CAPITULO 17: NUNCA MÁS
El último mes de su vida como Hokage, había puesto a prueba absolutamente todo en lo que creía. Era difícil pensar en otros 30 días del pasado en Naruto, que reunieran tamañas contrariedades en lo referido a situaciones buenas y malas. Era lamentable el estado actual de las cosas. Era terrible sentirse sucio moralmente a cada paso dado desde el último mes. Viajes, reuniones, largas esperas en esa maldita habitación del hospital donde yacía inconsciente su hijo. Encuentros increíbles para lo calculado hace tiempo, y situaciones que rallaban lo absurdo. Conversaciones privadas muy dolorosas, y la sensación de estar entrando en un nuevo tiempo de desconfianza y alejamiento con las demás aldeas Shinobi. Aunque paradójicamente, la reciente firma definitiva de la paz mundial, indicara exactamente lo contrario.
Todo empezó hace mes y medio, según rememoraba el séptimo Hokage, mientras caminaba por un pasillo del hospital general de la hoja directamente hacia la habilitación donde lo esperaba su hijo Boruto. Dio inicio el mismo instante, cuando Naruto se encontró en una madrugada cualquiera discutiendo con Kakashi sobre las acciones de Boruto y a quien parecía haberle entrenado para ello. Cuando finalmente pudo captar el rastro de chakra que tanto su hijo, como Sasuke Uchiha emitían en medio de una feroz batalla en las afueras de Konoha.
Durante años, Naruto había entrenado duramente para aprender técnicas que lo pusieran definitivamente a la cabeza de sus pares en combate. Técnicas que lo hicieran tan poderoso, para evitar llegar al extremo del asesinato en los casos de las disputas entre ninjas poderosos. Esa era una de las claves, que Naruto pensaba sostener para lograr definitivamente la finalización de las viejas rencillas del pasado entre villas ocultas. Muchos años de esfuerzo y entrenamiento. Logrando entre otros jutsu, dominar el poderoso Hiraishin que su padre había diseñado. Y todo para terminar haciendo lo que jamás creyó realizar. Cometer una traición a su mejor amigo, por amor a su hijo.
"Todo sucedió muy rápido. Tan instantáneo como haberse trasportado hacia el sello que había colocado hábilmente en el hombro de Bolt. Minutos antes de que el muchacho le confesara sus intenciones de combatir a Sasuke, y su relación clandestina con Sakura, como una de las causas que lo impulsaban a ello. Sin embargo, el sello al cual finalmente llegó Naruto, fue a otro. Adherido a un kunai especial, lanzado por su hijo a pocos metros de la batalla.
Naruto apareció en el campo número 7. Un territorio que tanto Sasuke como el mismo conocían demasiado bien. Pero no pudo razonar donde estaba, ni el cómo no pudo llegar antes, ni porque recién en esos segundos había logrado rastrear efectivamente las firmas de chakra que tanto había buscado en horas previas. Todo lo que sus ojos atestiguaron, fue como su mejor amigo incrustaba un Chidori asesino en el pecho de su hijo Bolt. Su primer hijo. El niño que al nacer, le había hecho llorar como un crio agradeciendo a su esposa Hinata por traerlo al mundo. El niño que tanto se parecía a su yo más joven, aunque sus personalidades fueran distintas.
Ver a su hijo caer, mientras Sasuke con ese gesto furioso y desquiciado retiraba el único brazo sano que le quedaba del torso del joven rubio, y finalmente observarlo desplomarse al suelo. En una explosión de sangre que surgía de su cuerpo. Verlo cerrar sus ojos, aceptando la inminencia de la muerte. Entonces, Naruto comprendió que estaba atestiguando lo que ningún padre debería soportar. El sangriento asesinato de su amado hijo.
Y allí estaba Sasuke Uchiha….
El moreno apenas pudo retirar su brazo armado de Raiton, cuando por fin pudo detectar gracias a su sharingan básico, que no estaba solo en ese campo de batalla. Los alrededores del campo era un desastre. Árboles quemados, el rio desbordado, cráteres aquí y allá. Toda una zona de batalla testigo de que algo muy grande había ocurrido en las horas previas. Sasuke no había comprendido la razón de aquel ultimo Rasengan que Boruto había errado apropósito, incrustándolo en uno de los 4 árboles sellados que mantenían el campo oculto de todos. Hasta que pudo notar la aparición del séptimo Hokage. El campo de ocultamiento había sido destruido, en el momento exacto.
Sasuke retrocedió un paso al observar quien había aparecido como por arte de magia a pocos metros. Tuvo pocos instantes para razonar lo que estaba por ocurrir. Muy pocos, para darse cuenta que la muerte reciente de su enemigo, traía aparejada la funesta consecuencia de ganar ese combate, para terminar luego perdiendo la verdadera guerra. Sasuke Uchiha lo entendió todo, pero poco pudo hacer en esos escasos segundos:
-Dobe….yo….no es lo que….
De pronto, no vio nada. Solo el pecho de un Naruto que estaba casi abrazándolo por la cercanía de los cuerpos. De estar a unos 30 metros, a prácticamente no existir espacio entre los dos cuerpos de los antiguos amigos. En escasos segundos, el sabor asqueroso de su propia sangre se elevó por la garganta del Uchiha que comprendió a medias lo ocurrido. Fue solo experiencia previa, de aquella puñalada que Madara Uchiha supo propinarle en la guerra. Pero no era una compresión total de la situación general actual, solo experiencia previa el saber que estaba por morir. Había sido atravesado de lado a lado por el Hokage. En un ataque imposible de evitar.
-Muere….-fue el susurro tétrico que escuchó en su oído Sasuke, mientras comprendía que Naruto le había destrozado el corazón de un solo golpe.
No hubo batalla. En esos instantes no había paridad alguna. Si fueran circunstancias normales, Sasuke y Naruto hubieran luchado durante horas. Durante días completos antes que uno u otro, fuera derrotado por mínima diferencia. Pero esa noche no. porque la batalla previa contra el hijo del Hokage, había debilitado tanto al Uchiha, que la posible batalla con Naruto Uzumaki, se convirtió en un solo golpe mortal. En una derrota tan humillante como predecible.
-Do….Dobe…..-alcanzó a gorjear el moreno, antes de estar deslizándose hacia abajo, por el cuerpo de Naruto que simplemente lo dejó caer muerto ante sus pies.
