N/A:
1) Los personajes pertenecen a Reiko Yoshida (Estudios Actas).
2) La historia esta relatada en tercera persona y tratará de mantener las personalidades lo más fiel posible a como se ven en el anime, pero pueden variar un poco.
3) Si ven esta historia fuera de mi cuenta de FF o facebook por favor comuniquemelo, digamos No al plagio y apostemos siempre al original.
4) Las partes en cursiva son llamadas por teléfono o recuerdos de escenas pasadas.
5)Cualquier sugerencia y/o crítica me la pueden hacer llegar por medio de un PM o un review.
Después de la tormenta ¿siempre sale el sol?:
La semana fue pasando con lentitud y el encuentro amistoso con el Instituto Universitario Saunders estaba a por venir. Mas nuestras chicas estaban cada una con un problema distinto en mente.
Saori se encontraba muy contenta por cómo iban las cosas con Ichiro, su novio, pero a la vez se sentía mal por cómo lo estaba pasando Mako.
Aquella última estaba sumida en la tristeza de que su abuela no mejoraba y debía ser operada. Aunque por otro lado se sentía protegida por Isuzu, quien en este último tiempo se había convertido en parte importante de su vida.
Hana Isuzu a su vez no dudaba en estar para lo que Mako necesitara y a pesar de que a estas alturas ya sabía que estaba enamorada de ella, había optado por guardar esos sentimientos en un intento por conservar y fortalecer la amistad entre ellas.
Entre tanto Yukari y Miho seguían sin hablarse por el asunto de Kay. Y esta última no sabía cómo explicarle que el abrazo no significó nada y a la vez comunicarle lo de la apuesta.
Mientras Akiyama pensaba que había sido muy tonta, pues había elegido no contarle sobre sus sentimientos a Miho por miedo a arruinar su amistad ante la certeza de que a aquella no podían gustarle las mujeres. Pero ahora ver como Nishizumi se tomaba de las manos y se abrazaba con Kay la hacía sentir ridículamente molesta y traicionada.
La situación era tensa en muchos sentidos y el ambiente del Instituto Ōarai no era la mejor. Las prácticas con los tanques eran un desastre y cada grupo estaba más que convencidos que el encuentro amistoso terminaría en una completa derrota.
Aquello puso más nerviosa a Miho, quien maldiciendo en vos baja dejó el campo de entrenamiento y se encerró en el Salón del Concejo Estudiantil. Takebe que vio la reacción de Nishizumi la alcanzó en el salón y le acercó un té.
—¿Te encuentras bien Miho-chan? —Le preguntó sentándose a su lado.
—Sí, Saori-chan —contestó Miho sin mucho entusiasmo y luego recapacitando agregó—: Bueno en realidad hay algo que me preocupa.
—Y ¿qué es eso que te preocupa? —inquirió Saori colocándole un mano en el hombro a Miho.
—En primer lugar me pesa la tonta apuesta que acordé con Kay —Soltó un suspiro cansado—: Y también está el malentendido que me mantiene distanciada de Yukari.
—Vamos por parte Miho-chan —aconsejó Saori y añadió—; cuéntame eso de la apuesta.
—Sí, claro —asintió Miho y pasó a explicar—: Con Kay quedamos en que sí su escuela gana yo debo aceptar tener una cita con ella —Hizo un pausa y luego continúo—; pero si en cambio ganamos nosotros dejará de intentar salir conmigo.
—Mejor concentramos toda nuestra energía y te ayudamos a salir de ese enredo —proclamó Takebe y medio sonriendo agregó—; porque imagino que salir con una chica no es de tu agrado ¿verdad?.
—Eso no es lo que me preocupa Saori-chan —confesó Miho con sinceridad y añadió sorprendiendo a su amiga—: Lo que pasa es que me gusta alguien más y no veo bien por tanto salir con otra persona que no sea la que me gusta.
—¡Wow, me impresionas! —exclamó asombrada Saori y luego preguntó—; y se puede saber ¿quién te gusta?.
—Prefiero esperar a confesarme antes de revelar de quién se trata —respondió Miho y alegó con tristeza—; aunque como van las cosas no creo que pueda contarle mis sentimientos a esa persona.
