CAPITULO 20: CAMINO SIN RETORNO, PARTE 3

El sol ingresaba de lleno atraves de la habitación. Las ventana entre abierta y las cortinas no podían ya contener la entrada de la mañana instalada. Boruto Uzumaki abrió los ojos. Sentía que había dormido durante una década. Nunca en las semanas y meses pasados, había tenido un despertar tan limpio y complaciente. Su cuerpo, parecía haberse quitado como 100 kilos de peso extra. ¿Qué era esa sensación? ¿Por qué esa mañana en particular era tan diferente a las otras? Simple y claro. Era la enorme e inalterable sensación de satisfacción y saciedad. Eso cambiaba las cosas esa mañana en particular.

Estaba recostado con la mirada al techo. Boca arriba su cuerpo estirado y relajado, parecía no pertenecerle. Le costaba moverlo, ¿Por qué razón le costaba acomodarse para hacer la simple acción de sentarse en la cama? La respuesta vino automática, entregada gentilmente por su tacto y vista. Sarada Uchiha estaba reposando su rostro sobre el pecho de su prometido. Ambos desnudos, ambos exhaustos de follar durante toda la noche. Solo la mayor experiencia y aguante, colocaban a Bolt como el único que despertaría durante esa mañana. Sarada Uchiha estaba completamente agotada. Solo destacaba una sonrisa suave surgiendo de sus labios, y la voluntad de mantener sus brazos rodeando al cuerpo amado. Sin conciencia del entorno, totalmente vulnerable.

Sarada Uchiha estaba en el cielo…

Cuando despertara muchas horas después, tendría que comenzar a entender todo lo sucedido la noche anterior. Pero ahora mismo, había tenido su primera experiencia sexual con el joven que amaba. Con el hombre que deseaba compartir sus días para siempre. Y él, aun perdido en su latente excitación, tuvo la férrea voluntad y el control para lograr que ella gozara infinitamente. Para Boruto fue todo un desafío al comienzo, pero luego de evacuado sus primeros excesos, pudo sacar partido a la terrible energía que lo desbordaba. Y si alguna vez había dudado de su "compatibilidad" con Sarada Uchiha, era más que evidente que esas interrogantes ya no estaban.

De pronto, rememorando todo lo ocurrido en la noche antes del sexo, Boruto se movió y casi dio un salto de la cama para alejarse del lugar del crimen. Desnudo como estaba, observó a la joven aun dormida que de alguna forma no se había inmutado ante los movimientos de su amante separándose de ella. Sarada solo sonrió, y tomando una almohada que seguramente era el cuerpo de Bolt en sus sueños, se aferró a ella y continúo durmiendo plácidamente. Desnuda como estaba, sudada y oliendo a gloria. Boruto solo pudo aferrarse con ambas manos a su cabeza, y lamentar lo que había hecho así como sus posteriores consecuencias. Vestirse a toda prisa, huir como si se tratara de salvar la vida. Aun cuando positivamente conocía, que de esta situación pasada no había escapatoria razonable.

Salió al pasillo apurado y lo último que pensaba encontrar, era lo que sucedería….

Su mente era un caos, tal vez era por la única razón que no había calculado todo lo que realmente sucedió la noche anterior. No al menos hasta el momento que vio a quien lo esperaba en el pasillo. De pie tranquilamente, apoyando su espalda contra una pared y de brazos cruzados, Sakura Uchiha le esperaba con paciencia. Era como si estuviera esperándolo ahí, desde el origen del tiempo.

Boruto finalmente, lo entendió todo…

Las piezas se deslizaron en su mente y encajaban perfecto. Todo el plan de esa mujer. La cita, las constantes interrupciones para que no hablara del rompimiento antes de la cena. La comida y el sake, seguramente con una carga de afrodisiaco químico que actuaba más efectivamente sobre los mayores caudales de chakra. No solo lo había drogado a él, también lo hizo con su propia hija para bajar sus restricciones al mínimo posible. Sarada había estado casi desnuda en su cuarto la noche anterior. Masturbándose avergonzada por sentir esa increíble sensación incontrolable. Por esa razón, no pudo resistirse cuando Boruto se dispuso a tomarla.

Boruto se acercó a Sakura intempestivo, apretando los dientes rabiosos de sentirse estafado. La tomó de los cabellos por detrás de su cabeza, y apretándola contra el muro le gruñó a corta distancia:

-Tú lo hiciste….-dijo apenas conteniendo las ganas de darle una bofetada- ¡tú fuiste la que vino al comedor anoche!

Sakura sentía el aliento de Bolt muy cerca. Se miraron por algunos segundos donde ambos pensaban exactamente lo mismo. ¡Que atractiva era la idea de besarse como locos! Pero los ojos verdes de la mujer bajaron con debilidad. Lo que había realizado en la noche, iba exactamente en contra de sus deseos. ¿Cómo explicarle que en realidad hubiese querido arrastrarlo a su propia habitación? ¿Cómo decirle que se disfrazó de Sarada solo para guiarlo a los brazos de su hija? ¿Cómo argumentar que hizo todo eso en contra de sus deseos como mujer, y en beneficio de ser madre?

Ambos sabían lo que sucedería a continuación. Sarada Uchiha ya no era virgen. Boruto ahora tenía la obligación de honrar el contrato de matrimonio. Sakura como madre de Sarada, tenía la potestad de denunciarlo ante el consejo de clanes. De no aceptar Bolt fijar fecha para el casamiento, podía ser obligado legalmente a ello. El asunto podía ser un lio diplomático. Boruto sabía que ya no podría lograr que lo dejaran ir a otra aldea. La pelirosa conocía mucho de diplomacia y política, no por nada había sido discípula de la quinta Hokage.

Sakura Uchiha, lo había derrotado…

-¿Cómo pudiste hacerme esto? –Le susurró Bolt aun con sus manos apoyadas en el muro rodeando a Sakura- quería irme para lograr que Sarada deje de buscarme. Para que tenga la oportunidad de conocer a alguien más. ¡De enamorarse de otro! Quería irme… -le susurró más bajo- y tal vez volver en un tiempo para que nosotros…

-No hay nosotros Bolt…-le cortó Sakura dolida y tratando de no romperse- no soy la mujer para ti. Por Kami, podría ser tu madre. Pude haber sido tu madre. ¿Por qué no lo entiendes?

Hubo silencio. Sakura apartó la vista y cerró los ojos con frustración. Sus brazos caídos a los lados marcaban que no se iba a resistir para nada. Contra el muro, podría hasta recibir golpes sin siquiera defenderse. Pero Boruto se retiró luego de algunos segundos. No quería y no podía hacerle daño. Pensándolo mejor. ¿Cómo culparla? ¿Cómo echar culpas a Sakura, por tratar de proteger la felicidad de su hija? Boruto lo hizo en su momento, y estaba dispuesto a hacer cosas aún peores por proteger a su familia. ¿Acaso no había llegado al extremo de drogar y forzar sexualmente a Sakura, por defender la estabilidad de la pareja en sus padres? ¿No la había chantajeado durante meses para mantenerla bajo control? ¿No se dispuso matar, robar y estafar para lograr los propósitos de la Raíz? ¿No estuvo de acuerdo con esclavizar a su tía Hanabi, solo para conseguir la seguridad de su querida Hima Nee-chan?

