Con Shikamaru Nara, Boruto tenía el mismo problema. Por fortuna para el rubio, tenía un método que serviría para ambos:
-No iras a ningún lado niño…-añadió Shikamaru- no hasta darme lo que necesito. ¿Cuál es el nombre del líder de esa organización secreta? ¿Cómo se financian? ¿Cuántos integrantes tienen?
-No pierdan más mí tiempo… –les dijo seriamente a ambos- estoy cansado de ustedes. Y de todo aquel que se cree con derecho a dirigir mi vida. Hice lo que debía hacer al servicio de Konoha. Hago lo que tengo que hacer, para proteger a mi familia. Es mucho más, de lo que ustedes hacen por los suyos.
-¿Qué quieres decir con eso? –interrogó Ino.
-Que desde ahora, los tres trabajaremos juntos para que Konoha no tenga más atentados. –Señaló seriamente Bolt- o mejor dicho. Ambos ahora trabajan conmigo desde hoy.
-Es una buena broma….-sonrió molesto Shikamaru- veremos si Naruto tiene el mismo tipo de humor.
-Estoy de acuerdo, -respondió filoso Bolt- y tal vez Temari-sama o tío Sai, tengan algo que decir al respecto.
-¿De qué hablas? –consultó Ino sorprendida.
-Hablo que ya que piensan importunar a mis padres sobre mis supuestas acciones, -continúo el rubio- yo también voy a poner al corriente a quienes corresponde, que ustedes dos son amantes.
Ambos guardaron silencio. Ino apartó la mano de Bolt y se estremeció. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo supo que ellos…?
-Así es….-sonrió apenas sarcástico- ustedes dos hablan de moral y traición, pero se la pasan follando a espaldas de sus parejas. ¿En dónde queda la lealtad en este punto? Tío Sai es un hombre comprensivo. Estoy seguro que no cometerá ningún acto estúpido. Pero Temari de la arena, es bien conocida por su carácter belicoso. Es una asesina clase S, entrenada en la villa de Sunagakure. Tal vez deberían poner sus testamentos en regla. Ella, o incluso su hermano el Kazekage, se sentirán muy enojados por esto. Estoy seguro.
Dicho esto, evitó la posición de Ino para intentar salir de ahí. Shikamaru estaba paralizado. Ino sentía el horror recorrerle la espina dorsal, como una descarga eléctrica. Pero aun así, fue la mujer quien nerviosa, interrumpió nuevamente el camino de salida del joven Uzumaki. ¡No podía estar pasando eso! ¡Tenía que pararlo de alguna forma!
-¡Espera! ¡No puedes! ¡No debes decirle a nadie! –gritó tratando de bloquearle la salida.
-¿Y porque no? –Consultó rápidamente Bolt molesto- tu amante aquí presente y tú misma, querían arruinar la felicidad de mi familia diciendo estupideces. Buscaban presionarme y lastimar a mi madre diciéndole cosas horribles de mí. ¿Creen que debo guardar este secreto privado? ¿Justo cuando ustedes pensaban delatar cosas mías? ¿Crees que debo perdonar que me hayan estado siguiendo por toda Konoha como un criminal?
-No tienes pruebas de lo que dices….-acusó Shikamaru serio, tratando de conservar la calma.
-Ustedes tampoco, y eso no les iba a detener en su afán de arruinar mi vida –Respondió emocionado Bolt- Así que tenemos… adulterio, traición a la hermana del mayor aliado del Hokage. Y en tu puesto como consejero de mi padre Nara-sama, tal vez hasta hayas desviado fondos para pagar las misiones que te ponen fuera de Konoha junto a tu amante. Pago de hoteles, cenas y demás cuestiones. Y créeme Nara-sama….apenas estoy usando la imaginación. Cuando la división de interrogatorios entre en acción, ambos van a "cantar" como abajo de la ducha. Quien a hierro mata…..a hierro muere.
Tanto Ino como Shikamaru estaban atrapados. Bolt daba la impresión de saber todo de ellos y su relación secreta. El silencio se hizo pesado y no podían entender cómo se había volteado todo. ¿Cómo pudo descubrirlos? Si lo pensaban bien, eso podía probar que había un grupo que vigilaba todo, y que Boruto era parte de ellos. ¿Tenía pruebas para mostrar ante Temari? ¿Acaso importaba? Siguiendo la lógica de una investigación. Si revisaban la mente de Shikamaru, encontrarían todas las pruebas necesarias. ¿Qué haría Temari al verse traicionada? Seguramente sería un caos. Un desastre diplomático. ¿Qué haría Gaara? Incluso el caso Sai, un asesino que supo pertenecer a raíz, podía tomar en sus manos la situación. Ambos estaban en peligro de muerte. Ambos dependían de que Bolt no dijera nada. Estaban en sus manos.
De pronto, Bolt pareció reaccionar con serenidad. Como si hubiera repensado la situación. Se dio la vuelta lentamente, y dando un giro alrededor de la mesa en el cuarto, volvió a sentarse tranquilo. Como si reiniciara una negociación. Su sonrisa sin embargo, denotaba que tenía el control de la situación, y lo sabía perfectamente:
-Bien…-dijo apenas y estirando su brazo sano les invitó a sentarse a los demás- quizás debamos tener una charla reparadora sobre la situación. No me parece sensato, salir de este lugar teniendo dos enemigos. Cuando los tres, podemos razonar y encontrar puntos en común.
Ino se sentó rápidamente frente a Bolt. Los nervios la tenían totalmente fuera de control. Cualquier cosa sería mejor que una Temari persiguiéndola por toda la aldea para asesinarla. Shikamaru tardó un poco más, aunque su cerebro no dejaba de trabajar en busca de soluciones que no llegaban. Ambos sabían que ese niño los tenía en sus manos. ¿Qué quería ahora? ¿Qué iba a pedirles? No se podía creer como había cambiado la situación.
