N/A:

1) Los personajes pertenecen a Reiko Yoshida (Estudios Actas).

2) La historia esta relatada en tercera persona y tratará de mantener las personalidades lo más fiel posible a como se ven en el anime, pero pueden variar un poco.

3) Si ven esta historia fuera de mi cuenta de FF o facebook por favor comuniquemelo, digamos No al plagio y apostemos siempre al original.

4) Cualquier sugerencia y/o crítica me la pueden hacer llegar por medio de un PM o un review.


A por la victoria:

Al fin el día del encuentro llegó y encontró a las chicas del Instituto Universitario Saunders motivadas pero demasiado confiadas.

Kay ya saboreaba su victoria y planeaba la cita que tendría con Miho.

—¿Todavía seguirás con esa apuesta? —inquirió Naomi.

—Por supuesto —contestó Kay—: Sé que voy a ganar y Miho deberá salir conmigo.

—¿Y no pensaste que puede estar saliendo con alguien más? —interrogó Alisa.

—¿Volviste a escuchar conversaciones? —Entró Megumi en la sala.

—Claro que no —Se defendió Alisa—: Pero sí no ha aceptado salir con Kay, debe ser por estar con alguien más y no me parece bueno que se la obligue a algo por una apuesta.

—Estoy con Alisa —señaló Naomi—: Aquello es algo violento, comandante.

—¡Bueno, basta! —ordenó Kay—: La apuesta ya se acordó y voy a ganarla.

—Sólo no olvide cumplir con su parte si pierde, comandante —recalcó Helmet sentándose al lado de Naomi.

Kay la miró de refilón e intentó hacerle frente para regañarla, mas Naomi detuvo su accionar.

—Será mejor que nos alistemos para el amistoso —aconsejó poniéndose entre Helmet y Kay—: Vamos Helmet, revisemos nuestros tanques antes de salir.

Helmet obedeció a Naomi y salió con ella a revisar los tanques.


La alarma sonó en la casa de la comandante Nishizumi, quien abrió lentamente los ojos contemplando luego a la chica que había dormido a su lado.

Aquella joven de cabello desordenado, que amaba el Shensha-dō y la admiraba tanto había revolucionado su vida completamente.

Era junto a las demás una motivación enorme para ser la comandante del equipo de Panzerwar.

Pero además cuando Yukari la veía podía sentir su admiración traducida en apoyo. No había idea loca, que a Miho se le ocurriese, que Akiyama no estuviese dispuesta a llevar a cabo y le diese sentido con alguna táctica militar que recordaba haber leído.

Aquello llenaba de calor a la comandante y le permitía dar siempre lo mejor de sí misma.

Y saber que ahora aquella chispa guardaba también amor hacía que Miho rebozase de felicidad. Por lo que se prometió a sí misma, dar todo para que Kay no arruinase lo que iba construyendo.

Mas tuvo que salir de sus pensamientos, puesto que Yukari se removía a su lado indicando que se había despertado.

—Buenos días, Yukari-chan —Miho besó sus labios.

—Nos días… Miho-Ch… —Devolvió algo adormilada y sin terminar las frases.

— (ja,ja,ja), Creo que aún es temprano para ti.

— Un poco nomas —Le robó un beso agregando—; pero nada que no quite un buen desayuno.

—Vale —Se fue enderezando en la cama—: Vamos a prepararnos algo rápido antes de ir al instituto.

Medio perezosa, Yukari se levantó y ayudó a Miho con el desayuno. Mientras lo degustaban repasaron la estrategia e hicieron unos ajustes por si se presentaba algún imprevisto.


Entre tanto en la residencia Izusu, la joven Reizei se despertaba extrañamente temprano y no se sentía tan débil como otras veces.

Sonrió al descubrir que su cambio se debía a la joven que la tenía abrazada protectoramente. Hana le había dado un motivo para empezar el día con todo.

Ya había cambiado un poco bastante al entrar en el equipo. Saori la había arrastrado con la promesa de créditos extras que le ayudaran a no reprobar el año.

Y su amistad con las demás chicas, incluso con las del comité de disciplina, la habían hecho ganar confianza en sí misma.

Sin embargo su cercanía con la joven Izusu la influenciaba más de lo que llegaba a admitir. Verla esperándola en la puerta del colegio, o que la buscase con Saori eran motivo suficiente para pintarle una sonrisa.

