CAPITULO 20: CAMINO SIN RETORNO, PARTE 1
No pasó demasiado tiempo para que también fueran por él…
Boruto había escuchado que arrestaron a Kakashi-sensei días atrás. Y por supuesto a una docena de integrantes secretos de Raíz, entre los muchos que cayeron bajo sospecha. La investigación parecía estar dando palos de ciego, y que tío Sai estuviera entre los que "arrestaban", garantizaba que las acusaciones de traición no tendrían pruebas o fundamentos para llevar juicios serios a su final. ¿Acaso Boruto quedaría fuera de las detenciones? Le parecía poco probable aun anulando las sospechas activas de Shikamaru previamente. Aunque cabía tener alguna esperanza de no ensuciar su reputación frente al pueblo aún más.
Sin embargo, cierto mediodía que Boruto regresaba de entrenarse en los bosques, se encontró de frente con 4 cazadores especiales del ANBU, esperándolo en la puerta de su departamento. Sai y Shikamaru encabezaban ese grupo. Y Boruto se dio cuenta como todos los que lo estaban esperando, tenían una extraña tensión en sus cuerpos. Tal como sucede ante una misión muy peligrosa.
-Boruto-kun….-dijo Sai sonriendo falsamente- hemos venido a ponerte bajo custodia.
Hubo un silencio incomodo, y como nadie se movía ni gesticulaba nada, Shikamaru decidió aclarar:
-Son órdenes del séptimo Hokage.
Bolt no hizo nada. El viento era suave, y el sol brillante. No cruzaban demasiadas personas por esa calle lateral de la aldea. Había tenido una mañana buena. Se levantó temprano como otros días, y estuvo tratando de volver a las extenuantes rutinas de ejercicios. Se había vuelto fuerte, y eso entre las obvias ventajas, tenía el defecto de mantenerlo con mucha energía física acumulada en cuanto no se dedicaba a entrenar diariamente. Por ello, aun cuando los ANBU se acercaron y le colocaron los grilletes en ambas muñecas, Bolt entendía que todos los que habían venido a "arrestarlo"; estaban contando con ciertos reparos ante el menor movimiento que el joven tuviera.
No se resistió, ni siquiera estaba en su mente hacerlo.
Boruto Uzumaki caminaba escoltado por ese equipo, y su mente bullía en medio de ideas nada positivas. Le dolía mucho la situación. Kakashi-sensei no le había dicho nada del plan para desactivar a la Raíz, solo le dio una simple misión que cuando llegara el momento, Boruto tendría que cumplir. La organización Raíz según Kakashi-sensei, "había llegado a la meta general esperada desde el momento de su concepción". Era todo lo que le dijo sobre su decisión. Pero fuera cual fuera el plan, era claro que tío Sai era quien lo estaba llevando a cabo. Por ese motivo se lo veía formar parte de los carceleros, en lugar de ocupar una celda como el resto de los miembros de Raíz sospechados.
-Tienes que mantener la calma Bolt-kun….-le dijo Sai mientras caminaban por las calles hacia los cuarteles de interrogatorios- Estos movimientos son solo rutina.
El Equipo ANBU que trabajaba en la tarea, rodeaban a Shikamaru, Sai y Bolt esperando cualquier tipo de reacción por parte del muchacho. Su trabajo era estar alerta, los rumores de que ese chico se había cargado a nada menos que Sasuke Uchiha, lo hacían digno de respeto. No se podían descuidar, después de todo era el hijo del séptimo Hokage.
Pero el trayecto fue tranquilo y sin sobresaltos. Los grilletes en las muñecas de Bolt, no fueron necesarios. El muchacho no parecía tener su espíritu de pelea activo. Más bien parecía, que no le importaba en lo más mínimo adonde o con que intenciones lo estaban llevando. No era confianza, tampoco se trataba de soberbia. Era simplemente entregada y pura depresión. Se lo veía decepcionado, o tal vez derrotado.
20 minutos después, Boruto ingresó a una celda donde esperaría su propio interrogatorio. Le quitaron los grilletes y le pegaron al cuerpo sellos inhibidores para prevenir que intente escapar. La habitación además, era especial. Sellada y reforzada. Pero contra la fuerza física de Shinobi como el Uzumaki, tal vez no fuese suficiente. De ahí que debían reforzar la seguridad con sellos sobre el detenido. Shikamaru no hacia preguntas a Bolt, tampoco se lo notaba desconfiado o intrigado. Aunque el rubio no le importara demasiado, era claro que Ino Yamanaka le había lavado el cerebro con eficacia.
-Voy a la oficina de tu padre….-le dijo Shikamaru neutralmente- ¿tienes algún mensaje para él?
Entonces, Bolt elevó la vista y sonriendo débilmente con ironía le respondió:
-Dígale a mi padre que si llega a necesitarme….-hizo una pausa para puntualizar más su concepto- estoy aquí, y sigo a sus órdenes a pesar de todo.
Luego se fue a una esquina del cuarto, y se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo. Cruzó las piernas y cerró los ojos. No parecía tener más para decir, ni tampoco ganas de hacerlo. Se lo veía deprimido y decepcionado. Tal vez no se esperaba que su padre diera órdenes para arrestarlo nuevamente. No desde quedó absuelto del asunto de Kiba Inuzuka. Ese fue el pensamiento de Shikamaru Nara, mientras se iba con Sai y los ANBU a realizar el siguiente arresto de la lista.
