N/A:

1) Los personajes pertenecen a Reiko Yoshida (Estudios Actas).

2) La historia esta relatada en tercera persona y tratará de mantener las personalidades lo más fiel posible a como se ven en el anime, pero pueden variar un poco.

3) Si ven esta historia fuera de mi cuenta de FF o facebook por favor comuniquemelo, digamos No al plagio y apostemos siempre al original.

4) Cualquier sugerencia y/o crítica me la pueden hacer llegar por medio de un PM o un review.


Las orugas de los tanques se sueltan*:

El lunes llegó más rápido de lo que hubiesen querido y cada una de las chicas tenía su mente en diferentes cosas. Saori estaba que rebosaba de felicidad porque la cita había sido todo un éxito y prácticamente tenía novio.

Mako no había dormido nada porque esperaba los resultados de los análisis de su abuela. Hana se había peleado con su mamá por no dejarla pasar el fin de semana en casa de Reizei. Isuzu sentía que lo de la abuela de Mako era grave y no quería dejarla sola en un momento así, sobre todo ahora que conocía que ella era de las que no hablaba de los problemas y llevaba la carga sola.

Miho sentía que la responsabilidad del torneo de Sensha-dō caía sobre su espalda y que otra vez el legado de su familia la encadenaba a un destino que no sabía si deseaba cumplir.

Y Yukari no comprendía por qué se sentía incomoda cerca de su modelo a seguir, su dulce Lady Nishizumi. Pero hacía menos de dos días que con solo mirarla se sonrojaba y roce de sus manos parecía quemar. De verdad odiaba encontrarse así y no entender qué le pasaba, por lo que su humor despreocupado y alegre en aquel momento brillaba por su ausencia.

Apenas se vieron esbozaron un «buenos días» desganado, por lo menos cuatro de ellas así lo hicieron, y se dedicaron a sus asuntos.

En el almuerzo trataron de relajarse un poco y escucharon como Takebe les hablaba sobre su cita con Ichiro Sasaki.

—¿A qué no saben cómo me fue con Sasaki-kun? —Rompió el silencio, haciendo parsimonia Saori.

—Por tu ánimo intuyo que te fue de maravilla —articuló Miho sin sacarle la vista a unos papeles.

—¿Tanto se me nota? —inquirió Takebe divertida.

—Bastante —indicó Mako y luego de bostezar agregó—; desde que entramos has estado tarareando una canción, por lo que evidentemente te encuentras feliz.

—Y que otra cosa te haría más feliz que haberte divertido en la cita con Sasaki-kun —Completó la idea Hana, haciendo sonrojar a Mako ante la sincronización de pensamiento que habían tenido.

—De verdad tienen razón —afirmó Saori y sonriendo añadió—: La pasé genial y hemos quedado para vernos una vez más.

—Entonces… ya tienes novio ¿verdad Saori-chan? —inquirió Yukari más para demostrar que escuchaba que por estar interesada.

—Si, tal vez —expresó no muy convencida Saori.

—Bueno, si no lo puedes asegurar ahora lo confirmaras en la próxima cita —Consoló Miho viendo que su amiga se preocupaba de más y luego agregó—: Y cuéntanos ¿a dónde te llevó?.

—Claro, pues fuimos a un parque de diversiones —contó Takebe más relajada—: Nos subimos a todos los juegos y comimos muchas cosas dulces.

—¿Eso no afectará tu peso? —cuestionó en broma Yukari, feliz de no tener que pensar en lo que sentía cerca de Nishizumi.

—Con todo lo que caminamos creo que mi peso se mantendrá —replicó Saori rápidamente—; igualmente lo importante no es eso sino que hablamos mucho y caminamos tomados de la mano.

—Ya imaginó que el pobre debió soportar tu verborragia en todo lo que duró la cita —Se burló Hana en un intento por despejar la mente de Mako.

—¡Eh!... ¿qué les pasa a ustedes dos?; no dejan de bromear a mi costa —Se quejó Saori y añadió—: Será acaso celos, porque también quisieran tener un novio con el que tener citas.

Yukari inconscientemente miró a Miho y se revolvió el pelo en un intento por alejar la imagen hipotética de una cita con ella, que se había formado en su mente. Hana sintió como un escalofrío le recorría la espalda al recordar que pronto le presentaría a su prometido.