El joven Uzumaki sabía que había actuado de manera brutal muchas veces. Ahora no tenía derecho a quejarse por recibir el mismo trato. Eran las reglas del mundo ninja.

Boruto retrocedió, alejándose de la pelirosa. Apoyó una mano en el muro opuesto dándole la espalda a la mujer, y caminó un par de pasos para tomar cierta distancia. Ya no había vuelta atrás. Sakura le había engañado con los métodos que alguna vez dieron la victoria a Bolt en el pasado. Incluso ahora, el podía notar los detalles de cómo lo hizo. El afrodisiaco en la comida y bebida. Sabiendo que por cantidad de chakra afectaría a Bolt y Sarada principalmente. Sakura era ninja-medico, debió ingerir algún antídoto previamente. Luego se las arregló para enviar a su hija para el cuarto, donde ella sentiría los efectos y trataría de saciarse a sí misma. A continuación, Sakura tomó la forma de Sarada con un henge y regresó al comedor. Besándolo y acariciándolo con su experiencia, como nunca Sarada hubiese podido por vergüenza. Llevándolo al baño y dejándolo sin poder ver el astuto cambio sucedido. Todo para finalmente llamarlo con voz falsa al cuarto de su hija, mientras ella se encerraba en su propia habitación, completando la trampa.

-Pude haberla lastimado gravemente…-dijo Boruto molesto y deprimido- no tuve demasiado control.

-Eres incapaz de hacerle daño –declaró la pelirosa seriamente- todo ese papel de hombre rudo y violento que representaste la primera noche que estuvimos juntos, fue negado en los siguientes meses. Sé que en el fondo eres un hombre tierno y amable. Tu madre y tu hermana te aman por ello. Pudiste haberme esclavizado por siempre, pero elegiste dejarme libre.

-¿Por qué? ¿Por qué hiciste todo esto? ¿Acaso no ves que soy alguien peligroso para Sarada-chan?

-Eso no es cierto, se que puedes dividir el trabajo de tu vida privada. –Le sonrió la pelirosa tratando de ser amable y hacer las paces con su futuro yerno- No eres un ser que vive de la guerra como mi difunto marido. Pero además tienes el valor para luchar por tus deseos. De llegar hasta el límite sin dudar- luego de algunos segundos de contemplarlo finalizó- Estoy segura que serás un estupendo esposo para mi Sarada.

Boruto apretó los dientes, ese no era el problema realmente. No dudaba que Sarada y él se llevarían bien conviviendo. No por nada habían sido amigos desde casi el nacimiento. Pero algo en el interior de Boruto le decía que estaba atrapado. Así se sentía estando en Konoha, atrapado. No sabía la razón, no entendía el sentimiento. Pero quedaba claro que el instinto le alertaba de la situación. Y ahora ya no podía escapar de la aldea. Tenía que afrontar las consecuencias de la noche anterior.

Al costo que fuese…

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Uzumaki Naruto, séptimo Hokage de la aldea escondida entre las hojas, era un hombre feliz. Estuvo sonriendo casi todo el día de trabajo desde que recibió la grandiosa noticia traída personalmente por su hijo.

Algunos días después de la cruda y difícil charla que padre e hijo tuvieron en el apartamento del joven, apareció Boruto por su oficina. El muchacho vino por propia voluntad y pidió hablar con su padre en soledad. Shizune y Moegui estaban atendiendo algunos papeleos y fueron invitadas a dejarlos solos. Ambos Uzumaki, quedaron en silencio y mirándose fijamente. El líder sentado tras su escritorio, el joven y recientemente calificado Jounnin, parado firme con sus brazos por detrás. Naruto esperó con paciencia lo que su hijo quisiera decirle, estaba dispuesto a esperar el día entero. Nunca se sintió más dolido y frustrado en su vida, como cuando supo semanas atrás, que su amado hijo podía irse lejos. Nunca sintió tanta depresión y dolor, como cuando su adorable hija le dijo que le odiaba. Que era un monstruo. Que nunca volviera a dirigirle la palabra.

Naruto sabía personalmente que no era un monstruo. No era un desalmado. Era un hombre que cometía errores. Un hombre que trataba de ser buen líder para su pueblo. Compaginando ser esposo y padre además. Todo sin experiencia, todo sin haber tenido madre o padre en su niñez. Hizo lo que pudo. Hizo lo que sentía que era mejor.

-Hokage-sama…..yo….

-No Bolt….-le interrumpió Naruto rompiendo el gesto neutral- estamos solos. No necesitas nombrarme así.

Ambos sonrieron apenas, habían recuperado la mínima familiaridad. Era un buen inicio.

-Oto-sama….-dijo el joven recomenzando la charla- quisiera agradecerle mi ascenso a Jounnin. Y estoy a disposición para cualquier designación. No tengo preferencia por un departamento de trabajo en específico.

Había dicho más de lo expuesto. Había hablado sobre el otro tema, sin siquiera mencionarlo. Naruto trataba de no sonreír abiertamente. Pero sentía latir su corazón nuevamente. Era una sensación tan cálida, que casi hubiese saltado sobre su niño para abrazarlo. ¡Qué extraña criatura era el ser humano! Estar tan feliz por algo que siempre tuvo a mano, pero recién ahora podía vislumbrar completamente.

-¿Significa que ya no piensas irte de Konoha? –interrogó el padre, siendo cauto ante la evidencia.

-Significa que tengo una prometida. –Señaló el joven como excusa- y supongo que en un par de meses tengo que casarme con ella. Así que no debería tomar un trabajo que me aleje demasiado de mi hogar. O al menos eso supongo, Oto-sama.

Ambos sonrieron. Era el comienzo renovado para ambos. Boruto había fingido ser un muchacho duro y frio. Tanto que Naruto por mucho tiempo tuvo miedo de estar presenciando el nacimiento de un nuevo Sasuke Uchiha. Era fue la razón principal de no confiar en él. Ese fue el motivo por el que Naruto consideró no enseñarle a su hijo las técnicas más poderosas de su arsenal. El modo Sennin, y el Hiraishin no jutsu. Pero desde la noche donde discutieron en el apartamento de Bolt. Que todo había quedado más claro:

Flash back: hace algunos días…

-¿Por qué te encuentras en medio de la oscuridad?-dijo el Hokage ingresando al departamento con cuidado.

-Me gusta la oscuridad, -respondió el muchacho- usando mi memoria o mi chakra, puedo saber exactamente lo que requiero sin necesidad de luz. Además, intento no depender totalmente de mis ojos, por cualquier trabajo futuro. Estimular mi capacidad de rastrear con el chakra.

