Y este es el final de esta historia…..
EPILOGO: AMOR TRAICIONERO
Boruto regresaba muy de noche a su casa…
Había tenido que acompañar a su padre en largas reuniones, y los papeleos extendieron el trabajo hasta deshoras. En general le hubiera molestado tener que salir tan tarde, pero hacía una semana que Sakura no estaba en Konoha, y para fines prácticos no importaba si acaso Bolt no volvía hasta la madrugada a su hogar. De hecho, al salir de la torre Hokage, decidió irse a un bar con Shikadai para tomar algunas copas. Allí se encontraban también Chocho, para una reunión de antiguos amigos a las que unieron otros varios en la siguiente hora. Inojin no estaba presente, y cuando Bolt preguntó por su cuñado, le dijeron que estaba de misión en el país del té. Había partido esa misma mañana, y volvería en unos cuantos días seguramente. Hubo charlas triviales, y bastante licor de por medio. Boruto aun en el ambiente festivo, no pudo evitar notar como Chocho Akimichi lo miraba de manera penetrante y ríspida. Trataba de disimularlo, pero no tenía mucho éxito por el momento.
A Boruto no le importó, seguramente tenía que ver con algún asunto de Sarada. O simplemente había averiguado el secreto sobre Sakura. Fuese lo que fuera, había cosas muchas peores en las misiones, que una relación consentida entre una mujer madura y un hombre. Y si Chocho o el resto de la aldea no lo entendían, por parte de Boruto solo podía desearles un bonito viaje al infierno. Él había pasado las últimas semanas luchando internamente contra sus culpas y demonios. Tan solo para resolver que ya había perdido demasiado con la muerte de su esposa e hijo. Y no estaba dispuesto a perder nada más, incluida su relación actual con Sakura. Había bebido bastante, pero no lo suficiente para perder la verticalidad. Aun así, le resultó muy difícil abrir la puerta de su casa para ingresar a las 4 de la madrugada, sin notar que no estaba solo.
Apenas pudo hacer el movimiento para buscar la llave de luz al costado de la puerta, cuando desde las sombras el sólido pinchazo de una aguja le penetró el cuello. Su mano tuvo un fallo, frente a él había una persona en la oscuridad. Intentó luchar con la sensación de sueño ganándole inexorablemente, y cuando la aguja salió de su cuello totalmente vacía de contenido, pudo notar en los ojos de su hermana menor el Byakugan y el gesto de culpa; desplegados completamente.
Su última pregunta interna, fue un simple…
"¿Por qué tú?"
Antes de desplomarse al interior del lugar…
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Abrió sus ojos con pesada dificultad…
Boruto Uzumaki estaba acostado en su propia cama. Tendido con la vista al techo, le costó relacionar la entrada a su casa, con el aparente viaje por propia cuenta a su dormitorio. Recordaba que abrió la puerta, y dando un paso a la oscuridad intentó encender la luz junto a la entrada. Luego de eso, la nada misma.
¿Qué ha pasado? se preguntó aturdido. Intentó moverse, pero tanto brazos como piernas estaban inmovilizados. Miró a su alrededor, la luz de luna por la ventana y solo un pequeño velador otorgaban algo de visión al cuarto. Definitivamente era su habitación. Pero algunas cosas no estaban dentro de la lógica. No solo no recordaba cómo había llegado a su cama, sino tampoco porque estaba atado y casi desnudo.
-Maldita sea….-se dijo- no me puedo mover, no tengo fuerza.
Su cuerpo estaba entumecido y vulnerable. Era la primera vez en mucho tiempo que se sentía así. Salvo por sus infortunados pasos en el hospital, nunca se había sentido tan débil como justo ahora. ¿Qué estaba ocurriendo?
-Onii-chan…-susurró una voz ingresando al cuarto- me alegro verte despertar al fin.
Boruto ahora entendía aún menos. Su hermana estaba ahí dentro. ¿Su propia hermana estaba ahí? ¿Estaba viéndolo atado y semi desnudo?
-¿Por qué estás aquí Nee-san? –Interrogó débilmente Bolt, que su voz apenas surgía- ¿Por qué estoy amarrado y sin ropa?