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Para Naruto no era fácil el momento que estaba viviendo…
Hace años, el trabajo parecía ser su lado más bueno, mientras que la familia era la parte más complicada de llevar. Sus problemas maritales con Hinata, y la rebeldía de su hijo mayor eran asuntos difíciles de sobrellevar. Sin embargo, Naruto disfrutaba mucho estar con su círculo familiar. Cuando cenaban todos e incluso cuando Sasuke y Sakura junto Sarada se unían a esos fines de semanas felices. Todo parecía claro y limpio. Ser el Hokage, apuntar a las reuniones de líderes entre países para buscar un sistema ninja menos belicoso y más cooperativo. Tenía amistades fuertes, y la disposición de los nuevos líderes a cambiar. Había enemigos claro está, los disidentes de otros países y los feudales por ejemplo. Pero cada vez se avanzaba más en la paz mundial, a pesar de ciertos eventos aleatorios que a veces surgían. No obstante, Naruto recibía de sus consejeros y amigos más cercanos como Gaara, las sospechas de que ciertos elementos de las villas "aliadas", no deseaban realmente la paz definitiva tanto como el Hokage creía interpretar.
De pronto, todo comenzó a cambiar para el Hokage….
Tratos ocultos en Konoha, donde al parecer muchos pasaban de lado el liderazgo de Naruto. La muerte de Kiba Inuzuka, que no era precisamente un inocente Shinobi, pero tampoco se podía aplaudir a su asesino por ello. Las sospechas de Shikamaru sobre la vuelta de un grupo siniestro como era la antigua Raíz. Además, enterarse que sus dos hijos tenían un tipo de Doujutsu secreto que daba un salto de calidad al ya mítico Byakugan.
El mundo que parecía tan claro para Naruto, comenzó a dar vueltas como en las fauces de un remolino furioso.
Bolt en peligro de muerte, también Himawari por causa de los Hyuuga. Hanabi primero siendo un fastidio en el consejo de clanes, y actualmente una putita caliente que se la pasaba acosándolo en las noches del cuarto Uzumaki. Boruto sorprendiéndolo, haciendo lo que Naruto nunca pensaba que podía suceder en la vida. Seduciendo y follandose a Sakura Haruno. Complaciéndola, dominándola, sometiéndola o simplemente aprovechándose de ella. ¿Realmente importaba? Naruto todavía no podía creer que su hijo hubiera logrado tanto.
Seducir y conquistar a Sakura Haruno. Y tiempo después, combatir y derrotar a Sasuke Uchiha.
Era como si las ambiciones y los sueños de la juventud en Naruto Uzumaki, se hubiesen traspasado por sangre a su hijo Boruto. Como si el tiempo girara en un eje, pero cada vez desgastándose más y más por el paso repetitivo de las circunstancias. Sasuke había sido asesinado, y aunque la mano de Naruto fuera el ejecutor final, era claro que todo fue impulsado por un plan del joven Boruto.
Con su hijo, tal vez uno de los seres que más amaba Naruto en la vida, tenía una serie de sentimientos contradictorio. Cuestiones del corazón que hacían dudar al padre, del futuro próximo en su hijo. Lo quería es cierto, y pensaba siempre en su seguridad. Todavía tenía la esperanza que Bolt eligiera a Sarada Uchiha para compartir su vida. Porque Naruto entendía que esa niña había sufrido mucho la carga de su apellido y solo estaría totalmente protegida si lograba vincularse a la familia del Hokage. Naruto quería que su hijo fuera sincero y leal. No podía verlo como actualmente se comportaba. No podía verlo convertido en una versión más parecida a la historia negra de Sasuke. Que vinculado al niño iracundo, caprichoso y trasparente; pero esencialmente bueno que era en la infancia. Era como si Boruto Uzumaki, hubiese logrado conjugar lo peor de las actitudes en Naruto y Sasuke en la juventud. Eso lo hacía inestable y peligroso.
¿Estuvo mal no haberlo entrenado personalmente desde niño?
La razón de no haber entrenado a sus hijos era clara en el corazón del Hokage. Naruto no había querido entrenar a sus hijos apropósito. De hecho, no quiso que fueran ninja. Desgastó todo su tiempo, y gran parte del vínculo con sus amados hijos para tratar de lograr la paz en el mundo que quitara de todo peligro a su familia. No podía olvidar su cruel pasado personal. Donde tanto su padre como su madre murieron el mismo día de su nacimiento, sin siquiera poder conocerlos en persona.
¿Acaso estuvo realmente mal el no haber entrenado a sus hijos?
No tuvo más tiempo para lamentarse o reflexionar. Tenía que tomar algún tipo de acción en lo revelado sobre la organización clandestina. Había hombres y mujeres detenidos, allanamientos y requisas por toda la aldea. Alguna definición tenía que suceder. Naruto no podía correr el riesgo de presentarse frente a los demás Kage, con la carga de ser un líder con autoridad puesta en duda. Un Hokage que no tenía ni siquiera el poder de controlar el espionaje en su aldea.
Eso jamás podía surgir de parte de un embajador de la paz.
La reunión del consejo de clanes estaba a punto de comenzar. Llegaron algunos líderes, todos amigos y compañeros en tiempos del Gennin. También los más antiguos ninjas que aun conservaban la cabeza en sus familias. Gente que confiaba en su Hokage, pero que no veía traición en tratar los asuntos secretos entre familias en un carácter más oculto y personal. Era una costumbre antigua, todos los Hokage la habían sabido respetar, y Naruto debía aprender a hacerlo también. Cambiarla seria tal vez, para siguientes generaciones en medio del periodo de paz. O al menos ese era el pensamiento de gente como Tsume Inuzuka por ejemplo.
