CAPITULO 20: CAMINO SIN RETORNO, PARTE 2
Sakura había dado instrucciones específicas a las enfermeras sobre cómo actuar…
Durante mucho tiempo se había aplicado a fondo para evitar todo contacto con Boruto Uzumaki. Tenía que lograr olvidarlo. Tenía que dejar de sentir en su piel la necesidad de tenerlo cerca. No fue nada sencillo al comienzo. Su femineidad y su cuerpo se activaron como un volcán. Se sentía más joven, más fuerte y revitalizada. Era una profunda desgracia que la causa de toda esa explosión de felicidad, estuviese en manos de un joven que apenas si superaba levemente a su hija en edad. La situación problemática además, continuaba por los caminos de la identidad de ese joven.
Hace tiempo, Sakura había hablado con su única hija sobre su oportunidad de tener un amante. Le había confesado su pecado, al menos en parte. Pero la niña no reaccionó nada bien ante el suceso. Tal vez aún conservaba a su padre en el altar del que pronto caería, tal vez simplemente no podía concebir a su madre como lo que también era desde siempre; simplemente una mujer. Por las razones que fueran, Sarada no aceptaba que su madre tuviese un amorío, y Sakura le prometió a su niña que ya no volvería a verlo jamás.
¡Pero era tan difícil!
Bolt podía tener actitudes muy toscas y sospechosas en la vida diaria, pero particularmente durante el sexo, era un amante extraordinario. Voraz y al acecho, consiente de su poder de seducción y bastante más avispado de lo que la edad sugería. Era evidente que había sido instruido por vaya a saber que Kunoichi para sacar partido a masculinidad. Y después del acto, Sakura había disfrutado pequeños detalles que nunca había experimentado con su marido. El cuerpo de Bolt era cálido, no frio como Sasuke después del acto amatorio. Además Bolt, solía quedarse al menos una hora extra abrazado a ella, en lugar de largarse o tumbarse de espaldas ignorándola. Le tocaba suavemente, cuando Sakura fingía estar dormida y sentía tenues caricias a sus cabellos y piel. En cierta forma, aunque se comportara como un hombre rudo, tenía cosas de niño necesitado de afecto. Sakura hace años hubiese esperado esa clase de cosas provenientes de su marido. Pero ya no, ahora conocía ese placer en manos de otro sujeto. Un hombre de verdad.
¡¿Por qué tenía que ser justo Boruto Uzumaki?!
El novio de su hija, una calamidad. El prometido de su hija, una tragedia. El amor de la vida de su hija, un desastre. Sakura se había pasado escapando de un hombre que podía hacerla feliz. Y no era ni el principal, ni el último de los problemas a resolver.
-Sakura-sama….-le interrumpió el caminar por el pasillo una enfermera- el paciente que estaba esperando, fue enviado a su consultorio particular.
Ironía….
Durante meses había elaborado un encaramado de trámites, enfermeras y médicos para evitar a cualquier costo que Boruto fuera atendido por ella. Y ahora en la última semana, visto los acontecimientos sucedidos, era exactamente lo opuesto que deseaba ocurriera. Por eso las ordenes inversas, por eso la ansiedad recorriéndole todo el cuerpo cuando ingresó al solitario consultorio para reencontrarse con él. Boruto estaba ya sentado sobre la larga camilla esperando a su médico. Y Sakura no dudaba que específicamente, la prefería a ella por sobre cualquier otra Kunoichi del hospital.
-Boruto-san….-alcanzó a decirle Sakura en cuanto el muchacho le dirigió la mirada- yo voy a atenderle este día.
"Boruto-san" pensó el joven Uzumaki con cierta molestia. Tratando de establecer una distancia formal. Era Sakura quien se había alejado. Era ella quien decidió terminar lo que tanto bien le producía a los dos. ¿Se resistía a sus impulsos básicos? ¿Había sido solo un momento de estallido en necesidad? ¿Simple y llanamente lo había utilizado para reemplazar sexualmente a su marido? Boruto podía elegir cualquier opción, pero solo por detrás del motivo más obvio. Toda la separación, era por Sarada.
-¿Acaba de volver de misión? –consultó Sakura acercándose con cautela y observándolo por si portaba heridas.
-Hai….-respondió neutralmente el rubio tratando de parecer despreocupado- pero no vine para hacerme curar alguna herida. La misión fue un éxito. No tuve daño alguno.
La misión no fue el problema, y la pelea con los mercenarios que lo acecharon durante el todo el viaje tampoco. Los sujetos tenían nivel de Jounnin. Pero incluso para ellos, fue imposible manejar el nivel actual de Boruto. Antes de entrenar con su padre, era un Shinobi peligroso por su capacidad de matar con un golpe. Su técnica de combinar el Junken con Goken le proporcionaba tal vez el puñetazo más penetrante y devastador del mundo conocido. Con el perforaba cualquier armadura, cualquier protección, cualquier cuerpo por más fortalecido con chakra o entrenamiento que se encuentre.
El año pasado, Boruto solo tenía debilidades referidas a la resistencia y velocidad si se comparaba a si mismo con los mejores. Pero después de pasar por el infierno de pelear con Naruto Uzumaki a diario durante un año, ahora su velocidad y resistencia casi no tenían comparación. Y si enfrentara a un Kage o Shinobi de alto nivel, aun podía sorprenderlo y asesinarlo de un solo golpe. Su padre alguna vez le había sugerido un nombre para ese golpe. Le dijo que podía llamarle a esa técnica "Himitsu no ken" que significa puño secreto. Porque era imposible de ver su efecto, hasta que el impacto llegaba y era demasiado tarde. A Boruto le había gustado ese nombre, el doble golpe combinado de técnicas físicas ahora sería su puño secreto.