La mujer se acercó a la cama por un costado. Miraba a su hermano con mucha pena y vergüenza. Era cierto que no estaba completamente desnudo, ya que los interiores todavía cubrían la parte más privada de su anatomía, pero era un pequeño obstáculo. Y al parecer el resto de sus prendas, habían sido apartadas por ella.
-Nee-san…. ¿Qué me has hecho?
-Lo siento Onii-chan….-respondió ella aturdida- hice todo lo que pude. Lo intenté todo, durante mucho tiempo. Pero he fallado. Ya no tengo otra manera.
-¿De qué hablas Nee-san? ¡Suéltame por favor! ¡Me inyectaste con algo! ¡¿Qué me has hecho?!
-Lo siento tanto Onii-chan…-reafirmó ella y en un movimiento lento, abrió sus piernas y se montó sobre las caderas del hombre tendido- no me has dejado más alternativa. Onii-chan no Baka.
-¡¿Qué haces?!¡¿Qué estás haciendo Himawari?!
Ella sonrió, parecía autista de los reclamos. Sus manos viajaron por el pecho de Bolt y se instalaron en ambos lados del rostro. Ella sonrió, y no parecía la misma de siempre. Era una sonrisa oscura la que tenía, algo que jamás Bolt había presenciado en su hermana menor.
-Todo esto, es por culpa de Onii-chan….-dijo de manera fría y peligrosa para acto seguido, comenzar a quitarse el yukata blanco que cubría su cuerpo.
Boruto ya no podía hablar. Su propia hermana estaba desnudándose completamente ante sus ojos. Y lo que la situación sugería, era algo inexplicable para el rubio. ¿Qué estaba ocurriendo realmente? ¿Su propia hermana estaba intentando….?
-Onii-chan…Onii-chan…-dijo lentamente mientras apartaba su prenda dejando al descubierto su grandes y redondos pechos- estoy tan excitada Onii-chan.
-Ya basta…. ¡Déjame libre!
-No lo haré Onii-chan….-dijo ella girando sus caderas y frotándose contra el paquete de Bolt- oohhh….-gimió cerrando los ojos apenas y luego volvió a mirar a su prisionero llena de deseo- ha pasado demasiado tiempo. No puedo esperar más Onii-chan. Esta noche, será toda nuestra.
-¿Qué me has hecho Nee-san? ¡Reacciona por favor, no podemos hacer esto!
Ella dejó de montarlo, estaba desnuda y Bolt atestiguaba las curvilíneas formas de Himawari. Era muy parecida al recuerdo que Bolt tenía de su tía Hanabi. Sin tantos pechos como Hinata-Okasan, pero con mejores y más peligrosas formas que la supuesta tía líder Hyuuga. Himawari tenía el cabello suelto, y parecía una tigresa a punto de devorar a su víctima. Parada junto al hombre tendido, simplemente se inclinó y desoyendo las suplicas retiró los interiores del hombre, iniciando un armonioso trabajo de manos y boca sobre la virilidad de Boruto. Él se retorció, luchó con todas las fuerzas que tenía, pero las cuerdas eran inamovibles. Normalmente se hubiese liberado rápido y fácil. Las cuerdas de chakra jamás lo podrían detener, pero esa noche no tenía su poder. Su chakra estaba totalmente anulado, lo que fuera que le hubiese inyectado, era más que efectivo para mantenerlo bajo control.
-gonii…..chhaggg…..-murmuraba excitada con dificultad la mujer, mientras tomaba el gran pene de su hermano dentro de su garganta- es delicioso Onii-chan. Siempre he soñado con tenerlo Onii-chan- Repetía como hipnotizada, mientras usaba sus manos para acariciar duramente la longitud del miembro.
No importaba la resistencia a esa situación, la impotencia que le diera estar totalmente vulnerable. Incluso el sentimiento de asco por estar de esa forma con su hermana, poco a poco era irremediablemente vencido por las caricias sucias y las miradas obscenas. Su herramienta era correctamente estimulada. Se volvía dura como una roca, y los intentos de Himawari tenían éxito rotundo. Hace un mes podría no haber tenido experiencia suficiente la mujer, pero actualmente estaba casada. Ya no era una virgen sin práctica. Iba a explotar todo lo que había aprendido, para tomar el cuerpo que tanto había deseado. Aunque sea por el uso de la fuerza.
