Nuevo capitulo. Feliz navidad y año nuevo para todos.

CAPITULO 12: CEGUERA

Abrió sus ojos y era de día. La luz del ventanal detrás de su cabecera no le molestaba. Sin embargo, era muy útil aquella natural iluminación para apreciar todo el cuarto perfectamente. Techo blanco, sábanas blancas y una bata de hospital horrenda.

-Deja vu….-pensó Boruto algo deprimido.

Recordaba haber despertado de la misma manera y con idénticas sensaciones de derrota hace años. Justo después de los exámenes Chunnin. Los fallidos y reveladores exámenes que cambiarían su destino. En esos momentos, se había sentido un inútil, una basura. Ahora tal vez, pasados algunos años y con más experiencia, solamente consideraba un traspié la situación. Estaba hospitalizado por haber dejado de confiar en sus instintos. Por no haber terminado su labor en la mente de su tía Hanabi. Por no azotar a esa furcia, hasta que solo deseara ser esclava de la voluntad de otros.

Boca arriba, su cuerpo le pesaba bastante. Aun así, pudo tener la fuerza y el enfoque en su vista para mirar un poco lejos. Allí estaba ella, gracias al cielo la primera pregunta que podía figurar su mente estaba resuelta satisfactoriamente. Sentadita en una silla a su lado, su querida hermana se había quedado dormida, esperando verlo despierto. Los gestos de preocupación ya no estaban. Incluso su brazo tenía menos vendas, señal inequívoca que faltaba muy poco para la recuperación. Del otro lado, parada junto a la cama, Ino Yamanaka revisaba con chakra la zona del vientre.

-¿Cuánto he….?

-…dormido? –Completo la rubia seria- unos tres días aproximadamente. La hemorragia en el hígado pudo matarte. Fuiste operado, y tus canales de chakra no estaban equilibrados. Al recibir el ataque, tu Byakugan se activó por reflejo. Drenando tus energías de manera mortal. Fue tu propia hermana quien ayudó a desactivar tu Doujutsu. Y la mejor médico del mundo estuvo de tu parte. Tienes suerte.

El asunto de sus canales de chakra forzados, fue la causa de todo. Perdió reflejos y fue herido por ello. Ese poder, de liberar como un torrente asesino su chakra reservado, tenía una debilidad en la que tendría que trabajar más fuerte. Era como las píldoras de soldado. Efectivas para una larga travesía, pero letales en el organismo luego de un esfuerzo prolongado. Aunque, técnicamente hablando, Boruto sabía que esa técnica forzada, solo la debía utilizar para igualarse a sujetos invencibles como su padre. O Sasuke Uchiha. En resumen, era un recurso que no necesitaba en las misiones ordinarias.

-Sa…Sakura….-balbuceó el joven aturdido.

-Ella ha salvado tu vida –le dijo Ino serena- 4 de cada 5 médicos no hubiesen podido hacer nada. Te desangraste y la falta de chakra aumento el riesgo. Finalmente, hemos comprobado que eres muy resistente.

Bolt observó a la Kunoichi Yamanaka con atención. Creía, que ella debía estar muy disgustada con él. Tal vez hasta intentar matarlo. Después de todo, ¿acaso no eran enemigos? Sin embargo, Ino parecía atender su trabajo con neutralidad. Algo había cambiado en ella, aunque fuera sutilmente.

-¿Qué ha ocurrido? –consultó el rubio.

-fuiste atacado en tu propio domicilio –añadió Ino con calma- se sospecha de los Hyuuga, puesto que tanto tú como tu hermana tienen un Byakugan. Al parecer, todo lo que has dicho es sorprendentemente cierto. Ella fue atacada en una misión, y ahora te ha tocado a ti. Demasiada casualidad.

Boruto no tenía fuerzas para extender el interrogatorio. Simplemente miraba a esa mujer y se preguntaba sobre los motivos que la habían hecho cambiar de opinión. Bolt sabía de la profunda amistad que Ino tenía con Sakura. Y también recordaba que ellas habían estado hablando mucho hace tiempo. Tal vez, Sakura la convenció para que no interviniera. No podía el joven fiarse completamente. Pero tener un respiro de ataques gratuitos sería más que bienvenido.

-no te preocupes…-le dijo finalmente Ino, antes de retirarse- nadie no autorizado puede ingresar a este cuarto. Mientras te recuperas, tu padre está furioso y busca a quien culpar. Shikamaru y mi marido, están con él. Pronto hallaran el modo de tratar con los Hyuuga.

-¿y ella…está autorizada? –consultó Bolt refiriéndose a su hermana dormida en la silla.

-intentaron sacarla de aquí desde hace días…-le sonrió la rubia apenas- con resultados desastrosos. Yo no me atrevería a contrariarla cuando está furiosa.

Ino abrió la puerta del cuarto y se retiró. Bolt pudo notar que había guardias en la puerta. El asunto se había desencadenado y ya no habría método para detenerlo. Probablemente Kakashi-sempai estaría moviendo algunas influencias para calmar las aguas. Boruto estaba seguro, que los Hyuuga no serían exterminados como sucedió con el clan Uchiha. Había otros métodos, más útiles para quienes no estaban borrachos de sangre. Kakashi Hatake tenía a Sai junto al Hokage. Seguramente sugerirían una línea de acción para lograr la paz. Tal vez un tratado entre clanes. Ahora seria de público conocimiento que los Uzumaki contaban con dos Byakugan "ilegales". Cabía todavía la chance de lograr algún tipo de acuerdo que no implicara el asesinato. Era cuestión de esperar.

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Naruto estaba furioso….