-¿Entonces porque ha venido aquí? –interrogó Sakura dando un paso atrás, tratando de no parecer nerviosa- sino necesita atención médica, Boruto-san no debería estar aquí.
¿Acaso había venido por ella? ¿Justo cuando todo parecía terminado? ¿A pesar de no haberla buscado durante meses? No, no podían volver a lo mismo. No podían volver a follar como animales cuando la felicidad de Sarada estaba en juego. Sakura lo deseaba, era algo imposible de negar. Pero por Kami que no volvería a caer en tentación. No volvería a caer en la locura.
-Necesito hacerme exámenes de rutina…-aclaró el joven seriamente- me han ordenado que haga un examen completo. Tengo que reforzar vacunas y también comprobar si estoy inmunizado contra enfermedades foráneas.
Sakura conocía la situación. Moegui había estado presente en la oficina del Hokage cuando padre e hijo tuvieron esa conversación final. Y la razón de haber cambiado sus planes para "recibirlo" en las visitas de hospital, no era otra que tratar de saber más sobre ese asunto. Aun no podía creer que Boruto realmente estuviese pensando en irse a vivir a otro país.
-Reforzar vacunas y comprobar la inmunización contra enfermedades es un procedimiento para trabajar fijo en las embajadas extranjeras. –apuntó Sakura como no queriendo comprender la situación- recomiendo solo los análisis Boruto-san. No importa la misión que se tenga, no será suficiente tiempo para justificar el…
-He pedido el traslado a una embajada extranjera… –añadió Bolt como si nada- estos análisis son obligatorios para calificar a esos trabajos. Le agradecería que pudieran darme los resultados en pocos días Sakura-sama.
Si Sakura creía que tratándolo con distancia era lo indicado, comenzó a flaquear en el preciso momento que la respuesta de Boruto estuvo cargada de frialdad y respeto falso. Antes, cuando la nombraba así, era un símbolo claro de desprecio. La forma irritante que tenía para decirle "Sakura-sama" enfrente de otras personas. La manera grosera de dirigirse a ella en cuanto estaban solos. Y ahora simplemente le causaba dolor. Tenía información de Moegui sobre las intenciones de Bolt en mudarse de aldea. Y también suponía que Naruto no lo dejaría irse fácilmente. Pero también conocía el ánimo de ese muchacho. Tenía un valor incomparable cuando se proponía algo. Una voluntad de hierro. En definitiva, era hijo de su padre.
-No tiene caso hacer estos análisis Bolt….-dijo la mujer dejando de lado el formalismo inútil- tu padre nunca…
-Eso no tiene que importarle Sakura-sama…-interrumpió secamente el rubio- el me hizo una promesa, y su palabra se cumple. Puede enojarse y usar todo su poder si quiere. Pero mi voluntad es tan fuerte como su palabra empeñada. Es mi decisión finalmente.
Sakura sentía mucho dolor por la situación. La idea de no poder estar en la intimidad con Boruto era de por si una molestia grande. Pero si todavía se aumentaba el dolor de su hija por no ver su sueño de casamiento concretado, seria aun peor. Era un esfuerzo y sacrificio personal que valdría absolutamente nada.
Durante la próxima hora, no volvieron a tomar la palabra. Era un silencio molesto e incómodo. A Sakura le gustaba trabajar en el silencio regularmente, de hecho lo prefería por sobre los sujetos conversadores que le lanzaban indirectas y propuestas desde que enviudó. Pero justamente con Boruto Uzumaki, que no le agradaba tener ese silencio gélido.
-No puedes hacerle esto a Sarada…-le susurró mientras revisaba la espalda del joven con chakra, anotando en una libreta de tanto en tanto- no voy a permitir que lo hagas Bolt.
La amenaza era inútil. Sakura sabía que el único recurso real para negarle el traslado a un Shinobi como Bolt, era darle un análisis negativamente fraudulento. Cosa que podía sortearse fácilmente por parte del muchacho, al pedir una segunda opinión médica. Incluso aunque Sakura fuera apreciada y respetada por todos los integrantes regulares del hospital, nadie se jugaría la carrera al dar un mal análisis sobre el hijo de Hokage. Además, estaba el asunto de Ino. Después de salvarle la vida, la rubia no perjudicaría a Boruto de ninguna forma. Era un boleto seguro para salir de Konoha.
-¿Piensas recurrir a Ino Yamanaka si mis análisis no son correctos? –Consultó Sakura ante el tranquilo silencio del muchacho- ¿Qué relación tienes con ella?
-¿Relación?
-Todos se quedaron con tu milagroso "rescate", la noche del atentado. –dijo la pelirosa mientras ahora había girado a la camilla y revisaba el pecho del joven- pero a nadie se le ocurrió preguntar por tus razones para ir a su oficina personal, a las 2:30 de la madrugada.
El joven sonrió apenas. No era que a "nadie" se le hubiese ocurrido tal pregunta, simplemente sucedió que los investigadores eran ninjas fieles a Sai. Ni por casualidad pondría en duda la honra de la esposa del líder ANBU. No si querían conservar el trabajo, o ya puestos la vida.
-Es simple…-dijo el muchacho como contando algo rutinario- fue una visita sexual. En los últimos meses nos estuvimos viendo en secreto.