-Ambos me ven como su enemigo… –Dijo el joven tranquilo y pensando bien lo que diría- pero no entienden la situación general. Simplemente tienen piezas sueltas, y llegaron a razonamientos aislados, e incorrectos.
-Violaste a Sakura….-señaló Ino recuperando un poco de control- eso no es una mentira.
-Nunca dije que lo fuera…-apuntó Boruto serio- sin embargo, no todo es negro o blanco en esa situación. Hablaremos sobre mis motivos, y sobre los últimos acontecimientos. Responderé un interrogante de cada uno de ustedes. Y lo hago para que razonen, lo estoy haciendo porque no deseo tener enemigos entre los ninjas de Konoha. Ni que Temari-sama ensucie sus manos de sangre.
-Entonces….-prosiguió Shikamaru- ¿Estás dispuesto a admitir que existe una organización secreta que trabaja a espaldas de tu padre?
-Respondiendo a tu pregunta….-reafirmó el rubio- Claro que no. No existe ningún tipo de organización secreta. Lo que si sucede, es un grupo de amistades que me ayudaron en ciertas situaciones. Como hijo del Hokage, saben que la relación con mi padre nunca fue estrecha. Por lo tanto, para prepararme como ninja, debí entrenar con muchas personas distintas. Lo que me ha llevado a tener amigos en todos los estamentos la aldea. Civiles, guardias, Chunnin, Jounnin, incluso ANBU. Muchos son personas que comparten mi visión de proteger Konoha. Pero ni por asomo, lidero o participo de algún grupo externo al mando de mi padre. ¿Cómo supe la relación de amantes que ustedes tienen? Lo supe por uno de esos amigos, bastante aficionado al espionaje interno. Así como tuve ciertas dificultades con los Hyuuga, por entrenar y hacerme más fuerte.
-¿Con los Hyuuga? –se preguntaron tanto Ino como Shikamaru.
-El ataque sobre mi hermana….-indicó Bolt- mi madre salvando a mi tía. El secreto que he estado guardando. Todo está relacionado.
-¿Qué secreto? –disparó Ino.
-Lo siento…-sonrió apenas el rubio- no confió todavía en ninguno de ustedes. Es mejor para todos, que no se sepa por el momento. Pero créame, los Hyuuga están interesados en que tanto mi hermana como quien les habla, dejemos de respirar a la brevedad. Cuestión de clanes, específicamente.
¿Atacar a los hijos del Hokage? ¿Por qué razón los Hyuuga querían muertos a Bolt e Himawari? Se sabía que Hanabi Hyuuga tenía ambiciones grandes sobre la sucesión del puesto de Hokage. Pero tan lejos como atentar contra sus sobrinos. No parecía potable. ¿Y en donde ingresaba el ataque que había sufrido la líder? ¿Fue cosa de Bolt? ¿Intento matarla y había fallado?
-Hace días, tía Hanabi me confió un secreto…-añadió Boruto que proseguía lentamente- mi hermana iba a sufrir un ataque en su misión designada. Entonces, me vi en la obligación de pedir asistencia a mis amigos.
-¿Por qué no lo denunciaste? ¿Por qué no fuiste tú mismo a rescatarla? –preguntó Shikamaru totalmente concentrado en la historia.
-¿Denunciarlo? Los Hyuuga tienen un familiar en todos los ámbitos. Lo sabrían antes de actuar y se guardarían para otra ocasión. Cualquier futura misión de mi hermana, se hubiese trasformado en trampa mortal –Sonrió el rubio triste- ¿y sobre ir yo mismo? Es lo que más hubiera querido. Pero aún me perseguían los ninjas del consejero Nara. Esperando que haga cualquier cosa, incluso proteger a mi hermana, para acusarme de haber matado a Kiba Inuzuka.
-Lo hiciste…-indicó Ino- ¿verdad?
Entraron en la duda. La historia de Bolt los estaba envolviendo. Una mentira no serviría, pero si la lograba disfrazar con una verdad a medias, era mucho más factible de caer en ella. Obligados a escuchar, amenazados por el secreto que Boruto tenía sobre ellos, se veían en la necesidad de pensar más abiertamente la situación planteada.
-No lo hice….-añadió Bolt apenas- no personalmente.
-¿Pero sabes quién lo hizo?
-No exactamente, aunque no me costaría nada averiguarlo. ¿Por qué razón no lo hago? Porque quien haya matado a ese maldito perro, me hizo un favor. Tanto a mí, como a Konoha.
-¿Por qué razón?
-Porque Kiba perseguía a mi madre. Porque deseaba que mis padres se pelearan. Porque deseaba sexualmente a la esposa del Hokage ¿Imaginan el problema mayúsculo que hubiera tenido Konoha por esa pelea de machos? Eso no podía suceder. Y ya no sucederá.
Shikamaru no lo admitiría jamás, pero Ino asintió mecánicamente. Era bastante evidente, que ahora Tsume Inuzuka tenía en la más alta estima a Naruto. ¿Qué hubiera sucedido si acaso el Hokage viéndose traicionado, asesinara a Kiba abiertamente? Un desastre diplomático. Una revuelta en puerta.
-Entonces….-apunto Shikamaru siguiendo la lógica- el ataque que sufrió Hanabi Hyuuga…
-Tampoco fui yo… –Dijo Bolt- estaba entrenando con mi padre y mis heridas son pruebas de ello. Tendré que hablar con tía Hanabi, para saber lo ocurrido. Pero supongo que intentaron asesinarla por haberme contado del ataque inminente a Himawari. Bien se sabe que no todos los ancianos del clan Hyuuga, apoyan a una mujer como líder de su clan machista. Si atentaron contra mi hermana, que es hija del Hokage. ¿Qué les impide intentar despachar a mi tía?
