CAPÍTULO 2

BAJOS INSTINTOS

Caminé hacia el norte un rato antes de toparme de nuevo con la arboleda, al verla decidí dar un vistazo en busca de cualquier cosa útil que aún quedara por el lugar. Aunque no podía darme el lujo de perder el tiempo, tampoco podía desperdiciar ningún recurso.

Una vez en el claro me topé de nuevo con el baúl, el cual aún tenía algo de agua en su interior, además de algunas estacas clavadas alrededor, que de alguna manera había ignorado cuando estuve aquí en la tarde. Mientras me acercaba a una de ellas para revisarla noté que una sombra se proyectaba en el suelo.

-Así que ahí estabas- dije al ver el talego enredado en las ramas de un grueso árbol. Este aún estaba mojado y bastante entero a pesar del fuerte viento y haber quedado ahí. -Tal vez me seas útil-

Intente bajar la lona con una patada manzanera, pero el golpe solo logro hacerme estremecer, al ver el viejo árbol noté que solo tenía la marca de mis cascos en su corteza; el grueso tronco siquiera reaccionó y sus ramas ni se movieron. Miré hacia el suelo tratando de pensar en algo, otra patada solo me desgastaría, además, el tronco era demasiado grueso como para intentar escalarlo y demasiado algo para tratar de saltar.

Sin nada en mente me recosté contra el tronco, un pequeño destello plateado en el suelo llamó mi atención, al estrechar la mirada noté que se trataba de una de las estacas que había por ahí y, en un arranque de... brillantes, revisé por si había más, sonriendo poco a poco al ver que no era la única.

La mayoría de las estacas estaban en pésimas condiciones salvo por cuatro, las cuales clave en la madera con una roca; procurando no incrustarlas mucho para recuperarlas después. Estas tenían un gran ojal en su extremo por el cual pase un par de ramas para formar una pequeña escalera que parecía ser fuerte, aun así preferí retirar mis mochilas para hacerme un poco más ligero.

A pesar de la nueva altura, aún estaba un poco lejos de mi objetivo, estire mi casco tanto como pude para alcanzarlo, pero como no dio resultado, me recosté contra el árbol para tratar de pensar en que podía hacer.

Tal vez debería hacer otro escalón o...

CRACK

Las ramas en las que estaba apoyado empezaron a crujir y a doblarse, sintiendo esto me apoye contra el árbol y lo patee con fuerza para saltar lejos de él. Gracias al impulso llegué lo suficientemente lejos como para alcanzar la lona y sujetarla con mis dientes, sintiendo un escalofrió cuando algo de fría agua salió y recorrió mi costado. Por otra parte, el pequeño vuelo me hizo balancear, aflojando un poco la lona.

Tal vez esto funcione. Pensé mientras movía mis patas traseras para balancearme, provocando que la lona se deslizara entré las ramas poco a poco. Bien Rust, no falta mucho, un par más y... un momento, ¿Qué pasará cuando se desenrede?

La respuesta no se hizo esperar, con un último balanceo, la tela se liberó de las ramas y ambos caímos; el dolor en mi espalda fue muy similar al que sentí cuando Xish me lanzo contra la cerca, pero el sonido de la tela golpeando el suelo me hizo ignorarlo.

La tela estaba tirada en el suelo rodeada por una gran mancha de agua, esta era suficiente para hacer un pequeño refugio, un colchón básico o algo para el camino, y a pesar de la molestia en mi espalda, sonreí por lograr mi objetivo.

Puse la tela al lado del baúl para que se secará, mientras tanto, me dediqué recuperar las estacas; tomó un poco de esfuerzo, pero pude las recuperar todas. Al guardar las estacas en mi mochila noté el pequeño estuche de los hellhounds, el cual tenía una etiqueta a su lado.

Esto irá bien con tu estilo.

