CAPITULO 14: INEVITABLE
La llegada a su propia casa le hizo sentir algo peculiar. No parecía en nada la sensación de estar retornando a su hogar. Era bastante extraño para Boruto, que su propio padre estuviera caminando con dos de sus clones pocos pasos por detrás. Era una vigilancia impráctica y hasta cierto punto cómica. ¿Adónde se supone que huiría? ¿Quién demonios se atrevería a atacarlo en medio de la maldita aldea y a plena luz del día?
A Boruto no le importaba nada esa mañana en particular. Estaba con demasiada carga de buen humor como para detenerse en detalles estúpidos. Según Sai, Raíz no consentía en la muerte de Sasuke Uchiha. Así que le ordenaba detener todo intento de conflicto contra ese sujeto. Y eso significaba básicamente que no solo la red de Shinobi al servicio del Hokage estaría vigilando para evitarlo. Sino también el grupo secreto pertenecientes a la parte "oscura" del espionaje. Hojas y raíces, en su camino hacia el destino.
Junto a Bolt, su hermana Himawari acompañaba su sendero tomándolo del brazo. Ella siempre tenía esa familiaridad y ternura para con él. Era la única que podía estar tan cerca, la única en la Boruto tenía la máxima confianza. Pero su pensamiento no estaba con Himawari, ni con su padre vigilándolo, ni tampoco con su madre esperando en casa. En realidad, estaba demasiado enfocado en no sonreír como idiota. La noche anterior, había sido una de las experiencias sexuales más poderosas de su joven vida. Muchas veces había follado con Sakura Uchiha, pero era la primera vez, que no podía apartarla de su mente. ¿Qué le estaba sucediendo? No era recomendable perder concentración así. ¿Amor? ¿Estaba enamorado de esa mujer?
Para cuando llegaron a la entrada de la casa Uzumaki, su mente estaba divagando en el futuro cercano. De nada le valía evocar noches pasadas, ni siquiera la última que fue tan feliz. Ahora el nuevo plan, estaba medido en meses. Entrenar y prepararse. Colocar todas las estrategias aprendidas al servicio de una misión. Su última misión. Sin apoyo del Hokage, sin la asistencia de Raíz. Estaba casi solo. Aunque aún contaba un par de jugadas bajo la manga.
-Hemos regresado Onii-chan…-le confió Himawari en cuanto cruzaron la puerta de su hogar.
Caminaron por el pasillo del vestíbulo, y llegaron a la cocina donde se encontraron con Hinata. Fue cuando Naruto volvió a hablar nuevamente. Mirando a su hijo con dureza.
-Tienen prohibido salir de esta casa, y me refiero ambos –aclaró el padre a sus dos hijos- hasta tanto no se resuelvan las negociaciones con el clan Hyuuga. Se van a quedar seguros en esta casa. ¿He sido claro Bolt?
Hinata también estaba presente. Y tanto ella como Himawari, conocían que ese podía ser el inicio de una clásica discusión padre e hijo. Cuanto más crecía Boruto, más distancia había puesto con su progenitor. Aunque últimamente parecían haber limado algunas asperezas. La fuerte personalidad del joven, lo hacían más complicado. Pero en general, ambas mujeres entendían que Boruto no era propenso a recibir las órdenes amenazantes con pasividad. Sin embargo, el joven no pareció afectado en su ánimo bueno.
-¿Negociaciones con el clan Hyuuga? –sonrió apenas el joven mirando a su padre con cierta soltura- ¿y tú harás los honores por nuestro clan Oto-san?
-yo lo haré….Bolt-kun…. –dijo Hinata levemente.
Tanto los hijos como su esposo la miraron. Hinata estaba parada detrás de la mesada central en la cocina. Pero sus manos cruzadas enfrente como señal de respeto, casi parecían estar a punto de inclinarse a saludarlos con diplomacia. Pero tenía una mirada totalmente fuera de la dulzura natural. Naruto estaba muy sorprendido. Los últimos días de Hinata, habían sido una revelación para su marido. Era como si las enormes y pesadas cadenas de su educación familiar estricta, se hubiesen liberado.
-Bien bien…-añadió Bolt sonriendo confiado y satisfecho, al comentario- es indudable que Oka-san se encargará de todo. Es bueno saber que tengo respaldo para variar.
-Yo también estoy aquí Onii-chan –le susurró Himawari sin soltarlo del brazo.
-Desde luego que sí, -le sonrió el joven rubio- y entrenaremos muy duro juntos, a partir de mañana. ¿Verdad?
-Hai…Onii-chan- respondió sonriendo contenta.
Las conversaciones ingresaron al terreno de lo cotidiano. Y en un par de horas mientras tenían un almuerzo familiar, se consolidó la idea de que todo ingresaba en carriles normales. Desde luego, Naruto no pudo caer en la trampa propia de pensar que la situación general mejoraba. Si bien era notable que sus hijos estaban fuertemente unidos entre ellos. Y que claramente Hinata, había logrado un acercamiento con ellos mucho más fuerte que antaño. Había algo en la seguridad de Bolt, que le hacía dudar a su padre sobre si obedecería a las reglas impuestas de tregua.