Entre la aparición de Naruto en ese campo, y la inminente muerte de Sasuke, no trascurrieron más que 5 segundos. Lo que hizo el Hokage fue solo producto de un impulso. Fue una respuesta emocional en ataque al chakra que Sasuke aun emitía de su batalla con Bolt. No tuvo tiempo de pensar. No hubo ni un instante de razonamiento, ni un segundo. Incluso le tomó otro minuto extra, el darse cuenta atraves de su modo ermitaño que aunque muy débil, su hijo increíblemente aún estaba vivo. Era imposible.
Naruto no tuvo tiempo de pensar en nada más. Simplemente tomó entre sus brazos al joven rubio que se desangraba boca arriba sobre el campo, para trasportarlo directo al hospital general. Con la desesperación típica de un padre. Con la esperanza de un futuro en el que ningún cerebro con algo de lógica, podía anticipar"
Naruto rememoraba una y otra vez los eventos de esa noche trágica. Se levantaba temprano en las mañanas pensando en ello. En los escasos momentos de libertad mental en su oficina, se había preguntado una y mil veces sí pudo actuar de manera distinta a como lo hizo. En las tardes, mientras recorría la academia ninja, los cuarteles ANBU o en las reuniones con los líderes de clanes, Naruto no podía evitar pensar que las personas a su alrededor ya no lo podían ver como antes de matar a Sasuke. Incluso se sorprendía que le trataran aún mejor que de costumbre. Pero claramente no era por miedo como pudiese suponerse, sino con cierta alegría maliciosa rondando en las simples miradas de cada ninja o civil con quien le tocaba interactuar.
¿Por qué? ¿Por qué razón todo se había simplificado tanto? ¿Por qué las cosas en lo interno y externo de la hoja, parecían haber mejorado luego de cometer ese imprudente asesinato sobre un ninja de Konoha? ¿Acaso a nadie le molestaba realmente que el Hokage hubiese liquidado a un ninja supuestamente bajo su comando, por el simple asunto de una pelea entre Sasuke y el honorable hijo del líder?
Mientras Boruto estuvo inconsciente en el hospital, Naruto intentó protegerlo lo mejor posible en su comparecencia. Sin embargo, los únicos que podían intentar aprovechar la oportunidad para atacarlo, tenían mayores motivos para no hacerlo que lo que la razón sugería. Solo había tres peligros potenciales para Boruto Uzumaki en su estado crítico. El primero y más esperado normalmente, era la propia familia de Sasuke. Pero esta opción era la menos probable. Naruto había atestiguado los esfuerzos de Sakura por salvarle la vida a Bolt. Y conocía perfectamente el motivo por el cual tanto madre como hija, preferían que Boruto estuviera vivo a que Sasuke hubiera sobrevivido a ese combate. Obviamente, el resto de la aldea podía sospechar lo contrario, pero claramente la verdad era que esas mujeres estaban en sus particulares casos, vinculadas con Boruto a un nivel muy profundo. Mucho más que lo que nunca estuvieron con el propio Sasuke.
¿Y qué pasaba con los Inuzuka?
Aunque ahora tenían conocimiento que Boruto portaba el Byakugan, y por lo tanto pudo perfectamente haber asesinado a Kiba en el pasado. La realidad marcaba que intentar cobrar venganza no traería más que desgracias para el clan de los canes. Los Inuzuka no eran ni los más poderosos, ni tampoco los más influyentes de Konoha. ¿Acaso se la jugarían contra el hijo del Hokage? ¿Contra el hijo del ninja más poderoso del mundo? Además, era claro que si Boruto tuvo la suficiente capacidad como para enfrentar a Sasuke Uchiha, no era un sucesor débil precisamente. Era mejor dejar la situación de ese tamaño, por la paz. Tsume Inuzuka tal vez no fuera la más razonable en términos políticos, pero tampoco era una tonta rematada capaz de poner en peligro a todo su clan.
Lo que finalmente, nos dejaba con el último de los enemigos que podían desear la muerte de Boruto. Y ese escalafón, correspondía al clan Hyuuga.
Era cierto que un Byakugan especial fuera de la familia era algo que ellos no querían. También que atacar a Boruto en su estado más debilitado, era tal vez la única oportunidad que tendrían de eliminarlo si ese fuera el caso. Pero la realidad del asunto, era que la familia Hyuuga estaba liderada por una mujer que jamás daría las ordenes necesarias para intentar tal ataque.
Hanabi Hyuuga, ya no tenía la capacidad de tomar decisiones por su cuenta.
Actualmente, el Hokage solía irse a dormir a la comodidad de su habitación en la casa Uzumaki, con el jugoso beneficio de compartir su lecho no con una, sino dos mujeres Hyuuga. Muchas noches, ingresaba a su habitación para encontrar a su esposa esperando por él. Y otras varias ocasiones para hallar no solo a Hinata sino a su hermana Hanabi también, tan deseosa de sexo como la dueña de casa. Ambos marido y mujer, usaban a Hanabi como les antojaba. Como una herramienta, como un juguete sexual a quien podían follar y someter sin la mínima preocupación. Hanabi Hyuuga respondía a los morreos mansa y excitadamente. Sin guardar una pizca de orgullo por lo que su hermana y el marido le hacían. Se veía muy feliz de ser usada en esa forma. Algo extraño para Naruto, y no por eso menos excitante.
Existía un sello en la esquina de esa habitación, y el cuerpo de Hanabi había sido marcado especialmente para utilizar ese trasporte directo desde el complejo Hyuuga, para aparecer en el interior del cuarto matrimonial de los Uzumaki. Era por este camino, que Hanabi se colaba en la cama de Naruto prácticamente todas las noches. Era increíble aun para el rubio, entender cómo se había llegado a esa situación alocada desde aquella primera noche de fuego y descontrol.
Ahora, todo parecía una especie de competencia entre su esposa y el mismo, para ver quien gozaba más duro de Hanabi haciéndole absolutamente todo lo que se les ocurriera para ello. Y todo con el objetivo de en un futuro muy cercano, dejarla embarazada para engendrar otro Byakugan especial en la mescla de genes Uzumaki/Hyuuga.
¡Y no una, sino dos veces debía embarazarla!
Una locura total, eso eran los tratos entre clanes. Y Naruto recién en estos últimos meses comenzaba a tener real dimensión de todo ello.