—No creo que sean celos —alegó Miho raudamente sintiéndose incomoda ante la idea de que Yukari tuviese novio—; solo buscaban cortar con tanta azúcar y divertirse un poco.

—Coincido con Miho-chan —Avaló Mako a quien tampoco le hizo gracia imaginar a Hana con novio—: Además todas tenemos nuestros problemas y andamos muy estresadas por lo que un poco de diversión no nos vendría mal —Agachó la cabeza para que no vieran que estaba a punto de llorar.

—Nuestra intensión no fue molestarte Saori-chan, perdón —Se disculpó Hana al tiempo que tomaba la mano de Mako en un intento por darle ánimos.

Yukari quería disculparse pero el hecho de estar agobiada por sus pensamientos podía más que cualquier otra cosa.

—Me disculparan pero creo que me retiraré antes del instituto —comunicó levantándose de su asiento y antes de dejar el salón agregó—: Después en casa de Erwin recuperaré la práctica de hoy. Adiós, cuídense.

Miho la vio alejarse y maldijo por lo bajo ya que le molestaba que siempre que algo importante pasaba en la vida de Yukari, ésta recurriese a Riko. Entendía que su amistad se daba por la pasión que ambas tenían por los tanques y la Segunda Guerra Mundial; pero estaba cansada de que la rubia acaparara la atención de la castaña de ojos marrones.

—¿Qué le pasa a Yukari-chan? —preguntó Saori más calmada.

—No sé, quizás lo sepa Erwin… ¿no crees? —masculló ofendida Miho mientras se levantaba de su asiento y se encaminaba al salón del Concejo Estudiantil.

—¿Eh?... Miho y eso a qué viene —inquirió desconcertada Takebe.

—No te gastes en pensar —repuso Hana—; esas dos se traen algo que no nos van a decir —Miró a Reizei—: ¿Qué tal si aprovechamos tu y yo para ir a recoger los análisis clínicos de tu abuela Mako-chan?.

—Sí, claro —contestó Reizei guardando sus cosas en el bolso.

—¿Necesitan que las acompañe? —Se ofreció Saori quien caía en cuenta de que se estaba perdiendo cosas importantes.

—No hace falta, mejor ayuda a Miho-chan con lo del encuentro de Sensha-dō —sugirió Hana llevándose de la mano a Mako.

Saori iba a decir algo pero supo que mejor era ir al salón del Concejo Estudiantil y ayudar con los preparativos del encuentro de combate que se disputaría en una semana con el Instituto Universitario Saunders.


En la clínica privada «Del Solar»* Mako Reizei recibía malas noticias.

—Sé que es difícil pero debe entender señorita Reizei que los problemas cardiacos de su abuela se han ido agravando y es posible que debamos internarla de forma urgente —informó el médico lo más suave que pudo.

—No puede ser —Se lamentó Mako llevándose las manos a la cabeza—: Entiendo lo de la internación pero no sé cómo voy a cubrir los gastos de ella —Soltó un suspiro que anticipaba que iba a romper a llorar.

—No te preocupes Mako-chan, yo voy a ayudarte —dijo Hana abrazándola—: Déjalo en mis manos.

Hana habló un poco más con el doctor y luego acompañó a Mako a su casa. Allí se quedó hasta que Saori y Miho la relevaron y pudo dirigirse a su hogar en el que conversaría con su madre.

—Mako-chan no te olvides de descansar un poco —Le aconsejó antes de salir del departamento de Reizei—: De tu abuela estarán pendientes Miho y Saori.

—No te preocupes Hana-chan, que algo voy a descansar —Prometió Mako y agregó—: Ve con cuidado y muchas gracias.

—Para eso están las amigas, así que no agradezcas —articuló Isuzu y abrazándola se despidió—: Buenas noches, nos vemos mañana en el instituto.

—Buenas noches, hasta mañana —respondió el saludo y el abrazo.


Sin contratiempos Isuzu logró llegar a su hogar y de inmediato buscó a su madre. Aunque era tarde sabía que la encontraría en el escritorio arreglando algunos asuntos familiares como lo hacía cada noche.

Tocó suavemente la puerta y luego de escuchar un «adelante», entró haciendo una reverencia.