Finalmente, llegaron los consejeros ancianos. Naruto casi nunca los veía por la torre Hokage, ya que estaban poco interesados en seguir metidos en política, a diferencia de cómo lo estuvieron Utatane Koharu y Mitokado Homura hace años. Pero aun así, para Naruto era agradable volver a verla a ella. Ya que entre los consejeros ancianos, estaba Tsunade Senju.
-Siéntate a mi lado Oba-chan…-le dijo sonriendo el rubio y la mujer le devolvió el gesto- necesito que escuches y me des consejo. Este asunto es un gran problema para mí.
-Se necesita valor y sabiduría para pedir consejos desde tu puesto –respondió la mujer calmadamente- parece que no me equivoque en confiar, que algún día serias Hokage. Te has vuelto sabio.
Los líderes se ubicaron en sus asientos. También Hanabi y demás integrantes de la comitiva. Ella se comportaba completamente normal en público. No se la veía sumisa ni esquiva. Una actitud muy diferente cuando visitaba la casa Uzumaki en los últimos meses. Pero no era tiempo de pensar en ese asunto. El Hokage tenía que atender primero lo primero, luego sería tiempo de ver lo que sucedería con ese niño que crecía en el vientre de su cuñada. Entonces Naruto comenzó a describir la información que tenia de la división de interrogatorios, y dio la palabra a Shikamaru del clan Nara para que informara sobre lo descubierto en el escuadrón de Criptología
-Nuestra mejor descifradora Shiho Kazahara, ha analizado las 214 carpetas encontradas en la residencia del principal sospechoso de liderar la organización oculta en Konoha.
Todos sabían que Hatake Kakashi había sido acusado por ello, así que no hacía falta ni nombrarlo. Incluso los líderes secretamente estuvieron buscando en el interior de sus propias familias, si las antiguas conexiones de la vieja Raíz aún seguían activas. Nadie quería quedar enfrentado al séptimo Hokage. Nadie quería quedar desprestigiado por la horrenda reputación del grupo que supo liderar Danzou Shimura.
-En el exterior de cada archivo previamente cerrado se pueden leer 200 nombres propios, 10 nombres de territorios aleatorios importantes. Y 4 sobre lugares que no aparecen en los mapas conocidos. Esas mencionadas 4 carpetas están frente a ustedes, -señalo Shikamaru mientras todos observaban una mesa en el centro con los documentos, más una quinta con el nombre del Hokage en su cubierta. Esto señores, es claro indicativo de espionaje.
Naruto tomó la palabra interrumpiendo el informe. Algunas cosas habían escuchado en la previa y quería aclaración a viva voz para que todos los demás líderes también lo supieran.
-Tengo entendido que cada carpeta tenía un sello que protegía su contenido Shikamaru. –Señaló neutralmente- ¿pudieron los Shinobi de Criptología descifrar como abrirlo? ¿Qué ha pasado con las restantes carpetas con información?
-Lamentablemente, el sello que protegía cada carpeta de archivo no es conocido por nuestros expertos. Pero debo aclarar que tampoco fue un impedimento para abrir cada carpeta y revisar su contenido.
-¿Un sello que no necesita ser vulnerado? –Consultó Chouji confundido- ¿Y para qué sirve dicho sello si se puede abrir el archivo libremente?
-Temo que es más complicado que eso –añadió Shikamaru calmo.
-¿Entonces que ha encontrado Nara-san en el interior de esos archivos? –Interrumpió curiosa Tsume- me resulta bastante complicado pensar en Kakashi como un traidor. Fue Hokage y su conducta tanto antes como después fue intachable. ¿Qué información tenían los archivos sobre todo el cuento de Raíz?
-Nada…absolutamente nada –respondió Shikamaru.
-¿Cómo que…. "nada"? –Preguntó Ino que hasta el momento se había sentido inquieta por su propia situación personal- ¿Nada sobre Raíz? ¿O nada de nada?
-Cuando digo que no encontramos nada, -aclaró Shikamaru algo incómodo- me refiero a más de 200 archivos con puros papeles en blanco. Nada adentro de las carpetas, hojas y hojas en limpio. Sin marcas, sin rastros de escritura. Lo único que pudimos detectar en ellas, es signos inequívocos de chakra.
Naruto se puso de pie. Desde adentro le surgía la tremenda frustración que no podía contener por más esfuerzo y experiencia que tuviese a cuestas. Dijo lo que todos pensaban en ese momento. Lo dijo con una voz fuerte y cargada de frustración:
-¿COMO QUE NADA? ¿COMO PUEDEN SER 214 CARPETAS EN BLANCO? ¿QUA HAY DE LOS NOMBRES AFUERA DE LA CUBIERTA? ¿TAMBIEN DESAPARECIERON POR ARTE DE MAGIA? ¿POR QUE RAZON SELLAR CARPETAS LLENAS DE PAPEL EN BLANCO?
Shikamaru no pareció especialmente impactado por el reclamo. Miró con su típica expresión de aburrimiento, y abriendo una pequeña libreta en sus manos, revisó de hoja en hoja como si buscara el detalle clave de una disertación. A continuación de pensar y leer en silencio algunos segundos, levantó la vista y respondió calmadamente:
-Luego de abrir algunas carpetas y encontrarnos con nada, el cuerpo de Criptología comenzó a tomar en serio el asunto del sello. Si bien su función no parecía ser bloquear el acceso al interior, era evidente que al abrir dichos archivos se activaba. Shiho no conoce un sello que actue de esta forma, pero tiene la teoría que la verdadera seguridad de ese sello, es borrar la información del interior en tanto sea abierto imprudentemente.
-¿Dices que el sello elimina la información del interior si no es abierto correctamente?