Naruto consideró los años pasados. Mientras el usaba casi todo su tiempo en el papeleo y las reuniones. En su propio hogar, Hinata había ocultado y entrenado a sus hijos en el uso del Byakugan. Le había ocultado muchas cosas. Y Bolt no había sido precisamente frontal en sus asuntos tampoco. Ahora mismo, por circunstancias negativas y fuego cruzado, Boruto pensaba en un loco plan de enfrentamiento con Sasuke Uchiha. ¿Cómo evitarlo?
En el horario de la noche, cuando todos comenzaban a retirarse para descansar. Luego de ver irse a su hija, justo cuando su esposa ya había terminado con los asuntos de la limpieza en la cocina y entraba al baño para ducharse; Naruto volvió a tener una charla personal con su hijo mayor. Necesitaba reafirmar la situación. Necesitaba tener una respuesta clara de Boruto, o más claro aún, su palabra empeñada.
-Boruto….-le llamó el padre, cuando lo veía retirarse por el pasillo a su habitación personal- solo quiero decirte…
-¿Sí?
-Que tienes prohibido, bajo todo concepto salir de casa –le miró firmemente- y si desobedeces esta vez, como tu padre voy a castigarte. Pero como Hokage además, serás suspendido y encarcelado.
El joven no tenía ni que sorprenderse. El Hokage podía levantar cargos por cualquier situación ficticia, o incluso si Shikamaru Nara seguía metiendo sus narices, alguna causa real. El objetivo de mantenerlo más tiempo en el hospital de lo necesario, sumado a su evidente movimiento de aislamiento actual. Daba una conclusión típica. Naruto no concebía otro plan, que evitar a Bolt enfrentarse directamente a Sasuke.
-¿Algo mas Hokage-sama? –señaló Boruto sonriendo apenas.
-Manejaré personalmente el asunto con los Hyuuga. Y sobre tu estúpida idea de pelearte con un sujeto como Sasuke, -Naruto se giró para irse a su cuarto- olvídalo. Eso nunca va a pasar.
-Desde luego que si… –admitió Bolt recuperando un gesto imperturbable- tío Sai me advirtió en su visita al hospital, que ahora conocías todo sobre mi plan. ¿Y qué harás al respecto Oto-san? Digo, además de mantenerme encerrado aquí en la casa.
-Hablaré con Sasuke, –añadió el Hokage serio- se puede solucionar sin pelear.
-Desde luego….-apuntó irónicamente Boruto- todo se va a solucionar sin mancharse las manos con sangre. Típico de los Shinobi. Un movimiento usual de traidores. Solo vamos a charlar amistosamente, hasta que Sarada-chan quede embarazada de su propio padre.
-¿A qué te refieres?
-A que no puedes hacer nada para evitarlo, y lo sabes… –le susurró Boruto acercándose a su padre y quedando ambos cara a cara- Esto no vas a solucionarlo con una charla evangelizadora. Puedo fingir que acepto tus órdenes. Pero en definitiva, cuando esté preparado para luchar, voy a ir a buscarlo.
-El casi nunca viene a la aldea.
-Tengo el mejor método para hacerlo venir. Voy a joder sus planes. Voy a joderlo como nunca nadie más lo ha jodido. Nadie podrá detenerme.
-Es una locura pensar que quiere hacerle algo tan asqueroso a su propia hija. Solo estas confundido. Lo conozco perfectamente como para….
-¿Pensar que es un traidor? ¿Cómo para creer que Sasuke Uchiha persigue sus ambiciones personales, más allá de todo bien común? ¿Qué no es capaz de violar a su hija? ¿Qué tendrá algún escrúpulo ante su posibilidad de perpetuar el sharingan? ¿Qué no… asesinará a quien se ponga en su camino para conseguir sus metas?
Boruto eludió a su padre en el pasillo al finalizar sus preguntas. El silencio se hizo pesado y ambos parecían enemigos antes que familia. Pero el joven, algunos metros más allá, se detuvo para decir algo final:
-Esto va a suceder Oto-san… –suspiró profundamente como contándole una vieja historia inalterable- obedeceré tus órdenes y no pondré un pie fuera de casa. Pero eventualmente Sarada-chan va a venir a verme. Y le voy a proponer matrimonio.
Naruto dejó de respirar, su pulso se aceleraba y no era capaz de siquiera voltearse para mirar a su hijo. Esas palabras sin ningún tipo de amenaza, parecían una predicción del destino.
-Ella va a aceptarlo, y ambos seremos felices –proseguía Boruto- entonces tu deberás negociar con Sakura-sama el contrato matrimonial, ya que Sasuke nunca se encuentra en Konoha. Entonces, cuando se concrete el acuerdo, su marido regresara apenas se enteré de todo.
-El no….