Al abrir el en estuche me encontré con una pequeña hacha y una funda; la cabeza del hacha brillaba con un intenso color plateado, que contrastaba con el gris opaco del mango y la venda negra de la agarradera, por otra parte la funda era bastante simple, solo una montura marrón que permitiría cargar el hacha en una de mis patas. Con una sonrisa puse la funda en mi hombro izquierdo, arriba de la bolsa de semillas, tomé el hacha con mis dientes y la moví en el aire, esta resultó increíblemente ligera y su mango muy cómodo, pero lo más curioso era el gran agujero en su hoja.

Noté que faltaba poco para que se ocultara el sol, así que enrolle la lona alrededor de las ramas y até la nueva carga con la cuerda que tenía en mi mochila para llevarlas en la espalda; pero a pesar de escurrir mucha agua y de estar un rato al sol, esta seguía húmeda, generando algo de incomodidad… y frío.


Gracias a la luz de Luna podía orientarme y revisar tanto el mapa como la brújula. Tristemente el panorama no era muy diferente a la que tenía desde la granja. Lo único que veía era un vasto espacio desierto, salvo por algunos distantes parches verdes, un ocasional árbol o alguna solitaria roca que aparecían de manera espontánea. Lo único realmente interesante, era estar cada vez más cerca de las montañas Macintosh y por ende, del yermo.

Mientras caminaba en dirección hacia donde, se suponía, estaba la cueva noté, a lo lejos, una hilera de ponies alrededor de una carreta.

¿Irán a la cueva? Pensé mientras me ocultaba tras una gran roca y observaba la caravana.

Impulsado por la curiosidad decidí seguirlos manteniendo una buena distancia. Era algo extraño para mí que una caravana tuviera más de 3 ponies siguiéndola, además, entre más me acercaba, más extraña me parecía su conducta. Cada que algún pony se detenía o caía al suelo era golpeado y luego obligado a tirar de la carreta; de vez en cuando algún guardia se quedaba atrás vigilando que nadie los siguiera, pero gracias a las rocas o alguna nube ocasional que bloqueaba la luna pude pasar desapercibido.

Pasado un rato, la caravana llego hasta una cueva, y ya que durante el camino no encontré señales de otra, supuse que era la que me indico Nushbil. Tal vez sin ellos nunca hubiera dado con el lugar, pero su comportamiento no me daba confianza; fuera de una ocasional jeringuilla o frascos de Buck, no era raro encontrar u oler de sangre al lado de las huellas de la carreta. Sólo por precaución, espere un rato antes de entrar al lugar, acomodé la carga que tenía en mi espalda y alisté mis armas por si acaso.


Una vez dentro de la cueva mi sombra se fundió con la penumbra del lugar y, al igual que en el yermo, capte sangre en el suelo y las paredes, el cual se hacía más fuerte con cada paso hacia adelante. Una luz de una lámpara al fondo del túnel me permitió ver que daba un giro cerrado a la izquierda y que a medio camino había una columna, justo al lado de muro, la cual dejaba un pequeño espacio entre la pared y ella.

El sonido de cascos al fondo del túnel me hicieron ocultar tras la columna, y al ver por el espacio entre esta y la pared, noté como una sombra bloqueaba la luz y empezaba a avanzar hasta que, del fondo del pasillo, salió un gran pony quien giró en dirección a la puerta; él tenía puestas varias correas de cuero a modo de armadura, una mochila y una vara en su espalda.

Nada más verlo caminar en mi dirección saqué mi pistola de su funda y me preparé para disparar, la empuñadura se ajustó muy bien a mi boca y pude sentir el gatillo sobre mi lengua, listo para ser usado.

El pony se detuvo justo a mi lado, a no más de medio metro. Él era un más alto que yo y emanaba un fuerte olor a sangre, las correas de cuero de su armadura estaban conectadas en la espalda y el pecho con hileras de clavos recorriéndolas y la vara en su espalda estaba llena de clavos retorcidos. Él miro de derecha a izquierda en busca de algo extraño. Su mirada se detuvo muy cerca de donde yo estaba, contuve mi respiración al ver que se enfocó en algo, estrechando su mirada unos segundos, antes de gruñir.