Ino lo sabía, y Shikamaru también. Líos internos de clanes se expandían como rumores, con partes iguales de verdad y mentira. Era evidente que Hanabi quiso proteger a su sobrina. ¿Pero porque los Hyuuga quisieron matarla? Atentar contra un líder era extraño. Sobre todo cuando provenía del interior de su propio clan. Aunque….Itachi Uchiha había dado muestras hace años, que técnicamente era posible. Y a su modo demente, justificable. Había ocasiones que el bienestar de un clan, chocaba con la paz de la aldea en general. Y alguien tenía que hacerse cargo de pagar el costo.
-Tengo que saber más….-señaló Shikamaru ante el silencio que hizo Bolt- tu padre también debe saber que…
-No tiene que hablar una palabra sobre esto. Mi padre no cuenta entre sus virtudes, con la de ser un sujeto discreto –Les dijo el rubio serio- Usted ha preguntado, y yo he respondido. Supongo que debe alcanzarle con esto para dormir tranquilo. Nadie más que los presentes, debería saber esta información. Causaría muchos problemas. Pero puedo prometerle que cuando sea totalmente necesario, será el primero a quien informaré de la situación final. O incluso hasta le pida consejos. No quiero más problemas.
Luego de algunos segundos de silencio, la respuesta esperada surgió:
-Supongo que no tengo opción… –desdeñó el Nara molesto.
-Por su bien, diría que no –Añadió el rubio con claro gesto de amenaza- porque si esta información sale afuera del cuarto. Le prometo que Temari-sama recibirá una foto galería e informes muy ilustrativos, sobre las "misiones" de su marido. Esta advertido. Y no hay una segunda oportunidad para quien juega con la felicidad de mi familia. O la paz de la aldea.
El moreno se sintió muy frustrado. Porque creía al dedillo en esas palabras. Se arrepentía de haber tenido esa relación de amantes con su compañera de equipo. Sentía que no tenía el control de sus conocimientos. Y eso era terriblemente molesto para el Nara. Pero al mismo tiempo, se sentía un poco satisfecho de comprobar que al parecer, no había una nueva división "raíz" rondando por la aldea. Los presentimientos de Shikamaru, esta vez parecían haber fallado. Era mejor mantenerse retirado de la situación. Al menos hasta que otro evento le reclamara intervenir. Boruto era muy joven como para tomar decisiones tan cruciales en la aldea, pero también parecía tener la suficiente capacidad para lidiar con las consecuencias. Y Konoha no presentaba daño por sus acciones ¿Quién podría asegurar que no estaba conociendo la verdadera fortaleza del hijo del Hokage? sorprender a la gente siempre fue la mayor fortaleza de Naruto como ninja. Y su hijo mayor parecía haber heredado igual capacidad.
-Supongo que usted quiere saber sobre el asunto de Sakura….-le dijo a Ino que miraba medio autista la situación- pero le pido que mantengamos esta conversación, en un absoluto privado.
-¿Por qué? –consultó la rubia apenas.
-Porque Sakura es su mejor amiga. Porque sé que la quiere mucho, casi como una hermana. Y a mí no me gustaría enterarme de esta situación ha ganado la calle. O que muchas personas lo sepan. Podría causar una tragedia.
Dicho esto, Shikamaru decidió retirarse ante una mirada conciliadora de Ino. Ambos rubios se quedaron hablando solos en la habitación. Durante 20 minutos hablaron de todo. Lo que Ino vio en la mente de Sakura, lo que Bolt hubo de informarle sobre la situación. ¿En resumen? Fue una conversación muy perturbadora, que no se sabía en que terminaría. ¿Acaso Shikamaru e Ino terminarían por ser aliados de Bolt? ¿Se inmolarían al delatarlo y convertirse en sus enemigos?
Incluso los planes más elaborados, requieren del factor fortuna en algún momento. Y Boruto pronto debería comprobar si su suerte era tan traidora, como habían demostrado ser los ninjas que habitaban en su hogar.
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Shizune y Moegui no le dijeron nada. El gran séptimo Hokage estaba sentado en su oficina luego de haber vuelto a la aldea, justo para reemplazar a sus clones que trabajaban en los documentos oficiales. Estaba muy lastimado y eso no era típico, ya que aun en los entrenamientos más duros su propio factor curativo hacia maravillas siempre. Sin embargo, mientras Shizune iba usando sus técnicas de ninjutsu médico para estimular la recuperación en el cuerpo del Hokage, pudo notar que se encontraba en partes iguales preocupado y feliz.
Era una mescla de sensaciones. Tan contradictorias que nadie apostaría que pudieran sentirse al mismo tiempo, y por la misma persona. Pero Naruto Uzumaki Namikase, séptimo Hokage de la aldea escondida entre las hojas, estaba justo así. Preocupado, y al mismo tiempo feliz.
Sus heridas eran de cuidado, por esa razón se hizo atender por Shizune-neechan. El combate con Boruto le había tomado totalmente por sorpresa. Su hijo había demostrado ser mucho más que digno. De alguna manera, por instantes de la batalla Naruto pudo sentir aquella vieja sensación de rivalidad que tuvo en combate con Sasuke Uchiha. Esos momentos, donde puedes leer el corazón del rival en medio de un cruce mortal de puños. Boruto Uzumaki no era un niño, hacía tiempo que ya no era.
-Hokage-sama….-le dijo Moegui preocupada sacándolo de su pensamiento- no puedo entender que alguien como usted tenga estas heridas. ¿Necesito avisar a los cazadores ANBU para reforzar su escolta?