-Entonces no habrá dificultades, ¿cierto? –sonrió apenas el joven Uzumaki- Sasuke no se va a oponer a que el hijo de su único amigo se case con su hija. ¿Verdad? no tiene ninguna razón para oponerse. Pero claro, algunos sectores del consejo de Konoha no estarán de acuerdo. Como Hokage, recibirás otras propuestas matrimoniales para que me comprometa con cualquier otra mujer, antes que sea Sarada-chan. ¿Y por qué? Por el simple hecho que también el consejo, requiere perpetuar el sharingan a toda costa.
-Eso no…
-¿Entonces qué vas a hacer Oto-san? –Interrumpió el joven- ¿vas a interferir en el acuerdo con los Uchiha? ¿Intentaras desviarme del camino? ¿Vas a comprometerme con alguien distinto para que no tenga que chocar con Sasuke?
-No sabemos junto a tu madre, que sucederá en el asunto Hyuuga. –colocó como excusa Naruto, que no quería ni pensar en la posibilidad funesta que Bolt erigía como realidad- Mucho antes de todo esto.
-En un par de meses será todo Oto-san…..en un par de meses todo terminará. Es una promesa.
Y se fue del lugar, directo a su cuarto. En los siguientes días no se dirigieron la palabra aunque convivían en la misma casa. Naruto pasaría el siguiente mes en medio de un caos. Su trabajo como Hokage apenas si acababa de descubrir la profundidad de lo complejo entre los acuerdos secretos de clanes ninjas. Tenía a Sai y sus ANBU, rastreado cada contrato y cada acuerdo que fuera levantado a espaldas de las leyes en la aldea. Y el asunto de su hijo aún estaba ahí, esperando como una bomba ya preparada. Dispuesto con todo su espíritu a explotar.
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La oficina del Hokage estaba ocupada por el líder, y dos de sus personas más confiables. Las últimas semanas habían sido de investigación y reestructuración. Naruto no solo tenía problemas con su hijo Boruto y la relación con los Uchiha. Sino que todo el trabajo de papeleo se aumentaba a ciertos movimientos diplomáticos que eran necesarios realizar.
En los primeros años de su dominio como Hokage, Naruto Uzumaki había dirigido todos sus esfuerzos a intentar lograr una paz estable y duradera con el resto de las aldeas. Konoha en su política interna, siempre le había parecido bastante tranquila y controlable mediante las reuniones esporádicas al consejo de clanes. Desde luego, notar que todo un submundo de pactos sin firmas que propiciaban herederos o accidentes mortales; estaba cambiando un poco su idea de una villa pacífica y leal a su mandato.
La ultima probada de esa decepción, fue enterarse que su hija Himawari fue atacada en medio de su misión por los Hyuuga. Unido este evento con ataques a su hijo y a la cuñada por su propia familia, tendrían unas consecuencias desastrosas en lo político. Sus hijos tenían el Byakugan, y eran muy poderosos para ser ignorados en el juego de poderes en Konoha.
Sai y Shikamaru, constituían la mano derecha de Naruto. Mientras que el líder de ANBU había tenido menor participación hasta hace un mes, el consejero Nara era quien acompañaba al Hokage a cada reunión, o en cada decisión estratégica importante desde hacía años. Pero justo en esos días, los cánones de importancia habían variado bastante.
-Sai...-dijo el Hokage seriamente, sentado detrás de su escritorio- quiero un informe completo sobre la reunión de mi esposa con el consejo de su antigua familia. Calculo que habrán terminado hace más o menos una hora. Así que dime lo que tienes que decirme.
-Hokage-sama… -dijo el pálido Shinobi- los ANBU que escoltaron a su esposa hacia la reunión con los Hyuuga, luego la acompañaron de regreso a su casa. Se encuentra a salvo.
-Eso no es lo que quiero saber Sai –apuntó Naruto algo molesto- Si siquiera hubiese la posibilidad de que esos bastardos le pudieran hacer daño a mi esposa, te aseguro que no la dejaría ni acercarse por ahí. Dame la información sobre lo que hablaron en "secreto".
Sai había hecho que un equipo ANBU acompañara a Hinata hacia el barrio Hyuuga. Y uno de los ninjas escoltas, tenía además la misión de espiar todo. Naruto ya no iba a mantener pasivo al ANBU en su aldea. Ahora estarían para mantenerlo informado de cada reunión y pacto secreto entre clanes. Y en este caso en particular, tenía especial interés.
Sai tenía una frialdad asombrosa para estas cuestiones. Pero hasta a Shikamaru le pareció desesperante que se tomara demasiado tiempo para abrir los dos pergaminos que su espía le entregó minutos antes de iniciada la charla privada en esa oficina.
-Creo que puedo leer el comentario final de mi informante…-indicó Sai sonriendo apenas- eso puede darte una respuesta inicial. Y luego podrán revisar lo hablado en la reunión, palabra por palabra. Y voy a citar textualmente…. "Uzumaki Hinata-sama, parece haber conseguido todo lo que quiso. Conocía las leyes internas del clan Hyuuga, su educación como hija del líder le ayudó a tomar ventaja. Fue implacable y tuvieron que ceder. Básicamente logró…-Sai dejó de leer y mostraba un gesto confundido.
