Pepper despertó antes que Tony, como era costumbre. Se lo encontró con la cara enterrada en su cuello y con un brazo a su alrededor. Para ella no era inusual dormir con él tan pegados, de hecho la cama individual no era el por qué de su postura. Incluso en su cama dormían así, aun teniendo espacio suficiente para ni siquiera tocarse. Pero lo cierto era que les encantaba descansar así, acurrucados uno contra el otro. Durante el resto del día casi no tenían tiempo ni para sí mismos, y al acabarlo se echaban de menos. Además, Tony se aferraba a ella cuando tenía una de sus famosas pesadillas, y Pepper lo ponía lo más físicamente cerca posible para acallarlo. Sí, así eran sus modos de dormir…

Se movió un poco para dejar un sonoro beso en su mejilla, acariciándole el pelo. "Tony" susurró. "Tony, tienes que despertarte"

"Mmmm…" fue su contestación, enterrándose más en su hombro y enderezando el brazo que tenía sobre Pepper.

"Veeeenga" rió.

"¿Por qué?" se separó un poco para hablar, muy a su pesar.

"Dentro de poco, alguien vendrá a buscarnos si no bajamos nosotros a desayunar"

"No creo que-"

En ese mismo instante, se oyeron en la puerta unos toques antes de que la cabeza de Thomas se asomara por ella. "¿Estáis despiertos?"

"Sí, papá… En seguida vamos" respondió Pepper, enderezándose y sentándose en la cama. Thomas les lanzó una mirada de aprobación al ver que estaban vestidos y se fue tan rápido como había venido.

"¿Nos espia?" dijo Tony, anonadado mientras se desperezaba y estiraba, tirado en el colchón ya solo ocupado por él, ya que Pepper se había levantado a peinarse.

"No creo, pero sí que se acaba de cerciorar de que no hemos hecho nada" sonrió.

"Bueno… no hemos hecho nada anoche. Suerte que no sabe nada de otras ocasiones" bromeó, acercándose a ella desde atrás en el espejo donde se estaba peinando, dándole un besito en la mejilla.

"Tiene toda la razón, señor Stark" le siguió el juego. "Pero anoche no podrías haber sido capaz de hacer nada. Nada más tocar la almohada y te dejé de besar, te quedaste frito"

"Me ofende que dude de mis habilidades como amante, señorita Potts. Además, fue por su culpa por la cual tuve que conducir durante 8 horas y media. Si no, hubiera estado en plena forma para cualquier tipo de actividad. Así que no se queje de que anoche no recibió un par de orgasmos por mi parte"

"Sí… eso y que no podrías hacerlo con mi padre aquí"

"Bueno, no. Pero solo por el respeto que le tengo" medio admitió Tony mientras Pepper reía y negaba con la cabeza.

Cuando ya estaban un poco más presentables, pero todavía en pijama, bajaron a la cocina a desayunar. Se encontraron a toda la familia menos a los niños abajo. Thomas estaba sentado leyendo el periódico, mientras Blythe hacía el café y Becca comía sus tostadas. Saludaron con un buenos días, que fue correspondido por todos. Tony fue directo a la encimera a hablar con Blythe mientras Pepper se sentaba con su hermana y con su padre.

"¿Los niños no vienen?" preguntó a Becca.

"Sí, solo que los estoy dejando dormir un rato más. Ayer fue imposible ponerlos a dormir" informó, dándole un sorbo a su zumo. Segundos más tarde, Tony se acercó a la mesa con dos platos que contenían su desayuno y el de Pepper, mientras Blythe traía la cafetera. Una vez que ya todos estuvieron sentados en la mesa, Becca estuvo hablando sobre que iban a comprar.

Sin embargo, Pepper estaba mirando a Tony desenvolverse con su familia. Por la mañana estaba definitivamente más suelto de lo que estuvo el día anterior. Sobre todo con Blythe, Becca y los niños. Thomas era un caso aparte, pero de momento ella se daba más que satisfecha. Por la otra parte, su familia se veía bastante contenta con él. Todo iba más o menos en el buen camino.

Blythe habló de querer comprar regalos de Navidad para los niños, aparte de demás regalos para ellos y demás familiares. A todos les pareció buena idea dejar a los niños con su abuelo mientras ellos se dispersaban por el centro comercial. Después del desayuno, cada uno se fue a cambiar y cogieron los dos coches, los padres y Becca en el todoterreno, mientras los niños se empeñaron en ir en el coche de Tony con él y Pepper.