Naruto miró a su alrededor y lo que estaba presenciando, no le gustaba. Le recordaba demasiado a su propio apartamento cuando era un niño. Él había odiado la oscuridad y soledad del lugar. Se sentía débil, se sentía desvalido y solo. Por eso amaba el aspecto de su actual hogar formado con Hinata. Todo era iluminado y lleno de vida. Existían flores y un lago en el traspatio. Estaban sus hijos y su esposa. Nunca se había sentido miserable y solo en su actual hogar. Pero la oscuridad de ese pequeño apartamento era un viaje al pasado. Al más horrendo aspecto de su pasado. Cuando Naruto estaba solo con sus lágrimas. Acosado por aldeanos, temiendo por su vida.

-La soledad es mala consejera –añadió el Hokage buscando un lugar en el suelo para sentarse junto a la pequeña mesa central, pero luego decidió permanecer de pie- creo que tu madre estaría feliz si regresaras a casa. Te extraña tanto como tu hermana. ¿No has olvidado a tu hermana cierto?

-¿Es tu forma de intentar arreglar el asunto? –Interrogó sonriendo irónicamente de lado Bolt- ¿todo olvidado y volver a casa como se llama a un perro?

-Sabes bien que no pienso así.

-Tal vez, pero tampoco sueles venir a mi olvidado apartamento a menudo. –Indicó Boruto sin faltarle verdad- lo que me sugiere que el Hokage pretende algo de este simple Chunnin bajo su servicio. Algo que no puede obtener desde lo más alto de su oficina. ¿Correcto?

-Solo soy un padre esta noche, -señaló Naruto apenado- que trata de hablar en buenos términos con su hijo. Le prometí a Hima-chan que volverías a casa. Ella te quiere y necesita mucho. Sabes bien que sufre si no estás presente. Todos sufrimos.

-Mi hermana es una Kunoichi –definió Bolt tratando de quitarle emoción personal a la charla- puede que no esté de acuerdo con mi viaje al extranjero, pero con el tiempo entenderá que fue lo mejor. Yo también sufrí mucho en los primeros meses de habitar este apartamento. Pero luego recordé, que mi padre vivió solo los primeros 20 años. Y si él pudo sobrevivir, yo también lo voy a lograr. Y aquí me estás viendo, de una pieza.

-¿Y este viaje es lo mejor para quién? –Consultó Naruto comenzando a molestarse- ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para nuestra familia? Todo me parece una excusa tonta que evita la realidad. Solo quieres huir. ¡Y eso solo lo hacen los cobardes hijo!

Boruto volvió a sonreír, esta vez tenía una gran carga de angustia en el gesto. ¿Cómo podía ser que su padre y el fuesen tan diferentes? Era cierto que físicamente se asemejaban mucho, pero la separación impuesta por los años sin convivencia, había generado un abismo entre ambos. Naruto era el Hokage y también padre de Bolt, pero el joven cada vez estaba más convencido que eran dos desconocidos prácticamente. ¿De qué otra forma podía ser acusado de cobarde? Boruto Uzumaki se consideraba a si mismo muchas cosas, pero la palabra "cobarde" ni siquiera estaba en el país donde habitaba. De pronto, Boruto detuvo su lento caminar por medio de las penumbras. Lo que tenía que decir era definitivo, pero al mismo tiempo debía dar muchas explicaciones para detallarlo:

-¿Quieres saber porque elijo irme de Konoha? –consultó Bolt a lo que su padre solo se quedó en silencio- Por estar cansado. Estoy muy cansado y decepcionado de que nunca puedas confiar en mí. Que pase lo que pase, nunca puedas confiar en mí.

-¿A qué te refieres? –Señaló Naruto serio- eres mi hijo. Te quiero y también confió en….

-¡NO DIGAS MENTIRAS! –estalló Boruto rabioso y dio un golpe sobre la mesada de la cocina que vibró levemente, así como todo el lugar- ¡NO TE ATREVAS A MENTIR FRENTE A MI! ¡NO NECESITO UNA MALDITA HABILIDAD SENSORIAL PARA SABER QUE MIENTES!

Y de ahí el silencio. Porque la reacción era tan violenta como inesperada. Era indudable que Boruto estaba enojado y decepcionado de su padre. Naruto conocía bastante bien que se encontraría esa situación, aunque no esperaba tanto rencor. Era obvio que existían asuntos por resolver, y finalizada la charla, tal vez encontrar un mejor acuerdo que ver a su hijo irse de la aldea. Por eso Naruto dejaba a Bolt hablar, para que descargara el veneno y luego llegar a un mejor puerto.

-Cuando era un niño… -dijo bajando los hombros con resignación el joven- te suplicaba por horas, por días completos que me entrenaras. Te perseguía, te adoraba, te admiraba. Y tú solo tenías tiempo para ser Hokage. Tenías tiempo para todos en esta aldea, con excepción de tu familia.

-No deseaba que mis hijos fueran ninja. –Admitió Naruto sin elevar la voz- temía que pudieran buscar hacerme daño atraves de ustedes. Aquí en Konoha están seguros. Pero si eran ninjas eventualmente tendría que abandonar la aldea por misiones. Tanto Hima-chan como tú, siempre han sido lo más preciado para mí.

-El abuelo Minato, y la abuela Kushina murieron la misma noche que naciste, pero confiaron en ti dejándote la responsabilidad del Kyuubi. Eras un bebé indefenso, solo en el mundo y aun así confiaron en ti. ¿Puedes decir lo mismo de como trataste a tus propios hijos?

Naruto comenzó a entender. Bolt se sentía herido por haber sido negada su herencia. Tanto Minato como Kushina, habían dejado en el actual Hokage toda su confianza. No pudieron entrenarlo ni protegerlo, pero depositaron su fe en él. En cambio, Naruto tuvo toda una vida para entrenar a sus hijos. Pero decidió negarles esa instrucción, decidió "protegerlos". Esconderlos del mundo ninja. O en otras palabras, desconfiar de que ellos pudieran seguir por propia cuenta y éxito transitar el camino del Shinobi.

-Cuando era un niño, no elegiste confiar en mí. –Proseguía Boruto- tuve que ir a la academia para empezar de cero, como si fuera un huérfano. Luego me designaste a Konohamaru-sensei para tenerme controlado. Un buen hombre, pero no el indicado para entrenarme en mis virtudes. Tiempo después, durante los exámenes Chunnin, pasaste de mi pelea como si fuera algo sin importancia. Ni siquiera notaste que mi Byakugan se había activado por accidente y por eso recibí una paliza sin poder controlarlo. ¿Acaso lo notaste? ¿Acaso te importó como me sentía por ser humillado frente a nuestro pueblo? no confiaste en mi para ganar. Incluso te debía parecer muy conveniente que fracasara en mi intento de ascender a Chunnin.

Ahora Naruto ya no tenía palabras. Tenía el peor recuerdo de su propia infancia. Cuando estaba solo, cuando nadie esperaba nada de él. Tenía el recuerdo de nadie a su lado para entrenar. Todo lo tuvo que hacer solo, con la sutil diferencia de que nadie conocía que era hijo de un Hokage. Nadie nunca esperó la grandeza de Naruto Uzumaki. Esa presión no la tuvo nunca, esa presión si la tenía el "honorable hijo" del séptimo Hokage. Y al parecer le había afectado mucho.