-Mientes….-respondió Sakura retrocediendo y dejando su trabajo sorprendida- ella y tú no…son amantes. Ella nunca…
-Cuando decidiste terminar nuestra relación, -prosiguió sonriendo apenas Bolt- mi necesidad de descarga sexual no desapareció. Cuanto más he entrenado con mi padre, mi chakra y poder físico han ido en aumento. Es simple en realidad, algo tenía que hacer para mantener el control de mis actos. Y la señora Yamanaka es muy sexi, como para negarme el placer de su… "compañía".
Intentó ser cruel, para terminar la conversación definitivamente. Como si la hubiese cambiado a modo de prenda. Como si a Bolt no le importara con quien acostarse realmente, sino el hecho en particular. Intentó parecer que cualquier mujer le era conveniente, y seguramente Sakura no buscaría saber más del asunto. O no le importaría, o sencillamente se convencería de que Boruto no era la mejor opción para Sarada en el asunto del matrimonio. Como fuera, ese comentario ocultaba la situación de Ino con Raíz, y al mismo tiempo daba por terminado el tema. Boruto suponía que Sakura no indagaría más lejos. Se equivocaba.
-Estas mintiendo….-susurró Sakura luego de acercarse y volver a su trabajo de análisis- no importa lo que ocultas, pero sé muy bien que estas mintiendo.
Ambos lo sabían, pero a Sakura no parecía importarle la razón de esa mentira. Tal vez lo que realmente la dejaba tranquila, era el presentimiento de que Boruto no se había acostado con otra mujer que no fuese ella. Era estúpido pensar así. No tenía utilidad alguna, ni era motivo de orgullo. Pero cierta sensación de tranquilidad invadía a la pelirosa al comprobar que ante los bellos ojos celestes de Boruto Uzumaki, ella seguía siendo especial. Se le notaba en la mirada. Aun se sentía atraído por ella. Y esa condenada atracción, era mutua. Mal que le pesara a la Kunoichi.
-¿Encontró consuelo de viuda en los brazos de algún hombre? –Dijo de pronto Bolt sin poder guardar silencio ante ella- ¿ya tiene un reemplazo para el capitán invierno?
-No necesito un reemplazo para quien nunca estuvo presente –respondió filosa la mujer sobre Sasuke- solo necesito que mi hija sea feliz. Esto es todo lo que me importa ahora.
-¿Y después que pasará?-siguió indagando el rubio- ¿Qué pasara con la "mujer Sakura", en cuanto la "madre Sakura" tenga su capricho resuelto? ¿Qué seguirá después? ¿Masturbarse bajo la ducha entre lágrimas? ¿Espiar detrás de la puerta, como Sarada ocupa el lugar que usted desea y debería ocupar?
-Basta por favor….-dijo finalmente Sakura, cuando sentía que los ojos ya comenzaban a enjugar- basta Bolt, te lo suplico. No puedo hacer lo que deseo. No podemos. Es una locura que te vayas de la aldea. Tienes que quedarte con Sarada. No la abandones por favor.
Le dolía a Boruto la situación. Quería decir algo dulce y evitar que las lágrimas de esa mujer surgieran. Hace tiempo incluso se había excitado ante el dolor de Sakura. Había deseado verla sufrir mucho. Y todo eso fue cambiando, al más puro y básico deseo sexual primero. Y a la sensación de querer protegerla, resguardarla, que sea feliz después. No podía decir que era amor. ¿Realmente podían amarse mutuamente? ¿Acaso Sakura podía amarlo como hombre? ¿Podía admitir que lo amaba más allá de estar Sarada en el medio? Por esa razón Boruto quería irse de Konoha. No tenía la posibilidad de obtener la confianza y el respeto de su padre. Ni el amor o siquiera la entrega de la mujer que deseaba. No podía tener nada de lo que anhelaba con tanta pasión. Y el peligro de que Sarada algún día se entere de esa relación clandestina siempre latente.
Por eso se retiraba de Konoha. Para proteger a Sakura. Para alejarse de Naruto con quien ya no había vuelta atrás en la relación.
-Una cena….-de pronto susurró Sakura que tenía sus ojos ocultos por el cabello rosado.
-¿Una cena?-alcanzó a pensar mientras respondía mecánicamente Bolt-¿una cena estando solos?
-Una cena en mi casa…-insistió la mujer- los tres juntos con Sarada. Para hablar bien, antes que decidas cualquier cosa. Antes que te vayas de nuestras vidas para siempre.
-Sakura…-negó levemente aturdido el joven mientras ambos rostros estaban muy cerca- tengo que irme. Es lo mejor para…
-Una cena….-le susurró la mujer colocando su dedo índice en los labios del rubio para callarlo- sé que no tengo derecho a pedirte nada más. Sé que me ayudaste a proteger a mi hija. Pero por favor, te suplico que aceptes este último pedido.
"Maldita mujer" fue el primer pensamiento de Bolt mientras asentía en silencio. Sakura le dijo la fecha y hora del encuentro, y fue todo. Mientras tanto continuaron los exámenes de rutina. Boruto sabía perfectamente que debió haberse negado. Entendía que estaba siendo manipulado por ella y que claramente debió decir "no". Pero en cierta forma era una buena oportunidad para hablar con Sarada del asunto. De una vez y por siempre, tenía que terminar ese compromiso. No podía irse de Konoha como un cobarde. Había tomado una decisión, y aceptar las consecuencias era parte del asunto.