-En efecto…-dijo Shikamaru ante la consulta de Tsunade, y luego pudo notar que la mujer había pensado en algo sobre el asunto por su gesto- ¿Tsunade-sama conoce el tipo de sello?
Todos miraron a la quinta Hokage. Ella parecía aturdida en su pensamiento. Era evidente que trataba de rescatar de la memoria el punto en cuestión.
-No estoy segura al completo…-anunció la mujer pausadamente- pero creo recordar que mi ex-compañero de equipo Orochimaru, portaba un diseño de sello que tenía ese efecto. En su momento Sarutobi-sensei le pidió que entregara el secreto a Konoha, un sello que protegiera información clave, borrándola en el proceso, seria invaluable para misiones de mensajes. Es el cifrado perfecto, inviolable. Pero Orochimaru en esos tiempos, desertó de la aldea. Creí que nunca volvería a ver ese sello en mi vida.
-Es un diseño complicado ciertamente….-dijo otro de los ancianos consejeros que pertenecía al clan Sarutobi, mientras revisaba algunos ejemplos del sello dibujados en los informes que tenía cada integrante de la junta en sus manos- ¿Cuántos trigramas combinados? ¿Ocho, nueve? Mucho trabajo debió llevarle a quien lo ha creado. ¿Era el Sannin Orochimaru un experto de esta magnitud? Según recuerdo, solo un clan tenía tanta capacidad con estas técnicas. El antiguo clan del remolino.
Todos sabían que se refería a los Uzumaki. Era también conocido el rumor que involucró a Danzou, Orochimaru y la antigua raíz, con los eventos que llevaron a la destrucción de esa aldea aliada. Mucha sangre había corrido por el secreto de los sellos Uzumaki, y la capacidad de sus usuarios para contener a las criaturas compuestas por chakra. No había mejor ejemplo que el actual Hokage para describir eso.
-¿La información no puede recuperarse? –Consultó Ino anticipando las preguntas mentales de varios- ¿O acaso el sello borra definitivamente la información?
-No tenemos especificaciones al respecto, -añadió Shikamaru- no conocemos la composición interna del sello y es obvio que en este punto estamos sin salida. Puedo razonar que es posible recuperar la información. El sello en la cubierta se presenta de color negro, cuando su origen era de rojo. Tengo la teoría que así como absorbió la tinta del interior, puede devolverla si se le aplica el contrasello requerido. Aun así, si acaso mi idea es la versión correcta, no tenemos forma de saber la combinación correcta, sin conocer cómo se implanta el cifrado original.
-¿Que han obtenido de los interrogatorios? –Preguntó Naruto molesto- ¿Qué ha dicho Kakashi?
-Ha declarado que nunca ha ingresado a ese cuarto de su casa –Señaló Shikamaru lacónico- no sabe cómo las carpetas llegaron ahí. Piensa que pudieron estar desde el anterior dueño. O tal vez alguien las puede haber dejado ahí para inculparlo de algo. Y como ningún archivo tiene su nombre escrito, básicamente no tenemos nada en su contra.
-¿Qué quieres decir con eso? –consultó Chouji sin poder seguir la línea demasiado.
-Que aunque podamos presumir que existe un grupo de ninjas organizados clandestinamente a espaldas del Hokage. –Señaló Shikamaru revisando nuevamente su libreta- No tenemos pruebas físicas que vinculen a nadie realizando ninguna misión, tanto dentro como fuera de Konoha. No hay denuncia de otras aldeas, reclamos del feudal o del ejército regular de las ciudades sobre actividades ilegales. Si Raíz se ha reactivado, no ha utilizado ni sus viejos contactos, ni los viejos cuarteles y almacenes donde solía funcionar. No tenemos nada que nos indique claramente una reunión de dos o más Shinobi, en complicidad de realizar acciones ilegales.
-¿Qué hay de los nombres en las carpetas? –Dijo Naruto ofuscado- ¿Eso no significa nada? ¿Acaso no podemos tener algún registro de algunas misiones donde estuvieran juntos? ¿No han sacado nada de los interrogatorios?
Ibiki Morino ha utilizado la información que tenemos sobre presuntos movimientos de Raíz. Pero ningún ninja arrestado parece conocer de lo que hablamos. Además, no se hablan entre ellos ni parece afectarles lo que le ocurre a otro. Los Yamanaka han enviado a sus mejores penetradores de Psiquis. Pero no existe resistencia alguna por parte de los interrogados.
-¿Resistencia? –indicó Tsunade y luego miró a Ino que debía saber mucho más del tema.
-Usualmente tenemos que penetrar en la mente, forzándola. –Argumentó Ino ligeramente- un buen indicativo de culpabilidad, sería que quienes son sometidos a esos jutsu, intenten resistirse. Eso levanta ciertas barreras mentales y lleva tiempo romperlas. Pero nos daría la pista de algún asunto turbio ocurriendo. En general, la mente tiende a proteger los secretos más valiosos.
-Nada de eso ha ocurrido... –Apuntó Shikamaru- los Shinobi Yamanaka fueron altamente recomendados por la líder de su clan aquí presente. Sus antecedentes son impecables, nunca fallan en un trabajo. Y han revisado sin encontrar nada. Todo lo que sacaron de las mentes escrutadas, es el conocimiento común de la vieja Raíz. Pero no hay nada de nuevas actividades desde la muerte de Danzou a manos de Uchiha Sasuke. Cuando el viejo grupo comenzó a disolverse.