-Estoy bien…-le sonrió Naruto sorprendido- solo es…..solo fue un entrenamiento extraordinario. No estoy en peligro.
Y no lo estaba. Realmente nunca lo estuvo. Usualmente antes de ese entrenamiento, Naruto se había sentido muy culpable por haber descuidado a sus hijos en la niñez. Todo por el trabajo de oficina y la política externa. Cuando sucedió el asunto de Kiba, Naruto además experimento la desazón de creer que su hijo mayor era un sádico asesino. Alguien sin escrúpulos. Finalmente, cuando parecía que Bolt era totalmente inocente, Naruto tuvo la vergüenza de descubrir que su retoñó era ya un hombre en responsabilidad. Que posiblemente debía odiar a su padre por descuidado. Pero amaba tan intensamente a su hermana y madre, que estaba dispuesto a matar para mantenerlas a salvo. Naruto sin embargo, después de esa pelea contra su hijo, pudo comprobar con cierta satisfacción que Boruto no lo odiaba. A pesar de todo, no podía odiarlo:
Flash back:
Ambos fueron trasportado al monte de los ermitaños. Naruto había llevado a su hijo bien lejos de miradas indiscretas. Bolt se mostró preocupado por estar incomunicado, pero enseguida encausó su concentración al combate por venir. Algunos minutos de palabras neutrales, donde el Hokage intentaba averiguar hasta qué punto debería elevar su nivel para lograr un combate igualado y esclarecedor. No quería ser demasiado superior a su hijo, solo lo suficiente para que fuera parejo. Solo de esta forma, lograría averiguar el nivel y las técnicas de alguien que a pesar de ser su hijo, parecía un completo desconocido como guerrero.
Finalmente, eligieron un claro entre los bosques, apartado de la montaña sagrada y con prudente distancia del habitad de los sapos. Fue el joven quien sugirió que necesitarían espacio, era lo mejor para no perjudicar a nadie.
-Bien hijo….-le sonrió amistosamente el Hokage de brazos cruzados- estoy listo cuando quieras…
Boruto sonrió apenas. Su padre no había entrado en modo ermitaño, y tampoco brillaba en dorado como cuando usaba el modo Rikudou. Estaba muy lejos de estar "listo". Pero eso contrario a enfadarlo, le llenaba de satisfacción. Significaba que su padre lo subestimaba demasiado. Que había logrado engañar durante tantos años, a uno de los Shinobi más intuitivos del mundo.
-Pagaras este descuido….Hokage-sama….-susurró el joven quitándose el chaleco Chunnin y quedando solo con su remera negra y pantalón de igual color- estoy seguro de ello.
Naruto observó a su hijo abrir sus brazos ampliamente y cerrar los ojos. Sus manos abiertas en un principio, se cerraron dejando solo los dedos índices y mayores extendidos. Todo el cuerpo del joven se estremeció, como si una correntada fría lo recorriera. Estaba estirando su cuerpo y tensándolo gravemente.
-¿Qué pretende? –pensó Naruto sorprendido.
-(algo no me agrada de esto Naruto) –le dijo el Kyuubi desde su interior.
-Bienvenido amigo, -sonrió el rubio divertido en un pensamiento- hacía años que no te escuchaba.
-(llegue a tiempo –apuntó la bestia- creo que podrías necesitarme)
Bolt rápidamente reunió sus manos frente a sí mismo, y en posición tigre declaró rápidamente:
-BYAKUGAN
Luego, antes que siquiera Naruto empezara a preguntarse qué estaba pasando, Boruto se comenzó a golpear a sí mismo en el torso, los brazos, el vientre y las piernas dando piquetes en varios sectores que dejaron una estela de chakra celeste que podía apreciarse visualmente.
-¿Byakugan? –Se preguntó Naruto totalmente sorprendido- ¿Pero cómo….? Se supone que no debe tenerlo. Sellaron a Hinata cuando…
-(¿Con sellos del remolino?-le indicó Kurama riendo- ¿A santo de qué supones que un Uzumaki, es vulnerable a sus propios sellos?)
Eso lo explicaba todo. Eso tenía como resumen que Hanabi Hyuuga se hubiese interesado tanto en su sobrino de un día para el otro. De alguna manera, había descubierto el Byakugan oculto en los ojos azules de Bolt. ¿Pero qué pasaba con Himawari-chan? ¿También ella….?
-LIBERACION DE SELLOS, ALMA FURIOSA….-gruñó Boruto y todo su cuerpo se liberó de la contención.
-(¡ATENTO NARUTO!)- le gritó Kurama al notar como Bolt había desaparecido frente a ellos y se movía rapidísimo.
El joven atacó por el flanco izquierdo, su velocidad era impresionante en comparación con cualquier Chunnin. Naruto eludió 15 golpes directo retrocediendo como pudo, pero el último iba directo a su corazón, hasta que el propio Boruto lo desvió para impactar con sus dos dedos extendidos en el brazo derecho de su padre.
Naruto recibió ese golpe de manera terrible, y fue impulsado por una fuerza devastadora que lo estrelló contra unos árboles lejanos. Bolt no se detuvo ahí, realizó sellos de manos rápidamente y completando la secuencia declaró:
-KATON, JUTSU GRAN DRAGON DE FUEGO –soplando profundo y soltando la bestia de flamas sobre la posición en la vino a caer el Hokage.
Naruto no estaba entre las llamas, al instante de golpear contra los arboles caídos, uso un sunshin de alta velocidad para rodear la posición de la técnica de su hijo. Quiso contraatacar rápido, pero su brazo derecho no le respondía para nada. Estaba completamente paralizado y el dolor se extendía desde el hombro hasta la muñeca. Tuvo que rasgar su propia chaqueta, para comprobar que su brazo aún continuaba pegado al cuerpo. ¿Qué clase de golpe había recibido? No se sentía como los ataques que le supo propinar Neji Hyuuga en los viejos exámenes Chunnin. Esto era muy diferente.