-No es nada-. Dijo él antes de girar para regresar al pasillo pero, poco antes de avanzar, se detuvo con una expresión graciosa en su rostro…

Achu...

-Salud… - ¡idiota!.

El guardia giro rápidamente en mi dirección, encontrándose con el cañón de mi arma apuntando directo a su cara.

-¿Pero qué…?- Cerré los ojos y hale el gatillo interrumpiendo al saqueador, escuché un fuerte crujido cuando la bala atravesó su cabeza, haciendo que algo de sangre salpicara mi rostro.

Al abrir mis ojos me encontré con una horrible escena. El cuerpo del pony estaba en el suelo con la parte trasera de su cabeza abierta y una gran mancha de sangre que se extendía por su espalda, al ver la pared noté otra pequeña mancha de sangre en la roca.

Acabo... acabo de matar un pony...

-¿Oíste eso?- Dijo una voz desde el pasillo.

Aún sin procesar lo que había hecho, me oculté detrás de la columna al ver que la luz al fondo del túnel empezó a moverse. Dos ponies aparecieron al final del pasillo, ambos tenían armaduras de cuero y uno cargaba una lámpara en su boca.

-¿Pero qué mierda paso aquí?- Dijo una unicornio mientras desplegaba una escopeta recortada y lentamente caminaba hacia el cuerpo mientras que su compañero se quedaba atrás con una varilla de metal.

Vamos Rust… piensa en algo…

El mismo truco no serviría otra vez, y fuera del arma de fuego, había un pony extra en esta ocasión, además, no podía dispararle desde aquí y si salía para apuntar, me atacarían sin pensarlo.

Al mirar al suelo encontré una roca frente a mí y la lancé para distraer a la unicornio; ella disparó dos veces, mandando a volar la roca en otra dirección. Conocía el arma gracias a las revistas y sabía que ella debía recargar, así que salté de mi escondite con el arma lista: capté una pequeña marca verde al lado de la agarradera por el rabillo del ojo y, suponiendo que era una señal, halé el gatillo estrechando la mirada. Un estruendo llenó el túnel nuevamente, seguido de un chillido y un crujido.

-Maldito hijo de perra- Gritó el otro pony mientras cargaba hacia mí con su varilla; me asusté por su sorpresiva reacción y disparé a la nada. Él se acercó lo suficiente para golpearme en mi hombro izquierdo, haciéndome apretar mis dientes por el dolor, disparando al suelo otra vez. -Necesitaras algo mejor que eso, mariquita-

Retrocedí mientras veía fijamente al saqueador, quién empujó el cuerpo hacia la pared golpeándolo con su arma. Aprovechando el espacio guarde mi pistola y tomé el hacha, ya que sería más efectiva en un combate cerrado. Por su parte, mi rival se levantó en sus patas traseras con su arma como apoyo y por alguna razón, una gran y maniática sonrisa empezó a aparecer en su rostro.

Corrí hacia él y giré con fuerza mi cuello para atacar, el saqueador simplemente saltó hacia atrás, evitando por completo mi ataque y estiró su casco, golpeándome en la mejilla, justo sobre el mago del hacha. Puse mi casco en donde fui golpeado y lo fulmine con la mirada, sin generar nada en él, salvo una sonrisa aún más grande.

Intenté atacar de nuevo, esta vez él uso su arma para golpear mis patas delanteras; me detuve a tiempo y las levanté para evitar el golpe; su varilla giró rápidamente para golpear mi cabeza pero, con un inesperado reflejo, me agaché evitando que me golpeara y dándome suficiente espacio para saltar y darle un cabezazo en el pecho al pony, quien a pesar de toser por la falta de aire, logró empujarme con su pata delantera hacia una pared con suficiente fuerza para hacerme soltar mi hacha.