-Hokage-sama….-le dijo Kakashi al cual encontró en el primer piso del hospital donde Boruto se hallaba internado- lo estábamos esperando.
Sai y Shikamaru no parecían muy a placer con la situación. Era una reunión incómoda para todos en general. Algunos tenían otras tareas por realizar, otros desconfiaban de los demás. Y en el medio estaba el Hokage. Que era amigo de cada uno de ellos, sin poder ayudarlos en particular por estar su propio hijo metido en todo el lio.
-En marcha… –ordenó Naruto al grupo- tenemos que anunciarle a Bolt todos los preparativos para los siguientes meses. Debe saberlo de nosotros. No puede escapar a las consecuencias.
En pocos minutos, el grupo político más poderoso del Konoha se encontraba frente a la puerta del cuarto 34. Allí reposaba un simple Chunnin. Pero también paradójicamente, un capitán ANBU de Raíz y además el ahora reconocido como heredero del séptimo Hokage. Allí reposaba el prometido de la joven Sarada. Pero también el asesino intelectual de Sasuke Uchiha, padre de la chica.
Naruto se cruzó en la entrada al lugar con una Sakura que venía de salida. La pelirosa apenas pudo mirar a su viejo amigo y bajando la vista con algo de pena, salió del lugar sin emitir argumento. Estaba con el cabello recogido, su chaqueta blanca y varias carpetas de análisis. Muy profesional, como siempre que ocupaba su puesto en el hospital. Aun así, Naruto no pudo evitar buscar con impaciencia alguna señal que delatara la cercanía que esa mujer tenía con Boruto. Sexo, amantes, pasión. ¿Habían hecho el amor? ¿Solo follaron? ¿Fue odio, culpa, descarga sexual o una violación? ¿Cuánto de chantaje o consentimiento había ocurrido realmente entre ellos?
Tanto Naruto como Sakura, casi se chocaron en el portal por estar ignorando al otro. La última conversación entre ellos hacia un par de semanas, dejo una discusión dolorosa y una relación prácticamente quebrada entre ellos. Naruto se sentía traicionado, y Sakura no sentía tener una razón por disculparse. Era una posición irreconciliable. O al menos eso parecía por el momento.
-Buenas tardes Boruto….-dijo el Hokage con una dureza que rara vez exhibía en la voz ante nadie- creo que ha pasado una semana desde tu recuperación. Y ya no podemos esperar más.
El joven apenas pudo abrir levemente la boca para responder, cuando por fin consiguió notar que detrás de su padre, llegaban Shikamaru, Sai y Kakashi. Todos juntos. ¿Por qué todos al mismo tiempo? Eso no era algo que se pudiera esperar.
-Hola Bolt…-sonrió Kakashi moviéndose hacia la silla junto a la cama para sentarse cómodamente- es bueno verte recuperado. Espero no incomodar.
-No, claro que no tío Kakashi… –Sonrió Boruto aunque visiblemente sorprendido- solo que me resulta extraño que todos ustedes…
-¿Enemigos viniendo juntos? –apuró Shikamaru con gesto aburrido.
-Más bien discordantes…-le corrigió Sai sin dejar de lado su sonrisa mecánica- aquí nadie quiere matar a nadie. La palabra "enemigo" sugiere otras cosas.
-Basta de estupideces…-amonestó Naruto a los dos sujetos- no sé qué problema tienen ustedes dos, pero eso se tiene que terminar. Ambos constituyen mi mano derecha, y los necesito. Así que dejen las tonterías para otro momento y lugar.
Shikamaru estaba molesto, pero no con Sai precisamente. Trataba de no demostrar que Bolt le provocaba esa incomodidad, y tal vez usaba su cruce con el líder de ANBU para encubrirlo. Aunque bien mirado, discutir con ese sujeto era lo peor que podía hacer. Si acaso Sai algún día descubría lo que Shikamaru e Ino habían hecho, el asunto terminaría con alguien muerto.
-¿Entonces? –Consultó Bolt que realmente no sabía que esperar luego de haber sobrevivido a ese combate contra Sasuke- ¿Qué malas noticias me traen para venir todos juntos? ¿Voy a ser exiliado, arrestado, ejecutado? –Ante el silencio incomodo de todos, Boruto no pudo evitar lanzar una pequeña provocación verbal- ¿me darán una medalla tal vez?
-Acabo de regresar a la aldea Boruto…-le dijo su padre sin inmutarse por esa broma oscura- de una reunión con todos los líderes de las demás aldeas. La noticia de tu…. "hazaña" no pudo ocultarse más tiempo.
Boruto miró al Hokage con extrañeza. Había elegido una forma extraña de iniciar una acusación por asesinato. O tal vez…seria el tío Kakashi quien le diría sin más preámbulos lo que estaba sucediendo en el mundo sin Sasuke Uchiha. Así que el joven sentado en la cama, giro su visión a su maestro. Quien generalmente no daba tantos giros para decir lo importante.
-Oficialmente…-apuntó Kakashi con su pasividad acostumbrada- Sasuke Uchiha se considera "desaparecido en acción". Todos los documentos referidos a su salida en una misión de urgencia la noche que salió de casa hace un mes, fueron preparados en tiempo y forma. El cadáver fue sellado de manera especial, y enterrado en un lugar secreto para que los restos fueran inaccesibles. Nadie lo encontrará, nadie puede usar Edo tensei para revivirlo.
-Pero hablando extraoficialmente…-añadió Shikamaru de brazos cruzados- la noticia de un enorme enfrentamiento que prácticamente desmanteló el campo de entrenamiento número 7, se ha regado por la aldea en los primeros días. Y como el Hokage no ha presentado daño alguno, todo hace suponer que no participó de dicho combate. Tu estrategia de hacerlo ver como el ganador de esa batalla, ha fracasado.
-La noticia que fue recogida por el resto de las villas en cuestión de semana y media –Complemento Sai sonriendo apenas- fue inevitable. A pesar de nuestros esfuerzos por encubrir el combate, el razonamiento de la población más la información dada en el hospital les otorgó una conclusión definitiva.
Boruto se consideraba bastante astuto. Pero la situación lo tenía completamente en blanco. Parecía una reunión de diplomáticos en el país del hierro. Solo le faltaba ver guardias Samurai para dar cabida a la ilusión. ¿Acaso Raíz había fallado encubriendo el combate? ¿El resto de las aldeas acusaban a su padre de haber asesinado a Sasuke Uchiha? ¿Todo el lio era por eso?