Sentir como Hana se amoldaba a su forma de conducir el tanque y seguir disparando certeramente, la emocionaban.

Compartir bentos, ayudarla con los arreglos florales, saber que la joven Izusu la entendía con solo mirarla. Contar con su apoyo para con lo de su abuela, eran cosas que no quería perder.

Por aquello y más quería compartir su día a día con Hana. Y sabiendo que para lograrlo debía seguir adelante con sus estudios y progresar, no remolonearía más en la cama sino que se levantaría lo más temprano que pudiese.

Dulcemente depositó un beso en los labios de su amiga, ahora novia, y acarició su mejilla.

—Bueno días, Mako-chan —Logró articular Hana abriendo los al sentir el beso.

—Buenos días, Hana-chan —No apartó su mano del rostro de su novia—: ¿No te incomodé al quedarme en tu pecho?

—No, para nada —respondió con una sonrisa—: De hecho ha sido la mejor noche que he tenido —Levantándose un poco—: Pero ¿tú has dormido bien?

—Sí —afirmó para luego inquirir—; ¿por qué lo preguntas Hana-chan?

—Porque se me hace raro que despiertes antes de que suene el despertador.

—Tenía muchas ganas de saber cómo te ves al dormir —confesó Mako haciendo sonrojar a Hana.

—(Je,je,je), Seguro que me veo terrible.

—Al contrario, te ves muy linda y tierna Hana-chan.

— Bueno, basta de sonrojarme —Se quejó en broma la joven Izusu tapándose la cara con la almohada—: Mejor vayamos a desayunar.

—Vale, pero primero… —indicó con sus dedos los labios.

Hana entendió el mensaje y se acercó para besarla tiernamente mientras la tomaba de la cintura.

Sí, efectivamente ambas habían encontrado un nuevo motivo para despertar entusiasmadas.


Saori fue la primera en llegar a la Escuela Buque Ōarai. Se despidió con un beso de Ichiro y le dijo que fuera con su familia a ver el amistoso, el cual se iba a transmitir en la televisión local.

Al rato llegaron Yukari y Miho de la mano, quienes se unieron a Saori detallándole algunos ajustes en la estrategia de combate.

Justo en aquel momento Hana y Mako iban llegando abrazadas de la cintura, abrazo que rompieron al incorporarse al grupo.

—Están saliendo ¿verdad? —preguntó Yukari entre curiosa y divertida.

—Sí, al igual que tú y Miho-chan —contestó Hana haciendo sonrojar a las aludidas.

—Me alegro por ustedes —felicitó Saori divertida y agregó—: Espero podamos salir de citas todos juntos.

—¿No incomodaremos a Sasaki? —cuestionó preocupada Miho.

—No, Miho-chan —negó—: Él está al tanto de ustedes y al igual que yo las apoya.

—¿Cuántos golpes le has dado para que entienda? —bromeó Mako, sorprendiendo a todas con su humor.

—Creo que más bien lo sobornó con comida —Siguió el juego Yukari.

—Muy graciosas —Se ofendió falsamente Takebe—: Vuelvan con el bullying nomas.

—Dile que gracias por su apoyo —Devolvió la seriedad Hana—: Y que si no le agobia tenernos en su cita contigo, que encantada iremos.

Saori sonrió y más relajadas volvieron a repasar la estrategia con los nuevos ajustes, para después pasar a presentársela a todas las demás.

—¿Entonces cubriremos la espalda de la bandera insignia? —preguntó Caesar.

—No —negó Nishizumi—; sólo estén atentas por si alguna incursión no tiene efecto y necesitamos apoyo.

—Además no se olviden del nuevo código para comunicarnos —Recordó Yukari—; con ello evitaremos que vuelvan a interceptar nuestras indicaciones.

—Perfecto —aseguró Erwin—: Igual aprendimos bien ese idioma en clases.

Todas rieron al recordar cuanto tiempo les llevó aprender francés, pero ahora les encontraban sentido a esas agotadoras sesiones de estudio.

Y así satisfechas con los preparativos, se dirigieron a los vestidores a ponerse su uniforme azul oscuro.


El instituto Saunders no tardó mucho en llegar con sus tanques al lugar del encuentro. El espíritu del grupo era el de ganador, pues Kay exudaba confianza y la contagiaba.

De verdad quería ganar la apuesta y demostrarle a Miho que podía ser un buen partido. Estaba al tanto que Nishizumi le gustaba alguien pero confiaba que en esa cita podría hacerla cambiar de parecer.