—Buenas noches madre —saludó después de la reverencia—: antes de responder a la pregunta implícita de en dónde estaba, quisiera hablar de algo muy importante.

—Está bien, toma asiento Hana —indicó la madre de Isuzu y alentó a seguir—: ¿De qué deseas conversar?.

—Hoy he acompañado a Mako-chan a buscar los resultados de los análisis que le realizaron a su abuela —comentó la joven Isuzu—; y éstos han arrojado que lo mejor sería que la internaran —Miró a su madre para corroborar que la estuviese escuchando y después prosiguió—: Pero Reizei no puede hacerse cargo de los gastos, por lo que pensé que nosotros podríamos darle una mano con ello.

—¿Estás sugiriendo que nos hagamos cargo nosotros de la internación y quizás operación de la abuela de tu amiga? —inquirió con el semblante serio.

—Sí, así es —afirmó sosteniendo la mirada—: Mako-chan es mi amiga y no quiero dejarla sola en este momento tan difícil —Apretó los puños pensando que justo ahora Reizei debía de estar aguantando las lágrimas—: Además considero que esta familia tiene los medios para brindar esa ayuda ¿o me equivoco?.

—No, no te equivocas hija —contestó la señora Isuzu—: Los medios los tenemos pero… ¿qué pasará si no alcanza con ello? —alegó Yuri y añadió—: Tengo entendido que hay una posibilidad de que aún con la internación la situación no mejore… ¿qué harías entonces con Mako-chan si su abuela no se recupera?.

Hana sopesó bien las palabras de su madre, ella también estaba al tanto de que quizás la abuela de Mako no se recuperaría a pesar de la internación o de una operación. Asimismo era consciente de que no dejaría que su amiga cargara sola con todo aquello.

En el año que llevaba tratando a Mako, Hana había aprendido de la ternura, bondad y fortaleza que inspiraba Reizei. Por tal motivo quería apoyarla en los momentos difíciles, tratar de pintarle sonrisas y compartir su tiempo con ella.

Sabía que Mako tenía potencial para lograr grandes cosas en su vida pero también poseía el hábito de no exteriorizar lo que le pasaba y aguantar todo sola. Con ello Isuzu estaba segura de que si Reizei perdía a su abuela iba a abandonar toda expectativa de vida y caería en la depresión.

—En el peor de los casos trataría de velar por el bienestar de Mako-chan y con tu permiso la traería a vivir con nosotros —repuso decidida Hana.

Yuri se sorprendió ante la firmeza que se podía percibir en las palabras de la joven Isuzu. Hacía tiempo que su hija no se mostraba tan segura y luchaba por algo con tanto ahínco, la última vez había sido cuando decidió practicar Sensha-dō aún sin el consentimiento de su familia.

La señora Isuzu pensó que tal vez el interés de Hana por Mako iba un poco más allá de la amistad y quiso decir algo para que desistiera de aquello. sin embargo recordó la última conversación que había tenido con su esposo antes de que éste falleciera, de que siempre harían lo que estuviera a su alcance para verla feliz.

—Está bien se hará como quieras hija —Comenzó a decir Yuri—; pero ten presente que hay que contemplar lo que desea Mako-san —Miró a su hija, sabía que lo próximo a decir sería cruel pero quería confirmar sus sospechas—: Por ahí ella prefiere que Saori-san sea la que la acompañe en un momento como este.

—Gracias madre —expresó Hana y cerrando nuevamente sus manos en un puño agregó—; y no te preocupes que sabré respetar los deseos de Mako-chan.

Su respuesta fue diplomática y daba sensación de que Hana estaba bajo control, pero los puños mostraban los celos que ella pretendía ocultar. Su madre esbozó una sonrisa ante esto y le dijo «Buenas noches», mientras en su fuero interno deseaba que su hija lograse alcanzar la felicidad.


N/A:

1. El titulo hace referencia a las ruedas de los tanques de guerra que ejercen la tracción y permiten avanzar al vehículo. Si se sueltan el tanque queda inmovilizado y deben ser arregladas para seguir en carrera. Aquí hace alusión a que los problemas que enfrentan las chicas las desestabilizan como si ella fueran las orugas de un tanque.

2. El nombre de la clínica es inventado.