—Creo comprender —expresó con una sonrisa Saori y haciéndole cree a Nishizumi que cambiaba de tema inquirió—: Y ¿cuál es el malentendido que te hizo pelear con Yukari-chan?.
—No sé bien qué pasó, pero al parecer se molestó porque me vio abrazada con Kay —contestó Miho encogiéndose de hombros.
—Entiendo —murmuró Saori y luego agregó—: Creo que puedo ayudarte a arreglar el asunto del malentendido.
Miho se alegró al escuchar las palabras de su amiga y pensó que solo debía concentrarse en una estrategia que le permitiese ganar el encuentro amistoso. Por lo que más animada se dedicó a pensar en las tácticas que utilizaría, junto con la ayuda de Saori.
Ambas fueron ajenas a que Yukari sin buscarlo había oído toda la conversación y se encontraba más contenta al saber su Lady Nishizumi no gustaba de Kay. Sin embargo le preocupaban dos cosas, por un lado la apuesta y por el otro el averiguar quién era la persona que se había ganado el corazón de Miho.
Mas ahora la prioridad de Akiyama sería sin duda alguna, evitar que el Instituto Universitario Saunders le ganase a Instituto Ōarai.
Isuzu se disponía a salir de su residencia cuando el teléfono comenzó a sonar. Al recordar que su madre no estaba en la casa, volvió sobre sus pasos y contestó la llamada.
—Residencia Isuzu, buenos días —Esbozó el formal saludo que todo sirviente daba cuando atendía el teléfono.
—¿Hana…chan? —preguntaron con duda y timidez.
—Sí —afirmó la joven Isuzu y rápidamente añadió—; ¿eres tú Mako-chan?.
—Sí… soy… yo —contestaron en un hilo de voz y agregaron—: Mi… abuela… se está… mu… muriendo.
Hana tardó en procesar la información en su cabeza pero en cuanto lo logró supo que debía de salir a toda prisa a la clínica y estar con la joven Reizei.
—Quédate allí, que enseguida voy —sentenció firme pero gentil y cortó la llamada.
Lo más rápido que pudo la joven Isuzu se llegó a la clínica «Del Solar» y encontró a su amiga sentada en el suelo agarrándose las rodillas. Esa escena le rompió el corazón y sin dudarlo se colocó de cuclillas frente a ella.
—Mako —llamó Hana suavemente apoyando sus manos sobre las rodillas de Reizei.
—Hana-chan —respondió en un sollozo ahogado Mako.
—Tranquila, aquí estoy —susurró Hana por miedo a ponerla más nerviosa si elevaba la voz—: Cuéntame qué pasó.
—Vine a visitarla antes de ir al instituto y… —Hizo una pausa forzada por el nudo que se había formado en su garganta—; … al parecer entró en un… un paro o algo así —No pudo continuar dado que las lágrimas se le acumulaban en los ojos.
—Mako, mírame —ordenó Isuzu suavemente y añadió—: ¿Dónde se encuentra ahora tu abuela?.
—Está en… en quirófano —contestó Mako mientras se secaba las lágrimas que se le había escapado.
—Bien, no desesperes —repuso Hana abrazándola y agregó—: Me quedaré aquí contigo hasta que nos avisen sobre el cuadro médico de tu abuela.
—Gracias, Hana —dijo Reizei escondiendo su rostro en el pecho de la joven Isuzu.
Así abrazadas se quedaron en el pasillo del hospital hasta que un medico se acercó hacia ellas.
—¿Familiares de la señora Reizei? —preguntó el doctor.
—Sí… aquí —contesto algo nerviosa Mako.
—Señorita Reizei hemos hecho todo lo técnica y humanamente posible pero durante la operación tuvimos complicaciones —informó el con el semblante serio el doctor y agregó a continuación—; por lo que ahora debemos esperar que pase el efecto de los sedantes para ver cómo reaccionará la señora Reizei.
—Entiendo —dijo Mako tratando de deshacerse del nudo que se le había formado en la garganta y añadió—: ¿Existe… una posibilidad… de que… mi abuela… no se recupere?.