Al llegar al centro comercial, tal y como acordaron, Alex y Jenny se quedaron con Thomas mientras Becca, Blythe, Pepper y Tony iban de compras. Los dos últimos iban cogidos de la mano, cosa que les encantaba. Les hacía sentirse como una pareja normal, no como el genio multimillonario y superhéroe y la exitosa empresaria de una de las industrias más importantes del mundo. No todos los días podían ir de compras tranquilamente. Así, dando un paseo cogidos de la mano, no eran Pepper Potts y Tony Stark… eran solo Pepper y Tony.

Pero claro, hubo gente que los reconocía y eso perdia su magia. Unos niños se acercaron a Tony a pedir autógrafos y fotos, y este se los dio ante la orgullosa mirada de Pepper, seguido de las admiraciones de Blythe y Becca. "Lo siento" les decía él. "No te disculpes… estoy orgullosa de ti, ¿lo sabes, no?" dijo Pep, y él asintió sonriente.

Se separaron de nuevo entre sí, siendo las dos hermanas por un lado y por el otro Tony y su suegra. Querían buscarle un regalo a Pepper principalmente. Blythe le habló de unos tacones que había avistado que seguro que le encantarían, ambos conociendo el amor que tenía hacía su colección de zapatos. Tony no podía culparla, su colección eran los coches, y la que tenían compartida de arte. Esa era la única cosa que ella compraba sin reparo, aunque él le había dicho reiteradas veces que podía gastarse el dinero en lo que ella quisiera. Que era de ellos, no solo suyo. "¿Tú que tenías pensado?" preguntó ella.

"Sinceramente, no lo sé aún. Quiero hacerle algo especial… Una vez le regalé un conejo gigante"

"¿Un conejo gigante?" sonrió.

"Sí, no fue muy buena idea, lo sé" asintió. "Pero en verdad le ha cogido cariño, lo tenemos en el garaje"

"Espero que tu regalo de este año no sea como el que Nathan le 'regaló' a Becca hace cuatro años" se apagó un poco su voz. Tony titubeó un poco, pero finalmente se decidió a preguntar, aunque Pepper le había advertido sobre no hacerlo.

"Si no es indiscrección, ¿Qué 'regalo' fue ese?"

Blythe pareció pensar el si contárselo o no. Tony le había parecido un buen hombre en comparación a todo lo visto sobre su persona en medios de comunicación, y no tenía nada por lo que no confiar en él. Pero, ¿y si era como Nathan?

Estuvo a punto de hablar cuando las chicas volvieron. "Peque, hora de que vengas conmigo" dijo Pep, agarrándolo del brazo juguetonamente, dejando a Blythe con la palabra en la boca. "Vamos a buscar regalos"

Tony no tuvo más remedio que ir y dejar a su suegra y su cuñada a solas. Él y Pepper caminaron por los pasillos entre la multitud, sin ningún rumbo en concreto puesto que estaban hablando sobre qué conseguirles a su familia y también al equipo en Nueva York, aunque este año no fueran a pasar las vacaciones con ellos. Estaban pensando que comprarle a Happy mientras salían del edificio, porque ella sabía de una tienda en la que iban a comprarle a Nat una cosa, cuando un par de papparazzis los avistaron y comenzaron a sacarles fotos sin percatarse de que estaban siendo retratados.

Al volver con bolsas en las manos, se encontraron a Thomas y los niños, y esperaron todos por Blythe y Becca en un parque no muy lejos de la entrada al centro comercial.

Cuando todo estuvo ya colocado en los maleteros de los coches, no se habían dado cuenta de que se habían pasado casi todo el día de compras.


"Esto cansadísima" dijo Pep, tirándose de espaldas en la cama. Tony suspiró detrás de ella. Todavía seguía intrigado por la conversación con su madre antes.

"Cariño… tu madre y yo hablamos antes de una cosa importante" empezó, sentándose en un borde de la cama, quitándole el pelo de delante de la cara cariñosamente.

"¿De Nathan?" preguntó. "Lo supongo por como estaba mamá cuando llegamos Becca y yo"

"No me dijo nada, propiamente dicho. Solo que le hizo algo a tu hermana" informó. Hubo un momento de silencio.

"Tony… yo sé que puedo confiar en ti para lo que sea. Pero yo no soy quién para decirte nada" explicó Pepper, a lo que Tony inmediatamente asintió, comprendiéndolo. Él estaba acariciando su mejilla y ella lo miraba con ojos cariñosos. Le hizo agacharse para sacarle un beso, cuando de repente se escuchó un sonoro grito llamándolos a ambos. Ellos se separaron y se miraron sin comprender que pasaba, yendo abajo a ver que sucedía.