Tanto Sai como mayormente Shikamaru, lo podían captar claramente. Tal vez porque casi nunca había estado en ese estado. Tal vez porque los años le habían dotado de una paciencia infinita, como para tratar desagradables asuntos del Hokage. Pero ese día, o mejor aclarar desde hacía 4 días que Naruto Uzumaki había perdido la cabeza. La imagen de su hijo desangrándose entre sus brazos, lo tenían en un estado de desesperación.

La oficina del Hokage solo estaba ocupada por el consejero Nara, el líder del ANBU Sai, y por supuesto la persona que había salvado la vida de Boruto. La Kunoichi medico a cargo, directora del hospital y mejor amiga del líder. Sakura Uchiha.

La situación pudo ser mucho peor sin dudas. Si bien se había finalmente descubierto que los hijos del Hokage tenían un Doujutsu ilegal, tampoco había una ley particular que atentara con la vida de ellos. Técnicamente, no tenían culpa de haber heredado esos ojos aun cuando su madre fue sellada para evitarlos. Pero si se atenían a la historia entre clanes, era mal augurio tener una barrera de sangre perteneciente a otra familia.

-necesito respuestas….-aseguró el Hokage molesto- ahora mismo…

-Boruto se encuentra estable –Inició Sakura que le parecía conveniente calmar las aguas dando buenas noticias- hace poco más de una hora ha despertado según me informó Ino. Está de buen humor y tiene a su hermana cerca. Pronto se recuperará.

-¿Cómo es posible que mis hijos tengan el Byakugan? –consultó Naruto que necesitaba respuestas para cuando tuviera que encarar al consejo de clanes.

-Eso puedo responderlo yo…-añadió Shikamaru abriendo un pergamino antiguo- desde que supe del ataque y la nueva situación, estuve investigando sobre clanes y barreras de sangre. La información fue analizada por la división científica y los mejores médicos. Los resultados fueron…

-Que el sello utilizado por los Hyuuga para bloquear la herencia en el vientre de Hinata, -interrumpió Sakura neutral- fueron originalmente creados por el clan Uzumaki del remolino. Como bien saben todos, una barrera de sangre es menos efectiva contra el usuario que la contiene.

-La sangre Uzumaki, indudablemente tiene una cumplida resistencia a los sellos originarios de ese clan –Proseguía Shikamaru complementado los datos- los hijos del Hokage han desarrollado una versión del Byakugan a pesar de todo. Aunque en características, puede que no sean idénticas al originario. Lo cual por añadidura, puede hacerlo más valioso y peligroso.

Naruto no dijo nada. Él había recibido las advertencias del Kyuubi sobre ese aspecto. El zorro fue el primero en deducir que un sello Uzumaki era menos efectivo en su creador, que en cualquier otro sujeto. En resumen, tanto Boruto como Himawari habían despertado un Doujutsu poderoso. Azuzados por el nivel sin igual de chakra herencia de Naruto. ¿Qué efectos colaterales tendrían? ¿Cuánto poder podía desarrollar sus hijos en realidad?

-Sai…. ¿qué has conseguido de tus espías?

El líder de ANBU no hizo gesto alguno. Su información era estrictamente confidencial. Solo el Hokage podía escuchar. Y solo el Hokage podía distribuirla a su criterio. El deber del ANBU, era entregar la información solamente al líder. Los demás participantes de la reunión entendieron. Sakura señalo que tenía trabajo y debía vigilar de cerca a Bolt. Mientras que Shikamaru indicó que daría un recorrido para averiguar el pensamiento general de los líderes de clanes. Era una situación política delicada y posiblemente caería en votación. Era bueno ir investigando que pensaban el resto de las familias sobre el asunto en particular que se venía. Cuando quedaron solos, Naruto se puso de pie y caminó lento por detrás de su escritorio, dando la espalda a Sai. Esperando que empezara a describir lo que fuera que hubiera descubierto:

-Naruto tenías razón, al suponer que tu hijo tiene problemas. –Apunto el pálido ninja- todo tiene que ver con los Uchiha.

-¿los Uchiha? –preguntó Naruto sorprendido, aunque no quería que Sai lo notara- ¿Qué tiene que ver Boruto con ellos?

-Cuando Boruto fue acusado de asesinar a Kiba Inuzuka, -inició Sai- hubo un rompimiento con su novia. La hija de Sakura-san.

-lo recuerdo…

-el rompimiento lo generó tu hijo. –Añadió el pelinegro- trataba de mantener a Sarada-san fuera de los problemas. Un equipo de ninjas lo vigilaba por órdenes de Shikamaru-san. Al parecer, el consejero tenía la sospecha que Bolt podía causar más problemas a Konoha. Cuestión que luego quedo en nada.

Naruto recordaba las sospechas de Shikamaru sobre una organización secreta en Konoha. Y que Bolt parecía estar relacionado con ese tema. Pero pasado el tiempo, el consejero Nara no había vuelto a insistir. Al parecer, no encontró motivos de tantas sospechas.

-continua… -le apuró el Hokage impaciente.

-Boruto se separó de su novia, y ahora sabemos la razón. –seguía el líder ANBU mesclando la historia tal como lo había preparado con Kakashi- alguien descubrió su Byakugan. Seguramente Bolt temía que los Hyuuga quisieran lastimar a la hija de Sakura-san.

-en esos tiempos, -interrumpió Naruto hilando sus ideas- Hanabi-san como líder me había dicho que intentaría comprometer a Boruto con su familia. Decía que tenía habilidades enormes. Seguramente ya sabían lo que mi hijo ocultaba.