-Me puse de pie frente a mis colegas Kage, -dijo Naruto con cierta molestia- y les he jurado por mi honor que fui yo quien ha luchado y asesinado a Sasuke. Les dije que atacó a mi hijo por el compromiso con su hija. Que perdió el control y tuve que matarlo. Y aun así….
-¿Y aun así…?-interrogó Boruto que no entendía adonde quería llegar su padre.
-Aun así, no me creen... –definió Naruto- todos están tan firmemente convencidos de mi incapacidad de matar a Sasuke Uchiha, que formaron la teoría loca de que mi hijo de 18 años y Chunnin de categoría, es tan fuerte como para acabar con uno de los ninjas más poderosos de la historia en una batalla mano a mano. Que he tratado de ocultarles el poder de mi heredero, fingiendo ser quien ha liquidado a Sasuke. Solo para encubrir tu poder.
Se hizo el silencio. Boruto abrió grandes sus ojos sin ocultar su sorpresa. Todo el panorama le parecía irracional. Pero luego de algunos segundos, se puso a calcular la situación de manera general. ¿Cómo lo estaban evaluando los Kage de las otras villas? ¿Qué información le había filtrado Raíz al resto de los cuerpos ocultos de cada villa? ¿Acaso Raíz preparaba algún tipo de misión que Boruto no podía entender? Porque viéndolo desde el punto lógico, parecía bastante fuera de lo común que un joven Chunnin de 18 años, se hubiese cargado en una batalla leal a un sujeto que solo podía compararse con el Hokage más poderoso de la historia.
-El Kazekage Gaara….-añadió Naruto tras el silencio pesado- me advirtió que no tenía caso mentir en las reuniones de aldeas. Que nadie estaría dispuesto a creer que fui yo quien asesinó a Sasuke. Básicamente nadie me cree capaz de hacerlo. Gaara me dijo, "Eres quien tiene el nivel de poder adecuado, pero definitivamente nunca Podrias traicionar tu sentimiento de amistad por él"
-Lo cual les ha llevado a una respuesta diferente –Dijo Sai tranquilamente- el hijo del Hokage, se ha estado entrenando en secreto y es mucho más fuerte de lo que su categoría sugiere. Después de todo, Naruto-kun prácticamente fue Gennin hasta llegar a Hokage.
-Y el que hayas estado ocultando un Byakugan especial hasta hace poco, -intervino Shikamaru apenas- solo alentó la teoría de que eres tan fuerte como tu padre o el Uchiha. Lo cual ha terminado beneficiando a todos al parecer. Políticamente hablando, desde luego.
Boruto cabeceó apenas, porque realmente se sentía muy atrás en la conversación. Se sentía un tarado. Tal vez los golpes y las heridas le costaron materia gris. Porque realmente todavía no comenzaba a comprender que hacían todos en su cuarto. ¿Era para arrestarlo? ¿Para dictarle sentencia de exilio? ¿Para felicitarlo? Boruto no podía entender que pasaría con él, justo después de salir del hospital en algunas semanas. ¿En que se suponía que había beneficiado a Konoha según la visión de Shikamaru Nara? Porque en la mirada de Boruto, solo el mismo pudo ver los beneficios de liquidar al Uchiha hasta hace poco. ¿Ahora qué nueva cosa había pasado para que todos pensaran que era lo correcto?
-básicamente Bolt…-le dijo Kakashi a su lado- los acuerdos entre Konoha y las demás aldeas se cerraron en esta última reunión. Antes no sucedía porque todas las aldeas tenían disidentes. No todos querían la paz. Algunas de las razones al parecer, eran dedicadas a Sasuke. Su falta de capacidad por alinearse a Konoha. Un sujeto inestable. El Raikage anterior le tenía mucho odio. Pero actualmente, están considerando que Naruto cuenta con más recursos de peso en un eventual rompimiento de relaciones entre aldeas. Su hijo mayor, puede llegar a ser un arma clave en una lucha virtual futura.
-Ahora el miedo les domina…-apuntó Naruto con decepción- todos están dispuestos a reír ante la posibilidad de que soy quien ha matado a Sasuke. Pero temen que tú tengas tanto poder como él, con tan solo 18 años. Temen no haberte visto venir. Temen que Konoha pueda acabar con ellos si tú elevas aún más tu nivel. Y eso es solo el comienzo.
El resto de la conversación fue solo una gran locura. Boruto había tenido por claro el final de su vida hacia un mes. Y ahora resulta que estaba suspendido oficialmente como Shinobi. No podría salir de los límites de la aldea ni para entrenar. Y lo más sorprendente, tendría que someterse a un intensivo programa de entrenamientos a cargo de su propio padre. ¡Su viejo anhelo de niño por fin se iba a cumplir! Seria Naruto su maestro durante los días regulares de la semana, y Kakashi se haría cargo de entrenarlo durante los fines de semana, más las raras ocasiones donde el Hokage tuviera que partir de Konoha por reuniones con el alto mando de las otras villas. Shikamaru y Sai además, serían los encargados de filtrar absolutamente toda la información referida a Boruto, su entrenamiento y evolución. Nadie debía saber sobre su actual nivel, nadie debía saber sobre el poder que alcanzaría con el tiempo.
-Cuando salgas de aquí, -le dijo Naruto serio como casi nunca Bolt lo hubiese visto- se te entregara la llave de un apartamento. Allí te esperan tus pertenencias porque ya no vas a vivir bajo mi techo. Has elegido un camino, y respetare tu decisión. Eso es todo.
Luego de aquellas últimas palabras, Naruto salió del cuarto acompañado por Shikamaru y Sai. Incluso Kakashi se puso de pie para retirarse, pero retrasado apropósito dejo algunas palabras en su pupilo. Pero el joven se anticipó a ello, con su propia impresión del asunto:
-Parece que he logrado que me odie –Indicó dolido el muchacho- Sabía que le haría mucho daño pero... En fin. Tendré que aprender a soportarlo.
-No tomes a mal su actitud Bolt…-le sonrió apenas el ninja copia- Naruto sería incapaz de odiarte. Eres su hijo y siempre lo serás. Te ama, y siempre hará todo por protegerte. Estas medidas, solo buscan eso. Con el tiempo, tu padre entenderá tanto como yo lo hago, que hiciste lo correcto. En ese momento, el y tu volverán a sonreír juntos.