Hubo un minuto de silencio. Naruto se sentía frustrado, confundido y estafado. No había prueba física ni mental de la existencia de Raíz. Ni siquiera Shikamaru seguía con la teoría propia sobre su existencia. Simplemente estaba analizando sobre lo que tenía actualmente, y no era mucho. En realidad no era nada. Solo muchos archivos protegidos magistralmente, que no enseñaban nada. Pero Shikamaru era eficiente en su trabajo, y siempre tenía una carta bajo la manga.
-Por ahora no tenemos nada…-dijo sin dudas- pero aún tenemos una oportunidad. Resulta que no hemos abierto todas las carpetas. Cuando entendimos cómo funcionaba el sello, dejamos las más importantes cerradas por prevención. Creemos que todavía podríamos encontrar una manera de obtener esa información.
-¿Cómo lo harías? –Consultó Tsunade interesada- ese sello según recuerdo era inviolable. No se puede romper por la fuerza. Solo abrirse para quien lo sepa hacer.
-El ANBU conducido por Sai, ha puesto bajo arresto a muchos sospechosos. –Proseguía Shikamaru- pero puede que no todos sean parte activa de esa organización. Hemos concentrado la sospecha sobre los más importantes. Pero tal vez algunos de ellos puedan ayudarnos.
-¿Por ejemplo quién? –preguntó algún líder
-Uzumaki Boruto….-añadió Shikamaru- esta arrestado y sospechado de ser parte de esto. Pero una buena forma de comprobarlo, sería ponerlo bajo la elección de ayudar o entorpecerlo todo. Tenemos 4 carpetas con su nombre sin abrir. Mas la que tiene el nombre del Hokage. Si tengo razón, él puede conocer la manera de abrirlas. Los nombres tal vez refieran a eso. O por lo menos comprobar frente a frente si acaso oculta algo.
La idea ganó la mente de todos, y luego de algunos minutos de debate donde Naruto se mantuvo en silencio, quedaron convencidos que debían traer al joven Uzumaki ante ellos. Si acaso colaboraba abriendo los archivos, podían considerar ser compasivos. Era necesario saber que tenían adentro. En pocas semanas había una nueva reunión de los Kage, esta vez en el país del viento. Y Naruto no podía ir a ese encuentro temiendo que algunos de sus ninjas actuaran a sus espaldas para arruinar la paz. Algo debían hacer. No podían quedarse de brazos cruzados.
Ino mientras tanto, trataba de fingir estar tranquila. Pero comenzó a preocuparle esta nueva idea. Había recibido un mensaje días atrás, con su código y nombre clave para trabajar en raíz. Luego de eso, la misión de designar a los 5 familiares indicados para esa tarea. No existía otra indicación para ella, pero le parecía obvio que aquellos ninjas también pertenecían a la raíz en otro nivel. Así que los rastreos mentales quedarían en nada. ¿Y ahora iban por la parte de los archivos? ¿Acaso todo era parte del plan? Shikamaru parecía haber sacado esta última idea del momento. ¿Estaría Bolt preparado para ello?
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Sarada Uchiha se sentía atrapada…
Comenzaba a sentirse nerviosa, acalorada, fuera de los cabales. Los días trascurrían y su arruinada oportunidad de asesinar a Ino Yamanaka la frustraba más y más. El asunto era aún más grave, cuando su madre retornó a la madrugada siguiente del ataque para informar con alivio que la explosión en el hospital no había cobrado la vida de nadie. Sin víctimas, sin bajas que lamentar. Sarada intentó por todos los medios no parecer interesada, pero en cierta forma hubiera sido sospechoso no estarlo mínimamente.
-¿y qué ha pasado con los del turno nocturno Ka-san? –Habría preguntado la joven en medio del desayuno junto a su madre esa mañana- según me está diciendo, las oficinas del tercer piso hicieron explosión.
-Ino era la única en el lugar –anunció la pelirosa- pero no te preocupes querida, tu tía está bien. Salió ilesa de la explosión. Fue una verdadera fortuna.
Sarada no lo podía entender. ¡¿Cómo había logrado esa maldita mujer escapar de la trampa?! Según recordaba, la dejó inconsciente y en el epicentro de lo que serían múltiples explosiones. Incluso había dejado papeles explosivos bajo ella, si acaso se movía o despertaba por cualquier motivo, activaría desde adentro la trampa explosiva. ¡Tendría que estar muerta!
Su madre no paraba de hablar con claro alivio de la situación. Y Sarada en su interior no paraba de asesinar con el pensamiento a su "tía", tratando además de razonar las formas que la llevaron a escapar ilesa. En tanto, Sakura le conseguía la tan esperada respuesta en una mera conversación casual:
-Por suerte Ino tuvo un ángel guardián….-suspiró Sakura contenta e inocente de la situación- tu Boruto llegó a tiempo para sacarla de ahí. Fue un verdadero milagro.
Eso lo explicaba todo. Aunque pareciera increíble, esa noche Boruto tenía pensado encontrarse con su amante. Fue al turno nocturno del hospital para hacerle el amor, como tantas otras veces seguramente. Sarada no había pensado en eso. Tal vez fue casualidad, tal vez…
-Sarada te noto preocupada…-le dijo la madre mirándola fijamente y tomándole de la mano- ¿Qué sucede cariño?
Sucedía lo impensable. Ino sabía perfectamente quien le había puesto esa emboscada. Sarada luego de golpearle la cabeza, era consiente que su tía la había visto claramente antes de perder el sentido. Incluso le dijo claramente "esto es por meterte con mi Bolt". Y la dejó para morir ahí. Sarada esperaba ser arrestada en cualquier momento, pero nada de eso había ocurrido.