-luego…-añadió Sai continuando- hubo un intento simultaneo de ataque. Himawari fue atacada en medio de su misión. Y también sucedió con Hanabi-sama mientras entrenaba en los bosques. Finalmente….hace pocos días…

-fueron por Bolt…-dijo Naruto girándose y enfrentando a Sai- alguien dentro de los Hyuuga planea evitar que el Byakugan deje de ser exclusivo de ellos. Pero Hanabi lo sabía y…

-no es extraño que tenga oposición entre los suyos Naruto. –Le siguió el juego Sai- es la primera mujer en liderar un clan absolutamente tradicional. Si acaso falleciera, el liderazgo recaería en algún primo varón.

Naruto suspiró molesto. Tenía pesadillas con aquella noche donde se levantó corriendo de la cama, solo para encontrar a su hijo mayor muriéndose en el suelo de su habitación. Recordaba a Hanabi sentada frente a la escena. Totalmente horrorizada por la situación. Por un momento creyó que esa puñalada había partido de la mano de la hermana de Hinata. Pero luego de llevar a Boruto para ser atendido. Y finalmente cuando pudo trasladar a Sakura al hospital para que lo ayudara. Tuvo el tiempo para volver a su casa y usar el modo Sennin para rastrear la situación. No había chakra. Hanabi no había usado su energía espiritual en esa casa. La misma Hinata, preocupada por la salud de su hijo, le señalo que Hanabi estaba encerrada en la habitación de huéspedes totalmente desecha en llanto. Hinata le dijo a su marido, que Hanabi había visto cruzar a alguien frente a su puerta. Y no alcanzo a intervenir cuando ya ese sujeto había apuñalado a Boruto. Tal vez venia por el Hokage. Tal vez por sus hijos. Lo cierto fue que esa puerta abriéndose en la madrugada fue una mala fortuna.

-¿has podido hablar con Hanabi-sama? –consulto Sai explorando los conocimientos del Hokage con mesura.

-No….no aun…-le respondió Naruto pensativo- solo le permite entrar a Hinata a esa habitación. Mi esposa dice que Hanabi está en un estado de shock. Dice que se siente muy culpable por no haber detenido al sujeto. Y que no pudo identificarlo.

-Si Hokage-sama me permite…-le apuntó Sai sereno- quisiera tener unas palabras con Bolt-kun. Ahora que ha despertado, tal vez pueda decirme algo más sobre ese sujeto.

-De acuerdo Sai….-le asintió Naruto- infórmame lo que averigües de ese asunto. Y ahora lo segundo… ¿Qué tiene que ver los Uchiha con todo esto?

Sai sonrió sin emoción. Era el momento de jugar la carta que detendría a todos. Kakashi nunca estuvo de acuerdo con los planes de Boruto. Tenía que intervenir por la paz. No podía perder al hijo del Hokage como elemento de Raíz. Si bien Boruto podía enfurecer por la intervención, tampoco tendría que saber de dónde venía. Raíz como división, se ocupaba de equilibrar las cargas siempre. Aun entre sus propios miembros.

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Consecuente al paso del tiempo. Boruto fue mejorando día con día. Ya casi se cumplía la semana desde que fue internado, y el joven comenzó a sospechar que las recomendaciones médicas de mantenerlo dentro del hospital, estaban apoyadas en otros motivos ulteriores a su salud. Himawari lo visitaba todos los días, aunque ya no se quedaba por las noches. Tuvo conversaciones con Sai y también con su madre Hinata. Su padre en cambio, no lo visito más que una vez de manera acotada. Aunque mantenía una vigilancia personal constante sobre el hospital y sus alrededores.

Boruto entendió con el paso del tiempo, que su padre impedía que lo dieran de alta por alguna cuestión. Su herida estaba totalmente recuperada, y la total inmovilidad que le aportó la cama, asistió al equilibrio de su chakra. Técnicamente, estaba recuperado. ¿Entonces qué ocurría?

-….quédate tranquilo…-le dijo Sakura una tarde mientras lo revisaba- serás dado de alta dentro de dos días.

-Pero ya estoy recuperado…

-Lo sé, -añadió ella sonriendo- sin embargo he recibido órdenes de mantenerte todo lo posible encerrado. Creo que tu padre intenta evitar que pelees de los Hyuuga.

-¿En serio? –Le sonrió divertido el rubio y se recostó en la cama con los brazos tras el cuello- ¿y para que me molestaría? Ka-san se está ocupando de todo.

Sakura le miró algo confusa. ¿Qué podía hacer Hinata en todo ese embrollo? Pero el joven la miraba con esa confianza increíble. Otra vez le parecía que todo estuviera calculado. Lo que llevaba a su problema particular. El asunto de Sasuke crecía en riesgo día con día. En cualquier momento podría regresar, intentado la aberración que tenía planeada contra Sarada. Pero además por añadidura, Sakura se sentía un poco culpable de la herida que sufrió el joven. Se preguntaba si al no haber ido a la reunión que tenían planeada hace días, fue la causa de esa estadía en el hospital. El muchacho sin embargo, no parecía reparar de este dilema.

-Boruto….yo…-susurró Sakura parada junto a la cama bajando la vista- quisiera saber si…

-Ya lo tengo resuelto…-le dijo el recostándose de lado- el tiempo en esta cama me ayudó a pensar. Tu ayuda, me dio a planear lo que tenemos que hacer. Lo que tengo que hacer para mantenerlas a salvo. Sarada-chan y tú, no tendrán que preocuparse más por ese infeliz.

Sakura sintió un estremecimiento en todo el cuerpo. ¿Realmente seria verdad? miraba a ese joven recostado y por alguna razón podía volver a confiar. Había logrado tanto, y sin embargo decía que podía aún más. ¿Sería posible? Mientras ella reflexionaba, la mano derecha del joven buceo por debajo de la sabana hasta tocar el muslo interno de la mujer. Suavemente, sin intensión pretensiosa.