No hubo más palabras, tampoco reproches por parte del muchacho. Se quedó en silencio y con cierta tristeza. Mientras salían del hospital, Shikamaru señaló que le había parecido muy extraño que el hijo de Naruto aceptara todo sin discutir. Después de todo, había demostrado muchas veces que no era bueno para obedecer órdenes, y muy astuto para pasar por el lado de la ilegalidad. Shikamaru no pudo evitar preguntar en voz alta, si acaso Bolt no estaba pensando una estrategia alternativa para desobedecer. Tal vez pensando en desertar.
Naruto no le atendió. Su mirada sobre Bolt era distinta totalmente. No pensaba que su hijo fuera a escapar de Konoha. Porque simplemente, no le convenía. Ahora mismo, Boruto debía estar protegido por los muros de la aldea de posibles ataques extranjeros. Desde que el resto de las aldeas razonaron sobre el supuesto nivel del hijo del Hokage, estarían planeando la manera de poner precio a su cabeza. No podían dejarlo crecer, no podían dejar que Boruto Uzumaki tuviera familia. No era desconocido para los Kage extranjeros, que el joven en cuestión estaba comprometido con Sarada Uchiha. ¿Cómo no esperar que los hijos de ambos, se vuelvan ninjas de niveles inalcanzables? Siendo así, Konoha se fortalecía mientras que las otras aldeas reducían su nivel. Actualmente, Naruto lideraba la alianza por su amistad con otros líderes y su mensaje de paz. Pero sobre todo, lideraba por su propio poder personal que era muchas veces superior a los Kage combinados. Si bien nadie confiaba demasiado en Sasuke antes de su "desaparición", tampoco debían dejar de reconocer que el Uchiha era el único con el poder para enfrentar al séptimo Hokage. Si Boruto se trasformara en sucesor de su padre, pero no fuera un sujeto pacifico como su antecesor, los problemas no harían más que aumentar para cada integrante de "la Alianza".
Era una derrota a futuro, y todos lo sabían. Todos tendrían que ceder más y más terreno diplomático. Por esa razón pondrían precio a la cabeza de Boruto. Si algún mercenario lo asesinaba en cuanto saliera de misión, la balanza del poder volvería a equilibrarse años después. Era lo único a lo que apelar. Porque oficialmente con sus ninjas de las aldeas, no podían hacer nada.
Naruto lo supo. Sabía que Sasuke era un sujeto riesgoso, más no un sucesor a los ojos de los Kage. Pero Bolt era distinto. Sería el próximo líder, o cuando menos el Shinobi más poderoso del mundo en algunos años. Técnicamente, la paz se mantenía por la palabra de los actuales líderes más la igualdad en el poder de todas las villas. Pero eso podía cambiar, y Naruto era consciente de ello.
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Boruto se hallaba sentado de lado en una camilla. Había sido trasladado por pedido de las enfermeras al consultorio personal de Sakura Uchiha. Las jóvenes Kunoichi solo le acompañaron, mientras una de ellas le oficiaba como "apoyabrazos" y lo conducían lentamente al consultorio de la Jounnin médico.
En los primeros días, Sakura tuvo guardias permanentes las 24 horas. Su filiación al fallecido Uchiha, hacia prevenir que podía intentar cobrar venganza contra el hijo del Hokage. Sin embargo, luego de ser la médico principal en las operaciones que salvaron la vida del joven, era bastante tonto pensar que Sakura tiraría su carrera a la basura cometiendo asesinato, o siquiera actuando con negligencia.
Nada más alejado de la realidad…
Sakura fue todo lo profesional que pudo. Y le había costado muchísimo parecer indiferente a la salud de Boruto por sobre la de cualquiera de los internados en el hospital. En realidad, quería estar siempre en su cuarto, quería estar con él, quería estar sobre él. Cuidarlo, atenderlo, verlo despertar y sonreír.
Sin embargo, las constantes visitas de Himawari y Sarada, le prohibían a Sakura mostrarse más interesada en Bolt de lo recomendable. Era una mujer madura, que no tenía ninguna otra razón para estar con el paciente, que el hecho claro de velar por su recuperación. Su marido había sido asesinado, y ella tuvo que crear su mejor actuación de "viuda", para encajar con el concepto que todos le señalaban debía tener. Para no levantar ninguna sospecha sobre su "aporte" a esa muerte.
Le costó mucho, y a Sarada tampoco se la podía ver preocupada por la reciente desaparición de su padre. Ambas mujeres se encontraban en el bando opuesto de Sasuke, en el tiempo donde tuvo su muerte y desaparición. El muy cerdo había tenido la muerte que se merecía. Nunca se había preocupado por ellas, nunca se había preocupado por ser padre o esposo. Y la gota que había rebalsado el vaso, fue que su plan para el futuro de su hija estuviera relacionado con usarla como un simple contenedor de semen Uchiha.
En las noches, Sarada y Sakura dormían en el cuarto de la madre. Comían juntas, estudiaban juntas, incluso la niña se había pasado turnos enteros de su madre en el hospital. Habitando casi siempre en la habitación del inconsciente muchacho. Sakura recordaba que su hija estaba comprometida con el Uzumaki. Y que había sufrido mucho cuando se separaron hace meses. Era indudable que su hija Sarada, aun deseaba seguir adelante con el asunto del casamiento. Y sin lugar a dudas impediría que Sakura y Bolt continuaran teniendo cualquier tipo de relación en un futuro. Las cartas estaban echadas en ese asunto.
En esos días ver despertar a Boruto fue para Sakura una mescla de sentimientos y pensamientos muy contradictorios. Se sentía feliz, se sentía muy satisfecha de haber logrado salvarlo de la muerte una vez más. Como médico, el orgullo máximo era ganar esas batallas imposibles contra la muerte. Y ver despertar del estado de inconsciencia a Boruto Uzumaki, era ciertamente una "medalla" que Sakura sentía feliz poderse adjudicar.
Pero ese día cuando lo recibió en su consultorio privado, esperó a que las enfermeras abandonaran la habitación para girarse y mirarlo. Habían pasado un par de semanas desde su despertar, y era la primera vez en todo ese tiempo que Sakura ya no tenía ninjas o enfermeras vigilando sus reuniones con el muchacho. Tampoco estarían Himawari o Sarada, ni Naruto, ni Hinata con sus visitas maternales. Solo ellos dos. Por primera vez desde aquella noche caliente en el cuarto de hospital.