-Por favor basta…-reclamó apretando los dientes Boruto, y su cuerpo estaba traicionándolo a cada segundo- esto está….mal.
La mujer se detuvo, una línea de saliva surgía de sus labios conectada al duro elemento de Bolt. Las manos de Himawari se aferraban al pene del rubio y lo frotaban con insistencia. Ella miró a su hermano, y sus ojos estaban perdidos. Parecía drogada.
-¿"Esto está mal", Onii-chan?-dijo autista la mujer- ¿Acaso esto es peor que lo que hicimos durante años? Estar juntos, y al mismo tiempo separados.
-¿A qué te refieres?
Himawari sonrió apenas, con cierta tristeza y resignación. Sus palabras serían muy dolorosas. Para ambos seguramente. Pero mientras hablaba, no podía contener sus ganas de calmar el deseo. Su interior estaba muy mojado, se había estado masturbando por dos horas viendo dormido a su hermano. Y ahora, estaba más que dispuesta a llegar al final. Lo deseaba, lo había deseado por años. Lo amaba desde siempre. Y esa noche, iba a concretar la fantasía que llevaba acumulando durante años. Pero primero, debía poner a punto a su hermano y prepararlo para el momento culmine. Esa noche seria larga y placentera, no quería desperdiciar ni un segundo.
Con más rapidez y decisión, comenzó a mamarlo profundamente. Le chupaba los testículos, lamia desde la base hasta la punta con una increíble pericia. Boruto podía tener un gran control normalmente, pero la situación era demasiado especial, infinitamente más morbosa y caliente. No importa cuando vulnerado se sintiera por estar atado, no podía contener la sensación dura de la corrida por suceder. Finalmente, 5 minutos después de que Himawari concentrara toda su atención para obtener el suceso, Boruto gruñó y gritó desesperado mientras una ráfaga de su blanca esencia se disparaba sin piedad. La mujer había apartado la boca a tiempo, y atestiguaba emanar como un volcán lo que tanto deseaba. Su rostro, su cabello, sus pechos, todos cubiertos con el pegajoso liquido surgido de su ser más amado. El único hombre que siempre consideró para entregarle su cuerpo.
-Onii-chan….ah…ah…-respiraba pesado Himawari- has soltado tanto Onii-chan. Tu sabroso semen es mío al fin. Es todo mío.
Así entonces, decidió montarse sobre la virilidad de su hermano, buscando abrir el camino en su propio ser. Las rodillas sobre el colchón, a los lados del cuerpo tendido, y sus caderas bajando implacablemente para intentar la penetración. El seguía erecto, no importando si acababa de correrse. La resistencia de Bolt podía mantenerlo en el acto amatorio por noches completas. Y ahora irónicamente, le jugaba totalmente en contra.
-Onii-chan te he amado desde siempre. –admitió aturdida por las sensaciones en su interior, mientras una mano guiaba el pene de su hermano al sitio correcto- cuando descubrí que podía cambiar la mente de las personas, tuve la esperanza…-el glande al fin logró ingresar- …ah….aah…ah….de cambiar la tuya.
Boruto apretó los dientes con firmeza y trató por todos los medios de no gemir. La punta de su miembro ya había penetrado dentro de su hermana. El peso propio de la mujer forzaba la situación, dejándose caer poco a poco. Lentamente, tratando de introducirse más y más.
-Tantos años oooonii…..chan…-gemía aturdida mientras centímetro a centímetro bajaba- tantos años juntos. Durmiendo en tu cuarto, viéndote dormir, soñando estar en tus brazos Onii-chan. Que me amaras con la misma fuerza que yo te amo.
Uno de los recuerdos más hermosos de Boruto junto a su hermana. Cuidar de ella, cuando eran niños. Y su hermanita teniendo sentimientos oscuros. ¿Cómo pudo pasar esto?
-Cuando nuestros ojos maduraron ah…mmmnnnn…-susurró la mujer extasiada por estar tomando la mitad del miembro en su interior- tuve la ilusión que podrían obligarnos a ser pareja, para crear una línea hereditaria de nuestros ojos.
