Una respuesta general para mis amigos comentaristas…..si, efectivamente leo cada uno de sus comentarios. Intento ser respetuoso con ustedes y al mismo no traicionar las ideas de mi fic. Espero que encuentre placer al seguir leyéndolos. Saludos.
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CAPITULO 13: NOCHES SIN CONTROL
Es difícil pensar en medio del sexo. El cerebro más prodigioso se atrofia a niveles básicos, dejando a los instintos animales dominar casi por completo. Algunas personas desatan violencia. Otras se entregan a niveles de sumisión más propios de un esclavo, que de alguien libre de elegir. Hay quienes gustan de dar o recibir castigo en proporciones nada recomendables. Otros exaltan lo peor de su excitación, por los meros uniformes utilizados por la pareja en cuestión.
Esa noche en particular, Naruto Uzumaki no podía pensar en nada….
No era lógico o recomendable perder la cordura así. No solo como hombre, sino también como Hokage y líder de una aldea Shinobi llena de problemas. Tal vez fue la ingesta del sake. Quizás la sorpresiva iniciativa tomada por su esposa Hinata. O seguramente, la inclusión de aquella segunda mujer en la cama del matrimonio Uzumaki, era lo que impedía a Naruto saber lo que sucedería el día después. O ya puestos, en los 10 minutos siguientes.
En ese momento, solo era un hombre terriblemente excitado. Recostado boca arriba en el centro de su cama, a merced de dos mujeres acosándolo en oficio de su parcial ceguera. Solo escuchaba las órdenes de Hinata, y los gemidos de ambas hembras que parecían hambrientas de sexo. La otra fémina, solo obedecía mecánicamente a cada indicación. Con servilismo excitante.
-Naruto-kun!...-chilló Hinata dejando caer el peso de sus caderas en su marido, hundiéndose profundamente en el miembro y comenzando a cabalgarlo con dureza- estoy….yo estoy al fin!
Naruto no sabía que sentir. Su esposa estaba actuando con demasiada libertad sobre la humanidad del marido. Y para colmo la otra mujer, abrió bien sus muslos y se asentó sobre el rostro del rubio para dejar su intimidad a merced de la boca del hombre.
-Lamela toda Naruto-kun….-le ordenó Hinata que no dejaba de cabalgarlo- ese cuerpo es todo tuyo. Tienes derecho a poseerla.
El rubio tomó al pie de la letra ese comentario. Ajustó sus brazos para capturar los muslos de aquella misteriosa mujer, y se dedicó beber de ella como si un panal de miel se tratara. La hizo gemir, la obligó a gritar por el intenso placer que le estaba generando. Así mismo, su fino olfato le daba pistas sobre la identidad de esa fémina. Antes había sentido ese perfume corporal. Solo tenía que identificarlo. Solo eso, en medio de la noche más excitante de su vida.
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La melancolía no era parte de su ánimo…
Uzumaki Boruto esperaba sentado en la cama de su cuarto en el hospital de la hoja con tranquilidad. Durante días había buscado en los recónditos sectores de su mente, el mejor camino para solucionar el problema principal que se venía. Todo tenía que ver con Sasuke Uchiha. Era menester eliminarlo de la jugada para así limpiar el tablero, y quedar libre de asuntos complicados.
El "¿Por qué?" Estaba definido. Nada tenía que ver la Raíz en esto. Tampoco la seguridad de su familia o su deber como ninja al servicio del Hokage. El ¿Por qué?, era simplemente deseo. No solo quería evitarle a Sarada-chan el destino de una abeja reina, eternamente dando crías. Sino que por añadidura Boruto admitía desear a la mujer propiedad de su enemigo. Quería eliminar a ese sujeto, para dejar viuda y disponible a la mujer que deseaba con todas sus fuerzas. Justo aquella, que estaban haciendo acto de presencia en ese preciso instante:
-Al fin has venido….-sonrió apenas el rubio algo relajado de verla- por un momento llegué a pensar que iba a tener que soportar la soledad. Por mano propia.
Un comentario tal vulgar, generalmente le hubiese producido rechazo a Sakura Uchiha. Pero había pasado las últimas dos horas en su oficina privada. Luchando contra el instinto más básico que le ordenaba sin tapujos, ceder a la tentación. Cuando salió de su casa en la tarde y por razones que solo Kami-sama podía explicar, había agregado a su bolso de trabajo el más sexi conjunto de ropa interior que poseía. Incluso la cajita de maquillaje estaba abordo. Aun sabiendo perfectamente que estaba exclusivamente reglado en el hospital, la imposibilidad de abusar de las pinturas faciales en el personal. Durante las pasadas dos horas, luchó duramente por explicarse a sí misma la razón de su desnudes bajo la chaqueta de médico. Era como si un ser desconocido y perverso, hubiese dictado las acciones de Sakura, durante las pasadas horas de esa noche. Algún tipo de mujer, que nada tenía que ver con ella misma. Alguien en su interior. Una Sakura interna que hacía muchos años no había escuchado.
-Solo he venido por un rato…-le dijo avanzado al cuarto la mujer, asegurando la puerta con llave tras su ingreso.
Ambos sabían que no era cierto. Boruto no pensaba en nada más que hacerle el amor a esa mujer hasta que las fuerzas se le agotaran para siempre. Le importaba muy poco si alguien los descubría, y menos aún que su padre finalmente lo supiera. Ya nada podía hacer el Hokage, ni ningún otro sujeto en detener la avalancha que entre otras cosas, terminaría con Uchiha Sasuke finalmente muerto. En cuanto a Sakura, aunque sus propias palabras dictaran de una mujer obligada a venir y seriamente decidida a permanecer lo mínimo necesario. Las acciones anteriores a su ingreso al cuarto, fueron bastante contundentes en lo relativo a entender su intención final.