El trascurso de los días no cambió la situación. Sarada se sintió muy nerviosa a la mañana siguiente del atentado, y luego aumentaba día con día la ansiedad. ¿Por qué Ino Yamanaka no había dicho nada sobre la identidad de su atacante? ¿Sería porque era hija de Sakura? ¿O tal vez porque se sentía culpable de estarse follando al prometido de la joven hija de su mejor amiga? por las razones que fuere, Sarada no podía digerir que Ino además de salvarse de su ataque, decidiera "perdonarle la vida". Era como un insulto, como una ofensa. Era como un "no necesito delatarte para estar a salvo de ti"
Entonces, ante la preocupación de una madre que no comprendía las furias de su hija, Sarada se encerraba durante horas completas en su habitación. Aislándose, incluso de su madre, todo para preparar su siguiente y definitivo golpe. Poco a poco las ideas de asesinar en las sombras a la amante de Bolt, fueron mutando a un peligroso nuevo concepto. Matarla a cualquier precio, matarla a la vista de todos. Solo matarla, aunque se condenara eternamente al fuego del infierno.
Golpes a la puerta de su cuarto….
Sarada estaba afilando algunos kunai mientras planificaba donde y cuando clavarlos en su enemiga jurada, y los golpes a su puerta la sacaron de concentración. La voz que surgió tras ella no era esperada. No se trataba de su madre, sugiriéndole entre sollozos que comiera algo. Tampoco se trataba de Konohamaru-sensei, quien por pedido de Sakura había tratado de sacarla a entrenar y tomar aire fresco. Esa voz detrás de la puerta, era dulce y tímida en cierta forma. La muchacha que en cierta forma era tan cómplice como "rival" en los asuntos que preocupaban a Sarada sobre su futuro con Bolt.
Se trataba de Himawari Uzumaki, la hija menor del séptimo Hokage.
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-¿Reconoces estos sellos Boruto?
La pregunta era directa, y no había forma de evitarla. Podía decir que no los conocía, pero seguramente su padre estaba registrándolo con ese maldito sexto sentido "dorado". La más ligera variación del chakra lo delataría. Sin embargo, la postura física y los gestos de Boruto Uzumaki no tenían rebeldía alguna. Se lo veía desganado. El joven Shinobi avanzó un par de pasos, tomándose las muñecas donde previamente habían estado los grilletes. Lo liberaron en la puerta de entrada a la sala del consejo. No había dado la mínima muestra de querer escapar a ningún lado.
-Si….-señaló el joven sorprendiendo a la mayoría- este sello lo conozco y también se cómo abrirlo.
Shikamaru y Naruto eran los más sorprendidos. Aunque Ino lo estuviera en igual medida, en realidad estaba tratando de recordar con exactitud cómo se respiraba. Por lo tanto su bello rostro no denotaba igual impacto a los demás.
-¿Afirmas que eres el creador de estos sellos? –consultó algún líder ante el silencio general.
-Para nada…-respondió el rubio y Naruto no notaba ningún cambio en su chakra- pero me obligaron a estudiar sobre sellos, y a este yo lo conozco. Aunque no tenía los detalles lujosos de los últimos dos trigramas, aun así….-finalizó tranquilamente- era un diseño del clan Uzumaki.
-Criptología ha dicho que este sello no puede ser abierto por nadie, mas allá de su creador –añadió Shikamaru Nara seriamente- ¿Cómo puedes abrirlo si afirmas no ser quien lo realizado en primer lugar?
-Muy sencillo….-definió acercándose a las carpetas expuestas en una mesa central- porque soy descendiente del clan Uzumaki. Y los diseños de sellos con nuestra marca, modificados por otros o no, son vulnerables a nuestra sangre.
-¿Y qué quieres a cambio de abrir los sellos ahora mismo? –Preguntó Tsunade negociando la cuestión- podemos ofrecerte…
-No quiero nada consejera…-respondió interrumpiendo el joven- lo haré en este momento. Sin condiciones.
Adelantó un par de pasos, y mordiendo un pulgar obligó a sangrarse para derramar una sola gota sobre cada sello. A continuación realizó una secuencia de sellos a máxima velocidad que pocos pudieron seguir y finalmente apoyó su mano sobre cada carpeta una tras otra. Las marcas brillaron en rojo, luego en azul y finalmente desaparecieron. Algunos todavía esperaban una reacción negativa, pero Boruto no hizo más que retroceder y colocar las manos por detrás. Parecía dispuesto a volver a su prisión sin problemas.
-¿Eso es todo Hokage-sama? –preguntó el joven con total pasividad y frialdad. Haciendo parecer que solo el líder estaba presente en el lugar.
Todos se miraron sin todavía comprender. El chakra en el hijo de Naruto fluía a niveles bajos y constantes. No había mentido, ni intentado reaccionar, ni tampoco escapar. Muchos en esa reunión eran conscientes que de haberlo deseado, Boruto Uzumaki podría derrotar a prácticamente todos en ese recinto. Solo con uno, con el mismísimo Hokage, hubiese tenido verdaderos problemas para combatir.
-Llévenselo…..-apuntó Tsunade ante la nula respuesta de Naruto que no sabía cómo evitar lo evidente –luego de evaluar la información se decidirá si seguimos adelante con los juicios.