"¿Qué pasa?" dijo Pep, entrando en el salón, con Tony siguiendo sus pasos de cerca. Thomas solo señaló a la televisión.

"Tony Stark y Pepper Potts han sido vistos recientemente en un centro comercial de Iowa paseando de la mano, comprando regalos para estas fechas tan señaladas" se oyó en voz en off mientras se veía en pantalla fotografías de ellos dos en la tarde. En la primera iban de la mano normal, con Pepper hablando y Tony sonriendo a lo que le decía, los dos siendo completamente reconocibles y casi en el mismo ángulo que la cámara. La segunda, sin embargo, era sacada de espaldas, en la que él tenía un brazo alrededor de sus hombros acercándosela a sí mismo, con el brazo de Pepper en su cintura. La tercera, en la misma postura a la anterior, tenía la variante de que se estaban dando un beso que fue perfectamente captado en la foto. "No faltaron muestras de afecto, según las fuentes que tenemos. Pero Stark no desatendió tampoco a niños que se acercaban a ellos a pedir fotografías y firmas" salieron fotos de él agachado frente a un grupo de niños de uno años, con un dibujo de Iron Man en sus manos y un rotulador. "No cabe duda que estos dos son una encantadora y a la vez poderosa pareja. Pero no es oro todo lo que reluce. En múltiples ocasiones se le ha relacionado a Stark con diversas mujeres en lugares sospechosos, las puertas de la mayoría de los hoteles de Nueva York" las fotos cambiaron a varias de Tony hablando por el móvil, y luego con una mujer delante de uno de los hoteles más caros de la ciudad, sonriéndose, una de ellas dándose ambos un beso en la mejilla. "¿Potts sabe de esto?, no lo sabemos con seguridad. Con el historial del señor Stark, no sorprendería a nadie estos comportamientos. Sin embargo, estas compras navideñas nos dan que pensar sobre su relación, que parece mejor que nunca. En otras noticias…"

A partir de ahí, Thomas quitó el volumen de las noticias. Hubieron unos segundos de silencio cuando Thomas miró fulminantemente a Tony. "¡Le estás poniendo los cuernos A MI HIJA!" gritó, a cada palabra elevando más la voz.

"¿Qué?, no. Yo nunca-"

"¡¿Y quién es esa del hotel si no?!" exigió. El resto de la familia yacía callada contemplando la escena, incluídos Alex y Jenny, que nunca habían visto a su abuelo tan enfadado. "Blythe, te dije que no podíamos fiarnos de él. ¡Te lo dije!"

"Papá,-" intentó intervenir Pepper.

"No tienes por qué excusarle. ¿Lo sabías?, ¿lo sabías y le dejas deshonrarte así?"

"¡Papá!" gritó Pepper esta vez, haciéndolo escucharla. "Sé que Tony se ha visto con otras mujeres, porque no creo que hablar con otras mujeres estando en una relación signifique que sea infiel. Sí, hablar. No me ha deshonrado de ninguna forma porque yo tengo plena confianza en él, y además, a esa mujer la conozco. Es Catherine Jones, presidenta de una compañía con la que trabajamos, Y lesbiana" hizo una pausa, remarcando el 'y'. Becca echó a los niños de la habitación, mirando por donde iban los tiros. "Creo que puede hablar con ella y saludarla con un beso, ¿no?. Y la foto en la que sale él hablando por el móvil, no es con ella. Estaba hablando conmigo para buscarme a la oficina para almorzar juntos. Lo que digan los medios y lo que parezcan las fotos son dos cosas diferentes. Sé que él me quiere a mí" dijo. Suspiró pesadamente, pestañeando un poco sus lágrimas de impotencia por lo sucedido, y en un susurró informó que se iba fuera a tomar el aire un momento.

Tony hizo el ademán de ir detrás de ella, pero Blythe le hizo una seña de que era mejor quedarse aquí y que ella iría a por su hija.