-¿Qué haces Bolt?

-algo que deseo mucho.

-no creo que sea buena idea…-le dijo ella pero por alguna razón no se apartaba de la caricia- aquí no Bolt…

-esta noche…-le miró con perverso deseo- quiero que vengas. A discutir tú oferta de ser mía. ¿O acaso mentías cuando pediste mi ayuda? Quiero un pequeño pago de buena fe.

-aquí no, es una locura…-susurró ella algo acalorada por el toque ya más "profundo".

-esta noche Sakura…. –le advirtió el calmadamente, y retiro la mano con cuidado- te necesito. Una última noche.

-no puedo esta noche…

-entonces mañana en la noche…-le susurró fingiendo un gestito de súplica- cuando salga de aquí, me tendrán vigilado.

Ella retrocedió sin decir nada. La mirada de ese muchacho ya le producía un hormigueo en ciertas partes de su cuerpo. La volvía loca, le recordaba lo que significaba ser mujer. Sentirse muy deseada. Digna de pasión ¿Pero qué hacer? ¿Realmente se animaría a cometer la locura de venir a ese cuarto en la noche? Boruto Uzumaki estaba recuperado completamente. Significaba que si Sakura se animaba a ir en la noche, no sería para conversar de la vida.

-lo pensaré…-le dijo sonriéndole coquetamente- aunque no esperes demasiado ansioso.

-no olvides la chaqueta blanca…-le guiño un ojo Boruto divertido- te vez increíblemente sexi con ella.

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Hinata Uzumaki no se reconocía a si misma…

Su personalidad era normal y equilibrada como siempre, en el día a día. Pero todo cambiaba en cuanto atravesaba la puerta de la habitación de huéspedes. Era como si una parte de ella, se trasformara totalmente. Algo desconocido se encendía, algo brutal y salvaje. Una dureza que incluso dominaba sus facciones y le quitaban su dulzura natural.

Desde aquella noche fatal, donde Boruto terminó herido y hospitalizado, las rutinas de la casa Uzumaki variaron sustancialmente. Los primeros días, Naruto casi no venía ni para dormir. Se la pasaba en la oficina o vigilando la habitación de su hijo. Totalmente desencajado de furia. Himawari se dispuso a cuidar a su hermano, como si con ello se fuera la vida. Incluso cuando los médicos intentaron sacarla de la habitación por los designios del horario de visita. O cuando quedaron establecidos los permisos especiales para unos pocos integrantes del hospital para ingresar a ese cuarto en particular, Himawari se negó rotundamente a abandonar a Boruto. Y quienes intentaron obligarla, encontraron una faceta muy desagradable de la tierna y suave hija del Hokage.

Pero Hinata, no se preocupó tanto por Boruto desde que supo que Sakura Uchiha lo había salvado. Era consiente que aunque no le agradara demasiado esa mujer por cuestiones personales, su capacidad como médico no tenía comparación. Era capaz de salvar a personas que ya todos daban por muertos. Era una garantía. En un ramo donde la muerte es el vencedor tarde o temprano, Sakura era su oposición más dura. En resumen, luego de ser operado y estabilizado, la vida de Bolt estaría a salvo.

Por esa razón, su madre dedicó esa semana posterior al ataque a otros menesteres. Desde el incidente, había dado a Hanabi Hyuuga un castigo tan brutal como jamás hubiera creído posible. Y día con día, encerrada en la habitación de huéspedes continuo haciéndole daño en todas las formas posibles. Luego, cuando Boruto hubo despertado y Hinata le visito una tarde, supo lo que tenía que hacer para terminar la "educación" de Hanabi en materia masoquista. La esposa del Hokage, ya no sería una civil más. Tal vez no tuviera su rango ninja nuevamente, pero poco a poco se fue trasformando en la líder de su antigua familia. Sería la verdadera líder del clan Hyuuga, contralando la voluntad de su cabeza visible.

Todo el asco que Hinata pudiera sentir por sus propias acciones, se disipaba en la satisfacción que tenia de ver como Boruto comenzaba a confiar en ella para proteger a su familia. Su hijo lo dejo todo en sus manos. Confió en ella, no como madre, ni como compañera, sino como Kunoichi. El fuego de su corazón que brillaba en beneficio de defender a los amaba, volvió a hacerse presente. Como en la pasada guerra.

Hinata ordenaba, y Hanabi pronto encontró que esas palabras eran sagradas. Su voluntad se fue diluyendo hasta la nada misma. Su cuerpo era una herramienta, un objeto del cual Hinata-onee-sama podía disponer a su antojo. Los latigazos y el castigo dejaron de ser daño, para ser tomados como premio. La fue moldeando con una buena cuota de intuición. Y otro tanto de consejos que Bolt le entregaba en las visitas al hospital. Para cuando se cumplió la semana desde aquel ataque traidor, Hinata ya no tenía una hermana menor, solo poseía una esclava.

En cuanto a Naruto. Hinata planeó para su marido algo especial. Durante los días del adoctrinamiento la mujer había alimentado en sí misma una cultura distinta. Una forma de ser que mantenía oculta por vergüenza o costumbre. Siempre le había parecido que su Naruto, podía abandonarla por Sakura solo porque esa maldita mujer era una guarra. Que a Naruto le atraía la idea de una mujer poderosa, que le diera sexo salvaje. No era que Hinata dudara del amor de su marido. Simplemente que sexualmente podía sentirse ansioso de probar nuevas experiencias. ¿Y cómo lo haría? ¿Con la tímida e insípida Hinata de siempre? Eso no podría suceder.

