N/A:
1) Los personajes pertenecen a Reiko Yoshida (Estudios Actas).
2) La historia esta relatada en tercera persona y tratará de mantener las personalidades lo más fiel posible a como se ven en el anime, pero pueden variar un poco.
3) Si ven esta historia fuera de mi cuenta de FF o facebook por favor comuniquemelo, digamos No al plagio y apostemos siempre al original.
4) Cualquier sugerencia y/o crítica me la pueden hacer llegar por medio de un PM o un review.
Una de cal y una de arena:
El sol en lo alto encontró a Mako abrazada a Hana y le pintó una enorme sonrisa. Se movió despacio y se dispuso a cambiar de atuendo, cuando una enfermera le comunicó que su abuela había despertado y podía pasar a verla.
Rápidamente le dejó una nota a Izusu y se dirigió al cuarto donde estaba su abuela.
—Hola abuela, ¿cómo estás?
—Algo…adolorida, Mako —respondió con cierta dificultad.
—Entonces no te esfuerces —Se apresuró a decir la joven Reizei.
—Es…necesario…que te diga algo, Mako.
—¿Qué abuelita? —inquirió con cierto temor.
—Quiero decirte…(cof,cof)…que pase lo que pase no abandonaras tus sueños.
—Pero…(snif,snif)… ¿Por qué me dices eso?
—Escucha Mako…debes prometérmelo, por favor —Le imploró su abuela tomándole una mano.
—Está bien, abuela —suspiró para controlarse—: Te prometo que pase lo que pase, no dejaré de perseguir mis sueños.
—Gracias, Mako —expresó la señora Reizei antes de volver a dormirse.
Mako aguantando las lágrimas se volvió al cuarto que compartía con Izusu.
Al pasar el umbral, Hana corrió a abrazarla puesto que había leído en sus ojos que algo no estaba bien.
A penas despertó había leído la nota de Mako y cuando se disponía a pasar por el cuarto de la señora Reizei, la puerta del cuarto fue abierta. Así que al ver el semblante cabizbajo de su amiga no dudó en mostrarle su apoyo en un cómplice silencio.
Al rato sumó caricias en la espalda de Mako, al sentir que ella le empezaba a mojar la camisa con sus lágrimas.
—Shh, tranquila —susurró Hana—: Estoy aquí, no voy a soltarte Mako.
La joven Reizei se aferró más a la joven Izusu y entre sollozos pidió que la ayudase a sentarse. Hana llevó a Mako hacia un sillón y se colocó de cuclillas frente a ella.
—Respira hondo y mírame a los ojos —indició suavemente acariciándole las rodillas—: Necesito saber que pasó para poder ayudarte mejo, Mako.
—(Snif, snif)… Lo sé, Hana —afirmó intentando calmarse—: Es mi abuela.
—¿Está bien?, ¿Qué sucedió?
—No lo sé —confesó Mako—: Sólo me hizo prometerle que jamás renunciaría mis sueños —suspiró pesadamente—; ¿crees que se va a …?
—No lo sé Mako —interrumpió Hana—: Pero pase lo que pase me tendrás a tu lado, y cumpliremos con lo prometido a tu abuela.
Reizei se enjuagó las lágrimas y se acercó al rostro de Izusu para robarle un beso. Desde la noche anterior había descubierto que la suavidad de los labios de Hana y su dulce sabor eran un placer del que no quería privarse.
La joven Izusu respondió al beso y abrazo a Mako pegándola más a ella. Al separarse le dedicó una sonrisa y acarició su mejilla.
El resto del día lo pasaron entre informes médicos, entrenamientos de Sensha-dō y hablando un poco con la abuela de la joven Reizei.
Para el encuentro amistoso de Sensha-dō, sólo faltaba una semana. Y el Instituto Universitario Saunders daba por ganado el evento, al saber que las cosas no marchaban tan bien en los ánimos de las chicas de la Escuela Buque Ōarai.
Mas nadie contaba con que Yuri Izusu tomase en sus manos el asunto de la abuela de Mako.
La señora Izusu al enterarse de la correspondencia de sentimientos que se profesaban la joven Reizei y su hija, no dudó en informarse de la situación de la salud de la señora Reizei.
Al saber que la abuela de Mako no tenía un buen pronóstico en cuanto a cuántos años más de vida le quedaban y recibir la sugerencia de que estuviese en su casa al cuidado de una persona y una enfermera. No perdió tiempo en enviar a buscar las cosas de las Reizei y trasladarlas a la residencia Izusu.