"Señor… mire, sé que no soy el modelo de cuñado perfecto" dijo él, intentando calmar las aguas. "Y sé que suena muy cliché cuando le digo que no le haré daño, al menos intencionadamente, pero no es mentira. La quiero. La quiero, de verdad. La única mujer a la que he llegado a amar. Y por lo mucho que me costó conseguirla, no se crea que la voy a dejar escapar tan fácilmente, mucho menos yéndome con otra… u otras" hizo una pausa, hasta que Thomas lo miró, viendo determinación en los ojos de Tony. "Su hija ha sido mi salvación, señor. La razón por la que sigo vivo, la razón por la que Iron Man existe y la razón por la que estoy ahora mismo respirando y hablando con usted… La razón por la que sigo luchando. Y que ella esté orgullosa del hombre que soy hoy en día es todo lo que me importa junto con su felicidad. De por seguro que si me pide algo, haré todo lo que esté en mi mano y más por ella. Pepper es mi reina. Y salvo que ella se aleje de mí, yo pienso pasar el resto de mis días con ella" terminó su discurso. El hombre más mayor notaba, a su pesar, palabras sinceras en su monólogo. Acto seguido, Tony dejó a Thomas reflexionando mientras él salió en busca de Pepper.

La encontró sentada en el banco del porche trasero con su madre, la cual la abrazaba consolándola tiernamente. Tony se acercó a ellas, rozando sus dedos contra su mejilla para que lo mirara.

Pepper levantó la vista hacia Tony, poniendo una de sus manos sobre su camiseta, agarrando con fuerza un poco de la misma en su puño, y apoyando la frente en su pecho. Blythe hizo otro acuerdo de miradas con Tony de que había que cambiar de bandos, siendo ella ahora la que tenía que entrar a hablar con Thomas. "Ya hablé con él"

"No quiero que piensen esas cosas de ti" lo miró tristemente, ya más calmada.

"No importa lo que piense él de mí. Lo importante es lo que pienses tú" le dijo, de forma sincera. Le acarició la espalda tranquilamente, pensando que decir. Ya habían puesto en el punto de mira a Tony con muchas mujeres desde que se sabe que está en una relación estable con Pepper, alegando que todas son rollos con los que él le esta poniendo los cuernos. Pero los únicos que sabían de su relación bien eran ellos mismos y sus amigos más allegados. "Vamos dentro. Alex y Jenny quieren ver una peli con nosotros" instó, teniéndole la mano para que se levantara del banco, poniendo un brazo tranquilizador sobre sus hombros cuando lo hizo, caminando juntos de nuevo al salón.

Al entrar, Thomas y Blythe se habían marchado, y no los volvieron a ver durante el resto de la noche, quedándose ellos con sus sobrinos y con su hermana, intentando olvidarse de lo sucedido.

Terminando la peli, Becca acostó a los niños y les pidió el favor a ellos de cuidarlos mañana, ya que ella tenía que levantarse temprano a trabajar durante las primeras horas del lunes. Tony supuso que no eran vacaciones todavía para todo el mundo, y accedieron amablemente. Luego ellos se fueron también a dormir, sin decir una palabra, procurando no recordar lo sucedido.


Eran las 11.34 de la mañana. Su suegro se encontraba ahora en el taller en el que trabajaba, a unas manzanas de la casa. Becca, como había dicho, estaba en el colegio en el que trabajaba, preparando las clases que tendría que darles a los niños después de las vacaciones, junto al resto de profesores. Blythe, por su parte, había salido con unas amigas un rato a dar un paseo. Y Pepper se había marchado con una antigua amiga de allí, queriendo distanciarse un rato de la casa, dado lo ocurrido la noche anterior. Tony fue la que le insistió en que fuera de hecho, para que se relajara un poco.

Todo esto lo dejaba a él y a los mellizos solos en casa. Tony había prometido a los niños ir al centro comercial de nuevo para comprarle cosas a su madre, pero primero tenía que hacer algunas cosas en la casa que le había pedido Blythe y que Thomas no podía hacer. Ahora mismo estaba subido a una escalera apoyada en la pared del porche trasero limpiando los canalones mientras los chicos jugaban haciendo tiempo a la pelota. Estando a punto de terminar, oyó un coche aparcando delante de la puerta. Pensó que todavía era muy temprano para que nadie viniera, así que se bajó de la escalera, le dijo a los niños que ahora volvía y se dispuso a abrir.

El coche de Becca fue lo que se encontró, con ella caminando hacía la puerta de la casa, cuando se topó con Tony en el camino. Él se había percatado de que iba cabizbaja y con el pelo tapando parte de su cara. "Hey" intentó sonreirle, pero a él no le convenció.