En la noche del séptimo día. Luego de un curso intensivo de esclavismo impartido a la hermana menor. Hinata supo que había llegado su oportunidad de cambiar las cosas. Era una jugada arriesgada, pero tenía muchas ganas de vivir una experiencia similar. Durante todo el tiempo trascurrido, supo reinterpretar las palabras de Boruto en cada paso del asunto:

Cuando le invitó a que se quedara en la cabaña, mientras él se ocupaba de adiestrar a su tía.

Cuando le sugirió con el collar y la cadena, que le enseñaría a controlar a Hanabi.

Cuando finalmente, le dejó en claro que podía compensar a su marido y hacerlo feliz.

Todo fue arrastrando a Hinata hacia una realidad perversa. Tenía que tomar una decisión crucial. Y con Boruto ya recuperado totalmente y a punto de salir dado de alta. Además de una Himawari que también estaba sana y sin dolencias. Hinata tomó la posta de una idea que venía madurando desde hacía tiempo. Una fantasía.

Algo que podía calmar todos sus demonios y liberarla de culpas.

Algo que podría darle paz, a los clanes Hyuuga y Uzumaki.

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La cena en la casa Uzumaki fue determinante…

Hinata, su hija y marido tenían a la líder del clan Hyuuga como invitada especial a comer. Hanabi estaba muy callada, su mirada baja y sus actitudes mesuradas. Naruto había sospechado de ella en los primeros instantes del atentado a Bolt. Pero luego se encontró con que la mujer se veía profundamente afectada por la situación. Era la primera noche que cenaba junto a la familia desde el incidente. Himawari estaba feliz, por fin su hermano seria dado de alta al día siguiente. Se la paso media cena hablando de cuanto entrenarían juntos apenas pusiera un pie dentro de la casa Uzumaki. Se figuraba que tendrían varias semanas de internarse en el entrenamiento. Incluso invitó tanto a su padre como madre para que los ayudaran. Que ya no hubiera secretos entre todos, le tranquilizaba y todo se veía luminoso.

-Ten calma Hima-chan…-le dijo Naruto sonriéndole- cuando Bolt salga del hospital, tú y el tendrán que mantenerse aquí en casa. Al menos hasta que tu tía Hanabi y yo podamos arreglar el asunto con el resto del clan Hyuuga. ¿Cierto?

-h…Hai….Naruto-sama….-balbuceó tímidamente Hanabi con la cabeza baja.

La situación era extraña para Naruto. Antes, había encontrado en esa mujer una desagradable arrogancia. Mirada gélida, aspecto inmutable. Pero ahora, parecía una sombra de sí misma. Totalmente autista del mundo. Solo respondía a la voz de Hinata con rapidez insistente. Además, su esposa también emitía en las palabras hacia su hermana, una cuota leve de dureza que Naruto desconocía hasta el momento. ¿Tal vez la culpaba por lo sucedido a Bolt? ¿Estaba resentía hacia Hanabi por otra cuestión? Naruto no sabía que pensar, e incluso le tomó por sorpresa que su esposa pusiera sobre la mesa una botella de sake. Todos bebieron a excepción de Himawari, que se retiró temprano hacia su cuarto. Había sido un día agitado de entrenamiento personal para la niña, que esperaba sumar a su hermano cuanto antes.

Entre copa y copa. La situación se fue aligerando. Hanabi comenzó a responder a las preguntas con más entusiasmo. Incluso propuso algunas ideas para salir del entuerto que suponía tener a dos jóvenes con el Byakugan, fuera de su clan. Naruto aprovechó para averiguar ciertas cosas. Como confirmar que Hanabi conocía la habilidad de sus sobrinos mucho antes de aquellas "negociaciones", para casar a Bolt con una mujer de su clan.

-¿Cómo lo supiste? –le preguntó Naruto en el fragor de la bebida- ¿Cómo te enteraste que mis hijos tenían el Byakugan?

Hanabi pareció aturdida y no respondió. Miraba a Hinata como si pidiera su aprobación. Este gesto no pasó desapercibido al Hokage. Luego se encargaría de discutir con su esposa sobre esta nueva "influencia" que parecía tener sobre su hermana menor. La mujer Uzumaki, asintió a Hanabi instándole a responder.

-Onee-sama me lo dijo…-apuntó Hanabi tomando su copa con timidez- y yo quería que esos ojos regresaran a mi clan. Pensé que Boruto podía casarse con alguna niña de familia. Y lo mismo buscaría con Himawari. Era la mejor de las opciones. De lo contrario…

-¿De lo contrario que? –le añadió Hinata firme, para que se explayara.

-De lo contrario….-finalizó Hanabi bajando la cabeza con disculpa- quienes no vuelven al clan Hyuuga. Son eliminados.

-¿Eliminados? –Interrogó Naruto sorprendido por el método- ¿los Hyuuga son capaces de matar a otros integrantes de Konoha, solo por conservar le Byakugan exclusivamente?

-Así es…por décadas se ha manejado de esta forma. –Proseguía Hanabi- cada clan vigila celosamente sus barreras de sangre y métodos secretos. Cuando existen casamientos o uniones entre integrantes de clanes distintos, se han desarrollado formas de evitar que se disemine una herencia. Los Yamanaka por ejemplo, sellan en la mente del integrante saliente absolutamente todos los secretos que conoce. Así evitan que el familiar que pasa a otro clan, tenga información que no debe tener. Los Aburame retiran de los contratos de insectos a quien se va de su clan. Los Hyuuga sellan su Byakugan. Y también sellan el vientre de la mujer para que el ojo blanco no se desarrolle en sus hijos. Pero siempre existen excepciones…

-¿Excepciones?