Boruto ya no emitía palabras. Estaba demasiado ocupado tratando de combatir las sensaciones de placer que lo empezaban a consumir. Su hermana era una mujer increíblemente erótica. Nunca la había visto así. Le dolía estar viéndola de ese modo. Era su bella y tierna hermanita. La que siempre juró proteger desde niña. El ser más puro que había conocido. La única en la confiaba con su vida. Y ahora, convertida en una puta pervertida. Sometiéndolo, forzándolo, traicionándolo.
-Esa maldita Sarada-san….-le dijo Hima un minuto después sin dejar de subir y bajar con sus caderas- desgraciada, obstinada. Aun cuando le introduje en su mente que habías sido amante de su madre. La tonta no rompió su compromiso con Onii-chan. ¡Le ordené que debiera compartirte conmigo! ¡No con su madre!
Boruto no podía creerlo. Himawari no había ayudado al casamiento, sino que por el contrario había buscado perjudicarlo. Que Sakura interviniera fue una simple casualidad. Insertar una idea en la mente de alguien, no era tan fácil como aparentaba. Básicamente porque el subconsciente podía interpretar la orden de manera distinta a la original intensión. Por ese motivo, cambiar la mente de un ninja no era un resultado perfecto. Pero ahora mismo, importaba poco para la mujer. Mientras Boruto se resistía como podía, Himawari no dejaba de moverse sobre él. La situación era terrible. Porque aun mostrando claros signos de goce, el rostro de ella comenzó a quebrarse y las lágrimas se hicieron presentes. Era como si Himawari sufriera y disfrutara al mismo tiempo. Era lo peor que le podía suceder a Boruto. Ver llorar a su querida hermana, y ser violado por ella.
-Ella iba a darte un hijo Onii-chan…-dijo finalmente Himawari para romper la monotonía de los gemidos, y a Bolt se formaba un nudo en el estómago ante esas palabras- ella iba a darte un hijo…
¿Sufría por la muerte de su cuñada? ¿Sufría por la muerte de su sobrino? Las preguntas hicieron a Bolt olvidar por unos segundos el sufrimiento y la constricción en su pelvis. Sentía la necesidad salvaje de abrazar a Himawari y consolarla. No quería verla llorar. Nunca supo resistir a esa imagen. Pero lo peor estaba por llegar. El hombre no había interpretado las reales intenciones de su hermana.
-Estúpida y fértil Sarada…-añadió mostrando molestia, e incrementando el ritmo de su cabalgata- no debió quedar embarazada, no debía darte un bebe.-la cama crujía cada vez más fuerte y la mujer lo montaba con más ritmo y fiereza- ¡Yo tenía que darte tu primer hijo Onii-chan! Solo yo podía ser la madre de tus hijos, mi amado Onii-chan.
Boruto estaba destrozado. Su cuerpo no le respondía, su mente estaba siendo tragada por el dolor. ¿Cómo pudo Himawari hacerle eso? ¿Cómo pudo asesinar a su esposa y al niño en su vientre? Lo había traicionado de la peor manera posible. Le había arrancado la vida. Había matado a su cuñada, y también a su sobrino. Todo por una tonta obsesión malsana.
-Siempre te he amado Onii-chan…-dijo la mujer mientras notaba como el apartaba la vista y apretaba los dientes al enterarse de todo- use mi técnica de presión parcial…para quitarte tus límites. No deseaba que desconocieras el miedo o la vergüenza. Solo quería que pudieras verme como mujer, no como hermana. Que tu amor por mí, fuera de hombre a mujer. ¡Y tú solo me quieres como hermana!
Cada vez se movía más duro. Las caderas de Himawari iban absorbiendo los impactos con más profundidad y ya su cuerpo estaba completamente hundido en la pelvis de su hermano. Lanzaba quejidos desgarrados y se pellizcaba los pezones buscando aún más daño a su cuerpo. Estaba perdida en las sensaciones, y Boruto comenzaba a extraviar la noción del tiempo. ¿Cuánto seguiría esta tortura? ¿Realmente Himawari le obligaría a correrse dentro?