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El Hokage tuvo un día demasiado largo en comparación con otros…
Todo comenzó a primera hora de la mañana, cuando en el desayuno tuvo que encontrarse fuera de horario con su hija Himawari. Al parecer la niña no había salido de misión y tampoco se quedó en cama a pesar del horario. Era muy temprano, pero Hinata estaba como siempre preparando el desayuno para su marido. En cambio Himawari parecía no haber dormido muy bien desde la noche anterior.
La relación entre padre e hija estaba totalmente cortada. El rubio había realizado algunos intentos de entablar conversación en las semanas pasadas, recibiendo una desagradable frialdad como premio. Hinata le había advertido a su marido que escuchó llorar durante horas a Himawari encerrada en su habitación, la noche anterior. Seguramente ya estaba al corriente de los intentos de su hermano mayor por cambiar de aldea. Por esta razón, y sumado al disgusto contra su padre por las detenciones de Bolt, generaba un ambiente pesado en la casa Uzumaki. Naruto no sabía bien que decirle, así que hizo lo que le pareció más conveniente. Justo cuando salía de la casa para irse a la oficina, le apuntó a su hija:
-Hima-chan….-la niña apenas le miró, y en sus ojos había clara muestra de no haber dormido bien- no te preocupes, nunca voy a permitir que tu hermano se vaya de nuestra aldea. Es una promesa.
Por primera vez en meses, la pudo ver sonreír. Naruto sabía desde su infancia lo que significaba alimentar la esperanza, cuando no se tenía nada sólido para creer. Sus hijos, los dos, eran lo más valioso que tenía en la tierra. Nada le importaba más que ellos. Ni siquiera su propia vida. Y si tenía que ir contra las reglas para obligar a Bolt para quedarse en Konoha, lamentablemente lo consideraría. Ese documento del pedido de traslado nunca vería la luz. Naruto ya lo había destruido y en lo consiguiente seguiría bloqueando los trámites referidos a traslado que Boruto enviara a su oficina. Naruto quería hacer todo lo posible para dar tiempo a cambiar la intensión de su hijo.
Por supuesto, dicho plan fue negado en las primeras horas de su tarea diaria…
Al parecer, el día que Bolt se apareció por el despacho del Hokage para presentar el pedido en particular, también había presentado idéntico documento ante la administración del consejo de clanes. Por lo tanto, esa mañana le informaban al Hokage que había una reunión para discutir los asuntos civiles, y los petitorios de Shinobi que no fueran específicamente enviados a manos de Naruto.
Había muchas razones para pasar por el consejo y no por el Hokage, pero la principal era darle a cada ninja, la posibilidad de ser escuchado más allá de lo que pensara personalmente el Hokage de turno sobre ese sujeto en particular. Una idea de Shikamaru para liberar de algunos papeleos a Naruto desde hacía años. Y también una herramienta de control, sobre futuros Hokage menos democráticos que el actual.
Durante el horario del mediodía, tuvo que escuchar al consejo de clanes planear sobre el futuro de su hijo mayor. Algunos decían que las intenciones de viaje en Boruto podían ser muy beneficiosas para Konoha. Si bien era cierto que el joven podía trasmitir una poderosa herencia de Doujutsu combinado con inmenso caudal de chakra Uzumaki, si se quedaba en Konoha. También era verdad que gran parte del consejo, no veía con buenos ojos que justamente formara familia con la última usuaria del sharingan. Era como concentrar todo el poder en un solo clan, el Uzumaki. Y el antiguo recuerdo del clan del remolino, siempre estaba latente. Si se multiplicaban los integrantes de esa familia, con la herencia combinadas del sharingan, Byakugan y chakra masivo, ¿hasta dónde podían llegar? ¿No sería riesgoso el nacimiento de herederos con tres de los linajes descendientes del Rikudou Sennin?
Por estos motivos, era bien visto que Boruto viviera lejos de su familia. Y si eran inteligentes en el destino final del muchacho, tal vez podrían crear un lazo de sangre con otra aldea que garantice la paz recientemente obtenida. Las miradas secretamente optimistas, pensaban para su fuero interno que la joven Sarada Uchiha podía quedar libre del compromiso con los Uzumaki, dando su increíble herencia de sangre al servicio de otro clan. Intereses cruzados, y todos en beneficio de sus familias particulares. Mientras tanto, Naruto estaba en total desacuerdo ante la posibilidad de perder la cercanía con su hijo. Sobre todo, cuando ahora era consiente de cuanto lo necesitaba.
-Si bien Boruto ha manifestado su deseo de vivir y trabajar en otro país, -apuntó Ino colocando cierta mesura a los planes de otros- pienso que es joven y puede cambiar de parecer. Lo mejor sería que el Hokage se encargue de averiguar lo que su hijo realmente desea para el futuro.
Las conversaciones continuaron por otro rumbo, pero Naruto agradeció las palabras de Ino y sintió en ellas una gran verdad. Boruto podía tener el deseo de marcharse por todo lo sucedido, pero su padre podía cambiar esa forma de pensar. Solo necesitaban hablar, ellos dos solos. Y por fin entenderse después de tanto tiempo sin conseguirlo.
Luego de la reunión de clanes, donde quedó más que claro las intenciones del consejo por darle el visto bueno al pedido de Bolt para marcharse; Naruto tuvo que sobrellevar una pesada tarde los compromisos y revisiones por toda aldea. Estaba con bastante trabajo, pero nada comparado a los años anteriores donde todo parecía renacer en los antiguos métodos Shinobi. Ahora mismo, la política tenía un espacio más amplio y pacifista. Eventualmente, todo derivaría en un sistema menos belicoso que los anteriores. Los acuerdos internacionales entre Kage, eran la piedra basal de esa creencia a futuro.