Sí, en retrospectiva Alisa y Helmet tenían razón ella no quería contemplar la posibilidad de que una chica se le escapase.

Igualmente iba a darlo todo y en el hipotético caso que perdiesen intentaría cumplir con su parte del trato.

—No va a dar el brazo a torcer ¿verdad? —Le preguntó Helmet a Naomi.

—Parece que no y eso me preocupa.

—¿Crees que no cumpla su parte si pierde? —inquirió mientras pasaba lista a los tanques.

—En parte —Buscó la mirada de Helmet—: Por otro lado, teniendo tanto en juego, temo que no sepa qué hacer si pierde.

—Entonces ganarás esto por ella, ¿verdad? —interrogó con tristeza.

—Jugaré a ganar porque así lo hago siempre —Tomó las manos de Helmet—: Pero no seré quien salve a Kay o se vuelva su paño de lágrimas.

—¿No es tu favorita entre todas? —Volvió la tristeza a sus ojos.

—A Kay la admiro como comandante —habó suavemente y, levantando el mentón de la ojiverde, agregó—: Pero es a ti, Helmet- chan, a quien quiero.

El silencio repentino entre ellas, puso nerviosa a Naomi. Ella no era buena con las emociones o las palabras referidas a ellos, incluso fue Alisa quien la había ayudado a reconocer su atracción por Helmet.

Últimamente habían compartido actividades respecto a su gusto por los misiles, se veían para entrenar y almorzaban juntas. Los ojos marrones de Naomi no dejaban de reflejarse en los verdes de Helmet pero no sabía por qué quería cuidarla y le molestaba que Kay le gritase.

Fue ahí donde Alisa le hizo ver que estaba interesada en su compañera. También podía ver que no le era indiferente a Helmet pero el actual silencio, la hacía dudar.

—¿Estás segura Naomi? —inquirió incrédula—: Puesto que puedes no sentir algo por la comandante, pero ¿no te traes algo con Alisa?

—¿Con Alisa? —Esa aseveración la tomó por sorpresa—: Ella sólo es una amiga.

—Y ¿por qué tonteas tanto con ella?

—Ah, eso —Abrazándola explicó—: Alisa siempre es efusiva, lo que a mí me falta a ella le sobra —Buscó el cuello de Helmet y le dio un beso—: Además ella buscaba que Kay la tomase en cuenta.

—¿Le gusta Kay? —sopeso para sí—; ¿por eso mencionó lo de Miho y deberse a alguien?

—Sí, exacto —contestó Naomi sin soltar a Helmet—: Ella misma no le hace caso a nadie por estar coladita con la comandante —Dejó otro beso en el cuello de Helmet—: Al igual que yo contigo.

—También esto coladita por ti —respondió por fin Helmet y, apretando el abrazo, agregó—: Te quiero Naomi-chan.

Iban a besarse pero la comandante se acercaba y cada una debió subir a su respectivo tanque.


Al toque de trompeta, los tanques de ambas escuelas estaban presente en el campo. El árbitro ultimaba detalles con las comandantes, mientras las demás chicas subían a los tanques.

Una vez decidió el espacio a ocupar por los escuadrones se dio por iniciado el encuentro. Siguiendo con el plan, la escuela femenina Ōarai se mantuvo en formación defensiva, replegándose, mientras el instituto Saunders avanzaba en modalidad de ataque.

Al llegar a un punto del campo, por orden de Kay, los tanques del instituto universitario comenzaron a disparar. Los equipos de la Escuela Buque, esquivaron el ataque exitosamente y lograron esconderse.

Desde su escondite empezaron el ataque relámpago. Siendo el equipo Hippo el primero en disparar, quienes dando en el blanco derribaron un tanque.

En un ataque en conjunto del equipo Tortuga y Mallard otro tanque cayó. Con ello el instituto Saunders se sorprendió pero ajustó su estrategia, siendo que Kay exigió se interceptara la comunicación del rival.

Aquello no le gustó a Naomi y Alisa dudaba en hacerlo, mas terminó obedeciendo. Sin embargo la comunicación estaba en otro idioma y no podían entenderlo.

Buscaron traducirlo pero terminaron dando la ubicación del transmisor que fue derribado por el equipo León.

Aquel episodio les dio una oportunidad a los equipos Pato-oso hormiguero y Rabbit, de derribar el tanque de Alisa aunque con la simultanea caída del primero.