-¡NOOOO! –Se dijo rabioso Bolt, y cerrando los ojos intentó ejercer control- no me voy a rendir, no voy a eyacular nunca.
Era todo muy nuevo para él. La sensación de estar totalmente bajo el control de una mujer. Hace años lo había intentado con Sakura, en una noche cualquiera del hospital. Pero la pelirosa no había sabido forzar la situación de esta manera tan caliente. ¡Era una locura! ¡Él no podía permitir a su hermana seguir esta locura! Tenía que contenerse como fuera. Sus ojos cerrados, y la mente que intentaba volar a otro lugar. Los informes de Raíz, las misiones más sangrientas. Las imágenes más horrendas que tuvo que avizorar. Recordar como tuvo que torturar a esos cretinos que mataron a Sarada. No importa lo que su hermana había sugerido, era imposible que ella se hubiese acercado a Sarada en el hospital. Ella nunca fue de visita, los clones de Bolt jamás dejaron la habitación.
-¡No es justo! Aaahhh aaahhh ¡abre los ojos Onii-chan y mírame!-decía cabalgándolo salvajemente Himawari- tienes que disfrutarlo Onii-chan. ¡Solo yo tengo que poseerte Onii-chan! ¡Abre los ojos y mírameeeee!
-Nunca…-susurró apretando los dientes Bolt y tensando su cuerpo- nunca lo haré.
Himawari al escuchar esto, dejó de moverse. Bien pudo hacer lo que estaba haciendo con su hermano totalmente convertido en una marioneta. Solo debía tocar los puntos correctos, y los ojos de su amado Onii-chan serian fríos y sin vida. Su cuerpo solo seguiría las órdenes que Himawari emitiera con su voz. Ya lo había hecho antes. Darle órdenes a personas y que actuaran sin saber lo que hacían. Y sin recordarlo después. Pero con Boruto no quería eso, quería mantenerlo despierto y ver esa hermosa sonrisa llena de placer cuando ambos alcanzaran el éxtasis. Era todo lo que la mujer deseaba. Que su hermano entendiera cuanto era amado realmente. Entonces, la Kunoichi decidió abrir el juego completamente. No importaba si Bolt se enteraba de toda la verdad. Ella deseaba que su hermano "colaborara" más activamente en el acto amatorio.
-Onii-chan…-le dijo firme y usando sus manos le obligaba a colocar el rostro de frente a ella- ¡Onii-chan abre los ojos y mírame!-el apretaba sus parpados más fuerte, intentando no escucharla y seguir concentrado en matar su excitación personal- Onii-chan si no me miras, sino me haces el amor ahora mismo, juro que la obligaré a recordarlo todo. ¡Juro que Sakura-sama se va a suicidar cuando lo recuerde todo!
Boruto abrió sus ojos. La más horrible de sus preguntas internas comenzaba a desvelarse. Durante la torturante sesión de sexo, Boruto intentó distraer la mente con la resolución de ese enigma. ¿Cómo pudieron los mercenarios llegar a su esposa? ¿Cómo pudieron burlar su vigilancia constante para así robar la vida, y luego los ojos de Sarada-chan? La más horrible respuesta, parecía estar ahí mismo. Frente a sus ojos que volvían abrirse ante la verdad desnuda.
-Ella iba darte un hijo Onii-chan…-susurró Himawari meneando su cadera con lenta cadencia, mientras se mordía los labios- tu siempre estabas con tus clones a su alrededor. Debí matarla mucho antes. Pero la muy maldita estaba pegada a Onii-chan como sanguijuela… –Seguía moviéndose y su mirada era la de una mujer llorosa, desequilibrada totalmente- ella y Sakura-sama, te habían robado de mi lado. No obedeciste mis órdenes de amarme. Solo me ves como tu hermana frágil y pequeña. Entonces razoné, que solo Sakura-sama podía acercarse lo suficiente a su hija como para eliminarla…
-NOOOOOOOOOOOOOO….AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH
El grito le salió del alma. Había estado aguantando con toda su concentración en no participar del sexo. Estaba maniatado y desnudo, estaba a merced de Himawari y entendía que no tenía oportunidad. Aun así, la fuerza que surgió de su desesperación hizo estremecer los extremos de la gran cama. Una fuerza que no era ni la milésima parte de su real poder, pero nacía fruto del dolor más profundo. De la traición más sangrienta. Su esposa e hijo fueron asesinados. Su hermana había usado a Sakura para matar a la familia de Bolt. La había usado, y la pelirosa no recordaba nada. Fue Sakura quien inyectó lo que fuera en su propia hija. Fue Sakura quien se metió en la morgue para extraer los ojos. Ese sharingan necrotizado que nadie quería en realidad. Solo fue una excusa, solo fue un engaño. Una maldita trampa de su propia hermana.