Primero, no debía preocuparse por la vigilancia ANBU que durante los primeros días de Boruto internado, habían protegido la zona desde todo punto posible. El muchacho saldría al día siguiente, y todos habían sido relevados de su servicio al conocer que ya no estaba para nada convaleciente. Luego, Sakura se aseguró de estar únicamente encargada de hacer la ronda nocturna en el sector del hospital donde el muchacho Uzumaki tenía su cuarto. Para finalizar su maniobra, pidió al personal de enfermeras que no la molestaran bajo ninguna circunstancia, porque permanecería en su oficina todo el tiempo más allá del horario donde revisaría a los pacientes que le tocaban en cuidado. En resumen, sabía que tenía un lapso de cuando menos 6 horas para desaparecer de la faz de la tierra, sin ser reclamada o extrañada de ningún modo.
Ino Yamanaka, era su mejor amiga. Y la única persona que sabía a ciencia cierta, lo que esa noche Sakura Uchiha iba a realizar en el hospital. Al principio, no lo aprobaba. Pero luego terminó entendiendo la situación como lo que parecía. Un intercambio, en la búsqueda de salvar a Sarada. Y se dice "lo que parecía", porque Sakura no se atrevía a confesar ante nadie la triste realidad de su alma. Aunque pareciera increíble, aunque fuera prohibido e incorrecto. Deseaba con cada fibra de su femineidad a Boruto Uzumaki. Después de tantos años, alguien se había hecho dueño absoluto de sus deseos íntimos. Y ella solo quería sentirse mujer, aunque fuera por última vez.
-¿Y bien? –consultó sensual acercándose lentamente a la cama, luciendo una chaqueta blanca con los dos botones superiores abiertos, y una falda de igual tono tan corta, que hacía ver la mayoría de sus largas piernas- ¿te agrada lo que ves?
Lo que estaba viendo, era una mujer de curvas suaves envuelta en una chaqueta semi abierta y una falda cortísima. Medias blancas, enganchadas con ligueros. Ropa interior negra de encaje, siendo lo único que Sakura tenía por debajo de esa bata sexi. Estaba maquillada, y los labios levemente abrillantados. Podía producir un paro cardiaco, y luego curarlo. Interesante combinación.
-Y lo que aún no veo también….-le sonrió el rubio, palmeando el costado de la cama para animarla acercarse –Esta noche me ayudaras a curar mis males. Y luego, hare lo mismo por ti.
-¿Y si alguien lo descubre? –Sakura colocó una rodilla sobre la cama dando un gran espectáculo de su cuerpo para el joven tendido ahí- ¿has pensado que pasaría si tu padre lo supiera?
-Lo he pensado… –sonrió divertido el rubio-Pero también he tenido tiempo de leer cuidadosamente sobre clanes antiguos y demás menudencias.
-¿Y eso porque tendría algo que ver con...?
-Todo a su tiempo –le interrumpió el rubio, mientras estiraba su mano para tocar el cabello rosado de la mujer, para luego recostarse tranquilo nuevamente- no debemos perder esta noche con charlas sin sentido.
Algo estaba ocurriendo, y Sakura lo presentía. Habitualmente, el muchacho ya estaría tomando el control, sometiéndola. Pero justo ahora estaba comportándose totalmente pasivo. Simplemente seguía ahí, recostado con ambos brazos por detrás del cuello. No era común que fuera tan paciente. Ni tan relajado.
-¿Debo ser quien mande esta noche? –sonrió sin poderlo contener Sakura, gateando por sobre el cuerpo de Bolt y quedando sobre el cara a cara- tal vez te puedas arrepentir.
-No te conviene que muera todavía…-respondió Boruto confiado- más bien diría que deseas lo contrario. Cualquier otro asunto que ocurra, será divertido.
Ella no estaba ahí para ponerse a discutir ese punto. Mas sintiendo en las sabanas, que la parte más importante del Shinobi tendido bajo ella, estaba rígidamente dispuesta a corresponderle. Así que hizo lo que deseaba hacer. Dejar volar su imaginación. Permitir a su instinto dominar.
-Tienes total libertad…-le animó el rubio entretenido con el atuendo de la rosa- en un hospital, siempre es recomendable hacer lo que dice la doctora. ¿Sakura-chan podrá darme tratamiento de control? Quiero ver si puedo soportar esta deliciosa tortura.
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Ya habían pasado un par de horas desde que todo el asunto dio inicio…
Naruto había recibido la autorización de quitarse la venda que tenía en sus ojos. Una Hinata fuera de sí misma, había estallado en un grandioso orgasmo mientras gritaba que él podía liberarse de su ceguera. Naruto había tenido el suficiente equilibrio para colar la pregunta en el momento culmine, logrando su cometido de recuperar el sentido de la vista. Y grande fue su sorpresa cuando una desconocida Hanabi Hyuuga, se montaba sobre el para reemplazar en la cabalgata a su hermana mayor, con toda la ansiedad que había demostrado Hinata, hacia cosa de una hora.
-¿Hanabi? –alcanzó a preguntar Naruto sin alcanzar a entender del todo como se había llegado a esa situación tan increíble.
-Naruto-sama…..Naruto-sama….-gimió aturdida la morena, mientras dejaba caer sus caderas sobre el punto crucial para lograr la penetración- fólleme a mí también…..Kami…. ¡Naruto-sama tiene que hacérmelo a mí también!
Era difícil pensar en medio del sexo. Razonar lo que se debía o no se debía hacer desde un punto de vista político o moral, estaba fuera de alcance para Naruto esa noche. Simplemente sonrió excitado y tomó de la cintura a la mujer para fustigarla duramente en subidas y bajadas poderosas. La hizo gritar de puro placer y abandono, mientras una Hinata adormecida observaba la situación recostada a los pies de Naruto. Su marido se veía feliz, estaba gozando como un loco la situación. Era la primera vez en mucho, mucho, mucho tiempo que tanto su hermana como su marido compartían una habitación sin intentar sacarse los ojos uno a la otra. Era la primera vez, donde Hinata sentía que podía hacer algo para conseguir la paz entre las personas que amaba. Su antigua familia, y la actual. Como los signos del ying y el yang uniéndose perfecto.
