CAPITULO 15: FUEGO Y AGUA
La reunión era claramente formal. Como no podía ser de otra manera. Todos los eventos previos se prepararon para que así lo fuera. En la larga mesa del comedor, tenían de un lado a los Uchiha. Y frente a ellos, a los Uzumaki con excepción del Hokage. Naruto dirigía la reunión, sentado en la cabecera de la mesa.
Claramente había tensión. No parecía una reunión de confirmación al contrato matrimonial. Los eventos surgidos en semanas anteriores, dictaban de una propuesta verbal hecha por Boruto en la noche de su cumpleaños 18, a Sarada Uchiha. Un par de días después, Sarada le pidió a su madre que iniciara las conversaciones con el Hokage para llegar a un acuerdo. En cuestión de una semana, Sakura y Naruto tuvieron tres charlas formales. El trato fue establecido, y la reunión de los Uchiha con los Uzumaki era la consecuencia directa de todo ello. Con la presencia del cabeza de familia Uchiha, para estampar la firma y recibir la dote requerida en dinero.
-¿Y bien Sasuke? –consultó Naruto ante el silencio incomodo- llegaste hace unas 24 horas de tu viaje. Me sorprende que tengamos esta reunión tan pronto. ¿Alguna objeción al contrato?
-He llegado en la noche pasada -anuncio el Uchiha fríamente y de brazos cruzados- Y aun no puedo lograr entender porque tanto mi esposa como tú, creyeron que debía volver a Konoha para firmar un contrato del cual no he sido partícipe. ¿Acaso creen que soy idiota?
-¿Es una pregunta que responde cualquiera… –intercedió Boruto sonriendo levemente, y logrando que todos se tensionaran un poco más- o solo es retórica?
-Boruto cierra la boca….-le advirtió el Hokage molesto- no es momento para bromas –Luego miró a Sasuke con atención y preguntó- ¿Cuál es el problema? ¿La dote por tu hija no es suficiente? Si es así, se puede solucionar.
-¿Qué te ha hecho creer que el dinero es un problema? –Señaló Sasuke evidentemente molesto- mi hija aún tiene mucho por entrenar. Es una Kunoichi novata todavía. No es momento de pensar en tonterías de casamiento. La decisión sobre su futuro, me corresponde a mí como cabeza del clan Uchiha. ¿Ha quedado claro para ustedes?
-Escucha Sasuke…-sonrió apenas Naruto tratando de alivianar la cuestión- tal vez tú y yo deberíamos charlar más en privado. Es natural que…
-No tenemos ningún asunto por tratar –el Uchiha se puso de pie y tanto Sakura como Sarada también lo hicieron mecánicamente. Tenían que seguir al líder de clan fuera de la reunión formal- Como líder de mi familia, será mi elección a su debido tiempo el tratar este asunto con la familia que crea conveniente. Eso es todo….
Boruto volvió a sonreír. Mirando a su padre le dio un mensaje más que concluyente con ese gesto. El tan temido… "te lo dije". Que anunciaba el preludio de un posible desastre. Todo pudiese tomarse por un simple desacuerdo, que tal vez Naruto lograra arreglar en una futura reunión. Tal vez solo Sasuke en carácter de padre, había sentido ser desplazado de la responsabilidad que tenía para con su hija. Todo podría arreglarse en unos días de pensamiento y reflexión. Tal vez era lo más normal del mundo. De las reuniones formales entre dos clanes.
Pero no en esa ocasión. No con lo que Naruto sabía de todo el asunto. No con el detallado informe de Sai, no con las sospechas de Bolt confirmando la situación antes de tiempo. Era irracional que Sasuke se resistiera a esto. Los Uchiha y los Uzumaki habían sido familias amigos durante décadas. Comían juntos los fines de semana. Dormían en la misma casa cada tanto. Compartían amistades más antiguas que las mismas familias conformadas. Los hijos de ambos, fueron amigos y a continuación novios. Era totalmente ilógico lo que había pasado en esa reunión.
Naruto se puso de pie, mientras Hinata, Himawari y Bolt se quedaron sentados en su lado de la mesa. Los Uchiha salieron al pasillo, para dirigirse a la salida. Sasuke adelante, su esposa e hija con la cabeza baja por detrás. Había sido una terrible decepción para Sarada. No cabía duda. Y Sakura tenía miedo, eso había leído Naruto en los gesto de su ex–compañera. ¿Por qué? ¿Por qué razón todo tan complicado?
-Teme no seas terco….-le dijo Naruto que los acompañaba hasta la puerta- nadie pensaba en excluirte de esta decisión. Los chicos se quieren mucho. Todo sucedió la noche del cumpleaños de Bolt. Simplemente Sakura y yo pensamos en adelantar las cosas. No es que hiciéramos algo que…
-¿Y qué les hizo creer a ustedes que estoy de acuerdo? –Se volvió Sasuke molesto y enfrento a Naruto cara a cara, mientras Sakura y Sarada salían por la puerta en silencio- tu hijo es un problema para ti. Lo ha sido desde hace años. Es irresponsable y torpe. Es un niño jugando a ser adulto. Cuando teníamos menos que su edad, tú y yo combatíamos en una guerra mundial. ¿Crees que está preparado para cuidar de mi hija? Ni que tuviera tanta suerte.
-Es cierto que Bolt era un niño problema mucho antes –Le concedió Naruto serio- pero hace años que esto no es así. Ha madurado y cumplido su trabajo como ninja mucho mejor de lo que yo lo hacía a su edad. Esta pronto a subir de rango. Será Jounnin de elite con 18 años. ¿En dónde estábamos tú y yo a edad?
-Eso no importa ahora. Sarada tiene una responsabilidad con el clan Uchiha. Se deberá casar con el candidato más apropiado.
-¿Más apropiado que mi hijo? –Desdeñó ya molesto Naruto- ¿Quién será? Todo ya me parece una triste excusa de tu parte.