-¿Básicamente que….? –consultó Naruto ansioso.
-Perdona por esto, pero dice…. "básicamente logró….cortarle los testículos a todo el consejo de ancianos….incluido su padre"
Naruto abrió sus ojos muy grandes. Seguramente no esperaba una interpretación tan "cruda". O simplemente no acababa de comprender como su tierna y amable esposa, podía arrancar el orgullo de media docena de ancianos recolectándolo en un pergamino de contrato, para finalizar una posible guerra.
-Tengo que admitirlo Naruto….-asintió Shikamaru satisfecho- cuando me dijiste quien llevaría la negociación con los Hyuuga…
-Ella dijo que se haría cargo…-sonrió apenas Naruto, notablemente satisfecho- realmente tenia mis dudas pero…
-¿Pero qué? –interrogó Sai para hacerlo terminar su argumento.
A Naruto le tomó tiempo admitir ante sí mismo lo que iba a decir. Pero como no era orgulloso en exceso, y tenía que explicar lo que había concluido…
-Pero al parecer, Boruto pensaba que su madre llevaría perfectamente la negociación. Parece conocerla y confiar más en ella. –Hizo otra pausa dolida- De lo que se atreve a confiar en mí.
Era evidente que esa situación le dolía. Shikamaru, e incluso Sai lo notaban claramente. Tal vez Naruto experimentaba el dolor de sus vínculos familiares desgastándose. O temía por la seguridad de sus hijos. Cualquiera fuera la variable de las situaciones planteadas, había muchos más problemas por sortear.
-Shikamaru….-dijo el Hokage luego de recuperar la concentración- ¿Qué has averiguado sobre tus sospechas de una nueva Raíz? Me habías dicho que tenías nueva información.
El asunto se había retrasado demasiado. Shikamaru se tomaba su tiempo para recolectar cada dato posible sobre las situaciones diplomáticas en el exterior. Pero desde la amenaza de Boruto, tuvo que revisar el personal interno de la torre Hokage. En la búsqueda de filtraciones en información. Shikamaru estaba muy intrigado en saber la verdad. ¿En quién se había convertido exactamente Boruto Uzumaki? ¿Era amigo o enemigo? ¿Era funcional al poder de Naruto, o simplemente esperaba su momento de obtener más poder? El problema de pensar en una nueva versión de "Raíz", era que la anterior no tenía otra misión que aumentar el poder de Danzou. ¿Por qué razón esta sería diferente? ¿Qué otra misión podía perseguir si era una época de paz mundial la que estaba trascurriendo en el exterior?
-No tengo ninguna prueba concluyente –apunto el Nara, serio como siempre- pero no me sorprende tampoco. Se supone que estoy buscando una asociación que incluso se oculta del ANBU. O tal vez, simplemente forma parte de ellos.
-¿Nara-san está formulando una acusación en mi contra? –consultó Sai tranquilamente.
-Solo hice una observación –respondió Shikamaru, aunque su intención había sido explorarlo- tenemos sospechas con Naruto de una nueva "Raíz". Tú pertenecías a la anterior, ¿Verdad? tal vez por eso ANBU, nunca informa nada concreto de los incidentes extraños. Es como si estuvieran ciegos.
Sai no enseñaba una emoción aparente, pero eso podías ser por su frialdad natural. Avanzó un paso, acercándose más al escritorio del Hokage. Tal vez elegía ignorarlo, o simplemente desviar la atención a otro asunto.
-¿Hokage-sama quiere que me retire como líder ANBU?
-¿De qué hablas Sai? –Consultó sorprendido Naruto- no digas tonterías.
-Si ya no le soy útil, -proseguía el pálido Shinobi- no tiene objeto continuar estando al mando de las unidades especiales. O tal vez el vago, pueda hacer mejor mi trabajo.
-Cálmate…-le sonrió apenas Naruto al ver como Shikamaru suspiraba detrás en pura frustración- solo son conjeturas de este amigo que no para de pensar en conspiraciones a mi alrededor. A cada rato tengo que recordarle la situación de paz, con el resto de los países.
-Pero no es la única situación problemática que se puede presentar-indicó Shikamaru- o tengo que recordarte lo que puede suceder con Boruto.
-Con Boruto no va a suceder nada –sonrió Sai levemente- está encerrado y vigilado en su propia casa. Tengo 4 equipos rotativos cubriendo la zona. Además, tal como ha sido ordenado por Hokage-sama, tengo un informe completo sobre las actividades de Sasuke Uchiha.
-¿Qué tan mala es la situación?
-Tengo confirmación parcial de la información –añadió Sai- muchas familias, muchos hijos en distintos lugares. Pero claramente sin vínculos destacables. La búsqueda del sharingan lo ha llevado por distintos senderos. Todo para terminar por obtener lo que buscaba justo en Konoha.
-Sarada Uchiha….-susurró Naruto- Realmente Sasuke, va a….