-Cuando un hombre o una mujer se lleva de su clan originario algo valioso. Puede ser el Doujutsu, o información, o pactos con criaturas familiares. Y siempre el final es el mismo. Esa persona, tarde o temprano es asesinada. Puede ser en una misión. En Konoha como si se tratara de accidentes. O incluso hubo sectores de la aldea que se encargaron de limpiar esos desarreglos. Como lo hacía Danzou Shimura. De ahí, su poder con la división Raíz.

Naruto comenzaba a comprender ciertos asuntos turbios. Siempre en los años de estudio sobre el pasado de la aldea, se había preguntado cómo los clanes habían permitido que un sujeto tan terrible como el viejo tuerto de Danzou, se apropiara de sus hijos dilectos. Ahora encontraba uno de los motivos. Eran en cierta forma un pago. Era la manera que los clanes pagaban al viejo podrido por encargarle asesinatos. Raíz se ocupaba de evitar disputas entre clanes. Cuando los acuerdos fallaban. Entraba en vigencia el método brutal de los Shinobi antiguos.

-Por esa razón debemos apoyarla Naruto…-aseguró Hinata sobre su hermana- cuando Hanabi-nee regrese a su clan, harán con ella lo que pretendían hacer con nuestros hijos.

Naruto se quedó pensativo. No era tan tonto como para no darse cuenta que algo oculto pasaba por debajo de sus narices. Lo que lo tenía furioso en los días anteriores, era comprobar cuantas situaciones estaban fuera de su control a pesar de ser Hokage. Era casi una pantomima esas reuniones del consejo de clanes donde todo parecía tan civilizado y digno. Todos eran diplomáticos en esa sala de reuniones, y luego volvían a la calle para ser lo que siempre fueron. Shinobi actuando como Shinobi. El bien común de Konoha, era para situaciones generales de extrema gravedad como una guerra mundial. Pero pasados los tiros, se volvía cada quien a su clan y luchaban por superar a los otros como lo harían en un eterno examen de ascenso ninja. Respetar ciertos reglamentos, pero dispuestos a romperlos en cuanto la situación lo amerite.

Esa noche, Naruto se fue a su cuarto pensativo y preocupado. La bebida no era algo común en su mesa, aunque Hinata parecía sutilmente diferente ante ese agregado. Naruto no estaba ebrio, pero tampoco lo estuvieron las dos féminas que lo acompañaron en la mesa. Pensaba y repensaba. Aduciéndole sentido de verdad todo lo que Sai había asegurado en su informe del ANBU. Le había parecido increíble al principio, que los Uchiha utilizaran el sharingan para engañar a una pareja y así embarazar a la mujer de su clan. Le parecía increíble, que cientos y cientos de engaños acumulados a lo largo de las décadas, dieran como resultado un par de ojos con la mirada más poderosa y futurista de aquel momento. Itachi Uchiha, fue un pago recibido por Danzou en respuesta a vaya uno a saber que atrocidad. Y también Itachi fue utilizado, para exterminar a un clan que se había vuelto un gran problema para toda la aldea misma.

Naruto había recibido la información con extrañeza al principio. Sai tenía la tarea de averiguar en qué nuevo problema estaba metido Boruto. Con respecto a una gran pelea que le esperaba. Y Sai le trajo esa historia antigua. De un clan casi extinto que conseguía asegurar el sharingan para nuevas generaciones cruzando los genes de familiares directos por los métodos necesarios.

Flash back:

-¿y que tiene que ver Boruto con todo esto Sai? –le había consultado Naruto al líder de ANBU.

-Bolt-kun…estuvo de novio con la única mujer Uchiha portadora de un sharingan en el mundo –añadió el pálido sujeto sonriendo falsamente- y aclarado sus problemas por el asunto del Inuzuka, imagino que descubrió las intenciones de Sasuke-san. Con respecto a su propia hija.

La sola idea de ver a su hijo enfrentado a Sasuke era horrenda. Naruto sabía que no tenía oportunidad. Y Sasuke no se detendría en un combate a muerte. Parecía una locura.

-eso no va a suceder…-dijo sin creérselo Naruto- Sasuke nunca le haría eso a Sarada-chan.

Sai le miró, con esa sonrisa que no demostraba nada. Pero luego de un silencio apropósito, estaba dando a entender que no compartía el punto de vista infantil del Hokage. Así que finalizó su informe:

-He recopilado las trayectorias de Sasuke-san fuera de Konoha, en los últimos 10 años. Eso ha tomado tiempo, y de ahí mi retraso en este informe. Pero finalmente, tengo muchas razones para contabilizar al menos 8 a 10 familias clandestinas a lo largo de muchos países. Al parecer, Uchiha Sasuke buscaba fuera de Konoha, la posibilidad de perpetuar su Doujutsu.

-Eso es…imposible…-balbuceo Naruto que no podía creer lo que estaba escuchando.

-Entre 12 y 14 hijos se estiman. –Añadió Sai calmo- con resultados negativos en la maduración del sharingan. Técnicamente hablando. Sarada Uchiha no solo es la mejor opción, sino la única que tiene. Si él logra embarazar a su hija, tendrá entre 70 y 75% en probabilidad de obtener lo que busca. Solo necesita que madure la niña, y el muchacho que sirva de marido-excusa, para resurgir su clan.

Fin del flash back:

-y Bolt lo sabe….-se dijo Naruto a si mismo mientras se quitaba la bata y se recostaba boca arriba en la cama matrimonial- Bolt tratara de impedirlo. Esta dispuesto a matar para conseguir eso. Pero él…aun no puede….no tiene tiempo.