-Tendrá que ser un joven sin apellido noble –Anunció Sasuke serio- alguien que al casarse con Sarada, comience a formar parte de mi familia. Ese joven adoptara el apellido Uchiha. Mi familia tiene que subsistir. Con tu hijo, eso es imposible. Y aunque Sarada tenga que sacrificarse, no llevara el apellido Uzumaki nunca. Ni ella, ni sus hijos. ¿He sido suficientemente claro para ti?
Y se fue. Dejando a Naruto totalmente sorprendido. No era que no entendiera el punto elevado por Sasuke al final. Era obvio que la última de los Uchiha, tendría que adoptar el apellido Uzumaki cuando se casara con Boruto. Eso básicamente, borraría al clan Uchiha en la siguiente generación. Si Sarada hubiese sido varón, este problema no subsistiría y podría tomar por esposa a cualquier mujer. Pero siendo ella la fémina, solo podía casarse con un hombre, que no tuviera un apellido de las familias más antiguas de Konoha. Solo así, por acuerdos matrimoniales cambiaría su apellido al de Sarada. Y los Uchiha tendrían otra generación para intentar expandirse.
Visto de esta forma, parecía una respuesta bastante lógica al rechazo. Aunque Naruto no sentía en su corazón que esa no era la razón de todo. Solo fue una excusa. Todo el poder de su intuición le decía eso al Hokage. Aunque le doliera admitirlo, lo que Boruto había dicho ocurriría, se estaba convirtiendo en verdad.
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Boruto había tomado las cosas con calma. Durante la cena con sus padres, incluso se mostró optimista ante los comentarios positivos de la amarga situación vivida. Según su padre el Hokage, Sasuke era un terco y seguramente estaba de mal humor. Pero cambiaria de parecer en pocos días. Naruto sonreía y le prometía a su hijo que intercedería personalmente para lograrlo.
-No te preocupes Onii-chan…-le comentó su hermana sonriendo- aunque no puedas comprometerte con Sarada-san, yo siempre voy a estar contigo. Vas a ver que todo se arreglará.
Bolt sonrió. Siempre obtenía cariño de su hermana menor. Incluso después de ingresar a Raíz hace años, sentía que su humanidad nunca sería totalmente arrebatada gracias a Himawari. Ante cada misión, ante cada problema. Si se sentía preocupado o molesto. Solo tenía que reunirse con su hermana y charlar 10 minutos, incluso antes de irse a dormir. Luego de aquello, siempre recuperaba la sonrisa y la calma.
-Sakura-san se veía muy nerviosa…-añadió a los comentarios de sobremesa Hinata con inocencia- Sasuke-san se ha negado de manera extraña ¿Será una forma de obtener más dinero o mejores condiciones en la dote?
Parecía una negativa obstinada y sin sentido, según la mirada neutral. Si Naruto no hubiera recibido la información de Sai, o las advertencias de Boruto, pensaría que Sasuke solo había negado el acuerdo para obtener mayor beneficio. Pero actualmente, no podía pensar de esa forma lamentablemente. Miraba a su hijo mayor, con sus 18 años recién cumplidos, y no tenía la menor duda que no se sorprendió por lo ocurrido. Incluso se podía evaluar por su tranquilidad, que esperaba exactamente eso. ¿Pero por qué? ¿Cuál era su siguiente paso? ¿Qué pensaba hacer ante la negativa de Sasuke? Y la pregunta más desconcertante de todas…. ¿por qué razón Sakura-chan se había quedado en silencio ante la decepción del acuerdo? ¿Acaso también lo esperaba?
Nada ocurrió finalmente. Cenaron y tomaron el té con un pastel que Hinata había preparado en la tarde. Charlaron animadamente, Boruto no volvió a tocar el tema del contrato, ni le pareció motivo de enojo no salirse con la suya. Algo más tenía planeado. Era indudable.
El reloj marcaba las 2 am...
Boruto Uzumaki había fingido irse a dormir, cuando su familia se retiró a sus habitaciones. Pero aun en la oscuridad de su habitación, había esperado sentado en un rincón de su cuarto a que la noche avanzara a paso lento. Se vistió para la ocasión, tal vez para su última batalla.
Era extraño que no sintiese miedo. Aunque era consciente de la fuerza del rival, tampoco sentía miedo a enfrentarlo. Se había preparado lo mejor que había podido, usando absolutamente todas las herramientas disponibles. Ahora mismo, solo podía confiar en sus instintos. Lo que podía planear, ya había sido planeado.
Sobre la mesa de su escritorio de trabajo, un pequeño paquete con todo lo necesario. Allí dentro, algunas de las habilidades de Sakura Haruno, le iban a proveer de armas para darle mayores variantes de ataque. Aunque las mejores "armas" de aquella Kunoichi médico, no se encontraban precisamente en ese pequeño bolso que ahora Bolt ataba a la parte de atrás de su cintura.
Pantalón jean negro, camisa y chaqueta del mismo color. En su espalda el símbolo de los Uzumaki. Los guerreros legendarios del remolino. En su frente la bandana de Konoha. En su corazón una misión que podía ser la última. Como una sombra, tenía que salir de su propia casa en la búsqueda de la zona descampada de los campos de entrenamiento. Pero primero, entregar un mensaje en cierta casa. Todo en la oscuridad, silencio y oculto.
Abrió con cuidado la puerta de su cuarto, y cruzó el pasillo directo a la zona del comedor cuando…
-¿Adónde vas en medio de la noche, Bolt?
La oscuridad del lugar, solo estaba cortado por la tenue iluminación de una luz instalada en el traspatio. La puerta trasera abierta, otorgaba algo de luz a toda la zona. La voz del Hokage venia de algún lugar en el comedor. El joven sonrió apenas, sin dudas había cometido el error de mostrarse demasiado tranquilo en la cena. Su padre ya no estaba en la "oscuridad" de la ignorancia. Tenía bastante información acumulada y podía tener su propio plan. O tal vez, solo instinto. Nada para despreciar.