Esa misma noche, sin haber bajado el ritmo de trabajo y apenas almorzar lo poco que pudo, Naruto tomó la misión más importante de sus últimos años. No podía designar a nadie para tan difícil tarea. Era una misión nivel Kage, y además ningún otro Kage podría con tal trabajo. Tenía que confrontar a su hijo mayor, y tratar de recomponer una relación en la que Naruto admitía haber fallado desde el inicio mismo. ¿Acaso encontraría perdón en su amado hijo? ¿Merecía ser perdonado después de desconfiar tanto de su propia sangre? ¿Podría Boruto siquiera sentarse a escuchar, luego de habérsele negado las técnicas que por herencia le pertenecían? ¿Sería inútil a esta altura decir que realmente lo sentía por desconfiar de él?
Esa noche en particular, bajo las luces artificiales de una villa silenciosa, Naruto decidió terminar su jornada marchando en soledad hacia el apartamento de soltero que había designado para Bolt. Tenían mucho por aclarar, mucho por debatir, mucho que rememorar del pasado. Y Naruto entendía que debía estar armado con paciencia, para tragar recriminaciones al por mayor.
Sin casi darse cuenta, había recorrido todo el camino desde la torre Hokage hasta el mencionado apartamento. Golpeó la puerta, luego de comprobar que el chakra de Bolt se encontraba en el interior del lugar. Había tenido que rastrearlo ante las luces interiores apagadas. Era demasiado temprano para que estuviese durmiendo. Y tampoco podía estar intentando evitarlo, ya que el Hokage había tomado la prevención de desaparecer su propio chakra y así tomarlo por sorpresa. Eludiendo las excusas o evasión.
Volvió a golpear con tranquilidad, pero que claramente se pudiera escuchar desde el interior. 5 segundos después, la puerta en penumbras se abrió ligeramente, y tanto padre como hijo se encontraron en una mirada.
-¿Qué deseas?-consultó fríamente Bolt sin abrir completamente la entrada, como dejando en claro que el visitante no era bienvenido.
-Hablar…-dijo Naruto con igual frialdad- es necesario Bolt.
Se quedó mirando a su padre durante 20 segundos, pero no hubo ningún gesto de contrariedad. En sus manos traía una carpeta de los archivos tomados de la casa de Kakashi. Boruto supuso que esa carpeta era aquella que tenía el nombre del Hokage en su cubierta. ¿Qué otra carpeta se mantendría en las manos de su padre? Solo la que tenía su propio nombre podía tener cierto valor para él. Aunque no pudiera desbloquear su contenido. ¿Sería información sobre el espionaje de otras aldeas? ¿Serian datos personales sobre su padre? No se podía saber, ya que solo Kakashi había visto el contenido. Boruto tuvo un momento de duda, como si el asunto de los arrestos por espionaje no hubiera acabado. Pero luego recordó que Kakashi-sensei era el único sancionado por tal motivo, y decidió que no quería saber más del asunto. Acto seguido, apartó su posición de la puerta y la dejó abierta para permitir el acceso. El pequeño comedor estaba a oscuras, apenas la luz de la ventana que daba a la cocina iluminaba tenuemente el lugar.
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Algunas noches después…
Boruto caminaba por una solitaria calle de la aldea sin prisa. Su destino era la casa de las mujeres Uchiha, donde debía por compromiso compartir una cena y aclarar los motivos de su partida. Hace días había tenido muy claro que su partida de la aldea era lo más acertado por el bien de todos. ¿Cómo podría permanecer bajo el comando de su padre cuando le desconfiaba siempre? ¿Cómo tener una relación estable y feliz con Sarada-chan, cuando la presencia de Sakura podía ensombrecerlo todo? ¿Qué pasaría luego de casarse? ¿Acaso Sarada no optaría por seguir frecuentando a su madre, lo suficiente para que algún día se descubra el secreto?
Todas esas preguntas se mantenían latente en su mente, aunque la charla con su padre de hace algunas noches, había cambiado mucho de lo pensado anteriormente. Tal vez fueron los gritos y las recriminaciones, tal vez la sensación de que por primera vez Naruto Uzumaki lo observaba con respeto. Que lo reconocía, que le entregaba su confianza por primera vez. Su padre lo amaba, y Boruto era más consiente que nunca de ello. Pero además lo respetaba como ninja, y eso por sobre todo hacia dudar a Bolt sobre la idea inicial de marcharse.
Todo dependía de lo que sucediera esta noche. Sakura logró obtener esta reunión, pero Bolt no pensaba que una simple charla pudiese solucionar el problema de base. La raíz de la cuestión. Boruto deseaba sexualmente a la madre de su prometida, y la tentación de concretar ese deseo seguiría siempre latente. Lo único que mantenía la situación dentro de los cánones de la cordura aparente, era que Bolt no había follado a su ex-novia. El apellido Uchiha aún era noble, y deshonrar a Sarada hubiera sido impositivo de casarse a cualquier costo. Por el momento, se podía manejar la situación para un rompimiento formal y sin víctimas. Sarada Uchiha tenía que entender. Incluso Sakura debía entender que la situación no podía darse como ambas esperaban.
-¿Pero cómo….? –se preguntaba Bolt mientras golpeaba, y sentía a una persona del otro lado a punto de abrirle la puerta- ¿Cómo explicarle que no puedo casarme con ella porque su madre es…?