-(Tu brazo esta fracturado….-le indicó Kurama seriamente- de alguna manera ese niño ha conseguido lesionar el musculo, romper el hueso, y sellar tu canal de chakra en un mismo golpe. Me va a tomar tiempo recuperarlo)
Naruto se encontraba ahora oculto en otra parte de los árboles que rodeaban el claro. El fuego estaba arrasando la zona donde vino a caer antes, y Bolt parecía tomar un leve respiro admirando su ataque. Naruto rememoraba lo ocurrido antes. Pudo ver bien el último golpe, en cierta forma lo permitió al tratar de observarlo detalladamente. Los dedos índice y mayor de Boruto impactaron contra el brazo. Luego, en una fracción de segundo y aprovechando el mismo impulso, la mano se cerró formando un puño que fue a dar también contra la zona antes afectada. En resumen, una táctica del Junken para atacar el canal interno del brazo, complementada con un puñetazo letal del goken, dispuesto a romper un hueso de ser posible.
-¡Sé que estás ahí Oto-sama! –Gritó Bolt dirigiendo su vista exactamente a la zona donde estaba escondido el Hokage- ¡¿Qué te ha parecido mi técnica?! ¡Aun no escojo un nombre apropiado! ¡¿Sientes como tu brazo ha quedado inútil?! ¡Imagina si hubiera dirigido ese mismo ataque a tu pecho!
-(Probablemente te hubiese asesinado… –indicó el Kyuubi sin eufemismos- comienza a darle respeto, o acabará contigo)
Naruto se hallaba oculto por una razón. Primero para caer en la cuenta del ataque recibido, segundo para reunir chakra natural e ingresar al modo ermitaño. Este combate iba a estar lejano a las anteriores "practicas". Boruto estaba usando su máximo poder. Era menester empezar a corresponderle. Luego de algunos segundos, el rubio Hokage abandonó la zona oculta para ubicarse a la vista. Después de todo, Bolt tenía el Byakugan y esconderse no era una opción.
-Veamos….-le dijo tratando de ganar tiempo para acumula chakra del ambiente- tienes el Byakugan a pesar del sello de nacimiento que debió impedírtelo. Tenías sellos en tus canales internos que impedían enseñar tu máximo poder. Y además, lograste combinar el arte del Junken que tienen los Hyuuga, con una expresión fuerte del Goken –Sonrió apenas Naruto, y sus ojos cambiaron de color- supongo que no estaba listo para algo como esto.
El muchacho comenzó a caminar lento hacia su padre. Sus ojos tenían una ferocidad increíble con el Byakugan activado. El chakra de Bolt, ahora había incrementado exponencialmente su tamaño y a diferencia de lo que Naruto nunca pudo conseguir, fluía de manera perfectamente controlada y pacifica por todo su cuerpo. Aunque hablando de cantidad de poder en específico, el Hokage tenía una ventaja monumental.
-Me has prometido un combate serio Oto-sama…-añadió el joven parándose a menos de 20 metros y posicionándose al estilo Junken- y me lo vas a dar…..o estoy dispuesto a destrozarte para conseguirlo.
Fin del flash back:
Shizune acabó de acelerar las curaciones. Realizó algunos vendajes al torso del Hokage y hasta le ayudo a cubrirse nuevamente con la camiseta y chaqueta. Naruto estaba silencioso y preocupado. Era más que obvio que aquel "entrenamiento", le había dejado demasiado que pensar.
Primeramente, sentía orgullo como padre. Su hijo mayor era tan fuerte como el mejor de sus Jounnin. Tenía una visión de batalla extraordinaria y capacidad para llevar un combate definitivo por buenos términos. Sabía defenderse, y además atacar con decisión. A Naruto había dejado de sorprenderle que Kiba Inuzuka terminara muerto. Ahora comprendía totalmente.
Pero sin embargo, a la buena noticia de un combate en alto nivel, sobrevinieron las malas. Boruto durante la pelea hablo con el corazón. Expuso sus sentimientos, su rabia al abandono. Naruto supo que salvando las distancias, su hijo había probado la soledad como el mismo supo hacerlo en sus tiempos de Gennin. Y también como él, se pudo levantar desde el fondo para ser de los mejores por propio esfuerzo. Pero lo malo del asunto era que en Konoha, así como la fuerza de sus hijos, se escondía mucha información que el Hokage desconocía.
Boruto e Himawari tenían el Byakugan…
Hinata intentó ocultarlos porque sabía que los Hyuuga intentarían alguna cosa grave. Hanabi quiso unir a Bolt con su clan, conociendo su habilidad secreta de alguna manera que aún estaba a determinar. En tanto Naruto acababa de volver a Konoha, solo para enterarse que su hija había sufrido un extraño ataque a traición durante su viaje. Y que solo la intervención de algunos ANBU oportunos, evitaron una tragedia.
¿Qué estaba pasando delante de sus ojos?
Evidentemente había movimientos extraños a su alrededor. Mientras que la mayor parte de su influencia y tiempo estuvo dedicado a mantener la paz con el resto del mundo ninja. El interior de la aldea tenia matices diferentes. Los clanes se comportaban bajo sus propias leyes en cuanto el Hokage miraba a otro lado. Era menester, encontrar la manera de estar al tanto de todos esos movimientos sombríos.
-Shizune-Nee….-le dijo a la morena que había terminado su trabajo y ya se retiraba- necesito que Sai venga a mi oficina. Ahora.
-Hai Hokage-sama…-dijeron ambas mujeres y haciendo una reverencia se retiraron del lugar.