Aún sin aliento el saqueador lanzó un fuerte ataque. Rodé a un lado, sintiendo pasar la varilla cortando el aire a su paso, esta golpeó violentamente la pared de la cueva, haciendo que él se tambaleara y la soltara, y viendo la oportunidad, me paré a su lado y descargué una patada manzanera directo a su cuello.

Con un ligero "Crack", el pony azul oscuro cayó al suelo con sus ojos seguían abiertos y una ligera expresión de sorpresa en su rostro, aun así no parecía seguir vivo.

-¿Dónde quedaron tus burlas?- dije viendo al pony, antes de el cabezazo, él parecía muy confiado y mantuvo esa molesta sonrisa en su rostro, la cual crecía con cada golpe, como si se burlara de mí.

-Puerta, informen su situación… ¿puerta?- dijo una voz desde el cuerpo de la unicornio, al acercarme a ella noté que había una pequeña radio en su armadura y la tomé para revisarla. -!ENVÍEN REFUERZOS, TENEMOS UN POLIZÓN!-

El repentino grito hizo que soltara el aparato de golpe, la idea de más saqueadores en camino no me agradaba en absoluto, rápidamente tomé el arma de la unicornio y alisté las mías, además tomé la lámpara que trajo el pony azul por si la necesitaba más adelante. Debía admitir que tuve mucha suerte con estos tres guardias, especialmente con este último.


Encontré una puerta con una pequeña ventana al llegar al final del túnel, rápidamente me acerque y vi a través de ella. Del otro lado había una gran habitación con mesas, un par de camillas y algunas lámparas de aceite, similar a la que tenía. Justo en frente, al fondo de la cámara, había una puerta de metal, además de algunas barricadas de sacos de arena y varios frascos tirados por todo el lugar.

Una vez dentro de la cámara me agache tras la barricada más cercana y miré la puerta metálica, una luz verde se encendió sobre ella y varios ponies salieron desde un elevador; la mayoría tenían armaduras de combate pintadas con un fuerte color azul, salvo por una unicornio caqui con una crin color canela, quien usaba una simple armadura de cuero. Antes de agacharme, vi como alguien tiraba una de las mesas para cubrirse detrás, mientras los demás se escondían tras las barricadas del fondo.

-!AHÍ ESTA!- dijo algún pony mientras una ráfaga de balas golpeaba la barrera.

Tomé la lámpara con mi casco y la lancé, escuchando un grito del otro lado de la barricada. No muy lejos vi a un pony envuelto en llamas y le disparé sin pensarlo; al parecer el fuego debilitó su armadura, ya que la bala entro en su pecho y exploto, acabando con su sufrimiento.

-Traigan a ese estúpido. El jefe necesita un nuevo blanco de practica- varias armas levitaron sobre las barreras y apuntaron en mi dirección, obligándome a agacharme nuevamente mientras otra oleada de balas trató de golpearme.


¿Qué pasó en este lugar? Pensé mientras disparaba desde una de las columnas a una lámpara de aceite, haciendo que el ardiente líquido cayera sobre otro guardia; en algún momento uno de los guardias lanzó una granada a mi escondite, obligándome a buscar un nuevo refugio.

-Espero que te guste, hijo de puta- grito una pony.

Una manzana metálica rodó hasta detenerse justo a mi lado, rápidamente guarde mi arma y me alejé de la columna con un salto, me agaché para evitar la explosión… pero nunca llego; me sentí muy confundido hasta que un fuerte dolor en mi pata me hizo caer al suelo.

-El seguro estaba puesto, imbécil-

Gire mi cabeza en dirección a la voz y vi a la unicornio en armadura de cuero. Su arma levitaba a su lado con una pequeña columna de humo saliendo desde el cañón. Quedé paralizado en el lugar al darme cuenta de lo que había pasado, y con una mirada fugaz comprendí mi error.

-!SORPRESA!-

Un pony salió de la nada y me golpeó en el estómago con un gran martillo, arrojándome hasta la pared de la cueva; pude escuchar como algunas de mis las ramas en mi espalda se quebraron por el golpe. Caí sentado, con mi cabeza se descolgada hacia en frente y mis patas delanteras totalmente adormecidas; era difícil respirar y el dolor en mi pecho era insoportable; quería levantarme, pero mi cuerpo ya no respondía.