¿Debía estar celosa? ¿Debía sentirse preocupada de que Hanabi pudiera ser más excitante para Naruto que ella misma? Todas esas preguntas venían a su mente, mientras recuperaba el aliento. Pero nada de su instinto le hacía parecer aquellos interrogantes, como algo para preocuparse demasiado. Los pezones le rozaban con la sabana y dolían. Estaban muy tensos, necesitados del duro manoseo de su esposo. Explotar una vez más. Explotar mucho. Explotar con su Naruto, y hacerlo muy feliz.
Por primera vez en mucho tiempo, no sentía esa aprensión irritante en su corazón. Hinata había sufrido durante mucho tiempo aquella verdad oculta. Aquella noche donde Kiba había aprovechado su debilidad. Ni siquiera recordaba la sensación del sexo con su ex compañero. Estaba demasiado ebria esa noche en cuestión. Pero el dolor al día siguiente, la culpa y la tristeza dejaron una presión enorme en su corazón. Le tomó mucho tiempo poder volver a mirar a Naruto a los ojos. Y más aún, tratar de dejar aquella adicción por el sake que había sido al mismo tiempo, origen y manera de lidiar con sus problemas. El alcohol le había arrojado a los brazos de Kiba, y también le hacía pasar los más duros momentos de culpa. Era una espada de doble filo.
-Hanabi…quítate….-le ordenó Naruto algo nervioso, porque se veía venir su propio final – ¡te digo que salgas de arriba mío!
-Onee-sama…. ¡ONEE-SAMAAAA! –replicaba la mujer gritando descontrolada mientras no permitía que Naruto la apartara del placer que sentía.
Hinata reaccionó, poniéndose de rodillas y cerca de su hermana la tomó de los hombros. Hanabi le estaba rogando que diera una orden, y la hermana mayor se levantó con la expresa misión de hacerlo. Naruto pensó que su esposa le ayudaría a quitársela de encima, pero la mirada de Hinata dictaba de ser muy distinta a esa dulce y tierna mujer de siempre. Tenía un fuego de dominio muy extraño y atrayente.
-No te detengas….Hanabi-chan….-le dijo Hinata con voz firme- tienes que recibirlo todo de tu Hokage.
Hanabi no se detuvo en su movimiento, obedeciendo ciegamente. Naruto no entendía nada, pero su cuerpo ya había perdido el control y no hubo marcha atrás. Solo pudo notar la sonrisa complacida de Hanabi cuando dejó caer sus caderas con una violencia increíble sobre él, y todo se volvió un sonoro grito. Una sorda explosión que no pudo detenerse por largo rato. Los brazos del rubio se quedaron sin fuerzas, estaba totalmente rendido a la sensación. E incluso le obligó a cerrar los ojos suavemente, mientras se derramaba en el interior de la líder Hyuuga. Hasta el final.
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-Vaya vaya…..alguien ha venido con mucho apetito….-dijo Boruto divertido, mientras gozaba recibiendo una mamada monumental- ¿la doctora quiere empezar succionando todo el veneno?
Sakura no había dudado en lanzarse sobre él y masturbarlo. Le gustaba el sabor espeso y salado en su boca. Le gustaba la sensación de estremecimiento que producía en ese hombre, y por añadidura en su propio cuerpo. Pero más le provocaba estremecimiento, este nuevo juego perverso donde ella debía controlar la situación totalmente. Estaba vestida de doctora sexi, y tenía para su propio placer un joven de 18 años con la extraordinaria energía carácter de los Uzumaki. Hacía meses que todo se había perdido de su anterior vida. Sakura era muy consiente que todo estaba de cabeza en su entorno. Mucho tuvo que ver Boruto Uzumaki con ello, pero para ser sincera con su parte de culpas, si hubiese iniciado una relación clandestina con Naruto, todo invariablemente habría decantado en la situación actual posiblemente. O tal vez sería peor.
-Esta noche….-le dijo quitándoselo de la boca, aunque usaba su mano derecha para menearlo duro- será la última. No puede volver a suceder nunca más.
-Prometiste ser mía….-le recordó sonriendo el rubio.
-Estaba desesperada –respondió la pelirosa seria- pero no podemos seguir haciendo esto, si tú regresas con Sarada. Piénsalo.
Boruto no dijo más. En realidad ese no sería un problema cuando el asunto de Uchiha Sasuke terminara. Luego de mucho pensarlo, la solución le llegó de su entrenamiento de Raíz. Sabía lo que tenía que hacer para ganar. Y al mismo tiempo eso también daba solución al resto de los asuntos que pudiera quedar sueltos. Ino y Shikamaru con sus intermitencias de aliados o enemigos. Su padre con una posible reacción volcánica ante la situación de Sakura. Su madre y su hermana que sin dudas sufrirían, pero estarían a salvo. Todo conducía a un solo plan de batalla, y hasta Sakura terminaría agradeciendo la maniobra en su momento. Boruto estaba seguro de ello.
-La última noche entonces…-le seguía sonriendo Bolt sin moverse- espero que puedas aprovecharte de mí a gusto. Ya que no se repetirá.
Sakura no pudo evitar estremecer ante esas palabras. ¿Por qué? ¿Por qué razón él había cedido tan fácil ante ese tonto pedido? ¿Acaso no deseaba tenerla para siempre? ¿Acaso no era esa la razón de arriesgar la vida con un sujeto como Sasuke Uchiha? Sakura no sabía que pensar. Debía estar contenta de obtener lo que había ido a buscar. Una buena noche de sexo, y acordar no volver a verse nunca más. Boruto era para su hija. Boruto era para Sarada. El tiempo de Sakura para amar y ser correspondida había pasado. Ahora solo era la tercera en discordia, ahora solo era una mujer totalmente descontrolada, que había robado algo que no le pertenecía. Que nunca le iba a pertenecer. Como casi siempre solo tuvo un reflejo a la actual situación, guardar toda su frustración por dentro. Callar lo que deseaba, en favor de la felicidad de otros.
-Pero esta noche….-le dijo desafiante Sakura, que sonrió montándose sobre Bolt y moviendo sus caderas por sobre el miembro apretado contra su ropa- eres mío. Tal vez vaya a ser la última, pero te aseguro que será inolvidable.