-Por favor…-le dijo Sakura colocándose unos guantes blancos descartables- quítate la prenda superior.
Boruto estaba sentado en la camilla, mirándola directamente y habiendo colocado el "perchero" con el suero que lo acompañaba a todos lados, descansando a un lado. Sin emitir ni un gesto, movió sus hombros para ayudar a la mano izquierda y bajarse la bata blanca hasta la cintura. Su cuerpo aun coleccionaba algunas vendas por sendos lugares. Le dolía mucho, tanto como para no intentar ningún tipo de movimiento brusco.
-como Sakura-chan ordene….-susurró apenas el joven sonriendo levemente.
Ella ya se había acercado, y escuchó esas palabras tratando que el corazón no escapara de su pecho. Comenzaba a sentir la dulce sensación, aquella que por meses la había acompañado en sus furtivos encuentros. Ese sentimiento extraño y maravilloso de sentirse mujer, de ser deseada. De pensar una vida más allá de su trabajo como médico, o en la función de madre. Y ese "chan", que intensificaba la sensación. Que les daba otra entidad a la relación mutua, logrando más intimidad.
-tus heridas casi desaparecieron….-le dijo tratando de sonar neutral Sakura- simplemente debo cambiar tus vendajes y luego realizar un examen con chakra para avistar tus canales internos y…
-gracias Sakura-chan…-interrumpió el muchacho mirándola elevar la vista y así encontrar sus ojos- gracias por todo. No podría haberlo hecho sin tu ayuda.
Hubo un momento de silencio. Sakura no podía procesar esas palabras como lo que eran. Intentaba encontrarle algún sentido externo. Algo que tratara de decir Bolt, más allá de ese agradecimiento.
-No hice más que mi trabajo. –le respondió Sakura luego de empezar a cambiar las vendas- fuiste tú, quien ha logrado algo que creía imposible.
-Lo hicimos juntos….
-Has peleado solo, -contradijo Sakura seriamente- lo venciste en un combate totalmente solo. Si no estuviera muerto, seguramente se hubiera sentido muy humillado. Que un niño haya derrotado a uno de los ninjas más poderosos de la historia es…
-No podría haberlo hecho sin tu ayuda… –Insistió Boruto de pronto, y elevando su mano izquierda le tomó el rostro a Sakura para obligarla a mirarlo directamente- tus formulas y tu ayuda para preparar la batalla. Fuimos un gran equipo, y esta vez no estuvimos desnudos sobre una cama para complementarnos tan bien.
Sonrieron apenas, si Bolt no usara alguna frase provocativa no sería el mismo. Ella no le respondió rápidamente, solo se aferró a sus hombros con suavidad para indicarle que necesitaba recostarlo en la camilla. Revisaría sus piernas, y toda la estructura general con emisiones de chakra. Aun así, podrían seguir hablando:
-Primero, me diste mucha información sobre sus misiones y batallas en la guerra. –le recordó Boruto ya acostado y dejándose revisar- luego, creaste ese suero con esencia de Tiramina que le suministraste en inyecciones que él creía, eran vitaminas.
-Siempre que volvía de sus largos viajes, -recordó Sakura en voz alta- yo solía darle inyecciones de vitaminas. Me sorprendió que me pidieras cambiarlas, sabía que ningún tipo de veneno le afectaría a Sasuke. Pero fue genial pensar en…
-la Tiramina no es un veneno –dijo Bolt como acompañando la remembranza- es un compuesto que se encuentra en ciertas comidas. La tiene ciertos alimentos fermentados, también los arenques entre otros alimentos. Comer durante muchos años esos productos en exceso, producen en las personas una…
-migraña crónica…-complementó Sakura mientras seguía su examen- cuando me pediste sintetizar una formula concentrada, no entendía porque razón querías darle dolores de cabeza a un rival. Hasta que razoné sobre los efectos secundarios de una migraña.
-dolores de cabeza, sensibilidad extrema en los sentidos, inflamación cerebral en los peores casos. Supuse que usar el sharingan sería una maldita tortura para él. Y finalmente, le ha privado de sus mejores técnicas de Doujutsu, anulando el Magenkyo. Obviamente la migraña no le duraría mucho tiempo, ya que el compuesto de Tiramina se disiparía en el organismo. Pero el no sobreviviría para disfrutarlo.
-y luego el té de la noche…-dijo Sakura mientras iba subiendo por el cuerpo de Bolt escaneándolo con chakra verde- al cual había agregado mi inhibidor de chakra sin olor o sabor.
-lo cual redujo su poder total a la mitad, -indicó Boruto cerrando sus ojos y tratando de relajarse- dejándome mano a mano en cantidad de chakra.
-aun así, no pude ayudar mucho…-señaló la pelirosa- en batalla estuviste solo.
-Eso parece, pero el bolso con las diferentes creaciones de tu laboratorio, me dieron armas para lastimarlo y debilitarlo al máximo. Utilice el gel anticoagulante sobre mis kunais, combatiendo cuerpo a cuerpo le produje heridas que no cicatrizaban. Eso le hizo sangrar demasiado, aun en cortes mínimos. Tuvo que sacrificar más chakra para "cambiar de piel" con el jutsu de Orochimaru.
-pero él te hizo más daño con su katana….
-Lo cual pude compensar con tus tabletas de plasma –Recordó el rubio tranquilamente- combinaba esas tabletas para recuperar mi sangre perdida, con tu nueva fórmula de píldoras de soldados. Así logré herirlo mientras me mantenía de pie y activo. En resumen, tus creaciones me permitieron debilitarlo y herirlo al punto de la derrota. Me brindaste tus "armas", y yo me encargue de usar la sorpresa con ellas.
Visto así, hasta parecía digno de mérito. Sakura siempre se había sentido inferior al resto de sus ex –compañeros del equipo 7. Pero ahora mismo, podía notar que su "talento" estaba en crear armas letales con sus conocimientos de química. Tanto así, que había fastidiado con ellas a uno de los sujetos más poderosos del mundo. Aunque ella no tuviera ninguna "barrera de sangre" como siempre Sasuke se había encargado de señalar cuando quería denigrarla en el pasado. Aun así, Sakura lo había jodido bien duro.