-Finalmente, encontré un gran ninja que vio en mi un potencial –Apuntó Bolt continuando su relato- Hatake Kakashi-sensei me dio su tiempo. Me otorgó confianza, me dio su entrenamiento sin excusas. Por supuesto me entrenó sin piedad, tanto que creí que me volvería loco. Me enterró en mil libros y además se ocupó de adiestrarme en combate. Me enseñó a ser invisible, a pensar y a querer a esta aldea por sobre cualquier cosa. Kakashi-sensei no se atrevió a negar mi herencia. Me obligó a leer sobre el pasado de mi padre, a conocerte con defectos y virtudes. Supe lo que tenía que hacer, y me hacía sentir orgulloso poder protegerte a ti, tanto como nuestra familia. Pero sobre todo, confió en mí ciegamente. Algo que mi propio padre nunca quiso hacer.

-Kakashi no debió crear una organización que fuera ilegal –Naruto ya no sabía que decir- él estaba retirado y no debió…

-¡No te atrevas a hablar mal de Kakashi-sensei!- gruñó Bolt interrumpiendo- el solo pensaba en respaldarte. El solo quería protegerte y se encargó del trabajo que nadie quería hacer. El confiaba en ti, y luego te entregó el poder de raíz en bandeja de plata. ¡Y tú le pagaste encerrándolo! ¡Lo encerraste como me has encerrado a mí! Después del asunto de Kiba Inuzuka, juraste que confiráis en mí, y luego has vuelto a ordenar que me arrestaran. ¡Juraste que confiarías en mí! ¡Y una mañana tuve a tus perros frente a mi puerta, esperando para arrestarme! ¡PARA ARRESTARME A MÍ! ¡A TU PROPIO HIJO!

-Hice lo que tenía que hacer como…

-Pero no siempre has seguido las reglas ¿verdad?-contradijo Bolt envenenado- porque cuando el Uchiha era un renegado y asesinaba a colegas ninjas que iban a recuperarlo de Orochimaru. Cuando formó ese grupo de criminales llamado Taka. Cuando incluso trabajó para Akatsuki, ¡TU NUNCA DEJASTE DE CONFIAR EN EL! ¡ERA UN MALDITO CRIMINAL Y TU ENTREGABAS LA VIDA POR EL!-finalizó tratando de controlar su frustración- pero en mí, nunca pudiste confiar.

Naruto no pudo hacer más en esa situación pasada. En el momento que todos los ninjas sospechados por los archivos de Kakashi fueron puestos bajo arresto, Raíz parecía ser una organización ilegal que tenía por objeto minar la paz. Nadie suponía que la estaba apoyando en realidad, como finalmente sucedió. ¿Cómo podía saber el Hokage que los informes extraídos de la raíz delatarían todo el espionaje del mundo?

Pero no podía Naruto advertirle su visión particular del asunto. Era claro que su hijo se sentía herido por la falta de confianza que siempre había tenido en él. Naruto había buscado protegerlo, pero ante la duda, era cierto que siempre eligió pensar mal de Bolt. Eso era incuestionable.

-He leído toda tu historia…-dijo Boruto apoyando la espalda en una pared y solo la luz del ventanal cubría la zona central del lugar, luego de algunos segundos pareció estar más tranquilo- En detalle, lo que nadie sabe del héroe más grande de esta aldea. Tus fracasos, tus malas calificaciones, tu soledad. Supe de tus compañeros de equipo. Como te gustaba Sakura Haruno, y la fuerte amistad que tenías por Sasuke Uchiha. Fuiste fiel y confiaste en ella aunque nunca te quiso. Mantuviste tu amistad con Uchiha, aunque casi te asesina varias veces, y aun después de convertirse en desertor. Me culpas por su muerte, pero no estabas dispuesto admitir que era un bastardo y solo le interesaba su beneficio personal. Que en el pasado se orinaba en Konoha, y actualmente estaba dispuesto a seguir haciéndolo.

-Te acostaste con su esposa…-contradijo Naruto, aun tratando de entender cómo se había llegado tan lejos en el asunto Uchiha- aun cuando eras novio de Sarada-chan.

-Era mi misión, como tantas misiones de tantos ninjas en el mundo. –Respondió sin emoción Bolt- mí trabajo era evitar que ella se enrollara contigo, destruyendo a nuestra familia. Y si bien tuve que forzar la situación al inicio, te aseguro que Sakura-chan ha disfrutado más que con su esposo. Más que con nadie.

-Eso no importa, y yo nunca hubiera traicionado a tu madre…

-Pero tampoco fuiste capaz de negarle nada a Sakura desde que la conoces, ¿correcto? –Sonrió apenas Bolt irónico- ¿O lo que en realidad te enfurece de mí, es que yo si pude satisfacerla en donde sujetos como su marido y su ex-compañero fallaron? ¿Te enoja saber que nunca estuviste cercano a lo que yo he logrado? Tomar a esa mujer para mí, y derrotar al Uchiha.

-La verdad que no…-admitió Naruto- hace muchos años, que tu madre ocupa mi corazón. Cierto es que Sakura-chan ha sido especial hace años. Pero ahora es solo una amiga. Y lo que en realidad me preocupaba era que Sasuke te hiciera daño al enterarse. Además, no tenía el mejor concepto tuyo por lo que hiciste, considerando que tu novia es nada menos que Sarada-chan.

-Seguramente que te preocupaba mi moral... –añadió Bolt debatiendo sin problemas, pero se movía para encender la luz general y ya mirarse a los ojos- ya que parece que soy incapaz de lograr tu confianza. Depositas tu fe en traidores, desertores, rebeldes sin causa, o en políticos extranjeros. Pero cuando se trata de tu propia sangre, tal parece que siempre estoy en la mira. –encendió la luz y ya podían verse a lo lejos- ¿y todavía preguntas mis razones para irme de Konoha?

Naruto no tenía idea de cómo responder. Había venido preparado para una recepción hostil, pero realmente no parecía estar siquiera en el juego del debate. Su hijo había soltado varias estupideces cegado por el rencor, pero otras muchas razones eran bastante cercanas a lo real. Naruto en su fuero interno, podía admitir que el asunto de Sakura o Sasuke no le había molestado tanto como Boruto sugería. Ambos constituían ciertas "aspiraciones" de un joven Naruto que hace años no existía. Sin embargo, el actual Naruto que era Hokage y padre de dos niños, había fallado en donde Minato tuvo éxito. Era muy cierto que la excesiva protección de sus hijos había sido un error. Era solo soberbia pretender que podría cuidarlos del mundo entero. Tarde o temprano, tanto Himawari como Bolt hubieran tenido que resolver sus propios problemas. Aislarlos del mundo ninja, era negar la herencia misma que corría por su sangre. Ambos eran Uzumaki, descendientes del poderoso clan del remolino. Nietos de un Hokage y una jinchuriki, hijos de otro Hokage y una heredera del noble clan Hyuuga. ¿Realmente podrían tener otro sendero que no fuera el de ser ninjas? Si así lo fuera, era una decisión que no le correspondía tomar a Naruto.