-creo que sabes adónde voy Oto-sama…-le sonrió caminando lento y deteniéndose en la zona de luz que quedaba en el centro- o cuando menos, lo sospechas.
-Sabes que no puedo permitirlo –le respondió Naruto, apareciendo a la zona de luz frente a su hijo- no puedo permitir que hagas una locura. Y como ya conoces de nuestra pelea hace tiempo, no voy a dejarte ir.
Boruto bajó la vista levemente, y suspiró con signos de resignación. Realmente no se esperaba tener esa oposición justo aquella noche. Tampoco tenía la opción de luchar contra su padre, y después tener las fuerzas suficientes para ir a por Sasuke. No podía luchar contra dos "monstruos", cuando no sabía si siquiera podía igualarse un poco a solo uno de ellos. Y el agregado de dificultad, era que no podía atacar a su padre con intensión de matar, lo cual reducía la eficacia de cualquier ninja evidentemente.
Boruto sin embargo, había estado preparado para tener una conversación definitiva con su padre. Desde aquella noche, donde hizo el amor con Sakura en el hospital. Ya había decidido cómo encarar la situación si acaso Naruto se enteraba de alguna forma. ¿Funcionaria? Tal vez si, tal vez no. pero era el momento de tomar ese riesgo.
-No creo que debas interponerte Oto-san…-le dijo elevando la vista y mirando directo a Naruto- pienso que, en cierta forma estarás de acuerdo conmigo y mi decisión de esta noche. Cada ninja debe seguir su camino después de todo.
-Si piensas que te voy a permitir esto… –sonrió levemente Naruto que estaba muy concentrado en los movimientos leves de su hijo enfrente- me conoces poco realmente.
-De hecho, creo conocerte muy bien…-respondió a la sonrisa con una propia, para aligerar tensión- He tenido que estudiarte detalladamente. Si quería mantenerte a salvo, debía aprender todo de tu pasado. Y de lo que eres capaz ahora mismo.
-¿Mantenerme a salvo? ¿A qué te refieres?
-Cuando era un niño, -explicó Boruto con calma- sentía una rabia y una frustración muy grande por tu culpa. Te odiaba, claramente. Porque todos en esta aldea parecían estar antes para ti, que tu propia familia.
-Eso no es cierto…
-Lo sé, ahora lo sé muy bien. Pero siendo un niño, deseaba con todas mis fuerzas ser un ninja digno de ser tu hijo. El hijo del más poderoso Hokage que ha tenido la aldea de la hoja. Ser digno heredero de tu leyenda. Y tú nunca hiciste un espacio en tu vida para entrenarme. Te veía faltar en los cumpleaños, en mi graduación de la academia, en mis exámenes Chunnin. Te veía lejos de mí, despreocupado de ayudarme a forjar mí camino ninja. Pensé que te avergonzabas de mí. Solo supe la verdad, mucho tiempo después.
-Lo siento, pero mi labor como Hokage no…
-no tienes que justificarte, lo entiendo. Cuando comencé a entrenarme bajo las órdenes de tío Kakashi, después de los exámenes Chunnin, aprendí muchísimas cosas sobre tu pasado. Ayudándome a entender mi propio futuro.
-(¿Kakashi-sensei? Usted…. –Pensó Naruto sorprendido- ¿Qué ha hecho con mi hijo?)
-"Un ninja debe ver, atraves de la decepción" –añadió Bolt, apoyando su argumento- cuando entendí este concepto, supe que no podía ser tu hijo. No somos iguales. Forjaste tu camino solo, entrenaste y viviste sin nadie a tu lado. El Sannin Jirayja te puso en el sendero de los ermitaños. El zorro de las nueve colas no solo determinó la soledad de tu niñez, sino también la base de tu poder máximo. ¿Cómo podía seguir tus pasos? ¿Cómo dejar de ser solamente, una mala versión del gran Naruto Uzumaki? En resumen….me decepcionaba no poder ser como tú, y no podía digerirlo. Hasta aquel día, donde mi Byakugan despertó en medio de los exámenes Chunnin. Claramente no sería como mi padre. Pero eso no significaba que no podría ser un ninja importante y poderoso. Aunque para ello, tuviera que recorrer un camino diferente.
-no fue mi intensión que te sintieras solo Bolt…-se acercó el padre y coloco una mano en el hombro de su hijo con suavidad- sé que debí estar más con tu hermana y contigo. Pero había demasiado por hacer desde la guerra. Creí que lograrías forjar tu propio sendero ninja, sin necesidad de que te llevara de la mano. O directamente conseguir la paz mundial, evitaría que mi familia tuviera que sufrir y luchar como yo lo hice. Como mis padres lo hicieron.
-Pero siempre tendremos que luchar. Porque somos ninja, y no hay paz para los ninjas….-le sonrió el joven apenas- yo nunca seré mejor que Naruto Uzumaki. Pero aprendí que puedo ser diferente. Voy a ser diferente aunque eso signifique perder lo que más deseo. Tu respeto, tu cariño.
-Siempre serás mi hijo Bolt, pase lo que pase. No tienes que nada que probar esta noche.
-Eso lo veremos Oto-sama, cuando termine de contarte mi última historia antes de partir, podremos saber si quieres que siga siendo de tu familia. O tal vez, nunca voy a ser más importante que tu amigo. ¿Cierto? –Le dijo el joven firme y se apartó levemente ganando algo de distancia- a la hora de la verdad, cuando uno de los dos tenga que morir. ¿Será tu hijo más importante que ese supuesto mejor amigo, "casi hermano"? ¿Lucharas a mi lado? ¿O me enfrentaras para lograr favorecerlo a él? ¿A quién vas a traicionar? Esa pregunta tienes que responder en tu interior.