-¿COMO PUDISTE? –le gritaba a todo pulmón Boruto moviéndose inútilmente, mientras ella sonreía y lo cabalgaba más duro con emoción- ¡¿COMO FUISTE CAPAZ DE HACERME ESTO?! ¡TE ODIO! ¡TE ODIOOOO!-le gritaba rabioso Boruto, mientras las lágrimas de desesperación brotaban de sus ojos vidriosos.
-Onii-chan te amo….-le dijo Himawari ausente de esa explosión- no podía permitir que te apartaran de mi lado. No podía soportarlo. Incluso hace poco, durante la ceremonia de mi matrimonio, he deseado que interrumpieras todo. Deseaba que me apoyaras en mi deseo de no casarme. No quería darle a Inojin-kun mi cuerpo. Este cuerpo es tuyo Onii-chan. Este vientre solo será fecundado por tu semilla Onii-chan. Nunca dejaré que mi esposo me embarace Onii-chan. Todos mis hijos….serán nuestros hijos Onii-chan.
La lucha de Boruto era estéril, al igual que sus lágrimas. Su hermana lo tenía drogado e inutilizado. No importa que en un combate real el pudiera ser más fuerte en la actualidad. En esa cama, ella era la que dominaba todo. Y su técnica de presión parcial al parecer había mejorado. Ahora podía insertar órdenes en las personas, y también hacer que olvidaran todo.
Los movimientos de Himawari eran demasiado ríspidos. Se frotaba los pechos con pasión y babeaba con mirada perdida. Estaba a punto de alcanzar el nirvana. Boruto ya no tenía control, ni resistencia posible. Su pene estaba hundido en lo más profundo del útero en su hermana menor. Duro como una piedra, incapaz de negar el impulso más básico y elemental. Su mente se extraviaba entre el dolor y el odio.
Su propia hermana. La niña de sus ojos. El ser más puro que Boruto creía haber conocido. Su propia hermana lo amaba insanamente, y había llegado al extremo de matar a Sarada y su sobrino para poseerlo. Utilizar a Sakura, con quien Bolt creía haber encontrado algún nivel de compañía y consuelo. ¿Acaso también la mataría? ¿Himawari sabía que Sakura y él, ahora eran pareja?
De pronto, la sensación de una explosión. Himawari apretó su interior como una garra de acero, y las defensas de Bolt se hicieron añicos. Ambos gritaron, tan fuerte que sin los sellos de silencio se hubiera oído por toda la aldea. Ambos gritaron, pero mientras ella lo hacía por la sensación de felicidad y estar llena, él lo hizo por el dolor y la derrota. Había derramado su esencia en ella. No había vuelta atrás.
Himawari se desplomó sobre el torso de Boruto. Cubriéndolo con sus pechos y sus cabellos. Ya no quedaba nada. Ambos jadeaban, visiblemente sudados. Ambos sabían, que la noche de perversión prohibida recién daba inicio. Era demasiado obvio el exceso de energía. Después de todo, eran Uzumaki. Ambos lo eran, y el fruto de esa noche también lo seria.
-Aun estas tan duro Onii-chan…-susurró ella en su oído- siento tu semen llenándome toda. Estoy ovulando Onii-chan. No puedo darte sobrinos Onii-chan. Pasaran los años, y siempre volveré a tus brazos. Tendré solo tus hijos Onii-chan. Inojin-kun no va a saberlo. Él nunca va a impregnarme. Nunca lo permitiré. Es tu valioso semen el que debe embarazarme. Solo tendré a tus hijos Onii-chan.