-Mi información sobre el clan Uchiha es concluyente –definió el líder ANBU- Se practicaba habitualmente el engaño de insertar los genes en la herencia de la generación siguiente. El poder del sharingan, realizaba el resto del encubrimiento.
-¿Qué opciones tenemos de presentar esta información al consejo de clanes?
-Dar a luz una práctica secreta de clanes, no servirá de mucho. –Admitió Shikamaru de brazos cruzados- aunque el consejo pudiese pensar en prohibirla, mas harían en ignorarla.
-¿Por qué?
-Porque cada clan, tiene sus propias prácticas. Los Hyuuga, los Yamanaka, los Nara, los Inuzuka. El contrato con Konoha nunca incluyo dejar de lado las costumbres ancestrales. La endogamia es una práctica antigua pero válida para conservar la herencia. Y aunque legalmente lograras una votación favorable para prohibirle a Sasuke hacer lo que quiere, tampoco se apegará a una ley hipócrita. El consejo de clanes y sobre todo los ancianos, extraoficialmente quieren que el sharingan se extienda a toda costa. Y si eso significa que Sarada Uchiha tenga que pagar un precio….
Naruto guardó silencio. Sus codos se apoyaban sobre el escritorio, y el mentón reposaba en sus nudillos. Tenía que pensar, tenía que encontrar la manera de actuar para controlar la situación. ¿Pero que podía hacer? ¿Cuál era la mejor solución?
-Sai…quiero que envíes a uno de tus hombres por Sakura.
-¿Sakura-san? –consultó Sai
-Sí, tengo que hablar con ella en privado. Seguramente habrá algo que pueda hacer. Ella es mi amiga, ella me hubiera dicho si fuera tan grave. Es ridículo pensar que Sasuke le quiera hacer algo tan horrible a su propia hija.
Tanto Shikamaru como Sai se miraron levemente, no acababan de comprender como podía Naruto ser tan optimista ante una situación oscura. ¿Qué esperaba lograr? Sin embargo, ninguno se atrevió a no confiar en Naruto. Lo conocían demasiado como para dudar de su capacidad de encontrar paz. De su virtud de hacer lo imposible. De su lealtad con sus amigos. Sin lugar a dudas la ayudaría. Sakura siempre había significado mucho para Naruto. Siempre estaría para ayudarla de ser posible.
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La práctica en el traspatio había concluido…
Lo hicieron duramente, y por varias horas. Boruto había empezado solo mucho tiempo antes, y para cuando Himawari se unió a él, la ventaja física de la edad estaba igualada. Practicaron el estilo de Junken, y de manera leal se esforzaron mucho para mejorar. A Boruto le agradaba mucho estar con su hermana. Era la única persona, con la que no se sentía con esfuerzo por ocultar una parte de sí mismo. Él estaba sentado en los escalones de madera para ingresar al interior de la casa. Y su hermana, se ocupaba ahora mismo de vendar las heridas de tanta práctica provocaba.
-Onii-chan...-le susurró la muchacha mientras tomaba más vendas del botiquín- quítate la camisa tu pecho debe estar…
-Estoy bien Nee-san…-le respondió pensativo Bolt, aunque claramente el pecho le dolía de tantos golpes- solo tengo que descansar algunas horas.
-Quítate la camisa, por favor.
Era inútil que tratara de ocultárselo. Después de todo mientras entrenaban, Boruto se había asegurado de dejar descubierto el centro de su pecho. Su idea más peligrosa para enfrentar a Sasuke Uchiha, era también la única posible. La que podía darle su oportunidad. Aunque, luego de estar estudiándolo bastante, requería más que un solo movimiento afortunado para lograr el efecto esperado. Era mejor pensar, en una estrategia global.
Mientras se quitaba la parte de arriba de su atuendo negro de combate. Comenzaba a notar que Himawari no había aplicado ni la mitad de su fuerza en golpear en su pecho. Si hubiera sido una pelea real, dos ataques profundos hubieran bastado para derrotarlo. ¿Cómo soportar un golpe directo de un ninja como Sasuke?
-Te encuentras demasiado pensativo Onii-chan…-le susurró en el oído la hermana, mientras ajustaba las vendas alrededor del pecho de Bolt- ¿Por qué has dejado que te haga tanto daño? No deberías estar pensando en otra cosa mientras practicamos. ¿Crees que no he notado que descuidaste tu defensa todo el tiempo? ¿Por qué lo has hecho?
-No es demasiado daño, tranquila –le sonrió el rubio sereno- no tanto como la ayuda que siempre me das. Sé que puedo confiar en ti.
Himawari le rodeó con vendas en el torso, a la altura del corazón tenía el mayor daño. La muchacha era consiente que si ella hubiera tenido la real intensión de matar a su hermano, no hubiera tenido el cuidado de "desviar" los impactos de sus ataques de los puntos vitales. Ni hubiera restado chakra a cada punto dañado.
Hinata en ese momento, paso por detrás de ellos en el pasillo. La madre parecía muy tranquila y satisfecha. Había tomado la mañana para ir al barrio Hyuuga según sabían los jóvenes. Seguramente ya tenía todo el arreglo terminado.