-No dañes el nuevo saco de pruebas del jefe-

El pony del martillo me dio un fuerte golpe, mis patas se cruzaron sobre mi pecho y tosí fuertemente. Algo empezó fluir en mi boca y escupí, a pesar de eso, como la sustancia aún estaba presente decidí tragarla, de repente, mi mirada empezó a ponerse borrosa y rápidamente miré el suelo, donde vi una mancha de sangre.

Un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo, similar al que sentí en la tienda de Nushbil… pero más fuerte. Mi visión rápidamente se tornó roja y el dolor empezó a desaparecer. Miré en todas direcciones frenéticamente hasta que mi mirado cayó sobre una mancha negra en el lugar, el dolor ya casi había desaparecido y solo podía ver un fondo rojo con algunas manchas negras. Quería gritar y también moverme, pero no podía controlar mi cuerpo.


-El seguro estaba puesto, imbécil - dije al intruso antes de dispararle, el muy estúpido saltó de su escondite al ver la granada a su lado y quedo expuesto.

-!SORPRESA!- grito uno de mis camaradas, quien corrió hasta el polizón y lo golpeó con su martillo de guerra, mandándolo a volar contra una de las paredes de la cueva. El sonido de sus costillas fracturándose me hizo estremecer y aunque no podía demostrarlo, también sentía algo de lastima por él, tal vez era sólo un viajero que buscaba suerte, un pony que quería comprar medicinas o uno de muchos carroñeros del yermo; no era fácil de procesar, pero me tenía que acostumbrar a este tipo de cosas.

-No dañes el nuevo saco de pruebas del jefe-

Mi camarada golpeo al polizón con el mango de su arma y mientras regresaba hacia nosotros, se detuvo al lado del primer pony que murió; las llamas aun cubrían su cuerpo y consumían lo que quedaba de su crin y su armadura.

Grrrr

-¿Oyeron eso?-

El extraño gruñido silencio las risas y murmullos en la cueva, nerviosamente todos empezaron a buscar la fuente del sonido. Habíamos despejado el lugar cuando llegamos, recolectando suministros y encerrando a los ponies que había aquí; era imposible que algo se nos hubiera pasado hasta ahora.

GRRRR

Mire en dirección a donde estaba el intruso sintiendo una corazonada. Mi corazón se detuvo al ver como aquel pony moribundo empezaba a levantarse torpemente mientras su pelaje beige cambiaba a un marrón oscuro y un color plateado brillante reemplazaba el púrpura de su crin.

!GRRRR!

El pony o... cosa gruño fuertemente y se lanzó al guardia del martillo, rápidamente él blandió su arma y lo golpeo en el costado, mandándolo a volar nuevamente. -No se quedan ahí !DISPAREN...!-

Sacudí mi cabeza para despejar mis ideas y empecé a disparar como los demás. No podía apuntar bien y mi magia era inestable, no podía creer que ese pony prácticamente resucitó frente a nosotros.

Eso se levantó como si nada y corrió hacia el guardia del martillo, las balas llovían sobre él, pero estas no parecían tener ningún efecto.

El guardia se paró sobre sus patas traseras y preparó su arma para bloquear, la bestia saltó para atacarlo, pero él la empujó hacia atrás. Una guardia disparó su escopeta a una de las patas de la bestia, haciéndola caer; aprovechando esto el guardia dio un pequeño salto para todo el peso de su martillo sobre su cabeza. Antes del golpe cerré mis ojos; escuchando únicamente un fuerte "crack".

-No... No es posible...-

Abrí mi ojo tímidamente y mire hacia el guardia, su incrédula expresión y la falta de disparos me obligaron a buscar a la bestia. Mi magia colapso al ver el mango del martillo roto y su cabeza frente a la cosa, la cual, estaba mirando hacia abajo con sus ojos cerrados.