-La confianza debe ganarse es cierto….-señaló el padre luego de un pesado minuto de silencio- y estoy dispuesto a aceptar que nunca te di la oportunidad de lograrla. Mis acusaciones y los arrestos, fueron en base a la decepción que sentía de verte comportar como lo haría un niño sin familia. Cuando sucedió el asunto de Kiba, simplemente pensé en cuanto me había esforzado, todo para que fueras a caer en la oscuridad de los Shinobi, y parecía que era justo adonde habías ido a parar.

Por primera vez desde el comienzo de la discusión, Boruto pareció ser tomado por sorpresa. Era como si escuchara algo que nunca esperaba recibir. Pero enseguida reaccionó, su gesto se volvió adusto y se recordó a si mismo que su padre había tenido mil oportunidades de confiar en él. ¿Y lo iba a empezar a hacer justo ahora? Más sonaba como una excusa ante la posible salida de Konoha, que una disculpa real.

-Aun así…-continuaba Naruto que había apoyado esa carpeta sobre la mesa del centro dejándola a disposición de Bolt- abriste los sellos y permitiste que supiéramos todo lo que ocurría en la alianza. Soy consciente que fue parte del plan de Kakashi, pero no puedo negar que el aporte que Raíz hizo, para conseguir firmar el acuerdo de paz. Además…..tanto Kakashi como tú también…me entregaron esto…-el nombre propio sobre la cubierta era el del Hokage- logré abrirla con mi sangre y las posiciones de sellos que mostraste en la reunión del consejo. Esta carpeta nadie la ha visto a excepción de quien te habla. ¿Sabes lo que contiene?

Boruto observó la carpeta sobre la mesa. Y tomándola entre sus manos se dispuso abrirla. Las hojas eran una descripción detallada de cada integrante de la organización raíz. Tanto dentro como fuera de Konoha. Había agentes de raíz en todos los países. Antiguos guerreros, políticos, Shinobi retirados, actuales ninjas de otras aldeas, civiles, pobres o personas con riqueza. Boruto desconocía al 80% de esas personas. Se había cruzado con algunos, y no tenía idea que también estaba bajo las órdenes de Kakashi. El punto era, que ni siquiera ellos lo sabían.

-Cada nombre, tiene un código y un número. –Apuntó Naruto de brazos cruzados, que observaba las reacciones de sorpresa en su hijo- no entiendo para que me fue entregada esta carpeta, ya que no me sirve para acusar a ninguno. No existe detalles de las misiones que realizaron, toda información incriminatoria se destruyó en los archivos sellados. ¿Qué significan los nombres clave y los códigos numéricos que acompañan a cada sujeto de ese archivo? ¿Puedes decírmelo?

Boruto sonrió levemente. Para luego asentir calmo, ante su propio pensamiento. Kakashi-sensei no había destruido la raíz. Todo el esfuerzo no se había perdido. Simplemente, se retiraba del comando. Había absorbido la responsabilidad de una organización que apenas asomaba la cabeza a la luz. Pero como toda raíz fuerte y duradera, era demasiado profunda y oculta para conocerla completamente. Demasiado profunda para destruirla. Y la fase final del plan estaba ante sus ojos. Boruto al fin podía entender completamente a su maestro. Hatake Kakashi había sido un Shinobi extraordinario sin dudas. Y como siempre dijo, su sensei había sido nada menos que el abuelo de Bolt. El cuarto maestro Hokage. El rayo amarillo de Konoha, Minato Namikase. Un genio.

-Este archivo, es nada menos que el espíritu de la Raíz.

-¿Qué dices?

-Kakashi-sensei siempre estuvo preocupado que a nuestro grupo le sucediera lo que al de Danzou. La antigua Raíz solo estaba conformada bajo la idea de darle todo el poder a un solo sujeto. Por lo tanto, cuando Sasuke Uchiha lo asesinó en combate, el antiguo grupo de perros no supo cómo continuar sin su amo. No era una organización al servicio de Konoha, sino para las ambiciones de Danzou Shimura.

-¿Y eso que tiene que ver con esos archivos?

-Observa…-le señaló Boruto girando a la mesa y parándose junto a su padre- cada nombre de cada agente de Raíz en esta carpeta tiene un código numérico y también una letra. Además, los nombres clave evitan que se usen nombres propios en los mensajes enviados. La mayoría de los agentes de Raíz no conocen a sus compañeros. Reciben mensajes anónimos, con su nombre clave y código particular, cumplen su misión y revierten los resultados por una serie de canales de comunicación secretos. Así, si cualquier agente fuese capturado o descubierto, no existe método de tortura que sirva para extraerle información de Raíz.

-Porque básicamente nunca la tienen, ¿correcto? –aventuró Naruto interesado.

-Así mismo, si Kakashi-sensei no envía órdenes usando los códigos de este archivo –continuaba Boruto seriamente- simplemente Raíz deja de funcionar. Las vidas de estos agentes siguen su curso y nadie nunca más hablara del tema. Este sistema se hizo para evitar la fidelidad a un solo hombre, y permitir que cada hombre o mujer sean solo fieles a la causa. Solamente a Konoha.

¿Y entonces?

-En resumen, si nadie vuelve a enviar mensajes con estos códigos y nombres clave a cualquier miembro de esta carpeta, simplemente raíz será desactivada. En otras palabras, ahora no solo eres el Hokage, sino también el líder de Raíz. Puedes hacer lo que quieras con esta información.

Naruto recibió en sus manos nuevamente el archivo. Las ramificaciones de cada hombre y mujer distribuidos por la aldea y el resto de los países alcanzaban prácticamente todas las esferas. Raíz estaba en todos lados, y nadie a excepción de Naruto, Boruto y Kakashi realmente lo sabían con certeza. Incluso ahí mismo, estaba el código y el nombre clave de su hijo:

Código de orden: S-117

Nombre clave: Relámpago dorado.

-Qué ironía…-sonrió apenas Bolt alejándose y caminando por el lugar lentamente- el hombre que pusiste en prisión tiene tanta confianza en ti, que te ha depositado el fruto de todo su esfuerzo en las manos. Y el hijo en quien nunca confías, te dice cómo usar todo ese poder aun cuando has venido a tratar de evitar que me vaya adonde deseo ir. No sé si tienes mucha suerte, o tanto Kakashi-sensei como yo, somos demasiado idiotas. Lo voy a reflexionar mientras viajo a Suna.

-¿Suna? –consultó Naruto confundido mientras apenas podía apartar la vista de la carpeta.

-Supongo que accederás a que viva cerca del tío Gaara. Es el único Kage en quien confías totalmente. Suna no es mi territorio preferido, pero el tío Gaara no va a desconfiar de mí como lo harían los demás. Trabajaré en la embajada y tomaré sol. Es lo mejor que puedo hacer por todos.