-No existen dos lados Bolt…-susurró Naruto serio- y no vas a ir a ningún sitio esta noche. Suceda lo que suceda con el asunto de Sarada, no vas a enfrentarte a Sasuke. Me ocupare personalmente del…
-esta es mi decisión Oto-sama. Son mis problemas y también será mi camino. Después de todo, Sasuke y yo, tenemos los mismos objetivos. Queremos exactamente lo mismo. Absolutamente todo.
-¿De qué hablas?
Esto sería lo difícil. Era el momento donde Boruto iba a decir lo que podía ser muy doloroso para su padre, o en cambio, incomprensible e irrelevante. La revelación que tenía guardada para Naruto, no era otra cosa que un método para evitar que interviniera. Aunque también, podía lesionar gravemente el orgullo del Hokage, si aún guardaba algún tipo de sentimiento por su excompañera de equipo más allá del deseo físico. Entonces, dicha revelación se trasformaría en un obstáculo en lugar de un atajo. Era una jugada de todo o nada.
-Hace meses…-dijo el joven serio y concentrado en los posibles gestos de su padre- me hice cargo de un problema que podía suceder. Tal como el asunto de Kiba Inuzuka. Como dije, he estudiado tu pasado, y eso me ha llevado a comprender lo importante que Sakura Uchiha había sido para ti.
A Naruto ese comentario no le estaba gustando nada. Pero incapaz de atender a un razonamiento sobre lo que vendría, solo se limitó a escuchar y esperar. Ya bastante desagradable había sido el asunto de Kiba, como para tener algún otro asunto comparable.
-Ella era una mujer frustrada. Durante años había bebido el veneno de su propia decisión errónea en el matrimonio. –inició Boruto caminando lentamente de lado a lado, sin movimientos bruscos para mostrar su falta de interés en un escape o ataque- años enteros sin un marido presente. Un sujeto que solo la embarazó y dejó a su suerte aquí en la aldea. Un hombre que no había cumplido ni siquiera la mínima expectativa sexual, de una mujer entregada completamente en cuerpo y alma a él.
Cada palabra era más fuerte que la otra. Porque enseñaban a Naruto un mapa de conocimiento bastante detallado sobre la personalidad y el destino de Sakura. Era casi, como si Boruto hubiera sido el ex–compañero de la pelirosa hace años en lugar de su padre. Sabía mucho sobre ella. Tal vez demasiado.
-el problema surgió, cuando Sakura sintió el final de sus límites. Cuando dejó de… "amar" –lo dijo con clara ironía- a su marido. Entonces, estabas tú ahí. El antiguo compañero que siempre la había esperado, que siempre la había cuidado y amado en silencio. ¿Cómo no querer revivir aquellos momentos de su juventud? La tentación era muy fuerte. Desde que tenía 10 años, veía alguna extraña conexión entre ustedes. Tal vez no romántico, pero claramente sexual.
-Nosotros no…..nosotros nunca…
-Lo sé…-sonrió apenas el joven- tu eres un hombre honesto. Incapaz de traicionar en circunstancias normales. Incluso en una tierra de tantos traidores. Pero la atracción física era inevitable. Y muchas veces se tiene que elegir entre dos malos caminos. No me atrevo a suponer que pasaba por tu mente, cuando estabas cerca de Sakura. Pero te aseguro que ella quería revivir aquella antigua devoción que alguna vez le guardaste. Sentía una frustración tal, que estaba dispuesta favorablemente a cometer un acto furtivo. Y creo que se entiende bien a lo que apunto.
Se hizo el silencio. Naruto se volvía a sentir como un niño ante su propio hijo. Como aquella noche donde intentó disculparse por acusarlo de la muerte de Kiba. Como aquella noche donde sintió el escozor de la traición recorrerle la piel de manera molesta. Sabiendo que aquel antiguo amigo, intentaba follarse a Hinata. Asqueroso.
-No podía permitirlo. No podía consentir que Ka-san fuera abandonada. Eres Hokage de toda la aldea. ¡Pero primero debe estar el deber con tu familia!-añadió elevando la voz apenas por encima de lo normal, para luego volver a continuar tranquilo- Entonces, una noche que Sakura y Sarada-chan vinieron a dormir aquí….-señaló con gesto cansado el muchacho, tomando tiempo entre frase y frase para hablar- intervine contra Sakura, hice algo para detenerla. Hice algo que evitaría más sufrimiento a Oka-san, de la cual te estabas alejando poco a poco. Me encargue de evitar que Sakura Uchiha, siguiera buscando en ti algo que no obtenía de su esposo.
-No es cierto….-balbuceó Naruto abriendo sus ojos con sorpresa y estremecimiento- eso no…
-Hice lo que tenía que hacer, para proteger esta familia. –Dijo el joven mirando con seriedad a su padre- y durante los últimos meses, he trasformado los deseos reprimidos de esa mujer en mi propiedad. Se ha convertido en mi amante. La alejé definitivamente de ti. Y además, pude evitar que tengas que pelearte con Sasuke por ella. Dirás que nunca te hubieras acostado con Sakura Uchiha –finalizó retrocediendo lentamente y desapareciendo en las sombras- Pero tal como Kiba Inuzuka era un peligro que me encargué de evitar. De igual manera lo hice con ella. ¿Entiendes porque razón no puedes intervenir en esta pelea Oto-sama? Porque eres el Hokage. Eres la luz de la paz. Eres quien no debe manchar sus manos con sangre de traidores. Y más personalmente, por la simple razón de que no peleaste por ella en su debido tiempo. Como yo si lo haré. Por eso, esta noche voy a quedarme con todo lo que tiene Sasuke Uchiha. Con Sarada-chan…..y también con Sakura….con todo….