Boruto sabía lo que pasaría a continuación. Estaba totalmente atrapado. Su hermana no solo iba a violarlo durante toda la noche, sino que seguramente borraría todo lo que ahora sabia de su memoria, al terminar el asunto. Himawari hace meses, había controlado a Sakura para matar a Sarada y su propio sobrino. Ella había contratado a los mercenarios, y borrados sus recuerdos. Los ojos del sharingan solo fueron una excusa. Lo que realmente siempre quiso, ahora era suyo. Podía estar casada con Inojin Yamanaka, pero estaba dispuesta a tener hijos Uzumaki. Los hijos de su propio hermano. Que ironía, había evitado algo parecido que pensaba lograr Sasuke Uchiha, y ahora estaba atrapado en el mismo perverso sistema.
-Vamos a continuar Onii-chan….-dijo la mujer levantándose y comenzando a moverse para lograr estimular el miembro clavado en su interior- tenemos que asegurar nuestra descendencia Onii-chan. Ahora realmente quiero saber, "lo que es bueno". Quiero que me hagas el amor Onii-chan. Algún día voy a convencerte de hacérmelo sin ataduras. Lo juro Onii-chan.
Boruto estaba destrozado. Ahora era un juguete para su hermana, y al día siguiente no lo recordaría. ¿Qué iba a ocurrir cuando quedara embarazada? ¿Qué iba a ocurrir si el niño era exactamente igual a su verdadero padre? ¿Qué pasaría si Himawari consideraba que Sakura también era una amenaza para su amor enfermo? ¿Realmente desconocía la actual situación de Bolt con la madre de Sarada? El hombre solo podía rogar que no lo hubiese averiguado. Que Chocho Akimichi no se lo contará nunca. ¿Cómo prevenir a Sakura, de lo que en la mañana olvidaría completamente?
-Y si llegó a saber que Sakura-sama intenta conquistarte Onii-chan….-advirtió la mujer mirándolo como una leona a la presa más sabrosa- tendré que ayudarla a "recordar" sus crímenes. Tendré que empujarla al abismo. Pobre Onii-chan…quedaras solo. Pero no debes sufrir Onii-chan. Tu amada hermana siempre será toda tuya. Nunca te abandonará.
Eso fue todo….
Boruto supo que lo terrible no había terminado…
Su memoria seria borrada. Y Sakura en su regreso no tendría idea del riesgo que ambos corrían. Seguirían estando juntos, y eventualmente Himawari lo iba a descubrir. Iba a matar a Sakura también. La torturaría recordándole que sus manos mataron a Sarada. La obligaría al suicidio. Y Boruto no tenía forma de evitarlo. Sus recuerdos serian borrados cada vez. Himawari lo había traicionado y continuaría haciéndolo por siempre.
Durante horas, Boruto sufrió y gozó en cantidades brutales. Durante horas estuvo en su mente aquella sensación que tenía por escapar de Konoha hace años. Tal vez su instinto le estaba advirtiendo todo. Tal vez Himawari anteriormente, ya había hecho algo parecido. Boruto no podía hacer nada para detenerla. Era su esclavo ahora, era su juguete para siempre. El hombre Iba a aportar la semilla de una nueva generación de Uzumaki, aunque fuese por la fuerza. Y Boruto lo olvidaría todo, tal como aquel concepto importante que aprendió de su entrenamiento en raíz. Aquello que Kakashi le enseñó y que él nunca debió haber olvidado.
Mientras nuevamente se corría duramente, entre gritos y suplicas que no serían escuchadas. Boruto se maldijo a si mismo por haber olvidado lo más importante del mundo. Lo que Boruto nunca debió olvidar. Aunque pasen los años, aunque pasen los líderes y el mundo cambie de sistema. Aun así, nunca debió olvidar que en la tierra de traidores…
La traición…..está en la sangre.
Fin de la historia.
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Y este es el final de esta historia….
¿o tal vez no? ¿Qué dicen queridos lectores? Bueno, si tienen interés en seguir hundiendo en la oscuridad de la tierra de traidores, existe una segunda temporada con mas daño y mas oscuridad todavía. Pronto será publicada. Hasta la vista amigos y amigas.