—Si le soy franco, señorita —comenzó a sincerarse el médico—: Temo que hay pocas posibilidades de que su abuela se cure.
—¡No! —gimió Mako antes de largarse a llorar—: Ahora… qué va… qué va a ser… de mí —sollozó amargamente antes de sentir un abrazo cálido por detrás.
—Tranquila Mako —susurró Hana en su oído—; nunca estarás sola —Afianzó más el abrazo antes de agregar—: Juntas superaremos lo que venga.
—Gracias —musitó Mako colocando sus manos sobre los fuertes brazos de Hana.
Y allí después de arreglar con el doctor el que se quedaría en el hospital hasta que se despertará la señora Reizei, fueron conducidas a una habitación contigua a la que ocupaba la abuela de Mako.
Hana convenció a la joven Reizei de que se acostara un poco y que cualquier cosa que pasará la despertaría. Y después de eso llamó a su madre y a sus amigas para comentarle sobre los últimos acontecimientos y su decisión de permanecer junto a Mako.
En el Instituto Ōarai, Miho Nishizumi ya había terminado sus funciones en el Concejo Estudiantil y se dirigía al campo de entrenamiento para la habitual práctica de Sensha-dō. Mas en el transcurso del camino su móvil comenzó a sonar.
«—Hola, Nishizumi al habla —contestó la llamada
—Hola Miho, soy Hana —respondieron del otro lado de la línea.
—Oh, Hana-chan —espetó Miho preguntando luego—: ¿Cómo está la abuela de Mako-chan?.
—Acaba de ser operada y estamos a la espera de ver cómo evoluciona —informó despacio Hana.
—Y ¿qué posibilidades hay de que todo… salga bien? —interrogó con cierta angustia.
—Las posibilidades de que se recuperen son pocas… ya que la operación tuvo muchas complicaciones —expuso Hana a la que se le empezaba a formar un nudo en el estomago.
—¡No! —exclamó con tristeza Nishizumi y agregó—: ¿Qué va a ser de Mako si algo malo ocurre?.
—No… no lo sé —dijo con la voz entrecortada Isuzu y respirando hondo añadió—: Lo único que puedo decirte es que me quedaré con ella en el hospital hasta que tengamos noticias.
—Bien, entiendo —expresó Miho conteniendo sus ganas de llorar—: Mantenme al tanto de todo y no te preocupes por el amistoso, de eso nos encargaremos nosotras —dictaminó con esa voz firme pero cariñosa que adoptaba cuando comandaba los tanques.
—Si, por supuesto —afirmó Hana antes de colgar.»
Después de que finalizó la llamada, Nishizumi sintió todo el peso de la angustia que la llevó a su pasado. En aquellas imágenes que se le presentaba la dolorosa pérdida de su padre cuando ella tenía solo unos diez años.
Y con aquello podía entender a su amiga más sabiendo que Mako solo contaba con su abuela, y así las lágrimas acudieron a sus ojos y comenzaron a surcarle el rostro.
Yukari sentía una extraña opresión en el pecho, como si supiera que Miho la necesitaba. Se fijó entonces que Saori ya había llegado al parque de entrenamiento pero no así la Comandante Nishizumi.
Movida por su intuición abandonó el entrenamiento y se perdió por los pasillos de la escuela encontrándose en una escalera; agarrándose las rodillas con los brazos; a Miho.
—¡Miho-chan! —exclamó por primera vez usando su nombre de pila.
—Yu… ka… ri-chan —sollozó Nishizumi derrumbándose de nuevo.
—Tranquila, aquí estoy —dijo suavemente Akiyama abrazando a Miho—: Ven, ya no llores —Le acarició el cabello.
Estuvieron un rato abrazadas mientras Miho trataba de controlar su llanto e intentaba serenarse para explicarle a Yukari el por qué de ese estado en el que se hallaba.
—¿Ya estás mejor? —preguntó dulcemente Yukari y separándose un poco de Miho agregó—: Quizás te ayudé más si me cuentas qué pasó.
—Es un cumulo de cosas —expresó derrotada Nishizumi.