En este punto Kay se sumía en el enojo, creía asegurada su victoria pero ya había perdido tres tanques.

No quería darse por vencida, estaba alterada y se sentía herida en su orgullo. Veía como su cita con Miho se le escapaba de las manos.

Así que no dudó en lanzarse tras la bandera insignia. Derribaría el tanque de Nishizumi y daría por terminado el encuentro.

Reagrupó las formaciones que quedaban y estableció la búsqueda del tanque insignia de la escuela-buque.

Sin embargo decidió que lo buscarían por separado, puesto que según ella así abarcarían más terreno. Además confianza que cualquiera de sus compañeras dispararía si encontraban el tanque insignia, dándole la victoria a su instituto.

La puntería de Saunders era indiscutible además llevaban más experiencia en los torneos. Y a pesar de haber perdido en su momento contra ellas, Kay no creía que aquello pudiese volver a ocurrir.

Nishizumi notó los movimientos del equipo americano y ajustó su estrategia. Les ordenó a los demás tanques cesar con las incursiones y pasar a defensa del tanque insignia, con la sumatoria de estar listos para dispararle a los tanques que atacasen, en especial el tanque insignia rival.

El equipo Anglerfish sabía que Kay iba a buscar ser la que los derribase. Sí bien confiaba en sus compañeras, no había dudas que la comandante americana gustaba de lucirse en los torneos.

Y poder ganarle a la persona con la que deseaba salir era algo de lo que iba a privarse. Hasta Helmet y Naomi sabía eso, y temían que fuese su perdición.

Por un rato estuvieron jugando al gato y al ratón, siendo que el tanque de Nishizumi sorteaba los avances del instituto universitario y los otros equipos lograban despistar al tanque de Kay.

Además la escuela-buque supo utilizar el paisaje a su favor camuflándose con el entorno. Empero llegando a un claro, Nishizumi se encontró cara a cara con Kay.

—Bien, es hora de acabar con esto —sentenció la rubia—: Solas tú y yo.

Miho sintió verdadero temor, sabía que todo se definiría en un tiro y la puntería de Kay era infalible. No quería perder porque sabía las consecuencias de esa opción; debería aceptar una cita con la comandante americana y era algo que no deseaba.

Yukari compartió una mirada con Nishizumi y luego le dictó que decir por celular a Saori. El mensaje iba a un equipo en particular que no dudó en salir al encuentro justo cuando Kay daba la orden de disparar.

Aquel disparo en vez de impactar en tanque insignia de la escuela buque, le daba al tanque del equipo Hippo.

—¡Ahora, Hana! —ordenó Miho.

Un disparo certero, antes de que Kay recargara, acabó el encuentro dejando afuera al instituto Universitario Saunders y coronando a la Escuela Buque Ōarai.

—No puede ser —Se lamentó Kay—: ¿Cómo es posible que pudiesen jugar así?

—El shensha-dō es nuestro deporte —afirmó Hana y, guiñándole un ojo a Mako, añadió—; y la amistad nuestra motivación.

Tanto Kay como Miho y Yukari cayeron en cuenta que sus amigas sabían de la apuesta y no dudaron en ganar el juego.

—Y ¿ustedes sólo kamikazes? —Le preguntó Kay al equipo Hippo.

—Fue una orden de nuestro comandante —dijo Caesar—; y un buen soldado siempre cumple las ordenes.

—Además por Yukari y Miho, todo siempre —afirmó Erwin con una sonrisa.

Antes de subirse a su tanque había oído parlotear a Alisa enojada con la apuesta que la comandante había hecho con Miho. La mencionada le escupió a Megumi que prefería jugar a perder que ver a Kay en una cita con Nishizumi.

Pensando que aquello traería dolor a Yukari, Erwin se había prometido darlo todo de sí para ganar y que la apuesta quedase sin efecto. Así que cuando recibió la orden de cubrir al equipo Anglerfish no dudó en ser kamikaze, (en vez de disparar al tanque como había dicho Saori), para desviar el disparo.

Aún sin saberlo todo, Yukari y Miho le agradecieron con una enorme sonrisa.

Kay estaba sorprendida y enojada. No quería admitir la derrota ni cumplir con su palabra pero sabía que no le quedaba de otra.

—¿Quién es? —soltó sólo por rabia.

—Yukari Akiyama —respondió Miho mirando a su novia.