El ANBU especial debía entrar al caso. Naruto necesitaba saber todo sobre los clanes de Konoha y cada movimiento que estuviera sucediendo por afuera de su mando. Su hija Himawari, había sido atacada y varios integrantes del clan Hyuuga estaban involucrados. Al mismo tiempo, Moegui había dicho hace rato, que Hinata había traído muy herida a su hermana menor de las afueras de Konoha. Algo muy extraño estaba sucediendo, y Naruto debía descubrirlo pronto. Las últimas palabras de su hijo, antes de terminar el entrenamiento, le dejaron una gran preocupación:
Flash back:
-Oto-sama….-dijo Boruto tirado en el suelo herido, y agotado completamente- has…. ¿has luchado con toda tu fuerza?
El Hokage estaba herido y bastante agitado. Había usado el modo Sennin, y también chakra del Kyuubi para determinados movimientos. Oficialmente no estaba sin energía, y tampoco había recurrido a su máximo poder para ganar. Pero había estado bastante difícil controlar a Boruto. En un combate real sin embargo, Naruto hubiese ganado.
-Me has exigido mucho….-sonrió apenas el hombre- tanto así, que pretendo seguir entrenando contigo en lo futuro. Eres de temer.
Boruto sonrió de lado. Había entendido el mensaje aun cuando Naruto no quiso hacerle daño. Aún era joven. No tenía la resistencia, la experiencia o el caudal de chakra para estar en igualdad. Pero considerando la situación de clara desventaja. Boruto había demostrado ser fácilmente uno de los cinco mejores Shinobi de toda la aldea. Pero esa no era la pregunta real del joven. Lo que realmente quería saber, era si hubiera podido ganar en caso de no ser un entrenamiento. Y la respuesta era claramente no.
-Qué pena….-dijo de repente con cierta melancolía Bolt- esperaba ser más fuerte.
-Ya eres muy fuerte. –aclaró el Hokage.
-Pero no lo suficiente, me temo.
-¿Lo suficiente para qué? –consultó Naruto sorprendido.
-Creo que pronto tendré una pelea muy difícil –declaró neutro el joven tratando de ponerse de pie, moviéndose sin mucho éxito- y tenía que comprobar si existía alguna posibilidad de ganar. Eso es todo.
Fin del flash back:
Luego de esas palabras, los sapos interrumpieron la conversación. Había recibido un mensaje de Konoha. La hija del Hokage estaba en el hospital. Fue cuando obviando las preguntas del padre, Bolt exigió regresar a Konoha. Su hermana estaba herida y el resto de mundo había dejado de importarle un pepino.
Naruto lo dejó pasar de momento, pero no permitiría quedar ciego a ese preocupante comentario. Si acaso Bolt no quería extenderse más sobre el asunto, el Hokage recurriría a Sai para saberlo todo. Después de todo, era la vida de su hijo la que estaba en juego. Si con el nivel superlativo que había mostrado Bolt no era suficiente para esa "pelea", el asunto parecería teñirse de sangre en cualquier momento.
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Sarada Uchiha tuvo una tarde estremecedora…
Cercana al mediodía había visitado el hospital para hablar con su madre. Las últimas semanas había sido bastante crueles con su ánimo, pero ahora se sentía más recuperada. Sin embargo, su madre Sakura, parecía bastante nerviosa y triste. Desde hacía tiempo, el poco equilibrio en la casa Uchiha se había fracturado completamente.
Sarada se sentía un poco culpable…
Su madre siempre se había desvivido por ella. La había cuidado, la había entrenado en control de chakra, y también ayudado a que estudiara bien. Alimentarla, abrigarla, contenerla. Sakura Uchiha había sido una madre estupenda. Sin embargo, ahora mismo era una mujer nerviosa y triste.
¿Por qué razón? ¿Qué había cambiado específicamente?
Meses atrás, Sakura brillaba con una luz nueva. Sarada ahora mismo notaba cuan bien se había visto su madre en esos tiempos. Lamentablemente, tenía que señalar como motivo posible a esa felicidad, la intervención de ese hombre que había logrado hacerse amante de la pelirosa. Pero actualmente, ella había vuelto a ser silenciosa en la casa y nerviosa en el trato común. Sarada comenzaba a preguntarse, si había hecho bien en obligar a su madre a abandonar a ese hombre.
Mientras sus dudas la carcomían, se cruzó en el pasillo del hospital con Boruto Uzumaki. Ambos se detuvieron, hablaron sobre las heridas del joven, y se preguntaron mutuamente por el otro. Unas tres veces, mientras desviaban la vista con cierta incomodidad. Ambos estaba nerviosos, y Sarada apenas si podía hacer otra cosa que sonrojarse.
-Los ninjas que te seguían… -dijo sonriendo apenas- ya no lo hacen…. ¿Cierto?
La pregunta tenía una clara intensión. Se suponía que no involucrarla en problemas, había sido el real motivo del rompimiento en ese noviazgo. Y aunque Sarada al principio no lo entendía, luego pudo estar más al tanto de la situación general. Se encontró siguiendo a Bolt, creyendo que podía estarse viendo con una mujer como le había dicho en su último encuentro. Pero se sorprendió al comprobar que un equipo de ninjas seguía al joven Uzumaki como perros de presa. Atando cabos, Sarada entendió que estaban investigando a su ex-novio por el asunto de Kiba Inuzuka. Pero ahora mismo, ya no había más dificultades en el camino.
-No tengo más perseguidores –Sonrió el rubio- pero eso no significa gran cosa.
-¿Podemos….nosotros…?
-¿Acaso no has leído el pergamino que te di, aquel día que rompimos? –le preguntó el rubio evitándola y siguiendo su camino- aquel pergamino con los poemas que me alguna vez me escribiste. Creo que deberías repasarlo con cuidado.