—Bueno, creo que tenemos tiempo para desmenuzar cada cosa —replicó Akiyama dedicándole una contagiosa sonrisa.
—¿En serio me escucharás? —inquirió dubitativa Miho.
—Claro, para eso están las amigas —repuso Yukari abrazándola para que no viera en su rostro cómo le dolía esa palabra.
—Sí vamos hablar seriamente deberíamos intentar no mentirnos, ¿no crees? —aseveró Miho separándose un poco de Akiyama.
—No entiendo —balbuceó Yukari y cuestionó nerviosa—; ¿qué quieres decir con eso?.
—Por empezar esta el hecho de que sé que te dolió tanto como a mí el usar el término «amigas» para referirte a nosotras —expresó Nishizumi y antes de que Yukari pueda protestar continuó—: No soy tonta, también pude ver cuánto te afectó mi abrazo con Kay y lo extrañas que nos hemos estado comportando desde que Saori-chan comenzó con el asunto de los novios.
—Y… ¿ qué pretendes que te diga, que estoy enamorada de ti? —bramó Yukari pasándose las dos manos por sus cortos cabellos en un claro ataque de nervios.
—Si esa es la verdad, sí —argumentó tranquila Miho deteniendo el movimiento nervios de las manos de Akiyama, al apoyar las suyas sobre los hombros de ésta.
—Bien, como quieras —masculló Yukari girándose en un claro gesto de ir a marcharse, pero se volvió sobre sus pasos y arremetió—: Estoy absurdamente enamorada de ti, me molestó muchísimo que Kay te abrazara y me alegró inmensamente saber que no significó nada para ti —Suspiró y mirándola con miedo y ternura agregó—: Pero me mata no saber quién es la persona que te gusta.
—Eres tú —musitó Miho desviando la mirada.
—¿Perdón? —inquirió Yukari tomándola de los hombros en un intento por hacer que la mirara de nuevo.
—Tú eres la persona que me gusta —confesó Nishizumi buscando reflejarse en los ojos marrón-oscuro de su amiga—: Por qué crees sino lo mucho que me molestó que buscases a Erwin para contarle tus problemas —Le acarició la mejilla—: Me encantaría que pudieras apoyar en mí y ser tu opción cuando te sientas caer.
—Eres mi primera opción siempre Miho-chan —Se sinceró Yukari mientras disfrutaba del tacto de la mano de Nishizumi sobre su piel—; pero necesitaba hablar con ella para saber que sentía por ti.
—Espero que ahora lo tengas más claro —dijo Miho besándola en la comisura de los labios—: Aunque me temo que nos tocan otros asuntos más serios de los que ocuparnos.
—Hablas de la abuela de Mako-chan ¿no? —comentó Yukari y viendo que Miho asentía interrogó—: Recibiste noticias sobre su estado de salud y por esos estabas llorando ¿verdad?.
—Sí, así es —afirmó tristemente Miho mientras se volvía a sentar en las escaleras—: Hana me llamó y me contó que han operado a la señora Reizei pero que aún no saben si se recuperará o no.
—Entiendo —mencionó Yukari sentándose a su lado y dibujando círculos en la espalada de Miho agregó—: Y supongo que ello fue lo que te puso mal ¿no?.
—Eso y recordar el día en que perdí a mi padre, la persona que más me entendía en el mundo —confirmó en casi un murmullo y añadió, colocando su cabeza en el hombro de Akiyama—: Aquello desencadenó la mayoría de las situaciones que me llevaron a abandonar el Instituto Kuromorimine y trasladarme a esta escuela.
—Sé que todo aquello fue doloroso —Comenzó a decir Yukari sin dejar de masajearle la espalda en un intento por transmitirle tranquilidad—: Pero como bien dijiste eso te trajo hasta aquí donde has conocido personas que te admiran, amigas maravillosas y alguien que te ama —Buscó reflejarse en la mirada marrón-clara de Miho y le guiñó un ojo.
—Tienes razón —alegó con una media sonrisa y sosteniéndole la mirada añadió—: Y si que estaremos todas para Mako en este difícil momento y en los que vengan.
Y ellas no podían darse siquiera cuenta de cuan ciertas eras últimas palabras.