Kay se quedó atónita ante aquella revelación e iba a comentar algo, más Naomi interrumpió.

—Debemos ir a la ceremonia de clausura del amistoso —Su rostro serio no admitía objeciones—: Los demás ya están ahí, faltan ustedes nada más.

El equipo Hippo y Anglerfish obedecieron de inmediato y se unieron a las demás chicas de su escuela.

La comandante americana dudaba de hacer acto de presencia en la ceremonia.

Pero al final cedió en su enojo, puesto que ante todo su instituto y sus amigas venían primero. Aceptó que no debía molestar más a Miho y se unió a la celebración del triunfo de Ōarai.

—Bien jugado, Nishizumi —admitió mientras alzaba su vaso en el banquete—: Me honra haber perdido con tan buenas jugadoras.

—Gracias, Kay —agredeció—: También es una honra para nosotras enfrentar tan preparado instituto.

Una sonrisa cómplice de todos los presentes y se continuó con las risas, la comida y las anécdotas de las de tercero que se sumaron al festejo.

Algunos familiares como los de Yukari y Hana también estaban presentes. Y a última hora Maho, (la hermana de Miho), se sumó en representación de la familia Nishizumi junto con su segunda al mando Erika.

—Lo has hecho bien, Miho —expresó la hermana mayor haciendo el saludo militar.

—Danke, Maho —Devolvió el saludó la comandante de la escuela buque.

Erika se limitó a sonreír de lado y unirse al banquete, aún no quería admitir que Miho sabía hacer las cosas.

Los padres de Yukari no evitaron abrazar a Miho y decirle que la veían como una hija. Los Akiyama pensaron que su hija siempre estaría sola, pero ahora no sólo tenía amigas sino también novia.

Tanto Miho como Yukari se sonrojaron a más no poder, dándose cuenta que la última parte del combate (o más bien finalización) también había salido en la televisión. Y todos los presentes no pudieron evitar reír ante la reacción de ellas dos.


Aquel momento fue aprovechado por la mamá de Hana para lleva a ésta y a la joven Reizei aparte para charlar.

—¿Pasó algo mamá?

—No Hana, tranquila —indicó Yuri—: Sólo quiero hablar con ustedes.

—¿Qué desea hablar señora Izusu? —inquirió en voz baja Mako.

—Sé que están saliendo igual que sus dos amigas —explicó—: Y me gustaría decirles algo.

—Sí vas a oponerte…

—Déjame hablar Hana —rogó la señora Izusu.

—Hana-chan, escuchemos —Tocó la mano de su novia para que relajase la postura defensiva que había adoptado.

La joven Izusu se relajó ante el roce de Mako y tomándola de la mano se dispuso a oír a su madre.

—No voy a negar que me sorprenden tus gustos, Hana —Hizo una pausa para observar aquel agarre firme y a la vez tierno—: Pero con tu padre acordamos apoyarte en todo aquello que te hiciese feliz y eso va tanto con el Shensha-dō como con la persona que ames.

Las chicas no podían salir del asombro ante aquellas palabras pero sabían que no había terminado.

—Sin embargo hay cosas que necesito que hagan —Las miró fijo pero transmitiendo calma—: Uno no deben desatender sus estudios, sobre todo tú Mako; pase lo que pase seguirás adelante con tus metas.

La joven Reizei asintió.

—Lo haré señora Izusu, puesto que quiero ser digna de estar en la vida de Hana-chan.

—Me agrada escuchar eso —indicó Yuri—: Segundo no me llames señora Izusu, eres de la familia ahora así que dime mamá Yuri —Miró luego a su hija—: Tercero aún el negocio familiar son los arreglos florales, así que no descuides es. Usa tu estilo pero no dejes el negocio.

—No lo dejaré, lo prometo mamá.

—Ah y por favor, recuerden adoptar en su momento —Las chicas abrieron grande los ojos—: ¿Qué?, quiero nietos y herederos de la familia Izusu y su negocio.

—Pero… es muy pronto para eso, mamá —Se quejó Hana.

—Lo sé por eso dije en su momento.

Hana iba a protestar por segunda vez pero Mako se le adelantó, dejándola aún más sorprendida.

—Sí la vida me permite seguir al lado de su hija no dude que tendremos hijos, mamá Yuri.

—Perfecto —Yuri las abrazó satisfecha de la charla.

La joven Izusu respondió al abrazo sin salir de su asombro.