No tuvo tiempo para reflexionar en profundidad, cuando Sarada estaba frente a sus ojos. Apenas la pudo ver, Bolt se sorprendió ante la actitud sonriente y despreocupada de su ex–compañera. No parecía la típica chica dolida, que espera con rencor la finalización del compromiso. Tampoco había estado siguiéndolo últimamente, ni interrumpiéndolo celosa cuando se reunía las escasas veces que pudo con Himawari. Sarada parecía haber vuelto atrás en el tiempo. A ser esa chica neutral y seria ante todos, pero sonriente y amistosa con Boruto. La oscuridad de sus celos parecía haberse disipado.
El joven ingresó al pasillo, y mientras iban rumbo al comedor intercambiaron miradas y sonrisas tranquilas con su amiga. Tal vez la situación seria fácil, o demasiado complicada pensaba el muchacho. ¿Qué le habría dicho Sakura a su hija sobre la cena? ¿Acaso no le advirtió que Boruto pensaba irse de Konoha?
El comedor estaba bien iluminado, la mesa estaba puesta para tres personas, y Sakura parecía estar en la cocina alistando los detalles finales de la cena. Sarada lo invitó a sentarse, y Bolt se acomodó aun sin salir de la sorpresa que le provocaba tanta familiaridad. Casi parecía una cena para festejar un feliz acontecimiento.
Sarada estaba vestida con una yukata color azul. Bien ajustada a su cuerpo, y daba la impresión de hacerla más madura y hermosa que con su traje ninja. Tenía una hebilla en un lado, domando su cabello azabache y permitiendo una vista total de su rostro. A Boruto le preocupaba esa mirada y sonrisa en su amiga. Sus actitudes despreocupadas no eran comunes. El joven Uzumaki comenzaba a preguntarse si su hermana en lugar de "hablar" con Sarada, había usado su técnica de presión parcial sobre ella. Cambiándola, modificándola. Evaporando sus celos y actitudes belicosas. ¿Himawari se había atrevido a utilizar su terrible técnica sobre Sarada? ¿Esa técnica que había prometido no usar nunca más, después de los efectos producidos en Bolt hace años?
Era cierto que Himawari tenía más experiencia desde entonces. También que sus técnicas de presión ahora no eran permanentes. Incluso que los efectos no eran terminantes e incontrolables. Pero aun así, ¿realmente había intervenido en la mente de Sarada? Y si realmente lo hizo, ¿Qué interruptor mental había modificado en Sarada con su accionar? Porque implantar una directiva en lo profundo del inconsciente, podía generar un efecto no esperado.
Comenzó la cena, y Boruto no tenía intenciones de alargar la situación más de lo necesario.
-Sakura-sama….Sarada-chan….-les dijo a ambas mientras se sentaban alrededor de la mesa circular para comenzar a servir la comida- creo que debería decirles que…
-No Boruto-san….-le interrumpió Sakura sonriendo- mejor dejar la charla formal sobre el acuerdo para después de cenar –Luego, comenzó a servir el arroz caliente de la vaporera y al entregar el tazón a Bolt comentó- esta noche tiene que ser especial. Hace mucho tiempo que no tenemos una cena tranquila.
A Bolt no le pareció bien la situación. Pero la sonrisa de Sarada y los siguientes temas de conversación triviales, lo tranquilizaron un poco. Era cierto que quería terminar rápido con la mala situación, pero pensándolo mejor, ¿hacia cuanto tiempo que comía algo casero y en compañía de alguien? El pescado asado y los mariscos estaban deliciosos. Y el último año había sido muy solitario para el joven Uzumaki.
Las risas se hicieron presentes, y Boruto pudo rememorar buenos tiempos. Cuando las reuniones de su familia con los Uchiha, eran momentos destacables de ciertos fines de semana. La amargura de cosas en ese pasado, se disipaba en el recuerdo. Solo quedaban los buenos momentos, y lo demás perdía cierto efecto en la memoria. La cena era deliciosa, y la belleza de las anfitrionas con sus yukata entalladas (la de Sakura era de color rosado) pegaban perfecto al momento. Incluso Bolt se arrepintió de haber aparecido por el lugar solo con un jean negro simple y una camiseta azul. Estaba correctamente vestido, pero parecía un tanto fuera de lugar con respecto a las mujeres frente a él.
-Espero que haya sido de tu agrado la comida Boruto-san…-dijo Sakura en un momento- me esforcé mucho para que todo saliera bien.
-Esta delicioso Ka-san…-añadió Sarada contenta- tengo que aprender a cocinar como tú, si quiero ser una buena esposa.
Era la primera vez que el escabroso asunto salía a la luz. Los tres parecieron eludir con mucha astucia toda referencia a ese punto en las horas pasadas. Pero la cena casi había terminado, y era obvio que ese tema se tenía que tocar. Por más incómodo que fuera. Y hablando de "incomodidad", Bolt comenzó a notar algo que poco a poco se desarrollaba en su entorno.
Calor….
Su cuerpo empezaba a tener cierto, calor…
Descuidadamente Boruto observó a su alrededor. El comedor era bastante abierto, las puertas que daban al traspatio estaban abiertas. La noche era fresca, de primavera tenue. El lugar no era incómodo y su ropa no era pesada como para sentir esa sensación extraña de calor corporal.
¿Sería el sake ingerido?