Rato después, Boruto e Himawari ingresaron a la cocina, donde su madre los esperaba con té que tenía pensado ofrecerles unos minutos después. Se sentaron alrededor de la mesada central, charlaron tranquilamente y algún tiempo más tarde, Himawari decidió retirarse para ir a darse un baño.
-Ka-san….-dijo Bolt en cuanto estuvo a solas con su madre- ¿Cómo le fue en la reunión?
-El problema fue resuelto hijo…-sonrió la mujer apenas- no volverán atacarnos. No les conviene sencillamente.
-¿No les conviene?
-Aunque nunca lo hemos buscado junto a tu padre, -le añadió Hinata mientras levantaba las tazas y ordenaba el mesón- les quitamos la exclusividad del Doujutsu que poseían. Ahora el clan Uzumaki, tiene que darles algo a cambio.
-¿Tenemos que darles algo a cambio? –Abrió los ojos Bolt con sorpresa- ¿Qué se supone que pidieron?
-No pidieron nada Bolt-kun, no están en posición de hacerlo. –Dijo con risita Hinata divertida- fui yo quien impuso los términos. Tienen que pagar por los ataques, y van a pagarlo con su orgullo. Aunque claramente, el trato terminara por beneficiarlos, por esa razón no tuvieron más remedio que aceptar.
No hubo más detalles sobre el asunto. Pero Boruto no lo necesitaba. Cuando veía a su madre y escuchaba su voz en las últimas semanas. Sentía que podía confiar plenamente en ella. La veía desinhibida y al mismo tiempo bajo control. Himawari no le había dicho nada, pero era claro para Bolt que su hermana había influido en Hinata. Era indudable para el muchacho, que Himawari había usado sus técnicas de presión parcial sobre algunos puntos del cerebro. Tal vez redujo los sectores que marcan las inhibiciones. Así como alguna vez practicaron hace años sobre Bolt mismo. Aunque ya perfeccionada la técnica, Hinata no estaría totalmente libre de límites.
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Con el asunto de la disputa Hyuuga-Uzumaki resuelto extraoficialmente, Naruto ya no tenía más razones para prohibirles a sus hijos abandonar la casa. Desde luego, ambos jóvenes se enteraron del final de las hostilidades por intermedio de Hinata. Pero aunque pareciera el inicio de otras dificultades, Boruto decidió no cambiar sus rutinas diarias.
Se levantaba tarde, (no antes de las 9) desayunaba algo ligero cortesía de Hinata que siempre andaba aseando la casa usualmente. Y entrenaba duramente su cuerpo hasta el mediodía. Luego de almuerzo, descansaba una hora y regresaba a las prácticas de técnicas durante la mayor parte de la tarde. Himawari solía unirse a esa práctica de esa parte del día. A veces Hinata se quedaba acompañándolos. Les daba consejos recordando los entrenamientos junto a su primo Neji, y hasta hubo un par de ocasiones donde también participó. Y luego de la cena, se pasaba la mitad de sus noches estudiando las decenas de informes sobre Sasuke Uchiha. Cada misión, cada detalle, cada pequeño trozo de la historia antigua. Sin embargo, no solo debía planear una batalla imposible de ganar, sino resolver como apartar a su padre de la jugada. Al menos, hasta el momento indicado.
La relación con Naruto mejoraba día con día. Si bien el Hokage se preocupaba mucho sobre el asunto Uchiha. Boruto no le daba ni una razón de desacuerdo. Había obedecido cabalmente la orden de no abandonar la casa Uzumaki. Jamás reusaba compartir los almuerzos familiares, y se mostraba tranquilo y sonriente. Solo dejando la seriedad y concentración máxima para los entrenamientos. Cierta tarde, Naruto vigilaba a su hijo mientras se encontraba en el traspatio entrenando. Lo que Boruto estaba haciendo en ese momento, era concentración de chakra. Sentado de piernas cruzadas, apoyando la espalda en el tronco del árbol más grande, el joven intentaba acumular su poder y reservarlo. Controlarlo, estabilizado. A Naruto invariablemente le recordó su propio entrenamiento en el monte sagrado de los sapos. Cuando aprendía el arte de los ermitaños.
-¿Qué haces Bolt? –Consultó el clon de Naruto parado en el pórtico para ingresar a la casa- ¿meditando?
-En cierta forma si Oto-sama…-respondió serio el joven- estoy acumulando mi chakra en los sellos inhibidores de mi cuerpo. Reduzco las cantidades naturales que poseo, para ganar en control y entrenar mejor las técnicas de palma suave. Al mismo tiempo…
-Acumulas chakra de reserva, para soltarlo con esa técnica que usaste en nuestra pelea. Entiendo.
-"Alma furiosa" no es solo mi mejor oportunidad de entrenar mejor. Sino una técnica que me da un poder similar, a las puertas abiertas del chakra. Al menos durante batallas difíciles.