Dicho esto, la voz de Boruto se fue apagando hasta desaparecer. Naruto no se podía mover. Su cuerpo estaba paralizado completamente. Su cerebro estaba atrofiado. Apenas si pudo dar un par de pasos laterales para dejarse caer en un sillón cercano. Su cuerpo y su mente, no podían más del dolor. La sorpresa, el estremecimiento, la vergüenza. Todos en una mescla de sentimientos que lo drogaban mejor que cualquier narcótico. Y ni siquiera había notado la partida de su hijo. Solo la desazón, el desconsuelo y la inexplicable adrenalina que lo desbordaba.
Ahora podía saber la real intensión de su hijo. No pretendía eliminar a Sasuke para salvar a su amiga de toda la vida. Pretendía arrebatarle todo. Pretendía poseer a Sakura, y también a Sarada. Pretendía matarlo, y reemplazarlo. Tomar su vida completa.
Así como en un juego de Shogui contra Shikamaru le había explicado alguna vez. La pieza más importante por tomar….
El "Rey"…
Era el futuro de los Uchiha…
Y Boruto pensaba tomarlo a cualquier costo…
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Mientras cenaban en la mesa. Habían tenido una inútil discusión, donde su esposa no paró de recriminarle la situación del contrato. Mientras tanto, su hija Sarada lloraba con la mirada baja de clara depresión. Fueron horas horribles. Era evidente que ambas mujeres estaban en contra de su decisión.
Sasuke las dejó luchar inútilmente contra la situación. La joven corrió a su habitación y se encerró allí. Sakura la siguió e intento contenerla. Mientras el hombre tomaba un té en el comedor tranquilamente. Horas después, Sakura hizo lo que venía haciendo desde que se conocieron en la academia cuando niños, intentar acercarse a Sasuke. Comprenderlo, tolerar la situación, mediar entre una hija que no quería aceptar su destino y un padre con objetivos lejanos a la paternidad. Todo eso sin saber realmente, que lo movía a Sasuke a negar el acuerdo.
Antes que se fueran a dormir, los eventos del día fueron analizados por Sasuke paso a paso.
Dos días antes, estaba recorriendo algunas cavernas en el país de la roca. Recibió un halcón mensajero, con un enunciado enviado por Sakura donde le pedía su inmediato retorno a la aldea. Su esposa le explicó la situación del compromiso, y como cabeza del clan Uchiha, Sasuke debía regresar rápidamente para dar su firma y bendición al asunto. Tal vez no le hubiera importado demasiado en otras circunstancias, pero el mismo mensaje le comunicaba que el matrimonio seria concretado dentro de un mes a partir de la fecha. Usualmente, los compromisos tardan varios meses en concretarse. Incluso años a veces. Eso último le hizo sospechar, que algo no se desarrollaba como fue planeado.
Sasuke tuvo que volver a toda marcha. No contaba con el tiempo necesario para sabotear la situación sutilmente. Regresó y estaba prevenido de un evento particular. Sasuke razonó que tal vez su esposa había logrado romper de alguna forma el Genjutsu que le había impuesto. Si ahora sabía lo que conocía sobre sus planes. Habría avisado a las autoridades de la aldea para evitarlo. El Uchiha consideraba que el consejo de clanes no intervendría por conservar el sharingan. Pero en el caso de Naruto, seguramente la situación seria diferente. Seguramente Sakura se ocultaría detrás de su "amigo" y todo sería más complicado. Eso también explicaba el abrupto contrato establecido. Regresaría a su casa, y tanto su esposa como hija no estarían ahí. Ocultándose de él, ocultándose posiblemente en la casa de Naruto.
Pero toda conjetura inicial, pareció caer por tierra cuando Sasuke regresó…
Ambas mujeres seguían en la casa Uchiha. Su esposa no le había dicho nada a Naruto. No parecía saber los planes de Sasuke. No demostraba miedo, ni asco, ni siquiera resistencia. En el caso de Sarada, claramente le tenía miedo. Era Sarada quien había traído la propuesta de matrimonio. Era Sarada quien de alguna forma, había logrado romper el Genjutsu. Un inconveniente, pero nada que no se pudiera solucionar con el Magenkyo.
Durante la mañana, Sakura hizo lo que siempre hacia cuando Sasuke regresaba. Le preparó un desayuno, le cambió las vendas del brazo artificial, y le dio una inyección de vitaminas para compensar los meses pasados de mala alimentación y vida a la intemperie. Todo lo usual. Sakura nunca parecía enterarse de nada. Sasuke incluso se creyó a si mismo un paranoico, de pensar que la tonta de su esposa hubiera podido romper el Genjutsu del sharingan. Era un estorbo, y siempre lo seria. Solo era buena como para atender heridas y limpiar la casa. Claramente Sarada había heredado el talento necesario para haber roto la ilusión. Aunque claramente, era demasiado joven e inexperta para poder hacer algo más que evitara su destino.
Era la madrugada en la casa Uchiha…
Sasuke sentía un ligero dolor de cabeza. Se levantó de su cama, su cuerpo estaba algo entumecido. Sakura se había ido a dormir con Sarada, por expreso pedido de la niña. A Sasuke no le importaba puesto que su plan, solo sería útil cuando encontrara al marido adecuado para su hija. No podía equivocarse con este movimiento, o tendría que enfrentarse a Naruto en un combate. Y esa situación ganando o perdiendo, causaría demasiado daño.
-Ese maldito té….-susurró molesto llenando un vaso con agua en el fregadero de la cocina y bebiendo con avidez. ¿De qué mierda lo había hecho Sakura?
Se había aficionado a una gran variedad de bebidas en infusión. Muchas compuestas por flores exóticas. Por fortuna, Sasuke había entrenado cuando joven con Orochimaru. Eso le garantizaba inmunidad contra venenos de todo tipo. Por lo tanto, cualquier malestar físico, poco tenía que ver con algo ingerido. Aun así, estar en casa a diferencia de los hombres comunes, siempre le había proporcionado una gran "incomodidad". Eso debía ser la causa de su inesperado "insomnio". Se había despertado a mitad de la noche con una sed importante y algo mareado. El frio comedor solo enseñaba soledad. Y algo fuera de lo común.