Solo le quedaba eso. Fingir que todo estaba debajo de sus cálculos. Fingir que solo quería sexo y no estaba desesperada por creer que podía existir amor. Acaso solo sería una ilusión tonta el creer que un joven como Boruto, podía querer amarla más allá de lo físico. Solo era lujuria, solo eso. Bolt nunca podría amar a una mujer que podría ser su madre por edad. Sakura nunca iba a ser amada. Nunca como Naruto alguna vez lo hizo.
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Aunque pareciera increíble, Naruto podía continuar….
Su cuerpo respondía fielmente a las caricias, a las provocaciones, a los pedidos táctiles de dos mujeres Hyuuga en estado de profundo celo. Estaba dando placer sexual tanto a la esposa, como a su cuñada que no parecía tener resquicio alguno de resistencia al asunto. Ahora mismo, Hanabi se hallaba sobre Hinata, besándola de una manera loca y apasionada, mientras Naruto arrodillado detrás, no hacia otra cosa que enterrarse en ella de una manera salvaje.
Naruto la tenía tomada por las caderas, y en posición de perro no dejaba de penetrarla como si no existiera un mañana. Era un sentimiento de desear partirla al medio, romperla eróticamente hasta que Hanabi solo pudiera pensar en el pene del Hokage, y ninguna otra cosa jamás. Mientras tanto, la muy guarrilla gemía y se quejaba de las hondas penetraciones, pero no cesaba en intercambiar furiosos besos con lengua a su ahora hermana mayor-amante.
¿Qué estaba ocurriendo? ¿Acaso la lujuria de esas mujeres se habían desatado por algún asunto insospechado? Naruto no sabía que pensar, ni como sentirse. Solo su cuerpo le reclamaba con urgencia que usara esa oportunidad al máximo. Que descargara toda la energía acumulada a lo largo de los años sin uso. Así es, el gran Hokage de la hoja era un hombre sobrepasado por su deseo. Muchas veces a lo largo de los años, se había preguntado si era normal que follara durante noches completas a su esposa, para luego dejarla rendida y el aun sentirse incompleto. ¿Qué era esa sensación? ¿Era que no amaba a Hinata? ¿Era que no le parecía suficientemente satisfactorio el sexo con ella? Esa sensación lo acompaño durante meses y años. Siempre se sentía incompleto.
-NARUTO-SAMAAAAA NARUTOOOOO-SAMAAAAAA-reclamaba Hanabi que rítmicamente movía su cuerpo al compás de las embestidas, al parecer estaba por alcanzar un orgasmo por cuarta vez esa noche- NARUTOOOOOO-SAMAAAAAA….
Se corrió, ¡y vaya que se había corrido! Fue como si todo el cuerpo de Hanabi se redujera a nivel de niña. Toda la cavidad invadida por Naruto, pronto se estrechó como si estuviera dispuesta a romperle el miembro. Como un guante poderoso, cerrando como trampa mortal. Naruto aun así, pudo contener su propio estallido. Hubiera sido también el cuarto para el rubio.
-Onee-sama….-gimió bajito Hanabi, desparramada sobre el cuerpo voluptuoso de su hermana mayor, con la cara entre sus pechos- mas….quiero más Onegai.
-No te preocupes…-sonrió apenas Hinata abrazándola y moviéndola a un costado, mientras se ponía de rodillas frente a su esposo jadeante- mi señor marido no rendirá jamás. ¿Cierto Naruto-kun?
Naruto asentado en sus propias rodillas, sentía que estaba siendo "drenado" por aquellas mujeres. Lo cual lejos de preocuparle, estaba logrando satisfacerlo a límites insospechados. Fue por ese instante de la noche, cuando vio a su esposa recostada boca arriba abrir sus muslos para invitarlo a venir, que se preguntó sobre sus propias acciones del pasado. Tal vez como mecanismo de contención, tal vez para evitar tener demasiados orgasmos y de alguna manera no estar a la "altura" del doble desafío. Tanto Hanabi como Hinata parecían especialmente necesitadas esa noche. Y mentalmente el hombre tenía que tener sus cuidados sino quería quedar rendido antes de tiempo. En esos pensamientos, al mismo tiempo que se inclinaba sobre Hinata para penetrarla y moverse sobre ella, Naruto repasaba los últimos meses de sus propias acciones sin sentido.
Durante años, había estado bien y satisfecho de su vida. Se había casado con una mujer que amaba, y que ella lo amaba con locura. Y tenía una familia, cuestión que había deseado desde su más tierna infancia. Hinata era una esposa ideal. Nunca una queja, nunca un desplante. Hinata Uzumaki era el centro de su familia, la razón que sus hijos fueran educados y correctos. El mundo parecía simple junto a Hinata. Solo tenía que ser un marido, a la altura de su perfecta esposa.
Pero algo comenzó a pasar. Tal vez el trabajo, tal vez las obligaciones o ciertas noches donde no pudo hacerle el amor a su mujer como hubiese querido. A veces pasaban días enteros sin sexo. Y Naruto jamás tuvo corazón para reclamarle a Hinata más de lo que ella estuviera dispuesta a dar. Siempre tenía que recordarse a sí mismo, que solo él era un Uzumaki. Que solo él fue un jinchuriki. Que solo él tuvo la mitad del poder del antiguo sabio de los seis caminos en su cuerpo. Energía le sobraba. Nunca se sentía realmente cansado. Y cuando fue descubriendo las maravillas del sexo junto a su esposa, aprendió que esa actividad aunque a veces exigente, era inmensamente más satisfactoria que agotadora. Al menos para él.
Hinata por otra parte, era una mujer normal. Disfrutaba de hacer el amor con su esposo, pero no parecía necesitarlo imperiosamente todas las noches. Además, existieron los periodos de embarazo, y esos ciertos días donde la mujer no está de humor para esas cosas. Por trabajo, obligaciones o tal vez rutina, poco a poco la pareja dejo de tener intimidad asiduamente.