El clon de Naruto se quedó en silencio. Su obligación de estar constantemente vigilando a Boruto le había beneficiado inconscientemente en pasar más tiempo con él. Aprendió a conocerlo nuevamente. No al niño impertinente y demandante que supo ser. Sino al Shinobi aplicado y enfocado que ahora estaba demostrando a cada paso su Nindou. Sin embargo, le dolía un poco admitir ante sí mismo que no alcanzaba a confiar completamente en Bolt. De lo contrario, ya tendría la edad ideal para llevarlo con los ermitaños e instruirlo en el poder de los Sennin. Aptitudes tenia, de eso no cabía duda. Pero era una cuestión de confianza lo que aún no alcanzaba a lograr con respecto a su hijo.
El problema para Naruto, avanzaba lento pero seguro…
Había pasado una semana desde que tuvo esa desagradable conversación con Sakura en privado. Naruto se pasó casi una hora tratando de obtener de su antigua amiga una confesión de los problemas que tenía. Tomaron el té, hablaron del pasado. Naruto intentó recordarle la vieja amistad y confianza que los había acompañado desde los tiempos del equipo 7. Pero la pelirosa, no demostró una sola mueca de preocupación. Naruto sin embargo, supo que los informes de Sai eran reales. Sakura nunca había sabido mentirle correctamente. El Hokage supo dos tristes realidades de esa reunión. Que Sakura tenía un enorme problema, sintiéndose impotente por ello. Y que la pelirosa había elegido no confiar en Naruto para resolverlo.
-¿Cuánto tiempo seguirás entrenando tan duro? –Preguntó Naruto de brazos cruzados y apoyado en el marco de la puerta –deberías tomar un descanso.
-Ya descansaré cuando muera Oto-sama –respondió impertinente el joven- por el momento necesito ser más fuerte. Tengo aproximadamente 45 días para estar listo.
-Es poco tiempo, necesitas años para la locura que quieres hacer. Reflexiona en las tonterías que piensas.
En la mitad del mes siguiente, Boruto Uzumaki cumplía los 18 años. Era el tiempo donde legalmente podía ser parte de un contrato matrimonial. El gran asunto comenzaría a desarrollarse a partir de ese momento. Naruto comprendió porque su hijo se estaba poniendo plazos cortos para el entrenamiento.
-Será mejor que preparemos una reunión con Sakura y Sarada-chan –sonrió apenas Bolt- estoy ansioso de proponerle un compromiso matrimonial. No creo que se nieguen, después de todo es una familia muy amiga de la nuestra. ¿Verdad?
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Con el trascurso de los días las cuestiones cotidianas fueron aliviando es rara tensión que parecía a punto de estallar a cada segundo. Naruto siempre había sido bastante inocente, era tanto una virtud como su mayor debilidad. Pero en esos últimos meses había sufrido rudos golpes a la confianza que depositaba en el consejo de clanes. Muchos de los actuales líderes, habían sido compañeros de su generación y amigos íntimos. Otros, respetaban al héroe de la última guerra y parecían apoyarlo en todo con respecto al trabajo de política externa.
Pero…
Como tardíamente había aprendido, Naruto ya no podía confiar en esos amigos, no al menos cuando actuaban bajo la responsabilidad de liderar sus respectivos clanes. Era duro reconocerlo, era triste para alguien tan frontal como el Hokage. Pero así como ellos se movían en el consejo de clanes solo por conveniencias particulares, el rubio debía obrar de la misma forma por Konoha.
Para ello, tuvo que hacer algo que había descartado desde el inicio de su mandato. Le quitó influencia a Shikamaru dentro de la aldea. Para otorgársela a Sai, quien tenía al ANBU como respaldo de vigilancia secreta por sobre todos. En resumen, Shikamaru seguía siendo su hombre de confianza para los tratados con países extranjeros. Pero ahora Sai, tenía los recursos suficientes para intervenir en los conflictos secretos entre clanes. Evitando así más "muertes accidentales" o demás asuntos ilegales.
Naruto se sentía incómodo por hacer estos nuevos cambios. Porque básicamente se había jurado nunca usar recursos ilegales para el gobierno de Konoha. La experiencia de Raíz con Danzou en la sombra del tercer Hokage, había dejado profundas heridas en todos lados. ¿Pero que podía hacer? El había prometido ser el mejor Hokage de todos. Había prometido mantener la paz, de Konoha y de todo el mundo ninja. Aunque ese recurso fuera en cierta forma "desleal", la consecuencia de no estar enterado de nada (caso testigo fue el asunto de Kiba y también lo del Byakugan de sus hijos), podía ser aún más grave que moralizar sobre los recursos para ejercer el poder.