Acomodó las cosas de Mako en una habitación contigua a la de Hana, y a su abuela le acondicionó un cuarto al lado del suyo.
Sí alguien cuidaría de la señora Reizei sería su sirviente de confianza, la enfermera y ella. No dejaría que Mako descuidase sus estudios, masa sabiendo que pensaba en ser doctora y a la vez estar con su hija.
Cuando tuvo todo listo, les comunicó las buenas nuevas a su hija y a la joven Reizei aconsejándoles que concentrasen sus esfuerzos en el amistoso, que lo demás lo tenía cubierto.
Recibió inmediatamente un abrazo de ambas jóvenes, que la llenó de felicidad y le hizo saber que no se había equivocado en su accionar.
Así las jóvenes Izusu y Reizei pudieron ocuparse de los entrenamientos, junto con el resto de las chicas, y llegar más confiadas al amistoso.
Faltando tan sólo tres días para el encuentro de Sensha-dō, las chicas de la Escuela Buque Ōarai estaban más animadas y se sentían más preparadas.
Sin embargo por pedido de Yukari guarbadan silencio sobre los avances hechos y el rumor de que sus problemas no habían sido resueltos seguía en el aire.
El plan de Akiyama era que el Instituto Saunders se sintiera confiado de cara al evento, descuidando algunas cosas por no creerlas necesarias.
Miho estaba conforme con esa estrategia mas había acordado que en el encuentro de Panzerwar darían una imagen de estar a la defensiva y que, al momento de que las chicas de Saunders desplegasen sus tanques, harían incursiones de guerrilla.
Siendo ataques relámpagos lo más certeros posibles para romper la formación, buscando desproteger el tanque insignia.
Con aquella idea en mente comenzaron a mejorar las incursiones de ataque relámpago. El equipo hippo mostró al disparar rápido, el equipo tortuga (antes manejado por las de tercer año) fue bueno en rapidez a la hora de replegarse.
Los equipos rabbit y pato-oso hormigero mejoraron en defensa. Asimismo los equipos león y Mallard agudizaron su puntería, mientras que el equipo anglerfish practicó como enviar señales que fuesen precisas pero difíciles de codificar por el enemigo.
Satisfechas con lo logrado, en los entrenamientos, decidieron acampar una asada. Compraron salchichas, carne de cerdo, arroz, curry, hamburguesas y bebidas.
Además las de tercero, (Anzu, Momo y Yuzu), prepararon el postre para agasajar por su duro trabajo a las demás. Y así el taiyaki fue una sensación.
Hubo risas, confidencias y besos entre Yukari y Miho. Pícaros roces entre Mako y Hana; y chismes actuales de la mano de Saori.
—Te digo que sí es cierto que Erwin tiene alguien que le gusta, pero no se anima a confesarlo —recalcó Saori.
—Bueno creo que ese es un asunto personal, ¿no creen? —mencionó Miho.
—Coincido con Miho-chan —aseveró Yukari—: No creo que sea algo en lo que debamos meternos.
—Pero, ¿no les da curiosidad? —interrogó Takebe evidenciando que no se daría por vencida.
—Saori-chan no deberías seguir insistiendo —aconsejó Hana viendo en dirección a Erwin—: Saberlo quizás trae más dolor que bonanza.
—Hana-chan tiene razón —apoyó Mako—: A veces es mejor no avivar el avispero.
Takebe a regañadientes aceptó no insistir más con aquel asunto y pasó a hablar de su novio con el recomenzaba sus salidas. En ese momento Hana se retiró en busca de una bebida, seguida de cerca por Mako.
—Es Yukari-chan ¿no? —preguntó de inmediato Reizei.
—Sí, creo que a Erwin le gusta Yukari-chan —Tomó su bebida—: Pero ha decidido no hacer anda, desde que sabe lo que siente por Miho.
—Espero eso no afecte el juego, Hana-chan.
—Sí, espero que los dioses estén de nuestro lado.
Al otro lado del campamento Caesar llamaba la atención de Erwin.
—Por favor deja de mirarla, te vas a delatar —Se le acercó al oído—: De hecho creo que Izusu y Reizei ya lo saben.
—Igual no voy a hacer nada, lo sabes bien Caesar —Dejó de mirar a Yukari—: Ella ama a Nishizumi y es correspondida, nada gano metiéndome en el medio.
—Mientras lo tengas claro en el combate.
—Obedeceré en todo a la comandante Nishizumi —apoyó su cabeza en el hombro de su amiga—; lo prometo.
La fiesta continuó tranquilamente y luego cada una se retiró a sus respectivas casas.
Yukari aquella noche decidió acompañar a Miho y ésta la invitó a quedarse.