-¿En conclusión? –consultó la mujer mientras había llegado al pecho y los brazos de Boruto con su examen de chakra.
-En conclusión…-apuntó el rubio serio- sabía que no podía derrotarlo. Así que realice un plan para destruirlo parte por parte. El inhibidor se hizo cargo de su exceso de chakra, mientras que la Tiramina le quitó el Magenkyo. Lo conduje a un terreno húmedo y lluvioso con un rio cercano. El usaba fuego. Así que con un ambiente demasiado húmedo debilitaba sus técnicas, mientras fortalecía las de agua que poseo. Y sus jutsu Raiton le harían daño tanto a él, como a mí. No son convenientes las técnicas basadas en electricidad cuando todos están en contacto con el agua. Si acaso las usaba, ambos seriamos dañados por igual.
-Te sacrificaste, -le dijo Sakura con algo de molestia en la voz- debilitándolo lo suficiente para que tu padre…..él….
-Perdí apropósito, -le señalo serio el rubio y ya se miraban directo a los ojos- perdí la batalla, pero preparé el terreno para ganar la guerra.
-sacrificando tu vida.
-soy un ninja Sakura-chan…-Boruto seguía recostado con el semblante calmado de una conversación casi diplomática- era una misión, y si tenía que morir para cumplirla yo…
-¡No! –Se le escapó a ella apartando la mirada nerviosa- no debías hacer esto por mí. Yo no quería que…desaparecieras… ¡¿Por qué llegaste tan lejos?!
-¿Qué no es evidente? –señalo con un dejo de sonrisa triste el joven, cuyos sentimientos por la pelirosa eran cada vez más claros- estoy atrapado Sakura-chan…-indico con gesto triste el rubio, y alzando un brazo llegó hasta posar una mano en rostro de la fémina- quiero estar con una mujer, que no puede corresponderme. Quiero seguir siendo invisible, pero ahora todos me ven a plena luz. Quiero proteger a mi familia, y hasta parezco una especie de enemigo para ellos. Tal vez…-susurró apartando su mano suavemente- tal vez debiste dejarme morir. Hubiera sido lo mejor para todos.
Ambos sabían los problemas que venían en camino. Era una locura pensar en seguir siendo amantes, pero inevitable era desearlo intensamente. Sarada aun guardaba poderosos sentimientos por Boruto. Y seguramente no estaría dispuesta a olvidar el compromiso matrimonial ahora que Sasuke ya no estaba en medio. Pero también era una Uchiha, y sus ojos serian una fuente de inagotable odio si acaso llegaba a descubrir lo que su madre y su novio habían hecho. ¿Cómo no generar un nuevo circulo de odio? ¿Cómo fingir que nada había pasado cuando hasta Naruto ahora sabía lo ocurrido?
Boruto tenía su relación casi cortada con su padre. Si bien se había impuesto como sensei, era evidente que expulsarlo de la casa Uzumaki daba toda muestra de la separación afectiva. Lo entrenaba para prepararlo. Lo entrenaba para elevar su nivel y mantener la fachada que las aldeas extranjeras eligieron creer. Lo entrenaba porque era su deber como Hokage. Boruto nunca había visto interés en su padre de entrenarlo en el pasado. ¿Por qué lo hacía ahora? Simplemente porque era parte de su trabajo como Hokage.
En cuanto a Sakura, no podía evitar sentirse dividida por la situación.
Ella había tenido profundas conversaciones con su mejor amiga Ino en esas pasadas semanas. En las cuales debió confesar lo que parecía imposible. Tuvo que decirle, la profundidad del problema que envolvía a su hija, el novio y ella misma. Como un nuevo triángulo amoroso donde todos perseguían a quien no les convenía alcanzar. Pero aun así lo deseaban a cada paso. Y para colmo estaba también Naruto, con quien Sakura tuvo una desagradable discusión semanas atrás:
"Sakura había sido llamada a la oficina del Hokage. Lo cual le había sorprendido en un primer momento porque sus informes sobre el estado de salud de Boruto eran detallados y actualizados al día. Mientras caminaba desde el hospital a la torre Hokage, Sakura se preguntó una y otra vez por el motivo del llamado. La última vez que estuvo allí, fue cuando Bolt había sido herido por Hanabi Hyuuga. Antes y después, se había mantenido lo más alejada posible de Naruto. No quería causar más problemas a esa familia. No quería reiniciar ese círculo vicioso que entre otras cosas, provoco el primer ataque de Boruto hacia ella.
-con permiso Hokage-sama….-dijo la mujer ingresando a la oficina.
Allí se encontraba Ino, Shikamaru y Konohamaru. También un equipo de 4 ANBU que parecían a punto de partir en misión. Todos la miraron profundamente, causando en Sakura cierta incomodidad. Pero solo fue un momento, solo por segundos y nada referido especialmente. Sakura se había sentido algo nerviosa en vano, ellos no estaban en la oficina por la causa de su presencia.
-Déjenme solo, -dijo Naruto con dureza en la voz- tengo asuntos que tratar con Uchiha-san.
Todos obedecieron. Era evidente que habían tratado otros asuntos y resueltos cada quien lo suyo, ahora venía una reunión entre los antiguos compañeros del equipo 7. Pero el extraño uso del apellido marital, generaba una evidente frialdad y separación. Sakura empezó a presentir la razón de su llegada a esa oficina. Y sería una charla difícil de realizar civilizadamente.
-todos estos años…-inicio el rubio Hokage poniendo de pie y caminando por el costado de su escritorio con los brazos detrás- todos estos años creí que éramos amigos. Que confiabas en mí, como yo confiaba en ti.
Sakura decidió guardar silencio. No estaba segura de lo que Naruto sabía, o si realmente había averiguado todo. Tal vez era el momento de orar a Kami-sama de los secretos. No era que realmente tuviera muchas excusas por elevar ante lo sucedido. Fuera lo de Sasuke, o peor aún lo de Bolt.
-no puedo entender como fuiste capaz de….-el hombre parecía ahogarse con sus propias palabras. Era indudable que guardaba una gran frustración- de hacer esas cosas con Boruto.
El mal presentimiento se había confirmado. De ahora en más, todo seria a corazón abierto. Sakura solo podía esperar, que sucediera lo que sucediera de esta charla, el secreto nunca llegara a oídos de su hija Sarada. Era todo lo que podía desear de esa desastrosa situación.