¿Ga-ganamos...?

De repente, eso abrió sus negros ojos y derribó al guardia con una embestida; él intento levantarse pero, rápidamente, eso se lanzó sobre él y propinó un fuerte mordisco a su cuello.

Me agache detrás de la barrera completamente aterrorizada por lo que acababa de ver; el sonido de los disparos, los huesos rompiéndose y los gritos de mis camaradas llenaron la cueva.

Esto... esto no puede estar pasando... tal vez... estoy dormida... esto no es más que una horrible pesadilla.

Algo me golpeo en la cara devolviéndome a la realidad, frente a mí estaba la radio de mi camarada de al lado; al voltear a verla note que ella estaba gritando, pero el miedo y las explosiones me impedían escucharla, aun así pude entender que era lo que quería.

-Ba-base... necesitamos refuerzos...- dije con voz temblorosa.

-Debes estar bromeando- gruñó el pony en el receptor. -¿Cómo es que cinco ponies y tú no pudieron contra un triste intruso?-

-¡Este no es un pony normal...! Al menos ya no. Algo... algo pasó y ahora él...-

¡NOOOO…!

La pony de al lado estaba de espaldas a la pared con esa cosa en frente; ella intento dispararle, pero de un rápido movimiento eso desvió el arma y pateo su cuello. Ella puso sus cascos en el lugar y cayó al suelo mirando en mi dirección; paralizada por el terror, no pude hacer más que ver como esa cosa arrancaba un pedazo de carne y empezaba a comer

-¿Olvidaste lo que el jefe le hizo al último que jugo con la radio?-

Las orejas de la bestia se movieron y, al captar la estática de la radio, él dejo cadáver de mi camarada mientras lentamente avanzaba hacia mí, olfateando el aire. Con un impulso de valentía use mi magia para tomar la radio; si esta cosa me asesinaba, al menos debía advertir sobre el peligro.

-RESPONDE ESTÚPIDA-

¡GRRRR!

-¡AYUDA!- grite antes de lanzar la radio a su rostro, pero él siquiera sintió el golpe, y paso sobre ella rompiéndola con uno de sus cascos sin el mayor esfuerzo.

La cosa se lanzó hacia mí, intente usar mi magia para sujetarlo o desviarlo, pero la poderosa embestida me arrojo al suelo, dejándome de espalda y anulando mi hechizo, antes de darme cuenta él ya estaba sobre mí, algunos pedazos de carne estaban en su boca, enredados en sus dientes con forma de sierra y podía ver mi reflejo en sus ojos, negros como el carbón.

Intente usar mis patas para escapar, pero él era muy pesado, demasiado para su tamaño, en de mi intento de alejarlo él mordió mi pata delantera izquierda; grité de dolor mientras sus colmillos se enterraban en la carne hasta llegar al hueso; con un brusco tirón y varios pequeños "crack", él la arrancó de mi cuerpo.

¿Cómo es que un pony se convirtió en... eso...?

Un proyectil golpeo a la bestia en el pecho mandándola a volar unos metros; aprovechando el espacio me arrastré para tratar de ponerme a salvo… hasta que me topé con algo. Al mirar hacia arriba vi al último de mis camaradas con un una extraña montura de combate; él soltó una poción que tenía en la boca y extendió su casco para ayudarme a levantar.

-Ve por el jefe- dijo viéndome fijamente, sentí como él se despedía con su mirada.


Bajé por una escalera en tallada en la roca, recostando me en la pared y usando mi magia como apoyo, mi pata dolía, y cada escalón revivía aquella sensación de mis huesos astillándose.

Al llegar aquí a algunos nos pareció una estupidez que alguien se molestará en mantener estas escaleras estando disponible un ascensor, pero ahora agradecía su existencia. Los disparos y los gritos de mis camaradas en la planta superior me advirtieron que debía bajar un poco más rápido.