-¿Qué es….eso? –se preguntó Sasuke mirando un sobre blanco sobre la mesa del comedor, con su nombre escrito en el dorso.
Se acercó y tomó la carta. Por un momento estuvo inclinado a pensar que era aquel contrato de matrimonio fallido. O tal vez un mensaje de Naruto enviado atraves de los ANBU. Pero no era, no podía ser porque dicho compromiso estaba en un pergamino enrollado. Y esta era una carta guardada por un sobre sellado con su nombre. Era un mensaje directo para él. Un poco confundido y tratando de desviar la atención a su malestar físico creciente, se dirigió hacia esa carta y la abrió para leer su contenido:
"Sasuke Uchiha…
Sin lugar a dudas, ya estará pensando en los pasos a seguir en su plan familiar. Si tengo que serle sincero, hace relativamente poco tiempo que supe lo que tenía pensado para Sarada-chan y su vientre. Lo cual me ha llevado a comprenderla a ella. Tantos meses de negarse a hacer el amor conmigo, tenían base en una amenaza de su celoso padre. Todo planeado para esperar que ella tenga un marido, y una buena excusa para encubrir su embarazo. Y debo decirle, que visto desde un punto de vista neutral, hasta puedo comprenderlo. Aunque claramente no vaya a estar de acuerdo con ello. El asunto es que a diferencia de mi padre el Hokage o el consejo de clanes, no suelo quedarme sentado mientras un renegado y traidor se sale con la suya. Tiendo a actuar para evitarlo, y soy muy bueno en mi labor, puedo decirlo claramente.
En resumen, pienso que su plan de embarazar a su propia hija, nunca llegará a buen destino. ¿Por qué razón no funcionaría? ¿Quién va atreverse a impedirlo? Es simple de hecho, seré yo. Porque Sarada-chan que es mi novia, ya está esperando un hijo mío."
La sangre comenzó a calentarse en Sasuke Uchiha poco a poco. Las últimas palabras habían sido una puñalada inexplicable a su ánimo. ¡¿COMO PUDO ES NIÑO IDIOTA EMBARAZAR A SARADA?! ¡LO HABIA FASTIDIADO TODO! ¡ABSOLUTAMENTE TODO! ¡ESA ERA LA MALDITA RAZON DE TODO ESTO! ¡ERA EL MOTIVO DE PLANEAR UNA BODA DENTRO DEL MES SIGUIENTE! ¡EL IDIOTA HIJO DE NARUTO HABIA EMBARAZADO A SARADA! Y aun así, había más mensaje por leer…
"¿Sorprendido? ¿Enojado? ¿Furioso? Me importa un carajo. Y como sé muy bien que no se va a quedar de brazos cruzados viendo como su plan se ha destruido por alguien como yo, sugiero que nos reunamos esta misma noche. En el campo de entrenamiento número 7. Para llevarlo al terreno conocido. Allí demostraré que Sasuke Uchiha es solo un viejo acabado, y que su ambición de perpetuar el sharingan personalmente, ha muerto antes de siquiera nacer. Cuando dos ninjas tienen un desacuerdo, la única solución conlleva sangre derramada.
Lo esperaré hasta las 5 de la madrugada. Y si no se presentara a la pelea como suelen hacerlo los cobardes, denunciaré en la mañana ante el Hokage su plan de embarazar a Sarada-chan secretamente. Estoy seguro que a mi padre no le gustara nada eso. Y tendrá muchos enemigos en lugar de solo uno.
Atentamente…..Uzumaki Boruto. Futuro marido de Sarada-chan."
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
La oscuridad de esa noche no era una dificultad…
Boruto caminó lento, por la zona más despejada del campo de entrenamiento número 7. Una zona de bosque, finalizando por el cruce de un rio y algo más de llano del lado opuesto. La luna llena, estaba ocultándose cada tanto, intermitente entre nubes negras que parecían estar tomando posiciones estratégicas para observar el futuro combate.
25 carpetas con informes de misión. Ficha médica, análisis personalizado de las habilidades del enemigo. Al menos media docena de tácticas debilitantes, para dar alternativas mayores de un éxito final. Elección cuidadosa de la fecha, basada en un informe del clima que aventuraba el escenario más adecuado para presentar esa batalla. Un terreno conocido por el enemigo, pero uno de los pocos que contaban con una fuente de agua natural cruzando la zona. Dando una ventaja elemental al joven Uzumaki.
Boruto sabía lo que su rival podía hacer, y también conocía la potencia oculta que Sasuke no enseñaba sino ante rivales de su talla. En teoría claro está, este combate no se trataba de alcanzar un nivel imposible. Era otro tipo de pelea realmente. Boruto debía buscar un estilo más utilizado por los expertos marionetistas de Sunagakure. Poner trampas y debilitar. Ese era el verdadero objetivo.
De pronto algunas nubes destellaron, y segundos después un sonido de trueno surcó la zona. El ambiente se encontraba húmedo y pesado. Parecía que solo era cuestión de minutos para sentir caer una lluvia providencial. La zona estaba bastante alejada de la población civil. Pero cierta parte de los pensamientos de Bolt, ajustaban a una buena estrategia que la zona del combate no fuera demasiado lejos.
Lo había pensado todo, y aun así no parecía suficiente…
Es que en el combate ninja, no podía diagramarse completamente a la perfección. Cuando Boruto luchó contra su padre, aprendió una dura y valiosa lección de las peleas difíciles. No se puede anticipar absolutamente todo. La imaginación, la improvisación, eran también herramientas nada despreciables para inclinar una batalla. Y Boruto sabía que no sería el más fuertes de esa pelea, pero si quien más podría sorprender a su enemigo.