No tenía el nivel para ganar, y Naruto lo sabía. Boruto había combatido seriamente en el entrenamiento con su padre y era holgadamente uno de los más fuertes en Konoha. Pero el nivel de Sasuke Uchiha era otro estamento. Naruto estaba seguro que Sasuke había seguido entrenando como un loco. Tal cual su costumbre. No sería rival para él, un niñato que apenas empezaba a descubrir sus límites. Pero el real problema era, que Boruto luchaba por la chica que amaba y no se detendría jamás. No importando cuanto lo retuviera en el hospital, incluso si Naruto se lo prohibiera expresamente, Boruto nunca retrocedería. ¿Qué podía hacer como padre, para ayudar a su hijo? ¿Qué podía hacer como amigo, para hacer entrar en razón a Sasuke? De algo estaba casi convencido Naruto Uzumaki. Ninguno de los dos se detendría en sus caminos. Iban a chocar, y Boruto iba a morir. Pero Naruto se dijo a si mismo que era algo para resolver al día siguiente. Tendría una charla con su hijo y sería algo definitivo. En se iba a encargar que ese negro destino nunca sucediera. Ambos se Sasuke y Boruto se iban a detener. Esa locura no continuaría jamás.

-hola Naruto-kun….-escuchó la melodiosa voz de su esposa ingresando por la puerta.

-hola cariño…-sonrió Naruto saliendo de sus pensamientos.

Hinata estaba sorprendentemente sonriente. La bata de dormir color celeste apenas abierta, exhibía en las trasparencia de su conjunto interior, buena parte de sus encantos. Lo extraño de la ocasión, era que no se intimidó por la mirada de su marido. Caminaba como si flotara, rodeando la cama y mostrándose felina. ¿Acaso estaba tratando de seducirlo? Eso era refrescante para Naruto. Hacía casi dos semanas que no tenían sexo. Y a un hombre tan energético, eso le pasaba una larga factura a sus nervios.

-tienes… ¿mucho sueño? –le consultó Hinata mirándolo algo traviesa.

-si lo tenía…-apuntó el rubio que esa oportunidad no la dejaría pasar- acaba de evaporarse.

-¿Tanto así? –Le preguntó ella arrodillándose frente a su esposo y regalándole un vista estupenda de sus senos- ¿Con muchas ganas, como para probar algo nuevo?

Si la oferta ya de por si era tentadora, ahora el efecto era devastador en la libido del Hokage. Su esposa siempre se había caracterizado por la voluptuosa belleza. Era sensual su timidez, y aunque no fuera arrojada, tenía pasión oculta. Sin embargo, Naruto siempre había querido algo más. Que ella perdiera su timidez junto a él, que pidiera lo que quisiera obtener. La sumisión como rutina, producía una falta de estímulo en el paso de los años. Así que cada nuevo concepto en esa cama, era digno de festejo.

Hinata sonrió, y sacando de un bolsillo grande en su bata color cielo, le extendió a su marido un objeto de seda. Una cinta ancha de tela negra.

-¿Qué quieres con esto? –pregunto el rubio entretenido.

-quiero que cubras tus ojos querido…-le ordenó suavemente la mujer dejándole un beso corto en los labios- y además prometas, que no te quitaras eso. Hasta que yo lo permita. ¿Qué te parece?

Naruto estaba fascinado. Su esposa no solo lo estaba seduciendo con su actitud. ¡Estaba tomando totalmente la iniciativa! Era el mayor estimulo que podía conseguir. ¡Vendarle los ojos! Algo tan trivial que pasaba a ser osado si se comparaba con lo tradicional ¿Qué tipo de plan tenia Hinata? Naruto dudaba que pudiera resistir a la tentación de mirar.

-¿Por qué no simplemente apagamos las luces? –le sugirió el jugueteando entre los besos.

-porque…hummm -respondió ella melosa- quiero verte bien, cuando explotes de placer.

Eso lo convenció. Jamás Hinata le había pedido nada en la cama. ¡Y el momento tan anhelado había llegado! Naruto no pudo más que obedecer. La oscuridad vino a sus ojos y las manos de Hinata recorrieron la zona, seguramente para comprobar que el no hacia trampa. Seria toda una tortura no poder ver los gloriosos pechos de su mujer. La desnudez de Hinata bastaba para estimularlo de sobra. Pero algo en ese jueguito extraño tenía una promesa aún más lasciva. Y Naruto después de tanta presión política y familiar en esas últimas semanas. Definitivamente disfrutaría descargar su tensión de la forma que fuere.

La ceguera total no era un problema para Naruto. Sus sentidos eran muchas veces superiores al promedio humano. Su oído, su tacto, su gusto. Podía pintarse a sí mismo un mapa de la zona circundante sin usar la vista. Pero sería como hacer trampa. Incluso si absorbiera un poco de energía natural, podría "ver" sin ningún tipo de impedimento.

-nada de chakra querido…-le advirtió Hinata apartándose de la cama- tu puedes usarlo, pero recuerda que puedo verte hacerlo. Promételo.

-lo prometo lo prometo Hinata-chan…-sonrió divertido el rubio sentado en la cama- ¿Qué planeas hacerme?

-recompensarte…-escuchó la voz de su mujer, mientras sentía que la puerta del cuarto se deslizaba brevemente, para luego volver a cerrarse- y estoy segura que te encantará. Toda esa preciosa energía que tienes. Será muy útil esta noche.

Naruto tragó duro. Su elemento ya estaba repuntando por debajo de las sabanas. Impaciente de lo que vendría. El hombre no recordaba estar tan ansioso por algo en muchos años. ¿Qué habría pasado en la mente de su mujer para atreverse a innovar en la cama? ¿Qué estaría por suceder? La sabana fue arrastrada de pronto, sentía la presión del colchón señalizando que Hinata había subido nuevamente a bordo.