"¿Estás bien? Es muy temprano para que hayas vuelto"

"Sí, es solo que acabamos antes. Me voy a duchar" dijo, pretendiendo escabullirse por la puerta, pero Tony la agarró delicadamente por el brazo, no pasando por alto el salto que pegó cuando la tocó. Hizo que lo mirara a los ojos, levantando su barbilla y moviéndole un poco el pelo, mostrando un gigantesco moratón acompañado con un hilo de sangre que brotaba desde su mejilla izquierda y su labio partido. En ese mismo instante sintió una furia recorrerle las entrañas. Nadie tocaría a la familia de Pepper si él podía evitarlo.

"¿Quién fue?" preguntó, con un cierto tono de ira en su voz.

"Tony, no pasa nada. Yo-"

"¿Quién te ha hecho esto?" instó de nuevo. Ella intentaba zafarse de su agarre en el brazo, pero era imposible.

"Nadie. Me caí en la esquina de una mesa y-"

"Nadie se cae sobre una esquina y tiene ese moretón en la cara"

"Por favor, déjame" pidió. Él respiró hondo y la soltó, dejándola entrar en la casa. Pero esto no iba a quedar así. Pensaba encontrar quien le había hecho eso a su cuñada.

Entró detrás de ella, solo diciéndole: "Voy a dar una vuelta con los niños", a lo que ella asintió y subió las escaleras, no queriendo que sus hijos la vieran así.


En la tarde, ya todos se encontraban de nuevo en la casa. Los niños, ajenos a los problemas de su madre, se lo habían pasado en grande con el 'tío Tony' buscando regalos y comiendo helado. Sin embargo, él tenía su mente en otro lado, esperando al momento en el que estuvieran todos juntos para comentarlo.

Pero no lo hizo. Estaban todos en el salón-comedor cada uno a lo suyo. Blythe leía un libro en un sofá, los chicos estaban jugando a la consola sentados en la alfombra, Thomas ojeaba el periódico que no había podido leer en la mañana, Pepper estaba en la mesa del comedor con el portátil haciendo algo de trabajo (ante las quejas de Tony de estar de vacaciones), y Becca no estaba en ningún lugar para ser avistada. Tony supuso que estaría un buen rato más en su habitación. Aunque no fue del todo así, porque lo sorprendió bajando ya casi sin ningún signo de heridas. No se quería hacer una idea del montón de maquillaje que abría empleado.

Tony y Becca compartieron una mirada. Fue entonces cuando él asintió levemente desde la encimera, haciéndole ver que no diría nada al respecto, y ella contestó de la misma manera. Se apoyó en la isla de la cocina, viendo a la familia hacer sus cosas, y como Becca interactuaba con sus hijos, mientras bebía de su taza de café. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien llamó a la puerta. Blythe fue la primera en reaccionar, con un: "Ya voy yo". Todos siguieron a lo suyo cuando oyeron gritos desde la puerta. Tony fue el primero en salir disparado hacía la entrada, seguido por Thomas.

Había un hombre bastante corpulento, un poco más alto que Tony y bastante borracho al lado de su suegra, la cual había apartado a un lado y estaba entrando dentro de la casa, a gritos de: "¿¡Dónde está esa zorra!?"

"¡Nathan, fuera de mi casa!" dijo en respuesta Thomas. Un puñetazo fue directo a la cara del hombre más mayor, siendo devuelto de nuevo al chico antes de caer de bruces al suelo. Apartó a Thomas a un lado, recuperándose rápidamente y entró al salón. Tony miró que ambos estaban bien y rápidamente fue detrás de él.

Las hermanas habían sacado a los niños al jardín, que no tenían ni idea de lo que sucedía dentro. Tony se encontró a Becca en una esquina de la habitación con Pepper entremedio de Nathan y su hermana, sosteniendo un cuchillo. "Te lo advierto, Nathan" dijo amenazadoramente.

"Vaya, la hermana de la zorra también está aquí ahora" contestó él tambaleándose. "Nadie te va a separar de mí, cariño" se refirió a Becca. Pepper vio como Tony se movía sigilosamente detrás de Nathan, y decidió intentar darle tiempo. "No vas a poder escaparte. El divorcio solo me hizo estar más seguro de que eres mía" masculló, señalándola a través de Pepper.

Fue cuando se iba a avalanzar sobre las chicas cuando Tony lo agarró fuertemente del cuello con su antebrazo. Blythe gritó a Pepper que llamara a la policía, y Becca estaba anonadada en la esquina. Tony le asestó puñetazos en la cabeza a Nathan, que intentaba zafarse de su agarre. Consiguió tirarlo al suelo, colocándose encima de él y comenzó a pegarle repetidas veces en la cara, procurando alejar las manos de Nathan de su cuello, que aún contraatacaba.