El ambiente estaba cada vez más pesado. Era la humedad, una presión atmosférica ideal para el inicio de una precipitación. Boruto Uzumaki estaba parado de brazos cruzados en medio del campo. Dando la espalda al rio, que cruzaba lado a lado la zona. Su rival aparecería enfrente. No temía un ataque a traición, porque Sasuke Uchiha se sabía superior. Eso era un tipo de ventaja, que Bolt debía saber aprovechar antes del combate serio. La soberbia era un mal bastante generalizado entre ninjas poderosos.
Parado firme, respiraban lentamente. Había activado parcial su Doujutsu algunos minutos, solo para asegurarse que su enemigo estaba en camino. Luego, asegurado que Uchiha había aceptado la "amable invitación", desactivo su Byakugan para no despreciar ni una gota de chakra. Tenía que mantener la calma. Apegarse al plan que había diseñado. Un pequeño error de cálculo, y todo estaría perdido.
Algunos destellos de rayos, y el sonido de múltiples truenos estallaron por la zona. Boruto cerró sus ojos por un segundo, y al abrirlo encontró a 50 metros la figura de Sasuke Uchiha esperándolo. Era el momento de la verdad. Era el momento donde se convertiría en ninja, y matando o siendo asesinado, cumpliría su misión.
-Parece que eres incluso más idiota que tu padre….-dijo duramente Sasuke ocultando sus brazos por la capa negra que traía en sus hombros, Boruto podía notar que aún no activaba su sharingan, o el destello rojizo se haría ver entre sus cabellos oscuros- venir aquí. Y embarazar a mi hija sin ser nadie para ella.
-Soy más para ella de lo que nunca será usted…-dijo Bolt, que no se movía pero había activado su chakra para reaccionar lo más rápidamente posible ante un ataque cualquiera- después de todo, Sasuke Uchiha no es más que un renegado al que nadie persigue por la intervención del Hokage.
-¿Crees que tus amenazas me traer aquí? –Respondió ofuscado Sasuke, y Bolt podía notar que el mango de su katana empezaba a sobresalir entre sus ropas- no eres más que un estorbo que pronto apartaré del camino. Hazte un favor niño, y regresa a casa rogando por tu vida.
-je….me resulta divertido…-sonrió de lado el joven Uzumaki comenzando a caminar de costado, mientras Sasuke hacía lo propio del lado opuesto- cree que le tengo miedo a su presencia. Me llama "estorbo", cuando su leyenda es más falsa que el supuesto honor Uchiha. No es más que una farsa, un mito sobre un guerrero que ha librado batallas memorables. Puras mentiras.
Sasuke estaba sorprendido. Siempre había visto al hijo de Naruto como un niño. Nunca pensó ni por un instante que terminaría enfrentándolo en medio de una noche, a punto de empaparse por un aguacero y teniendo que eliminarlo. ¿Cómo logró convencer a Sarada? ¿Cómo logró seducirla para que rompiera una orden directa de su padre? ¿Acaso Naruto era tan idiota que no sabía nada de todo eso? Sasuke sintió una puntada de dolor, justo en la sien derecha. Sentía una presión extraña en su cráneo y cada vez se incrementaba un poco más. Era la razón de no haber activado el sharingan mientras venia al campo. Intentó pestañear levemente, dejando que esa molestia quede en segundo plano. Tenía algunos asuntos que tratar ahora mismo, luego tomaría algo para ese dolor de cabeza que entre otras cosas, lo obligó a levantarse en medio de la noche.
-¿Quién más sabe que estas aquí? –Preguntó Sasuke mirando en los alrededores mostrado aparente descuido- ¿Acaso tu padre lo sabe?
-¿Huelo temor?- sonrió con gesto despectivo Bolt- supongo que tendrá que hacer poco escándalo en esta pelea. No querrá que el Hokage venga a patearle el trasero. ¿Cierto? Pero sino combate con todos sus poderes, ¿Cómo me derrotara? Decisiones, decisiones…
Peligroso, muy peligroso. Sasuke no tenía ninguna duda que este combate sería una victoria. Pero el asunto radicaba en la fuerza requerida. Si derrotaba a ese niño y le daba muerte, al día siguiente tendría a la totalidad del plantel ninja de Konoha buscando un culpable. Y si no combatía contra el ahora, Boruto mismo iría a ventilar todo a su padre. ¿Qué hacer?
El Uzumaki desapareció frente a sus ojos, Sasuke ni siquiera tenía bien pensado que hacer con él, cuando tuvo que eludir un par de puñetazos a su diestra y saltar hacia atrás para evitar una patada que intentó alcanzar su cintura. El niño era rápido, bastante más de lo esperado. Indudablemente había tenido un entrenamiento bastante apuntado al Tayjutsu. Clásico de su padre. Poderoso en la corta distancia. Pero había algo más. Sasuke no se sentía en la plena forma. Además de ese insistente dolor de cabeza, también estaba el asunto de su chakra. Por alguna razón le costaba dominarlo correctamente.
-No Podrias tocarme ni durmiendo….-dijo Sasuke serio, para ocultar su incomodidad- te falta un millón de años para estar a mi nivel.
-Eso supone Uchiha-san….-apuntó Bolt confiado, y en su mano derecha destacaron 4 shuriken- pero pronto comenzara a cambiar de opinión… –reunió sus manos rápidamente en posición tigre y declaró- BYAKUGAN
Sasuke abrió los ojos con sorpresa. ¡El hijo de Naruto tenía el Byakugan! ¡¿COMO DEMONIOS LO HABIA CONSEGUIDO?! Boruto en tanto, lanzó una andanada de shuriken que dieron en cuerpo de Sasuke directamente. Una leve explosión, y el cuerpo en realidad era un tronco de madera. El Uchiha apareció detrás del rubio y desenvainando su espada Chokuto, le hizo un corte profundo en toda la espalda. Por instinto además, activó su sharingan, y apenas pudo apartarse de una sorda explosión producida por ese clon de fuego, con la imagen del Uzumaki.