Naruto empezó a perder el hilo de sus recuerdos, ya que estaba más preocupado por chupar con ansiedad los pezones de su mujer mientras la hacía gritar de una forma que no había antecedente. Hinata no se contenía, y Hanabi precisamente no pensaba en dejarse de la diversión tan fácil. Ya que después de algunos minutos, habiendo tomado una pequeña siesta al lado del matrimonio, estaba abrazaba a la espalda del hombre intentando por los medios que le brindaba su instinto, ganarse algo de atención para ella también.
-Naruto-sama….-gimió a su oído la líder Hyuuga- necesito más semen. Tiene que ser para mí…..Onegai….
Mientras el lívido del Hokage tomaba el control total de su mente, estar a las orillas de un potente orgasmo le hizo notar que el rostro de Hinata estaba tan perdido en el placer como el mismo sentía. Ni siquiera podía hablar, solo abría la boca para gritar mientras dejaba que su marido usara su cuerpo como le viniera en ganas. Como un objeto, bien duro y caliente. Estaba totalmente abierta de piernas y vulnerable. No se le resistía en ninguna forma.
-Me voy a correr….-resultó surgir de la voz ronca de Naruto- te voy a llenar entera Hinata-chan…
-Hágalo Naruto-sama….-le animó Hanabi por detrás de su oído- quiero ver como Onee-sama grita como loca por el placer. Y luego…me toca a mí de nuevo.
La mirada fogosa de su esposa le dio el visto bueno. Como si realmente necesitara autorización, o siquiera la estuviera pidiendo. Tal vez la violencia o la lujuria de su corazón había despertado como las llamas de un infierno. No importaba nada más realmente. Solo el olor intenso que emanan los cuerpos. El sudor, el calor, la deliciosa fricción que imponía el centro donde la carne se unía; como si hubiera sido una sola desde siempre.
Y Naruto ya no podía pensar en nada mas….
Solo continuar hasta el fin. Solo derramarse dentro de su esposa, y luego tomar a su cuñada hasta saciarse completamente de ambas. Las iba a usar, en todas las formas posibles que conocía. Si acaso algo nuevo se le ocurría en el proceso, también pensaba utilizarlas para probarlo. Ellas querían sexo. Ellas querían guerra. Y por el Kami de los cielos que Naruto Uzumaki, séptimo Hokage de la aldea de la hoja, se las iba a dar esa noche en particular.
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Sakura se montó sobre Boruto con lentitud y dominio…
El muchacho seguía tendido boca arriba en la cama. Veía a la mujer menearse sobre sus caderas, subiendo y bajando lento, pero poderoso. Ella se había quitado sus prendas íntimas, y lo había despojado a Bolt completamente de ropa o sabanas. Sakura tenía solo la chaqueta blanca sobre su cuerpo, abierta y permitiendo al sometido joven bajo ella, observar su vientre y la cavidad entre sus pechos. La situación estaba demasiado caliente.
Boruto había experimentado muchas cosas junto a esa mujer, pero jamás le había parecido apropiado permitir a Sakura tener el total dominio de la situación. Las primeras veces que estuvieron juntos, fue evidente para el joven que a Sakura Uchiha le fascinaba demasiado ser dominada por su pareja. Tenía que ver con su matrimonio concretamente. A nivel sexual, a Sasuke nunca le había importado llevar las riendas de nada. Por supuesto que estas eran solo especulaciones en el pensamiento de Boruto. Pero tenía la impresión que Sakura disfrutaba mucho más ser "tomada", que simplemente tener que hacerlo todo en la relación. Sin embargo, aunque en esa ocasión en particular fuera la mujer quien lo montara a placer, eso no significaba que Bolt se quedara pasivo y gélido a sus atenciones. Debía demostrarle a Sakura, que estaba a su merced por propia voluntad. Y que disfrutaba por ello.
-Mi doctora parece tomarse el tratamiento con calma….-jadeó tratando que su voz sonara firme, aunque le costaba ante la cabalgata profunda que sufría- tal vez…huummm…..eso….es….
-Cállate….-le ordeno ella iniciando una cadencia de ritmo, algo más rápido- esta noche serás mío.
-Entonces deja de hacerme dormir…-le provocó Bolt sonriendo apenas- pareces no saber cómo….
-Eso quisieras…-le dijo Sakura revolviendo sus cabellos con una mano y elevando el rostro al techo trataba de mantener a raya su propio placer- quisiera que yo...ahh….aaah….
Boruto comenzó a elevar sus caderas para llegar más profundo. Se fundía con los movimientos de Sakura y procuraba penetrar hondo. Ella lejos de ofrecer resistencia, acomodó su propia caída para ser consecuente a la unión. Las nalgas de ella golpearon duro contra las caderas del joven. Se tocaba los pechos en manoseos livianos, quería bajo cualquier costo mostrar que no estaba sintiéndose en el cielo. Pero le era imposible, puesto que ardía como una hoguera. Sakura odiaba estar arriba en el sexo. O al menos lo había aprendido a odiar con Sasuke. Muy diferente era esta situación cuando era Boruto Uzumaki quien estaba con ella. Ahora tenía una sensación inequívoca de poder, no de fría pasividad en su amante.
-Oh Kami Bolt….-gimió aturdida, aunque no dejaba de cabalgarlo- voy a correrme si sigues así…. Deja de moverse, deja que yo ¡aahh!...que yo me mueva.
El detuvo el movimiento de sus caderas, aún seguía sin tocarla con las manos y pretendía que fuera Sakura misma quien lo solicitara. Deseaba oírla suplicar por simples caricias. Esa mujer era suya por una última noche, quería llevarse un inolvidable recuerdo de aquello.
Sakura Uchiha, bah….simplemente Sakura Haruno. ¿Qué trampa del tiempo lo hizo nacer tantos años después de su mujer ideal? Por qué de algo estaba seguro Boruto, si Sakura y Sarada fueran hermanas, sin lugar a dudas se hubiera inclinado por poseer a la pelirosa. Esa mujer lograba enloquecerlo con solo suspirar.