-no creo que sea el momento para hablar sobre eso –dijo Sakura tratando de mantener la calma- solo tengo para decir, que nunca quise hacer daño a nadie. Las cosas simplemente sucedieron.
-¿Sucedieron? –Repregunto Naruto irritado- ¡¿Las cosas simplemente sucedieron?! –su voz se elevaba con un tono angustioso. ¡TENGO A MI HIJO PELEANDO POR SU VIDA EN EL HOSPITAL! ¡TU ESPOSO QUE ERA MI MEJOR AMIGO ESTA MUERTO! ¡TE REVOLCASTE CON EL PROMETIDO DE TU HIJA A ESPALDAS DE TODOS! ¡¿COMO PUEDES DECIR, "LAS COSAS SIMPLEMENTE SUCEDIERON"?!
Naruto estaba alterado. Era indudable que ya no podía contener toda la carga de frustración que estaba llevando. Pero Sakura, si bien se sentía angustiada y dolida por tener que enfrentar la situación, no podía concebir admitir inocencia del asunto. La pelirosa razonaba con mucho acierto, que confesar todo sobre aquella primera noche donde fue atacada y forzada por Boruto, no le serviría para justificar lo que vino después. Pero en cambio, podía terminar de romper el vínculo padre-hijo que tan golpeado por la situación general estaba. ¿De qué servía salvarse y hundir a Boruto? Sakura sintió que no podía hacerle eso. No después de que el muchacho salvara a Sarada y a ella misma, del triste destino Uchiha que preparaba su difunto marido.
-cuando descubrí lo que mi maldito esposo pensaba hacer con Sarada –fingió admitir con frialdad Sakura- supe que nadie podría ayudarme.
-debiste venir a mi….-dijo Naruto casi como un disparo verbal- yo podría haberte ayudado.
-¿decírtelo a ti? –Sonrió con sorna la mujer- ¿y que se supone que tú harías para ayudarme? ¿Acaso protegerías a mi hija? ¡¿ACASO HUBIERAS ASESINADO A SASUKE PARA SALVARME?! ¡NO PUDISTE EN EL PASADO! ¡NUNCA ESTUVISTE DISPUESTO A MATARLO, NI AUN CUANDO SASUKE HABIA JURADO DESTRUIR KONOHA! ¿Tienes siquiera una idea, de lo que Sasuke me hubiera hecho si descubría que te lo había contado todo?
Ambos se miraban fieramente. Con firmeza y profundidad. Y aunque tenían mucho para decirse de lo pasado, poco tenía real importancia ya trascurridos los acontecimientos fatales. Sin embargo, pese al enojo y la decepción. Naruto quería conocer la historia que había llevado a su antiguo amor de la adolescencia, a caer en brazos de un joven de 18 años. Eso por sobre todo, lo hacía muy curioso. Sakura no solo había representado su juvenil interés romántico, sino también una incógnita, que Naruto Uzumaki nunca supo resolver. ¿Cómo lo había conseguido su hijo? Sakura razonaba que solo eso evitaba que Naruto no volviera a hablarle más en la vida. Y ni siquiera una respuesta como esa podría brindar con sinceridad.
-no tengo más motivos para justificarme o defenderme. –añadió la mujer seria, y girando para tomar la salida- fue mi propio deseo y egoísmo lo que me hizo acostarme con tu hijo. Míralo así, o como quieras. Pero como esa relación ha terminado, te pido solamente que no intervengas. Sarada seria lastimada injustificadamente. Y ella me preocupa por sobre todos. Buen día, Hokage-sama.
Y se marchó, sin esperar o recibir respuesta. Internamente sabía que Naruto podía delatarla ante Sarada al instante. Tenía mil recursos para hacerlo. También entendía que no había forma de evitarlo. No por siempre al menos. Sakura solo apostaba que esta conversación, hiciera creer a Naruto que su hijo se había visto confundido y manipulado por ella. Y así, permitiera a los jóvenes proseguir su camino y finalmente casarse sin decir lo que sabía. Sakura había dicho y se juraba cumplir, que no volvería a follar con Boruto. No era que no lo deseara, era que jamás permitiría perder el único vínculo que aun poseía de su alicaída familia. No sacrificaría a Sarada, por un objetivo personal. En eso, claramente se diferenciaba del cerdo de su difunto esposo."
Recordó con cierta angustia esa discusión. Mientras terminaba de realizar el examen con chakra a Boruto. Y aunque la atracción física que sentía por el joven era palpable, aunque su cuerpo luego le reclamara una descarga sexual en cuanto lograba encontrar la soledad de un baño, Sakura tenía que evitar darle alguna señal al rubio de su necesidad. Que Boruto la olvidara, que se concentrara en recuperarse y luego en Sarada. Que jamás vuelva a pensar que podrían estar juntos. Era lo mejor para el futuro de ambos.
-en 5 días, -le dijo apenas la doctora- estarás físicamente recuperado. Tus canales de chakra sin embargo, están demasiado dañados por esa horrible técnica que usaste hace tiempo.
-¿Cuánto tiempo más?
-al menos una semana extra –Le aclaró la mujer- puedes tener rutinas físicas livianas, pero de ninguna formas uses chakra por….mmnmmmnnnn
Estaba concentrada en su parlamento, tanto que no pudo reaccionar efectivamente a un Boruto que se sentó en la camilla y tomándola por detrás del cuello le cubrió los labios con un fogoso beso. Ella no supo cómo apartarse, la había tomado por sorpresa. Intentó apartarlo con cuidado, y le tomó unos 10 segundos extra vencer la sensación placentera del contacto. Su boca nunca se había sentido más dulce, más sabrosa. La sensación fue embriagante, pero tenía que terminar.
-Nunca más Bolt- le dijo apartándose bruscamente del lugar- no podemos hacerlo nunca más.
-Te deseo Sakura-chan….-le respondió el joven tratando de pararse de la camilla- ¿Por qué no podemos continuar…?
-Nunca más….-le dijo la pelirosa tocándose la boca- por favor Bolt….nunca más.
Sakura abandonó el consultorio como si escapara de su muerte. Y en el interior del lugar, el joven Uzumaki saboreaba el beso del adiós como una tortura. Porque la vida le había mostrado el camino al cielo y ahora mismo, parecía estar en caída libre. Directamente a ese "nunca más", directo a su propio y personal infierno.
Fin del capítulo.