-Un clon de fuego…-dijo Sasuke cuya gran velocidad le permitió apartarse a tiempo para salir casi ileso- debí saberlo. Usa las mismas técnicas que el Dobe.
Boruto apareció del suelo, cercano al rio con una distancia de 50 metros. Parecía bastante confiado para estar dándole combate a un rival superior. Sasuke reapareció de su rápido sunshin, saliendo de entre los arboles lejanos al rio. Había tomado una distancia más prudente. Esa técnica no era común de un Chunnin. Un clon elemental, requería más control y talento que lo usual.
-tu padre solo usaba los clones de sombras…-apuntó caminando lentamente hacia Boruto- me sorprende que puedas combinarlos con Katon.
-Una especialidad de Itachi Uchiha según supe…-le sonrió desafiante el joven- el mejor guerrero Uchiha desde los tiempos de Madara. Es una pena que esa enfermedad terminal le haya impedido limpiar el suelo con su pequeño hermano tonto.
Sasuke apretó los dientes. Esa provocación no se la esperaba. Jugar así con la memoria de su hermano mayor, era algo que le hacía cabrear. No importando el tiempo trascurrido. Siempre Itachi era un punto sensible. ¿Qué pretendía? ¿Morir rápido?
-no voy a luchar contigo…-sonrió de lado para responder a la provocación Sasuke, y sin dudar volvió a envainar su katana como si diera por terminado todo- sería como usar un cañón, para matar un mosquito. En cambio…-enfocó su sharingan de tres aspas- simplemente te arrancaré del cerebro la estúpida ideas de entrometerte en mis planes.
Intento ingresar a la mente de Bolt, mirándolo directamente a los ojos. Pero nada sucedió, el joven se mantenía mirándolo con cierta burla, y por alguna razón nada estaba ocurriendo. Sasuke intento aumentar la cantidad de chakra en su mirada, pero solo obtenía más dolor de cabeza. Era como si su cerebro pugnara por escapar del hueso de su cráneo. Era evidente que el Byakugan de Boruto lo mantenía a salvo de los Genjutsu oculares de medio nivel. Pero con Magenkyo nadie podría. El asunto era, activarlo y soportar la carga de dolor que se le estaba produciendo. Sasuke había notado que su cerebro parecía inflamarse más, cuanto mayor fuera la concentración del chakra en la zona.
-¿Su dolor de cabeza empeora? –Respondió ante la confusión de su rival Boruto- imagino que para un usuario de Doujutsu, debe ser una maldita tortura intentar concentrar chakra en sus ojos en esas circunstancias. Las migrañas pueden ser terribles para quien abusa de sus sentidos. O al menos eso me ha dicho mi doctora predilecta.
¿Migrañas? ¿Qué migraña? ¿Cómo podía saber Bolt lo que le estaba sucediendo? Sasuke no recordaba haber tenido un dolor tan intenso jamás. Según sabia, la migraña era un tipo de afección crónica. Un dolor de cabeza penetrante. Pero Sasuke jamás había tenido una. ¡Era imposible que ese niño supiera lo que tenía!
-¡No tienes tiempo para dormir!- le gritó Bolt realizando una secuencia de sellos- SUITON, JUTSU LANZAS DE AGUA.
Del rio brotaron seis chorros de líquido que tomaron forma de columnas y se lanzaron contra Sasuke. El Uchiha dio un paso hacia atrás y comenzó a evitarlas con movimientos laterales. El ataque no le había alcanzado, pero reconocía que ese hubiera sido un gran golpe de haberlo encajado. Dio una rodada por el suelo y antes de ponerse en pie lanzo un grupo de kunai hacia el rubio. Un instante después, lanzo un par de shuriken para que rebotaran en los kunai ya enviados previamente y así lograr el efecto de rodear al rival. Un ataque en todas direcciones.
-Esos trucos baratos no te servirán contra mí…-dijo duramente Boruto y comenzó a girar rápidamente sobre su propio eje- KAITEN.
La defensa de giro celestial desvió todas las armas sin producirle ningún daño. No importaba que estuvieran imbuidas de chakra para ganar penetración. Con la defensa del Kaiten nada podrían hacer. En cuanto dejó de girar, creo cuatro clones y los envió a perseguir al enemigo. Una batalla a muerte daba inicio.
-No puedes vencer niño….-dijo Sasuke defendiéndose fácilmente del ataque de esos clones y destruyéndolos empuñando un kunai- no eres más que insecto para mí. Una polilla, que ardera en mis llamas…-haciendo sellos- KATON, JUTSU BOLA DE FUEGO- soplando con fuerza.
Bolt no se movió de su posición, simplemente inicio su propia secuencia y respondió:
-SUITON, JUTSU CAÑON DE AGUA
Ambas técnicas colisionaron en el centro, pero aunque la del Uchiha portaba más cantidad de chakra siendo también más poderosa, la de Boruto había nacido y se reforzaba por el caudal del rio a sus espaldas. La mejor de las razones por haber escogido precisamente ese campo de entrenamiento para la batalla.
-Sé que eres maestro del fuego….-sonrió Boruto preparándose para atacar nuevamente- y por ese motivo, nada mejor que luchar manipulando el agua.
Y la batalla en la oscuridad comenzó finalmente. Bajo las nubes negras, a punto de estallar el cielo lluvioso. Lejos y al mismo tiempo cercanos a la hoja. Lejanos y cercanos en muchos aspectos a quebrantar la ley. El mundo podía llegar a ser muy grande. Pero antes que esa batalla siquiera estuviera cerca de terminar, ambos comprenderían que no había espacio en el planeta para ambos. Para bien o mal, por fuerza o astucia. Uno iba a caer, y el otro a prevalecer.
Fin del capítulo.