Sakura sintió el cambio al dejar el joven de moverse, entonces decidió inclinarse un poco y girar sus caderas para lograr una penetración más completa. Sus manos empezaron a explorar el torso del rubio, bien firme y trabajado. Sus ojos azules que la devoraban con ansiedad. ¿Qué maldita suerte era haber encontrado ese amante insaciable en el joven que su hija amaba? ¿Otra vez debía resignar el deseo y el amor en favor de alguien más? Eran preguntas muy dolorosas para estarse haciéndolas en medio de ese gran placer. Quería volverlo loco, ella debía controlarlo y no a la inversa. Pero al mismo tiempo le parecía ajeno a lo placentero, simplemente ser ella la que actuara sin respuesta o colaboración.
-tócame… ¿Por qué no me tocas? –le ordenó la mujer ansiosa, sin dejar de moverse sobre el- necesito que me acaricies Bolt.
-te vez demasiado sexi sobre mí. –le sonreía el, aunque claramente estaba muy excitado- me agrada cuando sueltas era rabia apasionada. Odiaba verte toda sumisa y callada junto al imbécil de Uchiha. Eres una hembra rabiosa. –le dijo finalmente extendiendo sus brazos y tomando ambos pechos de la pelirosa con las manos- te quiero bien apasionada nena. Dulce y caliente putita.
Ahí estaban otra vez, las sucias palabras que a Sakura hacían perder el control. Las caricias rudas, pero controladas perfectamente. La necesidad de sentirse bajo el yugo sexual de ese casi adolescente. Se había mal acostumbrado a eso, y le gustaba. Le vibraba cada fibra intima de su ser al ser poseída en ese grado. Tenía que aceptarlo, Boruto Uzumaki sabía perfectamente como volverla loca. ¿Por qué fingir que ella deseaba ser la dominadora? Mejor parecer vulnerable, para hacerlo tomar la iniciativa a él.
-Bolt-kun….no…..no debemos…..hacer….aaahhh- comenzó a sentir más gozo al sentirlo pellizcarle los pezones, su intimidad se contraía rodeando el miembro del joven- aaahhh…ahh…. ¡eso no!
-Si claro –pensaba el rubio sudado, y se fue sentando lentamente hasta depositar su boca sobre uno de los pechos de su compañera-…dices cosas como "eso no", y te prendes como el maldito infierno.
-¡Kami no puede ser! –Pensaba exaltada Sakura, mientras sentía que su cuerpo le abandonaba- ¡estoy demasiado caliente! ¡No puedo correrme primero! ¡NOOO ES POSIBLEEEEEE!
Pero lo hizo, gimió con fuerza y se aferró al cuerpo del joven rodeándolo con ambos brazos. Trató de contener sus sensaciones mordiéndole el hombro con fiereza, pero solo consiguió endurecer más su zona intima, y sentir que la habitación de ese cuarto comenzaba a girar como dentro de un tornado. Y para colmo de males, un par de dedos diabólicos del rubio comenzaron a hurgarle el ano con ansiedad. La agredía por ambos frentes, mientras con su boca no paraba de chuparle un pezón y otro alternativamente. Así ese primer orgasmo, en pocos minutos dio paso al segundo. Y Boruto no claudicaba en su carácter de seguirla picaneando eternamente.
-otra vez….-gimió en un pensamiento Sakura, mientras notaba que Bolt había empezado nuevamente a moverse debajo de ella- otra vez se mueve y no sale de mi interior. Me voy a morir….me va a matar…
-ven aquí….-le sugirió el rubio tomándola de la barbilla con una mano y guiándola a un beso- no me interesa si eres la doctora sexi de este jueguito. No puedo quedarme quieto cuando te tengo cerca mío. Creo que serás quien me domine en otra vida. Esta noche….no.
Dicho eso, metió bien profundo su lengua dentro de la boca de Sakura y la dio una morreada de campeonato. La pelirosa sospechaba que nunca nadie la había besado de esa forma húmeda y excitante. Parecía querer ahogarla en lugar de un simple beso, y solo era un breve interludio antes de tomarla por la cintura, reiniciando el movimiento con más firmeza y decisión. Boruto no se conformaría con un simple polvo. Tal ve horas, no serían suficientes.
Rato después, cuando el cuerpo de Sakura no hacia otra cosa que obedecer a las manos del rubio, la obligó a levantarse y salir, solo para girarla mirando hacia la puerta de salida; volviendo a sentarla con prestancia sobre él. Sakura experimentó dos sensaciones en una. La primera fue que era manipulada como una marioneta, y la segunda que el titiritero sabia de sobra lo que hacía. Ahora tenía a Bolt resollando en su cuello y espalda, mientras las manos del muchacho viajaban con alternancia entre rodearla y masajearle los pechos, o apretujarle el trasero como si intentara amasar una hogaza de pan con ese material. Todo ese trabajo excitante, mientras un enorme y venoso pene la hacía viajar hacia las estrellas ante cada embestida.
Era demasiado, todo era demasiado bueno, extraído de una postura sexual que a Sakura no le había gustado nada años atrás. Pero estaba visto que esa noche, estaría para cambiar su opinión sobre aquello. Solo había sido cuestión de follar con el hombre correcto. Otra vez como aquella fatídica noche de la ropa obscena y el video falso, Sakura experimentaba la cúspide del placer; un rato después de haber creído que tendría el control. Simplemente no lo tenía, alguien más era dueño de sus deseos sexuales y los explotaba con inteligencia.
Boruto llegó a su primera corrida 10 minutos después, simplemente la tumbó boca abajo sobre la cama, y arrodillado sobre la posición de Sakura pudo arar con fuerza anticipando su final. No iba a sacársela para nada. Si Sakura disfrutaba mucho siendo la parte sometida, Boruto tenía idéntico disfrute fantaseando con embarazar a esa mujer. Solo la primera noche no se había corrido dentro de ella. Fue por causa del inhibidor de chakra. Boruto había querido evitar un problema con ello. Pero a partir de contar con la entera disposición de Sakura, bien que había aprovechado tener entre sus manos a una Kunoichi médico. No volvió nunca más a preocuparse por el asunto de embarazarla. Es más, lo deseaba insanamente.