Un brusco desnivel en un escalón me hizo tropezar, rompiendo mi hechizo y haciéndome rodar por las escaleras, al llegar al final, un fuerte ardor en mi pata me advirtió que la herida se abrió de nuevo; a pesar de haber tomado aquella poción, esta no funcionó correctamente.

A unos pocos metros estaba la puerta del elevador y, frente a esta, la puerta de la oficina.

Antes de nuestra llegada, la habitación funcionaba como bodega, pero ahora era la oficina principal del jefe además, a la derecha de esta, había una pequeña habitación donde encerramos a los ponies que sobrevivientes.

Me apoyé en el marco de la puerta y avancé hasta caer en medio de la habitación, sintiéndome un poco mareada por la pérdida de sangre y los golpes en mi cuerno. Los guardaespaldas del jefe, dos ponis terrestres en armadura metálica me miraron sin siguiera moverse, unos metros atrás estaba el jefe, quién trabajaba en la terminal de la oficina.

-¿Qué pasó ahí arriba novata?-

-No... No lo sé. Atacamos a un pony que entró en la cueva, creímos que habíamos acabado con él cuando uno de los nuestros lo derribo de un martillazo, pero...-

El gran pony azul oscuro en servo armadura se apartó de la terminal y caminó hacia los guardias, él se paró entre los dos y les dio una sería mirada; ellos asintieron y caminaron mientras preparaban sus monturas.

-Que Celestia se apiade de ti- dijo uno de ellos al pasar a mi lado.

Dos enormes patas metálicas bajaron frente a mí, al levantar mi cabeza me encontré con la mirada del jefe, llena de odio. Él estiro su pata para desplegar su arma, un látigo eléctrico que, según los demás guardias, él podía convertir en un bastón, con el cual golpeaba y electrocutaba a los ponies cuando peleaba o se aburría.

-Eres una incompetente... recuérdeme por qué no te elimine con el resto de tu caravana-

La electricidad fluyo a través de su látigo y las chispas saltaron desde su arma y desde las bobinas incrustadas en su armadura. Sabiendo lo que me pasaría, puse mi pata sobre mi cabeza y cerré mis ojos pata esperar el golpe.

-Parece asustado- interrumpió uno de los rehenes.

-¿Me hablas a mí?- respondió el jefe.

-Pues sus escoltas no están, y ella ya está aterrada, ¿A quién más le hablaría?-

La electricidad dejó de fluir y mire hacia donde estaban los rehenes. Entre algo de niebla vi como un unicornio color crema con una bata de laboratorio miraba al jefe con una pequeña sonrisa.

-¿Yo sentir miedo?- el jefe avanzo hacia la jaula guardando su arma -Yo soy Thunder Whip. He recorrido el yermo desde hace años y no le temo a nada ni a nadie-

El unicornio sonrió aun más al ver la respuesta del jefe, ¿qué le pasa a ese pony? No sabe a quién se enfrenta.

-¿Central? responda Sr. Whip-

-Tú, responde-

Me levante y torpemente avance hasta llegar a la radio, la pérdida de sangre no solo estaba afectando mi equilibro y algo de mi visión, también mi magia fallaba cuando trataba de usarla. Una vez frente a la radio apreté el botón, eliminado la estática inundaba el espacio.

-A-aquí central... ¿Qué su... sucede...?-

-Nada, de hecho no hay nadie aquí. Parece que lo aquella cosa ya se fue... Bajaremos de inmediato- sentí una fuerte presión sobre mi cabeza y al girar noté como el jefe me veía fijamente. Sabía que cuando los guardias bajaran, él me encerraría y me usaría como ejemplo para los nuevos reclutas... si es que sobrevivía. -Aunque esto es muy extraño. Todos aquí están muertos, incluso quienes subieron hace poco... Disculpe mi atrevimiento Sr. Whip, pero debemos salir de aquí-

Escuchar me tranquilizo, pero no mucho. Por una parte, eso podía disuadir al jefe de ejecutarme, pero por otra, que uno sus ponies de confianza quisiera irse dejando todo el botín, y aún a costa de una represalia, no era una buena señal. Aunque tenía mucho sentido, debíamos huir mientas teníamos tiempo.