-¿Y Sarada-chan? –Preguntó el padre tratando de encontrar el argumento que detenga a su hijo- ¿Sabes el daño que le causaras al romper el compromiso?

-Será menor que lo que puedo causarle, -indicó el joven- si ella se entera que prefiero tener a su propia madre que a ella en mi cama.

Naruto abrió la boca, pero no supo bien como ocultar la sorpresa. No tenía palabras para tamaña confesión. No podía entender lo que su hijo sentía realmente, y lamentable que no era la primera vez. ¿Cómo podía preferir un amorío cualquiera, por sobre la joven con la que había crecido desde siempre? ¿Acaso no amaba a Sarada, o simplemente nunca la había amado? ¿Realmente iba abandonarla por el simple capricho de no poder acostarse con la pelirosa? Según Naruto, Sakura podía ser muy hermosa todavía, pero los años pasarían y por edad, era como si Boruto se acostara con su madre prácticamente. Era algo bastante común que hombres mayores con ciertas posiciones de poder, desposaran a jóvenes mujeres. Pero la situación inversa era muy extraña. Sobre todo considerando que Sakura no era heredera de una dinastía, ni princesa de un país.

-Si Sarada descubre lo que hice….-definió el joven Bolt- no importara si fue por misión, gusto o deseo. Va a odiar a su madre y probablemente intente matarla. En ultima instancia, lo consiga o no, Sarada-chan se quedará sola. Se volverá un cumulo de odio por su sharingan. ¿Realmente quieres tener a otro Uchiha loco en Konoha? el ultimo casi lo destruyó todo por una venganza.

Naruto no quería ciertamente. Pero tampoco le agradaba la idea de ver exiliado a su hijo mayor por años y años. Tal vez condenado a no volver nunca. ¿Qué haría con Himawari si no podía detener a su hermano de la idea del viaje? La niña siempre había sido apegada su Onii-chan. Y él siempre la había protegido de todo mal. Seguramente debía ser muy doloroso para Boruto tener que irse, pero evidentemente pensaba pagar el precio con tal de proteger a Sakura y la aldea. Aunque por caminos distintos, Naruto comprendió que ambos hombres Uzumaki se parecían bastante internamente. Dispuestos a lo que sea con tal de proteger a sus seres amados.

Naruto se sintió muy triste. Porque no podía moralmente detener a su hijo. Era claro que Bolt tenía sus razones para partir de la aldea. Y también cierto era, que jamás había confiado en las decisiones de su retoño anteriormente. Sin embargo había una última oportunidad de cambiar eso, era el momento de confiar. Así que tomó su archivo del control de Raíz, y aunque sabía que podía darle una orden directa como líder para obligarlo a permanecer en Konoha, pensó que ya no quería más conflictos. Como padre, sentía haberle fallado durante todo el tiempo a Bolt. Pero se prometió empezar a cambiar en ese aspecto.

Y el primer paso…..era confiar….

-Tengo que ir a casa para cenar… –Agregó a su lenta salida del departamento, con la carpeta bajo el brazo- solo quiero decirte que voy a firmar la autorización de traslado el lunes a primera hora. Si mi hijo cree que esto es lo mejor para él, quiero confiar que así será.-abrió la carpeta y rebuscó algún detalle antes de volver a hablar- S-117 Relámpago dorado…tengo una misión para usted…antes de partir tendrá que presentarse el día domingo próximo al campo número 7. Tendrá un entrenamiento especial de técnicas conmigo. Esto es confidencial. Luego de ello, quedara relevado de sus deberes con Raíz en esta aldea. Eso es todo.

Y se fue….

Dejando a Boruto en una mescla de asombro y alegría. Por increíble que pareciese, era la primera vez que su padre lo había escuchado y confiado en él. Era la primera vez, donde lo había tratado como un hombre, y no como un niño a quien debe esconder del mundo conocido. Y si no entendía mal ese entrenamiento confidencial, no era otra cosa que el "Hiraishin no jutsu". La técnica de su abuelo. Su herencia como ninja. No existía mayor muestra de confianza que eso. Por primera vez en mucho tiempo, Boruto Uzumaki tenía razones para sonreír de felicidad nuevamente.

Y aun por todas las dificultades del pasado, podía volver a renacer el orgullo que había sentido siempre por ser hijo del Hokage. Ese orgullo y esa admiración, que ahora podía volver exteriorizar por Naruto Uzumaki.

-Gracias….Oto-sama….-le dijo a su comedor vacío, porque su padre ya había abandonado el lugar.

Fin del flash back:

Actualmente era martes, y Boruto Uzumaki no se había ido de Konoha. Tuvieron un domingo pasado de entrenamiento, donde Naruto enseñó a su hijo los lineamientos básicos del dios del trueno volador. Al verlo prepararse y practicar, el Hokage tuvo la impresión que su hijo no tendría demasiados problemas para dominar la técnica. Y también supo por el rumbo de las conversaciones esporádicas, que algo había cambiado en Bolt.

Tal vez la cena en casa de las mujeres Uchiha era el detonante de esta nueva actitud…

-Bien Boruto….-le dijo el Hokage sin poder ocultar su felicidad- como Jounnin recientemente ascendido, y teniendo en cuenta tu desempeño como escolta en la reunión de líderes en el país del hierro hace meses; considero que serias muy capaz trabajar en esta oficina permanentemente.

La mirada del joven era todo un poema. Estaba tan sorprendido por las palabras de su padre que casi provoca en Naruto un ataque de risa. Pero se contuvo, la situación era seria y trataba de llevarla como tal.

-Pero….-susurró confundido Bolt- en ese viaje…..-dijo acercándose unos paso hasta quedar muy cerca del escritorio- Oto-sama dijo que debía ir a cualquier departamento de trabajo, bien lejos de su lado.

-Era cierto….-definió Naruto sonriendo apenas- porque un Hokage debe tener Shinobi de su extrema confianza como escoltas y compañeros. Ninjas tan leales, que serían capaces de sacrificarlo todo por la aldea de la hoja. Ninjas tan fieles, que darían la vida por el Hokage sin pensarlo dos veces. Incapaces de dañar a la honorable familia del líder. Dispuestos a todo con tal dar paz a nuestra villa. Y más aún…..-añadió poniéndose de pie y girando al escritorio- necesito ninjas en los pueda confiar mi vida y la de todos en esta villa. Capaces de guardar secretos, de perdonar, y también de saber pedir perdón.

Luego de eso, Naruto se paró frente a Bolt y colocó ambas manos en los hombros de su hijo. Durante estos últimos días, había rememorado su pasado y repensado muchas viejas actitudes. Había tenido nuevas esperanzas, y descartado el miedo a ser traicionado nuevamente por una de las personas más cercanas a su corazón. En cierta forma, la fe depositada en su tiempo sobre Sasuke y Sakura, había minado en Naruto su capacidad para tener confianza en las personas. Pero Bolt había luchado duro para obtener justamente eso. Y Naruto estaba seguro que su hijo no iba a decepcionarlo esta vez.