-Voy a correrme Sakura….-le anunció jadeante- ¡voy a llenarte como mi semeeeen!
Y lo hizo. Sin que ella hiciera otra cosa que gritar por la sensación. El rostro de la mujer contra el colchón, y la sensación de tenerla totalmente vulnerable para continuar faenando. La noche recién comenzaba. Había esperado demasiado tiempo para volver a verse con ella. Si tenía que ser la última noche, seria sin lugar a dudas para despejar todo deseo atrasado.
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Abrió el grifo de la ducha, sin preocuparse siquiera si el agua estaba demasiado fría o no. habían pasado demasiadas horas, mucho tiempo desde que todo el descontrol en la habitación matrimonial dio inicio. Su mente estaba tranquila. Extraño era que esto sucediera después de haber tenido una de las experiencias sexuales más impresionantes de su vida.
¿Por qué lo hizo Hinata? ¿Por qué su esposa siempre tan tímida, introvertida, recatada; decidió de buenas a primeras meter en la cama matrimonial justamente a Hanabi Hyuuga? ¿Su propia hermana? ¿Era real?
Tal vez Hinata nunca se había mostrado celosa de otras mujeres, pero definitivamente jamás se hubiera esperado que tuviera una fantasía sexual relacionada a un trio. Y más aún, que la concretara de manera tan apasionada.
Naruto había gozado como nunca. Era muy consiente que debía agradecer a su esposa por ello. Pero políticamente hablando, era un problema de tamaño mayúsculo. Justamente la líder del clan Hyuuga, una familia que era sospechada de atentar tanto contra Bolt, como con Himawari. Había compartido esa cama con la devoción de una esclava erótica. ¿Qué había pasado esa noche que todo cambio esa forma? ¿Por qué Hanabi se había sometido ante un hombre que antes despreciaba claramente?
-buenos días Naruto-kun….
El rubio vio entrar a la ducha a su mujer. Hinata sonreía abiertamente y se la veía totalmente relajada. Era como si ella misma, hubiese quitado de su espalda un enorme peso. Se la notaba libre de culpas, y muy satisfecha.
-jijiji….estoy toda pringada…-sonrió divertida y se aferró a la espalda del rubio dejando al agua caer sobre ambos- pero me siento increíblemente bien.
-Hinata-chan…. ¿qué ocurrió anoche? –Le consultó Naruto sin dejar de jabonarse el pecho- no entiendo nada. Que tu estuvieras tan….y encima has metido en nuestra cama a otra mujer.
-¿te ha gustado?
Hubo silencio. Naruto no podía pensar una respuesta sincera que no delatara ese gran "¡por supuesto!" que sentía. El asunto no fue el sexo. Sino las consecuencias de todo aquello.
-Hinata-chan….no debimos hacer esto…-le dijo girándose y abrazándola tiernamente- no tengo idea como has conseguido convencer a tu hermana de todo, pero la situación puede ponerse muy…
-todo saldrá bien –le respondió rápidamente ella, y elevando su rostro deposito un beso en los labios de su marido- por fin podremos estar unidos, y en paz.
-¿unidos? ¿Unidos con los Hyuuga? –consultaba totalmente confundido Naruto.
-Hanabi será la forma de lograr la paz…-le señaló Hinata- me encargaré de todo. Confía en mí.
Naruto no sabía que pensar. Era la primera vez que veía en su esposa un movimiento tan decisivo. Era la primera vez que la notaba involucrada con los asuntos de la familia, en su relación con otras partes de Konoha. Le pedía confianza. ¿Cómo no dársela completamente? Si Hinata nunca le había fallado. Incluso en el asunto de Boruto e Himawari, donde aquellos Byakugan ocultos que generaron todo el problema, fueron entrenados por la madre con diligencia. ¿Ese era el asunto que Hinata prometía resolver? ¿Apoyar a Hanabi para que todo el clan Hyuuga no persiga a los Uzumaki?
-la noche pasada, lo que sucedió…-le susurró Naruto seriamente- será solo por…. ¿una vez? ¿Solo fue una noche de copas?
Hinata había pensado mucho sobre esa cuestión. Se suponía que en su alma, estaría a mano con Naruto si acaso permitía que tomara a Hanabi. Era una forma de pago. Un método para limpiar su deuda por el asqueroso acto obra de Kiba. Pero ahora mismo, Hinata no podía ver esta situación con algo de honor o capricho. Simplemente, era lo que como integrante de la familia y protectora del clan Uzumaki tenía que hacer. Lo que ambos como marido y mujer debían hacer en lo futuro.
-tu cuerpo Naruto-kun….-le dijo en un susurro en medio del abrazo- ya no hay tensión.
Naruto sabía que significaba eso. Entendía su propio cuerpo pero le sorprendía que Hinata también se hubiese dado cuenta. Era cierto, la tensión en su piel misma se había evaporado completamente. Ya solo quedaba Naruto Uzumaki, acompañado por su esposa, en aquella ducha fría.
-¿Qué hiciste con Hanabi-san? –Preguntó el rubio apenas, luego de algunos minutos donde permitió a la esposa separarse y jabonarle la espalda- ella estaba….
-Fue castigada…-anunció Hinata con una voz tan dura que Naruto se sorprendió- por haber permitido que los Hyuuga intentaran matar a nuestros hijos. Y ahora ha presentado su ofrenda de paz. Le toca a mi señor marido….aceptarla.
Ya no hubo palabras. Naruto seguía teniendo preguntas que en los sucesivos días continuaría haciendo. Pero Hinata Uzumaki, le había dejado muy en claro el interrogante principal. Ya no permitiría que la situación entre clanes le pasara por al lado. Participaría activamente, y encontraría un método para evitar que los Hyuuga intenten recuperar la exclusividad del Byakugan para su familia. Con el paso del tiempo, Naruto también averiguaría todo lo referido a la parte oculta de las negociaciones entre clanes. Un juego de oscuridad que como líder del naciente clan Uzumaki, algún día debería realizar. Tarde o temprano. Para bien o mal.