Sarada se quedó parada viéndolo irse. Estaba bastante confundida en cómo había terminado esa relación. Bolt sonreía amable, pero sus palabras y acciones no dictaban que fuera un rompimiento ficticio para protegerla. ¿Acaso había otra mujer realmente? ¿Cómo y cuándo se veía con ella? Los celos de la joven Uchiha dieron rienda suelta a su ira. Si acaso llegaba descubrir alguna trampa en el asunto, alguien seria cadáver antes que terminara la semana.
No fue hasta la tarde-noche del mismo día, cuando la joven Sarada dando vueltas en su propia habitación encontró aquel pergamino cerrado. Le había tomado tanto tiempo entenderlo, el dolor no le había permitido pensar con claridad. Sarada, nunca le dio a Bolt un pergamino con poemas. Era cierto que alguna vez escribió versos, pero jamás había podido superar la vergüenza como para regalárselos al chico que amaba. ¿Qué podía tener ese pergamino?
Cualquier información, menos poemas…
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Habían pasado 24 horas desde que Himawari fue internada.
Boruto apenas si había abandonado el cuarto en escasos momentos y por necesidades básicas como bañarse o dormir un par de horas. La joven Uzumaki estaba estable, pero su hermano aun así no se confiaba que los Hyuuga hicieran algún último intento de matarla sigilosamente. Él estaba herido, pero con una simple vigilancia aplicada, evitaría que Hima estuviera al descubierto durante las noches.
Hinata repartió sus cuidados entre su hermana Hanabi, y su hija que yacía en otro cuarto.
Las pocas horas que compartió con Bolt durante esos cuidados, hablaron de todo y más. El muchacho estaba agotado, esa pelea con su padre y las heridas sufridas le pasaban factura. Muchas veces Hinata quiso que su hijo fuera a casa para descansar mejor. Pero el joven era terco como su padre, incapaz de separarse de su hermana.
-Mi culpa….-decía el joven a su madre mientras miraban a Himawari dormir- ella está herida por mi culpa.
-Gracias a tu intervención, aún está viva…-le indicó Hinata tratando de consolar el dolor que Bolt sentía.
-La he descuidado, la he desprotegido. –aseguró dolido el rubio- desde que nació, desde que la vi por primera vez cuando era un bebé. Jure que jamás sufriría daño alguno. Que la protegería de todo mal. Y no pude con todo esto.
Hinata veía a su hijo por primera vez a panorama completo. El joven tenía muchas más responsabilidades de las que su edad o rango proponían. Y se culpaba. Lo hacía con sinceridad y molestia. Le producía un inmenso dolor las heridas de su hermana. Al punto que hubiera preferido sufrirlas el mismo. Evitarle a la joven ese daño.
-No volverá a suceder…-aseguró Hinata tratando de sonreír optimista- entrenaremos mejor y…
-Esto es solo el comienzo. –Añadió Bolt serio- estoy demasiado solo para protegerla. Esta guerra no se terminará así.
-No estás solo Bolt-kun…-le abrazó conmovida su madre, al ver como al muchacho se le escurrían algunas lágrimas de angustia- tu padre y yo….
-Oto-sama no puede hacer nada –Dijo duramente el muchacho- el Hokage es el poder legal de esta aldea. No puede intervenir en los problemas entre clanes. Los Hyuuga no se detendrán hasta matarnos. Podrá ser en una misión, en una noche de hospital, en el veneno agregado a una comida. Hima-neechan y yo, estamos condenados.
-¡Eso nunca! –le dijo una Hinata asustada- no lo….permitiré.
-No puedo confiar en ti Oka-san…-le miró calmadamente Boruto, y logró que su madre se apartara levemente del abrazo- no puedo confiar en nadie. ¿Estas dispuesta a todo por ayudarme? ¿Estas dispuesta a matar? ¿Estas dispuesta a ser fiel únicamente a nuestra familia?...-sonrió de lado con decepción- no lo creo. Me lo has demostrado de sobra interviniendo en mis asuntos con tía Hanabi.
Hinata se puso de pie acobardada. A pocos cuartos un grupo de al menos 5 guardias Hyuuga cuidaban de la líder del clan. Una mujer que era hermana de sangre con Hinata, pero que ideológicamente estaban en estamentos opuestos. Bolt la miraba a su madre como a una persona extraña. Como si no confiara en ella para nada. Como a una mujer inútil.
-No permitiré que hagan daño a mis hijos –se defendió Hinata tomando un poco de valor- Naruto-kun no me lo perdonaría jamás.
-Si claro….-le respondió el joven sarcástico- estoy seguro de ello.
Bolt la miraba bajar la vista, le era muy difícil sostener una conversación fuerte. La educación de las mujeres Hyuuga era una peste. Eran para Boruto, seres aburridos. Siempre suaves y livianas como plumas. Mujeres muy hermosas si, de cuerpos infernales. Pero en el rubro personalidad, la calificación era cero. Y paradójicamente, solo Hanabi destacaba del resto. Aunque claro, con una clara tendencia al sado-masoquismo. Quien pudiera ponerle una correa, la convertiría con el tiempo en una esclava ideal. Era una pena que su madre hubiera interrumpido los planes de Bolt. Porque Hanabi hubiera terminado por besar el suelo donde los Uzumaki pisaran, cuando terminara con ella.
-Piensa Boruto….-se dijo apenas dándose ánimos por dentro- piensa. Tía Hanabi está en una habitación totalmente protegida. No te dejaran acercarte para nada. Si acaso su educación ha hecho algún efecto, por el momento no dirá nada. Pero poco a poco recuperara la confianza. Y será un problema mayor.