Había bebido muy poco, solo lo necesario para no ser descortés. Boruto había venido a una charla donde necesitaba estar muy despierto. Pero ese extraño calor, estaba comenzando a generarse en la base de su vientre. ¿Qué estaba pasando?
-¿Qué ocurre Bolt-kun? –Consultó Sarada que notaba ese gesto acalorado en su prometido- ¿te sientes mal?
-Para nada Sarada-chan….-dijo tratando de distraer su mente de esa molesta sensación el rubio- bueno, ahora que terminamos la cena, quiero hablar sobre el asunto del comp….
-¡Es hora del postre! –Volvió a interrumpirle Sakura- ya que Boruto-san parece algo agitado, mejor ayudar a la digestión con un buen helado.
-¡Qué delicia Ka-san! –Sonrió con los ojos brillantes Sarada y se puso de pie junto a su madre- ¡te ayudo a servirlo!
Bolt no pudo decir más, ambas mujeres se fueron hacia la cocina y lo dejaron solo. El muchacho gruñó, tomándose el vientre por debajo de la mesa se inclinó un poco tratando de resistir mejor la sensación. ¿Qué le estaba pasando? ¿Qué significa ese calor que iba en aumento? Ya podía sentirlo no solo en su vientre, sino expandiéndose por todo el cuerpo.
-Oh no…-pensó ante la teoría que recorrió su mente en ese momento- no puede ser.
Anko-sensei le había dicho que nunca debía cenar con una Kunoichi en su territorio. El arma más efectiva de las mujeres ninja, era la seducción y el uso de paralizantes o venenos para cumplir sus propósitos. ¿Y si Sarada o Sakura habían colocado veneno en la comida? ¿O tal vez pusieron algo en la bebida?
-¡Que idiota soy! –Se dijo mentalmente, autocastigándose- ¡¿Cómo pude ser tan descuidado?! Espero que Anko-sensei nunca sepa lo que ha pasado aquí, o me torturará hasta que desee morir.
Anko Mitarashi había sido su sensei más severa. Casi una enemiga en cuestiones de entrenamiento. Pero aun a la mala, había aprendido muchísimo sobre cómo ser un ninja capaz y vivir para disfrutar la paga por ello. Y uno de los preceptos más claros que había legado era, que jamás debía comer o beber en el territorio privado de otro ninja. Y mucho menos si ese ninja era mujer.
¿Qué podía hacer ahora?
Boruto no tenía mucho por realizar. Había comido y bebido lo suficiente como para que le afectara cualquier componente extra en la comida. Ahora solo le quedaba tratar de averiguar, que tipo de "condimento extra" había ingerido. Intentó mover sus piernas, y giró levemente los hombros para comprobar el efecto de algún tipo de paralizante. La respuesta de su cuerpo fue buena. Podía moverse con normalidad y por el tiempo que había trascurrido en esa cena ya debía estarle afectando a los músculos posiblemente.
-No es un paralizante, y este calor que siento….-se dijo Bolt- no es fiebre origen de un veneno.
Ya tendría que estar débil como para desmayarse, pero no tenía sueño sino al contrario. Se sentía agitado, energizado como si estuviera calentando para comenzar una batalla. Su cuerpo estaba más preparado para guerra que para relajarse y dormir. Tal vez su impresión de que algo estaba mal con la comida de esa noche había fallado definitivamente.
-Bolt-kun….-escuchó la voz de Sarada mientras la notaba volver al comedor- espero no haberte hecho esperar demasiado.
Algo en la voz de la joven era distinto, más profundo, más sensual. Usualmente Boruto se había preguntado cómo hubiese sido hacer el amor con Sarada. Tenía mucho de su madre, tanto física como mentalmente. Y si a Bolt le enloquecía la idea de tomar a Sakura nuevamente, por lógica en compañía de Sarada tampoco la pasaría mal. De pronto le pareció que deseaba ver el interior de esa yukata en la chica, y su mente ya no estaba equilibrada como de costumbre.
-¿Qué rayos me está pasando? –Se preguntó- vengo a romper el compromiso, y ahora estoy pensando en….
Estaba considerando "reafirmarlo" para ser preciso. Tomar a su ex-novia y destruir su ropa mientras la follaba hasta hacerla gritar como una loca. Lamerla cual helado exquisito, ese que justamente acababa de servir con total despreocupación del entorno.
-¿Quieres un poco de mi helado Bolt-kun?-susurro Sarada suavemente.
Boruto resopló acalorado, insensible al entorno y las preguntas de Sarada. No la escuchaba, pero si la observaba mover esos apetitosos labios. Dibujando figuras de palabras que los oídos de Bolt no podían captar. Sakura no regresaba. Boruto miraba con insistencia al pasillo que daba a la cocina, tratando de aguantar hasta la aparición de la pelirosa. Seguramente su presencia haría que el lívido de Bolt se mantuviera bajo control.
-Bolt-kun….-dijo Sarada acercándose y tocándole la frente para comprobar la temperatura- ¿realmente te encuentras bien? Pareces un poco….acalorado.
-No me toques….-quiso decir Boruto sin que la voz le surgiera- Por favor no me toques, mi cuerpo está….
-Tal vez necesites esto…-definió Sarada sonriendo, mientras se inclinaba para besarlo profundamente en los labios.