Pepper colgó la llamada segundos después y vio a Tony ensanginarse con Nathan, decidiendo que ya era momento de parar. "¡Tony, para!" le medio gritó, sin acercarse a ellos.

Él hizo lo pedido unos cuantos golpes más tarde, respirando pesadamente para luego agarrar el cuello de su camisa y tirar de él. "No. Vuelvas. A tocarla" murmuró amenazadoramente entre respiraciones entrecortadas. Sus ojos le enviaban dagas mortales al hombre debajo de él, el cual tenía sangre por toda su cara. Pero Nathan le sostenía la mirada, sin importarle. Tony iba a levantar el brazo para darle otro puñetazo cuando una mano lo sostuvo.

"Suficiente" le dijo Pep, detrás de él. Eso le hizo mirar a su alrededor. Cristales rotos por el suelo, un Thomas recuperándose del golpe al pie de la escalera, y Blythe calmando a Becca, la cual seguía en la esquina del salón, sin decir palabra y temblando. Tony miró de nuevo abajo y se percató de la sangre que había en sus manos, no siendo suya. Sí, Pepper tenía razón, era suficiente.


La policía llegó minutos más tarde, llevándose a Nathan esposado y Blythe les contó lo sucedido. Becca se fue a intentar calmarse y despejarse un poco con Pepper fuera, acompañada de Alex y Jenny. Eso dejaba a Tony y Thomas en la isla de la cocina, el primero con un trapo medio rosado de sangre y agua en sus nudillos de la mano derecha, por un corte que se había hecho con los cristales y la fuerza empleada en los puñetazos, y el otro con una bolsa de hielo en la mejilla. Se quedaron en silencio por unos instantes, hasta que Thomas decidió hablar. "De no ser por ti, ese cabrón se hubiera llevado a Becca" habló pausadamente. "Yo no fui capaz de hacer nada. Y tú… Tú la protegiste"

"Es mi cuñada" dijo Tony, siendo obvio. "Es la familia de Pepper. Y su familia es mi familia" admitió. Thomas sonrió de medio lado, poniéndole una mano en el hombro.

"Sí, sí que lo es… Bienvenido a la familia, Tony" sonrió, orgulloso. Casi como un padre haría con su hijo. Solo que él no había visto a nadie mirarlo de esa forma nunca, no Howard Stark de hecho. Sino él, su suegro, Thomas Potts, por primera vez en su vida. Tony le correspondió la sonrisa, dándole la mano que le tendió, como un nuevo encuentro. Un nuevo comienzo. Pepper solo sonreía mirándolos desde la ventana.


En la cena, le dijeron a Tony todo lo que había sucedido con Nathan. Como se había casado con Becca hace 8 años y como al principio era bueno con ella. Luego las cosas se fueron deteriorando, y él perdió su trabajo, dándose al alcohol.

Becca intentaba que parara, pero eso no hacía más que ponerlo furioso y al tiempo comenzó a pegarla cada vez que le negaba algo. A veces era solo un tortazo, a veces completas palizas. Dos años pasaron así, hasta que una noche llegó a casa y decidió que sería buena idea acostarse con Becca sin su consentimiento. No bastó más para que ella se quedara embarazada, y encima fueron mellizos. Becca quería salir de allí antes de que nacieran los bebés, pero a la vez tenía miedo de que Nathan les hiciera daño a ella o a los niños en su vientre. Y vivió así durante los primeros 4 meses de embarazo, hasta que Thomas y Blythe encontraron extraño su comportamiento, que solía ser siempre alegre y risueño. Ella se los contó he inmediatamente llamaron a las autoridades, metiendo a Nathan en la cárcel por violencia doméstica durante 8 meses. Se divorció de él y pasó a vivir a casa de sus padres, donde por suerte Nathan ya no se acordaba de donde era debido al alcohol. Pepper no se enteró de todo esto hasta que sus padres la llamaron para decírselo, estando ya demasiado preocupada por el secuestro de Tony en Afghanistan.

Una vez que terminaron la historia, Tony se paró a pensar. Su padre también había sido alcohólico, pero nunca tocó a María Stark. Al fin y al cabo, la quería. Él mismo también tenía problemas con el alcohol, pero en su vida le había pegado a una mujer, ni mucho menos a Pepper. Si ni siquiera podía gritarle muy alto o más de la cuenta, lo hacía sentir mal. No entendía como habían hombres capaces de aprovecharse de ser más fuertes que ellas. Aunque luego pensó que había visto demasiadas cosas malas ya en otros lugares.