Comenzó por tomar su interior tipo bóxer naranjo, y quitárselo con la colaboración de usuario que elevo sus caderas levemente. Luego, los labios de Hinata tomaron territorio en la boca y el cuello de Naruto. Lo besaba intensamente, mientras ambas manos estaban apoyadas en los hombros del hombre. Así lo mantenía sentado e inmóvil contra el espaldar de la cama.

-quiero amarte Naruto-kun…-le dijo susurrante en su oído- y quiero que me ames con todas tus fuerzas.

El rubio sonrió, devolviendo los besos y estirando sus brazos comenzó a acariciarle los pechos a su esposa. Grandes y esponjosos. Simplemente perfectos. La imaginación de Naruto le recordaba que esos tremendos pechos siempre sobresalían, no importando la prenda que su mujer eligiera en el día. ¡Era tan sexi! Ni siquiera ella entendía cuan atractiva resultaba para la mirada masculina general. Pero de pronto, cuando Naruto comenzaba a sentirse impaciente por que su "amigo", no estaba participando de la acción, empezó a sentir caricias obscenas que llegaron a ese destino.

-¿Pero qué…? –Se preguntó el rubio sorprendido, y haciendo un recuento pudo notar que ni las manos, ni la boca de Hinata estaban libres para visitar aquella zona intima- ¿Cómo lo…?

-shhh…-le susurró la mujer en el oído- solo disfrútalo.

Ahí mismo, una boca ansiosa comenzó a lamerlo de arriba hacia abajo. Segundo a segundo se volvía más osada y finalmente había optado por chuparlo con cierta timidez inicial. Tal vez no contaba con experiencia, pero definitivamente iba ganando en entusiasmo a cada instante. Naruto ya no entendía nada. Sus sentidos estaban seguramente volviéndose locos. No podía ser posible que su esposa estuviera haciéndole "eso", mientras tenía los pechos contra su rostro y le susurraba gemidos cerca de sus oídos. Aunque parecía imposible, tenían que ser dos mujeres necesariamente. Era algo increíble, algo inconcebible que Hinata propiciara eso, pero no había otra explicación posible.

-¿puedo quitarme la…?

-desde luego que no Naruto-kun…-le respondió aturdida Hinata que disfrutaba la lengua de su marido sobre sus pezones- lo prometiste.

Naruto ya no podía más. Su mente estaba derritiéndose por la intriga y esa boca recorriéndole el pene no paraba de tomarse atribuciones. Incluso sentía un delicioso manoseo a la base de los testículos que casi le hace tragarse la lengua al rubio. Así pues, mientras usaba su brazo izquierdo para rodear la cintura de Hinata e impedirle que aparte su hermoso cuerpo de su rostro. Desvió la mano derecha para tomar de los cabellos a esa otra mujer. Le enseñaría a marcar otro ritmo en la mamada. Ya nada importaba, solo terminar lo que había empezado.

-así….-sugirió presionándola con su mano- hazlo más profundo…

Aquella mujer obedeció entusiasta. Y Naruto estuvo en pocos minutos al borde del colapso. Era demasiada carne para abarcar. Su esposa lo manoseaba del torso para arriba mientras no apartaba los senos para nada. Y además tenía a otra fémina dándole especial atención a su amigo. Estallaría en cualquier instante.

-hi…Hinata…. ¡Hinata-chan!...-gruño Naruto ya sobrepasado por las sensaciones.

-hazlo cariño….-le reclamaba la mujer gimiendo en su oído- suéltalo todo.

Así lo hizo. A pesar de buscar resistirse todo lo posible. Incluso había tirado de los cabellos de aquella mujer misteriosa para evitar derramarse en su boca. Pero fue imposible apartarla. No solo se resistió con dureza, sino que intensificó la mamada tragando hasta el límite posible. Fue increíble.

-maldición…. ¡maldicioooon! –gritó Naruto estremeciéndose totalmente mientras soltaba una carga profunda en la garganta de aquella intrusa.

Los siguientes segundos fueron de respirar pesado y sentirse vencido. Había sido demasiado intenso. Sin poder usar su vista, las sensaciones físicas se multiplicaron por 20. Hinata también se había apartado levemente. Le acariciaba el rostro a su marido, pero claramente no tuvo participación directa en la explosión ocurrida. Había sido demasiado estímulo para un hombre desprevenido. Naruto sentía su vientre temblar como gelatina.

-la noche apenas empieza Naruto-kun…-le advirtió la voz de Hinata con una sonrisita perversa- tendrás mucho trabajo por realizar. Espero que puedas caminar en la mañana.

El hombre apenas si recuperaba un poco de oxígeno, y todo para preguntarse ¿Qué más pensaba hacer su esposa? Ya le parecía demasiado increíble que hubiera permitido a otra mujer participar de esa noche. ¿Hasta dónde pensaba llegar Hinata con ese jueguito?

-debo quitarme esto…-declaró el rubio aturdido que tenía que comprobar algunas cosas, pero su mano fue detenida por la de su esposa firme.

-desde luego que no…-le dijo la mujer- prometiste no quitártelo hasta mi permiso expreso. ¿Acaso mi Naruto-kun no cumple sus promesas?

Eso lo detuvo. La deliciosa tortura estaba recién comenzando. La noche prometía ser larga y excitante. Que los problemas, los prejuicios y los demonios se fueran al caño. Era una noche de oscuridad. A veces, la ceguera era una especie de bendición. Y esa noche en particular, Naruto tendría que aprender a gozar y lidiar con ella.

Fin del capítulo.