Una vez la señora Izusu se unió a los otros, Hana llevó un poco más lejos a su novia.

—¿Lo último lo dijiste en serio, Mako-chan?

—Claro que sí, Hana-chan.

—Entonces, ¿quieres construir una familia conmigo?

—No sé qué nos depare el futuro —habló levantando la mirada al cielo nocturno—: Pero si seguimos juntas cuando adultas, me encantaría formar una familia contigo.

—¿Tanto me amas? —preguntó insegura Hana.

—¿Todavía lo dudas? —retrucó Mako con una sonrisa.

—Pues sí, generalmente las cosas no salen como quiero sino como me dicen que debe ser —Se lamentó apartando la mirada.

—Ya no más de eso, Hana-chan —Atrajo para sí, con su mano, el rostro de su novia—: Con nosotras no hay deber, no hay necesidad de máscaras. Solo importa ser nosotras mismas.

Aquellas palabras pudieron con todas las barreras de la joven Izusu, que no dudó en abalanzarse sobre Mako para besarla con urgencia. Misma urgencia que encontró en la respuesta de la joven Reizei.

Tal fue la intensidad de aquel beso, que sus manos se volvieron traviesas y atrevidas. Sólo la risa lejana, pero fuerte, de las mayores las devolvió a la realidad.

—Será… mejor que… nos detengamos acá —Logró decir Hana con la respiración entrecortada.

—Sí… tienes razón —apoyó Mako también controlando la respiración—: Es preferible seguir más tarde, estando solas.

Ambas sonriendo a sabiendas que no querían escapar de la pasión que sentían, mas por el momento se arreglaron los uniformes y volvieron con sus compañeras.


La fiesta estaba animada y continuó aun cuando el Instituto Universitario Saunders tomó el avión de regreso a su escuela.

Sin embargo Miho empezó a decaer en ánimo, contrastando con el espíritu que se respiraba a su alrededor.

Rápidamente Yukari se dio cuenta de aquello, también Maho pero la primera se adelantó tomando a Nishizumi de la mano y llevándola a parte.

—¿Te sientes bien, Miho-chan? —Acarició la mejilla de la comandante.

—Sí, Yukari-chan —contestó la castaña—: Es sólo que lo nuestro salió público en la televisión.

—Supongo que lo querías mantener en secreto ¿verdad? —lamentó.

—No es cuestión de mantenerlo en secreto, Yukari-chan —Buscó la mirada de su novia—: Simplemente quería que la gente cercana lo supiera de nosotras, para aminorar el efecto de la noticia.

—Y ¿es importante cómo lo toman los otros? —inquirió dolida—: ¿Acaso no es suficiente con que nosotras estemos seguras de lo que sentimos?

Miho sintió que se le partía el alma, al escuchar a su novia con la voz quebrada. Sin pensarlo buscó sus labios y le trasmitió todo lo que sentía.

Deseaba sacarle la sensación de que a ella no le importaba la relación que tenían. Podía tener miedo de cómo irían las cosas, del futuro incierto, pero estaba segura de lo que sentía.

Ella amaba a Yukari, se sentía en casa estando a su lado y deseaba descubrir qué más podrían experimentar juntas.

—Estoy muy segura de nosotras —Acarició la mejilla de su novia—; y tienes toda la razón, no importa cómo lo toman los otros.

—¿Hablas en serio?

—Totalmente en serio —Sonrió con ternura—: Eres la chica con la que salgo, a quien amo y con quiero estar —Le robo un beso—: Y con quien deseo explorarlo todo.

—¿Qué quieres decir?

—Mmm… te lo explicaré más tarde —Le dedicó una sonrisa pícara—: Ahora vayamos con las demás.

Yukari desordenó más su pelo, dado que no entendía lo que había querido decir Miho.

Aunque acercándose al grupo, una idea sobre lo que podría ser le golpeó la mente haciéndola sonrojar por completo. Sobre todo cuando escuchó la risa de su novia ante cada una de sus reacciones.

Sí, la idea era la correcta y los nervios sólo aumentaron.

De pronto entre cuatro de las integrantes del equipo Anglerfish reinaba complicidad, curiosidad y sentimientos que salían del blindado corazón.

Como todo había incertidumbre, miedo y torpeza pero sabían que juntas podían con lo que viniese.

Y conociéndolas, muchas más aventuras esperaban a la vuelta de la esquina.

Fin