Los guardias ANBU lo aprisionaron nuevamente apenas entraron al lugar, y un par de minutos después habían abandonado el recinto. Serian horas muy angustiantes para el lord Hokage. El consejo de clanes accedía a una información más increíble de lo que pudiesen esperan. Las palabras clave en las 4 carpetas que se abrieron desataron una revolución. "Granito", "Arena dorada", "Niebla Sangrienta" y "Rayo negro". Hasta ese momento, Naruto Uzumaki temía que su liderazgo fuera puesto en duda por la existencia de Raíz. Pero esa situación se trasformó en la menor preocupación, al comprobar que toda la alianza estaba intervenida. El problema del espionaje no era de Konoha finalmente, sino de todo el mundo. Y tanto el líder, como las cabezas más importantes de la aldea de la hoja, lo comprendieron perfectamente.
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En el trascurso de los 30 días siguientes, la política mundial dio un giro bastante pronunciado. El Hokage de la hoja entregó en una reunión privada a sus pares del liderazgo los informes sobre las organizaciones en cada aldea. Envuelto en su chakra dorado, Naruto obtuvo de sus colegas la pura verdad. No iban a poder ocultar una mentira, aun si quisieran. Los Kage tenían la reunión en secreto, por pedido de Naruto, y lo cierto era que tanto consejeros como ninjas en todos los rangos de cada villa, estaban implicados en la traición.
De los líderes, solo Gaara de arena conocía la existencia del grupo comandado por su hermano Kankuro, y se justificó aduciendo que conocía el espionaje que las demás villas realizaban. Acto seguido, extendió la promesa de desactivar "arena dorada" en cuanto los demás dejaran el espionaje. Hubo gritos, reproches y advertencias de guerra. Pero finalmente los Kage entendieron que sus verdaderos enemigos no estaban en esa habitación. Los rivales de su liderazgo, no eran otros que los propios ex-Kage o ninjas de su misma villa. Y actuaron tal como se esperaba de ellos. Arrestos masivos, destituciones al por mayor y la velada amenaza a sus respectivos feudales contra financiar a nadie que se opusiera a los actuales Kage de cada aldea.
Paradójicamente, Naruto consiguió con esta revelación lo que había añorado desde hacía años con sus constantes reuniones, la firma de la paz garantizada por sus colegas en el mando de los 5 países. Ahora los líderes tenían el apoyo de sus colegas, y así lograrían imponer su autoridad sobre propios y extraños. A nadie le convenía ir a la guerra contra el extranjero, cuando en su aldea podía volver a surgir otras organizaciones secretas que socavaran sus mandos.
Naruto increíblemente, había conseguido la paz tan perseguida desde siempre.
Dentro de Konoha, Sai y Shikamaru pusieron al servicio su tiempo y talento para objetivos opuestos. Si bien se suponía que debían buscar las pruebas para iniciar los juicios por espionaje, Sai y los miembros de Raíz distribuidos en los determinados departamentos, se encargaron de ir eliminando pruebas durante el proceso. Fue un trabajo sutil, porque lo poco que había estaba en los archivos encontrados en la casa de Kakashi. Pero cualquier otro cabo suelto en informes de misión o archivos de trabajos antiguos, fue rápidamente maquillado para generar normalidad aparente.
Para cuando Naruto regresó victorioso de la reunión con sus colegas Kage, prácticamente no quedaba nada que pudiese ayudar a encerrar o ejecutar a miembros ya capturados de Raíz. En pocos días, solo Kakashi y Boruto tenían algunas razones para continuar bajo custodia. Y en cuanto Naruto regresó, encontrándose con ese panorama sin pruebas, decidió cerrar el asunto a su manera. Habló personalmente con su antiguo maestro Kakashi, en soledad y sin nadie escuchando lo que se dijeron. Y días después, el peliplata se declaró culpable de mantener en su poder información clasificada, siendo ya un ninja retirado. La sanción lo obligaría a 5 años de prisión domiciliaria y eso más bien parecía una bendición, considerando que casi nunca salía de su mansión en primer lugar.
Boruto fue liberado sin levantarle cargo o sanción. No existía prueba física de su conexión con el espionaje de Raíz. Solo había aportado su conocimiento en sellos, otorgados por Kakashi. Y no se había resistido para abrir los sellos que nadie podía. Logrando entregar la valiosa información que llevó toda la política hacia la paz. El muchacho no había vuelto a sonreír o hablar. Esos días en prisión los estuvo soportando en silencio. Tenía mucho que pensar, y su trabajo había terminado. La última misión de Kakashi-sensei, había sido abrir los sellos de las carpetas que fueran presentadas en la reunión del consejo. Bolt obedeció, aun cuando no sabía lo que contenían ni si le llevaría esa información a la cárcel de por vida. Aun así cumplió el pedido de su maestro, y se despidió de su trabajo como agente de Raíz. No estaba de acuerdo con entregar a la organización a la cual pertenecía, pero tampoco cuestionaría al líder si consideraba que eso era lo correcto.
Su padre había vuelto, con la noticia de la paz instaurada y acuerdos compartidos con todos los líderes incluidos los Samurai. La década del espionaje había finalizado, los procesos y juicios en cada aldea arrojaría un sin número de suspendidos, encarcelados y hasta ejecutados. Los feudales tendrían que aceptar la nueva realidad de los países elementales.
Boruto Uzumaki, solo regresó a la oficina del Hokage por una razón después de todo el incidente. Ingresó con un documento y lo entregó en mano de Moegui que tomaba nota de algunos trámites que el Hokage realizaba. Dicho documento, no era otra cosa que un pedido formal de traslado. Boruto podía formar parte de alguna embajada en cualquiera de las aldeas aliadas. En cuanto Moegui consultó la razón de este extraño pedido para un ninja de su categoría, el joven respondió mas para su padre que para ella:
-Hace tiempo, mi padre prometió que con tal de no tenerme a su lado, podía elegir cualquier función o trabajo a realizar. –Naruto quiso decir algo, pero el joven continuó impasible- entonces elijo irme de Konoha para ser embajador. Aquí no tengo más nada por hacer.