Su respuesta fue automática. No tenía poder para resistirse de ninguna forma. Su cuerpo ardía en la necesidad, era como fuego, como si todo su ser ardiera desde adentro. Y para colmo Sarada no se conformaba con besarlo, sino que elevó la yukata por sobre sus muslos lo suficiente para montar las piernas de Boruto y sentarse sobre él. Sarada se había decidido a besarlo profundo ¡Y vaya que estaba haciéndolo como debía! Incluso envolvió sus brazos alrededor del cuello de Bolt, impidiendo la retirada. Tal vez ese magnífico beso húmedo duró unos 20 segundos. Pero era claro que al romperse, sería el comienzo de algo más y no su rápido final. Los siguientes minutos fueron de total dominio en la joven, Boruto no tenía poder para cortar esa fogosa unión. El fuego era increíble en todo su cuerpo.
-Vamos a mi habitación….-le susurró la Uchiha jadeante entre besos- ahora mismo.
-No podemos Sarada-chan…-respondió el muchacho cuya capacidad de pensar estaba casi extraviada- aquí no…
-Ka-san seguro se fue a dormir….-indicó la chica dejando otro corto beso húmedo y poniéndose de pie se dispuso a alejarse por el pasillo hacia su habitación- te necesito…
Luego de eso, se levantó rápidamente y lo atrajo de la mano fuera del comedor. Parecía que lo estaba llevando directo hacia su habitación, pero Boruto terminó ingresando al baño, conducido sin apenas resistencia.
-Espera aquí Bolt-kun…-le dijo Sarada depositando otro beso ansioso en sus labios- veré que Ka-san no este despierta. No quiero que nos descubra. Te avisaré para que salgas y vayas a mi habitación. ¿De acuerdo?
Lo dejó dentro del baño, y se fue rápidamente. Boruto apoyó su mano sobre la pared de azulejos y apenas podía sostenerse en pie. ¿Qué le ocurría? Estaba terriblemente excitado, de hecho no recordaba la última vez que hubiera estado tan excitado en el pasado. Su sangre literalmente parecía hervir, incluso parecía fuera de control en cuestiones de fuerza. Si Sarada y el tenían su primera vez esa noche, sería muy difícil no hacerle daño. Contenerse. Ser "sutil" en la tarea de quitar su virginidad y hacerla gozar en el proceso. ¡¿Pero que más podía hacer?! Rechazarla y huir ya no parecía una opción viable. No podía contenerse como para conseguir eso.
-Por Kami….-pensó agitado Bolt- ¿Qué me pasa? Solo estoy pensando en follarme a Sarada como si no existiera mañana. ¿Qué va a pasar si su madre nos descubre?
No tuvo demasiado por pensar, la voz de Sarada en susurros surgió desde el pasillo para invitarlo a su cuarto. Así nomas, jadeante y apenas consiente del entorno, Bolt salió del baño y se encaminó al final del pasillo donde el cuarto de su ex-novia aguardaba. Sabía que no debía ir. Una parte de él, la que estaba a punto de desaparecer ahogada en la lujuria, le gritaba que escapara del lugar. Pero su cuerpo tenía voluntad propia en ese momento. Así que simplemente deslizó la puerta indicada e ingresó a la oscuridad del cuarto. Apenas una tenue luz se escurría entre los postigones semi cerrados de la ventana lateral. Ella estaba recostada en su cama, y el yukata que había usado en la cena, tirado en el suelo frente a los pies del visitante.
-¿Bolt-kun? –gimió la chica con un susurró confundido.
Ella se movía bajo las sabanas con ansiedad. El no atendió a la interrogante, era obvio de quien se trataba y que ahora estaban a punto de cometer una locura. Otra más. De las que Boruto Uzumaki estaba acostumbrado a realizar corrientemente. Podía ser un muchacho bastante pensante en su estado natural, eso era indudable. Pero ahora su cuerpo estaba fuera de control. Su instinto más básico y animal estaba asentado en la necesidad de posesión. Había pasado casi un año desde la última vez que había sentido la tibieza de una mujer entre sus brazos. Era demasiado tiempo. Sus niveles físicos y de chakra eran muy superiores al año anterior. Era joven y eso aumentaba sus niveles de libido hasta la estratosfera. Además, teniendo en cuenta que con Sakura solían follar durante horas completas implacablemente, ahora mismo no sería menos la intensidad o lo extenso de su accionar.
Al final, su mentira sobre la excitación incontrolable herencia de los Uzumaki, terminaría por ser una cierta versión de la verdad. Hacía varios días que no entrenaba con intensidad por arreglar sus asuntos para partir de la aldea. Y ese exceso de energía se estaba manifestado a toda potencia.
-¿Bolt-kun que haces? –Dijo Sarada cuando lo vio quitarse la remera y arrodillarse sobre el colchón –no te acerques a mí.
-¿En realidad eso quieres Sarada-chan? –Sonrió el rubio con una mirada hambrienta- ¿no deseas estar conmigo?
-No…..digo...si….pero mi cuerpo se siente raro y….
Él no le permitió continuar, simplemente la tomó por el cuello y acercándose a su posición comenzó a besarla profundamente. Se subió sobre ella obligándola a recostarse mansamente. Estaba ansioso y ella extrañamente se encontraba dubitativa. Pero en el calor de los besos y las caricias todo comenzó a confundirse. Boruto sabía que estaba mal lo que hacía. Pero no podía recordar porque razón no debía realizar lo que tanto deseaba. Estaba demasiado excitado, demasiado inestable y sediento de una mujer. Y Sarada le recordaba perfectamente con su cuerpo a Sakura. Solo tenía que obtener "experiencia". Y esa noche Boruto se encargaría de iniciarla en ese camino sin retorno.
Fin de la parte 2