"No quería que pensaras otra cosa de mí. Que era débil o que deberías sentir lástima por mí" admitió Becca, no pudiendo mirarlo a la cara mientras comían.

"No pienso que seas débil. Todo lo contrario" dijo él, sincero. "Eres más fuerte de lo que tú te imaginas". Becca levantó la vista y le sonrió muy suavemente, casi sin notarse.

Mañana era Nochebuena, y todos decidieron que había sido un día demasiado largo. Se fueron a dormir, pero antes Pepper tenía que hablar con Tony. "Te quiero" dijo. Simple, sincero, sencillo. Sin más palabras de por medio, con esas dos y la mirada de sus ojos fueron más que suficientes para demostrarle a Tony que lo decía completamente en serio, agradeciéndolo por todo. Por ayudar a su hermana, por haber estado con su familia… por estar en su vida. Él sonrió y solo fue capaz de responder: "Y yo a ti"


El día 24 de diciembre había transcurrido normal, como si nada hubiera pasado. Las mujeres habían ido a comprar las cosas de la cena con la ayuda de los niños y los hombres estaban preparando el jardín para la fiesta de la noche, a la que iban a acudir más familiares de Pepper, sus tíos y primos, aparte de algunos amigos.

Por la noche todo fue en marcha. Todo el mundo se divirtió y pasó un buen rato después de la cena bailando, incluída Pepper, a la que Tony había sacado a bailar a costa de sus negaciones. De hecho, Tony bailó con todo el mundo, incluido su suegro, a lo que todos los presentes rieron.

Ya era tarde, y todos se fueron a sus casas. Alex y Jenny se habían empeñado en querer quedarse despiertos para ver a Santa Claus poner los regalos, pero el agotamiento les venció y tuvieron que llevarlos a la cama.


La mañana de Navidad había comenzado, y los niños salieron corriendo por toda la casa a gritos de: "¡Levantad, ya es Navidad!, ¡Santa Claus llegó!". Entraron a la habitación de Tony y Pepper, saltando sobre la cama. "¡Vamos!, ¡Tío Tony, tía Ginny!, ¡los regalos!" dijo Jenny.

Cuando ya todos estaban abajo, Tony hizo una llamada a JARVIS para asegurarse de que todos los regalos del equipo habían llegado a Nueva York. Luego, se sentaron todos alrededor del árbol, viendo como los mellizos abrían primero sus regalos con ilusión.

De sus abuelos tuvieron alguna ropa nueva, mientras que de su madre y su tía tuvieron una gran cantidad de juguetes. Tony, sin embargo, les dio un papel. "¿Qué es esto?" preguntó Alex, curioso.

"Ábrelo" sonrió él. Los niños abrieron el sobre y se encontraron con un 'pase para conocer a Los Vengadores en primicia', y extallaron en júbilo. Becca preguntó si no sería una molestia, pero Pepper y Tony lo negaron, diciendo que Santa era el que lo había elegido.

La siguiente fue Becca, seguida de Blythe y Thomas.

Era el turno de los regalos de Pepper, y solo faltaba que Tony le diera el suyo. Sacó una caja y se la dio cuidadosamente. Ella la abrió y se encontró con un álbum de fotos, sin un título puesto aún en la portada. Pasó la primera página y vio fotos de todos: De Steve y Thor jugando al Scrabble; Clint haciendo un mueca a la cámara con Nat detrás tapándose la cara de la vergüenza que él hacía; Rhodey discutiendo con Sam de fondo mientras en primer plano Bruce sacaba la foto riéndose; Jane hablando con Tony en el laboratorio mientras Darcy le ojeaba el culo; Erik y Happy mirando distraídamente a María Hill; Fury tomándose un batido en el Quinjet, la cual fue sacada furtivamente; una foto después de una fiesta en la que todos estaban tirados en los sillones, durmiendo; algunas fotos de eventos a los que Pepper y Tony habían asistido…

La mayoría eran sacadas por ella, salvo las que estaban en las últimas páginas: Eran de ella con Tony, en la playa. Una de ellas era debajo del agua, mientras se daban un beso y la luz del sol fuera iluminaba el fondo. En esa foto no se veía el reactor de Tony, estaba tapado por su pelo. Definitivamente, era su foto favorita de ellos dos, y estaba segura de que también era la de él.