-Gra…gra….-Boruto había bajado la cabeza, su cuerpo temblaba ligeramente y algunas lágrimas se escapaban aunque deseara contenerlas con toda su fuerza- gracias…Oto-sama.

Boruto por primera vez desde la tierna infancia, se deshizo de esa mascara fría y orgullosa de ser Shinobi. Simplemente volvió a ser el hijo de su padre. El niño que lo había admirado e idolatrado siempre. Y avanzó de su posición para abrazar al Hokage y hundir su rostro en el pecho. Trataba de no llorar, era estúpido llorar por esto. ¡Pero se sentía tan feliz! ¡No podía explicar la satisfacción que le desbordaba de conseguir uno de sus sueños más dorados! Que el hombre que más admiraba lo tratara como su igual. Que confiara en él, al punto de nombrarlo su escolta. Que depositara la vida en sus manos. Y la confianza de sentirse finalmente, un digno hijo del Hokage de la paz.

Shizune no solía pasar sin golpear la puerta. Ese día tuvo un desliz. Pero la escena frente a sus ojos, le previno de ingresar a interrumpir. No solo le pareció hermoso que Boruto abrazara a su padre tal como cuando tenía 5 años. Sino que Naruto, aun haciendo todo lo posible por contenerlo, también estaba soltado algunas lágrimas de alegría. La Kunoichi sintió una tibia calidez en el corazón, y con cuidado volvió a cerrar la puerta para dejarlos solos.

Amaba a Naruto como a un hermano. Su felicidad era verlo feliz. Shizune decidió ordenar a los guardias ANBU que custodiaban la puerta, diciéndoles que nadie tenía permiso de ingresar hasta que el hijo del Hokage abandonará el lugar. Y se dedicó a otras tareas. Sin dudas serian tiempos de felicidad para Konoha. Porque tanto el Hokage como su heredero, por fin estaban en paz.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

Los meses siguientes fueron los mejores para Naruto y su familia…

Mientras que Bolt actualmente trabajaba como escolta del Hokage, tanto el líder como Shikamaru que era su consejero más cercano; lo interiorizaban sobre los movimientos administrativos que contenía el trabajo de Hokage. Boruto se hizo el mejor y constante compañero de su padre. Lo acompañaba a las reuniones del consejo, a las visitas de los cuarteles ANBU y también a los viajes. El joven Uzumaki intentaba no mostrar mucho interés por los intentos de su padre en adoctrinarlo. Pero aunque no soñaba con ser el siguiente Hokage, tampoco quiso despreciar a Naruto con quien estaba reiniciando una buena relación. En resumen, Boruto aprendió buena parte del trabajo hecho por su padre, aunque sin intenciones de verse en un futuro realizándolo.

Por supuesto, el aburrido acto rutinario tuvo ciertas ventajas. Si bien su tiempo libre se redujo drásticamente, Bolt disfrutaba enormemente estar casi todo el tiempo acompañando a su padre. Almorzaban juntos, chalaban durante los horarios de oficina, en los viajes y mientras se trasportaban por Konoha. Y además, cuando el Hokage tomaba su tiempo para entrenar personalmente, Boruto tenía el placer de ser su compañero de práctica. Aprendió muchísimo. Mucho más de lo que esperaba obtener. Si bien los estilos de combate no eran iguales en padre e hijo, Boruto evolucionaba enfrentando a uno de los pocos sujetos en el mundo que lo superaban físicamente. Entrenar con alguien tan poderoso, tendía a extender los límites del joven poco a poco. Y particularmente le cumplían el sueño que tuvo desde niño. Ser entrenado por el séptimo Hokage.

Mientras tanto, la relación de Boruto con Sarada fue avanzando poco a poco.

Desde aquella noche de alcohol, comida y afrodisiacos. Boruto estuvo dispuesto a llevar la relación con Sarada directamente al matrimonio. En su fuero interno, sentía que no amaba a su novia. No tenía ese sentimiento asfixiante de posesión que le había inspirado Sakura en algún momento. Pero poco a poco, las citas y reuniones con Sarada fueron construyendo una relación más profunda entre los jóvenes. Además, los fines de semana familiares Uzumaki-Uchiha, se restauraron un par de meses después de los últimos "incidentes".

Boruto no volvió a cruzar palabras en privado con Sakura. Ni siquiera la miraba. Ella mostraba ciertos destellos de interés por el joven, pero eso no significaba que volverían a ser siquiera amigos. El joven Uzumaki no podía perdonarle lo que Sakura hizo. Entendía sus razones, incluso había aceptado su derrota. Pero definitivamente no haría nada para alterar el nuevo "equilibrio" conseguido entre las familias Uzumaki y Uchiha. Nunca más arriesgaría la felicidad de todos, ni por sus propios deseos personales.

Boruto y Sarada no volvieron a hacer el amor desde la primera noche. Decidieron esperar hasta después del matrimonio. El joven prometió esperar, y su trabajo con Naruto le consumía casi todo el tiempo libre como para tener deseos acumulados.

Himawari en tanto, fue muy feliz cuando supo que su hermano seguiría viviendo en Konoha. Pero su parte negativa fue cuando su Onii-chan le reprendió duramente por haber usado su técnica para manipular a Sarada. La joven incluso soltó unas lágrimas cuando su hermano tuvo esa dura charla en privado con ella. Y aseguró que no había querido causar daño alguno.

-Sabes bien que no puedes controlar completamente el efecto de esa técnica Hima-chan. –Le dijo Bolt mientras discutían en el antiguo cuarto privado del hermano- no debiste presionar sobre el cerebro de Sarada-chan. ¿Y si le hacías algún daño?

-No quise lastimarla Onii-chan….-susurró llorosa la muchacha- solo intente que aprendiera a compartir.

-¿Compartir? –dudó el rubio confundido.

-Ella estaba celosa de nosotros Onii-chan. –Admitió Himawari- me dijo que no debía acercarme tanto a mi Onii-chan. Que tú eras solo para ella.

-Que ridículo….-señaló hastiado el joven- eres mi hermana. ¿Por qué rayos Sarada podría sentir celos de ti? Además, cuando implantas una orden en la mente de alguien. El efecto puede cambiar según como lo interpreta el subconsciente. Por eso no puedes controlarlo Nee-san.

-¡Eso no importa Onii-chan!- chilló nerviosa Himawari y se aferró al pecho de su hermano con angustia- ¡yo no quería que me separaran de ti! ¡No quería que te fueras! ¡Prometiste que siempre me protegerías! ¡¿Acaso mentías Onii-chan?!¡¿Me abandonarías si ella te lo hubiera pedido?!

Boruto abrazó a su hermana y guardó silencio. La escuchó llorar y era lo único en el mundo que no podía soportar. Desde que nació, desde que la vio en brazos de su madre que Bolt se había prometido protegerla de todo mal. Ni siquiera el salvaje mundo ninja podría tocarla. Ella era un alma pura. Himawari Uzumaki era una luz brillante. Boruto jamás la dejaría sola.