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En la habitación del hospital, todo era silencio….
Sakura se adormeció recostada en esa cama junto a Boruto, durante media hora cuando menos, al finalizar la extenuante y gratificante "visita médica". Y se mantuvieron uno junto a la otra. Abrazados y en silencio. Boruto reposaba rodeando el cuerpo de Sakura con su brazo izquierdo, mientras que el derecho no dejaba de acariciar el hombro de la mujer con una suavidad de pluma. Ella más de lado, con el rostro usando de almohadón el pecho del rubio, y mirando aquella puerta por la que alguien podía entrar y descubrirlo todo.
Pero no temía, ya no le tenía miedo a nada. Ni a ser descubierta, ni a sentirse mujer, a nada en absoluto. Solo el recuerdo de Sasuke le producía temor. Lo que ese hombre podía hacerles, lo que estaba dispuesto a realizar sobre su propia hija. Asqueroso.
-¿Cuánto tiempo nos queda? –preguntó el joven suavemente.
-no el suficiente….-respondió ella como para dejarle en claro que no podían reiniciar los amoríos sin ponerse gravemente en riesgo- media hora para irme, fingir que no estuve toda la noche aquí dentro.
-una noche loca y sin control….-sonrió apenas Boruto mirando el rosado cabello desparramado bajo su barbilla- es digna de ser la última.
Hubo silencio. Había muchos motivos para considerar que aquella noche anterior, era oficialmente la última que estarían juntos. Ambos sabían que las posibilidades estaban totalmente en contra de futuros amoríos. No solo Bolt seria dado de alta, y encerrado en la casa Uzumaki hasta que el asunto Hyuuga se resolviera. Sino que posteriormente, tendría un encuentro determinado con uno de los guerreros más poderosos del mundo. Y las probabilidades de salir vivo, eran mínimas.
Sakura quería decir algo. Una cosa determinada que cambiara todo entre ellos. Habían empezado muy mal aquella relación clandestina. Odios y sexo forzado. Chantaje y rencor. Traiciones y pasiones oscuras. Pero a pesar de todo. Sakura no podía olvidar que cada vez y todo el tiempo, se sintió deseada y complacida sexualmente. Que Boruto actuó para proteger a su familia, y de paso quiso advertirte a Sarada lo que podía pasarle por los planes siniestros de Sasuke. Y ahora ese muchacho, iba a exponer la vida para salvarlas a ambas. De las manipulaciones de un bastardo con demasiados recursos y suerte en su vida. Que tuvo mil oportunidades de ir por la senda del bien, pero jamás eligió tomarla.
-Lo voy a derrotar Sakura….-le susurró Boruto que sabía de la preocupación que ella tenía- no importa si después no me quieres más. No voy a permitir que ponga un solo dedo sobre Sarada-chan.
-Ese no es el problema…-le dijo ella girando su cuerpo y elevando el rostro le miró a los ojos- no es que no quiera todo esto. No puedo creer que diga esto….pero también te deseo.
-¿Pero…?
-Mírame Bolt….-le dijo con cierto reproche- ¿crees que me voy a ver así dentro de 10 años? Solo con un jutsu tal vez. ¿Crees que la aldea va aceptar esta relación? ¿Crees que mi hija me perdonará si lo averigua? Estamos locos. Tu por pensar que puedes pelear contra Sasuke, y yo por creerte. Todo es una locura. Vamos a morir, o cuando menos a perder. ¡No podemos hacer nada!
Ella aprovechó el impulso de su frustración, y se sentó de lado en la cama para comenzar a vestirse. Buscaba sus prendas más para evitar mirarlo que otra cosa. ¿Qué más podía decirle para que entendiera? Ese muchacho solo pensaba con su deseo. No tenía idea de a quien se iba a enfrentar o de lo que sucedería con ambos si toda Konoha supiera que fueron amantes. ¡No tenía idea de nada! ¡Solo se dedicaba a avanzar sin pensar en nada! Era en cierta forma, hijo de su padre.
Boruto se había sentado en la cama, dejando a sus rodillas flexionadas oficiar de apoya brazos. La miraba vestirse y esperaba algo más. Seguramente tendrían al menos una corta conversación sobre lo que el haría para acabar con Uchiha. O tal vez no, pero Bolt esperaba al menos ver una sola señal de satisfacción en ella. Que sonriera al despedirse, que al menos le regalara un hermoso gesto de complacencia. No le podía decir lo que estaba sintiendo por ella. Todo se complicaría aún más.
Pero Sakura, lejos de estar pensando en la manera de huir de la habitación, guardaba en la punta de la lengua una frase. Quería soltarla, al mismo tiempo se resistía a ello. Pero ciertas palabras de Boruto la noche anterior, se habían quedado grabadas a fuego en su memoria. "la última noche", algo muy malo podía pasar. Ganara quien ganara.
-quiero ayudar….-le dijo finalmente con esfuerzo.
-¿Cómo dices?
-dije que quiero ayudar Bolt…-insistió Sakura- Sarada es mi hija, y no pienso permitir que ese cretino la vaya a violar. Se….-se restregó los ojos con cierta frustración- se bien que no puedo luchar contra alguien como Sasuke. Estoy desentrenada en combate, y aunque pudiera encontrar la forma de ponerme a punto, no puedo vencerlo con mis fuerzas.
-Es ahí donde te equivocas nena….-le sonrió el rubio haciendo que ella lo mire- tus habilidades son mucho más útiles y peligrosas de lo que imaginas. Solo te falta lo que a mí me sobra….y si me ayudas, juntos podemos vencer.
-¿De qué hablas? –La hizo sonreír aunque ni ella entendiera el porqué, tal vez un nacimiento de esperanza- ¿a qué habilidades te refieres? ¿Qué tienes tú de sobra, que nos pueda ser útil?
-Sorprender….-dijo calmadamente el rubio, ella sintió un estremecimiento de satisfacción- tal vez no tenga el poder de mi padre, pero aun así…..puedo ser el mejor Shinobi….en sorprender a la gente.
Fin del capítulo.