—Ya es tarde Yukari-chan —La tomó de la mano—: Me sentiría mejor si te quedaras hoy.
—¿Segura?
—Sí —afirmó Miho—: Ven que te doy un pijama extra que tengo.
—Gracias.
Luego de cambiarse ambas compartieron cama y Miho no se privó de abrazar a Yukari, quien se acurrucó dejándose cuidar por su Lady Nishizumi.
—Es raro que ya no me llames Nishizumi-domo.
—¿Te incomoda que te diga Miho-chan? —preguntó preocupada Akiyama.
—Claro que no —Acarició el alborotado pelo de su novia—; sólo hacía notar la evolución de nuestros sentimientos.
—Tenía miedo de haberlo arruinado otra vez.
—¿Cómo cuando la buscaste a Erwin anques que a mí?
—¿Otra vez me lo reprocharás? —interrogó mirándola a los ojos.
—No, sólo bromeo —La besó en los labios—: Pero debes saber que no le eres indiferente.
—Creo que lo pude ver hoy —Se volvió a acurrucar—: Sin embargo sé que ella respetará lo que sentimos.
—Lo sé, no es igual a Kay —suspiró Miho.
—Le vamos a ganar, lo prometo —aseguró Yukari aferrándose a la cintura de Nishizumi.
Sonriendo ante la seguridad de su chica, Miho dejó que el sueño la venciera y procuró no soltar a Akiyama.
Entretanto en la residencia Izusu tocaban a la puerta de la habitación de Hana, quien estaba sobre su cama pero sin taparse.
—¿Sí?
—Perdón Hana-chan, soy yo Mako.
—Oh, adelante Mako-chan.
—Gracias —dijo Reizei al entrar—: No puedo dormir, espero no molestar.
—Tranquila, tampoco puedo dormir —Dejó su libro en la mesa de luz—: De hecho estaba leyendo para ver si me venía el sueño.
—¿Estás nerviosa también? —preguntó Mako subiendo a los pies de la cama.
—Sí, por el combate de Sensha-dō —Tomó la mano de Reizei—: ¿Y tú por qué estas nerviosa?
—Por el combate también —Entrelazó sus dedos con los de Hana—: No quiero fallarles a Yukari y Miho, pero con lo de mi abuela no sé qué tanto esté preparada.
—Lo haras bien, Mako-chan —La atrajo para envolverla en un abrazo—: Tienes un don innato para manejar el tanque.
—¿Como tú al disparar? —Apretó más fuerte el abrazo.
—Sí, pero que no te escuche mi madre.
—¿Aún no acepta el Sensha-dō? —interrogó Mako cerca del oído de Hana.
—Si lo aceptó —contestó Izusu controlando la sensación provocada por su novia—: Pero no es su tema favorito, ella prefiere prepararme para heredar el negocio familiar.
—¿Eso significa que tendrás que casarte Hana-chan? —cuestionó sintiendo un nudo en la garganta y empezando a temblar.
—Por un tiempo pensé que sí —confesó acomodando a Mako bajo las cobijas al verla temblar—: Pero en las últimas charlas que tuve con ella, me dejó claro que lo que le importa es que tenga un heredero.
—¿Si o si, hijo propio? —indagó curiosa.
—No, también puede ser adoptado —respondió Hana—: Mi madre se ha abierto mucho desde que sabe que me gustas.
—¿Sabe de nosotras? —Se sonrojó Mako.
—Sí, lo ha intuido y por eso ha querido ayudarte —Se metió también debajo de las sabanas—: Aunque temo que te exigirá que te recibas de doctora.
—¿Es su condición para que esté contigo?
—Sí, lo siento Mako-chan.
—No te preocupes, Hana-chan —Buscó sus labios y los besó—: Antes mi motivación era mi abuela pero no podré salvarla —Se aferró a la cintura de Izusu—; aun así deseo poder ayudar a otros y sí con eso también me gano el derecho de ir de tu mano, mejo todavía.
Hana no resistió tanta ternura y se abalanzó a besar apasionadamente a Mako, quien rápidamente respondió con la misma intensidad.
Y si no fuera por el mensaje de Saori, (que aconsejaba descansar bien para el encuentro con el Instituto Saunders), las manos traviesas de ambas hubiesen desatado un dulce y peligroso juego.
Algo acaloradas pero felices de ver que tan conectadas estaban, dejaron que el sueño viniera y las abrigara.
N/A:
1. El título de este capitulo hace referencia a un refrán, que significa que la vida es la mezcla entre algo malo y algo bueno.