-¿Significa que no te casaras con Sarada-chan? –dijo Naruto serio y algo preocupado por lo que sucedía ante sus ojos.
-El acuerdo se va a terminar cuando los tiempos límites se superen. –respondió Bolt sin emoción- Sarada-chan sabía perfectamente que yo no pensaba continuar con ese asunto.
-¿Se lo has dicho?
-Lo haré….-indicó intempestivo el joven Uzumaki- pero ese no es asunto del Hokage, sino el cumplir la promesa que me hizo. Yo podría elegir adonde ir, y escojo irme de Konoha. Ahora solo queda firmar el documento y dejarme ir. Eso es todo.
Naruto se puso de pie, estaba a punto de decir algo, cualquier cosa para retener a su hijo, pero no supo bien como. Se había equivocado, era consiente que tanto Shikamaru como el mismo se habían equivocado mucho sobre considerar a Raíz como el enemigo. Gracias al grupo comandado por Kakashi, se pudo desenmascarar a todas las organizaciones extranjeras que socavaban la paz que Naruto y el resto de los Kage intentaban imponer. Ahora Naruto por causa de todo eso estaba distanciado de sus hijos, de los dos. Porque Himawari había dejado muy clara su postura con respecto a lo sucedido. Naruto lo recordaba bien, hacía más de un mes:
Flash back:
Desde que se supo que Bolt estaba arrestado, Himawari no había vuelto a hablarle a su padre. En la casa lo evitaba todo el tiempo. En la oficina no le dirigía la palabra, dejando a sus compañeros de equipo recibir las órdenes de cada misión. Himawari no estaba enojada, estaba completamente furiosa. Y Naruto supo exactamente el nivel de rechazo que había conseguido de su hija, cierta noche que intentó confrontarla. La joven había terminado de cenar sin emitir palabra alguna como de costumbre, y Naruto la persiguió por el pasillo para tratar de arreglar la situación:
-Hima-chan…..hija…..por favor tengo que explicarte lo que….-la tomó del brazo para que ella se volteara a verlo- Hima-chan…
La joven se giró rápidamente, y con el impulso le asestó a su padre una bofetada que hizo resonar toda la casa. Respiraba pesado, Naruto tenía el rostro de lado con la mejilla ardiendo, tratando de entender lo que estaba sucediendo. Himawari jamás había hecho algo parecido. Siempre fue una niña dulce y encantadora. Era increíblemente parecida a Hinata en la juventud, pero cuando su temperamento despertaba, definitivamente tenia cosas de su abuela Kushina.
-Hija… ¿Por qué?
-¡Metiste en prisión a Onii-chan! –Gruñó con el rostro colorado y lagrimitas de frustración contenida- ¡Eres un monstruo! ¡TE ODIO! –Se dio la vuelta para irse a su cuarto enojada- ¡No vuelvas a hablarme nunca más!
El portazo de su habitación finalizó la horrible charla. Naruto esa noche no pudo dormir. En la oscuridad del cuarto, mientras su esposa dormía a su lado, rememoraba el rostro de su hija; y la mirada de su hijo en medio de su arresto. Estaba definitivamente mal con las dos personas que más amaba en la tierra. Sus pasos como líder y Hokage, se ponían en duda aun teniendo el éxito conseguido.
Desde niño, había añorado ser Hokage, y ser reconocido. Pero también tenía el sueño de no estar solo. De tener familia y ser feliz. Su esposa nunca lo abandonaría. Hinata siempre lo amaría pero eso no era suficiente. Tanto Boruto como Himawari, eran las personas más importantes de la vida de Naruto. Esa paz tan soñada y buscada, era solo para ellos. Para sus vidas y las vidas de sus futuros hijos.
Algo tenía que hacer para cambiarlo. Algo tenía que hacer para evitar destruir ese desgastado vínculo con ambos hijos. Y volver a estar todos juntos y felices. A pesar de todos los errores del pasado. Algo debía hacer.
Fin del flash back
Naruto tenía el documento entre sus manos, y su hijo se retiró de la oficina. Recordaba sus propias palabras hace meses, donde le dijo con claridad que no quería tenerlo a su lado. Donde le afirmó con certeza, que jamás le enseñaría las técnicas de familia (que por derecho le pertenecían) porque simplemente no confiaba a él. Esas palabras se habían dado vuelta completamente. Raíz no era un grupo que había atentado contra los acuerdos de paz, sino aquel que por los medios necesarios, los había preservado.
-Hokage-sama….-le interrumpió el pensamiento Moegui viéndolo aturdido- ¿debo tramitar el pase de su hijo hacia alguna embajada?-ante la nula respuesta, la secretaria insistió- supongo que Sunagakure es el lugar más seguro. Kazekage-sama siempre ha considerado a Boruto-kun como un ahijado.
Naruto no le respondió, simplemente tomó el documento legal y lo hizo pedazos. Ni de broma iba a permitir que su hijo se fuera de su hogar. Todos podían cometer errores, y Naruto nunca se había considerado perfecto. Pero pocos podían admitirlos y tratar de repararlos. Era cierto que tanto Kakashi como Boruto no habían actuado legalmente. Pero tampoco sus acciones supusieron un daño a la aldea de la hoja. Naruto podía no estar de acuerdo con los métodos de su antiguo maestro, pero el resultado estaba a la vista. La paz estaba instaurada en todo el mundo Shinobi.
Y Boruto bien o mal, había aportado lo suyo para conseguir el objetivo.
Fin de la parte 1