El tiempo seguía trascurriendo, y efectivamente llegó el cumpleaños número 18 de Boruto Uzumaki. Para esa noche especial, Hinata organizó una fiesta en la que por supuesto invitó a las familias amigas de su marido y de ella. Estuvieron Sai, Ino y su hijo Inojin. Shikamaru, Temari y Shikadai. Chouji, Karui y su hija Choucho. Y por supuesto Sakura con Sarada acompañándola. Hanabi y algunas muchachas Hyuuga amigas de Himawari, representaron al clan materno. Toda la cena fue distendida. Tanto Ino como Shikamaru habían vivido esas últimas semanas en vilo por el conocimiento que Boruto tenía de sus amoríos. Pero como dejaron de verse, y no volvieron a inmiscuirse en los asuntos del joven Uzumaki, obtuvieron como recompensa un silencio cómplice. Tal como Boruto les advirtió, no revelaría lo que sabía si ellos dejaban de entrometerse en sus problemas.
Luego de esa cena, mientras los adultos se quedaron en la mesa tomando té y recordando viejos buenos tiempos, los jóvenes se dividieron en grupos según afinidad. Al principio, se separaron por género. Las chicas y chicos en diferentes zonas de la casa. Pero casi al final de la velada, Boruto fue en búsqueda de Sarada, y le pidió al resto de las jóvenes que les permitieran charlar en soledad. Fueron a sentarse en la entrada al traspatio de la casa, y mirando al jardín charlaron amistosamente durante una hora.
Extraño fue, que todo el tiempo separados luego de acabar el noviazgo, no hubiera mellado en ninguna forma la afinidad que ambos tenían por el otro. Sarada sentía, que estaba tan enamorada de Bolt como siempre. Sentía que todo el asunto de la separación fue un error, que nunca debió pasar. Sentía que podían volver a ser una pareja, porque no veía a nadie más para ocupar ese lugar en su vida. En tanto el Uzumaki, si bien admitía que sentía un deseo sexual incontrolable por la madre de su ex-novia, tampoco podía dejar de notar que se estaba arriesgando demasiado por Sarada Uchiha. Si no le importara nada su amiga de la infancia. Si tan solo quisiera seguir follando con Sakura en secreto. Simplemente hubiera ignorado lo que sabía sobre el destino de Sarada con respecto a su padre. Dejar que ella se casara con cualquiera, dejar que Sasuke hiciera lo que quisiera. Después de todo, eventualmente Sasuke terminaría marchándose de Konoha y Sakura quedaría sola y a su disposición. Solo tenía que dejarlo pasar. ¿Por qué arriesgarse tanto?
-Sarada-chan….-le dijo el rubio en medio de las conversaciones triviales- quisiera hablar sobre….
-No tenemos que hablar de eso –le interrumpió la joven desviando la vista- no puedes hacer nada. No podemos hacer nada.
Se mantuvieron en silencio durante un minuto, estaban sentados juntos mirando al jardín, y ella se inclinó sobre el hombro del rubio descansando su rostro, en un leve suspiro.
-¿Por qué todo deber ser tan complicado Bolt-kun?
-Es parte de nosotros, de nuestra historia. Los Hyuuga y los Uchiha siempre protegieron sus Doujutsu al costo que fuera. Los Inuzuka se relacionaron hasta sexualmente con los canes, para ganar aptitudes animales. Los Aburame suelen tener colonias de insectos en sus cuerpos. Incluso los Uzumaki tuvieron sus dificultades. Todo el poder acumulado de cada clan ninja, siempre tuvo consecuencias.
-Tu… ¿Sabiendo de historia? –Le sonrió Sarada mirándolo de lado- ¿Dónde ha quedado mi amigo tonto de la academia? ¿El que no sabía nada de nada?
-Ouch…eso duele...Sarada-chan –hizo puchero el rubio fingiéndose ofendido- estuve estudiando mucho. Es injusto que tú lo sepas todo…
Ambos rieron, el ambiente increíblemente se había relajado. Habían sido amigos desde la infancia más elemental. Siempre juntos, siempre compartiéndolo todo. Que Sarada se hubiera enamorado de su mejor amigo, solo sirvió para que la empatía inicial se intensificara aún más. Sin embargo, cuando Boruto ingresó a Raíz, una parte de lo que él era como ninja, tuvo que ocultarla incluso de su mejor amiga. Y cuando fue su novia, el problema se intensificó.
-Dijiste que los Uzumaki también tuvieron sus problemas….
-¿Umm? ¿Qué dices Sarada-chan?
-Tu acabas de decirlo…-sonrió ella curiosa- ¿a qué problemas te refieres?
-Los Hyuuga tienen su "rama secundaria", los Uchiha eran unos rebeldes sin lealtad. Y los Uzumaki un peligroso e incontrolable exceso de chakra. Cada clan siempre ha tenido virtudes y debilidades. Todos tenemos una carga que llevar. Pero antes de pensar en ninguna otra cosa, debemos planear que hacer. Para que no termines siendo solamente una incubadora.
-Nadie puede intervenir –susurró Sarada deprimida- nadie puede ayudarnos.
-Solo una cosa queda por hacer Sarada-chan….-le dijo el muchacho sonriéndole a su chica suavemente- ¿Aceptarías…..casarte conmigo?
Y el destino comenzó a rodar hacia lo más obvio…
A lo inevitable…
Fin del capítulo.