Hinata no sabía que más decir. Miraba a su hijo y sentía toda la culpa de ser inútil. Usualmente, con Naruto también se contenía todo el tiempo. Desde aquel desafortunado incidente con Kiba Inuzuka, Hinata no pudo nunca disfrutar completamente el tiempo con su marido. Sexualmente hablando, las últimas semanas habían sido muy buenas. Como al comienzo de la pareja. Pero Hinata siempre se sentía en deuda con su esposo. ¡Le había traicionado! ¡Al único hombre que había amado en su vida! ¿Cómo pagarle tamaña traición? ¿Cómo compensarlo de alguna manera? Muchas veces quiso confesarle todo. Muchas veces lo miró, y estuvo a segundos de decirle lo ocurrido. ¿Pero qué pasaría si Naruto-kun la abandonaba? ¿Qué pasaría si usaba esa traición como excusa para abandonar la familia? Hinata sufrió mucho con la presencia de Sakura. No era tan ingenua como para no notar que algo entre ellos se encendía. ¿Cómo evitar que Naruto se vengara de ella, acostándose con la mujer que amó en la juventud? De pronto, mientras ambos cavilaban en sus pensamientos, la joven Himawari despertó levemente:
-Onii…..chan….-sonrió suave ante la vista de su hermano- estás conmigo Onii-chan.
-Siempre Nee-chan…-le respondió el joven tomándola de una mano- descansa pequeña, nadie jamás volverá a hacerte daño. No me voy a separar de tu lado, hasta que te recuperes.
-Que….bueno…-dijo la joven, volviendo a quedarse dormida.
Apenas Himawari regresó a su sueño, Boruto Uzumaki cambio su gesto de ternura por una clara muestra de enfado. ¡Estaba furioso! ¡Completamente fuera de control! ¡¿COMO SE HABIAN ATREVIDO A TOCARLE UN SOLO CABELLO A SU HERMANA?! Quería hacerlos papilla a todos. Ir al barrio Hyuuga, para prenderlo fuego con todo y habitantes dentro.
Por un instante, consideró irse por el pasillo para hacerle una visita "amistosa" a su querida tía. Dispuesto a barrer con sus guardias, dispuesto a azotar a esa golfa hasta que llorara sangre. Que suplicara el perdón de Himawari entre lágrimas. Después de todo, la muy puta había disfrutado como una cerda cuando Bolt se la folló en la cabaña del bosque hace días. Seguramente podría domesticarla perfectamente, si acaso tuviera el tiempo necesario. Hacerla un mero juguete. Y luego de eso, la obligaría a ver como asesinaba a cada integrante de su clan. Uno a uno, bien personal. Para que todo el mundo supiera, que quien de nuevo intentara siquiera levantar la mano contra Himawari Uzumaki. Encontraría la muerte como una opción hermosa y reparadora. Antes que caer en las impiadosas manos de Boruto.
-Maldita sea Anko-sensei….-gruñó molesto para sí mismo Bolt- como desearía que no se hubiera retirado de la actividad. Me encantaría que me ayudara a tortura a esos idiotas hasta convertirlos en cascarones sin vida.
Pero tenía que pensar en otro método. La guerra directa no estaba entre sus posibilidades lógicas. Además, tenía el asunto de Sasuke Uchiha aún por resolver. Sarada por el momento no estaba en peligro, pero no sabía si ese concepto podía cambiar en cualquier instante. Después de todo, ¿Quién podía anticipar cuanto tiempo tardaría en regresar Sasuke Uchiha a la aldea? para entonces, Boruto debía tener un plan bien pensado. Era lo mejor que podía hacer.
-¿En qué…? –Balbuceó Hinata cada vez más nerviosa por ver el enojo de su hijo- ¿en qué estás pensando Bolt-kun?
El joven la volvió a mirar, como si una invocación mágica la hubiera hecho aparecer nuevamente. Había estudiando los informes de la pasada guerra sobre su madre. Como con todos los conocidos importantes de Konoha. Era increíble según los escritos, que esa mujer fuera una guerrera importante de la primera línea en la pasada batalla mundial. ¿Dónde estaba esa personalidad agresiva? ¿Dónde anidaba el fuego en su corazón? como madre y esposa, era la perfección misma. Nunca una queja, nunca algo sucio o fuera de lugar. ¿Pero dónde estaba la Kunoichi que supo ser? tal vez, lo que Hinata Uzumaki necesitaba realmente. Era un motivo poderoso para tomar la ofensiva. Necesitaba luchar por los que amaba. Solo así, surgía su verdadero poder. Su alma de Kunoichi.
-¿Qué estarías dispuesta hacer por nosotros, Ka-san? –Le dijo gravemente Bolt- ¿Qué estas dispuesta hacer, para salvar a nuestra familia?
-¿De qué hablas? –balbuceó preocupada. -¿Qué podría hacer para ayudar?
-Sabes lo que tía Hanabi hará cuando se recupere mejor. –Le señaló brevemente- Me acusará seguramente, me alejara de Hima-chan. La mataran a ella, y luego en la cárcel me mataran a mí. Todo por el Byakugan. Oto-sama no puede hacer nada legalmente. ¿Qué estas dispuesta a hacer tú?
Mientras Hinata se hundía en sus propios pensamientos oscuros, Boruto rebuscó en un bolso con cosas que había traído en un viaje de su casa, para extraer determinado elemento que tintineó como un cascabel ante la mujer sorprendida.
-Durante muchos años me enseñaste sobre el Byakugan Ka-san…-le dijo sonriendo perverso el rubio- si estas dispuesta a ayudarme. Si quieres salvar a tus hijos. –le mostró un collar de cuero, que tenía adherido una cadena lustrosa- te sugiero una idea…conviértete en la nueva líder del clan enemigo. Te enseñaré como puedes lograr la paz, entre los Hyuuga y los Uzumaki.
Fin del capítulo.