Sin embargo, el resto de páginas estaban vacías. Pepper lo miró, sin enterarse del todo. "Esas las iremos rellenando. Es para poner nuestros recuerdos, nuestras memorias" explicó. "Sé que es un poco cursi, pero-"

"Me encanta" le sonrió, con sus ojos un poco humedecidos. Esto era mejor que cualquier vestido que pudiera comprarle, cualquier cosa material. Era una promesa de estar juntos el resto de sus vidas y llenar y rellenar álbumes.

"Bueno, Tony… Tocan tus regalos" dijo Blythe. Los niños asintieron y fueron a su habitación en busca de sus regalos para 'tío Tony'.

"¿Yo también tengo?"

"Claro que sí. Eres de la familia" dijo Thomas, pasándole el regalo de Blythe. Él lo abrió como un tesoro y se encontró con un jerséi. Alguien podría pensar que era muy típico tener un jerséi en Navidad, y que era ordinario. Pero él no tenía un jerséi hecho a mano desde hace… mucho, mucho tiempo.

"¿Te gusta?, Ginny me dijo tu talla y bueno, los colores son más o menos idea mía" sonrió. Eran los colores de Iron Man: Rojo granate con unos cuantos hilos dorados que adornaban la prenda. Pasaron unos segundos, y él no contestó. "¿No te gusta?"

Tony, conteniendo la emoción en su voz, articuló: "Me encanta". Se levantó y se lo puso.

"Te queda perfecto" dijo Thomas. "Lo hiciste genial, cariño" le habló a su mujer.

"Sí, pero tener una buena percha ayuda" bromeó.

Él, no obstante, estaba ajeno a sus palabras, deslizando las manos sobre la tela de la manga. Pepper le acarició el brazo hasta llegar a su mano, cogiéndosela. Sabía que esto le traía recuerdos de su madre. Lo sentó de nuevo en el sillón cuando los niños llegaron.

"Tío Tony, nosotros te hemos hecho esto" dijo Jenny, entregándole ella y su hermano dos folios con dibujos de Iron Man y su familia al completo, con cada miembro saliéndole una flecha de la cabeza con el nombre de cada uno. "Este eres tú" señalo al que ponía 'tío'. La verdad era que lo habían pillado bien, con la perilla y el reactor incluídos. Él les sonrió.

"Muchas gracias, chicos. Los voy a poner en la nevera de la Torre. Así el equipo los verá" agradeció, y ellos sonrieron de vuelta.

El regalo de Thomas fueron unas llaves de la casa, a lo que todo el mundo río, y Tony agradeció igualmente. Era sinónimo de estar bienvenido a la familia. Finalmente, Pepper y Becca fueron a buscar su regalo fuera, y Tony se preguntó cual sería. El resto de la familia ya lo sabía, y se miraban con caras cómplices.

Cuando entraron, Pepper tenía sus manos detrás de la espalda, y Becca cargaba una caja. "Ábrela" dijo, poníendola delante suyo. Tony titubeó unos instantes ante la penetrante mirada de todos. La caja estaba repleta de cosas de gatos. Un comedero, un rascador, juguetes, la caja de arena, la arena… Él miró a todo el mundo extrañado.

"¿Me he convertido en un gato y no me he percatado?" bromeó. Todos rieron y Pepper sacó de detrás de ella una bolita blanca con rayas grises y unos ojos azul brillantes. La colocó en los brazos de Tony, que se quedó atónito. "¿Es para mí?"

"Sip… Es 'ella', por cierto" sonrió Pepper.

"¿Por qué?"

"Recuerdo que me contaste que tu madre siempre había tenido gatos… y que te encantaban. Siempre has sido una persona de gatos, y Mika siempre fue tu favorita. Becca y yo estuvimos buscando todo el día por refugios a una igual y al final conseguimos encontrar a esta pequeñaja. Llevábamos todos en el ajo durante un par de días" explicó, rascándole la cabeza a la gatita. Tony no podía hablar.

"Gracias" susurró, sonriente. "Gracias a todos". Acarició distraídamente a la gatita y ésta le puso una patita sobre la barbilla, como reconociendo a su dueño. Pepper le dio un beso en la mejilla a su novio, que era su turno de estar con ojos brillantes y húmedos.

"¿Cómo la vas a llamar?" preguntó Becca.

"María" dijo, sin dudar.


Finalmente, aquí está. La segunda parte del especial de Navidad... en febrero :) Fav, follow o reviews pls ;D