-¡Qué es eso...!- gritó el otro escolta, seguido de un fuerte rugido y varias rondas de escopeta.


El silencio inundo la habitación hasta que un estrepitoso sonido metálico provino desde el pasillo, acompañado por varios disparos de escopeta. Sin aviso, uno de los guardias cayó de espalda frente a la puerta. Él empezó a patear para tratar de levantarse, pero el peso de su armadura le impedía hacerlo.

Una familiar figura saltó sobre de la nada y ataco rápidamente el cuello del guardia, deteniendo de golpe sus erráticos movimientos. Su aspecto era aun más espantoso que antes, la sangre cubría su pelaje y pedazos de carne aun colgaban de su boca, además, su cuerpo estaba cubierto por heridas, las cuales parecían cerrase cada que tragaba un poco de carne.

La criatura olfateo el aire y entró en la habitación; sus negros ojos rápidamente me ubicaron; y a pesar del mareo, podía sentir su fuerte mirada sobre mí.

-¡Ven a mí!- grito el jefe captando la atención de la criatura -No te entretengas con esa inútil escoria-

La criatura se abalanzo sobre el jefe, quien sin dudarlo, desplegó su bastón eléctrico y se levantó sobre sus patas traseras. La criatura saltó para atacarlo, pero en medio del aire, el jefe le dio un fuerte golpe con su arma, desviando por completo el ataque y dándole una poderosa descarga. Aun temblando por el choque, la bestia corrió para envestir al jefe; rápidamente él se paró sobre sus cuatro cascos y se acomodó para recibir el golpe. Un fuerte sonido metálico lleno la habitación cuando la criatura se estrelló de frente contra la armadura del jefe, quien retrocedió unos metros levantando algo de polvo mientras esta se tambaleaba por la descarga que le dio la armadura, la cual tenía una hendidura en el área del pecho.

-¿Cómo una cosa tan simple acabo con mi unidad?- el jefe cambió al modo látigo de su arma y dio varios azotes a la criatura hasta que el arma se enredó en una de sus patas y liberó una fuerte descarga; provocando que cayera al suelo con un fuerte chillido. -Ponies incompetentes-

Mis sentidos fallaron de golpe, tirándome de la silla, mi alrededor se tornó oscuro y era difícil escuchar lo que ocurría a mi alrededor; sabía que alguien hablaba en la habitación, pero no podía entender nada por más que me esforzara por entender; como si tuviera agua en los oídos.

La gran silueta del jefe se puso en dos patas, su bastón estaba apuntando hacia abajo, listo para descargar su furia sobre aquella criatura.

Bam…

Un estruendo lleno la habitación e inmediatamente el jefe cayo con un fuerte sonido metálico. Intente ver que había pasado, pero mi vista estaba demasiado oscura y empezaba a sentir mucho sueño.


Rust Armor: Level up

Nuevo beneficio: Frenesí – Una poderosa fuerza en tu interior se ha desatado, transformándote en una bestia insaciable. Al probar tu sangre o la de tus semejantes, entraras en un estado salvaje, ganando gran fuerza y resistencia al daño a costa de tu capacidad de razonar.


Nota del autor:

Hola, al habla Shilderico. Tengo en mente usar esta parte para compartir un poco con tigo y hablar sobre mi experiencia en cada capítulo en cuestión, dar algunos avisos y, ocasionalmente, pedir tu ayuda.

Quiero iniciar con una pequeña anécdota. Si viste mi perfil, sabrás que tengo unos cuantos capítulos pre-escritos, los cuales necesitan ciertos cambios y correcciones antes de salir. Resulta que... durante una de las primeras revisiones a este capítulo, a mitad de camino olvidé que estaba corrigiendo y para cuando me di cuenta, ya había terminado de leer.

Por otra parte, ¿Notaste el cambio de narrador? ¿Qué tal te pareció?