-¿Recuerdas hace un año y medio….? –le dijo Bolt sonriendo levemente- cuando estuviste saliendo con Inojin Yamanaka.

-Si….-respondió Himawari que no se separaba del abrazo.

-Antes de tu primera cita con él…-confesó el rubio abriendo cada vez su sonrisa y apartando a la hermana la miró a los ojos- tuve una seria conversación Inojin. Le dije claramente, que si llegaba a herirte de alguna forma, que si llegaba a decepcionarte o hacerte sufrir. Me aseguraría de matarlo con los métodos más crueles posibles. Tanto que haría orinarse en los pantalones a Ibiki Morino. ¿Realmente crees que te abandonaría ante el pedido de nadie? Te quiero mucho Nee-san. Nunca lo dudes por favor. Ahora deja de llorar que no me gusta verte así.

Himawari sonrió finalmente, limpiando sus lágrimas y sintiendo alivio de que su Onii-chan no estuviera enojado con ella. Que la protegiera, aun cuando ella no era precisamente alguien débil. Pasarían los años, y ese vínculo con Boruto no debía romperse jamás. Himawari podía renunciar a todos, incluso al resto de su familia, pero no veía su propia vida sin tener cerca a Boruto. No solo era su único hermano. Era mucho más para la joven.

-¿Recuerdas cuando practicabas tu técnica sobre mí? –Le señaló el rubio divertido- lograste borrar de mi mente cuestiones como moral, miedo o dudas. Mi potencial creció sin los límites establecidos de mi mente. Y aun así….nunca he dejado de quererte. Nunca he dejado de desear tu bien. ¿Entiendes?

Era cierto. Incluso fuera de los límites Boruto nunca dejaría de querer a su hermana. Era un pensamiento reconfortante en cierta medida para el joven. Aunque la chica no tuviera la misma visión sobre el asunto en particular.

-¿Y entonces….?-consultó tímidamente Himawari después de un rato-¿vas a casarte con Sarada-san? ¿Significa que nunca volverás a ver a Sakura-sama?

El rostro de Bolt se trasformó. Estaba sonriendo hasta hace un momento, y ahora no sabía si seguir junto a su hermana o salir corriendo. Era evidente que el efecto de la presión parcial iba disminuyendo año con año. Ya que Boruto comenzaba a recordar cosas como la vergüenza y el temor. Aunque ligeramente, claro está. Después de todo, estaba entrenado para evadir esas emociones tal cual el ninja típico.

-¿Desde cuándo lo sabes? –consultó con cautela.

-Desde la noche que Sakura-sama salió del cuarto para invitados, y se hundió en la habitación de Onii-chan casi toda la noche.

-¿Se lo has dicho a alguien?

-Nunca haría nada para dañar a Onii-chan. –aseguró Himawari roja como tomate y con la cabeza baja- pe…..pero…..me pregun….taba….

-¿Qué te preguntabas Nee-san?

-Si tú… ¿Amas a esa mujer?-añadió apenada la joven- ¿Aunque nadie lo acepte? ¿Aunque podría ser tu Oka-san por edad?

¿La amaba? ¿Realmente podía estar enamorado de Sakura Uchiha? Esa pregunta Boruto se la había hecho a sí mismo muchas veces. Y la respuesta era indeterminada. Escuchar una interrogante de su fuero interno en los labios de su hermana menor, era cuando menos perturbador. Boruto sin embargo, agradecía que Himawari se hubiese enterado tiempo después del primer encuentro real entre Sakura y el. Donde no fue una relación consentida, sino forzada y usada para el más puro chantaje. ¿Qué pensaría su hermana de él, si acaso supiera de la violación?

En el mundo ninja, era algo común de hecho. Una agresión sexual para las Kunoichi, no debía diferir en perspectiva de un ataque físico. Se las entrenaba para eso. Incluso se las instruía para tomar partido y ventaja de aquellas situaciones. Anko-sensei era muy gráfica en su experiencia sobre la utilización de esas artes en el pasado. Y Boruto había tomado consejo de todo ello. ¿Pero qué hubiese pasado si acaso Sarada no hubiese existido en la ecuación? ¿La censura social de la aldea a esa relación de una mujer madura y un joven Shinobi, hubiera sido suficiente para haberla dejado? ¿La oposición de su padre, incluso de su madre, sería suficiente para que Boruto no volviera a estar con Sakura? la respuesta claramente, era no. si Sarada no hubiese estado en medio, Boruto y Sakura serían amantes cuando menos. Y además pareja, si la mujer aceptaba soportar las habladurías comunales. En todo caso si los problemas fueran demasiado, Bolt la hubiera llevado lejos de Konoha, para iniciar una vida nueva juntos. Pero sin dudas no hubiera renunciado a ella.

-Creo que si…-admitió ante la sorpresa de Himawari- creo que hubiera intentado una relación estable con ella de no existir Sarada-chan. Pero Sakura ama a su hija, y mi responsabilidad es casarme con mi prometida.

-Dijiste que cancelarias el contrato Onii-chan….-le indicó la hermana- no tienes que casarte si no quieres.

-Eso pensaba hacer, pero después de una noche desafortunada, le he quitado a Sarada algo que no puede devolverse. Algo que me obliga a cumplir el acuerdo, por la razón o la fuerza. Así que no hablaré más de asunto Nee-san. Espero que aceptes mi decisión.

Luego de ese día, no volvieron a tocar el tema. Pero Boruto tenía en claro, que su hermana no estaba de acuerdo con el asunto del casamiento. Tal vez la joven no estaba de acuerdo con un casamiento sin amor de por medio. Pero aun así Bolt, para no romper la nueva armonía de Konoha y de esas familias; se dispuso a cumplir con su parte del acuerdo.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/

Meses después, Boruto y Sarada tuvieron la ceremonia oficial de casamiento. Toda la aldea se unió en un gran festejo y muchas personalidades del extranjeros fueron invitados al agasajo. Sarada Uzumaki, era una joven muy feliz. Incluso la emoción y el prudente tiempo trascurrido, había logrado que tanto Sakura como Boruto se sintieran satisfechos con la situación. Tal como si hubiesen olvidado lo que vivieron juntos. O simplemente, resignarse a entender que no era una cuestión destinada.

Boruto se prometió en el mismo altar camino al matrimonio, que pondría absolutamente todo de su parte para lograr hacer muy feliz a su esposa. Sarada y él, tuvieron una perturbadora conversación horas antes de unirse para siempre, y de aquella charla surgió un vínculo más fuerte y seguramente duradero. Sarada demostró todo el amor que sentía por su marido en esa conversación. Y Boruto supo que ahí se encontraba su oportunidad de reparar el daño causado. Solo tenía que hacerla feliz. Si lograba eso simplemente. Su familia, sus padres, la madre de Sarada y el mismo, serian felices. Todo estaba en sus manos, y desde la raíces de su alma, se juró que esta vez no fallaría en su misión de vida.

Tanto padre como hijo, nunca rompían una promesa de ese tipo.

Fin del capítulo.